Opinión Migración 110123

Arsenal // El incierto futuro de Monreal

A propósito del acuerdo migratorio por el cual México se compromete con Estados Unidos a recibir migrantes cubanos, venezolanos, nicaragüenses y haitianos, el excanciller Jorge Castañeda escribió en Nexos un detalle “divertido” publicado en medios de Estados Unidos.

El detalle dice que, aparentemente, México prefirió que Biden no extendiera ningún financiamiento para atender a los 360 mil deportados de los cuatro países que vamos a recibir, para no perder autonomía.

Con sorna, comenta: “Me imagino que se trata de la ‘autonomía’ para tratarlos a patadas, como acostumbra el Inami y su jefe Garduño”. Y agrega: “Conviene recordar que en 2015, cuando el turco Erdoğan se comprometió a quedarse con un par de millones de refugiados sirios y afganos, la Unión Europea le hizo una primera entrega de 6 mil millones de euros a Ankara. 

“Afortunadamente, nosotros somos ricos y no necesitamos los pinches dólares de los gringos”. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)

Sube y baja

Presidente de EU

Vino a México en plan constructivo. Habla de la migración de indocumentados hacia Estados Unidos, un gran problema y reflejada en 2.3 millones de arrestos y expulsiones de migrantes en el 2022. (La Crónica de Hoy, La dos, p. 2)

Sacapuntas

Acusa AMLO a Greg Abbott

Sin mencionarlo por su nombre, el presidente López Obrador acusó con su homólogo de EU, Joe Biden, al gobernador de Texas, Greg Abbott. En el mensaje conjunto de la CLAN, el mexicano lamentó las políticas migratorias de ese mandatario, como la de trasladar a indocumentados hacia estados gobernados por demócratas. (El Heraldo de México, La dos, p. 2)

Trascendió

Que el presidente de la Cámara de Diputados, Santiago Creel, recibió ayer en el Palacio de San Lázaro a un grupo de parlamentarios de Canadá que acompañó al primer ministro Justin Trudeau en su visita a México. En reunión privada, los legisladores abordaron temas de comercio, migración y visas de trabajo, hasta llegar a la lucha conjunta contra el crimen organizado y el trasiego de armas, así como la reciente captura de Ovidio Guzmán y la violencia en el país que se mantiene como preocupación de los socios comerciales de América del Norte. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)

A la Sombra

La Cumbre de mandatarios de América del Norte concluyó con saldo blanco, pese a los enormes pendientes que trajeron en sus portafolios Joe Biden y Justin Trudeau, quienes dejaron los temas álgidos para Andrés Manuel López Obrador (energía, migración, fentanilo, cambio climático, cadenas de suministro, semiconductores), a negociarse en foros paralelos, que, nos anticipan, sí serán rudos.

Las reuniones de estos días fueron para sentar agenda, establecer posiciones, tomarse la foto y aterrizar en el AIFA, como quería el anfitrión, quien, por cierto, prefirió asumir un papel de vocero latinoamericano en esta ocasión. (A la Sombra, El Sol de México, República, p. 2)

Propuesta migratoria cuestionable

La propuesta del gobierno de Estados Unidos para abordar el fenómeno migratorio es que recibirán cada mes hasta 30 mil migrantes procedentes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela.

Los requisitos son que tengan un patrocinador sin antecedentes negativos, llegar vía aérea, con documentos –evidentemente–, temporalidad por un periodo de dos años y con autorización para trabajar (La Jornada, 6/1). Por otro lado, acogerá hasta 20 mil refugiados de países de América Latina y el Caribe durante 2023 y 2024 y México aceptará cada mes hasta 30 mil migrantes expulsados de esas nacionalidades que sean rechazados. Se reforzarán las fronteras, de duras y “nuevas consecuencias” para quien se atreva a cruzar sin  documentos. 

Esta es la forma en que el gobierno de Estados Unidos persigue establecer un supuesto “sistema ordenado, humanitario y funcional” cumpliendo así, se señala, con una de las promesas de campaña del actual presidente Joe Biden.

Lo primero que habría que señalar es que se trata de una propuesta injerencista, porque afecta la política doméstica de México y trastoca la propuesta inicial de Andrés Manuel López Obrador de no securitización de las fronteras, visas humanitarias y de trabajo, y lo más importante: ir a las causas del fenómeno que obligan a esos desplazamientos forzados. 

¿Por qué México tendría que recibir a migrantes devueltos de Estados Unidos, cuando se trata de un problema que debe ser resuelto en ese país y no darles una falsa y perversa salida a sus necesidades?

Habría que recordar que las amenazas del republicano Donald Trump obligaron al gobierno de AMLO a retroceder en su propuesta de política migratoria y convertirla en lo que hay ahora. Y si bien es comprensible que hubo que cambiar porque las consecuencias podían haber sido terribles para una administración que empezaba con grandes retos al frente, ahora estamos en otro escenario, AMLO se ha fortalecido internamente y en la región latinoamericana, y no debe aceptar.

Despresurizar la frontera moviendo a las personas al otro lado del río no soluciona nada, porque las causas siguen intactas.

Llama la atención que la propuesta de Biden se dirija a los migrantes de algunos países sobre los cuáles penden embargos, sanciones unilaterales, comerciales, injerencias indebidas con políticas desestabilizadoras para los gobiernos que se alejan de los intereses de Washington. Como he señalado en otras colaboraciones, esas son causas que generan movimientos de poblaciones cuyas urgencias de sobrevivencia los obliga a salir de sus países y Estados Unidos es el causante directo de esos conflictos y, por tanto, responsable de sus soluciones, es decir, levantar sanciones. Se entiende que proponer eliminar todos esos obstáculos es tocar la fibra más sensible del gobierno del país vecino en la medida en que son una clara expresión de la geopolítica estadunidense, cuya estrategia sigue siendo dominar la región y de refilón sus recursos naturales.

Estados Unidos, como la mayoría de los países desarrollados, vive graves conflictos demográficos ante la disminución de la tasa de natalidad. Hay que añadir los retiros por jubilación desde el inicio de la pandemia, un millón y medio de muertos por coronavirus, insuficiente migración debido a la política restrictiva de la administración de Trump y el cierre de fronteras por año y medio a causa del covid (La Jornada, 7/1). Las consecuencias, de acuerdo con el presidente de la Fed, Jerome Powell, es que “hay una escasez estructural de 4 millones de trabajadores que hacen falta” y que en diciembre se crearon 233 mil puestos de trabajo más de los esperados por el mercado alcanzando la tasa de desempleo un nivel mínimo histórico de 3.5 por ciento.

¿Cómo explicar esa política migratoria que parecería totalmente absurda cuando desde hace dos años la mano de obra no alcanza para la economía  estadunidense?

Mi hipótesis es que, por un lado, se pretende generar una visión apocalíptica de caos migratorio provocado por los cierres fronterizos; se vincula a los traficantes de personas cuyas redes diseminadas por el mundo les generan expectativas que no se cumplen y son abandonadas en los cruces fronterizos. Todo lo cual vulnera a esa fuerza de trabajo y pone en marcha la funcionalidad de la migración que se refleja en diferencias en el costo unitario laboral. Pero no hay que olvidar que todo ello se presenta en el marco de una región latinoamericana que está poniendo en marcha modelos progresistas que enfrentan, al mismo tiempo, el avance de grupos golpistas de derecha y ultraderecha que convocan, con bastante claridad, a la injerencia de Estados Unidos. (Ana María Aragonés, La Jornada, Opinión, p. 15)

Quebradero // Una Cumbre de buenos deseos

Entre que López Obrador insistió y que el tema es de la mayor importancia, la migración se convirtió en un asunto medular en la Cumbre de América del Norte.

Lo importante, no sólo con la migración, será ver hasta dónde llegan los acuerdos. Las buenas intenciones, los saludos y las fotos son parte de los encuentros, pero lo relevante es la instrumentación de todo lo que se dijo en esa especie de mañanera en que se convirtió la conferencia de prensa de los presidentes.

Para algunos, la forma en que se maneja López Obrador es motivo de crítica o de desmedido reconocimiento. Los críticos las ven como expresiones políticas que colocan al Presidente en escenarios como nunca se había hecho. También hay quien lo ve como un desplante profundamente ideologizado, tratando de establecer posiciones de fuerza, que mucho sentido no tiene en este tipo de encuentros. (…)

Las diferencias en los temas de energía, los cuales están debatiéndose en el T-MEC, son otros de los asuntos que podrían enfrentar los buenos deseos. No falta mucho para saber qué establecerá el panel de controversias, por ahora se vislumbra que Canadá y EU, en ese orden, podrían obligar a México a cambiar su política o a pagar una fuerte multa.

Con el tema migratorio, sin dejar de reconocer los esfuerzos que se están haciendo, no se debe pasar por alto el gran problema que padecen los migrantes en nuestro país. Las afirmaciones del Presidente distan de ser la condición de lo que se vive en las fronteras.

El problema seguramente se nos va a agudizar con la llegada de los 30 mil migrantes que expulsará EU hacia México cada mes. Si tenemos problemas de hacinación, salud, incapacidad de atención, junto con altos niveles de corrupción de la mano de la delincuencia organizada, no van a ser suficientes las buenas intenciones para enfrentar un problema multilateral.

El tiempo dirá si “la cumbre de los buenos deseos” tiene resultados. López Obrador deja el poder en dos años, Biden tiene elección crucial, también en dos años, y Trudeau quizá sea el único que vive, por lo menos por ahora, menos presionado; veremos hasta dónde llegan los buenos deseos. (Javier Solórzano, La Razón, La dos, p. 2)

Viñetas latinoamericanas // ¿Solución bilateral a problema transnacional?

El anunciado plan migratorio de Estados Unidos para contener el desbordamiento del flujo migratorio de Centroamérica y el Caribe, a través de territorio mexicano, logra enfocar la crisis de los últimos años de manera negociada y bilateral con México. A diferencia del periodo trumpista, cuando la estrategia antimigrante también se dirigía contra México, principal objetivo del discurso racista y xenófobo de Trump y sus seguidores, las nuevas medidas cuentan con aval del gobierno mexicano.

Sin embargo, al adoptar un sentido bilateral, el plan de Estados Unidos y México se desentiende de la posición de los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Haití, los otros tres países a cuyos migrantes se aplicarían medidas ya adoptadas con los venezolanos. Aunque es difícil, valdría la pena tomar en cuenta qué piensan esos gobiernos del proyecto de control migratorio que impulsan Washington y México. Un repaso por las publicaciones oficiales de Venezuela, Nicaragua y Cuba muestra un panorama que se mueve entre el silencio y la incomodidad con las nuevas disposiciones.

En los últimos años, medios como el venezolano Telesur han cuestionado sistemáticamente las deportaciones de migrantes caribeños y centroamericanos, desde Estados Unidos o desde México. La cadena oficial hizo amplias coberturas de las caravanas provenientes del Triángulo Norte de Centroamérica, que atravesaban México y se acumulaban en la frontera con Estados Unidos. Pero, por lo general, el medio no se hace cargo del extraordinario crecimiento de la emigración venezolana en los últimos años, que según estudios académicos, en el segundo semestre de 2022, sobrepasó los siete millones.

El discurso oficial venezolano sigue la pauta del cubano al atribuir, únicamente, el aumento de la emigración —que en Cuba ya se calcula en 250,000 al año— a las sanciones económicas de Estados Unidos. En medios oficiales de la isla, como Granma y Cubadebate, son frecuentes los artículos que responsabilizan a la Ley de Ajuste de 1966, al embargo comercial y a la falta de cumplimiento de los acuerdos migratorios bilaterales por el aumento del éxodo de cubanos. Ni los errores en la política económica oficial, ni la represión —el año pasado fueron condenadas más de mil personas que protestaron el 11 y 12 de julio de 2021— forman parte de la causalidad de la diáspora, según el discurso oficial.

Tanto el presidente Miguel Díaz-Canel como el viceministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Soberón, declararon en los días siguientes al anuncio de Biden que lo que Estados Unidos debe hacer es cumplir con los acuerdos migratorios con Cuba y eliminar el embargo. La misma lógica aplicó el mandatario de Nicaragua, Daniel Ortega, cuando aseguró que las sanciones contra miembros de su régimen aumentarán la emigración. Puede concluirse, entonces, que el plan de Biden, que México avala, no es bien visto por los gobiernos en la primera línea de contención. (Rafael Rojas, La Razón, México, p. 6)

Civitas // Cumbre de voluntades

(…) López Obrador indicó que es tiempo de terminar “olvido” y “desdén” de Estados Unidos hacia América Latina. Biden le respondió con la reivindicación de los millones de dólares que ha invertido su país y la responsabilidad, asumimos hegemonizadora, que tiene su gobierno en otras regiones del mundo.

Convocar contra el tráfico de drogas, en particular el fentanilo, convertido en la principal causa de muerte para los estadounidenses adictos, es indicación de la voluntad estadounidense de hacer bloque frente a amenazas percibidas de origen asiático, con depredadores muy atentos a la llegada a puertos mexicanos.

La captura de Ovidio Guzmán, reveladora de una determinación y quizá de una cortesía, demostró ante Biden capacidad del Gobierno mexicano para hacer frente a los grupos del crimen organizado. Más ambigua es en contraste la perspectiva de los tres países respecto a migración. Una problemática global, en la cual la coordinación entre países resulta fundamental con la dificultad de la brutal diferencia de controles de las fronteras de cada uno de nuestros países.

La anunciada colaboración EUA-México, a través de la creación de una plataforma virtual para brindar a las y los migrantes acceso simplificado a la inscripción y solicitud migratoria por vías legales y establecer en México un nuevo centro de atención a migrantes con participación de iniciativa privada, es esperanzadora. Los resultados en un año demostrarán si nuestro optimismo y los abrazos prodigados tenían fundamento y propósito de largo alcance.

Los sectores más vulnerables fueron referidos como nunca antes en visitas semejantes. La atención de quienes menos tienen es parte de toda política para disminuir las tensiones migratorias y de seguridad. En la Ciudad de México, por ejemplo, la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, impulsa la entrega de pensiones para personas adultas mayores, que ayer llevó a Iztapalapa junto con la alcaldesa Clara Brugada y la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel. (Salvador Guerrero Chiprés, La Razón, México, p. 11)

La X Cumbre de Líderes de América del Norte

Respecto de la X Cumbre de Líderes de América del Norte, es decir, la reunión entre Joe Biden, presidente de Estados Unidos, Justin Trudeau, Primer Ministro de Canadá y Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, debemos decir que detrás de las obligadas ceremonias protocolarias y los discursos diplomáticos referentes a la amistad y deseos de prosperidad de nuestros pueblos, los buenos deseos de profundizar la cooperación económica, promover la inversión, reforzar la competitividad, la innovación y la resiliencia, está el litigio sobre la política energética adoptada por el gobierno obradorista que ha dado preponderancia a las empresas públicas como Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y ha negado el acceso al mercado mexicano a empresas canadienses y norteamericanas. Al proceder de esta manera el gobierno mexicano violó varios artículos del T-MEC. (…)

De otra parte, Biden dejó en claro cuáles son los puntos prioritarios que viene a tratar. Estos puntos son, la migración y el fentanilo. Para no dejar duda acerca de su intensión, el mandatario estadounidense, antes de venir a la capital de la república, viajó a El Paso, Texas, donde se reunió con el gobernador republicano Greg Abbott, quien, cada que puede, hace alarde de su posición antiinmigrantes. De hecho, Biden no modificó la posición adoptada por su antecesor, Donald Trump, respecto de la mano dura contra las personas que desean internarse en Estados Unidos sin tener los documentos que legalizan su estancia, es decir, los indocumentados.

Quienes son detenidos y no pueden acreditar su estancia, son regresados a México en un promedio de mil personas al día, o sea, treinta mil personas al mes. Hay de las nacionalidades más diversas, pero predominan los que vienen de Honduras, Haití, Nicaragua, Guatemala, Venezuela. Aparte de estas nacionalidades, hay gente de los lugares más diversos. Desde luego, durante los primeros meses de la invasión de Rusia a Ucrania, se incrementó drásticamente el número de ucranianos, pero también de rusos quienes huían del reclutamiento forzado; también hay africanos, asiáticos y personas del Este y del Centro de Europa.

La cuestión es que en nuestra frontera con Estados Unidos se está presentando una crisis humanitaria en vista del creciente número de personas que intentar internarse en la Unión Americana. Conviene resaltar que un tercio de los inmigrantes son mexicanos. Y es que, a los tradicionales motivos de falta de oportunidades, ahora se añade la ascendente violencia criminal que azota a muchas localidades de nuestro país. Literalmente, muchos mexicanos huyen de nuestro país para salvar sus vidas; para no caer asesinados por los narcotraficantes o ser reclutados como sicarios o, si son mujeres, servir como esclavas sexuales o ser prostituidas.

En conferencia de prensa, el presidente Biden anunció un plan conjunto con México para que 30 mil solicitantes de asilo, exclusivamente, de Cuba, Nicaragua, Venezuela y Haití, puedan obtener visa; previamente, las solicitudes de asilo deberán ser estudiadas y comprobar qué personas en Estados Unidos se harán cargo de esos inmigrantes.

Un dato interesante: el fenómeno migratorio no sólo involucra a México y Estados Unidos: durante varios años, mexicanos, sobre todo de clase media, aprovecharon las condiciones laxas para internarse en Canadá y establecer su residencia en ese país. No se necesitaba visa. Este flujo migratorio se detuvo cuando el entonces Primer Ministro, Stephen Harper impuso el requisito para los mexicanos de tramitar una visa si querían entrar a Canadá. Trudeau quitó el requisito de la visa.

Aparte de esta peculiaridad canadiense, lo cierto es que buena parte de la migración la controlan bandas criminales; los llamados “polleros” que forman verdaderas y propias empresas transnacionales y que obtienen pingües ganancias con el tráfico de personas.

Esas bandas están vinculadas o, incluso, son las mismas que forman los cárteles de la droga. Y uno se preguntará ¿por qué el fentanilo? Pues porque es una sustancia cincuenta veces más potente que la heroína. Luego entonces, el fentanilo está cambiando la forma en que se producen, trafican y consumen los estupefacientes. El problema con esta sustancia es que es muy fácil sobrepasar la dosis tolerable para el cuerpo humano. Efectivamente, las muertes por sobredosis han aumentado exponencialmente.

Agregaría, un tema de la mayor importancia: Estados Unidos y Canadá se mantienen en la órbita de los países democráticos, en tanto que López Obrador ha dado muestras claras de querer erradicar la democracia en México e imponer una autocracia bolivariana. De allí, el estrechamiento de relaciones con Cuba, Nicaragua, Venezuela y personajes siniestros como Evo Morales y Pedro Castillo.

Valdría la pena que Biden y Trudeau se dieran cuenta de con qué clase de individuo están tratando. (José Fernández Santillán, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 4)

Desde afuera // Un capítulo más a la saga México – EU

Las relaciones entre Estados Unidos y México son normalmente complicadas y la visita del mandatario Joe Biden, sus tratos con el presidente Andrés Manuel López Obrador, en el marco de la Décima Cumbre de Líderes de Norteamérica, puede dar fe de ello.

Se afirma que la visita fue positiva. Ambos gobiernos expusieron sus preocupaciones y obtuvieron algo para aliviarlas, tanto en lo bilateral como en lo tripartita. 

Pero como suele suceder, cada dos pasos adelante son acompañados por un paso atrás y otro de lado. Y más frecuentemente, el ruido ambiente oculta realidades en el terreno.

La realidad es que, también como habitualmente ocurre, cada Presidente abordó los problemas a resolver a partir de sus necesidades de política doméstica, o de ideas personales.

Pero como siempre, igualmente encuentran que la intermesticidad de sus dificultades impone la colaboración.

Biden hizo su primera visita presidencial a México con la urgente necesidad de obtener colaboración para sus problemas de migración y seguridad fronteriza, en especial de fentanilo, que además de su nivel de crisis son también emergencias político-electorales.

La misión de Biden incluyó asegurar los vínculos económicos entre los dos países, que aunque muy lejos de estar en peligro parecen a veces cuestionados por la retórica o las propuestas de AMLO o sus seguidores.

El hecho es que aunque algunos en los dos países parecen convencidos de que López Obrador quisiera poner distancia política entre EU y México, o desearan que un muro fronterizo bastara para mantener alejados los problemas, la realidad geopolítica y económica dicta otras consideraciones.

En el tema migratorio, por ejemplo, México no tiene otra opción que ayudar a su vecino del norte a tratar de contener o disuadir el flujo de presuntos refugiados, en especial centro y sudamericanos, que atraviesan su territorio en cantidades cada vez mayores, y buscar el apoyo estadounidense para tratar de resolver los problemas de origen. 

El viejo problema del narcotráfico los obliga a cooperar entre sí. Producción, tráfico, consumo de drogas y las acciones de cárteles o distribuidores son partes integrales del problema: tratar de enfrentarlos sin el apoyo del otro es imposible.

La geografía y la geopolítica hacen a los dos países socios comerciales y económicos obligados. Su creciente interrelación social impone agenda. Una parte importante es la disputa legal y comercial a propósito de las medidas mexicanas sobre energía –y de paso, a las compras de maíz transgénico–, que involucra a fuertes intereses estadounidenses y canadienses.

Los temas de infraestructura, cadenas de suministro y nuevas energías forman parte del diálogo que en alguna medida busca salidas para dar la vuelta a los problemas más complicados. Y probablemente hayan encontrado en las posibilidades ofrecidas por energías renovables –solar, eólica, geotérmica, hidroeléctrica– una salida al diferendo energético.

La reunión de López Obrador-Biden fue un paso más en la compleja saga de la relación bilateral. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 27)

El asalto a la razón // Una mañanera… por la tarde

El presidente López Obrador aprovechó ayer la conferencia que él y sus invitados ofrecieron ante medios de tres naciones para echarse virtualmente y a punto del anochecer una de sus mañaneras.

La periodista Sara Pablo, de Radio Fórmula, en digna representación de la prensa mexicana, le había preguntado sobre la construcción del centro para migrantes anunciado por la Casa Blanca, y a los tres gobernantes lo que esperan ocurrirá con el fentanilo (que ha provocado más de 100 mil muertes en EU) después de la reaprehensión de Ovidio Guzmán.

También quiso indagar lo que hablaron sobre la generación de energía que, por la conducta de México y de cara al T-MEC, tanto preocupa a los inversionistas estadunidenses y canadienses.

Aunque lo programado acusaba retrasos, AMLO ocupó casi media hora para negar que se vaya a construir algo para los 30 mil indocumentados al mes, de Nicaragua, Cuba, Venezuela y Haití, que expulse Estados Unidos y para repetir que ya no hay corrupción, que se acabó la impunidad, que no existen lazos entre autoridades y crimen organizado (según EU, el crimen controla 30 por ciento del territorio); que la violencia ha disminuido, y que 30 de las 35 millones de familias mexicanas reciben alguno de sus apoyos sociales.

Caballeroso con su anfitrión, Biden omitió comentar que nicaragüenses, venezolanos y cubanos huyen de regímenes dictatoriales que AMLO considera ejemplares “hermanos”.

En su disertación, López Obrador afirmó que “con todos los apoyos al bienestar, son menos los mexicanos que dejan el país” (en promedio mensual fueron 59 mil en 2021 y 72 mil en 2022 los que huyeron de regiones asoladas por la narcoviolencia en Guerrero, Michoacán, Veracruz, Morelos, Tamaulipas o Zacatecas, entre otras entidades, queriendo cruzar la frontera). Según él, “estos programas ayudan a que la gente se quede en sus comunidades”.

Los mensajes de los tres fueron evidentemente formales, políticos, cordiales y dirigidos a sus respectivas audiencias.

No se puede negar, sin embargo, que la cumbre le salió muy bien al presidente mexicano, a pesar de que la logística de seguridad tuviera hilarantes fallas (jamás las hubo cuando trabajaban el desaparecido Estado Mayor y las Guardias Presidenciales), como la del cantinflesco impedimento para que “el canadiense” (como quiso identificar a Justin Trudeau un motociclista) llegara sin tropiezos a su hotel de Polanco.

Incuestionable reconocimiento de AMLO a Joe Biden:

“Usted es el presidente de Estados Unidos en mucho tiempo que no ha construido ni un metro del muro y eso se lo agradecemos”.

También fue de encomiarse el agradecimiento de Biden a López Obrador por aceptar acoger a los migrantes que no cumplan los requisitos de entrada a Estados Unidos.

Por último, AMLO no exageró al llamar “histórica” la sola oportunidad de que los tres mandatarios dialogaran.

Después de todo, aunque desde luego no por intereses personales, son socios comerciales… (Carlos Marín, Milenio Diario, Política, p. 7)

Itinerarios // Déjate ayudar, Biden

Terminó la Cumbre de América del Norte. A librar una dura batalla política regresó a Washington el presidente Joseph Biden. En sus manos lleva una llave que le entregó, metafóricamente, Andrés Manuel López Obrador y con la que podría, si quiere y lo dejan, abrir puertas y encontrar una salida para algunos de los graves problemas que enfrentan él, su gobierno y los Estados Unidos.

Los efectos devastadores de la pandemia, la guerra entre Rusia y Ucrania, la amenaza que para la hegemonía política, comercial y militar representa China, la crisis económica interna, la presión que sobre la frontera sur ejercen masas de migrantes, la plaga del fentanilo y la beligerancia de una derecha republicana que pretende investigarlo y quizás hasta someterlo a juicio político, ponen a Biden contra las cuerdas.

Propicio es el momento, como ningún otro en la historia pues, la vulnerabilidad extrema de Biden y de los Estados Unidos podrían facilitar un nuevo entendimiento, para redefinir las relaciones entre nuestros países.

Ningún otro mandatario estadounidense había necesitado más del apoyo y la cooperación, en pie de igualdad, de un presidente de México.

Y no se trata de cualquier presidente sino de uno como López Obrador con impecables credenciales democráticas, y un enorme respaldo ciudadano qué traspasa la frontera y se siente con fuerza entre los 40 millones de mexicanas y mexicanos que viven en los Estados Unidos.

Un mandatario qué sostiene, con firmeza y claridad, sus convicciones y tiene compromiso inalienable con la defensa de la soberanía.

Un hombre de izquierda consciente, además, de la inevitable necesidad de la integración de América del Norte.

Convertir a la región -como de hecho acordaron los tres mandatarios al finalizar la Cumbre haciendo suya la propuesta de López Obrador- en una de las más prósperas del mundo, tendría un impacto directo sobre la golpeada economía interna de los Estados Unidos y fortalecería su posición frente a China.

Terminar “con ese olvido, ese abandono, ese desdén hacia América Latina y el Caribe opuesto -como dijo el Presidente mexicano- a la política de la buena vecindad de ese titán de la libertad que fue Franklin Delano Roosevelt” y propiciar así la integración con el resto del continente sería la única forma efectiva de contener la marea migratoria.

Acostumbrados, por otro lado, a ver al capo en el ojo ajeno y a ignorar al cártel local de la droga en el propio, los gobernantes estadounidenses, no han hecho sino eludir su responsabilidad en el combate real al narcotráfico, ahí, donde para ser efectivo, debería librarse; en su propio territorio y contra las organizaciones criminales norteamericanas.

A la plaga del fentanilo no se le pondrá fin en Culiacán sino en Wall Street -que tanto necesita y que tanto se beneficia del dinero de la droga- y en las calles de Nueva York, Los Ángeles o Chicago, donde jueces, policías y agentes de la DEA protegen a sus capos locales.

Mientras los grandes cárteles norteamericanos sigan operando impunemente, mientras envíen armas y dólares a los capos mexicanos, seguirán muriendo jóvenes en los Estados Unidos. La guerra contra las drogas no es la solución. Así como la paz es producto de la justicia; la adicción a la droga es un asunto de salud pública.

Biden, déjate ayudar, le dijo simbólicamente López Obrador. ¿Será que el mandatario estadounidense decide hacer uso de la llave que tiene en la mano? ¿Será que puede más que sus adversarios o que sus propios aliados? ¿Será que, entre nuestro país, los Estados Unidos y el resto del continente es posible una relación digna, distinta, justa? Yo quisiera pensar que sí, soñar, como Simón Bolívar, en esa “América unida reina de las naciones y madre de las repúblicas” (Epigmenio Ibarra, Milenio Diario, Política, p. 10)

Prospectiva política en América Latina y el Caribe 2023

El inicio de año sitúa distintos eventos que pondrán la atención una vez más en la región de América Latina y el Caribe.

Primeramente, la alternancia de poder que sucedió en Brasil el pasado 1 de enero ha dado inicio al regreso del liderazgo brasileño a nivel regional y mundial. El presidente Da Silva ha robustecido la presencia del estado con la creación de 37 ministerios de estado conformados por distintas corrientes políticas que le permitieron llegar al poder por tercera ocasión. Como es de esperarse, Lula trae una serie de políticas de bienestar que impulsará para la reconstrucción del tejido social en su país, sin embargo, la polarización social y la división de fuerzas políticas en el Congreso serán retos a superar para la administración entrante, prueba de ellos fue el resiente asalto en Brasilia que deja ver la ruptura en la sociedad brasileña.

Por otro lado, la ola de gobiernos progresistas se ha enfrentado a retos de implementación de sus proyectos de nación ante la falta de apoyos de sus Congresos o de sectores de la sociedad, como es el caso del Presidente chileno, Gabriel Boric quien deberá de cabildear con sus opositores la serie de reformas que ha enviado para aumentar el gasto social. Lo anterior, sin contar la instalación de la nueva convención Constituyente y el plebiscito que ratificará el nuevo proyecto de constitución en su segundo intento por reemplazar la Constitución del régimen de Pinochet.

En cuanto a la situación en Venezuela, la renovación de autoridades de ciertos países, como Colombia ha catalizado el regreso del país sudamericano a la esfera internacional. Se espera que los representantes de Nicolás Maduro y Juan Guaidó retomen las negociaciones para la solución que el país viene presentando desde 2017, sin embargo, su regreso al multilateralismo regional y universal es impostergable.

En adición, las ciudadanías latinoamericanas serán llamadas a las urnas para la renovación de autoridades durante 2023. Guatemala, Paraguay y Argentina enfrentarán elecciones generales, mientras que Colombia y Ecuador celebrarán elecciones regionales y consultas sobre enmiendas constitucionales. Finalmente, México tendrá elecciones locales en Coahuila y el Estado de México, que serán la antesala del ambiente político de cara a las elecciones presidenciales de 2024.

En el ámbito multilateral, el primer gran evento será la VII Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) a celebrarse el 24 de enero en Buenos Aires, Argentina. El encuentro será el primer evento donde Brasil retomará su participación en el mecanismo, volviendo a tener el diálogo entre los 33 países miembro desde 2018. Quedará pendiente saber qué país asumirá la Presidencia Pro Témpore tras el bienio a cargo de México y la gestión argentina durante 2022.

En contraste, la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) no parece cambiar de estrategia de una agenda poco diversificada y tendenciosa sin atender las crisis generadas en países de la membresía como lo fue la de Bolivia. Mientras tanto, los trabajos de Mecanismos subregionales como la Alianza del Pacífico se han visto pausados ante la inestabilidad política en Perú y el detrimento de las relaciones entre la membresía.

Respecto a la relación con socios extra regionales, aún con los intentos de un acercamiento entre Estados Unidos y la región, la entrada de potencias como China, India y Rusia es innegable e imparable, por lo que el hegemón deberá de fortalecer sus relaciones e intereses para mantener su círculo de influencia en América Latina y el Caribe.

La migración, pobreza y desigualdad son temas que indudablemente quedan como prioridad para nuestras naciones, sin embargo, habrá que evaluar las estrategias implementadas al momento y cómo pueden mejorarse para hacer de la migración una opción y no una escapatoria de las poblaciones.

Como nos tiene acostumbrado, América Latina y el Caribe será encabezado de periódicos y sitios web por su atmosfera convulsionante, no obstante, el sueño de integración latinoamericana que vislumbró Simón Bolívar desde la génesis de nuestros países parece estar un poco más cerca de lo que se ha pensado en las últimas décadas. (Brandon Pérez, asociado del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales, El Sol de México, Análisis, p. 13)

La Cumbre y los dilemas de México

Ha concluido la X Cumbre de líderes de América del Norte con una lista de buenas intenciones como es costumbre en este tipo de encuentros sobre migración, cambio climático, economía e integración regional. Cabe recordar que la cumbre no se realizó por cinco años, durante la administración Trump. Los mandatarios de México, Estados Unidos y Canadá de alguna manera comparten el diagnóstico, pero no las vías para solucionar los grandes desafíos comunes. Ninguno de ellos es de derechas, son progresistas y ello impulsará una agenda venidera con frutos para los tres países.

No obstante, desde noviembre de 2018 cuando apareció la masiva caravana de migrantes provenientes de Centroamérica cruzando el Suchiate, México no ha logrado diseñar una política de integración y de seguridad para los que transitan por su territorio. En octubre Estados Unidos aceptó la llegada de 24 mil venezolanos y hace una semana de 30 mil personas originarias de Cuba, Haití y Nicaragua, siempre y cuando no hayan cruzado por la frontera con México pues serán devueltos. Amnistía Internacional y otras organizaciones de sociedad civil han pedido a los tres países humanizar la migración y dar prioridad a los Derechos Humanos de las personas.

Respecto al cambio climático, también difieren las visiones. Estados Unidos y Canadá presentaron en julio una denuncia contra su socio comercial por violar presuntamente diversos capítulos del T-MEC en el sector energético, un tema que acertadamente se dejó de lado en la Cumbre. El gobierno mexicano ha presentado como atenuante el “Plan Sonora” que propone la transición energética para dar impulso a fuentes renovables.

El 79% de nuestras exportaciones se dirigen al vecino del norte, pero entre enero y noviembre de 2022 se ubicó como su segundo socio comercial superado por Canadá. Desde la entrada en vigor del TLC en 1994, México comenzó su propio Mexit de América Latina, que supuso un alejamiento de sus vecinos centroamericanos y del resto de naciones del Cono Sur con quienes tiene indisolubles vínculos históricos, no comerciales.

Por más esfuerzos y guiños que se hacen, Centro y Sudamérica saben que priman los intereses geoestratégicos de México con las dos potencias de la región, algo inevitable debido a la vecindad y a la solución conjunta que debe darse a problemas como el tráfico de drogas y de personas. Con sus múltiples diferencias, Europa logró construir consensos entre 27 naciones los últimos 70 años.

Sería deseable que los acuerdos que alcancen los tres socios, que garanticen prosperidad y desarrollo, estén siempre por encima de las naturales diferencias y pongan en el centro el bienestar de los pueblos. (Claudia Corichi, El Sol de México, análisis, p. 14)

Estrictamente Personal / Ni caso le hicieron en la cumbre

Ni integración panamericana, ni sustitución de importaciones en todo el continente. Nada de pasos hacia una comunidad como la Unión Europea, sino reforzar la competitividad norteamericana. Las cadenas productivas para enfrentar a China no incorporarán a Latinoamérica, salvo a México, que jugará un papel estratégico para que sea el garante de que en el futuro no se interrumpan los procesos productivos en la región. El presidente Andrés Manuel López Obrador tuvo que guardar sus utopías y sueños de ser el líder que América Latina busca desde Simón Bolívar, porque en la cumbre con sus socios comerciales de América del Norte, ni caso le hicieron.

La inviabilidad de sus planteamientos contrastó con los compromisos que el canciller Marcelo Ebrard negoció con sus pares de Estados Unidos y Canadá, que están en las antípodas del pensamiento de López Obrador, quien, como acostumbra, los ignorará. Comenzó desde la conferencia de prensa de los tres líderes, donde negó lo que la Casa Blanca informó sobre la creación de un centro en el sur de México para facilitar la migración documentada.

No habla López Obrador el mismo lenguaje que Biden y Trudeau, y afloraron contradicciones fundamentales desde sus mensajes al término de la cumbre. Biden y Trudeau mencionaron a la clase media como principal objetivo para el desarrollo de Norteamérica; López Obrador la desprecia. Dijo que su programa Sembrando Vida ha sido fundamental para reducir la emigración de México, El Salvador y Honduras, pero Biden recordó que tienen que ordenar la migración porque los números de quienes quieren entrar a Estados Unidos son históricos.

Biden y Trudeau se mostraron entusiastas con los compromisos acordados, mientras que López Obrador prefirió enumerar de manera épica sus programas sociales y sus megaproyectos. Ciertamente, no tenía mucho espacio de maniobra ante el abanico de acuerdos que tuvo que firmar, que van en contrasentido, en las acciones que acompañan su implementación, de sus propias creencias.

En sus conversaciones bilaterales, por ejemplo, Biden y Trudeau discutieron cómo fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos, vehículos eléctricos y semiconductores, y desanudar el pleno potencial económico, así como tomar acciones decididas para combatir el cambio climático y transformar a Norteamérica en una poderosa fuente de energías limpias, lo que quedó plasmado en los acuerdos de la cumbre.

López Obrador, en cambio, está ideológicamente convencido de los combustibles fósiles. Cuando inauguró el esqueleto de lo que será algún día la refinería de Dos Bocas, en julio del año pasado, dijo: “No hicimos caso al canto de las sirenas, a las voces que pronosticaban, quizá de buena fe, el fin de la era del petróleo y la llegada masiva de los carros eléctricos y de las energías renovables”. No ha cambiado nada desde entonces. En aquel momento, dijo que la refinería era “un sueño hecho realidad”, lo que choca con lo acordado en la cumbre.

Entre los compromisos adquiridos se encuentra una serie de medidas “ambiciosas, rápidas y coordinadas” para construir economías que se muevan por energías limpias y que respondan al cambio climático, que incluye la reducción de las emisiones de metano, para combatir la crisis del medio ambiente, de cuando menos 15% para 2030 con respecto a los niveles de 2020, y aumentar la colaboración para mitigar los efectos contaminantes en la agricultura.

México se comprometió recientemente en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en Egipto, conocida como la COP27, a reducir sus emisiones de dióxido de carbono de 22%, en la actualidad, a 35%, dentro de siete años. El 22% fue ofrecido por el gobierno de Enrique Peña Nieto desde 2015, pero el actual régimen modificó los parámetros para simular que se han reducido las emisiones, anunciando que el Tren Maya y el programa Sembrando Vida ayudan a la reducción de emisiones, cuando en realidad están deforestando amplias zonas del sur del país. Ambas iniciativas de López Obrador, por cierto, las ensalzó durante la conferencia de prensa.

Los tres países acordaron profundizar su cooperación económica, promover la inversión y reforzar la competitividad y la innovación, mediante una serie de acciones que incluyen la participación del sector privado en un nuevo Proyecto Norteamericano de Movilidad Estudiantil –creado en esta cumbre–, que se monta sobre el Fondo de Innovación continental manejado por el Departamento de Estado, que expande las oportunidades para que futuros líderes puedan estudiar en el extranjero y preparen a los jóvenes para la fuerza laboral que requiere el mundo interconectado e impulsado por la tecnología del siglo 21.

A López Obrador le sale urticaria cuando se menciona la preparación en el extranjero, y continuamente critica ese tipo de educación. Él pretende, aunque no lo admita o no lo vea, la pauperización de la sociedad, al impulsar el modelo de sus universidades Benito Juárez, que no producen profesionales ni técnicos, que carecen de títulos y que no pueden trabajar en ningún lado. Tampoco le interesa la tecnología, ni la innovación, ni la inversión privada en ese campo, que considera una “ciencia neoliberal” que hay que erradicar.

Los tres líderes, de acuerdo con los documentos de los compromisos que adelantó la Casa Blanca, “reafirmaron su compromiso de trabajar juntos para alcanzar una migración humana, segura y ordenada en la región”, que implica que México le haga el trabajo sucio a Estados Unidos y que acepte albergar en su territorio a, cuando menos, 30 mil personas –adicionales a 30 mil pactadas hace algunos meses– mientras esperan que se procesen sus solicitudes de asilo. El gobierno mexicano aceptó que, para facilitar aún más la tramitología en Estados Unidos, se construirá un nuevo centro en el sur de México para ayudar a los migrantes en el proceso legal migratorio con un “fuerte” apoyo del sector privado, que anoche López Obrador desconoció.

Biden y Trudeau hablaron breve y enfocados en los acuerdos de la cumbre. López Obrador habló extenso, poco sobre los compromisos adquiridos y mucho sobre él, sus filias, y nada que tenía que ver con el encuentro trilateral. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 32)

Coordenadas / Tras las sonrisas, viene el pleito

La visita del presidente Joe Biden a México fue un éxito político tanto para él como para el presidente López Obrador. 

La reunión cumbre de los tres mandatarios de Norteamérica, la segunda que se realiza en las administraciones de López Obrador y Biden, también puede considerarse muy exitosa en tanto se puso énfasis de las oportunidades que ofrece la región de Norteamérica.

La propuesta de buscar la “sustitución de importaciones” que hizo el presidente López Obrador fue una manera “setentera” de nombrar a un proceso del siglo XXI, que tiene que ver con el “nearshoring”.

Biden y Trudeau más bien refirieron las oportunidades que ofrecen los semiconductores, que hoy mayormente se importan de Taiwán o bien la provisión de insumos para las energías limpias, que una fuerte proporción provienen de China.

Cada uno le puso énfasis a su narrativa, pero desde luego con el anfitrión, López Obrador, controlando el micrófono.

Ayer ya no hubo una versión tan insistente respecto a la integración de América Latina, como el lunes.

La monopolización de la palabra por parte del presidente mexicano en el mensaje a medios del día de ayer, no va a pasar de una anécdota.

El problema es que las sonrisas del encuentro no serán suficientes para evitar el litigio que vendrá próximamente, por lo menos en materia energética. 

Jake Sullivan, Consejero de Seguridad Nacional del gobierno de Biden, señaló claramente hace un par de días que los pasos siguientes respecto al tema energético que dará el gobierno de Estados Unidos dependerían de los acuerdos que hayan podido lograrse en la visita.

Y resultó claro que este tema no fue parte de la discusión pública de los líderes de los tres países.

En su visita a Estados Unidos en julio del año pasado, el presidente López Obrador, en su reunión bilateral con Biden, tomó casi media hora para ofrecer su mensaje contra unos cuantos minutos del presidente de Estados Unidos. Ayer ocurrió igual.

Pero lo relevante es que apenas días después de esa reunión, la Oficina Comercial de la Casa Blanca propuso el inicio de consultas formales con el gobierno mexicano por las presuntas violaciones al TMEC por parte del gobierno mexicano en materia de energía.

El hecho de que no se haya llegado a un acuerdo respecto a este punto en la reunión de líderes de las tres naciones es un mal augurio.

No sería sorpresivo que, en los siguientes días o semanas, tras más de cinco meses de consultas, los gobiernos de Estados Unidos y Canadá, ya sea conjuntamente o por separado, requirieran la formación de un panel de expertos para dictaminar en torno a las posibles violaciones de México a las cláusulas del TMEC.

Si eso ocurre, no será por la falta de esfuerzos de la secretaria de Economía, Raquel Buenrostro, para llegar a acuerdos, sino por el hecho de que el gobierno, y particularmente las áreas vinculadas a la política energética no han querido flexibilizar su posición, o si lo han hecho, ha sido en una medida completamente insuficiente.

Todavía nos falta conocer el tono del encuentro bilateral que hoy sostendrán Justin Trudeau y el presidente López Obrador, pero creo que lo más probable es que se mantenga en tono amable y cordial que se manifestó desde el domingo pasado, tras la llegada de Biden.

Sin embargo, cuando ya hayan quedado atrás los protocolos y las buenas maneras, nuestros vecinos evaluarán los resultados y los desafíos que existen.

Creo que EU no va a intercambiar la presencia de los migrantes irregulares en México por la omisión de un litigio comercial. Los temas se mueven en circuitos diferentes.

Así que me parece que pronto veremos cómo se desvanecen las sonrisas y de nueva cuenta entramos en el “modo litigio”, que nos va a generar inquietud en los siguientes meses. (Enrique Quintana, El Financiero, Página Dos, p. 2)

Dinero, Fondos y Valores / La visión de México más distante de EU y Canadá

Ayer concluyó en Palacio Nacional la Cumbre de Líderes de América del Norte, que por primera vez reunió en nuestro país a los presidentes López Obrador, de México; Joe Biden, de Estados Unidos, y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.

La cumbre es el único foro en el que los jefes de Estado de los tres países se han venido reuniendo y que se retomó en Washington en noviembre de 2021, después de cinco años de no realizarse por el desinterés de Donald Trump.

Al llegar a México el domingo pasado en la noche, Biden dijo que “esta reunión profundizará nuestra coordinación y promoverá nuestras prioridades compartidas para América del Norte”. Trudeau destacó que sus reuniones con Biden y AMLO, así como con líderes empresariales mexicanos, servirán para “fortalecer nuestras economías, crear buenos empleos y construir un futuro mejor para las personas en toda América del Norte”.

AMLO celebró que el tratado comercial entre Canadá, México y Estados Unidos, el T-MEC, “ha demostrado ser un valioso instrumento para consolidar nuestros procesos productivos, aprovechando el gran potencial que representa el mercado interno en nuestra región”.

Consultado por este reportero, Jorge Molina, consultor en temas de políticas públicas y comercio internacional, dijo que la cumbre se dio en uno de los entornos más retadores no sólo por la tensión comercial que existe en la región, sino también por la probabilidad de una recesión en EU, los problemas de migración y la creciente influencia del Partido Republicano en el Congreso estadounidense.

Esto último es importante, pues si hubiera un acuerdo en alguna de las disputas comerciales entre los tres países, por ejemplo, respecto a la política energética de México, que cuestionan EU y Canadá por su trato discriminatorio a las empresas privadas de ambos países y poner obstáculos a la competencia, tendría que incluirse al Congreso estadounidense.

De acuerdo con Molina, en la relación bilateral México-EU, los temas relevantes para el vecino del norte son el control de la migración ilegal, el combate al tráfico de drogas, principalmente de fentanilo, cuyo consumo ha causado la muerte de 100 mil estadounidenses, así como la adopción de medidas efectivas contra el cambio climático por parte del gobierno mexicano.

En el contexto de la cumbre y, sobre todo, de la reunión bilateral de AMLO con Biden, la secretaria de Energía de EU, Jennifer Granholm, aseguró que los abundantes recursos de energía limpia con los que cuenta México podrían impulsar el crecimiento de la nación más de 100 veces.

A través de su cuenta de Twitter, la funcionaria estadounidense destacó que “México podría ser un importante exportador de energía limpia a sus vecinos dado su potencial de recursos de energía renovable de clase mundial, lo que convierte a América del Norte en una potencia de energía limpia”.

Además, “un rápido crecimiento en el despliegue de energía renovable podría permitir que México alcance su meta de generación de energía limpia del 35 por ciento para 2024″.

Según la secretaria Granholm, el uso de energía renovable de México generaría altos niveles de inversión, mayor acceso a la energía, una reducción de costos para los consumidores y una mejora en la confiabilidad y resiliencia de nuestro sistema eléctrico.

El problema es que cada vez es más evidente que en el tema de la transición hacia una economía verde, que implica la transformación energética, es donde las visiones de México están más distantes de EU y Canadá.

Tan es así que, previo a su viaje a México, Trudeau dijo que “entiendo que (AMLO) quiera poner más énfasis en las empresas de energía estatales, pero esto tiene que hacerse de manera responsable y debe entender que él es parte del T-MEC y debe cumplir con esas reglas”.

Si México no quiere ni puede entender la transformación de las matrices energéticas de EU y Canadá, perderá la gran oportunidad de convertirse en una potencia global en energías limpias y contribuir a atraer más inversiones en proyectos renovables, pero sobre todo incumplirá sus objetivos climáticos. (Víctor Piz, El Financiero, Economía, p. 8)

Trópicos / Los primeros 10 días que marcarán 2023

En apenas un puñado de días, podemos ver el estruendoso año que será 2023 y como se han comenzado a mover las brújulas de nuestra sociedad. Pongo sobre la mesa de análisis cinco aspectos que considero cruciales para los próximos once meses y medio que vienen. 

1  No podía arrancar peor el año para Claudia Sheinbaum, después de lo sucedido en el fatal accidente de la línea 3 del Metro, ya que durante el segundo semestre del 2023, se define por medio de encuestas al candidato o candidata por Morena, partido que tiene hoy todas las de ganar. Se hizo presente la premonición del presidente López Obrador, de que quien cometa actos abusivos, en relación a los actos adelantados de campaña, se le regresaría como un “boomerang”.

Y es que a la jefa de Gobierno #EsClaudia, la pillaron fuera de sus responsabilidades en el peor momento, y como los vagones, chocó consigo misma. Mientras iba a Morelia a hacer proselitismo, nuevamente el Metro colapsaba. Lamentable para ella, pero peor para la joven universitaria que murió, y las decenas de heridos.

Sheinbaum ha demostrado soberbia, falta de sensibilidad, pero, sobre todo, de paciencia. No aprendió la lección, a pesar del regaño propiciado por López Obrador, en mañaneras previas, cuando comenzaron a aparecer espectaculares de ella en flagrante violación a las leyes electorales. Ha demostrado muchos descuidos en el gobierno de la capital, y su apuesta de colgarse de la imagen del presidente, ha comenzado a marchitarse. 

2  La detención de Ovidio Guzmán, fue una importante acción del presidente López Obrador y las Fuerzas Armadas de México. Su detención era obligada para derribar el mito de que pactaba con el Chapo y familia, y que su política de abrazos y no balazos no sólo era un eslogan que demostraba debilidad. Con la captura de uno de los “chapitos” demostró que tiene estrategias que van más allá de las buenas intenciones de humanizar a grupos del crimen organizado.

A pesar de las contradicciones que se han presentado en los informes oficiales: que si el Ejército se topó de manera coincidente con el convoy que transportaba a Ovidio Guzmán; o bien, que llevaban seis meses los trabajos de inteligencia para su captura, lo trascendental ahora, es que ya está tras las rejas, y que el gobierno de México, a través del Ejército, constató que tiene la capacidad de enfrentar con superioridad a los bien armados grupos del crimen organizado. Lo que sigue es extraditarlo cuanto antes a los EU, como sucedió con su padre, el ‘Chapo’ Guzmán.

Aunque al mismo tiempo, y regresando a la desnuda radiografía, la detención de Ovidio no quita la creciente preocupación por el desarrollo de las fuertes estructuras del narco, su poder y empoderamiento en los tres niveles de gobierno. Aún quedan pendientes descomunales para vencer al monstruo de cien cabezas; esfuerzo que sólo será posible con la colaboración entre México y nuestro vecino del norte. 

3  La reunión trilateral entre México, Estados Unidos y Canadá llegó en un inmejorable momento, donde quedó claro que los tres países se necesitan más que nunca ante los desafíos globales que al menos una década seguiremos padeciendo. Después de la pandemia por Covid-19, nos ha dejado secuelas de alto impactó en incremento de pobreza, bajo crecimiento económico, y una inflación aún apuntalada.

Además, la guerra en Ucrania ha dejado entrever que Rusia y China no aceptarán más el estatus de un mundo unipolar bajo el liderato de Estados Unidos. Ellos ya son parte de los equilibrios geopolíticos, y cuando eso sucede, la unidad y los objetivos comunes regionales son fundamentales para avanzar en bloque.

Habrá muchas concesiones entre los tres países, para ello será clave descubrir en los próximos meses y años, qué ventajas adquiere México en esta dinámica relación, pero también qué ofrece a cambio. Para ganar-ganar se requerirá de un líder que sepa leer las diversas circunstancias que harán de Norteamérica, una de las regiones más poderosas del mundo: armas, extensión geográfica, recursos naturales, población. Pero también de las más caóticas: migración, desigualdad, crimen organizado-consumo de drogas sintéticas.

En este contexto, es fundamental que quien gane la Presidencia en 2024, debe ser el más preparado fuera de aspectos ideológicos baratos y sepa catapultar las áreas de oportunidad. 

4  La contundente derrota de la ministra Yasmín Esquivel Mossa, a la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, después de ser acusada por plagiar su tesis de licenciatura, determina que aún existe cierta independencia entre los diversos poderes del Estado mexicano. El presidente López Obrador ha buscado coptar a sus integrantes en nombre de la “transformación”, pero ese anhelo no es más que violentar la institucionalidad democrática y violar las leyes… sí, justo como lo quería hacer el viejo régimen priista. Ojalá que legisladores, ministros y sociedad civil en general asuman que la autonomía de estas fuerzas, hará de México un mejor país. Eso no significa que no se limpie de la aún corrupción que les escurre, la impunidad y nepotismo. 

5  AMLO vive su penúltimo año de gobierno, quizá el más importante, ya que el 30 de septiembre del año próximo concluye su mandato, es decir, le quedan 21 meses en el poder. Pero el 2024 va a ser un suspiro para él, donde perderá presencia mediática ante el fulgor que generarán las campañas electorales y el triunfo del nuevo presidente o presidenta. Por ello, este año que inicia será fundamental para presentar resultados, logros y los pilares de su sueño, la cuarta transformación. Dio pinceladas de su regocijo cuando recibió en el AIFA a Biden y a Trudeau, pero ¿tendrá los suficientes argumentos para convencer a la mayoría de los mexicanos? ¡Lo veremos en los próximos meses! (Omar Cepeda, El Financiero, Opinión, p. 24)

Desde San Lázaro / Goodbye Biden y regreso a lo mismo

Trascendente que se reúnan los tres presidentes de América del Norte para atender diversos temas de la agenda trilateral, sin embargo, la visión que tienen Joe Biden y Justin Trudeau sobre energías limpias, desarrollo económico de la región, migración y el combate al trasiego de drogas, principalmente de fentanilo, no son similares a las que maneja Andrés Manuel López Obrador y por ello, lo resultados tangibles de la cumbre se disiparán con el paso del tiempo.

Yo no creo que el presidente mexicano cambie su cosmovisión política en torno al manejo de los energéticos y a la apertura que se debe dar al capital privado para invertir en este sector, y menos dejar atrás el consumo de combustóleo y carbón para darle preeminencia a las energías limpias.

De igual manera, su política de “Abrazos, no balazos” se mantendrá durante toda la gestión en detrimento del Estado de derecho y el orden constitucional.

Es decir, el avance del narcoterrorismo y el control que han impuesto los criminales en vastas zonas del territorio nacional, seguirán mientras no cambie el modelo político que impulsa AMLO.

Simplemente, en el caso de Ovidio Guzmán se hará todo lo posible para evitar su extradición a Estados Unidos, merced a triquiñuelas legaloides que ponen en evidencia la falta de voluntad política del gobierno de la 4T para que ello ocurra.

El tráfico de drogas de nuestro país hacia Norteamérica es alarmante y ahora con la droga de la muerte como es el fentanilo, pues a diario ocurren cientos de muertes en aquellos lares.

Joe Biden aceptó asistir a la cumbre para establecer la exigencia de su gobierno en torno a esta droga y en general a enfatizar su reclamo por el crecimiento de los cárteles mexicanos, que ya representan una seria amenaza para la seguridad interior de Estados Unidos.

Desde luego, la migración irregular hacia Estados Unidos es el otro tema de relevancia en la agenda de nuestros vecinos del norte y en donde el gobierno de AMLO juega un papel determinante tanto para regularizar los flujos migratorios, como para convertirse en un tercer país seguro, para albergar a los migrantes en tránsito hacia EU.

Para López Obrador, es fácil culpar al gobierno estadounidense por la migración irregular, a tal grado de exigir que los americanos destinen más recursos económicos a Centroamérica y el Caribe, a lo que Joe Biden se opuso, porque los gobiernos locales solo extienden la mano, pero no hacen gran cosa para generar fuentes de trabajo y condiciones mínimas de seguridad pública para que esos migrantes no abandonen sus lugares de origen.

Desde luego, el tema es muy complejo y tiene múltiples aristas para encontrar una solución, empero, insistimos, la visión de AMLO se contrapone con la de sus homólogos.

Desde que asumió la Presidencia, López Obrador ha buscado abanderar la causa de América Latina frente al “imperialismo”, pero ello no solo no ha sido posible, sino que México ha perdido fuerza en la región.

Cuáles serán las cuentas que entregará el mandatario mexicano al término de su gestión en torno a la relación con Estados Unidos y Canadá. Seguramente serán negativas en virtud de que es incompatible la visión de un político que es un miembro preeminente del Foro de Sao Paulo, instancia política regional que se opone al avance del “imperialismo yanqui y de los regímenes democráticos”.

El discurso de AMLO en torno a la inequidad social de la región es repetitivo, y hasta grosero al exigir dólares a Estados Unidos, cuando los gobiernos locales como el de México, generan más pobreza y marginación.

Ahora resulta que el desastre que está dejando la 4T es culpa de la Casa Blanca.

Seriedad, señores.

Eso de culpar a otros de nuestros propios yerros es muy propio de AMLO y no solo en el reparto de culpas hacia nuestros vecinos del norte, sino hacia el pasado y el “conservadurismo”.

Será culpa de los gringos el estrangulamiento de las finanzas públicas mexicanas, al destinar la mayor parte de los recursos públicos al aeropuerto Felipe Ángeles, la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya; así como para fondear los programas de asistencia social con tintes electorales y que obliga al gobierno a contratar deuda pública en niveles inéditos. Simplemente para este año, en el Congreso, Morena y sus aliados le autorizaron al presidente un techo de endeudamiento de 1.3 billones de pesos.

Y de la democracia mexicana mejor no hablamos, ya que es evidente la estrategia del gobierno para debilitarla al pulverizar al INE y a los tribunales electorales, amén de pretender aniquilar a la oposición mediante reformas a leyes secundarias que impidan tener representación suficiente en el Congreso. (Alejo Sánchez, El Financiero, Opinión, p. 25)

Ricos y poderosos… / Reunión Cumbre: buena vecindad, pero…

De las conversaciones entre los presidentes de México, Andrés Manuel López Obrador, de Estados Unidos, Joe Biden y de Canadá, Justin Trudeau, no se registraron señales en torno a los puntos álgidos en las relaciones trilaterales. Al menos, no se hicieron públicas.

No hubo pronunciamientos específicos en torno a la política energética de México que está siendo impugnada tanto por EU como por Canadá. Tampoco sobre la prohibición del gobierno mexicano a la importación de maíz transgénico.

Tales temas continúan siendo grandes interrogantes que generan incertidumbre para los inversionistas y las relaciones entre los tres países. En los próximos días se definirá si Estados Unidos opta por avanzar a la fase contenciosa en el marco del T-MEC por sus preocupaciones respecto a la política energética de México, que desde su punto de vista discrimina a los inversionistas de ese país.

La ausencia de estos temas, es un mal presagio. Podría implicar que la resolución de la controversia en materia de energía será en el panel que prevé el acuerdo comercial trilateral. Y si es así, México tiene pocas oportunidades de ganar.

Lo que se dio a conocer oficialmente, se restringió a lo que marcó la agenda oficial.

Las conversaciones versaron sobre la necesidad de controlar la migración; fortalecer las relaciones económicas de las tres naciones, aumentar la cooperación en cadenas de suministro y minerales críticos y el combate al narcotráfico, en particular al fentanilo.

Lo que sí se observó fue la insistencia tanto de EU como de Canadá por que México aumente sus acciones en materia de energía limpia. La titular de Energía de Estados Unidos, Jennifer Granholm, exhortó a que México aumente sus acciones en materia de energía limpia y logre la meta de llegar a 35% de energía limpia al 2024.

Conminó a que México se comprometa en materia de reducción de metano y carbono negro así como vehículos eléctricos, impulso al hidrógeno y protección de la biodiversidad.

Por su parte, a pesar de que antes de su llegada a México, en entrevistas y ya aquí en el país, en su encuentro con empresarios mexicanos, el primer ministro canadiense Trudeau hizo declaraciones en el sentido de que plantearía al presidente de México sus preocupaciones en torno a la política energética, directamente no lo hizo. Al menos públicamente.

No obstante, sí se pronunció por el fortalecimiento del uso de energías limpias en México, Estados Unidos y Canadá con el propósito de cumplir con los compromisos de la lucha contra el cambio climático.

En el tema migratorio EU informó sobre el compromiso de México de crear un Centro Migratorio en el sureste, el presidente de México se refirió sólo a albergues, atención médica y medicamentos para los migrantes.

Por otra parte, México, Estados Unidos y Canadá acordaron la creación de un grupo de 12 especialistas que promoverán la planeación y la sustitución de importaciones en América del Norte.

El Gobierno de México estará representado por: Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores; Rogelio Ramírez de la O, secretario de Hacienda; Raquel Buenrostro, secretaria de Economía y Alfonso Romo, ex jefe de la Oficina de Presidencia.

Este es tal vez el mayor éxito para México. Aunque para que al final se genere una dinámica de mayores inversiones de EU y Canadá en México, tendrá que ser modificada la política energética de nuestro país.

La reunión trilateral dejó ver que hay una buena relación entre los mandatarios; que están en una política de buena vecindad. Sin embargo, todo parece indicar que los desacuerdos, irremediablemente se resolverán en los mecanismos de solución de controversias.

Atisbos

Paradójicamente el CEO de Bimbo, Daniel Servitje, recibió una cálida y entusiasta invitación por parte del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau para que aumente sus inversiones en ese país. Y es paradójico porque mientras en México se busca evitar la biotecnología agropecuaria y se critica intensamente a la comida “chatarra”, en Canadá le abren las puertas de par en par. (Marco A. Mares, El Economista, Empresas y Negocios, p. 20)

Globali… ¿qué? / Encuentro de dos mundos en Palacio Nacional

La Casa Blanca no quiso tener problemas de reinterpretación de la realidad durante el encuentro de Joe Biden con AMLO y durante la Cumbre de Líderes de América del Norte, para ello vacunó cualquier tipo de polémica a través de largos comunicados donde delineó lo acordado con Trudeau y con el propio AMLO.

La estrategia tuvo resultados inmediatos. El lunes y ante medios, Biden hablaba de migración y el presidente AMLO hablaba de América Latina. El Gobierno estadounidense hablaba de seguridad y de “la plaga” de fentanilo, pero AMLO hacía público el nombre de una supuesta Alianza para el Desarrollo para que el estadounidense deje a un lado el “desdén” hacia la región.

La desconexión de los mensajes llamó la atención.

Tres primeras conclusiones: las visiones geopolítica de Biden y AMLO poco se parecen (ya lo sabíamos) y la estrategia de comunicación del Gobierno mexicano es deficiente porque no informa, pero sí distrae y, para algunos, entretiene. La tercera conclusión es una incógnita: ¿A cambio de qué el Gobierno de AMLO está dispuesto a recibir a 30,000 deportados al mes por Estados Unidos en un momento en que la inseguridad de México pone en riesgo a los migrantes?

El Gobierno de AMLO carece de una política pública migratoria. No es tercer país seguro. No debe serlo.

Ayer, durante la conferencia de prensa, y frente a Biden y Trudeau, AMLO volvió a referirse a una alianza continental. En septiembre de 2021 AMLO mencionó en el Castillo de Chapultepec que le gustaría diseñar una especie de Unión Europea en América Latina. Al día de hoy, ningún presidente latinoamericano ha aplaudido la iniciativa y el propio AMLO no ha dado a conocer avances de su propuesta.

La grandilocuencia de las propuestas de AMLO minimiza problemas muy graves. Un ejemplo es la migración de mexicanos hacia Estados Unidos. Ayer, en la conferencia, dijo que ha “disminuido”. Situación que no corresponde con la realidad.

Desde 2022 más de 650,000 mexicanos migraron hacia EU, me comenta Eunice Rendón (Foro Migrante). En 2021 fueron más de 400,000.

Una cuarta conclusión es: lo que le falta a la cumbre de Líderes de América del Norte es identidad.

Las sociedades de México, Estados Unidos y Canadá no identifican rasgos de identidad compartida. En Europa, la Unión Europea ha producido, por ejemplo, el programa Erasmus para que los estudiantes de los 27 países logren asimilar rasgos culturales de otras naciones. Incluso, la identidad europea se ha fortalecido gracias a la crisis del Brexit o al programa de alivio contra la pandemia Next Generation.

Estados Unidos, Canadá y México representan una cuarta parte del PIB global y el comercio que este último país mantiene con los dos primeros supera los US520 mil millones anuales (datos 2020, secretaría de Economía); es decir, más de seis veces el comercio entre México y China; 74 veces con España; 110 veces con Francia.

Las cifras obligan a tener un trato especial en la región, pero no existe producción de identidad en la integración de los tres países. ¿A quién o a quiénes no les interesa la producción de identidad común? ¿México? ¿Estados Unidos? ¿Canadá?

En diversos sectores de la sociedad mexicana, particularmente en el político y mediático, se cree que México es rival de Estados Unidos y Canadá. En efecto, hay sectores en los que sí existe la competencia, sin embrago, el T-MEC es un mecanismo que unifica a los tres países en busca de ventajas comparativas respecto al mundo: geopolítica.

La geopolítica del siglo XXI obliga a dejar las emociones nacionalistas a un lado para aprovechar las externalidades positivas de la integración. (Fausto Pretelin Muñoz de Cote, El Economista, GeoPolítica, p. 31)

Razones // Tres décadas después, otra oportunidad histórica

El lunes, mientras el presidente López Obrador en el encuentro bilateral con el presidente Joe Biden hablaba de humanismo y pedía más ayuda de Estados Unidos para los países de América Latina (incluso proponiendo una nueva Alianza para el Progreso, el programa que impulsó a inicios de los 60, John F. Kennedy como una respuesta a la Revolución Cubana), el mandatario estadunidense contestaba que la ayuda que ya proporcionaba su país, en términos globales, era la mayor del mundo, que lo que se requerían eran proyectos productivos e inversiones, y que lo que demandaba en el ámbito bilateral era una acción común para acabar con el tráfico de fentanilo, que ocasiona más de cien mil muertes al año por sobredosis en su país.

Dos visiones confrontadas que, en última instancia, giran en torno al modelo de desarrollo que se quiere impulsar. No se termina de comprender que México no es el vocero ni el interlocutor de América Latina ante Estados Unidos y Canadá. La región tiene su propia dinámica y tiene una relación diferente a la que mantiene México con la Unión Americana y con Canadá. La presencia, por ejemplo, de China en toda América del Sur es mucho mayor a la que la potencia asiática tiene en México y compite con las inversiones y el comercio de Estados Unidos. Un ejemplo, un tercio del comercio de Brasil se realiza con China. Más de 80% del comercio exterior de México es con Estados Unidos, y con China tenemos una relación comercial deficitaria.

Cuando el presidente Biden habla de combatir el tráfico de fentanilo, está hablando también de la llegada de esa droga y de los precursores utilizados para su producción ilegal y se está refiriendo al país de origen, que es China. Cuando en la cumbre que concluyó ayer se habla de la relocalización de negocios y empresas en México, lo que se está proponiendo es que las empresas de Estados Unidos y Canadá que están dejando China, en medio de una guerra comercial, se asienten en México, para profundizar la integración, el comercio, las inversiones y concentrar las cadenas de producción.

Nada de eso se puede entender como medidas aisladas, mucho menos como un capítulo más de una amplia integración latinoamericana. Nunca ha estado en la agenda de Estados Unidos integrar económica y comercialmente toda la región, la visión del patio trasero es muy antigua, pero subsiste. Es verdad que, desde los atentados de 2001, Estados Unidos ha abandonado estratégicamente a América Latina. Ninguno de los gobiernos, republicanos o demócratas, supo entender o leer lo que sucedió y sucede en América Latina, incluyendo México, el país con el que la Unión Americana tiene mayor relación, en todos los sentidos.

En parte fue por simple negligencia o ignorancia política, en parte porque los regímenes de la región se tornaron incomprensibles, sobre todo por la corrupción, para Washington. Como alguna vez explicó Bill Clinton para justificar la escasa ayuda a la región, cuando durante su administración se enviaron centenares de millones de dólares para la reconstrucción de Honduras, y otros países de Centroamérica, luego de un huracán particularmente devastador, los gobiernos locales simplemente se robaron el dinero de la reconstrucción y no hubo beneficio alguno para la gente, al contrario. Algo similar ocurre ahora con Centroamérica y con Haití.

Es probablemente el gobierno de Biden, de las últimas administraciones estadunidenses, el que mayor interés ha puesto en la región. Primero, porque el propio Biden fue encargado en la administración Obama, cuando era vicepresidente, de muchas de esas relaciones. Segundo, por la crisis migratoria. Tercero, porque es obvio que en el contexto de la disputa comercial con China y Rusia, la región está abandonada, hasta límites insospechados durante el gobierno de Trump, y la presencia de esos dos países trascendía ya a sus socios tradicionales: Cuba, Nicaragua, Venezuela y comenzaba a sentirse en otra naciones de la región, particularmente por los lazos que se construyeron durante la década pasada, cuando se intensificaron notablemente el comercio y las inversiones chinas con América del Sur. Cuarto, porque desde el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida no hubo una estrategia de seguridad para el tema del narcotráfico, y éste con la crisis de los opiáceos y el creciente comercio ilegal de fentanilo y metanfetaminas, se ha convertido en un tema de la agenda interior de la Unión Americana.

La oportunidad que toda esta coyuntura presenta para México sólo es comparable a la de 1990, cuando se comenzó a negociar el Tratado de Libre Comercio.

En aquella ocasión, durante una gira del entonces presidente Salinas por Europa, el mandatario llegó al foro económico mundial de Davos mostrando la carta de México abierto ante un mundo, sobre todo una Europa, que acababa de celebrar la caída del Muro de Berlín y del campo socialista. En Davos, el presidente Salinas comprendió que no habría recursos para México, que esas inversiones se concentrarían en Europa del Este. Desde Ginebra, durante aquella misma reunión, partió un avión a Washington para retomar una propuesta que México, meses atrás, no había aceptado porque primero tenía que solucionar la crisis de la deuda externa: un tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá.

Haber aprovechado esa oportunidad cambió el rostro y el futuro del país y de la región. Hoy, estamos ante otra coyuntura muy especial. Y pareciera que la oportunidad se nos está yendo como agua entre las manos. (Jorge Fernández, Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)

Nudo gordiano // Los three amigos

“Deben de hacerse a un lado mitos y prejuicios, por ejemplo, dejar de rechazar a migrantes, cuando para crecer se necesita fuerza de trabajo que en realidad no se tiene con suficiencia en Estados Unidos y Canadá, por qué no estudiar la demanda de mano de obra y abrir ordenadamente el flujo migratorio…”, fueron las palabras que Andrés Manuel López Obrador expresó en 2021, durante la cumbre Líderes de América del Norte, que se celebró en Washington D.C., eran días de pandemia, las economías globales estaban en marcha rumbo a una recuperación que no ha terminado, pero eran también momentos en que la relación con nuestros cohabitantes hemisféricos urgía por una reconfiguración tras el paso de Donald Trump y la suspensión de este encuentro.

Tras la reunión trilateral de este martes, aquí en la CDMX, el tema de la migración se convirtió en uno de los ejes del mensaje que los mandatarios, que se encontraron por primera vez hace 14 meses, ofrecieron en uno de los patios de Palacio Nacional. Expresiones de agradecimiento y reconocimiento a las políticas impulsadas en medio de una de las crisis más severas en esta materia y en esta región. EU anunció hace unos días medidas en las que México tendrá participación activa: “Queremos agradecerle, señor Presidente, por haber recibido a aquellos que no están siguiendo caminos legales, que están tratando de cruzar ilegalmente la frontera entre nuestros países…”, expresó Biden, el primero en tomar la palabra.

“Usted es el primer presidente de Estados Unidos en mucho tiempo que no ha construido ni un metro de muro y eso se lo agradecemos, aunque no les guste a los conservadores…”, respondió minutos después Andrés Manuel López Obrador, quien dedicó también al primer ministro canadiense una mención por su política migratoria: “Su extraordinario y fraterno programa, que consiste en otorgar visas temporales de trabajo a jornaleros, obreros (…) El primer ministro Trudeau es un gran aliado de México…”.

Y, además de la migración, los otros temas que marcaron la agenda desde el primer día. El tráfico de fentanilo, en cuyo expediente se anota el nombre de Ovidio (no mencionado en lo absoluto), fue eje en la reunión bilateral entre México y EU la noche del martes, aquella marcada por el reclamo de abandono a la región centroamericana que hizo el Presidente mexicano, pero que se topó con una respuesta rápida del estadunidense. Y esta droga sintética y sus múltiples consecuencias, como punto en común de las políticas que se configurarán a futuro, en lo individual y como esfuerzo compartido.

Lo mismo con las energías verdes, el punto más débil para México, pero al que EU y Canadá han puesto un voto de confianza: “Todos debemos formar parte de la acción climática de los gobiernos y el sector privado debe de trabajar con uno para alcanzar los objetivos de 2030 (…) Canadá se complace de que nuestros amigos mexicanos y estadunidenses se hayan comprometido de manera tan sólida a proteger el aire limpio, el agua limpia y un mejor futuro…”, afirmó ayer Justin Trudeau. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p. 12)

Lució Ebrard

Independientemente de los “acuerdos” prefabricados de la Cumbre, dados a conocer desde antes de que ésta se celebrara, del apoyo económico de Estados Unidos a la 4T para que le caiga el veinte, se ponga abusada y fomente la generación de energías limpias (solar y eólicas), y de “cooperar” en asuntos como migración y combate al trasiego de drogas, hubo un “daño colateral” para la corcholata favorita del Presidente: quedó claramente manifiesto tras esta piñata que de las tres “corchos”, sólo UNA tiene la capacidad, experiencia y tamaños para aspirar legítimamente a la Presidencia de México.

Éste siendo Marcelo Ebrard, el Canciller.

Aclaramos antes de entrar en el tema que nos vienen más que wilson las corcholatas: ni las conocemos ni las queremos conocer y nos vale mádere a quién ponen o a quién no.

Nos da, como simples ciudadanos, exactamente igual a quién embadurnan con las plumas de Quetzalcóatl para pelear la Presidencia a defender la herencia política del señor López.

Meramente nos permitimos hoy, para su entretenimiento, estimados lectores, y muy a pesar del dirigente de Morena, Mario Delgado, y de su jefe, y de la jefa de su jefe, que sus otras dos corcholatas simplemente no la levantan. 

Esto es, la Sheinbaum y el compadre Adán Augusto.

Si algo demostró la famosa “Cumbre” borrascosa fue precisamente esto: Ebrard tiene los tamaños, los otros dos no.

Lo anterior es una simple observación empírica, objetiva, con lo cual pretendemos señalar que sin querer, inconscientemente, el Presidente y sus asesoras se pudieron haber disparado en el pie, sin querer por supuesto, haciendo crecer mucho a Ebrard, dado su desempeño protagónico y destacado en la Cumbre.

Claro, está de sobra decirlo: que pongan los de Morena a la que quieran, que hagan lo que les ordenen, que se vayan por afectos y cercanías, nos vale. 

Lo que importa no es lo que opina un simple opinador, como su humilde servidor, sino la ÓPTICA ante el pueblo mexicano, ante el jurado, ante los “electores” de Morena, quienes supuestamente vía encuesta seleccionarán a su abanderado.

El punto, para nosotros, es simplemente que si se van por el afecto y cercanía presidencial manipulando la encuesta, impulsando abiertamente desde el Gobierno el rollo ese de #EsClaudia, pudieran acabar cometiendo un grave ERROR. 

Pues al impulsar a la cercana se despojarán del ÚNICO CAPAZ, del que SÍ está a la altura para competir por el puesto.

Obviamente, no afirmamos -ni nada por el estilo- que sea el mejor de TODOS: meramente que a todas luces es el mejor de los morenistas, el que destaca de entre las tres corcholatas.

Ya sabemos qué piensan, avispados lectores: “¡Por eso mismo no lo van a escoger!”, porque es más pieza. 

Seguramente tendrán razón, pero nosotros tendemos a ver estas cuestiones como competencias entre atletas de élite. 

Para honrar el espíritu de la democracia debe la búsqueda de la aceptación del electorado, del convencimiento por propuestas, ideas y planes, ser una contienda librada entre los MEJORES representantes del partido por el que compiten.

No sabemos aún quiénes irán por los partidos rivales de Morena, sólo apuntamos al hecho de que esta organización en particular, tan volcada en impulsar a la señora Sheinbaum, pudiera llegar mermada a la elección, incapaz de ofrecer su MEJOR opción si sigue empecinada en dejar que sea el Presidente el que opere el destapador, guiado por sus afectos o empatías, buscando lo mejor para ÉL y su “transformación”, y no qué es lo mejor para MÉXICO y su futuro.

Los ciudadanos de este gran país, que se ha sobrepuesto a tantos malos Gobiernos, a tantas crisis, a tantos retos, anhelan tener la opción de VOTAR POR EL MEJOR. (…) (Manuel Jáuregui, Reforma, Opinión, p. 10)

Cartones

carton 1

(Rubén, La Respuesta está en el viento, El Sol de México, Análisis, p. 14)

carton 2

(Llera, Excélsior, Nacional, p. 10)

carton 3

(Obi, Reforma, Opinión, p. 8)