Opinión Migración 111024

Bitácora del director / Ombudsmomia

A juzgar por los hechos de los últimos cinco años, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) estaba destinada a convertirse en actor fundamental de la agenda pública.

Durante el lapso en que el organismo ha sido presidido por Rosario Piedra Ibarra, desaparecieron más de 50 mil personas, cuyos seres queridos han sido dejados a su suerte por las autoridades para buscarlos, incluso a riesgo de su propia vida.

Asimismo, pasó por territorio nacional la mayor oleada de migrantes de que se tenga memoria y ocurrió uno de los sucesos más graves que los haya involucrado: el incendio de un centro de detención del Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez, que dejó 40 personas muertas, sin que esto diera lugar siquiera a la renuncia del funcionario responsable.

El gobierno federal adoptó una política de seguridad pública que renunció explícitamente a combatir a grupos delictivos —abrazos, no balazos—, cuyos actos violentos han estado detrás de la mayor cifra de homicidios dolosos y desapariciones que se haya presentado en un mismo sexenio.

Dicha indolencia ante las conductas criminales llevó también al crecimiento exponencial de extorsiones a negocios y asaltos al transporte de carga, responsables de una parte de la inflación que ha deteriorado el poder adquisitivo.

Se amplió el catálogo de delitos por los que alguien puede ser sujeto de prisión preventiva oficiosa, a pesar de un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ordenó al Estado mexicano retirar de su legislación dicha medida cautelar y a pesar de que las cárceles están pobladas principalmente por internos sin sentencia.

Se llevaron a cabo obras de infraestructura sin manifiestos de impacto ambiental —a pesar de que éstos eran obligatorios—, las cuales provocaron daños irreversibles al entorno, como la alteración de ríos subterráneos, y a actividades económicas locales, como la pesca, además de contaminación, deterioro de caminos e inundaciones.

El país fue azotado por una pandemia, que provocó que centenares de miles de personas murieran, por causas directas e indirectas, o quedaran con secuelas, debido principalmente a una estrategia sanitaria gubernamental deficiente, que incluyó malas recomendaciones para los pacientes y el personal de salud encargado de atenderlos.

En la educación pública también hubo pérdida de derechos, pues las autoridades dejaron de prestar servicios, como las guarderías subrogadas y la reparación y mantenimiento de las escuelas —los cuales fueron reemplazados por pagos “directos” que muchas veces no llegaron a sus beneficiarios—.

Además, la pandemia hizo que aumentara el rezago educativo y la deserción escolar, sin que haya habido un programa específico para atenderlos. Por cierto, en 2012, el gobierno “neoliberal” gastaba 3.4% del PIB en educación y 1.9% en intereses de la deuda. Hoy, esos porcentajes se han revertido, pues son 2.9% y 3.7%, respectivamente (datos de Mariana Campos, directora de México Evalúa).

La anterior es una lista incompleta de potenciales violaciones a los derechos humanos en cuya denuncia debió haber estado presente y activa la CNDH. Sin embargo, en lugar del acompañamiento a las víctimas, Piedra Ibarra optó por ideologizar el papel del organismo y convertirse en tapadera del gobierno, como también sucede ahora mismo con su silencio ante la reforma judicial.

Ha sido evidente que la autodenominada Cuarta Transformación hizo de la CNDH una excepción dentro de su cruzada por acabar con los organismos constitucionales autónomos. Es bastante obvio que, como la ha controlado desde 2019, no le interesa acabar con ella, como sucede con otros, como el Inai.

Ahora que se termina el periodo de la ombudsperson (es un decir), el oficialismo, incluso está contemplando que Piedra Ibarra continúe al frente de la institución. En realidad, da lo mismo quién quede como titular, pues mientras su presidencia esté capturada por Morena y sus adláteres, la CNDH seguirá en su actual proceso de momificación, costando dinero al erario y sin defender a las víctimas. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nación, p. 2)

Desde el biopoder / Retos 2024-2030 en Migración

La aplicación de una “estrategia humanitaria” en el Instituto Nacional de Migración (INM) es uno de los principales retos durante la gestión de Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México, y del próximo titular del organismo, Sergio Salomón Céspedes Peregrina, actual gobernador de Puebla.

De acuerdo con el plan de trabajo de la actual mandataria de México, una de las prioridades en las políticas migratorias que se aplicarán en el sexenio, es la implementación de acciones en las que se garantice el respeto a los derechos de los transmigrantes.

La llamada política de “movilidad humanitaria” fue establecida por Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, y en la nueva administración se ampliará.

Céspedes Peregrina, quien dejará su cargo como mandatario de Puebla el 14 de diciembre, de inmediato se incorporará a la administración federal para tomar las riendas del organismo encargado de las políticas migratorias.

Para el actual gobernador de Puebla, la tarea en el INM que, actualmente, es encabezado por el comisionado, Francisco Garduño Yáñez, no será sencilla porque llega a un organismo que enfrenta señalamientos relacionados con violaciones a los derechos humanos.

Al mismo tiempo, a Céspedes Peregrina le corresponderá la revisión y reestructuración de las estaciones del INM, instalaciones que, en realidad son cárceles para los migrantes. El próximo 27 de marzo de 2025 se cumplirán dos años de la lamentable muerte de 40 migrantes en las instalaciones de Ciudad Juárez, Chihuahua.

La tragedia en la frontera norte no se puede repetir, ni en la presente y en las siguientes gestiones, a pesar de protestas que realicen los llamados “sin papeles” dentro de las estaciones migratorias.

A pesar de que las autoridades mexicanas reportan una caída de 66 por ciento en las detenciones diarias de migrantes a lo largo de este año, el paso de personas que quieren cumplir el llamado “sueño americano” está en ascenso.

El paso por México está catalogado como una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo y el próximo titular el INM se enfrenta el reto de atender la situación y garantizar el respeto a los derechos de los migrantes. (Jaime Zambrano, Milenio, Online)

Duda razonable / Aunque pierda Trump…

Es imposible hoy saber quién ganará la elección de noviembre en EU. Las encuestas muestran una ligera ventaja de Kamala Harris a nivel nacional, pero el sistema electoral estadunidense hace obsoleta tal medición. Importan los estados clave donde las cosas están apretadas, siguen cambiando y más cambiarán en estas últimas semanas de campaña, en las que tanto Kamala como Trump se concentrarán en esos estados con dinero y apariciones.

Está claro que el mundo y México quieren que gane Kamala, pero la incertidumbre electoral impide que se manifiesten porque además saben de la ira trumpiana y su afición la venganza. En fin, todos esperamos que gane Harris.

La duda, espero que sea razonable, es si en algunos aspectos es demasiado tarde para contener muchas de las obsesiones trumpianas que han marcado los últimos años de la transformación del Partido Republicano y del conservadurismo estadunidense. Dos temas, por ejemplo, son muy importantes para México: el comercio y la migración.

En ambos temas hemos visto a Kamala Harris correrse hacia al trumpismo y el conservadurismo, poco, pero ahí está. No debe ser muy agradable para el gobierno mexicano escuchar en un mitin a la candidata demócrata presumir que ella votó en contra del T-MEC. Son tiempos, desde su primera candidatura, en que el trumpismo ha arrebatado a los demócratas la representación de millones de trabajadores a los que se les ha insistido y ellos están convencidos de que perdieron su chamba por el libre comercio.

En el tema migratorio el asunto puede ser peor. Las mentiras, insultos, barrabasadas que hemos escuchado de Trump, sus seguidores y ahora su candidato a la vicepresidencia pueden tener consecuencias peores y de largo plazo.

Está sucediendo en ciudades y comunidades. Aumentan las tensiones entre aquellos que se creen más estadunidenses que otros, aumenta el número de amenazas y violencias de mucho tipo contra migrantes. Eso no se terminará gane quien gane. Ese daño de Trump y los suyos ya está hecho.

Por si todo este panorama no fuera suficientemente preocupante, las últimas encuestas señalan que el Partido Republicano podría ganar la mayoría del Senado. Aun triunfando Harris, eso pondría un obstáculo enorme para muchas cosas; y si gana Trump, pues solo imaginarlo da miedo. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

Uso de Razón / Cuidado con el elefante, Presidenta

El rumbo totalitario tomado por México no pasa desapercibido en Estados Unidos, a pesar de las buenas formas del presidente Biden al enviar a su esposa a la toma de posesión de Claudia Sheinbaum y hablar por teléfono con ella.

Al final de su gobierno López Obrador pudo chantajear al gobierno vecino con el tema de la migración, pero esa herramienta tiene fecha de caducidad: el martes 5 del próximo mes.

Pasadas las elecciones en ese país, gane quien gane, el trato con México se va a endurecer.

Mascan chicles todo el día, usan zapatos enormes y a veces son torpes al caminar, mas no son tontos ni es prudente jugar a tomarles el pelo.

Salvo que la idea sea romper con ellos, y no llevamos la de ganar.

Dormir con el elefante tiene grandes ventajas, aunque no es prudente –ni necesario– ser su pesadilla.

Apenas dos días después de la toma de posesión de Sheinbaum, la influyente publicación Político señaló en un titular que La presidenta de México ya está inquietando a Washington.

Sustenta:

“Si las primeras impresiones son importantes, las relaciones entre Estados Unidos y México han tenido un comienzo complicado bajo la nueva presidenta Claudia Sheinbaum Pardo”.

“El problema comenzó con la lista de invitados. La nueva Presidenta de México invitó al líder ruso Vladímir Putin, al presidente venezolano Nicolás Maduro y al presidente cubano Miguel Díaz-Canel a su toma de posesión, lo que provocó la molestia inmediata de Estados Unidos y los países europeos (incluida Ucrania). Y desde entonces, ha prometido jugar duro con Estados Unidos en temas como la migración, el comercio y el futuro de las asociaciones de seguridad bilaterales”.

Hay más temas que inquietan en Estados Unidos.

Viene la revisión del T-MEC, y Kamala Harris lo ha puesto en el radar de sus preocupaciones.

Hace unos días se quejó de que el acuerdo hizo “demasiado fácil” que las grandes manufactureras de automóviles subcontraten empleos fuera de Estados Unidos.

Adelantó que, de llegar a la Casa Blanca, utilizará la cláusula de revisión del acuerdo para abordar sus preocupaciones.

La candidata demócrata, recordemos, fue una de los 10 senadores que votó en contra del T-MEC en 2020.

En la Cámara de Comercio de Estados Unidos (USCC) destaca la preocupación de que la reforma judicial y la eliminación de los órganos reguladores independientes “podrían socavar el Estado de derecho y las garantías de protección para las operaciones comerciales en México”.

Dentro de las principales molestias expresadas por su vicepresidente para las Américas, Neil Harrington, está que “las reformas también ponen en riesgo las obligaciones de México en virtud de otros tratados internacionales de garantizar a todos el derecho a un sistema judicial competente, independiente e imparcial”.

Durante un evento organizado por el Global Intelligence Desk de la USCC, la exembajadora en México Roberta Jacobson fue más allá al asegurar que, al menos, cinco aspectos del paquete de 18 reformas constitucionales y dos iniciativas de ley probablemente violarán el T-MEC.

Las reformas “virtualmente eliminarían la igualdad de condiciones para las empresas extranjeras”, dijo Jacobson. “Creo que esto es realmente muy preocupante para el futuro”.

Nuestro exembajador en Washington Arturo Sarukhán apuntó el miércoles en estas páginas que en la CIA hay “una preocupación muy focalizada en la creciente presencia rusa en México, subrayando que ésta, en parte, era el resultado del arribo de espías rusos expulsados de capitales europeas después de la invasión a Ucrania”.

El candidato republicano a la Presidencia, Donald Trump, dijo esta semana que la primera acción que tomaría al llegar a la Casa Blanca sería cerrar la frontera con México.

Y ayer de plano dijo que no pensaba revisar el T-MEC, sino de plano renegociarlo.

Cuidado, pues. Es que, si queremos seguir teniendo una relación privilegiada con Estados Unidos, se requiere prudencia y no estropear con desplantes la difícil vecindad.

El T-MEC supone coincidencias en lo fundamental, más allá del comercio. Juego limpio en la relación, no sorpresas, democracia y Estado de derecho.

No van por ese camino los pasos de nuestro gobierno.

Ahora, si la idea es buscar pretextos para, envueltos en la bandera y agitando sentimientos nacionalistas, romper lazos con Estados Unidos, que han sido tan benéficos para nuestro país, vamos requetebién.

Putin, Maduro y Díaz-Canel nos esperan con los brazos abiertos. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 38)

Elecciones en Estados Unidos

Para nuestro país las elecciones en Estados Unidos, el próximo mes, son muy importantes, entre otras razones por la interdependencia entre nuestros países. Las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos, la inversión proveniente de ese país, el turismo y las remesas en dólares que nos llegan, constituyen valiosos recursos. Además, el T-MEC formalizó la integración comercial de América del Norte.

Hay en la campaña electoral una polarización política entre los partidos Demócrata y Republicano.

El partido Demócrata tiene prioridades importantes no sólo para Estados Unidos sino para el mundo. Se ha comprometido por el combate al calentamiento global, la defensa de los derechos laborales, la libertad de reproducción y la justicia económica.

En relación con nuestro país, Kamala Harris ha ofrecido que revisará el acuerdo comercial para que se incluya el apoyo al medio ambiente, en sintonía con lo que hará en su país, que sufrió con Trump, cuando fue Presidente, una regresión al reducir las regulaciones ambientales y la retirada del Acuerdo de Paris.

En migración, la actitud de Kamala Harris es de prudencia, considerando necesario regular el ingreso de personas porque son necesarios para la economía. En 1965 el presidente Johnson logró el apoyo político para poner fin a la política de migración de sólo europeos para iniciar la reapertura de inmigrantes de todo el mundo.

Y un dato importante que comenta Jonathan Blitzer, periodista del New Yorker: “Según la Reserva Federal, la mano de obra migrante rescató a la economía estadounidense de la recesión de la era Covid-19 y en medio de la actual escasez de mano de obra a lo largo del país en toda clase de industrias, de la agricultura a la sanidad, un nuevo recorte de la inmigración legal seria calamitoso”.

El partido Republicano de Trump es populista, diferente de lo que fue por ejemplo en la época de Reagan que integraba a intervencionistas estatales, conservadores y liberales.

En Cambio Climático si gana Trump sería el desastre como lo fue de Presidente al impulsar regresiones como las restricciones sobre la extracción y consumo de combustibles fósiles. También buscará disolver agencias que están en favor de la regulación ambiental.

En migración Trump se ha especializado en atacarla sin medida y ha llegado a niveles absurdos en sus declaraciones. Dijo sádicamente que “la inmigración latinoamericana envenena la sangre de nuestro país”.

El partido Demócrata ha realizado intentos de que el Congreso apruebe una reforma para la seguridad fronteriza. Sin embargo, Trump ha boicoteado esa posibilidad. Al hacerlo, como dice el analista político, Carlos Bravo, “quedó exhibido como un líder cuya principal preocupación no es la de ordenar la frontera sino ordeñarla políticamente”.

En el contexto internacional Trump es un peligro porque puede vulnerar el eje de la alianza euroatlántica que sirve de contención a los gobiernos populistas de Asia.

Otra fantasía de Trump es que se puede financiar el gasto gubernamental con aranceles a las importaciones chinas. (Sergio Mota Marín, El Economista, Finanzas y Dinero, p. 8)

Instinto social

Que cualquier otra cosa es más importante que esas treinta desapariciones diarias, que esos doscientos mil homicidios dolosos en el último sexenio, que esos ciento veinte mil desaparecidos. Es cansado, lo sé, volver al tema, pero más vale no cansarnos porque registrado el estruendo con el que aplauden los aplaudidores con su aplastante y fabulosa mayoría, vamos a tener que esforzarnos mucho para que lo que se tiene que oír, se oiga: en este país la barbarie se está institucionalizando. Lo que empezó hace veinte años no ha hecho sino devorar un límite tras otro.

El más reciente tiroteo de acontecimientos violentos deja claro que a la realidad no hay quien la mayoritee: la primera semana de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum no hizo sino sintetizar en unos cuantos días el estado ingobernable en el que vive México. De los migrantes asesinados por el Ejército en Chiapas y un alcalde de una ciudad central como Chilpancingo decapitado a un ingeniero de iluminación de cine asesinado en Xalapa… todo con el telón de fondo de la crisis en Sinaloa que no termina, el escenario es desolador. (Instinto social, Reforma, Opinión, p.8)