El tránsito por México de migrantes procedentes de Centroamérica se redujo hasta un 80% en los primeros meses de la pandemia del covid-19. Sin embargo, los recientes desastres hidrometeorológicos agravarán la crisis económica en los países de origen, dejando a las personas en condiciones de pobreza más graves que a principios de 2020. El sueño americano será quizás la única solución a sus problemas. En este contexto, es de esperar en un futuro cercano la recuperación e incremento de los flujos migratorios que circulan por el país camino a Estados Unidos.
Durante el tránsito, los migrantes son altamente vulnerables, padecen una serie de vejaciones y problemas de salud. Las casas de asistencia y albergues existentes en el territorio nacional son los lugares de atención más importantes. Ellas reportan que 37% de los migrantes que reciben han tenido en su trayecto algún problema de salud, siendo los más frecuentes algún tipo de heridas y accidentes, pero con la pandemia deben sumarse otras afecciones, como las enfermedades respiratorias, que han aumentado de manera exponencial durante la contingencia por el covid-19.
El acceso a los servicios públicos de salud es difícil porque no se encuentran disponibles públicamente los lineamientos específicos para su atención. Cuando las personas migrantes requieren asistencia médica, en cualquier clínica del sector salud se les pide una identificación emitida por el gobierno, requisito difícil de acreditar por no contar con ella o haberla perdido en algún momento de la travesía por robo u algún otro acto de la delincuencia. (Milenio, Opinión, On line )
El próximo secretario de Seguridad Nacional de EU, Alejandro Mayorkas, está muy ocupado revisando la recién aprobada Ley de Seguridad Nacional, que regula la operación de agentes extranjeros en México. El asunto le interesa sobremanera porque la DEA ha manifestado inconformidad con esa medida, por lo que será una de las primeras pruebas de su gestión. (El Heraldo de México, Opinión, p.2)
Con la consigna “primero los pobres”, los defensores del bodrio de ley del Banco de México aprobado por el Senado juran y perjuran querer “proteger” el dinero con que ingresan cada que vienen de visita los paisanos que trabajan en Estados Unidos.
Un activo propalador de esta mentira es Alejandro Armenta, senador por Morena, quien desparrama una progrefobia contra la institución que quiere convertir en una lavandería de dólares eventualmente mal habidos, a la que reprocha no haya condenado “el saqueo” de los gobiernos “neoliberales” y calumnia con la tontería de que es comparsa de la Reserva Federal gringa.
Su visión es pedestre: dice que cada año vienen 10 millones de migrantes que traen en promedio de “500 a mil dólares” cada uno y que cambian por 15 tristes pesos-dólar en el mercado negro, en vez de los aproximadamente 20 que pagan bancos y casas de cambio. (Carlos Marín, Milenio, Opinión, p.7)