Fuegos artificiales para la 4T.- El gobierno de la 4T tuvo un día como para organizar otro bailongo en el zócalo, con todo y la Diosa de la Cumbia. El Departamento de Estado de EU soltó en la mañana la bomba informativa.
Dio a conocer que agentes federales norteamericanos detuvieron en la ciudad de Dallas, Texas, a Genaro García Luna, figura central de la lucha contra el crimen organizado en el sexenio de Felipe Calderón.
A decir de la justicia norteamericana García Luna protegió al Cártel de Sinaloa a cambio de sobornos millonarios. No sólo eso, mintió en el proceso para solicitar la nacionalidad norteamericana, ya que pensaba vivir definitivamente allá.
Cuida lo que deseas porque se te puede cumplir, ahora García Luna podría pasar el resto de su vida en territorio de Norteamérica, en una prisión de máxima seguridad. Por supuesto que se trata de otro as en la baraja gringa, como ocurrió en el caso del ex Fiscal General de Nayarit, Edgar Veytia, para futuras negociaciones con México. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
En Texas, Genaro García Luna fue detenido por autoridades estadounidenses. Cayó el poderoso ex secretario, símbolo de la política de seguridad del archienemigo y único opositor político de peso de López Obrador, Felipe Calderón.
Se le acusa con base en una declaración del Chapo Guzmán hecha hace meses, en su juicio en Brooklyn, en que dice que le contaron que García Luna recibió en dos ocasiones sobornos de entre tres y cinco millones de dólares, para proteger al Cártel de Sinaloa.
Ahí está el cimiento de la acusación contra García Luna, de la que se desprenden cargos como conspirar para llevar cocaína a Estados Unidos, posesión de cocaína con intención de distribuirla en ese país, y haber mentido en las formas migratorias en que firma no haber cometido ningún delito. (Pablo Hiriart, EL Financiero, Nacional, p. 38)
No está de más recordar que García Luna se fue a vivir a Estados Unidos apenas dejó el cargo en 2012 y luego recibió la condición de residente permanente. Es decir, los presuntos sobornos también habrían pasado inadvertidos para las autoridades migratorias del país vecino, las cuales voltean todas las piedras posibles e imaginables antes de otorgar la condición de residente a una persona políticamente expuesta. De nuevo, suena raro. (Alejandro Hope, El Universal, Nación, p. 11)
Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Publica de 2006 a 2012, y uno de los hombres más importantes en temas de seguridad de México, fue detenido en Texas, Estados Unidos, investigado por la Corte de Distrito de Brooklyn, acusado de recibir sobornos del Cártel de Sinaloa durante su gestión.
En un comunicado, el fiscal del Distrito Este de Nueva York, Richard P. Donoghue, denunció que García Luna recibió sobornos millonarios a cambio de permitir la operación del Cártel de Sinaloa.
El exfuncionario está acusado por la Fiscalía del Distrito Este de Nueva York de tres cargos, por conspirar con organizaciones criminales para llevar cocaína a Estados Unidos y uno más por mentir a las agencias de migración de ese país para obtener la ciudadanía, según la acusación que se liberó la mañana de este martes. El nombre de Genaro García Luna surgió en el juicio en contra de Joaquín El Chapo Guzmán Loera en la Unión Americana. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 13)
Muchos antecedentes se han combinado con hechos recientes. Para no hacer tanta historia, empecemos como primer dato de referencia la gira, hace seis días, del fiscal general de Estados Unidos, William Barr. Hubo visita a Palacio Nacional. Al día siguiente partió de México el ex presidente boliviano Evo Morales en condiciones oscuras pues todavía hay dudas si partió en vuelo comercial o en avión privado.
Un hombre non grato para los vecinos del norte y en especial para el gobierno de Donald Trump. Viajó a La Habana y, como expresó el canciller Marcelo Ebrard, no informó si se fue de manera definitiva o planea regresar. -No se despidió ni del gobierno ni del pueblo mexicano –narró el mismo día el secretario de Relaciones Exteriores.
No hay claridad sobre su eventual regreso –Evo conserva su estatus de asilado y en consecuencia con la protección del gobierno, pero sí sobre su futuro: Irá a Argentina para protegerse con el gobierno de Alberto Fernández y desde ahí organizar la participación de su Movimiento a Socialismo (MAS) en las elecciones presidenciales de Bolivia. (José Ureña, 24 Horas, México, p. 6)
López Obrador llega al poder en 2018 con el gran apoyo de un pueblo indignado por la corrupción, la violencia y la impunidad desbordada.
Las grandes características del primer año fueron: 1) Preservó la estabilidad económica, a través de finanzas sanas, baja inflación, el súper peso a $19.00, paradójicamente aplicando una clara política neoliberal que el Presidente tanto fustigó. 2) Estancamiento económico. Se pasó de un compromiso de crecer en 2019 al 4%, a una realidad de sólo el 0%. 3) Privilegió la relación de “entendimiento” con Estados Unidos, apresurando la negociación del nuevo TMEC y aportando contención de flujos migratorios, mediante nuestro “muro humano”. Una política exterior de “apaciguamiento”. (Francisco Suárez Dávila, El Universal, Opinión, p. 21)
Ayer, mientras los representantes de los miembros del T-MEC firmaban el protocolo modificatorio, se cumplían 845 días desde que se comenzó a renegociar el TLCAN.
No faltaron ingredientes en este proceso: una campaña presidencial hostil hacia México de Donald Trump, amenazas de aranceles, un tercer socio como Canadá que se baja y luego se sube a la negociación, elecciones presidenciales en México, una guerra comercial con China y un boom migratorio desde Centroamérica que puso nuestra frontera norte más caliente que nunca.
“Es un resultado satisfactorio: porque nos quedamos en el club de América del Norte como socios del bloque comercial más poderoso del mundo y con una visión de comercio exterior que da una señal muy positiva a los mercados”, me decía Moisés Kalach, director del Consejo Consultivo Estratégico de Negociaciones Internacionales del CCE. (Bárbara Anderson, Milenio Diario, Negocios, p. 26)
¿Quién iba a pensar que al presidente López Obrador, Estados Unidos le haría el mejor día de lo que va de su mandato? Nadie. Por más que hayamos visto desde el inicio de gobierno que plegarse a la voluntad del norte iba ser la norma en la política bilateral, no se podía vaticinar que en un momento difícil de la política norteamericana se fuera a firmar el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, ¡en México!
Es indudable que es un gran logro de los negociadores mexicanos. Y como todo lo bueno en este gobierno, pues también es un logro de Marcelo Ebrard, el hombre orquesta, el que todo lo puede y todo lo hace, quien no le dice que no a ninguna tarea: lo mismo negocia el tratado comercial, que ordena la persecución de migrantes o que toma la foto de la firma del acuerdo trinacional. Honor a quien honor merece y el vicepresidente Ebrard ha regresado con la leña cortada y se va de nuevo a enfrentar nuevas tareas de la cuatroté. (Juan Ignacio Zavala, El Financiero, Nacional, p. 40)
La vía para la negoción técnica conducida por el subsecretario para América del Norte de la Cancillería, Jesús Seade, fue posible por el trabajo de quien encabeza la relación política con Estados Unidos, Marcelo Ebrard Casaubón (MEC)
Después de haber superado las crisis migratoria y de seguridad promovidas por el presidente Donald Trump, México logró abrir los canales de diálogo con los interlocutores republicanos y demócratas para allanar el camión a la versión revisas del acuerdo que había sido ya suscrito por los tres países. ¿Cuáles serán los retos para nuestro país aprobado el T-MEC? (Eduardo Del Río, 24 Horas, CDMX, p. 8)
Más allá de que las posibilidades de que el acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) sea ratificado este año por el Congreso estadounidense son ahora de 95 por ciento, llama la atención el espaldarazo al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.
La importancia del acuerdo para México no puede ser desestimada. La conclusión y ratificación del acuerdo introduce un bienvenido elemento de confianza en la economía mexicana. Pero llama la atención el notable afecto con que el presidente Trump se manifiesta respecto a López Obrador, al que ha calificado como “un hombre maravilloso” y un gran aliado.
Cierto que Trump no ha dejado de agradecer públicamente al mexicano por la decisión de movilizar a la Guardia Nacional para detener a las caravanas de migrantes centroamericanos, y que parece estar en el proceso de reenergizar la cooperación de seguridad bilateral. Las razones son buenas. Pero Trump y AMLO sólo han hablado por teléfono y de hecho tienen posiciones políticas divergentes aunque estilos similares. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 23)
Los criminales y la 4T nos retan, de diferente manera, a buscar la unidad de los diversos. Respondamos con un relato compartido, sobre el cual levantar una agenda mínima y flexible para la investigación y la acción.
En lo relacionado con la inseguridad, son admirables y loables las buenas intenciones del gobierno de la 4T. Son igualmente evidentes las limitaciones de sus propuestas y las consecuencias negativas de algunas políticas; la tragedia humanitaria padecida por los migrantes, por ejemplo. Aun así, desde las alturas de la 4T se nos pide otro año de paciencia, pero también se nos advierte que guardemos silencio porque su estrategia no se moverá ni un milímetro. Nos están proponiendo una pasividad suicida, porque ellos, los criminales y sus aliados enquistados en los gobiernos, siguen asesinando, secuestrando, desapareciendo y robando. (Sergio Aguayo, Reforma, Opinión, p. 11)
Sin darle muchas vueltas, a lo largo de su historia independiente, México ha sido tanto un país con política de brazos abiertos para recibir a inmigrantes que en sus países de origen han pasado momentos difíciles, tanto por conflictos bélicos, como por gobiernos autoritarios y por supuesto crisis económicas.
Por otra parte, nuestras propias problemáticas, sumadas al hecho de tener vecindad con dos de las naciones más desarrolladas del mundo, nos han hecho ser uno de los países que más migrantes envía principalmente a Estados Unidos, lo que nos ha llevado a recibir tan solo por concepto de remesas por parte de nuestros paisanos al norte de la frontera, más de 30 mil millones de dólares por año, algo que en más de una ocasión ha llegado a rebasar aquello que ingresamos por parte del turismo y de las exportaciones petroleras.
El problema es que Estados Unidos es una opción para la migración mexicana que cada vez se complica más. Las cosas se empezaron a poner difíciles tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, lo que llevó a una serie de mayores controles migratorios, que implicaron un serio freno a los mexicanos que han buscado mejores opciones en el exterior. Más adelante, vino el gobierno del demócrata Barack Obama, muy sonriente y carismático, pero a la fecha ha sido quien más mexicanos ha deportado de territorio estadounidense. (Yolanda de la Torre, El Sol de México, Análisis, p. 19)