Opinión Migración 120121

 

Duda razonable // Y Trump regresa al muro

¡Build the Wall! ¡Build the Wall!”, gritaron una y otra vez sus seguidores durante la campaña que lo llevó a la presidencia. “¿Y quién va a pagar por el muro?”, preguntaba Trump a sus miles de fanáticos… “¡México!”, contestaban al unísono.

Hasta el momento que redacto estas líneas, la oficina de Donald Trump tenía programado que hoy martes, el aún presidente de Estados Unidos viajará a Alamo, Texas, al este de McAllen para celebrar la finalización de un tramo del muro fronterizo que tanto presumió, nunca terminó y, por cierto, México nunca pagó.

Para construir lo poco que construyó, Trump tuvo que desviar dinero del Departamento de la Defensa por la negativa del Congreso a darle todo lo que podía; hizo varios viajes de “supervisión” y ahora elige al muro como el lugar donde reaparecerá después de los eventos del miércoles pasado que lo tienen cerca de salir de la Casa Blanca antes que termine su periodo, ya sea por juicio político o por el mecanismo constitucional de remoción por incapacidad.

No es una ocurrencia trumpiana la visita. Él y lo que queda de su equipo, sobre todo Stephen Miller, saben que muy pocas cosas le dieron a Trump notoriedad y la posibilidad de construir una base de electores y fieles seguidores como el asunto de la migración con sus rasgos racistas.

Fue en ese tema donde se mostró tal cual es, desde el muro, la guerra contra ciudades santuario, el aumento de deportaciones internas, la separación de adultos migrantes de los niños, el enjaulamiento de menores, los cambios en las reglas de asilo, el fin del programa DACA, el endurecimiento en las visas de trabajo para extranjeros de todo tipo…Y muchas acciones más.

Y fue ese tema, en muchos estados y muchas comunidades, que construyó el movimiento que terminó tomando el Capitolio el miércoles cuando la mayoría de los estadunidenses votaron por Biden. Es ese movimiento el que ha hecho aumentar los crímenes de odio en EU los últimos cinco años y el que ha construido nuevos movimientos racistas y antimigración.

 Quedará para la historia lo que los dos gobiernos mexicanos que lidiaron con él hicieron. El primero lo invitó a Los Pinos para celebrarlo en su campaña, y después hizo canciller al amigo de su yerno… solo por eso. El segundo le hizo el trabajo sucio en la frontera y fue a Washington, en plena campaña, a agradecerle. Trump regresa al muro. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

 

La nueva agenda bilateral México-Estados Unidos

 Durante la administración de Donald Trump, la relación con México se construyó sobre la base de constantes presiones hacia los gobiernos de Peña Nieto y de López Obrador, además de las descalificaciones a los migrantes mexicanos, con un discurso de odio y políticas persecutorias. Esta política permitió a Estados Unidos establecer las condiciones para alcanzar la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), bajo las mejores condiciones para nuestro vecino del norte y delinear la política migratoria de nuestro país, bajo los criterios dictados por los estadounidenses, haciendo de México el brazo ejecutor de la política norteamericana de contención de los flujos migratorios y el muro que tanto pregono Trump.

 En el ocaso de la administración de Donald Trump el balance es favorable a Estados Unidos, país que logró imponer su agenda bilateral a un gobierno mexicano temeroso de contradecir a Trump, llegando al grado de rendir cuentas de los avances de las acciones migratorias mexicanas, lo que trajo como consecuencia que dicha agenda solo contemplara aquellos temas del interés de Trump, como frenar la migración a su país.

 Con la llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos se abre la posibilidad de construir una agenda bilateral amplia que contemple, además del tema migratorio, la seguridad fronteriza para atender el tráfico de personas, armas y drogas; salud, que incluya la protección de la comunidad mexicana migrante radicada en Estados Unidos, a fin de que reciban atención medica en medio de esta pandemia y sean vacunados contra el Covid-19.

 La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca nos hace pensar en una nueva era de gobierno con un cambio importante en el ejercicio del poder, ajeno a caprichos y desplantes, con un presidente con la suficiente voluntad política para construir nuevos puentes de diálogo para establecer una mejor y fluida cooperación bilateral en beneficio de la población de los dos países.

 Biden, como presidente de Estados Unidos, habrá de desplegar una estrategia que le permita recomponer la posición de ese país en el mundo, tras cuatro años en lo que Trump provoco una fuerte división al interior de su país.

 En el tema migratorio, esperamos se materialice el paquete de reformas migratorias que Biden prometió, como candidato, aplicaría en los primeros 100 días de su gobierno, a fin de alcanzar una reforma migratoria integral que no solo revierta las medidas antiinmigrantes de Trump, sino que inicie un proceso que otorgue la ciudadanía a 11 millones de inmigrantes; establezca un mecanismo legal que proteja a los Dreamers de una posible deportación; anule las restricciones de viajes impuesta por Trump a ciudadanos de 13 países; inhabilite las regulaciones que prohíben a empresas norteamericanas contratar a personas extranjeras; derogar las disposiciones que limitan otorgar la calidad de refugiado; frenar el desvío de recursos del Pentágono para la construcción de un muro fronterizo y terminar con el programa “Quédate en México”, que obliga a los solicitantes de asilo a quedarse en México, en tanto se resuelve su petición.

 Estamos frente al ocaso de una administración que agredía y el inicio de otra que parece priorizar el diálogo y las propuestas. Todo dependerá también de la posición que asuma el gobierno mexicano: Construir o someterse como lo hizo con Trump. Todos esperamos que, ahora sí, el gobierno de nuestro país anteponga los intereses de los mexicanos en esta nueva agenda bilateral. (Pilar Lozano Mac Donald, El Universal, Opinión, On line)

 

En privado // El discurso oficial y la pinche realidad

Retales

  1. VISITA. A ver qué declara Donald Trump hoy cuando visite la frontera McAllen-Reynosa en el emblemático Álamo, Texas, para celebrar su muro. Se espera al menos una alusión al papel del gobierno amigou del presidente López Obrador en la contención de migrantes hacia Estados Unidos; y
  1. DESPERDICIO. El que Christopher Landau haya anunciado que el día 20 deja la embajada de Estados Unidos es una baja en las relaciones bilaterales. Hasta dónde sé, debería permanecer en el cargo hasta que el Departamento de Estado nombrara, o no, a un sucesor. Lo mismo hizo hace 12 años Tony Garza, al fin del gobierno de George W. Bush. (Joaquín López – Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

 

Desde afuera // México – EEUU: “Siempre vamos a tener diferencias”

Un presidente Joe Biden “será el adulto en la sala y será mucho más responsable (que Donald Trump) en la gestión de la relación bilateral”, dijo hace semanas Juan González, recién nombrado asesor de temas latinoamericanos para el Consejo Nacional de Seguridad.

Biden, agregó, “no va a cerrar la frontera por capricho”, o para presionar al gobierno mexicano. De hecho, expresó en septiembre pasado, “debemos invertir menos en murallas e invertir mucho más en la prosperidad económica de nuestros vecinos”, en especial México y Canadá.

Aunque hasta donde se sabe, el gobierno estadounidense entrante no ha informado de una política definida hacia México, el nombramiento de González como encargado de América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional de Biden obliga a recordar que habrá al menos una voz realista en su definición.

Por ejemplo, la búsqueda de solución para los problemas de migración, se sabe, es un punto importante para Biden. De hecho, es una de sus promesas de campaña. Pero no se trata de una opinión a ciegas.

Para González, de origen colombiano y que en los años 90 pasó algunos de sus 44 años de vida en México, el gobierno de Trump se preocupaba muy poco por cuestiones de corrupción, derechos humanos, libertad de prensa, y “realmente ignora algunas de las tendencias problemáticas que se están produciendo en México”.

En contraste, para Biden, es importante buscar la solución de los problemas de migración. Y en ese sentido, resolver la situación de miles de personas, especialmente de origen centroamericano, que el propio González recordó viven ahora en zonas fronterizas en condiciones de precariedad y a merced de grupos criminales.

La idea, dijo, es “asegurarnos de que estamos planificando no sólo la infraestructura transfronteriza, sino también la seguridad. Asegurándonos de que, al mismo tiempo, le demos prioridad a la seguridad nacional de EU, y que el comercio transfronterizo sea algo que se facilite”.

Pero aquella mesa redonda dejó también un aviso importante: aquellos países dispuestos a trabajar efectivamente en temas de cambio climático, uno de los puntos fuertes de la agenda internacional de Biden, “tendrán causa común con Estados Unidos”. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 18)

Razones // Marcelo y Claudia: acatar asfixia

Ebrard está bien relacionado con el partido demócrata, incluso colaboró personalmente en la campaña de Hillary Clinton hace cuatro años, pero tuvo que organizar la visita a Washington en agosto, que significó un claro respaldo a Trump en campaña, y ahora ha tenido que ser parte de la bochornosa defensa de Trump, reflejada, primero, en el tardío reconocimiento del triunfo de Biden y, después, en la no condena del ataque al Capitolio, pero sí de la suspensión de las cuentas en redes sociales de Trump.

El director del hemisferio oeste del Consejo Nacional de Seguridad y el hombre que se encargará de las relaciones con México será Juan Sebastián González, muy cercano a Biden desde que éste fue vicepresidente, especialista en temas de drogas y seguridad nacional, nacido en Colombia y educado, en parte, en México, donde hizo la prepa en el Colegio Americano.

Durante la campaña, González ya se encargaba de esas relaciones y fue muy crítico con la visita de López Obrador a Washington, mostrándola como lo que era: un acto de campaña en favor de Trump. Lo exhibió en redes sociales en diversas ocasiones. Uno de esos tuits, con un largo hilo posterior, se titula “AMLO cleary stumping for Trump”. Días después publicó otro que decía, en español, “una imagen vale más que mil palabras”, donde se veía la imagen de López Obrador “agradeciendo” el trato que dio Trump a nuestros paisanos y, junto, una foto de decenas de migrantes apiñados en una celda del servicio de migración.

En una de sus entrevistas habla de los temas de la agenda con México, a la que califica como la relación más importante de la región, que Biden la llevará “a un nuevo nivel estratégico” e insiste en los temas de seguridad, medio ambiente; destaca el de energía y el respeto a los compromisos asumidos en ese sentido. A Ebrard le costará, y mucho, equilibrar la relación, y se le hará más difícil aún dar la cara por posiciones que no comparte en absoluto. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)

Puentes y cruces // Nuevos avances en la agenda de México en Norteamérica

La semana pasada observamos dos eventos clave para nuestra política exterior con Estados Unidos y Canadá. En primer lugar, celebramos el capítulo regional de América del Norte de la XXXII Reunión de Embajadores y Cónsules, inaugurada por el canciller Ebrard y con la participación del secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma. Ambos funcionarios coincidieron en una agenda proactiva para la región, particularmente desde el nuevo diálogo bilateral con la administración del presidente electo, Joe Biden.

Algunos objetivos centrales son una agenda migratoria basada en el respeto a los derechos humanos de las personas migrantes, así como anclada en programas de desarrollo económico en la región, a fin de atender las causas estructurales de la migración.

Además, buscaremos reforzar los mecanismos de protección consular y acelerar la vacunación contra covid-19 de nuestros connacionales en Estados Unidos y Canadá. En la reunión virtual se dieron cita los titulares de las embajadas en Washington y Ottawa, la embajadora Martha Bárcena y el embajador Juan José Gómez Camacho, así como los titulares de los 56 consulados en la región.

En este sentido, destacaría la instrucción de multiplicar los esfuerzos para llevar las distintas vacunas contra covid-19 a nuestros connacionales en Estados Unidos, con un primer centro de vacunación en Orlando, Florida. Además, se seguirá reforzando el papel de las Ventanillas de Salud, bajo la supervisión del ingeniero Luis Gutiérrez, que seguirán buscando ampliar su colaboración con la red de organizaciones aliadas en beneficio de la salud de nuestros paisanos.

Por otro lado, seguiremos impulsando la modernización de nuestra frontera norte y fortaleceremos nuestra cooperación en materia comercial, al tiempo que buscaremos colaborar en los frentes multilaterales en beneficio de las banderas progresistas que compartimos. (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Nacional, p. 13)

Tiraditos

El desigual y contagioso acuerdo fronterizo México-EU

Por enésima ocasión, los gobiernos de Estados Unidos y México acordaron ampliar la restricción al tránsito fronterizo vía terrestre que no sea esencial hasta el próximo 21 de febrero, informó la cancillería mexicana. Y ojalá que fuera acuerdo parejo, porque ciudades como Tijuana y Mexicali, cuyos habitantes no han podido cruzar al otro lado durante nueve meses han señalado que cada fin de semana, en días festivos, fin de año, son miles los estadunidenses, la mayoría de origen mexicano, que cruzan a territorio nacional y eso ha sido un foco de contagios por Covid-19. Vaya acuerdo. (Contra Réplica, Opinión)

Resultados, el antídoto de Biden ante el populismo

Eliminar un régimen populista no es algo sencillo, ni siquiera en el país más avanzado y con una democracia tan acreditada como Estados Unidos.

 El error inicial fue haberse permitido caer en esas garras del discurso fácil pero hueco, dejarse envolver en esas promesas incumplibles y en esos mensajes de polarización y odio que provocan cicatrices permanentes en el ánimo social.

 Donald Trump no es un buen empresario, pero tuvo la visión de notar ese nicho de mercado electoral de la gente con más rencores que entendimiento, de una población que descarga en los gobernantes toda la obligación de su bienestar personal. Los vio, los entendió, los usó y es el Presidente.

 En materia migratoria no será despectivo con los mexicanos, no seguirá con el muro, pero tampoco lo mandará quitar. Y sí querrá mantener los controles de flujo migratorio quizá con una imagen más humana. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Finanzas y Dinero, p.8)

Correo ilustrado

Rechazan visita de Trump a Álamo, Texas

Estimada señora directora: Resulta paradójico que Donald Trump concluya su desastrosa presidencia en Álamo, Texas, donde en 1836 el Ejército de México se enfrentó a los separatistas texanos.

Repudiamos su presencia en ese lugar prevista para hoy, impulsada por congresistas demócratas y la legendaria organización chicana La Lupe (La Unión del Pueblo Entero), fundada por César Chávez, así como la construcción de 724 kilómetros más de vallas del muro fronterizo, que se presume va a inaugurar.

Fausto Cantú Peña, Constitución y República AC; María García, Coalición Binacional vs Trump. (Correo ilustrado, La Jornada, p. 2)