En los últimos dos meses, tres fatales accidentes en Baltimore, Orlando e Idaho Falls, Estados Unidos, provocaron la muerte de 16 compatriotas. Trabajadores honrados, con estatus migratorio regular. Estos sucesos dramáticos deben motivar a las autoridades, así como a las empresas que los contratan, a garantizar los derechos de nuestros connacionales para que desafortunados eventos coyunturales como estos no se repitan.
Nuestra red consular de México actuó con rapidez para asistir a los heridos y a las familias de nuestros paisanos en estos momentos difíciles.
Los mexicanos que viven allende la frontera son el grupo migrante que más contribuye a la sociedad estadounidense. Sin embargo, muchos compatriotas aún permanecen en situaciones vulnerables y con limitado acceso a servicios públicos o a sus derechos laborales, en particular aquellos con una situación migratoria irregular.
Aproximadamente 5.3 millones de mexicanas y mexicanos cargan con esta informalidad que los hace objeto de abuso, especialmente de grupos que atizan la xenofobia con su negativa narrativa electoral.
Los migrantes no son criminales, contribuyen con trabajos honrados para subsistir. Tampoco son una carga para el Estado. Según el American Immigration Council, los hogares “hispanos” contribuyen con 333 mil millones de dólares en impuestos, sin embargo, no todos reciben los servicios básicos.
Como canciller, he pedido a nuestros consulados en EUA y Canadá aplicar una estrategia diplomática con la gente al centro, una diplomacia cercana. En todo el mundo, pero en especial en Estados Unidos, la protección de nuestros connacionales en el extranjero es una prioridad para el Gobierno de México.
Nuestra responsabilidad desde la Secretaría de Relaciones Exteriores es implementar estrategias, a través de nuestras representaciones en el exterior, que amplíen el acceso a bienes y servicios públicos a los que tenemos derecho todas las personas mexicanas en territorio nacional.
Nuestra red de consulados en Estados Unidos es la más grande que tiene un país en otro país del mundo, sumando 53 representaciones en total, lo que no es una casualidad. Según los censos de población en EUA, en los primeros veinte años del siglo XXI, las personas de origen mexicano aumentaron en casi 80% pasando de 20.9 millones en 2000 a 37.4 millones en 2024. Esto representa el 11.2% de la población estadounidense y poco más del 60% de la llamada “población hispana” en ese país.
La media de edad, de acuerdo con el Pew Research Center, es de 27.9 años, que es mucho menor a la media general de la población estadounidense de 37.8 años. Así, la población de origen mexicano en EUA integra en buena medida el bono demográfico. En 2023, se contabilizaron 18 millones de personas (7.6 millones de mujeres) de origen mexicano que son trabajadores activos distribuidos en todos los sectores de la economía estadounidense.
Además, según las proyecciones del Departamento de Trabajo de EUA, los trabajadores “hispanos” en ese país aumentarán a 35.9 millones en 2030 y representarán el 78% de los nuevos trabajadores. No obstante, el promedio de sus ingresos históricamente ha sido menor en comparación con otros “grupos étnicos”.
Es fundamental reconocer la contribución de las personas mexicanas a la economía de Estados Unidos, especialmente en los sectores de la construcción, la agricultura y los servicios básicos. La Encuesta Nacional de Trabajadores Agrícolas reporta que más de la mitad de los encuestados son nacidos en México. Y las estadísticas del Buró de Trabajo muestran que buena parte de los trabajadores de la construcción son mexicanos.
Seguiremos apoyando a nuestros connacionales que se han abierto paso entre las dificultades y sostienen a sus familias dentro y fuera de su tierra. Desde el Gobierno nos hemos involucrado como nunca antes en esta lucha silenciosa, con el firme objetivo de alcanzar la justicia y reconocimiento que merecen nuestros paisanos.
Para concluir, cito a César Chávez, luchador trascendental que nos inspira a darlo todo en esta encomienda: “Es mi creencia más profunda que solamente dando nuestra vida encontramos la vida, que el acto más verdadero de valentía, el acto más fuerte es sacrificarnos para otros en una lucha totalmente no-violenta para la justicia”. (Alicia Bárcena, EL Universal, Nación, p. A9)
Tuvo una probadita con la caída de la Bolsa Mexicana de Valores y la devaluación del peso, tras el anuncio de Morena de aprobar en septiembre cambios constitucionales para elegir jueces de la Suprema Corte, transformar al INE y desaparecer organismos autónomos como el INAI, la Comisión Federal de Competencia y la CRE. Se leyó en el exterior como el fin de la certidumbre jurídica y el estado de derecho, garantía para la inversión, tanto nacional como extranjera.
Durante la campaña apenas abordó los temas de política exterior, solo lugares comunes como mantener una relación amistosa con EU. Nada de lo dicho indica una lectura de los cambios que ocurren en la escena global y de la necesidad de una política exterior creativa y propositiva. No ha manifestado cómo enderezará una política exterior que llevó al país a alinearse con dictaduras, pelearse con países latinoamericanos y España, a desplegar una falsa neutralidad frente a invasores y a perder espacios a nivel global.
Sin embargo, su reacción en redes sociales ante las múltiples felicitaciones que recibió por su contundente victoria, hacen concebir esperanzas de un manejo más profesional e institucional de la política exterior. Se notó la mano de Juan Ramón de la Fuente.
Los retos más importantes serán en la relación con EU, en los temas tradicionales: comercio e inversión; migración y frontera y seguridad, incluyendo tráfico ilícito de drogas, armas y personas. Ojalá podamos ampliar la agenda a infraestructura, transición energética, cooperación científica, educativa y cultural y comunidad mexicana en EU. Por el momento ella y su equipo tendrán que trabajar dos escenarios en la relación con EU, piedra angular de nuestra política exterior: la reelección de Biden es el primero, y podría facilitar la cooperación. El segundo, la elección de Trump que presentaría una prueba de fuego al inicio de 2025 ante la amenaza de deportaciones masivas y el cierre total de la frontera.
En julio de 2026 los tres países parte del TMEC deberán manifestarse a favor de la prolongación del acuerdo. EU ha definido un proceso muy claro de audiencias públicas en el Congreso e informes que comenzará en 2025 para llegar a la decisión, en tanto que México carece de un marco similar.
La ventana de la relocalización de inversiones a México se cerrará y perderemos oportunidades si el gobierno de la presidenta Sheinbaum no garantiza la certidumbre jurídica y la seguridad, infraestructura, acceso a electricidad y energías renovables, transición energética y capacitación de mano de obra.
En su horizonte tendrá las elecciones en Venezuela, el cumplimiento de compromisos sobre cambio climático, reuniones del G-20, la elección de secretario general de la ONU y de la OEA y de los directores generales de la UNESCO y FAO. En algunos como transición energética y una auténtica política exterior feminista, puede hacer la diferencia. (Martha Bárcena, El Heraldo de México, País, p. 05)
Hartos de la corrupción endémica, la desigualdad y la política disfuncional, muchos jóvenes de todo Occidente se sienten atraídos por la política de extrema derecha. Si los partidos progresistas y de centroizquierda no pueden recuperar el voto juvenil, extremistas como Donald Trump podrían tener la oportunidad de destruir las normas e instituciones que permiten que la democracia funcione.
Nueva York. ¿Por qué tantos jóvenes se sienten atraídos por la política de extrema derecha? Las encuestas muestran que el 36% de los franceses de entre 18 y 24 años apoyan la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, mientras que aproximadamente el 31% en los Países Bajos respalda al Partido por la Libertad, nacionalista y antiinmigración, de Geert Wilders. De manera similar, una encuesta reciente revela que el 26% de los estadounidenses de entre 18 y 29 años prefieren al expresidente estadounidense Donald Trump que al actual Joe Biden.
Si bien estas cifras no reflejan las opiniones de la mayoría de los jóvenes, son sorprendentes y algo contraintuitivas. Después de todo, durante al menos cuatro décadas después del final de la Segunda Guerra Mundial, la juventud fue sinónimo de estar en la izquierda, querer cambiar el mundo para mejor y luchar por una sociedad abierta, diversa e igualitaria donde el fascismo nunca podría surgir de nuevo. Por el contrario, la extrema derecha se asociaba con hombres mayores desaliñados que exudaban el olor a humedad de las camisas marrones o negras que podrían haber usado anteriormente.
Esto empezó a cambiar en los años 1990. Para entonces, muchos de los viejos extremistas habían muerto y los partidos de centro izquierda estaban perdiendo su idealismo juvenil. La Unión Soviética había perdido la Guerra Fría y es posible que parte del entusiasmo por la mejora colectiva se haya desvanecido con ella.
Mientras tanto, tanto los partidos conservadores como los de centro izquierda cayeron bajo el dominio del neoliberalismo. En 1998, Peter Mandelson, portavoz del Partido Laborista británico bajo el entonces primer ministro Tony Blair, dijo la famosa frase que estaría “intensamente relajado” respecto de que la gente se volviera “asquerosamente rica” siempre que “pagaran sus impuestos”.
La declaración de Mandelson, de la que luego se arrepintió, reflejó un cambio político más amplio. Los partidos de centroizquierda se habían asociado cada vez más con las élites urbanas que se beneficiaban de una economía globalizada en la que los inmigrantes proporcionaban mano de obra barata y los cosmopolitas bien educados podían buscar ganancias financieras o estímulo intelectual donde quisieran. Estas elites terminaron siendo ridiculizadas como “gente de ninguna parte” por aquellos que se sentían ignorados, despreciados y abandonados por la globalización.
Muchos de estos votantes descontentos habían apoyado previamente a partidos de izquierda con vínculos históricos con el movimiento sindical, como el Partido Laborista en el Reino Unido y el Partido Demócrata en Estados Unidos. Ahora se sentían excluidos tanto por los conservadores proempresariales como por la centroizquierda neoliberal.
Una nueva generación de populistas de derecha se apresuró a llenar el vacío político, prometiendo luchar por los desposeídos contra una élite globalista corrupta que supuestamente permitía a los inmigrantes quitarles empleos a los trabajadores nativos. El difunto agitador austriaco Jörg Haider, el líder de los demócratas suecos Jimmie Åkesson, la primera ministra italiana Giorgia Meloni y su adjunto, Matteo Salvini, son excelentes ejemplos de esta nueva generación de políticos. Operadores hábiles con trajes elegantes y talento para divertir, avivan la ira y el resentimiento. Algunos de ellos incluso coquetean con símbolos fascistas y nazis, traspasando los límites de los tabúes de la posguerra.
Aunque es significativamente mayor, Trump está cortado por el mismo patrón. Si bien es posible que no haya escrito personalmente la referencia a un “Reich unificado” que apareció en un video que compartió recientemente, Trump ha abrazado durante mucho tiempo la retórica de los radicales de extrema derecha, al ofrecer una fantasía de la grandeza pasada de Estados Unidos y prometer mantener fuera a los inmigrantes que están “envenenando la sangre de nuestro país”.
Semejantes promesas seguramente atraerán a algunos jóvenes por las mismas razones que alguna vez lo hicieron los ideales de izquierda. Como dijo recientemente un alemán de 18 años al Financial Times, tiene la intención de votar por Alternative für Deutschland (AfD) en las elecciones al Parlamento Europeo de esta semana porque el partido de extrema derecha ofrece una “ruptura clara con un presente sombrío y una visión brillante del futuro”.
Los extremistas de derecha de lengua plateada también podrían atraer a hombres jóvenes que piensan que está bien romper los tabúes sociales contemporáneos relacionados con la dominación y el privilegio masculino. Pero cualquiera que sea el atractivo, no tiene nada que ver con el conservadurismo. Los líderes de extrema derecha como Trump, Wilders y Salvini no son conservadores; su objetivo principal es perturbar y destruir.
El conservadurismo está ahora más del otro lado. Frente a la creciente ola de populismo radical están políticos veteranos como Biden que están tratando de preservar las instituciones establecidas de la democracia liberal: independencia judicial, prensa libre y elecciones justas. Construir o reparar estas instituciones después de las catástrofes de la Segunda Guerra Mundial fue alguna vez un proyecto progresista. Hoy en día, proteger estas instituciones contra quienes desean destruirlas y aprovechar cada oportunidad para atacar a los jueces, legisladores y ciudadanos que las defienden es literalmente una tarea conservadora.
Para los jóvenes entusiasmados por la perspectiva de un cambio radical, Biden, de 81 años, puede parecer una reliquia del pasado, aferrado a un sistema obsoleto. Se podría argumentar, como lo haría yo, que es preferible un cambio democrático incremental a romper el orden existente, pero es poco probable que ese mensaje atraiga a los jóvenes inquietos a regresar a sus hogares. Si bien el predecesor de Biden, Barack Obama, logró hacer justamente eso por un tiempo, finalmente decepcionó a muchos de sus seguidores más jóvenes por no ser lo suficientemente radical.
Trump no tiene que convencer a muchos jóvenes para que voten por él. Si un número suficiente de ellos se niega a votar por Biden, ya sea porque es demasiado mayor, demasiado conservador o demasiado proisraelí, Trump podría ganar las elecciones presidenciales de noviembre. Si es elegido, seguirá rompiendo las normas y arruinando las instituciones que permiten que funcione la democracia.
Es posible que las generaciones futuras tengan que trabajar duro para reparar el daño, pero tal vez esto traiga un nuevo impulso al entusiasmo juvenil por reconstruir el mundo y convertirlo en un lugar mejor. Sólo cabe esperar que tengan éxito. (Ian Buruma. El Economista, Finanzas, p. 34)
Con base en los resultados de la pasada elección podríamos asumir que ahora sí se resolverán los problemas de incidencia delictiva y violencia del país.
La nueva configuración política nacional le garantiza a la presidenta Sheinbaum la absoluta colaboración -por no decir, el control- del H. Congreso de la Unión, de 26 de las 32 entidades, de más de la mitad de las 2,469 municipalidades del país y de 27 congresos estatales.
El único contrapeso claro que queda en el panorama se encuentra en el Poder Judicial, particularmente en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Un contrapeso que tiene los minutos contados ya que, según lo anunciado por Sheinbaum y su partido, será reconfigurado al antojo de la primera mujer presidenta de México, en continuidad con la voluntad del todavía presidente López.
Con ello, Sheinbaum garantizará la transferencia definitiva de la Guardia Nacional (GN) a la Secretaría de la Defensa Nacional, consumando la completa militarización de la seguridad en nuestro país.
Ante este escenario no quedarán excusas que aportar, según lo que Sheinbaum afirmó durante meses, recibirá el país del presidente López en un proceso de mejora sustancial, con todos los delitos a la baja (a excepción de la extorsión, según las propias palabras de la morenista); con una GN efectiva; con programas sociales que ya dan resultados; con programas de reducción del consumo de sustancias, con una reforma educativa y con una economía nacional floreciente, que en su conjunto, logran inhibir el que muchos mexicanos se tengan que pasar a las filas de la delincuencia.
Asimismo, la política exterior de López, los apoyos que México ha dado a los países centro y sur americanos, reducirán dramáticamente el flujo de migrantes y los consecuentes problemas que ello significa.
Dado que contará con el pleno apoyo del H. Congreso de la Unión podrá reformar las normas necesarias para combatir los delitos y destinar los recursos necesarios para ello.
Como no hubo corrupción en el gobierno federal, se administraron impecablemente las finanzas públicas, no endeudaron al país y hubo confianza en invertir en México, ello permitirá seguir con una moneda sólida y un creciente flujo de recursos para invertir en la seguridad de los mexicanos.
Además, como el 81% de las entidades serán morenistas, se garantiza una coordinación perfecta entre federación y gobiernos locales.
Es decir, todo será según lo pidieron: alineación total.
Dicho control total del país no deja espacio para alguna excusa ante cualquier posible falta de resultados.
¡Qué tarea fácil tiene Sheinbaum, comparado con el desastre que recibió López de Peña!
López recibió -según su propia narrativa- el país en un claro proceso de aumento de delitos y violencia, con una corrupción imperante, con sólo 6 entidades aliadas y con una Policía Federal corrupta de 28 mil integrantes que tuvo que desmantelar para poder tener una sólida e incorruptible GN de 240 mil elementos.
Pues sí, a partir de 2024 México empezará a ser un país seguro… o así debería serlo.
Lástima que el diagnóstico de Sheinbaum no corresponda con la realidad, que la primera presidenta de México recibirá un país con los peores índices de delitos, violencia y control de la delincuencia organizada de la historia nacional y que deberá enfrentarlo con una GN ineficaz, sin preparación ni rumbo.
Que los recortes presupuestales que impulsó esta administración dejaron en condiciones deplorables a las fiscalías estatales y las policías de todo el país.
Que la militarización que tanto se impulsó con López ha traído más efectos negativos que positivos.
Que las transferencias económicas -que malamente llaman programas sociales- sirvieron sólo para garantizar votos, pero no para inhibir la participación de los jóvenes en el delito ya que facilitaron -en muchos casos- el consumo de sustancias.
Que la política migratoria y la educativa han sido un desastre.
Que este gobierno se acabó las reservas y ahorros que los gobiernos anteriores dejaron, que nos endeudaron como ningún otro gobierno había hecho y por ende no hay dinero para enfrentar los retos que la seguridad del país requiere.
Además, que el gobierno federal y los locales sean del mismo partido, no garantiza la colaboración en materia de política pública -particularmente cuando no existe un proyecto sólido en el cual participar-.
¡Es una lástima no vivir en el México de Sheinbaum, de López, de Morena! Sheinbaum y Morena pidieron control total sobre las instituciones y la mayoría de los mexicanos se lo otorgaron. ¡Ahora sí no hay excusa alguna para que no cumplan con su promesa de hacer de México un país democrático, próspero, seguro y justo! (Francisco Rivas, El Universal, Online)
La llamada de Kristalina
Nos dicen que la llamada telefónica de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, para felicitar a la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum Pardo, tuvo un significado más allá del protocolo de los organismos multilaterales de los cuales forma parte el país. Georgieva, ahora habitante de Washington DC, no olvida su origen y la importancia que tiene la migración para echar raíces en otro lugar. En este sentido, la madre de la primera mujer presidenta de México, la bióloga molecular Annie Pardo Cemo, proviene de una familia sefardí de Sofía, Bulgaria, que llegó a México en la década de 1940 y, coincidentemente, Georgieva es búlgara, nacida en esa misma ciudad. Otra coincidencia es que la jefa del FMI también es doctora en ciencias y, como economista, se especializó en el medio ambiente.
Israel: nuevo trámite para viajeros
Nos comentan que Israel cambió sus políticas de inmigración y, desde agosto, los visitantes de países exentos de visa como México deberán tramitar una autorización electrónica de viaje, también llamada ETA-IL. Este permiso permite viajar a ese país por turismo o negocios y a partir del 1 de junio, los estadounidenses y alemanes podrán presentar su solicitud de forma voluntaria y libre de tasas. En tanto, desde el 1 de julio, el sistema se abrirá a otros ciudadanos. Así, nos explican que, si a alguien le interesa visitar Tierra Santa este año, se recomienda realizar el trámite 72 horas antes de la fecha prevista de llegada a Israel. Sin embargo, pese a la aprobación de la ETA-IL, esto no es garantía de poder ingresar al país, pues al llegar a la frontera un responsable puede rechazar la entrada. (Desbalance, El Universal, Cartera, p. A21)

(Rocha, La Jornada, Política, p. 5)

(Jabaz, Milenio, Al Frente, p. 3)

(Magú, La Jornada, Política, p. 3)