¿Cuántos mexicanos han cometido alguna falta en el extranjero? ¿Cuántos internautas han tenido un resbalón en redes sociales? ¿O cuántos han sido agredidos por no haber tenido ni siquiera un leve tropezón? ¿Cuántas personas han sido denostadas por su lucha? ¿Cuántos son agredidos sólo por lo fácil que resulta escribir un post? ¿Cuántos son “cancelados” por errores del pasado? ¿Qué nos está pasando? Me explico:
Desde luego que es reprobable, no hay excusa para los dos adultos que insultaron a trabajadores de limpieza en la colonia Condesa, en la CDMX. Sin embargo, en redes extrapolaron el asunto, pasó de un señalamiento de evidente discriminación a otro de total xenofobia. Que los agresores sean de nacionalidad argentina no tiene nada que ver con lo que hicieron que, insisto, es absolutamente reprochable. Si bien, la defensa que hicieron de los árboles para no ser podados derivó en otra agresión de un nivel igual de irracional; hasta un expresidente se subió a las ofensas y exigencias de que se aplique el artículo 33 constitucional. La lógica que a unos les hizo insultar a quienes sólo hacían su trabajo, fue la misma que hizo a los otros pedir su expulsión del país.
Fue lo mismo que ocurrió hace unos días con una joven en TikTok que se grabó bailando el Himno Nacional. Las redes ardieron, le recordaron la ley que protege los símbolos patrios; pero ella respondió con precisiones sobre esta legislación. El punto es que, incluso, recibió amenazas de muerte por quien, en teoría, se sintió ofendido por aquel material. De nuevo, la misma lógica de la ofensa como argumento.
¿Qué nos está alimentando tanto odio? Es irracional en unos casos, aunque también se entiende como un signo de hartazgo en otros. Tantos videos de golpizas a delincuentes, no se lee de otra forma. Sí, demasiados robos, demasiados años de vivir con miedo, con sensación de absoluta indefensión, de ver pasar autoridades que nada hacen, de contarnos historias del horror, pero tampoco podemos entregarnos por completo a la violencia o el odio como estrategia de defensa.
Lo hemos visto con demasiada recurrencia. Ese odio, esa sinrazón. Mujeres que se expresan en la calle, en redes, que son perseguidas, casi siempre de manera anónima, pero con la finalidad de amedrentar su causa. Agresiones que van desde los insultos hasta las amenazas de muerte. Así ha sucedido a colectivos feministas, pero también a las madres que hoy están en pie de lucha en la CNDH. A Yesenia Zamudio, a Érika Martínez, las han denostado en redes sociales por quienes ponderan una pared, un cuadro, unas oficinas, por encima de un grito de justicia de miles de madres de familia.
Para la noche de ayer, se informó que el Instituto Nacional de Migración revisaba ya el estatus de los ciudadanos argentinos de los que hablamos al inicio de este texto. Una respuesta que parece ir más en dirección de las exigencias de lo políticamente correcto que a una sanción tomada para dar significado a lo que entendemos por moral o lo correcto. Si los expulsan, ¿cómo abonamos a la construcción de una mejor sociedad sólo afinando la guillotina? (Yuriria Sierra, Excélsior, Opinión, p.20)
Mal tango en la Condesa
Parece que a los dos supuestos ciudadanos argentinos que agredieron verbalmente a una vecina de la Condesa, en la CDMX, les saldrá caro el tango. La embajada de Argentina en México salió a repudiar los hechos de discriminación y violencia de género. Y, nos recuerda, todo a partir de un video que circuló en redes sociales que registró a dos ciudadanos de aparente nacionalidad argentina en plena ira contra una mexicana que pidió los servicios de poda de árboles de las autoridades locales. En paralelo, nos hacen ver, el Instituto Nacional de Migración dio a conocer que citará a los extranjeros “que agredieron a una persona en la colonia Hipódromo Condesa en la #CDMX, para verificar su condición migratoria”. Todo indica que los tienen bien ubicados… (El Universal, Opinión, p.2)
Destinarán más recursos al abono de deuda que a salud // Remesas y programas sociales sostienen ventas del súper // Euromoney premia a Santander
Se sostienen ventas del súper
En agosto, las ventas en términos nominales en tiendas iguales, considerando las que tienen más de un año de operación, bajaron 3.0 por ciento. A tiendas totales, que incluyen las que fueron abiertas en los pasados 12 meses, la baja fue de 0.2 por ciento respecto al mismo mes de agosto. Es decir, se sostuvieron las ventas a pesar de que centenares de miles de personas están sin empleo. Las ventas acumuladas ascendieron a 802 mil 300 millones de pesos. Es el reporte mensual de las cadenas comerciales que forman la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales. Agrupan en conjunto a más de 62 mil tiendas. ¿Cómo es que no se han desplomado las ventas y el consumo? Hay dos factores: el continuo envio de dólares de nuestros paisanos y los programas sociales del gobierno de la 4T. Hay familias que reciben alrededor de 10 mil pesos mensuales, entre el bono a los adultos mayores, a los jóvenes, a las madres solteras, y demás. Otra cosa: no han sido gravados con impuestos la comida y las medicinas, como ha venido insistiendo por años el prianismo. Cuando escuchen hablar de una reforma fiscal, se están refiriendo a eso. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Opinión, p.6)
“Ya ves cómo son los gringos” decimos los mexicanos en sentido negativo (se llevaron la mitad de nuestro territorio) o condescendiente (ellos no saben nada sobre México).
El excanciller Jorge G. Castañeda nos comparte su testimonio de primera mano, apuntando luces como el liderazgo estadunidense en innovación tecnológica, y sombras como el brutal rezago social de la mayor potencia económica y militar de la historia.
En su recién publicado libro America Through Foreign Eyes, Castañeda escribe, como dice el título de la edición en español, en la intimidad y a la distancia.
Inmersos en su excepcionalismo, los estadunidenses deberían interesarse en cómo son vistos desde afuera, plantea el hoy profesor en la Universidad de Nueva York (NYU). Él incurre en la temeridad de estudiarlos a fondo, tarea que ellos habitualmente se reservan para sí mismos. Castañeda resalta su fascinación por la cultura estadunidense, y a la vez describe la hipocresía y pragmatismo de sucesivos gobiernos en temas como las drogas y la inmigración. (Carlos Heredia Zubieta, El Universal, Opinión, p.11)