La discusión sobre migración entre México y EU suele quedar atrapada entre consignas ideológicas, narrativas electorales y desinformación. Sin embargo, los datos históricos muestran una realidad mucho más compleja y estructural. La gráfica histórica de mexicanos repatriados del Instituto Nacional de Migración permite entender que el endurecimiento migratorio estadounidense no comenzó recientemente, sino que es resultado de una evolución estratégica de más de tres décadas.
Entre 1989 y el 7 de mayo de 2026, millones de mexicanos han sido retornados desde EU. De acuerdo con cifras del INM, durante la administración de Bill Clinton se registró el mayor número de repatriaciones con más de 7 millones de personas. Posteriormente, George W. Bush acumuló 4.6 millones y Barack Obama 2.8 millones. En contraste, durante los gobiernos más recientes las cifras muestran una reducción drástica. Donald Trump registró 766 mil repatriaciones y Joe Biden 891 mil, lo que refleja que el retorno de paisanos que vivían sin documentos en EU cayó en más de 80% respecto a los niveles observados a principios de este siglo.
De la migración laboral a la seguridad nacional. Las cifras desmontan una idea equivocada. La “securitización migratoria” no nació con Donald Trump. Desde los años noventa, Washington comenzó a transformar la migración irregular en un asunto de seguridad nacional mediante operaciones como Hold the Line en Texas, Gatekeeper en California y Safeguard en Arizona, además del fortalecimiento de la Patrulla Fronteriza, la vigilancia tecnológica y la cooperación bilateral. Después del 11 de septiembre de 2001, el tema migratorio quedó además vinculado a la agenda antiterrorista y al control territorial bajo el Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security).
Lo que sí ocurrió durante la presidencia de Trump fue una redefinición doctrinal más clara. La migración dejó de verse únicamente como fenómeno laboral o económico y pasó a ocupar un lugar central dentro de la seguridad hemisférica de EU. La Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense de 2025 señala que la frontera constituye un elemento primario de seguridad nacional y que la migración masiva debilita la cohesión social y soberanía estatal.
México ante el nuevo entorno hemisférico. El documento también plantea que el hemisferio occidental debe cooperar para contener flujos migratorios ilegales, combatir cárteles y reducir amenazas transnacionales. No se trata solamente de política interior estadounidense, sino de una visión geopolítica regional donde migración ilegal, seguridad fronteriza y crimen organizado forman parte del mismo tablero.
El retorno masivo de connacionales tiene impactos económicos y sociales directos en municipios que dependen de remesas o enfrentan limitadas capacidades institucionales para la reintegración. El fenómeno migratorio ya no puede analizarse únicamente desde derechos humanos o política exterior. Hoy también debe entenderse desde la seguridad nacional y la estabilidad regional.
Agenda estratégica: En México, la conducción política y operativa recae en la Secretaría de Gobernación encabezada por Rosa Icela Rodríguez, en coordinación permanente con Homeland Security y la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Existe actualmente una relación institucional cordial, profesional y estratégica enfocada en gestión fronteriza, repatriaciones ordenadas y combate al tráfico de personas. (Gerardo Rodríguez, El Heraldo de México, País, p. 7)
Ahora, 53 consulados de México en Estados Unidos están en la mira y forman parte del debate derivado de la revisión anunciada por autoridades estadounidenses. La polémica surge en un clima de tensión diplomática entre México y Estados Unidos, marcado por diferencias en temas migratorios, de seguridad y política bilateral. Sin embargo, más allá de las disputas políticas, resulta indispensable pensar en las y los mexicanos que viven en el país vecino y dependen de la atención y el apoyo que brindan estas instituciones.
La propia presidenta aseguró en días pasados que los connacionales son pieza clave para la economía nacional. Se estima que son más de 38 millones de personas de origen mexicano en Estados Unidos, quienes, además de enviar remesas, fortalecen la economía tanto de México como de Estados Unidos.
Miles de migrantes dependen diariamente de la atención, orientación y protección consular. Los consulados mexicanos cumplen una función esencial para quienes viven, trabajan, estudian o viajan en Estados Unidos. Su tarea es proteger los derechos humanos e intereses de las y los ciudadanos mexicanos en el extranjero. A través de estas oficinas se realizan trámites indispensables para su vida cotidiana y también funcionan como un puente de comunicación entre las comunidades mexicanas y el gobierno estadounidense.
Asimismo, promueven la identidad mexicana mediante actividades culturales y comunitarias que ayudan a preservar las tradiciones nacionales entre quienes viven lejos de su país de origen. Nuestros migrantes nunca olvidan sus raíces, su estado ni su comunidad. Mantienen vivas sus tradiciones, apoyan a sus familias y contribuyen al desarrollo de sus lugares de origen.
También es cierto que algunos consulados han sido objeto de críticas por nombramientos de personajes sin carrera en el Servicio Exterior Mexicano, sin experiencia ni formación profesional en diplomacia, derecho internacional o protección consular. Exgobernadores, políticos y perfiles ajenos al servicio diplomático han generado cuestionamientos legítimos. Por ello, resulta indispensable que el actuar de los consulados sea plenamente transparente y apegado a la ley.
La Constitución otorga al Poder Ejecutivo Federal la facultad de dirigir la política exterior y nombrar representantes diplomáticos y consulares, mientras que el Senado aprueba determinados nombramientos. Por su parte, la Ley del Servicio Exterior Mexicano establece las funciones de embajadas y consulados, así como las obligaciones de protección y asistencia a mexicanos en el extranjero.
Es precisamente en la Secretaría de Relaciones Exteriores donde debe prevalecer la responsabilidad institucional para evitar confrontaciones innecesarias. Porque, en medio de cualquier diferencia política o diplomática, no se puede permitir que los principales afectados sean nuestros connacionales.
Para millones de mexicanos en Estados Unidos, los consulados representan mucho más que oficinas administrativas: son espacios de orientación, protección y acompañamiento. Por ello, cualquier discusión sobre su funcionamiento debe priorizar el bienestar de la comunidad migrante, fortalecer la transparencia institucional y garantizar una relación bilateral basada en el respeto y la cooperación entre ambos países.
Se trata de un tema delicado que debe transparentarse plenamente para despejar cualquier duda sobre posibles acusaciones relacionadas con el uso de los consulados para otros fines. Por el bien de quienes no pueden estar en su tierra y hoy viven del otro lado de la frontera. (Julieta del Río, El Heraldo de México, País, p. 11)
Más consulados
Con 40 millones de migrantes viviendo en Estados Unidos, los 53 consulados de México resultan insuficientes para atender sus requerimientos. Es necesario abrir más. Si algún cónsul hay de manufactura morenista, priísta y panista está violando la ley ejecutando actividades partidistas, tan simple como cesarlo. La mayoría del personal trabaja hasta los sábados sin recibir pago extra, cumpliendo sus principales responsabilidades: asistir, documentar, proteger y representar los intereses de nuestros paisanos. El canciller Roberto Velasco –víctima, por cierto, de una campaña de envidiosos que lo atacan ¡por ser demasiado joven!– tiene enfrente la tarea de fortalecer financieramente y ampliar las representaciones consulares. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 6)
Nosotros ya no somos los mismos
EL PRIMER DESPIDO, en marzo, correspondió a Kristi Noem, secretaria del Departamento de Seguridad Nacional desde principios del año pasado. Éste pudiera decirse que es el más explicado por los problemas que ocasionó al presidente el reforzamiento de las políticas migratorias en su país. Según el Wall Street Journal y el New York Times, la decisión tuvo que ver con un promocional por el que se pagó más de 200 millones de dólares, en el que solicitaba a migrantes sin documentos que se “autodeportaran” (Ortiz Tejeda, La Jornada, Pol{itica, p. 12)
A más de un lector le sorprenderá que hoy no escriba sobre el medio ambiente. Prefiero resumir la experiencia que, junto con una familia argentina y una de Brasil, viví hace poco al regresar de Sudamérica por la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Lo hago justo un mes antes del arribo de cerca de 2 millones de visitantes con motivo del mundial de futbol. Una parte importante ingresará por dicho aeropuerto.
Para ellos, no será verdad el “Detente viajero, has llegado a la región más transparente del aire”, popularizada por don Alfonso Reyes en su Visión de Anáhuac (1917). Frase también atribuida a Alexander Von Humboldt, quien visitó nuestro país a principios del siglo XIX.
El visitante no disfrutará de la pureza y claridad del aire. Antes de aterrizar en el aeropuerto verá la capa de contaminantes que distingue a la Cuenca de México. Y ya en tierra, que la terminal aérea se localiza en una zona de la megaurbe con la mayor contaminación por partículas suspendidas PM2.5 y PM10, ozono, óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono y dióxido de azufre.
El viajero del Mundial tampoco disfrutará plenamente lo que el británico Charles Joseph Latrobe llamó “Ciudad de los Palacios”, impresionado por la bella arquitectura virreinal del Centro Histórico. A él le indignó mucho más la destrucción que el régimen colonial hizo de lo que sí fue una urbe magnífica: la Gran Tenochtitlan. Esos palacios hoy son casi imposibles de ver por estar deteriorados y/o invadidos por bodegas con mercancía de todo tipo, y por miles de personas que en busca de sustento se dedican en las calles al comercio informal.
Regresemos al aeropuerto. Prometieron remodelarlo a un costo millonario para recibir a los visitantes de la mejor manera, instalaciones adecuadas y los servicios que requiere una terminal de primer mundo. Más moderno el proceso de ingreso migratorio, pero con salas demasiado pequeñas para albergar a cientos de pasajeros. El área de entrega de equipaje sin mucha variación. Los baños, no los ampliaron, sólo los remodelaron. Son insuficientes en el corredor que va de la llegada nacional a la internacional. Lo que sí abundan son negocios de todo tipo. Cero sitios con asientos para los que esperan a los viajeros o los despiden.
Como una muy buena parte de los visitantes mundialistas proceden de Suramérica, tendrán sorpresas nada gratas. Una de ellas es el tiempo de entrega de equipaje en una sala especial, la 12. Estrecha, sin aire acondicionado, la espera puede tardar una hora. Ese equipaje ya pasó revisión minuciosa en la ciudad de embarque del pasajero para evitar que en él vayan sustancias prohibidas. Mas, por si las dudas, actúa la Marina que, como bien se sabe, demostró su eficacia en evitar el contrabando de combustibles desde Estados Unidos.
Ya con tu equipaje, sales al pasillo de llegada de la terminal. La familia argentina y la brasileña no sabían que estaba prohibido utilizar los servicios de aplicación (Uber y Didi, por ejemplo), para abandonar el aeropuerto hacia su lugar de destino. Es zona federal y sólo se pueden utilizar los taxis autorizados por la terminal aérea. Su servicio es más caro y la espera larga.
Les pido no desesperarse porque, según las autoridades, resolvieron muy bien el problema habilitando un área donde puedes abordar cómodamente los vehículos de aplicación. La llamaron “bahía”, pero no hay señalamientos que indiquen en varios idiomas la ruta que debes seguir para llegar a ella.
Calma, no faltará alguien que te indique la ruta. Así sucede. Recorrerla con tu equipaje tarda unos 10 minutos. Más, si vas con hijos pequeños o personas mayores. Sales del aeropuerto y tomas un sendero en mal estado, que también conduce a la estación del Metro y a una avenida supercongestionada donde dejan y recogen pasaje las diversas unidades de transporte público. Finalmente llegas al sitio en que podrás utilizar la plataforma de tu preferencia. No está techada. Es que en la ciudad nunca llueve.
Consejo: ponte mascarilla para protegerte de la muy elevada contaminación vehicular en dicha avenida. Pero ni la mejor te servirá para evitar el intenso olor a podredumbre, a aguas negras, que sale de una alcantarilla ubicada precisamente en la famosa “bahía”.
Regresa por la Terminal 2 mi amiga Flor. Me dice que allí ocurre algo semejante.
Bienvenidos aficionados al popular deporte, expropiado por el poder del dinero. Y vergonzoso trofeo político: en diciembre pasado el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, entregó a Donald Trump el Primer Premio de la Paz por “promover la unidad global”. (Iván Restrepo, La Jornada, Opinión, p. 13)
La respuesta del gobierno mexicano a la petición de detener y extraditar a Rubén Rocha y nueve personas más por parte de Estados Unidos es política. Demandar pruebas irrefutables es pretexto para el regateo; no se suelen firmar tratados de extradición con regímenes desconfiables o con países cuyos sistemas judiciales no cumplen estándares mínimos. Por eso, porque se confía en la contraparte, se le da tiempo para obtener evidencias rigurosas. Se asume, por lo demás, que en su momento habrá debido proceso. Si se reciben indicios de sospechas fundadas, se procede. A menos, claro, que haya razones de otra índole para no hacerlo.
Es el caso de México. La 4T no quiere mandar a Rocha a Nueva York porque es demasiado cercano a López Obrador, porque es un conspicuo representante del movimiento y porque supone que si cede abrirá la puerta a una retahíla de extradiciones de políticos cuatreros. Todo indica que su decisión es resistir hasta donde pueda para no sentar un mal precedente, apostando a que a partir de sus elecciones de noviembre Donald Trump será un “pato cojo”. Si hay presión lo procesarán aquí, si presionan más lo meterán un rato a la cárcel y tal vez, en una situación límite, lo despacharían. El endurecimiento tiene explicación, sin duda, pero no tiene muchos asideros. Porque una vez más, como en la negociación de los aranceles y el T-MEC, se parte de la falsa premisa de que Trump es un interlocutor racional y predecible.
Y es que la presidenta Sheinbaum y/o sus asesores piensan, con razón, que el mandatario estadunidense está emproblemado en Irán y que tiene una abultada agenda. Se equivocan, sin embargo, en creerlo secuencial y en descartar que tome cartas en el asunto mexicano mientras no salga de la guerra en Medio Oriente, de su embestida contra Cuba o del ajuste de cuentas con la Unión Europea. Estados Unidos tiene un abanico tan amplio de represalias que puede aplicarnos que no requiere distraer mucho a la Casa Blanca para propinarnos un par de cachetadas. Seguramente eso explica la propuesta de revisar nuestros consulados, y no dudo que tengan una baraja de acciones crecientemente dañinas.
No me espantaría de ello si la causa fuera digna de confrontación. No estamos mancos, y salir con un brazo fracturado vale la pena cuando se trata de defender a nuestros paisanos migrantes o de evitar abusos comerciales. Pero arriesgar el físico nacional por defender al impresentable Rocha y sus compinches o incluso a AMLO, por Dios… Las complicidades están a la vista y hasta en Morena los saben indefendibles. Y así los defienden: ahora resulta que son unos prohombres dignos de ser envueltos en el lábaro patrio. La indignación oficial que clama la perpetración de una injusticia contra ellos suena tan ridícula como los alegatos de los abogados de Al Capone quejándose de atropello en los cargos por crímenes gansteriles. En los hechos, hacen de los diez impugnados sinaloenses próceres de la transformación, una suerte de decena patriótica que amerita estirar una cuerda que, de romperse, nos dejaría entre las patas de los caballos jingoístas de un señor urgido de votos para su partido. ¡No jodan!
Por cierto, si los cuatroteros quieren seguir con el espantajo de la traición a la patria, allá ellos. Están escupiendo para arriba. (Agustín Basave Benítez, Milenio, Política, p. 12)
La FIFA es una institución vergonzosa. Apenas hace unos meses condecoraron a Trump con el “Premio FIFA a la Paz”. Para entonces, Trump ya retacaba prisiones con migrantes sin acceso a médicos, bromeaba con realizar acciones militares en México y amenazaba con quedarse con Groenlandia.
No quedó ahí. Hace unas semanas, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, intentó forzar un saludo entre los representantes de Palestina e Israel para sacar una foto. El primero se negó. “Estamos sufriendo”, declaró en referencia al genocidio en Gaza.
Infantino, en el mejor de los casos infantil, en el peor perverso, cree que un grupo de señores pateando la pelota es razón suficiente para ignorar crímenes de lesa humanidad.
Hay más. La FIFA solicitó que México no le cobrara impuestos, cosa que Peña Nieto aceptó y el gobierno de Sheinbaum acotó, pero no pudo cancelar. Como reportó la periodista Peniley Ramírez, solo el país organizador más pobre, México, fue sujeto de este trato leonino.
Eso sí, la organización del Mundial requiere que el gobierno realice múltiples inversiones públicas en transporte, infraestructura y remodelaciones, e incluso lo obliga a reclutar y capacitar gratis a 20 mil voluntarios. El Mundial absorbe recursos públicos como sanguijuela.
La sanguijuela también necesita alimentarse de la crisis de vivienda, movilidad y cuidados para sobrevivir. La Ciudad de México ha detenido su regulación de Airbnb y control de rentas con la excusa de que los turistas necesitan alojamiento.
Incluso la SEP busca eliminar un mes de clases para que los fanáticos puedan ir al estadio sin tráfico. Es decir, el gobierno prefiere acotar el aprendizaje infantil y crear una crisis de cuidados a siquiera molestar al grupo de élites globales que inundarán el país.
Digo de élite porque las decisiones de venta de la FIFA han creado un mercado de precios exorbitantes. Una fiesta por y para las élites, que el resto solo puede ver en tele. Incluso completar el álbum del Mundial costará 34 mil pesos, según estimó el divulgador Helios Ocaña.
La justificación para aceptar todas estas vejaciones es, como siempre, la mal llamada “derrama económica”, que realmente casi no derrama. Los precios de los hoteles suben, pero los sueldos se quedan igual. Por la forma en la que funciona la economía mexicana, gran parte del valor termina capturado por dueños e inversionistas.
De hecho, los pocos comerciantes de bajo nivel socioeconómico que se beneficiaría, los vendedores informales del estadio, serán quitados a petición expresa de la FIFA. El gobierno estará semanas abocado a evitar que haya playeras piratas.
La derrama también suele estar sobrestimada. En el Mundial organizado en Brasil, por ejemplo, solo el 64% de las inversiones esperadas realmente ocurrieron. En Sudáfrica, solo el 66% de los turistas llegaron. En otros eventos deportivos, como los olímpicos de Beijing y Londres, el turismo fue menor que en los años sin juegos.
La mediocridad de la Selección de Futbol Mexicana, los escándalos de evasión fiscal de la liguilla y la corrupción en la selección de jugadores merecen textos aparte, pero por ahora valga la pena decir que todo se conjuga en un entramado depredador. El Mundial es una estafa.
Lo contenido en este texto es publicado por su autora en su carácter exclusivo como profesionista independiente y no refleja las opiniones, políticas o posiciones de otros cargos que desempeña. (Viri Ríos, Milenio, Frontera, p. 14)
Durante mucho tiempo, los responsables políticos chinos consideraron las extenuantes jornadas laborales de los trabajadores como una consecuencia del desarrollo industrial. Sin embargo, esta visión se ha vuelto insostenible.
ANBERRA – El gobierno chino busca fortalecer el consumo interno, fomentar la formación de familias, aumentar la natalidad y lograr un crecimiento más equilibrado. Sin embargo, un obstáculo importante dificulta el progreso en todos estos frentes: los trabajadores chinos no agrícolas trabajan actualmente unas 2,500 horas al año, y cientos de millones de obreros, en su mayoría migrantes del campo a la ciudad, trabajan casi 3,000. Esto equivale a casi 60 horas semanales, un horario que deja poco tiempo para el consumo, las relaciones personales o la formación de una familia.
Para poner esto en perspectiva, los trabajadores de los países de la OCDE trabajan un promedio de 1,700 horas al año, poco más de la mitad de la carga laboral de los 170 millones de migrantes rurales a urbanos de China. Estos trabajadores, que representan el 36% del empleo urbano, son la columna vertebral de las fábricas, las obras de construcción, las redes de distribución y el sector servicios de China. Trabajan aproximadamente nueve horas más por semana que el promedio urbano del país.
Esto refleja en gran medida la estructura salarial vigente en China. Para muchos trabajadores migrantes, el salario base está prácticamente vinculado al salario mínimo local. Los ingresos aumentan significativamente solo cuando los trabajadores superan las horas estándar y tienen derecho a las primas por horas extras establecidas por ley: el 150% del salario regular entre semana, el 200% los fines de semana y el 300% los días festivos.
Los migrantes cuyos salarios son iguales o cercanos al salario mínimo trabajan entre 13 y 16 horas extras más por semana que trabajadores similares que ganan por encima del mínimo, ya que solo las jornadas laborales muy largas hacen que su empleo urbano sea económicamente rentable. Dado que muchos migrantes no pueden establecerse oficialmente en la ciudad debido al sistema de registro familiar hukou de China, deben centrarse en maximizar sus ingresos durante lo que, en la práctica, sigue siendo una estancia temporal.
El análisis de los registros individuales de salarios y horas trabajadas muestra una clara concentración de trabajadores justo por encima de los umbrales legales de 40 y 48 horas. Este patrón es consistente con la explotación de la estructura de primas por horas extras no solo por parte de los trabajadores, sino también por parte de los empleadores, particularmente en el sector manufacturero, que se benefician de acuerdos de personal que se basan en turnos individuales más largos en lugar de contratar más trabajadores. Si bien las estimaciones anteriores se basan en datos de encuestas hasta 2018, la estructura de incentivos subyacente —primas legales vinculadas al salario mínimo según la Ley de Contrato Laboral de 2008— no ha cambiado.
Durante mucho tiempo, los responsables políticos chinos consideraron las jornadas laborales extremas como una consecuencia del desarrollo industrial. Sin embargo, a medida que evolucionan las prioridades de desarrollo de China, la excesiva carga de trabajo se está convirtiendo en un obstáculo importante. Si los trabajadores chinos aspiran a ser consumidores de clase media y a formar familias más numerosas, no pueden dedicar la mayor parte de su tiempo a cobrar horas extras para luego regresar exhaustos a sus residencias. Necesitan oportunidades para gastar sus ingresos, formar hogares y participar en la vida urbana.
Según datos de 2008 a 2016, estimo que reducir unas diez horas semanales de los trabajadores migrantes urbanos —de poco más de 60 a poco más de 50— aumentaría su consumo per cápita entre 1.1 y 1.6 puntos porcentuales. Puede que no parezca mucho, pero si lo multiplicamos por 170 millones de migrantes, se convierte en una cifra significativa.
Esta reducción de la jornada laboral también podría aumentar las tasas de matrimonio entre los hombres solteros de 20 a 40 años en aproximadamente dos puntos porcentuales. La relación entre el mercado laboral y los resultados demográficos es crucial. El debate público suele considerar la disminución de las tasas de matrimonio y natalidad como problemas culturales o de vivienda. Sin embargo, el tiempo es un factor determinante. Los trabajadores que disponen de poco tiempo para mantener relaciones o construir hogares estables tienen menos probabilidades de formar familias.
La política económica preferida actualmente por China —los subsidios al consumo— solo funciona si los trabajadores tienen el tiempo y la seguridad necesarios para aprovecharlos. Para reducir el exceso de trabajo sin disminuir los ingresos, aumentar el salario mínimo podría ser una estrategia más eficaz. De hecho, la evidencia muestra que un salario mínimo más alto reduce las horas de trabajo de quienes trabajan más de 60 horas semanales, sin efectos negativos en el empleo.
La magnitud importa. Dado que un pequeño aumento salarial conlleva una pequeña reducción de horas de trabajo, los responsables políticos que buscan un cambio significativo en la jornada laboral deberían aumentar los salarios con mayor rapidez y en mayor medida. Para evitar que esto impulse la automatización, lo que podría eliminar puestos de trabajo para los inmigrantes, China también debería brindar apoyo transitorio a las empresas para facilitar la adaptación.
Pero el salario mínimo por sí solo tiene un alcance limitado. Las largas jornadas laborales son una respuesta lógica a la inseguridad: mientras el sistema hukou les niegue a los migrantes el acceso a las escuelas públicas, los subsidios de vivienda y los servicios públicos, no se considerarán residentes urbanos permanentes. Un visitante maximiza sus ingresos actuales; un residente permanente construye una vida. Es fundamental flexibilizar las restricciones del hukou en las ciudades medianas y grandes, donde se concentra la mayor parte del empleo en los sectores manufacturero y de servicios.
Un trabajador con una tarde libre puede tener una cita, pasear por un parque, comer en un restaurante o simplemente descansar. Un trabajador con ingresos estables y tiempo libre puede planificar su futuro. No se trata de lujos; son las condiciones necesarias para la construcción de la clase media que requiere el próximo modelo de crecimiento de China. Aumentar el salario mínimo con mayor rapidez y abrir la residencia urbana a los inmigrantes podría hacerlo posible. Las transferencias de ingresos y los vales de consumo no lo son.
La autora: Xin Meng, profesora de la Escuela de Investigación Económica de la Universidad Nacional Australiana, es autora de Reforma del mercado laboral en China y La Gran Migración: Migración rural-urbana en China e Indonesia (Edward Elgar Publishing, 2010). (Xin Meng, El Economista, Finanzas Globales, p. 36)
El lastimoso caso de Kevin
Con los estragos de un cáncer terminal, Kevin González, un joven de 18 años con ciudadanía estadounidense, tuvo que viajar a su natal Durango para poder despedirse de su familia. Isidoro González y Norma Ramírez intentaron obtener una visa humanitaria para ir a ver a su hijo enfermo. Como les fue negada, se aventuraron a cruzar sin documentos, pero cayeron en manos del ICE y fueron a parar a un centro de detención. Tras volverse mediático el caso, un juez en Arizona permitió la deportación urgente de los señores y este sábado cruzaron la frontera y lograron reunirse con su hijo, justo antes de que perdiera la vida. La migra, como el cáncer, no distingue edad ni clases sociales… y tampoco nacionalidad.(Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 33)
Informe sobre desapariciones
Y nos piden no perder de vista el informe que este día presentará la vicepresidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Andrea Pochak, sobre el caso de las desapariciones en el país. La funcionaria es relatora para México y todo parece indicar que las autoridades federales de nuestro país —quizá tanto como colectivos de derechos humanos y madres buscadoras— estarán pendientes de lo que dicho informe contenga. De ello dio cuenta el Gobierno federal en un comunicado en el que señala que “en congruencia con la política de apertura del Gobierno mexicano con los organismos internacionales de derechos humanos, en la presentación participarán el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Arturo Medina Padilla, y el subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, Enrique Ochoa”. Se tiene previsto que en el acto que se llevará a cabo en la Ciudad de México se den a conocer hallazgos, objetivos, metodología y recomendaciones de la CIDH en la materia, y que a partir de eso se plantee la intención de fortalecer la cooperación entre el Estado mexicano y el organismo interamericano para atender el fenómeno de las desapariciones en el país. Así que por lo pronto, atentos. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)
El 18 de diciembre de 2024, en Culiacán Sinaloa, fue asesinado Halexy Guadalupe, agente de la secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), quien formaba parte del equipo principal de Omar García Harfuch. Tres días después, el secretario de Seguridad de Sinaloa, Gerardo Mérida, renunció a su cargo.
No se trató de hechos aislados. Halexy Guadalupe era un colaborador muy cercano a Harfuch, realizaba labores de inteligencia y le informaba lo que estaba sucediendo día con día en Sinaloa en aquellos primeros meses de violencia exacerbada en el estado (más de medio millar de homicidios en menos de cien días) luego de la fractura entre Los chapitos y La mayiza, producto del secuestro del Mayo Zambada por parte de Joaquín Guzmán López, para entregarlo al gobierno de Estados Unidos el 25 de julio de 2024, con la complacencia y trampa de Rubén Rocha, hecho en el que perdió la vida Héctor Cuén, a decir del propio Zambada.
¿En serio alguien puede creer que Harfuch no investigó quién mandó matar a su colaborador y que éste no le reportó que la policía estatal estaba tomada por el Cártel de Sinaloa? Antes de ello, en agosto del 2024, la Fiscalía de Sinaloa armó todo un montaje para decir que Cuén fue asesinado en un asalto en una gasolinería, y la Fiscalía General de la República, todavía encabezada por Gertz, los desmintió. Así que no hay duda, desde hace al menos año y medio, el gobierno federal, a través Harfuch y de Gertz, tiene las pruebas que, exasperada y malhumorada, exige Sheinbaum cada mañana.
Y si Sheinbaum tiene las pruebas, ¿por qué no actúa contra Rocha Moya, el senador Inzunza y demás morenistas sinaloenses ligados al narco? Porque el Capo Mayor de Morena ha decidido, desde “La Chingada”, defender a capa y espada el narcopacto que él celebró con el Cártel de Sinaloa desde el inicio de su sexenio, y no va a permitir que ninguno de los acusados termine en la cárcel en Estados Unidos, para evitar que hablen de ese pacto.
Es por ello que el gobierno de Sheinbaum apuesta al olvido, a que las licencias para separarse temporalmente de sus cargos, solicitadas por Rocha Moya, por el alcalde de Culiacán, Gámez Mendívil, y por el vicefiscal del estado, Dámaso Castro, sirvan para quitarlos de los reflectores y, con el paso de los días, se deje de hablar de ellos, o peor, aún, que se den a la fuga. Por eso urge una alerta migratoria, para evitar que se escapen del país.
Y no es la primera vez que este narcogobierno apuesta al olvido. Es exactamente lo mismo que sucedió con el caso del Cártel de La Barredora, de Adán Augusto y Hernán Bermúdez. Al primero, lo quitaron de la coordinación de Morena en el Senado, y ahí sigue tan campante como senador, sin que la Fiscalía actúe contra él; y a Bermúdez, desde marzo pasado la Fiscalía de Tabasco debió concluir la investigación en su contra para acusarlo formalmente, sin que ello hubiere sucedido. Y si Sheinbaum también quiere pruebas contra estos dos delincuentes, puede pedírselas al Centro Nacional de Fusión de Inteligencia, que fue el órgano que identificó a Hernán Bermúdez como el líder de La Barredora.
El gobierno de Sheinbaum tiene muchas pruebas para llevar a decenas de narcopolíticos de Morena a la cárcel, pero no lo hará, porque gozan del fuero de “La Chingada”. Por eso en los últimos días hemos visto distractores como el del grupo BTS, saludando desde el Palacio Nacional, o como su enésima pelea con Hernán Cortés.
Y aún falta el rey de todos los distractores: el Mundial de futbol. 13 partidos —de un total de 104— que serán la mayor cortina de humo jamás fabricada por el bañagatos, a tal grado, que ya decidieron sacrificar a las niñas y niños de México quitándoles más de un mes de clases para que no se pierdan el mundial, para que desde ahora y hasta julio, ya no se hable de los peores narcos del bienestar representados en Rocha Moya, Hernán Bermúdez, Farías Laguna, o de la pésima negociación del Tratado comercial con Estados Unidos.
“Pruebas, pruebas, pruebas”, es la frase más repetida por Sheinbaum en sus mañaneras en los últimos días, cada vez que le preguntan qué va a pasar con la acusación formal de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York contra Rocha Moya y otros nueve funcionarios y exfuncionarios morenistas de Sinaloa, por narcotráfico y otros delitos. Pero ella bien sabe que esas pruebas siempre han estado en su propio escritorio. (Federico Döring, El Sol de México, Análisis, p. 20)
De migrante a obispo en EU
El mismo día que Marco Rubio se reunía con el Papa León XIV se dio a conocer el nombramiento de Evelio Menjívar, migrante salvadoreño, como obispo de la diócesis de Wheeling-Charleston, en Virginia Occidental, un lugar considerado como bastión trumpista. Algunos simpatizantes de Trumplo consideraron una provocación, aunque el ahora obispo sólo ha manifestado que espera ser bien recibido por la comunidad, aunque en varias declaraciones se ha pronunciado a favor de la población migrante. ¿Será? (24 Horas, Pagina 2, p.2)
El Presidente Donald Trump está aumentando la presión sobre México en varios frentes, lo que ha disparado las especulaciones sobre un posible ataque contra los cárteles de la droga en territorio mexicano antes de las elecciones de medio termino de noviembre en Estados Unidos.
No es chiste: cada vez escucho a más fuentes bien conectados en Washington decir que, si Trump sigue cayendo en las encuestas y se prolonga su guerra contra Irán, ordenaría un ataque a México. Lo haría con el doble objetivo de aglutinar a su base ultranacionalista y desviar la atención del conflicto en Medio Oriente, señalan.
El dato clave es que la nueva Estrategia Nacional Antiterrorista dada a conocer por la Casa Blanca el 6 de mayo marca un giro radical en la política de Washington de las últimas dos décadas.
Según la nueva estrategia, los terroristas extranjeros más peligrosos para Trump ya no son los seguidores de Osama Bin Laden ni otros militantes islamistas, sino los cárteles de la droga en México.
En el documento de 16 páginas, la Casa Blanca afirma que “la amenaza terrorista ha cambiado”. Según el texto, las tres principales amenazas ahora son, en este orden, el narcoterrorismo, el terrorismo islámico, y los grupos de extrema izquierda y anarquistas.
La estrategia señala explícitamente que Estados Unidos atacará a los cárteles de la droga con o sin el consentimiento de México, Colombia, y otros países de la región.
“Lo haremos en conjunto con los Gobiernos locales cuando estén dispuestos y sean capaces de trabajar con nosotros. Si no pueden o no quieren, tomaremos todas las medidas necesarias para proteger nuestro país, especialmente si el Gobierno en cuestión es cómplice de los cárteles”, señala el documento.
Como si no hubiera quedado suficientemente claro, el propio Trump dijo el 7 de mayo, refiriéndose al Gobierno de México, que “si ellos no hacen su trabajo contra los cárteles, lo haremos nosotros”.
En paralelo, el Departamento de Estado ordenó investigar a los 53 consulados de México en Estados Unidos, según informo la cadena CBS. Funcionarios estadounidenses no dieron detalles, pero dijeron que las pesquisas podrían derivar en el cierre de algunas sedes.
En los últimos meses, varios medios conservadores estadounidenses han acusado a los consulados mexicanos de presuntamente promover la migración masiva e interferir en la política interna de Estados Unidos. El Gobierno de México niega estas acusaciones, difundidas principalmente por el portal ultraconservador “Breitbart News”.
Poco antes, el 29 de abril, el Departamento de Justicia anunció una acusación formal contra el entonces Gobernador de Sinaloa, Ruben Rocha Moya, y otros funcionarios por presuntos vínculos con el Cartel de Sinaloa.
Estas medidas llegan a pocas semanas de la fecha límite del 1 de julio para la revisión del tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá. No es ningún secreto que Trump está condicionando la renegociación del acuerdo a la cooperación de México en la lucha contra los cárteles.
He sostenido -y lo sigo haciendo, aunque menos convencido que antes- que Trump no ordenará un ataque militar unilateral en territorio mexicano, porque no querrá va a querer abrir un nuevo frente mientras dure su guerra contra Irán.
Una incursión armada en México podría desatar un conflicto comercial que haría aumentar los precios de automóviles, artículos electrónicos y la comida en Estados Unidos. En un contexto de creciente malestar interno por los altos precios de la gasolina, Trump difícilmente puede permitirse más aumentos de precios.
Sin embargo, cada vez más analistas creen que el presidente buscará motivar a su base ultranacionalista para que salga a votar en las elecciones legislativas de medio termino en noviembre.
“El Presidente Trump no va a parar hasta que no sienta que el Gobierno de Claudia Sheinbaum no solamente vaya contra los capos del crimen organizado, sino contra los políticos mexicanos” que han sido cooptados por ellos, me dijo Lila Abed, experta en México del centro de estudios Dialogo Inter-Americano en Washington.
En otras palabras, no se puede descartar que Trump, temiendo que sus votantes se queden en sus casas y no salgan a votar en noviembre, autorice un bombardeo desde el aire contra los cárteles en territorio mexicano y trate de venderlo como una gran victoria en la lucha contra las drogas. (Andrés Oppenheimer, Reforma, p.14)
Es frecuente que respondamos a los estímulos sin reparar en los efectos colaterales de nuestras decisiones. Es frecuente que un estímulo inesperado provoque desconcierto, nos haga trastabillar y no demos una respuesta apropiada. Puede ser, también, que, percatándonos de la inconveniencia, presiones internas nos condicionen y nos lleven a un callejón sin salida.
Al gobierno le ocurrió esto con el expediente que involucra a la élite política de Sinaloa. La respuesta gubernamental resulta contraintuitiva para sus socios norteamericanos y probablemente contraproducente para su propia reputación como lo demuestra el creciente número de artículos independientes y las encuestas que han profundizado en el caso. Me explico.
La presidenta estableció una política basada en satisfacer los requerimientos del gobierno americano, incluso con algunos añadidos. Ganó prestigio, dentro y fuera del país, por su habilidad para manejar al impulsivo vecino y sus peticiones. Cedía impasible: lo que se le pedía desde DC y mantenía la calma cuando Trump insultaba a México, tejía sus tóxicas posverdades, como la invasión de los migrantes, e incluso hacía escarnio de la presidenta. Ella reiteraba, oronda, su apego a la doctrina Kalimán (serenidad y paciencia).
Con este proceder obsequioso, pero aplomado, hemos transitado de prórroga en prórroga por los vericuetos de los aranceles, articulando la narrativa de que siendo lesivos e inicuos, eran menores a otros países. No hemos sido particularmente vocales (más bien prudentes) en la forma agresiva en la que el ICE ha tratado e incluso matado a migrantes. La intervención de tres entidades financieras se hizo en pocas horas, sin demasiadas resistencias y sin demasiadas pruebas.
La presidenta accedió a militarizar la frontera y asumir los objetivos del combate al fentanilo como propios. Ofreció más de 90 prisioneros al altar de Trump sin petición formal y se autorizó la detención de Weddings por el FBI en la capital.
No atendió, sin embargo, una serie de advertencias que le hicieron (a través de declaraciones públicas y artículos de prensa) sobre la necesidad de desmantelar la estructura político-criminal. Se lo dijeron desde el principio.
Ahora parece querer dar un golpe de timón a su propia política y eso a los americanos les resultará contraintuitivo. No es fácil comprender que quien haya cedido en casi todo, encuentre intransitable el expediente de sus correligionarios sinaloenses.
Aquí es donde la reputación de la presidenta y su gobierno se pueden ver comprometidos. No puede invocar la cooperación bilateral para gestionar la agenda de seguridad y al mismo tiempo renegar de ella. Ha pedido a sus legisladores que, con este caso, recorran el país llevando el mensaje de la defensa de la soberanía cuando la mayoría (encuesta de Reforma) no está convencida ni de la pulcritud de los indiciados, ni de la solvencia de las instituciones mexicanas. ¿Hará una convocatoria al Zócalo? La presidenta se juega el resto defendiendo una causa que la mayoría no siente que esté en juego la soberanía, sino el encubrimiento de los propios socios.
La soberanía no se mancilla porque un socio pida por la vía legal lo que, por otra parte, se le entregó como ofrenda política en otros casos.
Ningún gobierno se ofende por una petición de ese tipo. ¿Insultamos acaso a Israel por solicitar la entrega de Zerón? No veo por qué se les complica tanto, aunque claramente lo intuyo. No entregarlos es preservar el pacto de impunidad y los arreglos con criminales, que son una blasfemia para una democracia.
La relación con Estados Unidos debe tener coherencia, continuidad y credibilidad. No puede ser que tengas una opinión en las duras y otra en las maduras. (Leonardo Curzio, El Universal, Opinión, p. 23)
Tras de colocar a la guerra de Irán y sus consecuencias económicas y energéticas en el centro del debate global, Donald Trump tomó un camino sin retorno. El líder mundial ha impuesto respeto, pero su electorado parece darle la espalda.
A seis meses de las elecciones intermedias, el costo de la energía es se ha vuelto en el tema más preocupante para los electores estadounidenses, aunque detener la migración ilegal y contener a los adversarios extranjeros se mantienen en el top 10 de sus prioridades.
En las últimas tres semanas, la postura de la administración Trump contra los carteles de la droga y el gobierno mexicano se ha radicalizado. En ese mismo periodo, de acuerdo a las mediciones digitales de Morning Consult, el apoyo a su política migratoria se ha reducido a un empate técnico entre los electores estadounidenses.
El gráfico de los últimos 12 meses muestra que después de registrar 20% de aprobación a principios del 2025, apenas alcanzó 2% en abril pasado. La aprobación a la política comercial también se desplomó, al pasar de 13% a -5% en el mismo periodo.
A seis meses de las elecciones intermedias del segundo periodo trumpista, el estancamiento o la preservación del status quo es la disyuntiva, según el reporte elaborado por Eli Yokley.
El escenario más probable, de acuerdo con Morning Consult, los demócratas tendrían el control de la Cámara de Representantes, debido al desánimo hacia Trump y la inquietud por los precios; mientras que el Partido Republicano mantendrá el Senado, porque el mapa electoral les favorece.
Para que los demócratas controlen ambas cámaras, requieren ganar en Maine y Iowa, dos estados decisivos. El martes 3 de noviembre se elegirán 435 representantes, 35 senadores y 36 gobernaturas.
Si el Congreso se unificara en el 2027, la supervisión hacia la administración Trump sería más “agresiva” y habría más enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Legislativo. Una “resistencia real”.
¿El escenario menos probable? Que el Partido Republicano controle ambas cámaras, lo que requiere estabilidad económica y un “acontecimiento externo”. Adicionalmente, está la aprobación de los estadounidenses al gobierno trumpista. Y una evaluación por debajo del 50% “históricamente es poco común”.
Y según las mediciones de Morning Consult, la popularidad de Trump se ha desplomado. A nivel nacional, su aprobación neta es de 9. En solo 17 de los 50 estados se mantuvo a flote en el primer trimestre del 2025, frente a los 22 del último trimestre del 2025.
Efectos secundarios
Alineación. Con presencia en más de 150 países y una tradición centenaria en materia de gestión patrimonial, Plante Moran sumará a partir del próximo 1 de julio a JA Del Río, firma de contabilidad, auditoría y consultoría fiscal con sede en Guadalajara y presencia en Colombia y Costa Rica. “Esta incorporación representa un plazo clave en nuestra estrategia de crecimiento internacional”, comentó Jason Drake, socio director de la reconocida firma estadounidense. (Alberto Aguirre, El Economista, Política y Sociedad, 40)