Opinión Migración 120123

Bajo reserva

Biden no ha construido muro porque no lo necesita

Nos platican activistas en defensa de los migrantes que no cayó nada bien entre ellos la declaración del presidente Andrés Manuel López Obrador frente a Joe Biden: “Usted es el primer presidente de Estados Unidos que no ha construido un metro de muro”. Dicen que no hace falta el muro, pues, aseguran, en los últimos cuatro años el gobierno mexicano construyó un dique real con miles de elementos de la Guardia Nacional, Ejército, Marina y del Instituto Nacional de Migración que se ha convertido en una especie de “Border Patrol” mexicana. Quizá, nos hacen notar, sí estamos pagando el muro, como lo prometió el entonces presidente estadounidense Donald Trump, pues esta pared militar y policial tiene un costo para el erario. Así, resumen, Biden no ha construido ningún muro, simplemente porque no lo necesita, para qué gasta, si los amigos de México están haciendo el trabajo. Quién duda de que los estadounidenses sean pragmáticos. (El Universal, Nación, p. 2)

Frentes políticos

  1. Temporada de acuerdos. Los trabajos de la Cumbre de Líderes de América del Norte culminaron con una reunión bilateral entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, en donde hablaron de temas que competen directamente a ambas naciones. Durante el primer día de la cumbre, López Obrador y Joe Biden, presidente de EU, abordaron la integración económica, migración y el combate al tráfico del fentanilo, mientras que en el segundo día, López Obrador recibió a Biden y a Trudeau en Palacio Nacional, junto con las delegaciones de ambos países. Sin embargo, el gran estratega de este encuentro de alto nivel ha sido, sin duda, el canciller Marcelo Ebrard. Un mérito que nadie puede regatearle. Lo ha hecho muy bien.
  1. Feliz. El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, destacó los acuerdos alcanzados en la Cumbre de Líderes de América del Norte entre los presidentes Joe Biden y Andrés Manuel López Obrador y el premier Justin Trudeau. Señaló que en materia migratoria seguirá el trabajo conjunto para lograr un sistema seguro y ordenado abordándolo desde lo regional y no de forma aislada. En cuanto a la seguridad, indicó que continuará siendo prioridad el combate al tráfico de armas y de personas. Mucho se dijo en los días anteriores a esta reunión trilateral, pero el bloque económico más grande del mundo demuestra lo unido que está. (Excélsior, Nacional, p. 13)

Trascendió

Que siguiendo con la cumbre, una vez concluida los Congresos de México y Estados Unidos iniciaron conversaciones para celebrar en un plazo de entre 45 y 90 días su Interparlamentaria con el fin de analizar los acuerdos alcanzados y, en su caso, procesarlos en el ámbito legislativo. Según el líder de la mayoría de Morena en la Cámara de Diputados, Ignacio Mier, habrá especial atención sobre los compromisos en materia migratoria, como el de la deportación de hasta 30 mil indocumentados centroamericanos desde el territorio estadunidense a las entidades fronterizas mexicanas con el visto bueno de la 4T.

Que por eso uno de los asistentes a la Cumbre de Líderes de América del Norte que se lleva más chamba bajo el brazo es el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, a quien como encargado de la política interna y participante de las mesas de negociación, siempre al lado del Presidente, le corresponderá operar los acuerdos en materia migratoria y los de alcance regional pactados y signados con los gobernantes de Canadá y, sobre todo, Estados Unidos, con el tema de nuestra frontera norte. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)

La migración un tema de Biden y de López Obrador

El derecho a la libre circulación dentro y fuera del país se ha reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Toda persona tiene derecho a la libertad de circulación y de residencia dentro de las fronteras de cada estado y toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a él. Sin embargo, no existen instrumentos internacionales que reconozcan la elección del país de residencia como un derecho humano.

Como todas las personas, los emigrantes tienen derechos humanos. Las disposiciones de los instrumentos en esta materia hablan por todos, incluyendo a los emigrantes. Sin embargo, a menudo existe una gran diferencia entre los derechos que la justicia internacional de los derechos humanos garantiza a los refugiados, los solicitantes de asilo, los trabajadores migratorios y otros grupos similares, y las realidades a las que se enfrentan. Estos son violados con frecuencia, incluido el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad.

Su especial vulnerabilidad se deriva de su condición de extranjeros, ya que son los que han cruzado las fronteras internacionales para entrar en otro país en los que no son ciudadanos, y donde por lo general, pueden permanecer, vivir y trabajar legalmente solo con el consentimiento expreso de las autoridades del país.

Como extraños a la sociedad de acogida, no saben el idioma local, las leyes o las costumbres sociales, lo que reduce su capacidad de conocer y hacer valer sus derechos. Pueden ser objeto de discriminación en el lugar de trabajo y en su vida cotidiana, y también pueden enfrentarse al racismo y la xenofobia, y convertirse en blanco del odio de los crímenes.

Los emigrantes que entran en un país de destino o tránsito sin los documentos necesarios pueden ser detenidos por un período de tiempo prolongado por las autoridades, y ser sometidos a un trato inhumano o degradante, sin acceso a asistencia letrada.

Los trabajadores emigrantes indocumentados también son vulnerables al abuso y la explotación por parte de los empresarios, los agentes de emigración, los burócratas corruptos y las bandas criminales. Las mujeres pueden fácilmente convertirse en objetivos para la explotación sexual. Los contrabandistas y traficantes de seres humanos también se aprovechan a menudo de los emigrantes en situación irregular.

El derecho a buscar asilo en caso de persecución es reconocido como un derecho humano por la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Este es la base de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, aprobada por las Naciones Unidas en 1951 que, con su Protocolo de 1967, se convirtió en el estándar universal del derecho de asilo.

La Convención, también conocida como la Convención de Ginebra, es la piedra angular de la protección de los refugiados, basada en una serie de principios fundamentales, en particular la no discriminación, la no penalización y la no devolución. El principio de no-penalización significa que una persona procedente de un territorio donde su vida o su libertad se ve amenazada a causa de su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opinión política y que después de entrar en un Estado miembro solicita inmediatamente asilo ante las autoridades no puede ser penalizado por entrada o presencia ilegal. 

No devolución, significa que el solicitante de asilo no puede ser devuelto a las fronteras de territorios donde su vida o su libertad se verían amenazadas por las razones anteriores. Según la Convención, los movimientos de refugiados solo pueden ser restringidos en la medida en que sea necesario.

En 1950, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, cuyo objetivo es velar porque todos puedan ejercer su derecho a buscar asilo. La Comisión de Derechos Humanos lleva adelante y coordina medidas internacionales para proteger a los refugiados, y supervisa la aplicación de la Convención.

Un grupo que necesita protección especial es el de los niños, principalmente los menores no acompañados, ya que son más vulnerables a las violaciones de sus derechos humanos. El ACNUR ha publicado unas directrices específicas para las autoridades de emigración determinando el interés superior del niño. 

El Comisario del Consejo de Europa para los Derechos Humanos ha hecho un llamamiento a los gobiernos para que velen porque las opiniones y los intereses de los niños refugiados sean tomados en cuenta en los procedimientos oficiales. (Luis David Fernández, La Crónica de Hoy, Negocios, p. 11)

Número cero // Biden se llevó la “Cumbre”, AMLO, los símbolos

La “Cumbre” de líderes de América del Norte fue un escaparate de la visión global de la región de EU y Canadá frente a la vieja idea de la “Patria Grande” latinoamericana de López Obrador. Pero, más allá de sus perspectivas distintas, la potencia mundial logró traducir en acuerdos sus prioridades para una mayor integración regional en un momento de transformación en que necesita afirmar el peso de Norteamérica en la geopolítica mundial. Los mandatarios, con tal objetivo, no escatimaron en revestir de simbolismo el encuentro trilateral de los “tres amigos”, de abrazos apretados y cercanía en las fotos, para conectar con sus agendas y electorados. Sin embargo, no pudieron ocultar la distancia de lo que representa la integración para cada uno, como constató el reclamó de López Obrador a Biden por el desdén de EU hacia América Latina y la respuesta puntual de éste sobre los intereses globales de su país y sus inversiones millonarias en la región.

Los símbolos sirven para reforzar su imagen y repeler críticas internas, contar y calcular su fuerza por la hegemonía mundial y trazar líneas amarillas del bloque en dirección al norte. También para delinear lo que se queda fuera del T-MEC, los migrantes o el resto de Latinoamérica. A todos les sirven los símbolos, pero EU logró impulsar su agenda en los compromisos y la dirección de la integración.

En los acuerdos es más fácil reconocer el realismo de Biden y Trudeau que las posiciones soberanistas o el “sueño de Bolívar” que defiende López Obrador. Las cosas van muy bien entre los socios de América del Norte, apostilló el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, al finalizar el conclave. Difícilmente podría haber dicho otra cosa si México, en los hechos, aceptó las fronteras al comercio, economía, migración y seguridad que dibujaron sus socios, a pesar de choques de discursos. Unos acuerdos de líneas rojas que confinan a la retórica la utopía de integración continental defendida por México. Y en los que lo más importante es lo que no se dijo sobre la operación de los acuerdos de migración o la solución del litigio energético, aunque eso puede esperar.

López Obrador protagonizó fotos y discursos, mientras la agenda la controlaron sus invitados, especialmente EU. Biden tenía clara la película que quería ver en la “Cumbre” con un guion sobre la urgencia de elevar la competitividad del mercado norteamericano frente a cambios geopolíticos por su lucha con China. EU ve a sus aliados necesarios para la relocalización de cadenas de suministro de Asia, sustitución de importaciones y asegurar sus fronteras de la migración y la droga. El enroque regional no se trata de construir un bloque político y de derechos como invocara López Obrador de una Unión Europea continental, sólo de mercado y comercio.

En la mesa de negociación, en la que el canciller Ebrard llevó la batuta por parte de México, se impusieron posturas que EU anunció desde antes, como el acuerdo para devolver hasta 30 mil inmigrantes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela que entren ilegalmente a su país o sin cumplir los requisitos, o su prioridad en el combate al fentanilo como emergencia sanitaria en su país. Los compromisos, si bien suponen el reconocimiento de López Obrador de que la economía mexicana está inevitablemente encadenada a Norteamérica, son menos claros en las respuestas a problemas que prevalecen, como la reforma energética, las mineras canadienses o la aplicación del plan migratorio de EU.

El simbolismo no lo resuelve ni logra despejar las dudas entre las posiciones pragmáticas de EU y Canadá frente a la defensa de la soberanía energética, el desinterés de México por las energías limpias o la amenaza a los derechos humanos del plan migratorio de Biden. Particulares dudas hay en esos acuerdos por el costo para México de cumplirlos. Con ellos queda suprimida la idea de una reforma migratoria en EU como condición para lograr una frontera segura y dejan a México una “bomba de tiempo” con la crisis de migrantes del Caribe y Centroamérica. Los estados fronterizos no tienen condiciones para absorber un flujo de migrantes no visto en la historia reciente sin poner en jaque el sistema de refugio y asilo del país.

Aun así, los líderes están decididos a seguir la vía exclusiva hacia el norte para reforzar la seguridad y alcanzar la prosperidad, sostenibilidad y la integración de los tres amigos. (José Buendía Hegewisch, Excélsior, Nacional, p. 16)

Historias de reportero // La Cumbre del desperdicio

Podemos burlarnos de que los mandatarios invitados tuvieron que soportar más de 40 minutos de monólogo de López Obrador. Podemos reírnos con los memes de sus caras durante la conferencia de prensa, del aterrizaje en el AIFA, de la hora con 10 minutos que le tomó al presidente Biden llegar a su destino, de la suspensión en La Bestia tras el camino brincoteado por los baches, las violaciones del protocolo. Lo de fondo es que, tras la Cumbre de Líderes de América del Norte, el saldo para México no se ve favorable.

A Biden le salió baratísima la visita. Lo único que tuvo que ceder fue aterrizar en un aeropuerto sin autorización. Concedido el capricho al anfitrión, todo lo demás fue recibir:

Primero, la ofrenda de la captura de Ovidio Guzmán —29 muertos y estado de guerra en Culiacán— para poder regresar a Estados Unidos con el discurso de que algo se está haciendo para frenar las exportaciones de fentanilo México que causan la muerte de más de 100 mil ciudadanos americanos al año.

Segundo, la aceptación de México para que lleguen 30 mil migrantes al mes (cubanos, haitianos, venezolanos, nicaragüenses) que Estados Unidos va a mandar, y quienes por condiciones políticas y logísticas son los que llevan los procesos más difíciles y costosos de repatriación.

Tercero, se lleva el sí de México para sus planes de reubicación de empresas en Asia (lo que López Obrador entendió como “sustitución de importaciones” en su setentera manera de ver la economía) y de semiconductores.

Los tres temas, parte central de la agenda electoral del Partido Demócrata. Y agrego un cuarto asunto: ya cuando lo tuvo de frente, López Obrador no le reclamó la larga lista de supuestos agravios que desfilan en las mañaneras como parte de la propaganda oficial. Vamos, ni lo de las inversiones en energía.

En 2005, George Bush fue el anfitrión de la primera Cumbre de Líderes de América del Norte (CLAN). Se anunciaba un acercamiento sin precedente en la relación México-Estados Unidos-Canadá, una invitación a la mesa grande para nuestro país. Siguieron 5 reuniones en 5 años consecutivos. Luego bajó el ritmo: de 2011 a 2023 se llevaron a cabo las otras 6 cumbres. Fotos, banquetes, reuniones largas, asesores de uno y otro lado. Llamadas, memos, acuerdos previos, meses de preparación. (Carlos Loret de Mola, El Universal, p. 5)

Jaque mate // El parlanchín

Lo suyo, realmente, es hablar. El presidente López Obrador soltó este 10 de enero una respuesta de 28 minutos, llena de digresiones y divagaciones, a una pregunta de la reportera Sara Pablo. Se alargó tanto que impidió a Joe Biden responder a las preguntas que le dirigió la periodista mexicana. No es que AMLO haya recurrido a ese largo discurso para evitar que Biden tocara el tema de la captura de Ovidio Guzmán o el del fentanilo, sino que padece simplemente de incontinencia verbal.

Este 10 de enero, ya con una demora importante en la agenda de la cumbre de Norteamérica, se ofreció la habitual conferencia de prensa final de los mandatarios. Después de las presentaciones iniciales, se procedió a las preguntas y respuestas. El acuerdo era que un reportero de cada país hiciera una pregunta. Cuando tocó el turno a la mexicana Sara Pablo, esta le hizo dos a Biden y una a López Obrador, pero AMLO tomó el micrófono y no lo soltó en 28 minutos. No respondió nunca la pregunta de la reportera, sobre migración, pero ofreció un sinuoso monólogo que dejó a Biden y a Trudeau, como relató Bloomberg, “moviéndose incómodamente en sus podios”. Al final Biden solo comentó que respondería después las preguntas de la reportera mexicana que AMLO no le había dejado contestar.

López Obrador habló a borbotones de las becas para ninis, el Tren Maya, el programa Sembrando Vida, el fentanilo, los migrantes, los daños que ocasiona el vapeo e incluso los guapos personajes con joyas de las series de televisión sobre el narcotráfico. Los gestos de asombro y sonrisas de pena ajena de Biden y Trudeau fueron reemplazados poco a poco, mientras avanzaba el larguísimo discurso, por muestras de incomodidad y aburrimiento.

El Presidente ni siquiera se preocupó porque la información fuera correcta. Afirmó, por ejemplo, que el número de migrantes mexicanos a Estados Unidos ha bajado gracias a sus programas sociales. La Customs and Border Protection de Estados Unidos, sin embargo, tiene otros datos, ya que reporta que el número de mexicanos detenidos en intentos por ingresar ilegalmente a la Unión Americana ha aumentado de manera brutal en el gobierno de López Obrador. En el año fiscal 2020 de Estados Unidos (octubre de 2019 a septiembre de 2020) la cifra fue de 309,230 para pasar a 823,057 en 2022. Sí hubo un momento en que el flujo de migrantes mexicanos se volvió negativo, pero fue en el gobierno de Felipe Calderón.

No es esta la primera vez que López Obrador se engolosina con el micrófono en una reunión diplomática. Lo hizo el 12 de julio de 2022 durante una visita a Washington, en la que pronunció un discurso de media hora en la llamada “oportunidad de fotografía”, un momento para que fotógrafos y camarógrafos tomen imágenes en la Oficina Oval de la Casa Blanca y en que el protocolo dicta que los mandatarios intercambien unas cuantas palabras. El presidente mexicano pensó, en cambio, que era su oportunidad de presentar un discurso de grandes pretensiones sociales a los medios de Estados Unidos, que no recogieron ni una palabra.

El presidente López Obrador está enamorado del micrófono, quizá no tanto como sus admirados Fidel Castro y Hugo Chávez, que daban discursos de varias horas, pero sí en los términos que se consideran adecuados en la política moderna. Piensa que todo lo que dice es novedoso y fascinante. Lo curioso es que él mismo afirmó el 18 de junio de 2019: “No me gusta la charlatanería, el hablar por hablar”. El problema es que, cuando toma un micrófono, se le olvida.

  • ASILO

“El derecho a solicitar asilo es un derecho humano”, declaró el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volver Türk. El plan de Biden para rechazar en la frontera a decenas de miles de refugiados cubanos, venezolanos, nicaragüenses y haitianos, para obligarlos a permanecer en México, violaría este derecho, según el funcionario de la ONU. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)

Desde afuera // De “amigos” a “socios”

Es una de esas situaciones en que algo de progreso es mejor que ninguno, sobre todo, cuando lo que se esperaba era que hubiera más roces o mejor de la cumbre de los “Tres Amigos”, o sea los presidentes Joe Biden, de Estados Unidos y Andrés Manuel López Obrador, y el primer ministro canadiense Justin Trudeau, los líderes de América del Norte, es que tuvo lugar y que pese a algunas previsiones, hubo avances.

Es una de esas situaciones en que algo de progreso es mejor que ninguno, sobre todo, cuando lo que se esperaba era que hubiera más roces –así fueran anecdóticos– como el ocurrido en la apertura del diálogo México-EU, cuando López Obrador demandó terminar el olvido de Latinoamérica y Biden le recordó que ningún país ofrece más ayuda que el suyo, en todo el mundo.

Otros choques fueron evitados, al menos en público. Tal vez no los hubo a puertas cerradas, o tal vez se redujeron a estar en desacuerdo, pero siguieron negociaciones que eviten su escalamiento hasta paneles de resolución, como en los casos de las leyes mexicanas sobre energía o la decisión de no comprar maíz transgénico.

Pero no son los únicos problemas. Canadá tiene sus propias dificultades con EU, tradicionalmente por la industria láctea y por las exportaciones de madera, ahora en torno a las leyes de EU sobre los componentes de vehículos que parecían excluir en principio a los fabricados en los otros países de América del Norte.

Tal vez por ello no hubo más ruido en torno a la declaración previa de Trudeau, en cuanto recordarle a López Obrador que es parte de un tratado internacional: las dos naciones se aliaron para presentar un frente común en defensa de sus respectivas industrias automotrices.

Será porque el propio Trudeau recordó lo cerca que en 2019 se estuvo de perder el acuerdo entre los tres países, cuando el recién electo presidente Donald Trump, demandó una serie de cambios cosméticos al Tratado Norteamericano de Libre Comercio (TLCAN), que dieron origen a lo que hoy es el Tratado comercial México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC).

Y eso, en estos tiempos de regionalismos y bloques, hubiera sido un problema de enorme gravedad para tres países complementarios.

Por eso es tan importante que sobreviva la idea de los “Tres Amigos” , aunque a veces sea de manera forzada y, más bien, una relación transaccional: Estados Unidos necesita de México y Canadá en cuanto a temas que lo afectan internamente, como narcotráfico y migración. La economía y la sociedad son las realidades de los dos vecinos estadounidenses.

A final de cuentas, la reunión terminó con una serie de acuerdos, que van del traslado de parte de la producción estadounidense de semiconductores a México, a la reducción de emisiones de metano para luchar contra el cambio climático y la instalación de estaciones de carga de vehículos eléctricos en las fronteras compartidas. El hecho es que hay dos realidades que persisten: problemas como migración y narcotráfico, y la necesidad de colaboración entre los tres, aunque los jefes de gobierno no sean “cuates”. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 27)

¡Pero le gustó el AIFA!

En algunas décadas será posible apreciar la magnitud del histórico punto de inflexión que hoy vive la humanidad. Además de que vamos saliendo de la peor pandemia en un siglo, de que estamos frente a un reto existencial por la amenaza manifiesta del cambio climático, de que vivimos los albores de la revolución tecnológica más disruptiva jamás vista, el mundo encara los riesgos que provienen de la primera conflagración militar en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, enfrenta la posibilidad de un conflicto entre Israel e Irán que desestabilizaría Medio Oriente y generaría caos en el mercado energético mundial, además de que sabemos que es sólo cuestión de tiempo para que China invada Taiwán y ponga a prueba el compromiso de EU para defender a ese país.

En medio de tan complejo entorno, se dio la primera reunión en México en décadas con los presidentes de EU y Canadá, países con los que hemos consolidado, a través de 30 años, la alianza comercial más poderosa del mundo. La oportunidad era inmejorable para tomar por los cuernos temas de impostergable relevancia para México. Se nos presenta la mejor oportunidad en generaciones para acelerar nuestra integración a Norteamérica cuando EU enfrenta dos retos monumentales: primero, tienen que sacar de China la enorme capacidad industrial que ahí han instalado. La inminente confrontación entre ambas potencias lo vuelve urgente, y las dificultades logísticas que estrangularon las cadenas de suministro durante la pandemia lo hacen deseable. Segundo, EU enfrenta una severa escasez de trabajadores como resultado de que la enorme ayuda económica que recibieron les permite quedarse en casa, al darles ahorro para posponer su regreso al empleo. Adicionalmente, millones menos migraron a EU durante la pandemia, afectando a familias y a empresas de servicios.

Esa escasez laboral hace difícil reducir la presión inflacionaria originada por la interrupción en las cadenas de suministro y por el fuerte incremento en la demanda por bienes (como resultado de que los consumidores permanecían en casa y con dinero para demandar “cosas”, al no poder viajar o salir a restaurantes). En este momento hay 10.2 millones de posiciones abiertas buscando trabajadores, mientras sólo 5.5 millones buscan empleo. Sin resolver esa rigidez laboral, la presión sobre salarios hará imposible detener la espiral inflacionaria.

Enfrentamos una oportunidad histórica no sólo por la proximidad geográfica que nos hace logísticamente atractivos, sino por las tres décadas demostrando que somos un destino de inversión confiable, con capacidad de trabajo innegable. Eso nos vuelve una alternativa ideal para mover a México cadenas de suministro. Es una gran oportunidad para pedir abasto de gas para el sureste de México y así convertirlo en un segundo frente manufacturero para abastecer la costa este de la Unión Americana.

En lo educativo, sería oportuno pedir ayuda para acelerar la capacitación de nuestros trabajadores y el acceso a tecnología de punta para darles soluciones en lo educativo y en lo sanitario a comunidades remotas. En lo migratorio, nunca ha habido un entorno más propicio para al menos intentar un gran acuerdo que facilite la entrada temporal de trabajadores mexicanos, para aliviar la voraz necesidad de nuestros vecinos tanto en lo industrial como en lo agrícola (ésta en estados Republicanos que harían al menos posible el apoyo de sus legisladores).

En temas de seguridad, la grave crisis por miles de muertes por sobredosis de fentanilo ofrece la posibilidad de incrementar la cooperación con agencias de inteligencia de ese país, no para descabezar cárteles aprehendiendo capos, sino para devastar organizaciones enteras y para estrangularlas en lo financiero.

Y en medio de tantas oportunidades, AMLO celebra que Biden, el Presidente del país más poderoso del mundo, aceptó aterrizar (más no despegar) en la porquería de aeropuerto de cuya grandeza y utilidad no logra convencer a nadie más que extorsionándolo.

México y los mexicanos merecemos tanto más que un líder tan pequeño y un gobierno tan mediocre. (Jorge Suárez Vélez, Reforma, Opinión, p. 9)

El Medio Ambiente y la Cumbre de los Three Amigos 

El año 2023 arrancó marcado por la expectativa de como se daría la Cumbre de Líderes de América del Norte (CLAN) que se realizó en nuestro país el 9 y 10 de enero y que coloquialmente se le denominó como la “Cumbre de los Three Amigos”.

Políticamente fue una reunión con muchos reflectores. Los temas en los que se esperaba alcanzar acuerdos interesantes, para la región, son la competitividad, migración y seguridad. Sin embargo, como buen augurio para la política ambiental nacional, se incluyeron también temas de agenda para las reuniones bilaterales y la trilateral, y con ello la Secretaria María Luisa Albores, cabeza de sector de medio ambiente y recursos naturales, se integró como parte del equipo de trabajo oficial.

La agenda de trabajo formal de la CLAN tuvo seis ejes específicos: diversidad, equidad e inclusión, medioambiente y cambio climático, competitividad, migración y desarrollo, salud y seguridad.

En medio ambiente, se hicieron referencias específicas a temas de conservación terrestre y marina, electromovilidad, minería y el uso de energías limpias, en el marco del Plan Sonora. (…) (Alexandra Zenzes Cordera, El Sol de México, Análisis, p. 13)

La Cuarta Transformación / A revisión, ahora, concesiones mineras

EN EL CONTEXTO de la Cumbre de Líderes de América del Norte, el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, logró colocarse también en los reflectores del escenario, luego de que le encargaran la tarea de operar varios temas que derivaron de las reuniones que el presidente Andrés Manuel López Obrador sostuvo con sus homólogos de Estados Unidos, Joe Biden, y Canadá, Justin Trudeau. De inicio tendrá que dar puntual seguimiento a los acuerdos de migración segura y con apego a derechos humanos, basada en la Declaración de Los Ángeles, así como en lo que corresponde a la inclusión de mujeres indígenas en los sectores políticos y económicos. (Darío Celis, El Financiero, Econompia, p. 6)

La cumbre

La concesión política fue evidente. “Si no aterrizan en el Aeropuerto Felipe Ángeles, se van a reír de mí”. De ese tamaño era la preocupación del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para lograr que sus homólogos de Canadá y Estados Unidos llegaran por el inoperante y absurdo nuevo aeropuerto. El otro de transporte de Estados Unidos, en el que venía toda la carga, incluida su limusina, llamada La Bestia, llegó por el Benito Juárez, igual que la primera dama de Estados Unidos, la doctora (ella sí es doctora, no como la nuestra) Jill Biden.

La inoperancia del Felipe Ángeles quedó demostrada: el presidente Joe Biden, de Estados Unidos, hizo, a bordo de La Bestia, y con el Presidente de México a su lado, más los traductores, más de una hora de camino del aeropuerto a su hotel en Polanco, con todo y que todo el trayecto fue despejado por las fuerzas de seguridad, ocasionando severos trastornos de tránsito en la zona.

(…) La conferencia de prensa conjunta que se dio el martes, luego de lo que, se supone, sería el evento más trascendente de la cumbre, que era la reunión de los tres mandatarios, fue el teatro de lo absurdo.

La primera pregunta fue para Biden, y abrió refiriéndose a una controversia interna de Estados Unidos porque aparecieron unos documentos confidenciales de sus tiempos como vicepresidente, en una oficina privada de Biden. Claro, igual que Trump. Luego se refirió a las pláticas, pero nada trascendente. Habló menos de 15 minutos. Justin Trudeau, entre francés e inglés, habló de otro problema interno de Canadá, que es el asilo a los inmigrantes haitianos. Luego más retórica. Tanto Biden como Trudeau propusieron convertir a la zona en una potencia de creación de energías limpias. Pero el presidente López Obrador hizo como que la virgen le habla, y ni tocó el tema.

Trudeau habló menos de 10 minutos. Y entró en escena Andrés Manuel López Obrador, quien nos regaló una perorata de casi 28 minutos, sospechosamente similar a una mañanera. Habló de los “ninis”, de “Sembrando Vida”, de sus “éxitos” como mandatario, de su compromiso con la democracia, de haber hecho desaparecer la corrupción en México. Y ya. Ya no dejó hablar a los otros. Pero Biden y Trudeau no son el auditorio de una mañanera, ni se dejarán marear con la verborrea. Tienen inteligencia sobre México, y saben qué está pasando. Vendrá un conflicto con nuestros socios. (Jorge Berry, El Financiero, Mundo, p. 21)

La Aldea // Era suya, suya… y la dejó ir

La reciente cumbre trilateral entre los líderes de América del Norte, la oportunidad histórica que se presenta a México por condiciones geopolíticas y económicas, parece para desgracia de nuestro país, que será desaprovechada trágicamente.

El mensaje de Biden y de Trudeau consiste esencialmente en el fortalecimiento productivo de la región, capitalizar la relocalización regional de industrias y fábricas provenientes de Asia, para fortalecer las líneas industriales de suministro.

(…) Estos encuentros bilaterales con EU y con Canadá por separado, además del espacio de la cumbre trilateral, representaron una oportunidad única para decirle a México ‘súbete al tren de la defensa del planeta contra el cambio climático, asume compromisos de avanzada en materia producción industrial, inversión privada, relocalización de líneas de suministro’. La respuesta del presidente mexicano fue ideológica, con un discurso anquilosado de premisas Norte-Sur de los años 70.

A los planteamientos profundos de migración y fentanilo, preocupaciones centrales del presidente Biden, AMLO respondió con un discurso vago de polleros y traficantes de personas, y de eliminación de laboratorios —que por cierto, nadie conoce porque no se ha informado —. ¿Será cierto?

La relocalización industrial más exitosa que ha sucedido en México desde la pandemia es la del fentanilo, que hoy se produce en nuestro territorio con precursores químicos provenientes de Asia, que las “muy eficientes” aduanas mexicanas en control de la Marina, no han podido detener.

El fentanilo mató a más de 104 mil estadounidense en el 2022 y proviene de México. Ninguna acción seria y enérgica se ha tomado en este país para impedir esta crisis de substancias.

A las cortesías y la amabilidad de Biden y Trudeau, AMLO respondió con una sutil “mañanera” vespertina de 42 minutos.

A las peticiones de Canadá por revisar el tema energético y atender las demandas insistentes de sus empresarios e inversionistas, AMLO respondió que con todo gusto los recibe para explicarles la soberanía y la independencia.

En síntesis, un rosario de sinsentidos y absurdos que dejan pasar una oportunidad histórica para el impulso económico, comercial y migratorio de México.

Una sola propuesta de nuestro gobierno a cambio de recibir a 360 mil inmigrantes (cubanos, venezolanos, nicaragüenes, centroamericanos en su conjunto) que Estados Unidos impuso a nuestro país. Somos, de facto, aunque el gobierno lo niegue, un tercer país seguro. ¿Quién va a alimentar, emplear, otorgar cobertura médica a esos cientos de miles de personas en espera de la resolución de ingreso, visa o asilo a Estados Unidos?

Ya verá usted en unos meses, la crisis humanitaria de inmigrantes extranjeros en territorio mexicano. ¿Qué obtuvimos a cambio de esa costosa concesión? Nada.

López Obrador, enredado en las telarañas de la ideología, de los países ricos y pobres, de la desigualdad que nadie combate, desaprovechó una extraordinaria oportunidad para negociar beneficios y ventajas competitivas para México.

¿Quieren ustedes energías limpias? Inviertan en México. ¿Quieren disminuir la inmigración de centroamérica? Vamos a hacer un plan global de inversión energética en la región.

Nada. Palabrería, sonrisas, promesas de amistad y una buena disposición política de ambos países hacia México, que se diluye por la cerrazón presidencial. Lamentable. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, Opinión, p. 22)

Café Político // Año y medio y caerá el telón sexenal

Los migrantes en la frontera norte

Ya está el acuerdo entre México y Estados Unidos para recibir aquí a los migrantes que serán deportados para seguir su trámite de asilo desde territorio mexicano, y dejan la víbora chillando en las entidades del norte.

El ejemplo es el problemón que existe en Ciudad Juárez, donde los deportados cubanos, haitianos y nacionalidades incluidas en el acuerdo, familias enteras, deambulan por la ciudad.

Para sobrevivir en el gélido invierno norteño, piden limosna y sólo alivian su condición las agrupaciones religiosas y las organizaciones de la sociedad civil. La Federación brilla por su ausencia. (José Fonseca, El Economista, Política y Sociedad, p. 32)