Opinión Migración 110524

Disco Duro  /  EU: política contra turismo

Los Angeles.- Estados Unidos recibe casi 80 millones de visitantes cada año. Una cifra envidiable. Son, como lo asegura el presidente de la Asociación de Viajes de EU, Geoff Freeman, el “destino aspiracional más importante del mundo” y aun así, los turisteros de este país creen que pudieran crecer todavía más si se abatieran las restricciones migratorias en aduanas y aeropuertos para que turistas ingresen con menos dificultad a su territorio.

El problema es que aun cuando los atentados del 11/S ya quedaron muy lejos y las amenazas terroristas adquirieron otro rostro, los controles de ingreso al país son igual de rígidos que hace 23 años: peor aún, los mecanismos para obtener visa son cada vez más hostiles y tardados, se establecieron controles biométricos que detienen el proceso de acceso al país en cruces fronterizos y aeropuertos, se mantienen restricciones a líquidos, se hace quitar zapatos, mostrar aparatos electrónicos y los cuestionarios con los agentes migratorios son cada vez más largos y cansados.

Ayer viernes 10 de mayo terminó sin acuerdo en el Congreso estadounidense una serie de paneles y discusiones que buscaban flexibilizar el acceso migratorio de turistas al país, de tal manera que la Administración Federal de Aviación pudiera eliminar requisitos de ingreso, como el registro biométrico de cada persona, asumiendo que eso se hizo ya al otorgar una visa.

Por el contrario, en medio de un debate político polarizado, y con un exacerbado miedo del Partido Republicano y la extrema derecha al ingreso de ilegales y terroristas, se han contrapropuesto nuevas requisitos de acceso, que limitarían todavía más quién puede o no ingresar a los Estados Unidos.

“Una propuesta para endurecer el uso de controles biométricos en los aeropuertos como parte de la reautorización de la Administración Federal de Aviación aumentaría la frustración de los pasajeros, en un momento en el que el gobierno debería tomar medidas para facilitar los viajes”, dijo Freeman, en el marco de la conferencia IPW en Los Ángeles, que reunió a industriales y comunicadores de turismo de todo el mundo esta semana.

Y agregó: “nuestras expectativas se ven limitadas por tiempos de espera excesivamente largos para visas de visitante, esperas a menudo largas en las aduanas y un sistema de control de tráfico aéreo que tiene el desafío de satisfacer la demanda”, dijo Freeman, y “lograr un crecimiento de los viajes requerirá un enfoque sostenido por parte del gobierno e industria para abordar las fricciones y mejorar el proceso para los viajeros”.

Por el contrario, lo único que obtuvieron los turisteros en estas pláticas en Washington fue que los senadores endurecieron la regulación del Departamento de Transporte contra las líneas aéreas, pues los obligarán a otorgar reembolsos automáticos para vuelos cancelados y retrasados. También fijará explícitamente qué hacer en caso de que un pasajero no responda a una solicitud de cambio de reserva y transparentará cómo se aplicarán las reglas a los boletos de agencias de viajes, que hasta ahora estaban en el limbo y en la ambigüedad, afectando a miles pasajeros.

Quitar las medidas restrictivas es posible sin afectar la seguridad nacional, afirma Freeman, y calculó que sin ellas, EU podría estar recibiendo hasta 100 millones de personas cada año para el año 2027. (Alejandro Jiménez, El Sol de México, República, p. 2)  

Madres defensoras de la vida y la esperanza

En México, anualmente cada 10 de mayo millones de mujeres son conmemoradas por ser madres. Es importante mencionar que ejercer la maternidad en un país donde predominan la violencia de género, el crimen organizado y la impunidad en el acceso a la justicia, sumado a las desigualdades estructurales que enfrentamos las mujeres en las distintas áreas de nuestra vida, no es una cosa sencilla. Mucho menos hablar de maternidades que son diversas por muchos motivos: desde haber tenido el derecho de elección para decidir sobre sus cuerpos hasta ser acompañadas colectivamente para que ser madre no fuera o sea un impedimento para seguir creciendo personalmente.

Según datos emitidos en un boletín del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), durante el cuarto trimestre de 2023, había alrededor de 38 millones de mujeres en el país de 15 años y más que eran madres. Asimismo, 6 por ciento de las jóvenes entre 15 y 19 años reportó ser mamá; y del grupo entre 20 y 29 años, 45 por ciento ejerce la maternidad. Por un lado, tres de cada 10 mamás compartieron que eran las jefas del hogar que, en conjunto con quienes realizaban actividades académicas, mencionaron que dedicaban un doble esfuerzo al combinarlo con la crianza.

Por otro lado, diversas mujeres comentaron que no pueden ingresar al mercado laboral debido a las tareas de cuidado que hacen en sus hogares y/o para el resto de sus familiares. (https://acortar.link/SixHAd). Estos datos reflejan acotada y cuantitativamente las realidades de miles de maternidades ejercidas en el país, pues hay madres que aún falta nombrar, visibilizar y colocar en estas cifras. Hacen falta las que son defensoras de derechos humanos, que se dedican todos los días a la búsqueda de verdad y justicia para sus hijas víctimas de feminicidio; aquellas madres que salen diariamente a pegar las fotos de sus hijas /hijes/hijos desaparecidos en cada localidad, en cada autobús, en cada estación donde pueda ser localizado; quienes están encarceladas injustamente por ejercer su libertad de expresión, como Kenia Hernández, y así como cientos de mamás que han sido separadas de sus hijos /hijes/hijas por leyes migratorias inhumanas o por la trata de personas cada vez más avasallante.

Y aun con estas violencias a enfrentar y los desafíos para lograr que los estados puedan escuchar y atender sus necesidades ante la crisis de derechos humanos que se vive en México, ellas nos han demostrado que son alegría, esperanza y fortaleza; que la vulnerabilidad no es debilidad, sino que puede ser resignificada y usada como el motor de exigencia de verdad y justicia para quienes nos hacen falta. Las madres defensoras de la vida y de la dignidad nos han enseñado que la esperanza se mantiene viva en cada sonrisa solidaria, en cada plato de comida compartido, en las miradas reconfortantes de saber que hay un hombro en el que apoyarse y una mano de la cual sostenerse para seguir caminando hasta encontrarles. Ellas nos han enseñado de fortaleza aun en la tempestad de las injusticias y las violencias; de cómo podemos construir comunidad y colectividad con las demás personas para hacer este mundo más ligero; de lograr recuperar la alegría, pues el Estado y el crimen organizado podrá querer quitarnos todo, pero no podrán quitar su amor inmenso por quienes ellas han criado hasta conseguir justicia, verdad y reparación integral.

En esta fecha conmemorativa, más que celebrar, es necesario reflexionar sobre el papel de las mujeres y de las madres en los distintos ámbitos de nuestra vida. Podríamos comenzar por construir condiciones para que las mujeres podamos acceder a información segura y confiable para ejercer nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y así tomar la decisión voluntaria, informada y consciente sobre el ejercicio (o no) de la maternidad. También abonar a transformar nuestros estereotipos y prejuicios sobre cómo ser madres y fomentar la crianza compartida donde haya más paternidades presentes que ausentes. Y lo más fundamental, no sólo para las mamás defensoras de la vida sino para la sociedad en general, es sumarnos y acompañar respetuosamente sus luchas dignas exigiendo que los gobiernos cumplan con sus obligaciones en materia de derechos humanos para que la verdad, la justicia y el castigo a los culpables sean una realidad para las madres.

Sumémonos a esta exigencia para que ninguna persona más pase éste y los siguientes días buscando justicia para sus madres, y mucho menos para que ellas continúen buscando a quienes les hacen falta, sino que puedan abrazarles hasta encontrarles. (Mariana Bermúdez, La Jornada, Opinión, p. 13)

La magia de Messi

Fort Lauderdale, Florida.- Lionel Messi casi no corre. Camina. Es un caminante con brújula. No, eso suena a muy viejo. Es un súper jugador con GPS integrado. Sabe en todo momento dónde están las piezas y dónde están los espacios, y se mueve para allá. Pero cuando corre es como si tuviera la pelota amarrada al pie. Nadie se la quita. Y cuando la suelta es, muchas veces, a ese lugarcito que la física asegura que es imposible.

Es considerado uno de “los hispanos más influyentes de Estados Unidos” y es conductor del Noticiero Univision desde 1986. Ha ganado 9 premios Emmy y el prestigioso Maria Moors Cabot. Ha escrito 11 libros y su columna semanal la distribuye el New York Times Syndicate en todo el hemisferio. Estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana y una maestría en Relaciones Internacionales en la Universidad de Miami. Nació en Cd. de México y vive en Miami.

Hacía mucho tiempo que quería ver jugar a Messi. No hay nada como ver a una persona, en vivo, en el tope de su profesión. Y será la pandemia o la edad pero, al igual que al cantante Luis Fonsi, me ha dado por ir a conciertos.

Con esta profesión he tenido la suerte -más bien, el privilegio- de ir a Mundiales y a Olimpiadas. Pero me faltaba ver a Messi.

El sábado pasado estaba jugando futbol por la mañana, como llevo haciendo por más de 20 años, con el mismo grupo de amigos. Jugamos por puro placer y en rebeldía a los que aseguran que ya es demasiado peligroso para nuestra edad. Es cierto que uno de nuestros compañeros se salvó de un ataque al corazón luego de un partido. Pero ese mismo amigo sigue jugando con nosotros y me invitó a ver a Messi. “Vente, Jorgito, con nosotros”, me dijo. Y si alguien todavía te llama Jorgito a los 66 años no le puedes decir que no.

Cuando vives en el sur de la Florida, y Messi y el Inter de Miami juegan el sábado por la tarde, no tienes más que agarrar el carro, manejar media hora y puedes ver al mejor jugador del mundo por 90 minutos. Eso es único.

Sin duda, fui a ver el juego correcto. El Inter de Miami le ganó 6-2 a los Red Bulls de Nueva York. El club nunca había metido tantos goles en un partido en su corta historia. Iban perdiendo uno a cero en el primer tiempo pero en el segundo se pusieron las pilas y salió la magia de Messi. Dio cinco pases de gol y metió uno.

Messi tiene esa increíble capacidad de colocar el balón en los espacios más inverosímiles. Luego de tocarlo, te quedas con la pregunta: ¿cómo hizo eso? Su baja estatura -1.70 metros y 36 años- no le evita driblar a jugadores que le sacan una cabeza, que pesan mucho más y que tienen 10 años menos.

¿Es Messi el mejor del mundo? Hoy sí. Y ahí está el último Mundial para probarlo. Claro, hay muchos cracks. Alguna vez vi en Los Ángeles cómo David Beckham doblaba la pelota en un semicírculo. Y cuando niño, por televisión y antes de la era de Maradona, le puse a Pelé el título del mejor de la historia luego de clavarle de cabezazo el primer gol a Italia en la final del Mundial de México en 1970. (Acabo de volver a ver el video de ese gol y se me aguaron los ojos).

Pero Messi es Messi. Tengo que confesar que me pasé todo el partido viendo lo que Messi hacía, aunque no tuviera la pelota.

Salí del estadio en una especie de éxtasis. Por fin había visto jugar al mago. Pero luego, me cayó ese extraño sentimiento de tristeza que ocurre luego de experimentar cosas verdaderamente extraordinarias porque sabes que ese momento nunca más se repetirá.

Posdata. Ya salió mi voto. En mi caso el INE funcionó a la perfección. Me pude registrar para votar desde Miami y escogí la modalidad de voto por correo. Me llegó mi boleta de votación por Fedex, marqué mis cuatro votos -para Presidencia, senadurías, diputación migrante y Jefatura de Gobierno- y lo regresé todo, a tiempo, con la misma compañía de correo.

Nunca digo por quién voto pero en redes sociales sí puse una foto con los cuatro sobres cerrados. Creo que es una forma de promover el voto.

Muchos mexicanos en el extranjero, como yo, están entusiasmados de ejercer este derecho. No somos pocos los que nos fuimos de México cuando todavía no era una democracia. Otros, sin embargo, cuestionan nuestro derecho a votar desde lejos y nos acusan de ser menos mexicanos que ellos. Aun así, su voto cuenta tanto como el mío. La realidad es que uno no se va de México porque quiere; las circunstancias te empujan a ser un migrante. Y México nunca se va de ti.

A pesar de todo, los mexicanos de aquí y los de allá seguimos conectados. La candidata que gane las próximas elecciones en México influirá mucho en la manera en que vive mi familia, mis amigos y el país que tuve que dejar. Por eso, con mi voto, también quiero ser parte del futuro de México. (Jorge Ramos, Reforma, Opinión, p. 6)

Sacapuntas

Resuelven conflicto por voto extranjero

Nos cuentan que el INE solventó el tema de los mexicanos en el extranjero que se habían quejado porque se les había impedido votar. Tras revisar caso por caso, el organismo que preside Guadalupe Taddei corrigió en 36 mil 355 solicitudes; es decir,  ya podrán emitir su sufragio sin ninguna complicación. Los consejeros sólo dejaron fuera tres mil 322, porque detectaron irregularidades, las cuales se investigarán y, eventualmente, se interpondrá una denuncia ante la FISEL.

Y Torruco está en Roma

Otro que anda en el extranjero es el secretario de Turismo, Miguel Torruco. En Roma, se reunió con su homóloga italiana, Daniela Santanchè, con quien acordó impulsar el turismo entre ambos países. Proponen ampliar la conectividad aérea, abriendo nuevas rutas e incrementando las frecuencias de los vuelos. (Sacapuntas, El Heraldo de México, La Segunda, p. 2)

CARTONES

Mayo 11 (1)

(Llera, Excélsior, Opinión, p. 10)