Opinión Migración 110224

Migrantes: explotación sexual y mezquindad política

Seis mujeres y un hombre solicitantes de asilo, así como una docena de empleados y ex empleados de un subcontratista, demandaron por explotación sexual a seis integrantes de la Guardia Nacional neoyorquina, junto con varios empleados de la empresa DocGo, contratada por la ciudad de Nueva York para supervisar las necesidades de los migrantes mientras tramitan sus peticiones. Los soldados y los trabajadores de la compañía privada habrían abusado de la situación de extrema vulnerabilidad en que se encuentran los migrantes (de la que forman parte la incertidumbre sobre su estatus legal, los impedimentos a su movilidad y la necesidad de suministros básicos) para obtener relaciones sexuales a través de extorsiones.

En la querella interpuesta ante el tribunal federal de distrito de Manhattan se detalla que los solicitantes de asilo fueron llevados con engaños a la zona rural del estado donde se les internó en un hotel en malas condiciones, con olores nauseabundos y falta de higiene inaceptable, infestado de insectos, enchufes eléctricos expuestos y paneles de yeso dañados. El aislamiento de la zona habría facilitado las vejaciones de que fueron víctimas.

El escándalo salió a la luz sólo dos días después de que los senadores republicanos hundieron una iniciativa encaminada a reducir la cantidad récord de cruces fronterizos no autorizados, la cual fue negociada durante cuatro meses con sus contrapartes demócratas.

La caída de los acuerdos cuando ya parecían consumados supone una dura derrota para el presidente Joe Biden, quien ha sido acorralado por el discurso conservador que acusa al mandatario de llevar adelante una política de fronteras abiertas y ser responsable de los históricos flujos migratorios hacia territorio estadunidense. La especie es completamente falsa, toda vez que en sólo 10 meses la administración Biden ha deportado a 530 mil personas, el número más alto jamás registrado en un periodo tan corto. En contraste, durante la presidencia del racista Donald Trump, las deportaciones promediaron 240 mil anuales. Asimismo, en el primer año del actual gobierno demócrata las detenciones de migrantes indocumentados se triplicaron con respecto al último de su antecesor republicano.

Como suele ocurrir, los datos no han impedido al magnate usar la crisis migratoria para azuzar a su electorado, presentar el naufragio de la iniciativa como gran triunfo, y prometer que, de regresar a la Casa Blanca, desatará una cacería y expulsión sin precedentes de migrantes. Lo paradójico es que la propuesta de reforma fallida constituía una claudicación de Biden ante las demandas centrales del Partido Republicano en materia migratoria, a la que el mandatario accedió con el expreso propósito de obtener 95 mil millones de dólares para perpetuar la guerra en Ucrania, financiar el genocidio de Israel en la franja de Gaza y seguir armando a Taiwán, la isla separatista china cuyos reclamos de soberanía no son reconocidos ni siquiera por Washington.

Al presionar a los legisladores de su partido para que la rechazaran, Trump dinamitó la posibilidad de consagrar en las leyes su visión xenofóbica y racista con tal de arrebatar a su adversario cualquier elemento que pueda presentar como éxito en el manejo de la frontera, y retener el discurso del peligro migrante como su principal bandera rumbo a los comicios de noviembre próximo.

Los sucesos de Nueva York y la manera en que los solicitantes de asilo son usados como rehenes de las necesidades electorales de demócratas y republicanos exhiben de nueva cuenta el escaso valor de los derechos humanos dentro del país que se arroga la facultad de calificar y sancionar al resto del planeta por su desempeño en la protección de dichas garantías. Asimismo, es el enésimo recordatorio de que frenar los flujos humanos por la fuerza es al mismo tiempo cruel e ingenuo, pues las personas que emprenden el viaje en busca de una vida digna o para ponerse a salvo de la violencia no se detendrán mientras prevalezcan las condiciones adversas en sus lugares de origen. (Editorial, La Jornada, p. 2)

Los migradólares

El año pasado llegaron 63 mil millones de dólares por concepto de migradólares, es decir llegaron divisas a los bancos del país y tuvieron un fuerte impacto en la balanza de pagos.

En repetidas ocasiones, AMLO ha reconocido públicamente el aporte de los migrantes al país, aunque su política con respecto a la comunidad mexicana en el exterior ha sido mantener el statu quo de atención en los consulados, sin mayor cambio, propuesta o innovación.

Esos 63 mil millones se convierten en más de un billón de pesos, que llegan como remesas a las familias de los migrantes y tiene un impacto increíble en el consumo interno y en menor medida en el ahorro y la inversión.

En realidad, la terminología del Banco de México de calificar 63 mil millones de dólares como remesas familiares esconde su característica fundamental, que son divisas que entran al país, pero sobre todo a los bancos, en su mayoría extranjeros. Sabemos desde hace años en qué se utilizan las remesas: consumo, pago de renta, comida, servicios y pequeñas inversiones como un automóvil, un terreno, una casa. ¿Qué pasa, a dónde van los 63 mil millones de divisas de migradólares?

Para darnos una idea de la dimensión de este monto, podemos compararlo con el presupuesto de Ecuador, que para 2023 fue de 31 mil millones de dólares, en un país de 18 millones de personas, que viviría con la mitad de las remesas de los mexicanos.

Por otra parte, el investigador y especialista en remesas Juan José Li aclara que, de acuerdo con el Banco de México, la llegada importante de remesas desde Minnesota, donde hay pocos migrantes, se debe a que ahí está la cede central de una compañía remesadora y que no se trata de dinero del narco, como algunos habían sugerido.

Al contrario, llegan remesas desde Canadá, Ecuador, Guatemala, Colombia y otros países para los migrantes en tránsito. Existe una población flotante de personas en camino que reciben remesas; de ahí, también el incremento de éstas en Chiapas y otros estados. Una población no cuantificada, pero si la migra detiene a 150 mil migrantes extranjeros al mes, saque usted la cuenta de cuántos están en camino, quienes, en su mayoría, reciben remesas y pasan varios meses en el país hasta llegar a la frontera norte.

A eso hay que sumarle los costos del coyotaje y la extorsión que van a parar a las bolsas de los traficantes de personas. Todo ese dinero se registra y se cobra, con documentación que tienen los bancos y las oficinas de empresas como Western Union, Money Grant y otras. Cualquier investigación policial, somera, podría encontrar a los que cobran los dineros de la extorsión y el tráfico porque fácilmente los migrantes pueden proporcionar esos números, nombres, localidades y números INE. Pero, al parecer, no se hace nada.

En cuanto a los estados que reciben más remesas, no hay sorpresas. Guanajuato, Michoacán y Jalisco se llevan la parte del león, con más de 5 mil millones de dólares cada uno. Tampoco hay sorpresa sobre el destino de los migradólares que llegan a cada entidad federativa, se los queda la Federación. Muchos países que reciben estos recursos avalan sus préstamos con los montos de divisas que le llegan anualmente. ¿No podría, un estado como Oaxaca, disponer de un porcentaje de lo que recibe, para obras específicas que requiere realizar con urgencia o para préstamos a corto plazo, que se pagarían con sus propias asignaciones de migradólares?

En este negocio algunos ganan y otros pierden. Ganan las compañías que cobran por la transferencia; ganan los bancos por el diferencial del tipo de cambio, entre compra y venta; gana Hacienda con el 15 por ciento de iva de todo lo que se consume. El migrante tiene costos y los estados receptores ni siquiera reciben una partida especial para poder atender a su población migrante, sus familias y los deportados.

De estos dineros, 99 por ciento llegó como transferencias electrónicas, lo que sin duda es una gran ventaja. En 2000, un grupo de migrantes denunció a Western Union, MoneyGram y Orlandi Valuta, por cobros excesivos en las transferencias, que cobraban 10 por ciento aproximadamente. El juicio derivó en una class action, una demanda colectiva que se ganó en favor de los usuarios. Las compañías pagaron varios millones en cupones de compensación a los usuarios, y los precios de las transferencias bajaron sensiblemente. El argumento del juez no fue la ganancia excesiva, sino que las compañías no informaban el monto en pesos que se recibiría, al tipo de cambio del día. De esto también se aprovechaban los bancos, para sacar otra tajada.

Ante tal monto de dinero, las aves de rapiña tienen un olfato especial, entre ellos, Trump que quería ponerle impuestos a las remesas; no son petrodólares que cuesta millones generarlos, son migradólares libres de polvo y paja, que manda la gente, muchos de ellos pobres, humildes y sacrificados migrantes, que sus familias reciben pesos, a los que ya le mocharon una parte y luego le sacan otra, el 15 por ciento de iva. (Jorge Durand, La Jornada, Opinión, p. 12)

Des… propósitos / Biden, ¿de regreso?

Inicia el año y la carrera por la presidencia de EU empieza a tomar fuerza. Por un lado, se encumbra al expresidente Donald Trump (77) quien no cesa en su empeño por regresar a la Casa Blanca después de haber sido derrotado para un segundo periodo por Joe Biden y, por el otro, el propio Biden (81), a quien sus críticos denostan por una supuesta tibieza, pero que ha demostrado, sin grandes aspavientos, gran capacidad en el manejo de un país que a la fecha se mantiene al frente de las lides de la política internacional.

Trump ha sido un hombre de negocios errático que en algunos momentos de su vida ha saboreado los gozos del triunfo y en otros la acidez de la derrota, como lo fue por ejemplo su experiencia en la emblemática ciudad turística de Atlantic City (Nueva Jersey), donde fundó casinos que, con el tiempo, resultaron en grandes pérdidas de las que se dice fue salvado por el financiamiento ruso.

Como político y funcionario público, su carrera formal inició en 2015, cuando anunció oficialmente que buscaría la candidatura presidencial republicana, que ganó sobre 17 adversarios. Con el slogan de “Make America Great Again” (Hacer grandes de nuevo a EU), Trump venció a la demócrata Hillary Clinton y accedió a la presidencia a los 70 años.

Su gobierno destacó por el combate sin tregua a la inmigración, la ampliación del muro fronterizo con México y su mal manejo de la pandemia del COVID-19. Durante ese cuatrienio, EU registró la tasa de desempleo más alta desde la Gran Depresión de la década de los años 30 del siglo pasado. 

En el ámbito internacional enarboló un mensaje de “America First”, una política populista con un énfasis nacionalista que lo llevó a retirar su país de las negociaciones comerciales del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica y del Acuerdo de París Sobre Cambio Climático, así como a alejarse de los siempre aliados norteamericanos, los países europeos, y, por supuesto, a minimizar su apoyo a la OTAN. 

Biden, por su parte, tiene una amplia carrera política, habiéndose destacado como senador por 36 años y vicepresidente de EU de 2009 al 2017. Posee, por tanto, una gran experiencia como hombre de gobierno, así como en el desarrollo de las relaciones internacionales, en las que por mucho tiempo ha tratado con los principales lideres del mundo.

Pero Biden es criticado por los republicanos y, en particular, por Trump, por su liviandad ante los problemas de inmigración, por ser un gobierno belicista dado su firme apoyo a Ucrania, y, sobre todo, por su edad, que sus opositores creen lo hace incapaz de llevar adelante un segundo periodo de gobierno.

Las campañas políticas de ambos partidos apenas inician. En los últimos meses la popularidad de Donald Trump se ha apuntalado sobre todo entre los grupos conservadurismo religioso con fuertes vertientes aislacionistas y racistas, y de la población blanca menos preparada.

En las últimas semanas, la popularidad de Joe Biden empieza a crecer a paso firme dados los buenos resultados que muestran los indicadores económicos de EU; su mayor inclinación hacia los reclamos populares por una mayor protección fronteriza; sus negociaciones con China para detener la exportación de precursores para la producción de fentanilo; su mayor acercamiento a la población afroamericana y otros grupos étnicos minoritarios y, hasta el posible apoyo de Taylor Swift, artista de moda entre los jóvenes norteamericanos con uno de los volúmenes de seguidores -222 millones- más altos en las redes cibernéticas.

Es obvio que el resultado de la próxima elección para presidente de EU aún está en el aire. Pero los resultados económicos, producto de la estrategia de Biden -The Made in America Tax Plan-, y sus renovadas posiciones políticas, han empezado a retumbar electoralmente. Y, a diferencia de lo que se rumoraba hace algunas semanas, hoy Biden regresa a la carrera presidencial con posibilidades de triunfo. (Agustín García Villa, El Heraldo de México, Orbe, p. 11)

2024, año turbulento

El panorama mundial presenta un escenario convulso, incierto, y no exento de riegos mayores. Con seguridad no será la primera vez que ello sucede, a lo largo de su historia, la humanidad se ha enfrentado a sí misma impulsada por líderes que buscan imponer su ideología o convicción de un destino superior.

Es difícil encontrar un periodo de cierta extensión donde no hubiera alguna guerra entre dos o más países o guerras civiles donde los pueblos se levantaron en armas para protestar contra su gobierno en luchas que dividieron familias, amistades y al mismo tiempo despertar un sentido de solidaridad y defensa de su vida y su patrimonio.

En el siglo XX se dieron dos conflagraciones de enorme calado donde murieron millones de seres humanos, tanto los que se sumaron al llamado de sus gobiernos para defender su país, o para someter a otros, obligados a hacerlo en contra de su voluntad, y otros muchos, engañados por un mensaje mesiánico que los obnubiló, como fue el caso de los alemanes y el enfermizo, pero efectivo liderazgo de Adolfo Hitler.

A partir de esa fecha, Estados Unidos se desarrolló hasta convertirse en la mayor potencia económica y militar, la Unión Soviética sufrió una partición derivada del abandono a la misma por parte de múltiples países que habían sido integrados a la fuerza a dicha unión. Inglaterra fue perdiendo su dominio sobre la mayor parte de los países que había colonizado con lo cual perdió muy buena parte de su influencia en la nueva geopolítica que se empezaba a delinear.

China decide en 1978 integrarse al mundo occidental, en un proceso vertiginoso de apertura de su economía y una cierta aceptación a las demandas de su sociedad. Describir este extraordinario cambio rebasa por mucho el espacio asignado a esta colaboración, pero basta decir que en unas décadas logró sacar de la miseria a cientos de millones de sus ciudadanos y hoy se perfila a ser la potencia económica rival de Estados Unidos durante el presente siglo.

Hace apenas tres años, Vladímir Putin, presidente de Rusia, decidió invadir Ucrania con el falaz argumento de “liberarla” de supuestos neonazis que tenían sometida a su población, ya que, en realidad, ese país siempre fue ruso.

Putin tiene hoy el control político total en su país, ha promovido su reelección en varias ocasiones y es claro que aspira a mantenerse como tal por el resto de su vida (recomiendo a mis lectores ver la entrevista que Tucker Carlson le hace al mandatario ruso transmitida en el canal Fox News).

Se calcula que no menos de 30 mil soldados ucranianos han muerto y según Naciones Unidas, más de 10 mil civiles, muchos de ellos menores de edad. Las muertes de soldados rusos no han podido ser estimadas de manera confiable ante la negativa de su gobierno a reconocerla.

A dos mil kilómetros de distancia, el 7 de octubre de 2023, militantes de la organización terrorista Hamás asesinaron de manera brutal a  dos mil 700 israelitas que se encontraban en los kibutz Beeri y Saad. Dicha atrocidad le dio un buen pretexto al siniestro primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, quien estaba en serio peligro de perder su reelección, desatar un feroz ataque militar con el que busca “eliminar para siempre” a todos los militantes de esa organización.

Esta guerra ha cobrado la vida de cerca de 26 mil palestinos, no menos de cinco mil menores de edad, y de mil 200 israelitas, más de 270 secuestrados por la organización terrorista citada arriba.

Estos temas ocuparán un lugar destacado en la agenda electoral de Estados Unidos. Trump será el candidato republicano y atacará a Biden por su edad y por lo que califica como una débil política exterior. “Yo resolvería el problema en Ucrania al negociar la paz directo con Putin”.

Declaró que resolvería en un día la crisis migratoria en la frontera con México, además de deportar “a todos los indocumentados que sólo vienen a ensuciar nuestra sangre”.

Con este turbulento escenario internacional y con la amenaza de Trump, México tendrá una elección presidencial que apunta a ser extraordinariamente competida y compleja. ¡A amarrarse los cinturones! (Gustavo Mohar, Excélsior, Nacional, p. 12)