Opinión Migración 110220

Contra las cuerdas // Manita de gato exprés en la estación migratoria

La delegación de diputados federales que visitó la estación migratoria de Tapachula casi manchan sus ropas de pintura fresca por la manita de gato a la que de última hora fueron sometidas las instalaciones para simular que la estancia en la que sobreviven personas indocumentadas está limpia y en óptimas condiciones.

Además de los coordinadores parlamentarios, estuvieron Laura Rojas, presidenta de la Cámara de Diputados, y Porfirio Muñoz Ledo, quien exige la renuncia del Francisco Garduño del Instituto Nacional de Migración, por el trato violatorio a los derechos humanos que sufren quienes entran al país como paso para llegar a EU. Los indocumentados, me dijeron legisladores de varios partidos, clamaron ayer porque no se fueran los diputados debido a que este lunes tuvieron las instalaciones limpias, trato especial y hasta sopita caliente les tocó a los extranjeros sin papeles por la vista de representantes del Poder Legislativo.

Muñoz Ledo aseguró que los representantes de Migración no aceptaron una discusión jurídica y que en sus pláticas con indocumentados, le aseguraron que son maltratados y los niños sufren violaciones a los derechos humanos. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 6)

Bajo reserva

Ayer, a su llegada a Tapachula, el diputado federal de Morena Porfirio Muñoz Ledo acusó la “hipocresía” con la que el gobierno se conduce en materia migratoria y los intentos por maquillar la realidad. El tema intentó ser rebatido por su compañera de partido y presidenta de la Comisión de Asuntos Migratorios, Kristal Vences, quien estaba metida en su perorata de que la culpa es del pasado, y los años de corrupción del antiguo Instituto Nacional de Migración, cuando fue interrumpida por un migrante, de nacionalidad hondureña. El hombre le dijo que aún hay “coyotes” y corrupción en el INM y que los dos le cobran, además de que su trámite de regularización de estancia, que debe llevar 15 días ya lleva 6 meses. Así que, pese al maquillaje de pintura fresca en la Estación Migratoria de Tapachula, los lápices de colores que les dieron a los niños para que se viera que se entretienen, y la “chaineada” que recibieron las calles por donde pasaron los legisladores, la realidad acabó por estrellarse en la cara de los legisladores. (El Universal, Nación, p. 2)

Rozones

El desastre de visita.- Otra vez Porfirio Muñoz Ledo no tuvo empacho para ser muy crítico de la política migratoria de la 4T. Y es que el diputado federal fue parte de una comitiva de legisladores que visitó la estación migratoria Siglo XXI en Tapachula, Chiapas, de donde el aún morenista salió muy enojado diciendo que la visita había sido un burdo maquillaje, pues ni a los periodistas dejaron entrar. Además, don Porfirio no reparó en expresar sus dudas al trato que los migrantes reciben en esta estación migratoria y de plano dijo que son maltratados y los niños llevan la peor parte. Don Porfirio sigue haciendo corajes. (La Razón, La Dos, p. 2)

Confidencial

Mal les fue a diputados en Tapachula.- Duro fue el regaño público a los diputados que viajaron a Chiapas. La prensa local, los migrantes y hasta el propio invitado especial de los líderes parlamentarios, Porfirio Muñoz Ledo, los pusieron en evidencia. “¡No tienen ni idea de lo que pasa aquí con los migrantes!”, les recetó un reportero local, después de escuchar a cada legislador. Y para completar, Muñoz Ledo arremetió contra sus compañeros: “¡Fue un maquillaje lo que se hizo, la visita al INM fue un desastre, una burla, una farsa, son los trumpitos, luego la Guardia Nacional que son las trompadas, y a nosotros nos tocan las trompetas”. (El Financiero, Nacional, p. 29)

Pepe Grillo

Con todo y sombrero.- Una delegación del más alto nivel de la Cámara de Diputados realizó un recorrido por la frontera sur de nuestro país. Por ahí estaban Mario Delgado, titular de la Jucopo, y la presidenta de la mesa, Laura Rojas, y los coordinadores parlamentarios.

A pesar de eso, Porfirio Muñoz Ledo dio el madruguete informativo y mientras sus colegas hacían el recorrido él se unió con la presa para calificar de hipócritas a las autoridades de migración de la Segob. Con todo y sombrero, Porfirio se acercó a los reporteros para decirles que México no tiene por qué obedecer a Trump. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 2)

Arsenal // Me gusta Porfirio, me gusta…

Me gusta Porfirio, me gusta. Ya es un hombre sin agenda. No le importan las consecuencias de sus dichos. Ayer demostró que no sólo Morena sale de su corazón, como se lo dijo al colega Juan Arvizu, sino que la política migratoria de este gobierno le produce náuseas.

Lo dejó claro en el marco del recorrido que realizaron ayer diputados federales por la frontera sur para supervisar el trato que las autoridades migratorias le dan a los centroamericanos que buscan el sueño americano.

“Es una hipocresía —dijo Porfirio— lo que están haciendo las autoridades mexicanas, fundamentalmente las de Gobernación.

“No es que el gobierno no quiera. Es que le está haciendo el favor a los americanos. Siempre lo ha hecho, pero bajita la mano. Ahora Trump, tiro por viaje, nos ordena que no los dejemos pasar”, dijo, entre otras muchas cosas.

Recordó que, en los últimos 80 años, México ha peleado en favor de que sus migrantes pasen hacia Estados Unidos. “Acá hace la tarea que le ordenó Trump: detener centroamericanos”.

Con estas valientes y atrevidas posturas, no le damos a Porfirio mucho más tiempo en Morena. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)

Political Triage // El laberinto demócrata

Mientras Donald Trump festeja su absolución despidiendo a todo aquel que haya testificado en su contra, los precandidatos demócratas entran en la fase crítica de su carrera hacia la Casa Blanca. Para sorpresa de todos, Joe Biden cayó al cuarto lugar en Iowa y los ganadores fueron Bernie Sanders y Pete Buttigieg, seguidos de cerca por Elizabeth Warren. Este resultado temprano da un golpe a la mesa de las estrategias: Trump se había abocado a hundir a Biden, que se presentaba como la opción segura para impedir la reelección del republicano.

Trump ha entrado en fase triunfalista al haberse asegurado de que puede impunemente extorsionar y abusar del poder que le da la Oficina Oval, para sus intereses personales y su reelección. Ahora, se dedica a hacer lo que hace mejor: manejar la agenda mediática con disparates que a la postre resultan realidad. Mientras juega a que la gente piense que es una broma su nuevo eslogan: “Trump por siempre”, ahora sí —de cara a la reelección— ha salido a defender banderas conservadoras como la familia tradicional y el aborto, y se fotografía con bebés en cada esquina. Habla de oración y de religiosidad en medio de discursos llenos de odio y venganza, y se vanagloria de cuántas veces ha salido avante de las quejas en su contra por abuso sexual. Y esto mientras otorga medallas a reconocidos personajes racistas, y renueva sus ataques a las comunidades migrantes. Pero eso sí, termina sus apariciones firmando Biblias como si se creyera el mismísimo autor. (Montserrat Salomón, La Razón, Mundo, p. 21)