Tómelo con atención.- La semana pasada de un momento a otro, dio inicio la Crisis Migratoria que anuncio Donald Trump, desde que tomo protesta para su segundo periodo como Presidente de los Estados Unidos. El Republicano dispuso que las Agencias Estadounidenses ICE y CBP, instancias encargadas del cuidado fronterizo, comenzaran redadas en los centros de trabajo en Los Angeles, California.
Tras más de tres meses prácticamente encerrados, los trabajadores ilegales en sus domicilios, llegó el momento en el que tuvieron que comenzar a salir para generar ingresos, para sobrevivir, y poder enviar recursos a sus familias. En los últimos meses los envíos de remesas habían registrado bajas considerables, y cuando se visualizaba una recontratación de trabajadores, las autoridades sorprendieron a varios, -al menos una treintena de mexicanos-, e iniciaron operativos en los que incluso detuvieron a madres de familia que acudían a la escuela por sus hijos. La Red Consular Mexicana, mermada por la falta de presupuesto, y en proceso de evaluación, ha activado acciones como paliativo para hacer presencia entre la comunidad mexicana. Las autoridades del Instituto Nacional de Migración, poco han anticipado sobre las acciones que llevaran a cabo, para garantizar derechos y un trato humano de quienes sean deportados como resultado de estas acciones. (Arsenal / Fernando A. Mora Guillén – opinión)
Mario Patrón, quien concluye su gestión como rector de la Universidad Iberoamericana Puebla y el próximo 6 de agosto entregará la estafeta a Alejandro Guevara Sanginés, es una voz que lucha por los derechos de los migrantes y, al mismo tiempo, cuestiona las políticas prohibicionistas.
Patrón Sánchez fue nombrado rector para el periodo 2019-2023 en sustitución de Fernando Fernández Font, quien superaba los 70 años de edad y que falleció en noviembre del año pasado.
En 2023, la Compañía de Jesús en México decidió darle continuidad a Mario Patrón Sánchez como rector de la Ibero por dos años más y en este 2025 cumplió su sexenio al frente de la universidad poblana, ante lo cual, se presenta la renovación en el cargo.
Desde su llegada a la Ibero Puebla, el especialista en Derecho Internacional Público y primer laico a cargo del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, levantó la voz por quienes viven la movilidad y buscan mejores condiciones de vida.
Para Patrón Sánchez, los movimientos migratorios en el continente americano se presentan por diferentes factores, entre ellos, la pobreza, la inseguridad y hasta la violencia; además, cada día es más frecuente la salida de personas de sus lugares de origen por efectos del cambio climático.
Cuestionó que el gobierno de México, al menos, durante los últimos 20 años, haya adoptado una política de prohibición, sin atender causas y respondiendo a las determinaciones del gobierno de Estados Unidos.
Mario Patrón, quien fue víctima de espionaje gubernamental en la administración del presidente de México, Enrique Peña Nieto, a través del software israelí Pegasus, junto a la defensa por los migrantes, levantó una y otra vez la voz contra la violencia que se vive en el país y mantuvo su postura de rechazo a la militarización de México.
Patrón Sánchez, colaborador de organizaciones de las sociedades civiles tanto nacionales como internacionales, entregará la estafeta de la Ibero Puebla a Guevara Sanginés, quien suma participaciones en iniciativas jesuitas a favor de los migrantes. Desde estas líneas, el reconocimiento a Patrón Sánchez por su lucha y compromiso en la defensa de los derechos humanos. (Jaime Zambrano, Milenio Puebla, Online)
Primero el golpe de EU, y ahora la visita a Palacio Nacional
Luego de la grave acusación que la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, realizó a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, a quien responsabilizó de alentar las protestas violentas en Los Ángeles, California, y de la fuerte respuesta de la mandataria mexicana que aseguró que lo dicho por la estadounidense es “absolutamente falso”, hoy el subsecretario de Estado, de Estados Unidos, Christopher Landau, se reunirá con la presidenta Sheinbaum en Palacio Nacional. Nos hacen ver que el clima del encuentro no es el más propicio después de las declaraciones de Noem, que generaron una gran molestia en el gobierno mexicano. Sin embargo, confían en que la experiencia diplomática de Landau, exembajador de EU en México logre distender el ambiente generado por Noem y se pueda tener la charla que, nos comentan, está pensada para abordar el estado de la relación bilateral, principalmente en seguridad y migración. ¿Será que Washington está jugando al policía bueno-policía malo? Tras la visita hoy de Landau se sabrá si es así, o si Donald Trump solo está jugando al policía malo. (Bajo Reserva, El Universal, p. A2)
QUIENES CREEN que las protestas contra las redadas migratorias serán en beneficio de los paisanos… están muuuy equivocados. No es por desilusionar a nadie, pero el verdadero ganón de la batalla por Los Ángeles se llama Donald y se apellida Trump.
PARA EL PRIMER CÍRCULO de la Casa Blanca cada imagen de una patrulla incendiada es un refuerzo del discurso de mano dura, orden y seguridad con el que el magnate conquistó dos veces la Presidencia. Y para darle cuerpo a la narrativa, desplegó 4 mil elementos de la Guardia Nacional y 700 marines en la ciudad angelina.
EN Washington crece la percepción de que ni los propios republicanos podrían haber escrito un mejor guion para esta película. Porque, en esta pelea con trasfondo electoral, los demócratas se ponen del lado de quienes jalonean y agreden a agentes migratorios federales y queman la bandera estadounidense.
EN ESTE JUEGO llamado política, Trump está aplicando con Gavin Newsom y el Partido Demócrata aquella máxima priista de “todo lo que resiste, apoya”. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
Que la mayoría de Morena encabezada por Ricardo Monreal en el Palacio de San Lázaro buscará el respaldo de diputados y senadores, tanto oficialistas como opositores, al “reclamo diplomático” dirigido al Congreso de Estados Unidos para condenar las detenciones arbitrarias y el uso desproporcionado de la fuerza contra migrantes en Los Ángeles. Hasta ahí el consenso parecería sencillo, aunque la pretendida unanimidad se ve más que lejana cuando la bancada guinda sugiere “apoyar con determinación” los llamados de la presidenta Claudia Sheinbaum y el canciller, Juan Ramón de la Fuente, a cesar los “operativos deshumanizantes” del ICE. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
Falacia de EU
Nos cuentan que después de las acusaciones que hizo Kristi Noem, secretaria de seguridad estadounidense, en contra de la presidenta Claudia Sheinbaum, basadas en una falacia, surgió la preocupación sobre el tono y los temas en que se llevará a cabo la reunión con Donald Trump en Canadá, en el marco del G7… Dicen que el presidente de EU tratará de sacar la máxima ventaja, además de la justificación para intensificar las redadas que lleva a cabo en varios estados. A ver si no se cancela… ¿Será?
Cortina de humo
Apenas unas horas después del divorcio de Trump y Musk, y que el segundo acusara que Trump está en los Epstein papers, iniciaron las redadas antimigrantes en Los Ángeles; sin dejar de lado la crisis que se vive en aquella ciudad, el empresario neoyorkino lograr distraer la atención de lo turbio que podría ser que se ahonde en su relación con el extinto depredador sexual… y mientras, en México, la Oposición empecinada en respaldar la acusación de Noem contra Sheinbaum. ¿Y dicen que les interesa el país? ¿Será?
La lengua de Noroña
Como chivo en cristalería, el presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, dio rienda suelta a su discurso retórico y beligerante, sin importar que pudiera causar más daño que beneficio en el tema de los aranceles a las remesas… Hay quienes comentan que a ver si no lo alcanza el destino y para no agravar la situación que afecta a los migrantes, le exigen disculpas como él lo hizo con un ciudadano, lo cual no se ve posible porque al parecer le interesa más su retórica rumbo a las elecciones de 2030, que la situación de nuestros compatriotas en EU. ¿Será?
En la jaula de los leones
Alguien le puso un cuatro a Bernardo Bátiz, quien ganó una magistratura en el Tribunal de Disciplina, y lo pusieron en la jaula de los leones, es decir, juzgadores que no aceptaron la reforma judicial y prefirieron solicitar su jubilación anticipada. Ayer, éstos le gritaron hipócrita y le pidieron que se retirara del recinto, donde les daban un reconocimiento a su trayectoria. Bátiz se encendió y respondió que no se iría y pidió que se taparán los oídos si no querían escucharlo… Por cierto, alguien que estaba feliz y fue ovacionada en ese mismo acto fue la presidenta de la Corte, Norma Piña. Ríspido cierre de una etapa del Poder Judicial. ¿Será?
Tradición oaxaqueña
Desde el Centro Cultural Los Pinos en la CDMX, el Gobernador de Oaxaca anunció la celebración de la edición 93 de la Guelaguetza, la tradicional fiesta de las ocho regiones del estado, que se inaugurará el 1 de julio en la Plaza de la Danza y concluirá el 2 de agosto en 31 espacios públicos de la capital oaxaqueña y municipios conurbados. Salomón Jara puso el acento al señalar que Oaxaca, el corazón cultural de México, difundirá su legado al mundo en la Guelaguetza 2025, pero sobre todo, mostrará con el ejemplo cómo una sociedad tan diversa como la oaxaqueña puede convivir en paz, lo que se destaca en momentos tan difíciles por los que atraviesan las relaciones entre las naciones. ¿Será?
Enojo en Palacio Nacional
Cuentan que en Palacio Nacional están molestos por el conflicto internacional que desataron policías de Chiapas al incursionar en un operativo sin previo aviso al territorio de Guatemala y, peor aún, por aludir que las fuerzas del orden de ese país están coludidas con el crimen… Para la presidenta Claudia Sheinbaum ya es suficiente problema que el gobierno de Donald Trump la haya señalado directamente como responsable de fomentar las protestas de migrantes; por lo que abrir otro frente, al mismo tiempo, con la administración de Bernardo Arévalo seguro traerá un jalón de orejas a un gobernador. ¿Será? (¿Será?, 24 Horas, PÁG. 2)
‘El pueblo pone, el pueblo quita’
Y hablando de Gerardo Fernández Noroña, ayer activistas como Ceci Flores, madre buscadora, y Adrián Lebarón, entre otros, y con la consigna de “el pueblo pone, el pueblo quita”, enviaron una carta a la presidenta Sheinbaum exigiendo su intervención para la renuncia del morenista como presidente de la Mesa Directiva y como senador, por poner en riesgo las remesas y alimentar el clima de hostilidad contra los migrantes con sus declaraciones irresponsables. ¿Tomará al menos nota la mandataria? (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 29)
Al parecer la relación con Estados Unidos se pondrá más tensa de lo que ya está, pues desde la mismísima oficina oval la secretaria de Seguridad Nacional de aquel país, Kristi Noem, acusó a la presidenta Claudia Sheinbaum de fomentar las protestas violentas como las que tuvieron lugar en Los Ángeles. Los cercanos a Palacio Nacional aseguran que el tema bilateral preocupa por demás a la mandataria morenista, pues el presidente Donald Trump estaría buscando cualquier pretexto para que las fuerzas del orden estadounidenses entren a territorio mexicano para combatir a los cárteles que fueron designados como terroristas. ¿Tan en serio va la provocación?
“Hace unos momentos, ante una pregunta de un medio, la secretaria de Seguridad Interior de los Estados Unidos, equivocadamente mencionó que alenté protestas violentas en Los Ángeles. Le informo que es absolutamente falso. Aquí dejo mi declaración del día de ayer donde claramente condeno las manifestaciones violentas”, respondió de inmediato la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. “Siempre hemos estado en contra de ello y más ahora desde la alta responsabilidad que represento. Por otro lado, nuestra posición es y seguirá siendo la defensa de las y los mexicanos honestos, trabajadores, que ayudan a la economía de los Estados Unidos y a sus familias en México. Estoy segura que el diálogo y el respeto son la mejor vía de entendimiento entre nuestros pueblos”.
Entre tanto conflicto, el Gobierno de México ofreció este martes una disculpa oficial al Gobierno de Guatemala por la incursión de policías mexicanos en territorio guatemalteco, ocurrida el pasado fin de semana durante una persecución a presuntos criminales en la frontera de La Mesilla, Huehuetenango. La Secretaría de Relaciones Exteriores envió una nota diplomática en la que reconoció los hechos y reiteró su compromiso con el respeto a la soberanía y al derecho internacional. La respuesta mexicana se produjo luego de que Guatemala presentara una protesta formal por lo que calificó como una operación no coordinada que puso en riesgo a civiles y dejó a un militar herido. (A la Sombra, El Sol de México, República, p. 2)
Convocan a la unidad por los migrantes
Luisa María Alcalde Luján, presidenta de Morena: El Foro Nacional de Militantes de Morena se pronuncia por convocar a la más amplia unidad en solidaridad con los inmigrantes mexicanos que están siendo deportados y agredidos en Estados Unidos.
Es importante que nuestro partido convoque a una amplia movilización nacional exigiendo un alto a la agresión contra los mexicanos residentes en EU y con la más amplia solidaridad con nuestra presidenta Claudia Sheinbaum. (Foro Nacional de Militantes de Morena, Gustavo Álvarez, La Jornada, Editorial, p. 6)
Silencio de organismos multilaterales
Nos dicen que, si bien los principales organismos multilaterales incorporaron poco a poco los efectos de los aranceles del gobierno de Estados Unidos en sus perspectivas económicas mundiales, ahora las medidas contra migrantes y las remesas no han merecido mención. Nos comentan que, en el caso del Banco Mundial (BM), que dirige Ajay Banga, no se han manifestado sobre las remesas, y eso que el organismo tiene como objetivo erradicar la pobreza desde que se fundó, en 1944, y mide la desigualdad desde hace 35 años. Nos comentan que sorprende porque Banga, de nacionalidad indio-estadounidense, conoce la importancia de esos flujos, que ayudan a abatir la miseria en países como India, principal receptor global de remesas, con 129 mil millones de dólares en 2024. (Desbalance, El Universal, Economía, p. 23)
Hace casi 25 años, los gobiernos de los presidentes Vicente Fox y George W. Bush pensaron, dialogaron y estuvieron a punto de firmar y hacer ley una reforma migratoria integral.
Los acuerdos venían de muchos meses de paneles, debates y discusiones sobre cómo enfrentar el problema migratorio que ya agobiaba las fronteras.
El 5 de septiembre de 2001, el presidente Fox estaba en la Casa Blanca en una visita de Estado y todo fueron sonrisas y apretones de manos. Entre los acuerdos estuvo trabajar para sellar e implementar esa reforma.
El entonces canciller Jorge G. Castañeda, líder de aquellas negociaciones, dijo que sería “la enchilada completa”, es decir, una que abarcara todos los ángulos del problema. Se trataba de hacer esfuerzos en las zonas de origen de la migración para reducir la diferencia. Ampliar el programa de visas para trabajadores temporales. Aumentar el número de visas de residencia permanente. Establecer un programa que regularizara la situación de millones de mexicanos residentes en Estados Unidos sin documentos y combatir la inseguridad y violencia en la frontera entre ambos países.
La última ley que había hecho al menos una de las cosas propuestas había sido con Ronald Reagan como presidente —sí, ese conservador— en 1986. Poco más de dos millones y medio de personas regularizaron su estancia.
Todos sabemos la historia. En 2001, seis días después de aquella visita, Estados Unidos fue atacado por Al Qaeda. La reforma se murió. Estados Unidos entró en guerra.
En estos 24 años nada o muy poco se ha hecho para enfrentar el problema migratorio; tal vez lo más relevante, la decisión de Obama sobre lo que ahora llamamos dreamers —en su mayoría mexicanos—.
Más bien en este cuarto de siglo lo que ha crecido es un movimiento antiinmigrante promovido por la derecha estadunidense y aprovechado las crisis económicas, de consumo de drogas y falta de empleos para culpar a los migrantes. Fue esta narrativa la que, en buena parte, llevó a Trump a la presidencia la segunda vez.
Dijo ayer la Presidenta en la mañanera: “No es con redadas, no es con violencia, sino atendiendo a una reforma migratoria integral que reconozca el papel de los migrantes en Estados Unidos, sobre todo aquellos que llevan ya muchos años trabajando allá”.
Presidenta, esa reforma, esa enchilada se pudrió hace mucho. El problema es mucho, mucho mayor. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
La presidenta Sheinbaum quedó entre las patas de los caballos de una galopada que no era para ella.
Fue acusada de incitar a la violencia en las calles de Los Ángeles en estos días, porque alzó la voz en un discurso y dijo que, si Estados Unidos ponía impuestos a las remesas, “nos vamos a movilizar”.
Es un dicho de política estudiantil, que la Presidenta lleva en el alma, pero que es una fruslería discursiva en el nivel presidencial que tiene ahora.
Su frase fue tomada por los guionistas del asalto federal del presidente Trump sobre Los Ángeles y sobre el gobernador de California, Gavin Newsom, virtual candidato demócrata en las presidenciales de 2028.
La secretaria de Seguridad de Trump, Kristi Noem, tomó la frase de la presidenta Sheinbaum y la volvió una arenga política real, una incitación a la violencia lanzada por la presidenta de México hacia sus peligrosos connacionales combativos de aquel lado.
Pobre guion, pero no pobre maniobra.
Con admirable serenidad y conocimiento del terreno, León Krauze nos mostró, en las mismas calles de Los Ángeles, hasta qué punto las escenas de violencia registradas eran excepcionales; hasta qué punto las movilizaciones de la Guardia Nacional y los marines sobre la invasión migrante eran una provocación de política nacional.
Los migrantes son la coartada, y las víctimas, del asalto federal, que busca recuperar para Trump el pulso narrativo de su país, luego de los últimos reveses.
Trump no ha hecho nada de lo que prometió, salvo eso en lo que ayuda México: detener migrantes.
Tiene su economía en la orilla, perdida la mediación de Rusia y Ucrania, de Israel y Gaza, está domado por China, luce mal en sus pleitos con Musk, y devuelto a los escándalos de Epstein.
Sobre todo, tiene muy poco tiempo para tomar vuelo hacia las elecciones del año entrante.
Mal que la presidenta Sheinbaum haya quedado en medio de esta trampa de la política estadunidense, diseñada por Trump contra California y su gobernador.
La Presidenta corrigió su gazapo estudiantil y puso las cosas en su lugar, con un buen documento leído de cinco puntos.
Igual seguirán usando su dicho como quieran. (Héctor Aguilar Camín, Milenio, Al Frente, p. 3)
Cada vez le está costando más cara la mañanera del pueblo a la presidenta Claudia Sheinbaum. Se la impuso su mentor, Andrés Manuel López Obrador, y no se la pudo sacudir. Aunque cada vez se ve más cómoda en ese espacio, sin el talento de su antecesor, su olfato, cinismo y sangre de atole, ese púlpito prestado se ha venido convirtiendo en un aparador que no puede llenar y un recurso demagógico contraproducente. Ayer, consecuencia de ello, le pegaron un mazazo desde la Oficina Oval de la Casa Blanca. Kristi Noem, la secretaria de Seguridad Nacional, la acusó de incitar las protestas en Los Ángeles.
Noem lo dijo sin ambages: “Claudia Sheinbaum salió públicamente y alentó más protestas en Los Ángeles. La condeno por eso. No debería estar incentivando las protestas violentas que están sucediendo”. Pero si la declaración fue demoledora y no le mostró respeto (le habló por su nombre sin título, como marca la cortesía y el protocolo), el contexto en el que se dio acentuó lo delicado del momento.
Su crítica fue precedida de una pregunta a Trump, en la que le pidieron comentar la condena de Sheinbaum a la violencia en las protestas, con la cual coincidió, agregando que su intervención era para acabar con la violencia. Su contexto no era el mismo de la presidenta, y le pidió a Noem que profundizara el tema de la violencia en Los Ángeles. Mientras lo hacía, Trump ni hizo gestos de sorpresa ni desaprobó lo que escuchó. La interrumpió cuando se refirió al gobernador de California, pero no cuando le tiró pedradas a Sheinbaum.
La presidenta dijo que era “absolutamente falso” lo que había dicho Noem, pero en lugar de pedirle al secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch, que hablara directamente con ella para aclarar las cosas y resolver el diferendo, anunció que había dejado en su cuenta de X sus declaraciones del lunes, donde condenaba las manifestaciones violentas, para que las viera. Esto fue peor que las mañaneras. Si fue pertinente el rechazo a los señalamientos de Noem, fue una broma, por no decir una torpeza de principiante, que le dejara prueba de que actuó de buena fe en las redes sociales. La política y la diplomacia no se litigan en público.
Sheinbaum se ha perdido en la traducción. Trump, Noem y todo el gabinete de seguridad en Washington han dicho que las “protestas violentas” conforman un cuadro de insurrección, que es la palabra que están utilizando para justificar constitucionalmente el envío de la Guardia Nacional y tropas en activo. Sheinbaum seguro los ha oído, pero no los ha escuchado. Si están hablando de insurrección y magnificando la violencia a través de sus declaraciones y las imágenes de Fox News, cualquier referencia no condenatoria a las manifestaciones, la condena.
Es cierto que Sheinbaum hizo un llamado el lunes a la comunidad mexicana para que no se manifestara violentamente ni cayera en provocaciones. Pero la carga política de Trump y sus acompañantes de viaje sugiere que esperaban que la presidenta mexicana guardara un silencio prudente, o que descalificara las manifestaciones. Sheinbaum, como se apuntó en este espacio ayer, modificó su discurso desde el domingo: de uno intervencionista, donde incitaba hace dos semanas a que se movilizaran los inmigrantes contra el impuesto a las remesas, a uno enfocado en el respeto de sus derechos humanos. Este matiz ni fue visto en Washington, ni tampoco, si lo captaron, les interesó.
Sheinbaum y sus asesores debieron haber trazado un mapa de riesgo desde el lunes, cuando comenzaron a aparecer las denuncias en los grupos trumpistas que la acusaban de las manifestaciones violentas. El tiempo le fue ganando, aunque la ortodoxia de sus guiones mañaneros suele hacerla llegar tarde a muchas cosas. Ya no debería sorprender que no entiendan ni ella ni su equipo las cosas que pasan frente a ellos, pero asombra que siguiera avivando el fuego, sin darse cuenta de lo que hacía. O ¿cómo podría entenderse que, en medio de esta crisis social, política y legal en la que se adentra Estados Unidos, saque de la chistera la ocurrencia de proponerle a Trump una reforma integral migratoria?
Esa ceguera de taller, por llamar de alguna manera generosa lo que sucede en el Zócalo, le impidió ver otra señal muy clara de que las relaciones con la administración Trump estaban caminando sobre un camino lleno de espinas, cuando el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció que pensaba visitar México, pero en lugar de que su equipo acordara fechas y temas con la cancillería mexicana, despachó al subsecretario, Christopher Landau, para que viera con Sheinbaum, si había condiciones para el viaje de su jefe.
El manotazo de Noem con la venia de Trump tendría que ser analizado en su fondo, no en la forma, sobre todo a escasa una semana de que viaje al espectacular Kananaskis, en la provincia canadiense de Alberta, donde se celebrará la cumbre del G-7, a la cual fue invitada. El lunes dijo que quizás se reuniría con Trump. ¿Por qué lo hizo si no está confirmada la bilateral? Ahora que sabe qué piensan de ella en la Casa Blanca en el tema de las protestas en Los Ángeles, ¿qué hará?, ¿se realiza?, ¿se cancela?
Sola ella y su equipo se han metido en esta nueva tormenta, donde su incontinencia verbal mañanera, la exacerbación de su populismo, la propaganda y la venta cotidiana de un México que no existe en los términos como los plantea, funciona bien… hasta que deja de funcionar.
La cara positiva es que tiene solución, si deja de mal imitar el modelo de su mentor y construye uno propio que cumpla el mismo propósito, pero con su estilo, necesidades y capacidades. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 32)
La mención ayer desde la Casa Blanca de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, acusándola de “incitar a las protestas violentas” de migrantes en Los Ángeles es, con mucho, la acusación más grave y directa que se le haya hecho a un gobernante mexicano desde el gobierno de los Estados Unidos. Porque el mensaje de la secretaria de Seguridad, Kristi Noem —que es en realidad un mensaje directo del presidente Donald Trump— rompe con todas las reglas diplomáticas y de diálogo y cooperación en la relación bilateral, para ubicar a la mandataria mexicana como responsable de un ataque a la seguridad de los Estados Unidos.
Y si ya el dicho de la señora Noem, que incluso ha sido recibida con todas las cortesías en Palacio Nacional, era grave, la respuesta de la presidenta mexicana, si bien clara y contundente acusando de “falsas” las aseveraciones de la funcionaria estadounidense y reiterando su rechazo a la violencia como forma de protesta, no se hizo de la manera más acertada y vuelve a mostrar a una mandataria que parece estar sola y no contar con sus asesores y colaboradores en política exterior.
Porque en sentido estricto y hasta por protocolo en la relación con Estados Unidos, a la doctora no le correspondía salir a contestar personalmente los señalamientos de una secretaria de Estado del vecino país. Hubiera bastado y sería mucho más atinado que el canciller, Juan Ramón de la Fuente, o el embajador de México en los Estados Unidos, Esteban Moctezuma o de plano, para que fuera su par el secretario de Seguridad mexicano, Omar García Harfuch, fueran los que le respondieran a la señora Noem exactamente con las mismas palabras y el mismo deslinde, pero contestado por alguien de su nivel y no por la Jefa del Estado mexicano que sólo debiera dirigirse y contestarle al presidente de Estados Unidos.
Ya el hecho de que la doctora siga manteniendo el fatuo y manipulado ejercicio de las mañaneras, que sólo sirve como un acto de propaganda para sus bases políticas, expone a la mandataria a un desgaste brutal e innecesario. Porque todos los días, cuando no está respondiendo preguntas interesadas y hasta pagadas por empresarios o actores políticos, sobre temas particulares y que en la mayoría de los casos sólo son del interés de quienes pagan hasta 200 mil pesos por cada pregunta que responda la presidenta, aparece en otros temas desinformada, sin tener todos los datos a la mano y muchas veces perdiendo el tiempo en ataques y discursos contra la oposición.
Encima de esa exposición diaria, cada vez que hay un problema grave o que se hace un anuncio desde el gobierno de Trump, en la mayoría de los casos la que sale a responder y a dar la cara es la presidenta, mientras sus secretarios de estado, muy campantes y navegando de a muertito, rara vez fijan posiciones y se comprometen con respuestas, porque dejan que sea su jefa la que conteste y, por lo tanto, asuma también los costos de sus respuestas.
El problema es que en esa impulsividad y sobreexposición de la presidenta, que lo mismo convoca a Asambleas Informativas para responderle a Trump que se le sale su espíritu de activista y amenaza con que “de ser necesario nos vamos a movilizar para defender a los migrantes mexicanos”, su investidura como jefa del Poder Ejecutivo y del Estado mexicano no es del todo cuidada y la expone a cuestionamientos tan delicados como el que ayer le hicieron desde la oficina Oval, Donald Trump y su secretaria de Seguridad.
Las respuestas y posicionamientos de la presidenta tendrían que reservarse para los temas realmente importantes y trascendentes, tanto en la política interna como en la política exterior. Sólo en casos que lo amerite, la doctora tendría que dar la cara y hablar a nombre del gobierno de México, y no estar, de lunes a viernes y luego los fines de semana, opinando y dando posiciones sobre cuanto tema absurdo y manipulado le pregunten. Tendrían que ser sus asesores los que aconsejaran y cuidaran a la mandataria de no caer en la improvisación y la verborrea que la terminan exponiendo y la hacen parecer sola e incurrir en imprecisiones o dislates declarativos.
La idea de que un presidente que habla mucho gobierna bien no es necesariamente la que mejor se acomoda a esta coyuntura delicada que le está tocando a la doctora Sheinbaum en las relaciones con Estados Unidos. Si su antecesor hablaba y hablaba, y con eso fascinaba a sus seguidores, es porque él tiene otra personalidad y otro estilo político que no necesariamente es imitable ni recomendable para su sucesora, por mucho que lo admire y quiera parecerse a él. A López Obrador se le daba bien la arenga y la demagogia y le sirvió para sus objetivos políticos, pero no necesariamente el mismo modelo le está haciendo bien al gobierno de Claudia Sheinbaum.
Para la doctora, Donald Trump y sus políticas radicales y agresivas, está siendo lo que el Covid fue para el sexenio pasado. El reto que enfrenta la primera presidenta es tan grande como las presiones a las que está sometida, tanto por los problemas internos (buena parte de ellos herencia de su antecesor) como por las amenazas y acciones constantes del presidente estadounidense contra México y los mexicanos. Una Presidencia más sobria, mejor asesorada y menos impulsiva, que hable menos y decida más, le vendría bien al país en estos momentos tan complejos y le sentaría mucho mejor a la primera mujer que nos gobierna.
NOTAS INDISCRETAS… Y si en su gabinete no la cuidan, la doctora parece estar rodeada de enemigos dentro de su propio partido. Porque no se entiende de otra manera la verborrea innecesaria y contradictoria del senador Gerardo Fernández Noroña, que en sentido totalmente contrario a lo que dice la presidenta, ayer salió a festejar y reivindicar las protestas en Los Ángeles, incluidos los actos violentos que comprometen a los mexicanos radicados allá y que de manera extraña, por decir lo menos, utilizaron la bandera nacional para asociarla con la violencia.
“Estoy muy orgulloso de la comunidad mexicana en Estados Unidos, tenían que alzar la voz, tenían que defender su derecho, tenían que hacerlo. Las imágenes son muy poderosas, particularmente la imagen del hombre en una motocicleta con la bandera en México es una imagen poderosísima y hay quien en México y en Estados Unidos está diciendo, pues si no les gusta que se vayan, no entienden nada, no entienden nada”, dijo ayer el presidente del Senado validando incluso los actos de violencia.
Y, para rematar, en su conferencia de prensa en la que habla como representante del Senado mexicano, Noroña se burló del senador republicano Eric Schmitt, por su propuesta de elevar el impuesto a las remesas del 3.5 al 15%. “Ay estás viendo y no ves senador!, quieren apagar el fuego con gasolina”, dijo en tono burlón.
La respuesta del senador estadounidense llegó ayer mismo con un mensaje en sus redes sociales: “Se rio de mi idea. ¿Adivina qué? El impuesto a las remesas acaba de ser un 5% más alto”, escribió el republicano de Missouri. Es decir que si el hablantín de Noroña quería ayudar a la presidenta nomás no la ayuda y mucho menos a los paisanos migrantes en Estados Unidos, que ahora podrán agradecerle al protagónico senador que les aumentaran el impuesto a las remesas. En una de esas los migrantes se suman a la porra que saludó a Noroña desde las boletas judiciales…
Y mientras en Los Ángeles las protestas seguían y la tensión llevó a la alcaldesa Karen Bass a declarar toque de queda para el centro de la ciudad, ayer las manifestaciones de migrantes latinos y mexicanos, en contra de las redadas del ICE se extendieron a varias ciudades de Estados Unidos. Chicago, Dallas, San Francisco, Nueva York y Miami, fueron algunas de las muchas ciudades en donde comenzaron a verse movilizaciones con pancartas y consignas en contra de las políticas racistas y antiinmigrantes de Donald Trump. A ver a quién van a culpar en la Casa Blanca de que por todo el país se les están sublevando por sus redadas crueles y violatorias de derechos humanos… Capicúa de los dados. Se repite el tiro. (Salvador García Soto, El Universal, Online)
De acuerdo con datos oficiales, en los últimos 115 años ha habido 95 reuniones entre los presidentes de México y Estados Unidos, incluyendo visitas de Estado y de trabajo, así como encuentros en el marco de reuniones internacionales.
Eso, claro, si no contamos la visita obligada de Antonio López de Santa Anna a la Casa Blanca, a donde llegó como prisionero en enero de 1837.
De esas reuniones, 35 han tenido lugar en territorio mexicano y el resto en Estados Unidos y otros lugares del mundo, como Panamá, Canadá, Perú, Alemania y Argentina.
Hay pocas relaciones entre países que sean tan importantes como la de México y Estados Unidos, por lo que las reuniones entre sus respectivos mandatarios suelen estar cargadas de símbolos, tanto históricos como coyunturales.
La que quizá tenga lugar la próxima semana entre Claudia Sheinbaum y Donald Trump sería una de las más trascendentes a la fecha, por el sobrecalentamiento de los tres principales temas de la agenda bilateral –migración, comercio y seguridad–, así como por el señalamiento que hizo ayer Kristi Noem, secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, a la presidenta Sheinbaum por supuestamente instigar las protestas contra las redadas migratorias en Los Ángeles, algo que fue rechazado de forma tajante por la mandataria.
Hasta ahora los dos presidentes han conversado siete veces por teléfono, pero se verían las caras por primera vez el próximo lunes –al menos esa es la posibilidad–, durante la cumbre del G7, en Kananaskis, Alberta, a la que Sheinbaum fue invitada por el primer ministro canadiense Mark Carney.
A juzgar por comentarios recíprocos, la relación personal de Sheinbaum y Trump ha sido cordial. Muy lejos de la animadversión que se profesaban José López Portillo y Jimmy Carter, quizá la peor que ha habido entre los 16 estadunidenses y 14 mexicanos que han celebrado encuentros. Pero tampoco cerca de la amistad que nació entre Carlos Salinas de Gortari y George Bush padre, la simiente que dio lugar al Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Entre las 95 reuniones, las ha habido de simple cortesía, pero también algunas que han ocurrido en momentos clave, ya sea de conflicto o de oportunidad, o que han tenido consecuencias duraderas.
Por ser la primera, hay que mencionar la que se dio el 16 de octubre de 1909 entre los presidentes Porfirio Díaz y William Taft, celebrada a visita recíproca, en Ciudad Juárez, Chihuahua, y El Paso, Texas. También, la de Harry Truman y Miguel Alemán, en 1947. En la Ciudad de México, en marzo, y en Washington, DC, al mes siguiente. Además de que se llevó a cabo en el centenario de la invasión estadunidense, el tema central fue una línea de crédito a México por 150 millones de dólares.
En 1962, en uno de los momentos de mayor apogeo de la Guerra Fría, Adolfo López Mateos recibió en la Ciudad de México a John F. Kennedy, probablemente la visita de un presidente estadunidense que más se recuerde. En parte, por las anécdotas, reales e inventadas, que dejó la reunión, y también porque Kennedy sería asesinado al año siguiente por un hombre que había visitado semanas antes la capital mexicana.
En 1964, dos meses antes de finalizar su gobierno, el propio López Mateos estuvo en El Paso para atestiguar la devolución de El Chamizal con Lyndon B. Johnson.
En 1988, los presidentes Miguel de la Madrid y Ronald Reagan se vieron en Mazatlán, Sinaloa, al cabo de tres años de alta tensión en la relación bilateral, por el tráfico de drogas, y, en especial, el asesinato del agente antinarcóticos Enrique Camarena. Ese mismo año, en que ambos países tuvieron elecciones presidenciales, dio inicio la mejor relación personal entre mandatarios de uno y otro país, con el llamado “Espíritu de Houston”, entre Salinas de Gortari y Bush padre, quienes se reunirían seis veces.
Hace tiempo que no ocurre un encuentro tan trascendente como el que probablemente protagonizarán Sheinbaum y Trump, la semana próxima en Canadá. Sería, desde luego, el primero de presidentes de diferente género, pero mucho más que eso. De entrada, la imposibilidad de pronosticar el tono y sus resultados hace que sea uno de los más esperados de la historia. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
Para muchos en Estados Unidos, dos hechos aparentemente inconexos tienen un amenazante significado común: un deliberado paso del presidente Donald Trump hacia el autoritarismo.
En esa interpretación, el desusado desfile militar del sábado y el uso de las fuerzas armadas para “controlar” las manifestaciones de protesta en Los Ángeles contra redadas migratorias son señales de un autoritarismo en desarrollo.
Los demócratas creen que las medidas del gobierno Trump para hacer redadas migratorias indiscriminadas en Los Ángeles y otras ciudades buscaban provocar imágenes de protestas que mostraran una importante ciudad estadounidense sumida en el caos.
Pero eran también un intento de distraer la atención de la economía desigual, acelerada por sus enfrentamientos comerciales y su complicada ruptura con Elon Musk.
“Desde el momento en que Trump asumió la Presidencia, los críticos temieron que algún día dirigiría hacia adentro a las fuerzas armadas, utilizando su poder no para proteger la democracia, sino para reprimirla”.
“Ese momento parece haber llegado”, consideró el analista demócrata Taegan Goddard.
Para él, y otros, el despliegue de la Guardia Nacional y efectivos de la Infantería de Marina en Los Ángeles, pese a las objeciones de las autoridades locales, se une a un desacostumbrado desfile militar a realizarse este sábado en Washington, en aparente festejo de los 250 años del Ejército estadounidense y fortuita coincidencia con el cumpleaños del propio Trump.
Es “un esfuerzo calculado para que la presencia de la fuerza militar en suelo estadounidense se sienta rutinaria”. No es la primera vez que Trump hace evidente su deseo de recurrir a las fuerzas armadas para “controlar” situaciones domésticas, pero a diferencia de su primer periodo (2016-2020).
Esto cuando tuvo asesores que lo disuadieron, sobre todo durante las protestas convocadas por “Black Lives Matter”, esta vez tiene consejeros convencidos de que hacerlo sería salvar la civilización estadounidense.
Las protestas iniciadas de Los Ángeles hoy le brindan una oportunidad de oro.
Le permiten, de entrada, manipular imágenes y presentar las manifestaciones, los vehículos incendiados, las banderas de México y otros países enarboladas por los manifestantes, como señales de una insurrección, de peligro para la nación.
De entrada le permitió usar un estatuto que autoriza el uso de la Guardia Nacional, aun sin la petición de los gobiernos estatales, y recurrir a los militares ante una invasión extranjera.
Y cada vez hay más convencidos de que es una crisis de imágenes, aprovechadas para justificar medidas políticas autoritarias. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 35)
Las calles de Los Ángeles arden, pero no de violencia. Arden de hartazgo. De generaciones enteras que han visto sufrir a sus padres, que han crecido con el miedo constante a que toquen la puerta, que han normalizado vivir en las sombras. Y que ya no están dispuestas a seguir callando.
Quienes marchan en Los Ángeles no son los “invasores” de los que habla Donald Trump. Son ciudadanos estadounidenses de segunda, tercera y cuarta generación. Son dreamers que llegaron de niños. Son jóvenes que han visto a sus abuelos trabajar dobles turnos durante décadas sin poder visitar a sus familias en sus países de origen. Son hijos que han traducido documentos legales desde los ocho años porque sus padres no hablan inglés. Son familias que han vivido décadas con el terror de ser separadas.
Cuando Trump habla de “criminales” e “ilegales”, estos jóvenes saben de quién está hablando: de sus madres que limpian oficinas a las tres de la madrugada, de sus padres que construyen las casas donde viven los mismos políticos que los desprecian, de sus hermanos menores que van a escuelas públicas con la constante amenaza de que ICE aparezca en una ceremonia de graduación.
La criminalización de la migración ha sido la carta favorita de Trump desde su primera campaña. Pero lo que no calculó es que toda esa retórica de odio ha creado una generación de activistas que ya no tiene miedo. Que creció bilingüe, bicultural, y que conoce sus derechos. Que sabe que cuando separas familias, cuando detienes padres en las escuelas, cuando conviertes las cortes en trampas, no estás protegiendo la seguridad nacional. Estás atacando a comunidades enteras.
Las cifras del sufrimiento son contundentes: desde 2017, más de 5,400 niños han sido separados de sus familias en la frontera. Muchos aún no han sido reunificados. En 2023, se registraron más de 2.4 millones de detenciones en la frontera sur, muchas personas huían de la violencia y buscaban asilo. Pero detrás de cada número hay una historia de familia rota, de sueños interrumpidos, de niños que crecen sin sus padres.
Los medios tradicionales han intentado retratar las protestas como “disturbios violentos”, pero quienes están en las calles saben la verdad: están defendiendo a sus familias. Están gritando por los padres y madres que fueron deportados sin poder decir adiós, por las primas que viven con miedo constante, por los abuelos que murieron sin poder regresar a ver su tierra natal.
Esta generación de manifestantes ha visto de primera mano lo que significa vivir criminalizado por existir. Han crecido sabiendo que su apellido puede ser motivo de sospecha, que su acento puede cerrarles puertas, que su historia familiar es vista como una amenaza. Y han decidido que ya es suficiente.
Trump puede seguir hablando de “invasiones” y “liberación”, pero lo que está enfrentando es algo mucho más poderoso: la resistencia de quienes ya no están dispuestos a esconder su historia, su cultura, su familia. Porque cuando criminalizas a una comunidad entera durante años, esa comunidad eventualmente responde. Y lo hace con la fuerza de quienes ya no tienen nada que perder y todo que defender.
Las pancartas en Los Ángeles no mienten: “Mi padre no es ilegal”, “Nadie es ilegal en tierra robada”. Son gritos de amor filial convertidos en actos de resistencia política. Es una generación que le dice al mundo: somos estadounidenses, pero no vamos a permitir que humillen a nuestros padres. Somos parte de este país, pero no a costa de negar de dónde venimos.
Esta es la verdadera crisis que enfrenta la política antiinmigrante de Trump: no solo está atacando a los migrantes, está atacando a familias estadounidenses. Y esas familias, al final, siempre responden. (Saskia Niño de Rivera Cover, El Universal, Opinión, p. A20)
Si todo sigue como se ha dicho, la presidenta de México necesitará un curso intensivo sobre la ciencia y el arte de masticar batracios sin mostrar asco ni disgusto; es decir, tragarse el sapo cómo si fueran bocados de cardenal, porque la reunión a la cual fue invitada por Canadá en Kananaskis, Alberta, tendrá como ígneo telón de fondo los crecientes disturbios de Los Ángeles propiciados y agravados por el despliegue de fuerzas federales y la Guardia Nacional en esa ciudad.
Trump le tendrá los dedos en la puerta. Y si la quiere cerrar, la cerrará.
El energúmeno de la Casa Blanca ha llamado insurrectos y delincuentes a quienes marchan por las calles de Paramount y otros barrios angelinos con furibundas banderas mexicanas en protesta por las redadas y las deportaciones. Sobre todo, lo primero.
México los llama hermanos agredidos y si se logra (o no se puede evitar) la reunión (¿confrontación?) de la señora Sheinbaum, presidenta (con A) de México y el endemoniado de Washington, a este le será sencillo recordarle a ella estas imprudentes palabras de fines de mayo cuando se debatían los impuestos a las remesas:
(CNN).- “Nosotros dijimos claramente que no estamos de acuerdo con eso porque nuestros hermanos que están allá trabajan duro y pagan sus impuestos, y es injusto que, además, haya un impuesto por el dinero que le mandan a sus familias, eso no debe ser así…vamos a seguir informando porque, DE SER NECESARIO, NOS VAMOS A MOVILIZAR, porque no queremos que haya impuestos a las remesas de nuestros paisanos de Estados Unidos a México, que atienden a los más necesitados…”
Obviamente, entre esta convocatoria a la movilización y los hechos actuales no parece haber ninguna acción oficial directa o indirecta, pero eso va a ser utilizado para estigmatizar –sin recato ni réplica– las movilizaciones en California. Esas palabras serán aprovechadas en el discurso perverso de igualar migrantes con delincuentes insurrectos. Estas otras palabras tendrán menos impacto en la liza.
(Latinus).- “La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó este lunes el uso de la violencia como forma de protesta ante las redadas migratorias en Los Ángeles, Estados Unidos… dijo en su conferencia de este lunes que este tipo de actos, como la quema de patrullas, son “más una provocación que un acto de resistencia”.
“Debe quedar claro, condenamos la violencia, venga de donde venga. Llamamos a la comunidad mexicana a actuar de manera pacífica y no caer en provocaciones”. Eso lo dijo la presidenta cuando ya las cosas habían subido de tono. Para algunos fue un olvido, para otros una retractación de la bravata movilizadora de hace apenas unos días.
Y si se habla de provocaciones, uno quisiera saber dónde está la fábrica mundial de provocadores, porque la izquierda siempre los encuentra, ya sean infiltrados en la CNTE o en las lejanas almenas de Olvera Street.
En estas condiciones la presidenta probará el acíbar de la soledad. Carente de buenos consejeros en materia bilateral, sin las suficientes tablas para enfrentar a un tigre cebado como este, lamentará no tener en su equipo a un verdadero experto en diplomacia y relaciones internacionales que por lo menos equilibre los argumentos en la inminente reunión binacional.
El aleve uso repetido de la bandera nacional con las llamas de fondo y un mexicano enmascarado y furibundo sobre el toldo de un auto averiado por la protesta ha sido multiplicado con la habilidosa ciencia de los dueños de las redes, aunque algunos aducen (cito a Ariel Moutsatsos), el uso de la Inteligencia Artificial en la confección de tan simbólicas imágenes cuya utilidad se podrá usar para exhibir la insurrección denunciada o pretextada por Donald Trump para justificar estos excesos.
“La labor del periodista –dice Ariel–, no es sólo reportar disturbios, sino investigar si hay grupos externos provocando violencia y a quién beneficia todo esto”, concluyó Moutsatsos. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)
“Los medios de defensa contra un peligro extranjero se han convertido en los instrumentos de la tiranía en casa”.
James Madison, 1787
La última vez que un presidente de Estados Unidos tomó control de la Guardia Nacional, una fuerza de reserva militar que opera por separado en cada estado, para contravenir las decisiones de un gobernador fue en 1965. No era fácil porque las leyes estadounidenses están hechas para dar un gran poder a los estados.
El 20 de marzo de ese año el presidente Lyndon Johnson mandó un telegrama al gobernador de Alabama, George Wallace, defensor de la segregación racial, comunicándole: “Estoy ordenando que unas unidades seleccionadas de la Guardia Nacional de Alabama entren al servicio federal… para ayudarlo a usted a cumplir con sus responsabilidades estatales”. Wallace se había negado a convocar a la Guardia Nacional para proteger a los activistas negros que preparaban una marcha contra la discriminación racial de Selma a Montgomery. Johnson invocó como fundamento legal el Estatuto de Insurrección de 1792, actualizado en 1807, que permitía al Presidente desplegar tropas en territorio nacional, pero muchos conservadores pusieron en duda la solidez del argumento.
En 1878, de hecho, se aprobó otro estatuto, el Posse Comitatus Act, ampliado y refinado en varias ocasiones, que limitó el uso de las Fuerzas Armadas para hacer cumplir las leyes nacionales. Se exceptuó a la Guardia Nacional, pero solo cuando fuera invitada por un gobernador. El propio presidente Donald Trump declaró en 2020, en una entrevista con George Stephanopoulos de la cadena ABC de televisión, que debido a esta legislación no podía usar a la Guardia Nacional para detener las protestas en varias ciudades por la muerte de George Floyd, un hombre negro asesinado en Minneapolis por un policía blanco que se hincó nueve minutos sobre su cuello: “No podemos llamar a la Guardia Nacional a menos de que lo pida el gobernador”.
Ahora Trump ha cambiado de opinión, pero ha utilizado otra ley, el Título X del Código de los Estados Unidos, que establece el papel en el país de las Fuerzas Armadas, para justificar su decisión. Este título permite el uso de la Guardia Nacional para una invasión, rebelión o situación en que la policía no pueda hacer cumplir las leyes, pero no elimina las disposiciones del Posse Comitatus Act. Ni la Guardia Nacional ni las tropas en activo, como los marines, pueden arrestar a manifestantes, aunque sí proteger a los policías o agentes migratorios que lleven a cabo detenciones.
El fundamento legal de Trump para el uso de 4,100 elementos de la Guardia Nacional y 700 infantes de marina en Los Ángeles es más endeble que el de Johnson de 1965. El gobernador Gavin Newsom de California no ha pedido ayuda de la Guardia Nacional; tampoco hay una invasión, ni rebelión, ni indicación de que la policía angelina no pueda controlar unas protestas que han sido en buena medida pacíficas. Más que contener una rebelión desbordada, Trump busca mostrar que el gobernador Newsom y la alcaldesa Karen Bass, demócratas, son incompetentes o cómplices, mientras que él está impidiendo que los manifestantes destruyan Los Ángeles.
Este uso político de las Fuerzas Armadas es peligroso. Los fundadores de Estados Unidos buscaron impedir que un Presidente pudiera convertirse en dictador por la fuerza de las armas. Por eso James Madison se opuso a la creación de un Ejército permanente. Es buen momento para leer sus argumentos, y no solo allá sino también en México.
PROTESTAS
Kristi Noem, secretaria de Seguridad Interior de EU, acusó a la presidenta Sheinbaum de alentar las protestas de Los Ángeles. En realidad, la mandataria mexicana pidió que las protestas no fueran violentas, pero también dijo que “de ser necesario nos vamos a movilizar porque no queremos que haya impuestos a las remesas”. Lo que busca Noem es debilitar las posiciones negociadoras de México ante Trump. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)
Complementariedad. Las autocracias suelen complementarse entre sí. Tras los descalabros en curso de la economía estadounidense por las medidas de Trump, al presidente sólo le está quedando —como sustento de su popularidad— la persecución de migrantes y la descarga de la responsabilidad de sus propios actos sobre los mexicanos y su gobierno. A su vez, la presidenta Sheinbaum, en vías de llevar al país a la recesión y a la cancelación de las libertades y los derechos civiles, podría ahora estar robusteciendo sus fuentes de aprobación interna. y es que le llega ahora un crecimiento inesperado de su imagen debido a la acusación-homenaje que le hizo la secretaria de Seguridad Interna del país vecino, de desafiar al imperio y alentar las protestas de mexicanos contra las redadas antiinmigrantes del otro lado.
De autócratas. No se trata una teoría conspirativa según la cual ambos presidentes se hubieran puesto de acuerdo para escenificar hechos de mutuo beneficio político. De lo que sí se habla, se investiga y se escribe en esta era de las autocracias, es de mecanismos de colaboración y repetición de métodos que, de manera espontánea —o convencida— se pueden dar entre estos regímenes, independientemente del contenido de sus ideologías o proyectos. Un especialista mexicano a quien no le pedí autorización para citarlo por su nombre suele recomendar al respecto la lectura de Autocracias S.A., de Anne Applebaum, y La era de los líderes autoritarios, del más destacado analista de asuntos exteriores del Financial Times Gideon Rachman, significativamente galardonado con el premio George Orwell.
La inconsistencia de la narrativa por la ley y el orden. Y así, en los hechos de Los Ángeles, tenemos, por un lado, a expertos estadunidenses citados por el Financial Times que coinciden en que Trump busca beneficios políticos en una provocación suya, deliberada, hacia una también deliberada confrontación. Las imágenes de manifestaciones violentas transmitidas por televisión, con banderas mexicanas al lado de vehículos en llamas, abonan a la narrativa antimexicana del presidente. Y la inclusión de la presidenta de México como alentadora de los hechos de violencia parece, en este sentido, como agregado en la estrategia de victimización por el supuesto ataque de una ‘potencia extranjera’, o sea, México. Y ya en la incongruencia propia de esos liderazgos —señalan los especialistas— el discurso usado por Trump y sus propagandistas en este trance, de pasión por la ley, el orden y las policías, resulta inconsistente con el perdón concedido ahora por él a cientos de amotinados que asaltaron el Capitolio —con excesos de violencia y ataques desconocidos a la policía— en su intento sedicioso de desconocer el resultado de la elección presidencial de 2019.
Entre autocracias te veas. Por otra parte, la supuesta promoción de Sheinbaum de las protestas de mexicanos en Los Ángeles sería ciertamente una intromisión grave en los asuntos internos de Estados Unidos. Y su señalamiento por la secretaria de Seguridad Interna constituiría una ominosa amenaza de reacción inminente contra nuestro país. Hizo bien la presidenta mexicana en negar rápida y categóricamente la acusación, aunque lo que quedó fijo en la agenda estadounidense fue el señalamiento negativo de su intromisión, con el que gana Trump. De la misma manera que en la agenda mexicana quedó fija también la promoción de las protestas en California, con lo cual crece la presidenta Sheinbaum, con el giro positivo del valor de haber desafiado al gigante y defendido nuestros migrantes. Serán ensordecedoras la defensa y la exaltación de la presidenta en sus cámaras, sus medios y sus redes. Estamos ante uno de esos mecanismos de colaboración y repetición de métodos entre este tipo de regímenes. Entre autocracias te veas. (José Carreño Carlón, El Universal, Opinión, p. A20)
A pesar de que las manifestaciones en Los Ángeles se circunscriben a zonas identificadas, es claro que las cosas están saliéndose de control lo que podría llevar a escenarios de mayor violencia, como se vio el domingo y lunes.
Estas circunstancias le dan parque a Donald Trump, porque con ello justifica sus violentas acciones. como es el desplazamiento de marines. Acuña un concepto que permitirá echar a andar la maquinaria, racista y discriminatoria posible: “Estamos ante el enemigo extranjero”.
Las consecuencias están alcanzando aspectos de la relación bilateral, en medio de la ausencia de la diplomacia. Queda claro que por más elogios que plantee el presidente a nuestra Presidenta todo puede cambiar en cuestión de horas.
Le reiteramos, Trump tiende a sobar para luego pegar. La relación está siendo cada vez más difícil, porque además del vaivén con los aranceles, el serio problema que ya resulta ser la cuestión migratoria nos está colocando en confrontaciones que van creando secuelas.
La titular de Seguridad de EU acusó a Claudia Sheinbaum de haber alentado las movilizaciones de estos días en Los Ángeles, “no debería estar alentando protestas violentas, como las que estamos viendo”. Ciertamente la Presidenta hizo referencia a una posible movilización hace varios días, la cual pudo haber sido matizada, que no omitida; sin embargo, si la ubicamos en el tiempo tenía que ver con el tema migratorio y el impuesto del 5% y no con las protestas de los últimos días.
Incluso, si la Presidenta hubiera “alentado” las protestas no somos de la idea de que hubiera sido el detonante de lo que está pasando. La agudización de las estrategias de Trump es lo que acabó por sacar a la gente a la calle a manifestarse. El problema es interno y se ha ido cocinando desde hace mucho tiempo, Trump está tratando de frenar lo irrefrenable: la migración. EU está viviendo uno de sus momentos de mayor riesgo al interior.
Lo que está haciendo el presidente es llevar todos los escenarios al límite y con ello justificar sus acciones violentas, al tiempo que les da elementos a quienes de manera vehemente lo siguen sin preguntarse sobre los motivos que están llevando a EU a escenarios inéditos; no perdamos de vista las reacciones de sus seguidores, como la del 6 de enero cuando perdió las elecciones.
Trump gobierna sin tener enfrente a una oposición que le dé batalla. Quizá por ello un gobernador tan fuerte como el de California, demócrata y con perfil nacional, se ha convertido en el centro de muchos de sus ataques. No se ve cómo en el mediano y largo plazo los republicanos se puedan alzar con la victoria en California, pero a estas alturas plantearse el asunto como un elemento alterno de la estrategia de Trump no resulta ocioso.
Los migrantes se han convertido en el “enemigo extranjero” para Trump. La definición se convierte en un asunto explosivo, porque le puede servir para moverse a sus anchas. Las redadas y las detenciones se van a incrementar y muy probablemente tengamos más hechos de violencia, además de que se está viendo que algunas ciudades, en Chicago ayer en donde se dieron importantes movilizaciones, se están sumando a las protestas de Los Ángeles.
Los escenarios empiezan a ser impredecibles. Una de las razones importantes es que no hay equilibrios y no hay quien desde el Congreso lance una voz de alerta para detener un clima político que ya se violentó; insistimos, esto apenas comienza.
RESQUICIOS
“Nadie le dice a Boston cómo cuidar de los nuestros. Ni reyes, ni presidentes que se creen reyes. Boston nació enfrentando a los bravucones. Ustedes pertenecen aquí. Estamos con los migrantes. Somos una ciudad de migrantes. Boston no se echa para atrás. Somos una ciudad donde el café es fuerte y nuestras opiniones son muy fuertes. Es posible que no estemos de acuerdo, pero nos vemos a los ojos. Si vienen por uno de nosotros te los verás con todos nosotros”, Michelle Wu, alcaldesa de Boston. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, La Dos, p. 2)
Escalan las protestas en Los Ángeles, California, por la violentísima forma de detener a los migrantes legales e ilegales en Estados Unidos por órdenes de Donald Trump. Los disturbios han aumentado la violencia y ha llegado la Guardia Nacional a controlar de manera todavía más violenta.
Los agentes del Servicio de Migración y Aduanas, el ICE, tienen la orden de detener y deportar a quienes supuestamente están de forma ilegal en Estados Unidos, que en muchos casos también han sido muy duras y en la mayoría de los casos injustas.
Hay un tema central de los migrantes que están trabajando en Estados Unidos, muy pocos son los que están participando en estas manifestaciones, ellos están escondidos y buscan conservar su empleo para poder seguir manteniendo a sus familias.
Y mientras son grupos, aún no identificables, los que están incitando estos actos de manifestaciones violentas, este conflicto se ha convertido ya en un problema binacional entre Estados Unidos y México.
La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, responsabilizó este martes a la Presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, de instar a las protestas en Los Ángeles.
“Claudia Sheinbaum salió y pidió más protestas en Los Ángeles, y yo la condeno por eso”, dijo.
A esto respondió la Presidenta de México: “(Esa imputación) es falsa, un malentendido”.
A través de sus redes sociales, Sheinbaum explicó: “Aquí dejo mi declaración de ayer (incluye un video de su conferencia donde rechazó la violencia y llamó a la comunidad mexicana a no caer en provocaciones), donde claramente condenó las manifestaciones violentas. Siempre hemos estado en contra de ello y más ahora desde la alta responsabilidad que represento”.
La Presidenta ratificó que la posición “es y seguirá siendo la defensa de las y los mexicanos honestos, trabajadores que ayudan a la economía de Estados Unidos y a sus familias en México. Estoy segura de que el diálogo y el respeto son la mejor vía de entendimiento entre nuestros pueblos y nuestras naciones y que este malentendido se aclarará”.
Desde el fin de semana pasado, la mandataria ha declarado que condena la violencia y que no está de acuerdo en esa forma de protestar. Mientras que la Cancillería mexicana anunció una red de apoyo a los migrantes connacionales a través de sus consulados en Estados Unidos.
Tal vez hubo una confusión porque la Presidenta Sheinbaum sí hizo un llamado a los migrantes mexicanos, pero fue para otro tema: el de posibles aranceles a las remesas, por ello, les dijo a los migrantes que escribieran cartas dirigidas a los legisladores estadounidenses para evitar que ingrese ese impuesto.
Y mientras la Presidenta Sheinbaum ha pedido a la comunidad mexicana en Los Ángeles actuar pacíficamente, sin caer en provocaciones, los puros del obradorismo buscan que se confronten.
Y es que los que no ayudan nada son algunos de los mismos morenistas, como Gerardo Fernández Noroña, quien dijo estar “orgulloso” de las protestas en Los Ángeles y se burló de un senador de EU.
“Estoy muy orgulloso de la comunidad mexicana en Estados Unidos, tenían que alzar la voz, tenían que defender su derecho, tenían que hacerlo, tienen que hacerlo”, dijo el presidente del Senado de México.
Fernández Noroña afirmó que durante sus reuniones con migrantes en el país vecino les ha instado a “alzar la voz” para defender sus derechos y que estos últimos días lo han estado haciendo.
También destacó que las protestas en Los Ángeles, que este martes marcan cinco días, han dado imágenes “muy poderosas” sobre la defensa de los derechos de migrantes.
Los ataques a la comunidad migrante por parte del Gobierno de Estados Unidos son terribles. Son miles de familias las que han sido separadas, incluso hay casos donde alguno de los cónyuges es estadounidense y su pareja tiene sus papeles en trámite.
Lo agentes de inmigración están afuera de las cortes para llevarse a la gente, incluso cuando tienen órdenes judiciales que los amparan de que los deporten.
Hay niños, menores de edad, que están teniendo que acudir ante jueces de migración solos.
La situación ha sido tan inhumana, que el hecho de que un grupo de manifestantes sean muy violentos e incendien patrullas, no ayuda en nada a los miles de mexicanos que están trabajando en ese país de manera honrada.
Lo que sí logran esos disturbios es justificar la injustificable forma del gobierno de Trump de tratar a los migrantes.
Hay que saber quién está alimentando estas protestas. En México, este tipo de movilizaciones como las hace la CNTE, les da resultados, en Estados Unidos no lo van a permitir.
Y es que ha habido desde patrullas incendiadas, vialidades bloqueadas, saqueos de tiendas, que lejos de llegar a su fin parece que se avivan cada día con el accionar de los mismos agentes migratorios.
Lo cierto es que en estas movilizaciones existen infiltrados, los migrantes lo que no quieren es tener problemas con las autoridades y siempre se manejan con un perfil bajo para evitar ser detenidos.
Para quienes encabezan movimientos legítimos a favor de migrantes, muchos de los jóvenes encapuchados que comenzaron con los actos de vandalismo responden más a una orden de alguien que busca desestabilizar Los Ángeles, una ciudad considerada santuario, donde se protegen los derechos de los migrantes.
Y es que, desde la primera administración de Trump, California se convirtió en uno de los estados que mayores trabas le ha puesto al presidente para realizar su plan de deportación masiva.
Recordemos que el gobernador de California, Gavin Newsom, es un demócrata con uno de los mejores perfiles para buscar la presidencia estadounidense y que en varias ocasiones ha confrontado las decisiones de Trump.
Con las manifestaciones, Trump argumentó sus acciones diciendo que el propio gobernador de California no tiene control de su propio estado, por ello, hasta sugirió detenerlo porque, según él, no cumple con la ley.
Lo que comenzó como una muestra de solidaridad y resistencia terminó opacada por la violencia, y ahora preocupa por sus implicaciones en diversos sectores, no sólo en lo político, sino en lo que más adelante puede desatarse y ya se replica en otras ciudades de California y Texas.
México tiene la obligación de brindar todo el apoyo a los paisanos, pero no puede justificar la violencia en las manifestaciones, porque sienta un precedente muy grave ante la administración de Trump, en un momento donde se están negociando desde los tratados comerciales, hasta el pago de remesas que es enviado a México.
Por lo pronto, las remesas este último mes disminuyeron ya casi un 12 por ciento. Es un golpe durísimo a la economía de muchas familias mexicanas.
Nada de lo que ocurre es espontáneo, hay personajes muy poderosos que están meciendo la cuna. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 15)
El racismo y la agenda antimigrante de la administración de Donald Trump tenían que producir encontronazos en California y, más específicamente, en Los Ángeles, la ciudad con mayor concentración de población hispana y, sobre todo, mexicana de los Estados Unidos. Casi un 50% de la población residente en la ciudad es de origen latinoamericano.
La ofensiva antimigrante del gobierno de Trump ha avanzado en la primera mitad de este año por medio de constantes medidas de restricción del ingreso, pero también a través de los arrestos y deportaciones que realiza el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas. En los pocos meses que Trump lleva gobernando más de 50 mil extranjeros han sido detenidos por el ICE.
El Centro de Detención Metropolitano del ICE en Los Ángeles se ha convertido en todo un símbolo oprobioso del racismo administrativo de Trump. Frente a sus instalaciones se han producido cada vez más multitudinarias manifestaciones en los últimos cuatro días. Manifestaciones fundamentalmente pacíficas y juveniles que han convocado diversas organizaciones promigrantes de la sociedad civil angelina.
Algunas de las consignas más repetidas, ¡Abolish ICE!, ¡ICE out of LA!, ¡No Deportations!, se dirigen frontalmente contra las redadas, las detenciones y las repatriaciones forzosas de migrantes. La administración de Donald Trump decidió enfrentar las protestas por medio de un aparatoso despliegue de la Guardia Nacional, que ofendió a más sectores de la diversa población angelina y a las institucionales locales.
El gobernador de California, el empresario, presentador de televisión y escritor Gavin Newsom, pertenece al Partido Demócrata. Newsom, que fue alcalde de San Francisco, se ha distinguido por la aplicación de políticas a favor de los migrantes. El envío de la Guardia Nacional a California ofendió al gobernador, quien ha anunciado que demandará al gobierno de Trump por violar el pacto federal.
A las protestas de Newsom, Trump respondió amenazando con arrestar al gobernador, por falta de colaboración en el control de las manifestaciones. También ha mostrado inconformidad la alcaldesa de Los Ángeles, la afroamericana Karen Bass, a quien los trumpistas han acusado de ser una radical de izquierda, que alienta las protestas a favor de los migrantes y que presentan como cómplice de la violencia.
México y otros gobiernos latinoamericanos deberían involucrarse lo más que puedan en la defensa de sus connacionales a través de sus oficinas consulares en Los Ángeles. Cualquier prurito ideológico o político debería ponerse de lado en la causa común del apoyo a los ciudadanos de origen hispano en esa gran ciudad. Las autoridades locales y estatales, y seguramente una franja profesional de las federales, estarían en la mejor disposición de colaborar con los gobiernos de la región para mantener la paz y asegurar los derechos de tantas personas amenazadas de deportación. (Rafael Rojas, La Razón, México, p. 4)
El viernes pasado, estuve en la frontera. Quise cruzar a pie para medir la situación en las aduanas. Apenas llegar, la imagen de Donald Trump con la mirada agresiva parece advertir: “está usted entrando al país”.
La ofensiva migratoria del Presidente Trump ha llegado a un punto de inflexión: el envío de la Guardia Nacional para contener las protestas que, en ciertas zonas de Los Ángeles, se han vuelto violentas.
Las protestas iniciaron el viernes pasado, tras la detención de más de cuarenta personas por agentes de inmigración (ICE). El ambiente social se había tensado pues personas y familias que viven conforme a la ley se han sentido perseguidas únicamente por su situación migratoria. Además, las redadas de ICE han sido especialmente violentas, posiblemente con el ánimo de provocar la evacuación voluntaria de algunos migrantes.
En cuestión de horas, los medios se inundaron de imágenes que contaban una historia aterrorizante pero distinta a la realidad: en los videos aparecían autos incendiados, personas con el rostro cubierto causando disturbios, saqueos en tiendas. Todo eso ocurrió, pero fueron brotes de violencia aislados que la policía local pudo contener sin necesidad de intervención federal.
Sin embargo, la Casa Blanca decidió enviar a la Guardia Nacional para detener las manifestaciones; esto sólo aumentó la tensión. El discurso antimexicano alcanzó un nuevo umbral: nos compararon con terroristas.
Lograr esta retórica tomó tiempo; comenzó cuando nos llamó “violadores” hasta llegar a este momento. Ese es el poder de los discursos de odio: se siembran, se riegan… hasta que dan frutos envenenados. La otrora relación de colaboración entre dos países vecinos se ve cada vez más lejana.
En junio de 2018, en el primer periodo presidencial de Trump y durante la reunión del G7, publiqué en La Razón (https://www.razon.com.mx/opinion/2018/06/13/donald-trump-el-antimexicano/) que: “Estados Unidos ha marcado una clara distancia con la Unión Europea; se ha distanciado también de sus vecinos. Pero las fronteras naturales no se modifican por los caprichos políticos; en ese sentido, la vulnerabilidad de nuestro país aumenta con un Presidente abiertamente antimexicano, de liderazgo totalitario y alejado de los principios de los países de convivencia liberal europea.”
También escribí que era importante que los candidatos presidenciales de ese momento iniciaran la construcción de una agenda para mitigar los ataques en contra de los migrantes, la proliferación de los discursos de odio y fortalecer las alianzas binacionales. Nada de eso ocurrió, y el costo está a la vista.
La presidenta Sheinbaum llegará el próximo lunes al G7 con una agenda muy cargada: primero, los aranceles y las remesas; después, el problema migratorio; finalmente, la renegociación del TMEC. No será una conversación fácil. Aunque hay que decirlo: hasta ahora, la presidenta Sheinbaum ha mantenido una relación impecable con el volátil presidente de Estados Unidos. (Valeria López Vela, La Razón, Mundo, p. 30)
Dos convocatorias de la Presidenta Claudia Sheinbaum a emprender movilizaciones contra la imposición de aranceles a las remesas desde Estados Unidos, fueron utilizadas por la secretaria de Seguridad del gobierno de ese país, Kristi Noem, para acusarla de alentar las violentas protestas que se registran desde el fin de semana en Los Ángeles, extendidas a Chicago, San Francisco y Nueva York, lo que la Jefa del Ejecutivo Federal rechazó de inmediato por ser “absolutamente falso” al pronunciarse nuevamente contra esas acciones.
Desde el Salón Oval de la Casa Blanca, en presencia del presidente Donald Tump y otros funcionarios, Noem sostuvo que la mandataria mexicana “salió y alentó más protesta en Los Ángeles y yo la condeno por eso”, en referencia a lo que Sheinbaum dijera en una gira de fin de semana y en una mañanera de Palacio Nacional el 24 de mayo, cuando el mandatario republicano anunció que se aplicarían aranceles de 5 por ciento a todas las remesas desde su país, lo que en las discusiones en Cámara de Representantes, se acordó fijarlas en 3.5.
El impuesto inicial de 5 por ciento a remesas fue incluido en el plan fiscal propuesto por el presidente de Estados Unidos al Congreso, lo que generó inmediatas protestas de millones de migrantes de México y otros países, que desde hace años viven y trabajan en ese país que, ante su rechazo, integrantes de la Cámara de Representantes acordaron reducir a 3.5, lo que tampoco mereció aceptación.
En un mensaje mañanero del mes pasado, la Presidenta Sheinbaum advirtió que “de ser necesario, nos vamos a movilizar, porque no queremos que haya impuestos a las remesas de nuestros pisanos, de Estados Unidos a México”, sin explicar, como lo preguntamos en este espacio el 26 de mayo, en dónde se llevarían a cabo, “si en EU, con migrantes, o aquí, con morenistas”.
Tras el desalojo del Foro Alicia, en el que participaron elementos del ejército y la policía capitalina en la alcaldía Cuauhtémoc, el secretario de la Defensa, general Ricardo Trevilla, anunció en la mañanera que ningún elemento de esa dependencia volverá a participar en operativos en CDMX.
Condenan a 12 años de prisión a Pedro Francisco Gómez, El Pool, el sicario que señaló a Nemesio Oseguera, El Mencho, de haber contratado al grupo que atentó contra Ciro Gómez Leyva hace dos años.
Ofrece México disculpas a Guatemala por incursión policíaca chiapaneca, en Pakal, para abatir a Valdemar Calderón Carrillo, líder del Cártel de Chiapas, ligado al CJNG, al tiempo que la Presidenta Sheinbaum pidió sancionar a esos elementos por violentar la soberanía de un país. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 8)
Atisbos
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, salió a aclarar la posición de México en torno a las manifestaciones en Los Angeles, en Estados Unidos. En momentos tan difíciles como los que están generando las políticas migratorias del vecino país, es importante que no haya dudas respecto de lo que propone el gobierno mexicano. El tema, sin embargo, podría complicar las probables conversaciones entre Sheinbaum y Trump, en Alberta, Canadá en la reunión del G-7. Al tiempo. (Marco A. Mares, El Economista, Empresas y Negocios, p. 26)
Caja Fuerte / ¿Cuál es la quinta economía del mundo? Los latinos en Estados Unidos
¿Cuánto pesan los latinos en la economía de Estados Unidos? Si los latinos que viven en ese país constituyeran un país aparte, serían la quinta economía más grande del mundo. La contribución de nuestros paisanos y primos a la economía más grande del mundo superó la marca de los 4 billones de dólares en 2024. El PIB de esta comunidad es más grande que el Producto Interno Bruto de India, Francia o Gran Bretaña y es casi tres veces mayor que toda la economía mexicana.
Para aquellos que piensan que China e India son los únicos ejemplos de crecimiento económico a observar, vean lo que ha pasado con la economía latina en Estados Unidos. Era de 1.6 billones (millón de millones) de dólares en 2010. La cifra llegó a 2.8 billones en 2019 y ahora está en 4.1 billones. En los últimos tres lustros, ha logrado la tercera tasa de crecimiento más alta entre las grandes economías del mundo. Su dinamismo es 2.7 veces superior al que tiene la parte “no latina” de la economía de Estados Unidos.
Los datos están en un informe que produce la UCLA y Cal Lutheran, desde hace casi tres décadas. Al frente de estos estudios se encuentra David Hayes Bautista, un médico de formación y experto en salud pública que se dio a la tarea de empezar a medir la importancia económica de los latinos. Su enfoque es heterodoxo y claramente provocador.
La palabra latino genera confusión al sur del Río Bravo, pero en Estados Unidos define sin problema a una comunidad que está compuesta por alrededor de 67 millones de personas, de los cuales 61% son de origen mexicano. En el censo del 2020, 21% se identificaron como blancos y 75% como pertenecientes a otras razas. De ellos, 36% son bilingües; 25% usan principalmente inglés y 38% usan principalmente español.
Los latinos aportan 14% del PIB total de Estados Unidos, pero son responsables de 30.6% del crecimiento del PIB entre 2010 y 2023, ¿cómo explicar la dinámica de nuestros paisanos y primos en Estados Unidos? No hay una sola causa, pero lo demográfico tiene un gran peso. Los latinos en Estados Unidos son ahora el doble de lo que eran al comenzar el siglo, gracias a la migración, pero también a tasas de natalidad más altas que las correspondientes a los grupos blancos, afroamericanos y asiáticos.
Son 19.5% del total de la población de ese país, pero son responsables de 56% del crecimiento poblacional entre 2010 y 2023. En este periodo, cada año se han incorporado 720,000 latinos al mercado laboral. Esta cifra es bastante superior a la incorporación de trabajadores al mercado laboral formal en México. De acuerdo con las cifras del IMSS, entre 2010 y 2023 fueron registrados 6 millones 920,000 nuevos trabajadores, un promedio de 532,000 por año.
Al paso que van, si Trump and friends no cambian la historia, en 2030 serán 75.8 millones, de acuerdo al Hispanic Market Report de Claritas. Acompañando el aumento de la población, el PIB de los latinos en Estados Unidos superará el PIB de toda América Latina en algún momento de la próxima década. Su contribución a la mayor economía del mundo no sólo tiene que ver con la producción, sino también con el consumo. El Latino Consumption alcanzó la cifra de 2.7 billones de dólares en 2023. Puesta en perspectiva, esta cifra es 40 veces mayor que las remesas enviadas a México en 2024. La cifra es enorme; como consumidores, los latinos tienen un mayor peso que las economías de Texas (2.7 billones) y Nueva York (2.17 billones).
¿Qué pasará con los latinos en Estados Unidos? En estos días los reflectores y micrófonos apuntan a las protestas y a la reacción del gobierno de Trump, pero hay otras fuerzas sociales y voces en el escenario. “Ellos nos mantienen jóvenes y nos permiten competir contra China”, dijo el empresario Ross Perot, que además advirtió: si los expulsamos, vendrá una recesión. En juego está el funcionamiento de la economía de Estados Unidos y el destino de millones de trabajadores que tienen un status migratorio irregular o ilegal. Trump amenazó con deportar a un millón por año, ¿cuántos vendrán a México? ¿Podremos verlos como la fuente de riqueza que pueden ser o les pondremos la etiqueta de problema y les aplicaremos la rudeza migratoria humanitaria? (Luis Miguel González, El Economista, El Foro, p. 47)
Contra las universidades privadas, contra los empleados públicos y agencias gubernamentales, contra las minorías étnicas, contra los grupos de la diversidad sexual, contra los demócratas, contra los medios que no son afines, contra las ciudades santuario, contra la migración latina. Donald Trump no cumple ni seis meses en el cargo y refuerza sus ataques contra todo lo que no encaja en su modelo.
Los Ángeles es una urbe en permanente tensión racial; convertida en el último reducto en defensa de los derechos civiles en los Estados Unidos. La Ley 187 que propuso el Partido Republicano en 1994 y que negaba servicios y apoyos sociales a migrantes indocumentados, desató la indignación de amplios sectores que se manifestaron en contra. La absolución de los policías blancos que dieron una paliza al camionero de origen afro Rodney King en 1992 incendió la ciudad durante semanas.
California tiene una añeja tradición de lucha y protesta; mantiene vivo el ejemplo y legado de César Chávez que organizó decenas de huelgas para defender los derechos de trabajadores del campo, así como de la sindicalista Dolores Huerta que a sus 95 años ha participado en las movilizaciones. Las recientes redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) afuera de fábricas o escuelas, despertó la desesperación y la ira de los últimos días.
Si bien las protestas callejeras no son aún tan masivas como en otros momentos, pueden marcar un punto de inflexión en el rechazo a la política migratoria de Trump y replicarse en otras ciudades. La animadversión del mandatario contra los manifestantes latinos o contra el gobernador de California, Gavin Newsom, al enviar unilateralmente a fuerzas federales sorprende porque no hay precedente de ello.
California el estado más poblado de la Unión Americana y el territorio con el quinto mayor PIB del mundo, tiene 10.6 millones de migrantes que representan el 27% de su población total; la mitad de los niños en el estado tienen al menos un padre o madre inmigrante.
Hasta ahora Trump ha ordenado enviar casi 5 mil efectivos (4 mil de la Guardia Nacional y 700 marines) para aplacar según él, a los insurrectos y agitadores profesionales, aunque eso agrave la situación. En su retórica exagerada ha dicho que gracias a eso ha evitado la destrucción de esa ciudad. Newsom calificó la medida como ilegal y provocadora y presentó una solicitud de emergencia ante un tribunal federal por el despliegue de tropas.
La ofensiva de Trump apunta en varias direcciones: busca desviar la atención de su enconado con Musk, dañar a un potencial candidato demócrata presidencial en pleito 2028 (Newsom), satisfacer a su base electoral que apoya sus decisiones a rabiar y sobre todo, imponer la política del miedo entre las poblaciones de migrantes.
Un dato: entre enero y abril de este año la Patrulla Fronteriza detuvo a 44 mil migrantes de origen mexicano respecto a los 248 mil del mismo periodo del 2024, una caída notoria.
Que el presidente amenace con arrestar al gobernador demócrata por obstrucción, está mostrando un uso cada vez más discrecional y abusivo de lo que le facultan las leyes.
En Los Ángeles, como ya ocurrió antes en Harvard, se está escribiendo un capítulo de resistencia ante lo que parece convertirse en una tiranía obsesionada en demoler los cimientos que dieron origen a uno de los sistemas democráticos más reconocidos en el mundo. (Claudia Corichi, El Sol de México, Análisis, p. 21)
Este martes, la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, declaró de manera injustificada frente a la prensa estadounidense que la presidenta Claudia Sheinbaum alentó las protestas registradas en Los Ángeles tras las redadas migratorias. Esta es una afirmación falsa, que busca desinformar y criminalizar tanto la migración mexicana como al gobierno de nuestro país.
Desde Morena lo decimos con firmeza: ni la Presidenta, ni el Gobierno, ni nuestro partido convocaron dichas manifestaciones.
Este señalamiento parte de un viejo prejuicio: la idea de que el pueblo no puede organizarse por sí mismo. Les cuesta aceptar que existe un México más allá de nuestras fronteras que resiste a sus abusos, que se moviliza, que sueña y que exige justicia.
La narrativa impulsada por Noem responde a intereses políticos que buscan posicionar en el tablero a México como antagonista para incidir en él. Y que busca distraer de lo realmente preocupante que es la violencia y la discriminación a nuestros hermanos mexicanos. Este fin de semana, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) realizaron redadas en Los Ángeles en las que decenas de personas migrantes fueron detenidas en sus hogares, en sus trabajos, incluso habiendo sido sacados a la fuerza de sus automóviles. Entre ellas, 47 mexicanas y mexicanos, quienes ya reciben atención consular y están en contacto con el Gobierno de México.
Desde Morena condenamos enérgicamente estos actos de persecución. Ningún ser humano debe ser criminalizado por el hecho de migrar.
Las y los migrantes mexicanos que viven en Estados Unidos son personas trabajadoras, comprometidas con sus comunidades, que contribuyen tanto allá como aquí. Representan lo mejor de México. Su dignidad debe ser respetada siempre.
Estamos convencidos de que las redadas no resuelven el fenómeno migratorio. Coincidimos con nuestra Presidenta en que toda política migratoria debe construirse de forma integral, con absoluto respeto a los derechos humanos y reconociendo el papel esencial que millones de migrantes cumplen en la vida económica y social.
Y sí vale la pena decirles que se equivocan aún más al intentar responsabilizar a una mujer como Claudia Sheinbaum, porque la respalda su trayectoria política que está marcada por la lucha pacífica, no de ahora, sino desde siempre. Desde el CEU en su juventud, pasando por la resistencia civil de 2006, la defensa del petróleo y la construcción territorial de Morena, Claudia ha defendido siempre las causas del pueblo sin recurrir jamás a la violencia.
Hoy es la primera mujer Presidenta de México. Llegó por decisión popular, con organización, con urnas, con pueblo. En México gobierna la dignidad popular.
A nuestras paisanas y paisanos en Estados Unidos les decimos: no están solos. Hoy tenemos una Presidenta que los defiende todos los días y un movimiento que camina con ustedes. Desde Morena, reafirmamos nuestro respeto, acompañamiento y llamado a actuar siempre por la vía pacífica, con apoyo de los consulados y los mecanismos que hoy trabajan de manera incansable desde el gobierno de la Cuarta Transformación.
Nuestro compromiso es, y seguirá siendo siempre, con la dignidad humana, con la paz y con el pueblo. (Camila Martínez Gutiérrez, El Heraldo de México, Editorial, p. 18)
La relación entre México y EU está “sobre alfileres”. Así la dejó AMLO y así la recibió Claudia Sheinbaum. Y cuando parecía que “las aguas tomaban su cauce”, la ola de redadas y protestas en respuesta a las detenciones arbitrarias en Los Ángeles —que se extienden a decenas varias ciudades más—, nos encaminan a una crisis de pronóstico reservado. Alguien se empeña en “quitar los alfileres” que soportan el vínculo económico, político y social más importante para nuestro país.
Ahora, frente a las detenciones masivas de migrantes y las movilizaciones en protesta, el gobierno de Trump acusa a la presidenta de México de instar a salir a las calles. En algunos casos, que son minoritarios, ha habido disturbios y violencia, pero la gran mayoría de nuestros paisanos son gente de bien que trabaja y estudia, y son fundamentales para la prosperidad en EU.
El gobierno estadounidense está utilizando las imágenes de unos cuantos violentos que han cometido delitos para alimentar su narrativa y avanzar su agenda antiinmigrante. Y, en el extremo, encontró en Sheinbaum a “la mano que mece la cuna” tras las protestas.
La Presidenta está “en el ojo del huracán” y con ella México. Si no se desactiva con prontitud, estamos en ruta a una crisis no vista en décadas.
Por primera vez en la historia, el gobierno de EU culpa al Ejecutivo mexicano de estar detrás de disturbios y violencia en su territorio. La secretaria de Seguridad Nacional de EU, Kristi Noem responsabilizó directamente a Sheinbaum.
“Claudia Sheinbaum salió a alentar las protestas en Los Ángeles y la condeno por eso”, dijo la secretaria desde el despacho oval de la Casa Blanca, a un metro de distancia de Trump. Imposible que lo haya dicho sin consultarlo antes con el presidente. ¿Él también lo piensa?
Parece que sí. Horas más tarde, Trump afirmó que la ciudad de Los Ángeles está siendo invadida por un “enemigo extranjero”, al referirse a las protestas entre las fuerzas de seguridad y manifestantes que se movilizan contra las redadas migratorias.
“No permitiremos que una ciudad estadounidense sea invadida y conquistada por un enemigo extranjero”, declaró ante las tropas en la base militar de Fort Bragg, en Carolina del Norte.
Y fue más allá: “lo que presencian en California es un ataque en toda regla a la paz, el orden público y la soberanía nacional, perpetrado por alborotadores que portan banderas extranjeras con el objetivo de continuar una invasión extranjera”.
Y si bien es cierto que Sheinbaum lleva dos días al hilo condenando las protestas violentas, hay declaraciones de ella que han sido utilizadas para “aceitar” la narrativa del gobierno estadounidense.
“De ser necesario, nos vamos a movilizar”; declaró la presidenta el 24 de mayo en una gira en SLP.
Ella hablaba de las remesas y la tarifa que se quiere imponer al envío de dinero, pero nada de eso parece ya importar a Trump y su gobierno. En lo enredado de la relación con EU, las palabras hoy le juegan en contra.
La Presidenta aclaró a través de X, para tratar de contener la ola que se desbordaba. “Hace unos momentos, ante una pregunta de un medio, la Secretaria de Seguridad Interior de los Estados Unidos, equivocadamente mencionó que alenté protestas violentas en Los Ángeles. Le informo que es absolutamente falso”, escribió.
La crisis “asoma la cabeza”. Si no se ataja pronto, puede salirse de control y escalar a niveles no vistos en décadas. ¿Quién la detendrá? (Manuel López San Martín, El Heraldo de México, País, p. 10)

(Chavo del Toro, El Economista, El Foro, p. 46)

(Reforma, Opinión, p. 9)

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 8)

(Rictus, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 32)

(Alarcón, El Heraldo de México, La Dos, p. 2)

(Rapé, Milenio, Al Frente, p. 3)

(Llera, Excélsior, Nacional, p. 10)

(Waldo, El Universal, Opinión, p. 21)

(Magú, La Jornada, Política, p. 5)

(El Fisgón, La Jornada, Política, p. 7)

(Rocha, La Jornada, Política, p. 11)

(Hernández, La Jornada, Política, p. 12)

(Jerge, La Jornada, Política, p. 14)