Opinión Migración 110225

Bajo Sospecha / El país de las remesas

En México son más los hogares que viven de las remesas, es decir, del dinero que envían sus familiares desde Estados Unidos, que del dinero que reparte el Gobierno con los programas sociales.

Si llegara a haber una baja en las remesas, porque a los migrantes, ante las duras amenazas de Trump de hacer deportaciones masivas, les dé miedo enviar dinero y que por medio de estos envíos tengan que dejar sus datos y ser fiscalizados, el problema para millones de hogares en México es enorme.

Y es que con los programas sociales con los que cuenta el Gobierno mexicano no podrían subsanar esta situación. De acuerdo con el paquete económico 2025, se destinaron millones de pesos para esos apoyos, una cifra récord etiquetada para ese rubro en un presupuesto.

La realidad es que el dinero enviado por las remesas es muy superior a lo presupuestado para apoyos sociales. En el presupuesto del 2025 están designados 40 mil 425 millones de dólares por los más de 64 mil 700 millones de dólares que en 2024 captó México con las remesas.

Hace unos días, el Banco de México dio a conocer que en 2024 se rompió un récord histórico de remesas, al reportar 64 mil 745 millones de dólares, lo que significó 11 años consecutivos al alza en este rubro.

Michoacán y Guanajuato son los estados que más dinero recibieron, poco más de cinco mil millones de dólares cada uno, y Jalisco, que superó los cuatro mil millones. Esto sin contemplar el resto de los estados de la república que también reciben millones de dólares al año.

Con estas remesas se activa la economía, porque la gente consume productos aquí en México, sobre todo artículos de primera necesidad. Lo cierto es que este último mes coincide con la llegada de Trump a la Casa Blanca con una disminución en las remesas que han enviado a México.

Este mes, el dinero enviado a nuestro país fue de cinco mil 228 millones de dólares; si bien podríamos pensar que la cuesta de enero y los gastos de fin de año afectaron en el dinero que se pudiera enviar, lo cierto es que desde un enero en el 2015 no había bajado. Pero todavía es pronto para medir esta ligera disminución. Pudiera ser que, ante la amenaza de la llegada de Trump, los migrantes hayan adelantado sus envíos, o que los gastos para ellos en diciembre no les hayan permitido enviar la cantidad de dinero que normalmente mandan.

Recordemos que, como parte de sus primeras acciones, desde el 20 de enero pasado, cuando rindió protesta como presidente número 47 de Estados Unidos, Trump cerró la frontera sur que comparte con México y comenzó con los operativos masivos para encontrar y deportar a migrantes que no estuvieran de forma legal, incluyendo a mexicanos, los cuales se estima que hay 12 millones en la Unión Americana.

La realidad es que, hasta hoy, las deportaciones que se dijeron que se iban a hacer no han superado el número de deportados que se dieron antes de la llegada de Trump.

Desde el 20 de enero, México ha recibido a 10 mil 964 migrantes deportados, de los cuales ocho mil 425 son mexicanos y dos mil 539 pertenecen a otras nacionalidades, números similares a lo ocurrido en gobiernos pasados.

Las remesas que llegan a nuestro país, principalmente de Estados Unidos, equivalen al 3.7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo que incluso significó más que el crecimiento económico en 2024, el cual fue de menos del dos por ciento, según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

El subgobernador de Banxico, José Gabriel Cuadra, indicó que las deportaciones de migrantes mexicanos podrían tener un mayor impacto sobre la actividad económica de México y Estados Unidos, que en el flujo de remesas en los próximos meses.

Pero también hay que contemplar que, si la economía de EU se fortalece, como se ha venido dando, habrá más trabajos y empleos, lo cual podría favorecer las remesas. Estoy pensando, por ejemplo, en la agricultura, la construcción y los servicios que requieren muchos negocios para operar.

Si bien el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) aseguró que las deportaciones de migrantes que realiza el país vecino mermarán a las entidades con alta dependencia de las remesas, como Guerrero, Chiapas y Michoacán, no hemos visto hasta hoy muchas más deportaciones de lo cotidiano.

Hoy, todavía es muy pronto para medir el impacto de las remesas tras la llegada de Trump a la presidencia. Lo que sí sabemos es que somos economías muy integradas de manera binacional y también en los servicios financieros, que están muy bien integrados.

Nada más con ver la cantidad de productos que se importan y exportan, y una vez que se pagan, se hace por medio de transferencias, que dependen de los sistemas financieros.

Puede haber medidas antiinmigrantes, puede haber aranceles del 25 por ciento, como lo ha dicho Trump, pero se siente muy difícil que se dinamite la relación comercial entre ambos países.

Para enviar remesas podían, por ejemplo, poner mayores controles, digamos complicarlo un poco, pero sería muy difícil que se cerraran las transferencias entre ambos países. De todas maneras, es un tema del que hay que estar muy pendientes, porque si se caen las remesas, miles de familias mexicanas se verán afectadas. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 13)

La Quinta Transformación / Crecerá control de EU en la región

EN LAS NEGOCIACIONES del nuevo secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, con el gobierno mexicano, el funcionario de Donald Trump está pidiendo tres compromisos.

1.- Blindar la frontera sur con varios miles de efectivos del Ejército de México y de la Guardia Nacional.

2.- “Estar presente” a través de la CIA, FBI, DEA, ICE, y fuerzas especiales en puertos, aeropuertos y aduanas mexicanas para garantizar que no entre a Estados Unidos ni una pastilla de fentanilo o de cualquier otra droga sintética proveniente de China, Sudamérica y África.

3.- Los gobiernos de México y de Centroamérica recibirán asesoría tecnológica para blindar la región por cielo, mar y tierra. El Departamento de Estado todavía no cuantifica los apoyos millonarios que va a dar a la región.

En el caso particular de México, no se tiene pensado instrumentar en el corto plazo algún plan de apoyo económico, pero sí va a ocurrir con los gobiernos de El Salvador, de Nayib Bukele; Guatemala, de Bernardo Arévalo, y Panamá, de José Raúl Mulino.

La gira del secretario Rubio por cinco países de Centroamérica, la semana pasada, tuvo como objetivo tomar el control político y de seguridad de la zona para el gobierno de Trump.

Por lo pronto, Panamá no renovará el acuerdo de cooperación económica con China sobre la Nueva Ruta de la Seda, firmado en 2017, y quedó de resolver el conflicto en Tapón del Darién, ruta migratoria entre Colombia y ese país.

El roadshow dejó en claro una premisa: Washington está decidido a afianzar su control político y de seguridad en la región.

El mensaje fue contundente, especialmente en Panamá, donde la administración Trump evidenció su estrategia para blindar América del Norte y Central del tráfico de drogas y de la migración irregular.

Uno de los puntos clave de la visita fue la reafirmación del Canal de Panamá como el principal corredor logístico para Norteamérica y sus aliados.

En esa tesitura, el gran proyecto de infraestructura de Andrés Manuel López Obrador, el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, es visto en Washington como un flanco que se está abriendo en ese proceso de sellar Estados Unidos al trasiego de fentanilo.

En tanto, Bukele, cercano a Elon Musk, ofreció a Estados Unidos subcontratar parte de su sistema penitenciario para encarcelar a criminales de cualquier país a cambio de una tarifa conveniente para esa nación.

La gira concluyó en República Dominicana y se esperan acuerdos similares sobre migración, seguridad y comercio exterior, como los compromisos hechos en Costa Rica y Guatemala.

El gobierno de Estados Unidos quiere blindar desde Panamá hasta Canadá, América Central y Norteamérica, de migrantes de todas partes del mundo y del tráfico de drogas.

El Departamento de Estado y otras dependencias del gobierno de Estados Unidos van a controlar las operaciones de comercio exterior del canal de Panamá, para desactivar el envío de droga, insumos y productos que vienen de China y que el país que gobierna Xi Jinping triangula al mercado estadounidense.

Trump incrementará, de manera importante, la presencia militar en las costas y en los cielos de México y Centroamérica y tendrá vigilancia y supervisión del comercio exterior de la región al resto del mundo.

Se prevé que la tensión política de Estados Unidos con la región irá en aumento y el gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum no será la excepción.

EL ARANCEL DE 25% que firmó ayer Donald Trump a las exportaciones de acero y aluminio entrarán en vigor hacia el 4 de marzo próximo. México será una víctima colateral, pues va dirigido principalmente a China, India, Corea y Brasil. Detrás de esa orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos estuvo Peter Navarro, su asesor de cabecera en temas comerciales. Este académico de corte radical no se ha apartado del magnate de Mar-a-Lago. Fue de sus más cercanos colaboradores durante su primer mandato hace ocho años y hoy se mantiene igual de cerca, siempre tras bambalinas. Tiene una fuerte influencia en Trump, incluso por encima de quienes son los secretarios de Comercio y del Tesoro, Howard Lutnick y Scott Bessent, respectivamente. Navarro tiene una visión trasnochada del comercio. Va ser un dolor de cabeza en la renegociación del T-MEC que México iniciará este mismo año con Estados Unidos.

POR CIERTO QUE Marcelo Ebrard está rescatando ex funcionarios de la Secretaría de Economía que le saben a los acuerdos comerciales para reforzar su equipo de cara a las primeras reuniones con la administración Trump que empezarán oficialmente en marzo. Incorporó a Ernesto Acevedo, quien fue subsecretario de Industria y Comercio en el primer tramo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Ya es el jefe de la Oficina de la Secretaría de Economía en Washington. Dejó la representación de México en el Banco Mundial. Otro es Víctor Aguilar, quien era Jefe de la Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales. Dejó la Agregaduría Comercial ante la Unión Europea que tenía en Bruselas para ser el Jefe de la Negociación Técnica del T-MEC. Otra que Ebrard regresó es Miroslava Pérez, ahora directora general de Acceso a Mercados.

UNA ARISTA QUE que se le cuestiona a la reforma de la Ley del Infonavit, además de la discrecionalidad que le da al director general, es la creación de una nueva empresa constructora. Hay dos candidatos para dirigirla. Uno es César Buenrostro Moreno, que recién dejó la vocalía ejecutiva del Fovissste e hijo del icónico luchador de la izquierda moderada, César Buenrostro Hernández, que junto con Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo formaron la Corriente Democrática del PRI, funcionario que apenas en diciembre dejó el fondo de vivienda del ISSSTE.

A PROPÓSITO DEL ISSSTE, entre los palos de ciego que sigue dando en la compra consolidada de medicamentos del subsecretario de Salud, Eduardo Clark, y el oportunismo del director médico, Gustavo Reyes Terán, el instituto que dirige Martí Batres se está quedando sin medicinas. El nivel de desabasto ya es preocupante. Reyes, en una campaña contra su antecesor, Ramiro López Elizalde, no permitió la ampliación de los contratos de la compra multianual 2023-2024. De un total de mil 600 claves, 350 ya están sin abasto. Hablamos para tratamientos contra el cáncer, inmunosupresores para pacientes trasplantados, cardiovasculares y padecimientos contra la hemofilia. En el IMSS de Zoé Robledo y el IMSS-Bienestar de Alejandro Svarch la situación no es muy distinta. (Dario Celis Estrada, El Heraldo de México, País, p. 7)

¿Será?

El mal de la Chimoltrufia

Parece que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene el mal del personaje de Chespirito, interpretado por Florinda Meza, porque como dice una cosa dice otra, aunque golpee a sus propios gobernados. Primero amenazó con aranceles del 25 por ciento a partir del 1 de febrero, luego dijo que la decisión se pausaba un mes. El magnate reconoció que 10 mil efectivos de la Guardia Nacional en la frontera para combatir el paso del fentanilo y la migración era un buen número, pero luego dijo que no era suficiente y ayer firmó una orden ejecutiva para gravar con 25 por ciento el acero y aluminio que ingrese a EU, incluido México y Canadá… ¡Chanfle! ¿Será? (¿Será?, 24 Horas, PÁG. 2)

Project Syndicate / ¿Vendrán más trabajadores cualificados con Trump?

WASHINGTON, DC – Donald Trump todavía no asumía el cargo y ya se había abierto una fisura en su coalición política. Empezó cuando Trump eligió a Sriram Krishnan, estadounidense de ascendencia india y aliado de Elon Musk, como alto asesor de la Casa Blanca sobre inteligencia artificial. Krishnan había defendido que se eliminaran los límites al otorgamiento de permisos de residencia (la “green card”), y su nombramiento desencadenó una reacción antiinmigrante en las redes sociales.

La disputa gira en torno a la oposición de la facción nativista, de la que forman parte Steve Bannon y Laura Loomer, a que se incremente la inmigración legal a Estados Unidos, algo de lo que, en cambio, es partidaria el ala tecnológica de la coalición de Trump, que incluye a Elon Musk y Vivek Ramaswamy. Trump intervino y expresó su apoyo a la inmigración de trabajadores cualificados; al hacerlo, optó por la prosperidad y competitividad estadounidense a largo plazo frente a la decadencia y a una defectuosa visión de la economía como un juego de suma cero.

Los inmigrantes altamente cualificados impulsan la innovación, motor del crecimiento económico a largo plazo. Generan más patentes que los nativos. Además, está comprobado que entre los innovadores inmigrantes y los nativos se da un proceso de aumento mutuo de la productividad; esto hace pensar que la combinación de fuentes diversas de conocimientos es un componente importante del descubrimiento científico y de la invención.

El aporte emprendedor de los inmigrantes altamente cualificados (fundadores de muchas de las empresas que estimulan el crecimiento del empleo en la economía estadounidense) es crucial para la prosperidad a largo plazo. Un estudio reciente de los economistas Michel Beine, Giovanni Peri y Morgan Raux halló un vínculo positivo entre la proporción de estudiantes de máster nacidos en el extranjero en las universidades estadounidenses y la creación de startups en el país. Más de un tercio de esas startups surgen de la colaboración entre graduados extranjeros y nativos.

Estos resultados benefician a todos los estadounidenses; por eso, en un informe reciente del Bipartisan Policy Center, donde se esboza un posible «gran acuerdo» en relación con varias áreas de formulación de políticas, mis coautores y yo defendemos la necesidad de ampliar la inmigración altamente cualificada.

El Congreso debería modificar el sistema migratorio estadounidense, que hoy está centrado en la reunificación familiar, para dar más importancia a la contratación de trabajadores. En los últimos años, más de la mitad de los permisos de residencia se otorgaron a familiares directos de ciudadanos estadounidenses, y la segunda categoría más numerosa de beneficiarios correspondió a miembros de la familia extendida. Menos de uno de cada seis permisos se otorga con fines laborales; en nuestro informe proponemos duplicar la cantidad anual de estos permisos.

Un paso sencillo en esta dirección sería dejar de repatriar a los graduados de universidades estadounidenses nacidos en el extranjero. En 2023, más de un tercio de todos los doctorados en disciplinas científicas y de ingeniería otorgados en Estados Unidos, incluido el 45% de los doctorados en física y más de la mitad de los doctorados en informática y economía, correspondieron a graduados extranjeros; pero solo a unos pocos se les permitió quedarse en el país después de graduarse.

Expulsar a estos científicos justo cuando pueden empezar a hacer aportes importantes a la vida social y económica es un acto de autosabotaje económico. Habría que darles el permiso de residencia junto con el diploma, y hay registro de que Trump está de acuerdo con esta idea.

En septiembre, dijo a Marc A. Thiessen, columnista del Washington Post: «Si pasas cuatro años en la universidad [y eres nacido en el extranjero], creo que deberías obtener la green card junto con tu diploma». Y añadió: «En muchos casos, estos jóvenes vuelven a la India o al país de donde vinieron», cuando podrían estar contribuyendo a la economía estadounidense.

Pero hay razones para dudar de que en su segundo mandato Trump aumente la inmigración legal; esto incluye el historial de su primer gobierno, que intentó reducir a la mitad el otorgamiento anual de permisos de residencia, llevó a casi el doble la tasa que se cobra a los titulares de permisos que piden la ciudadanía y denegó visados a inmigrantes que no pudieran demostrar que tenían seguro médico.

Y otros antecedentes de su primer mandato (prohibir la inmigración desde siete países de mayoría musulmana, la retórica xenófoba y la horrible política de separación de familias en la frontera) hacen pensar en una profunda hostilidad hacia los inmigrantes. No quiere decir necesariamente que Trump no esté de acuerdo con que haya más inmigración laboral, pero plantea serias dudas sobre su voluntad de avanzar en esta dirección.

Aun así, no hay que desestimar las declaraciones explícitas de Trump en apoyo del aumento de la inmigración altamente cualificada y de la concesión de permisos de residencia a graduados de universidades estadounidenses nacidos en el extranjero. Tampoco es posible pasar por alto su decisión de alinearse con el ala tecnológica de su coalición en el altercado de diciembre.

Desde un punto de vista económico, otro motivo para el optimismo es que las políticas de inmigración del primer gobierno de Trump pusieron el énfasis en frenar la inmigración ilegal, no la legal. Es verdad que el principal asesor de Trump en la materia, Stephen Miller, también es muy contrario a la inmigración legal. Pero los funcionarios proempresa del primer gobierno de Trump mantuvieron a raya a Miller y sus aliados. Musk se dispone a tener un papel similar en la administración entrante, y es muy posible que gane estas batallas.

Lo que está en juego aquí es mucho más amplio. Trump es menos trumpiano y populista que muchos de sus partidarios nativistas, incluidos algunos funcionarios de su próxima administración. En varias cuestiones económicas importantes (impuestos, defensa de la competencia, innovación y, al parecer, entrada de trabajadores cualificados), las opiniones de Trump son mucho más cercanas a las de los republicanos tradicionales que a las que defienden los nacionalpopulistas predominantes en su movimiento político.

La pregunta clave es sencilla: cuando el ala nativista choque con los conservadores proempresa o con la comunidad tecnológica, ¿quién ganará? La respuesta es incierta. Pero, por ahora, hay que anotar una victoria para los emprendedores tecnológicos y para la prosperidad a largo plazo de los trabajadores y de las familias estadounidenses. (Michael R. Strain / Project Syndicate, El Economista, Finanzas Globales, p. 31)

Teléfono Rojo / Bienvenidos a la 4T: cuatro años de Trump

Entre diplomáticos corre una broma:

-¿Sabes qué significa 4T?

Un desconocido como yo contestaría:

-Pues Cuarta Transformación, como la bautizó Andrés Manuel López Obrador y hoy en un segundo piso a cargo de Claudia Sheinbaum.

-No -me corrigió el embajador-: significa “cuatro años de Trump”.

A la explicación siguió la descripción:

Pocos lo han notado, pero apenas ahora comienza la segunda administración del magnate y por fin empezamos a ver cuál será su actuación de acoso permanente a México.

El triunfo logrado la semana anterior por la Presidenta, al pausar la aplicación de aranceles, ha quedado roto con la imposición de 25 por ciento de carga fiscal a las exportaciones mexicanas de acero y aluminio.

Algo natural en él, incumplir la palabra, porque se pregunta el informante tan ligado a las relaciones trilaterales de América del Norte, ¿quién puede confiar en Donald Trump?

Remata:

-Ya olió sangre y no parará.

4 AÑOS DE PRESIÓN

En mal momento.

En Palacio Nacional, a llamado de Claudia Sheinbaum, se está en etapa de observación y con cabeza fría esperar acciones para reaccionar.

Acaso lo mejor para ella sea capitalizar el apoyo popular tras el acuerdo entre ejecutivos de abrir un espacio de 30 días y demostrar los esfuerzos de mayor colaboración para frenar el flujo migratorio y de drogas, en especial el fentanilo.

Donald Trump se declara insatisfecho, pero los diálogos sostenidos entre gabinetes de seguridad de ambos países hablan de entendimiento, como señalamos el viernes y ayer en este espacio.

No pueden subestimarse, en ese sentido, los compromisos de los secretarios Omar García Harfuch en Seguridad Pública, Ricardo Trevilla en Defensa Nacional y Raymundo Morales en Marina.

¿O acaso Trump desconfía del jefe del Comando Norte, Gregory Guillot, y de su secretario de Defensa Pete Hegseth?

Como me dice la fuente diplomática, tal vez al final no cuenten ni las acciones ni la palabra de ellos, sino la voluntad personal de quien manda en la Casa Blanca y qué difícil será estar cuatro años a su merced. (José Ureña, 24 Horas, México, p. 3)

Razones / Entre aranceles y vuelos de reconocimiento

El domingo, mientras volaba hacia el Super Bowl en Nueva Orleans, el presidente Trump volvió a insistir en el tema de los aranceles, ahora sobre el acero y el aluminio y aseguró que los gravaría con 25 por ciento de impuestos. En la noche estableció esos nuevos aranceles que, en realidad, son los mismos que había impuesto en 2018 y luego levantó en 2019, con la renegociación del T-MEC, como hizo también con otros países,como Argentina y Brasil, para esas fechas.

Pero ahora, en este su segundo mandato, Trump está revisando incluso las medidas que festejó en el primero. Los aranceles al acero y el aluminio son una de esas decisiones que sirven para cumplir promesas de campaña, pero que traerán problemas no sólo a países productores como México y Canadá, sino también, como se comprobó en 2018 y 2019, a las propias industrias estadunidenses que utilizan esos productos.

La principal acusación que hacen los productores de la Unión Americana es que en México y Canadá se importan indirectamente estos metales de China o de otros países, se les clasifica como locales y luego se venden a Estados Unidos, con una suerte de dumpings. Algo de verdad seguramente hay, pero, por lo pronto, en México se ordenó que se dejará de comprar acero y otros productos a China. Seguramente puede haber alguna triangulación vía Vietnam o Malasia, pero en los hechos esa vía estaría cerrada. Ya veremos.

Por lo pronto, tanto Canadá como México siguen siendo los países que suministran la mayor parte de los metales que utiliza Estados Unidos. Y hay un rechazo de las empresas estadunidenses que fabrican automóviles, envases de alimentos y otros productos, porque los aranceles dispararán sus costos de producción, con precios mucho más altos si entran en vigor los aranceles.

Es exactamente lo que sucedió en el primer mandato de Trump, cuando impuso aranceles de 25 por ciento al acero y al aluminio. Según elNYT, esas medidas, en aquellos años, ayudaron a los fabricantes de metales estadunidenses pero terminaron perjudicando a la economía en general, porque aumentaron los precios de muchas otras industrias.

Un estudio realizado entonces por la Comisión de Comercio Internacional, por ejemplo, encontró que los aranceles al acero y al aluminio aumentaron el precio de las importaciones y alentaron a los consumidores de acero y aluminio a comprar más metales estadounidenses en lugar de los extranjeros, y el aumento de la demanda hizo subir aún más los precios de los metales y permitió a los fabricantes de metales estadunidenses ampliar su producción, lo que resultó en dos mil 250 millones de dólares de producción adicional de acero y aluminio en EU en 2021.

Pero los precios más altos del acero y el aluminio local y del importado se tradujeron en costos más altos para las industrias que fueron “particularmente dolorosos para las empresas que fabrican maquinaria industrial, partes de automóviles y herramientas manuales”. En total, concluyó ese estudio citado por el NYT, “las industrias que consumen acero y aluminio vieron reducida su producción en 3 mil 480 millones de dólares como resultado de los aranceles, perdiendo con creces lo que habían ganado los fabricantes de acero y aluminio”. En otras palabras, el aumento de los aranceles al acero y el aluminio le hizo perder a la economía estadunidense y a sus consumidores unos mil 200 millones de dólares en 2021, no tendría ahora porqué ser diferente.

 

Todo esto se hace con la coartada de que, además, no se hace lo suficiente en el tema de cárteles y fentanilo ya que, como hemos podido comprobar, en el tema migratorio la situación está más en calma y con menor movimiento de todos los últimos años. Seguridad y fentanilo es y será el punto más complejo de la relación, porque si bien se están dando avances importantes es imposible revertir el empoderamiento criminal registrado en los últimos seis años (gracias a la nefasta política de abrazos y no balazos) en unas pocas semanas.

 

Trump desea gestos espectaculares y éstos no siempre se pueden lograr en días, porque dependen de infinidad de factores. Lo que sí se puede hacer y ésa es una decisión absolutamente soberana, es adelantarse a denuncias y presiones que ya sabemos que se están construyendo en la Unión Americana contra personajes políticos locales y que están absolutamente documentados también en nuestro país. Esas medidas y las que pueden devenir de la colaboración entre equipos de seguridad y fuerzas militares entre los dos países es lo que puede cambiar la ecuación en términos de cárteles y fentanilo.

Por cierto, según fuentes de la Defensa estadunidense citadas por CNN, en los últimos días se han realizado no uno, sino 18 vuelos de reconocimiento en la frontera y el golfo de California con aviones P-8 y U-2. Normalmente se realizaba, dice CNN, una misión reconocimietno al mes en la frontera sur de los Estados Unidos.

Me imagino que tendrá que haber novedades importantes en los próximos días. El 1 de marzo está cerca, más allá de lo que decida Trump con los aranceles al acero y el aluminio en las próximas horas. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)

DINERO

Trump rompe la tregua y asesta tarifazo

Sin despeinarse el copete de cambiantes tonos, Trump se brincó la tregua establecida hace apenas una semana con México y Canadá e impuso un arancel de 25 por ciento sobre las importaciones de acero y aluminio. Según el acuerdo, el tarifazo se suspendería hasta el 4 de marzo. El arancel se aplicará a las importaciones de todas partes del mundo. Trump dijo que busca impulsar la producción nacional y traer más empleos a su país. Esencialmente, estamos imponiendo un arancel de 25 por ciento, sin excepción, a todo el aluminio y todo el acero, y eso va a significar que muchos negocios van a abrir en Estados Unidos, dijo. El acuerdo con la presidenta Sheinbaum, que también incluyó el tema migratorio, la llevó a movilizar a 10 mil efectivos de la Guardia Nacional y el Ejército a la frontera norte.

China contrataca

China anunció que impuso aranceles como represalia de 10 a 15 por ciento a productos de Estados Unidos por valor de 14 mil millones de dólares. Afectarán al gas natural licuado, carbón, petróleo crudo, maquinaria agrícola y piezas de automóviles. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 8)

CARTONES

Masiosare

Masiosare

(Rictus, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 34)

Si hay demanda, el fentanilo pasa

Si hay demanda, el fentanilo pasa

(Fernando Llera, Excélsior, Nacional, p. 10)

De berrinche en berrinche

De berrinche en berrinche

(Jabaz, El país de nunca Jabaz, Milenio, Al Frente, p. 3)

Equivalencia

Equivalencia

(Perujo, El Economista, El Foro, p. 47)

Donde manda capitán

Donde manda capitán

(Rubén, El sol de México, Análisis, p. 22)