En Ecuador, el presidente Noboa ha decretado un estado de excepción de 60 días con toque de queda, a causa de manifestaciones violentas inéditas por parte de grupos criminales en el país. Entre ellas, fugas y motines en prisiones, secuestros de policías, explosiones de coches, balaceras y la toma de rehenes durante la transmisión en vivo de un noticiero en televisión. Varios son los motivos que impulsaron estos hechos. Primero, el crecimiento, poder y alianzas de algunos grupos criminales en ese país con cárteles internacionales. Segundo, el reciente anuncio de medidas de seguridad, como reformas carcelarias que segmentan y aíslan a delincuentes peligrosos, penalización del consumo de drogas a pequeña escala y el uso de nuevas tecnologías en contra del narcotráfico. Y tercero, la causa inmediata, la fuga de prisión de El Fito, líder del grupo de los Choneros (vinculado al Cártel de Sinaloa).
En unas elecciones marcadas por el asesinato del candidato Villavicencio, ante sus propuestas de lucha frontal contra el narcotráfico, Noboa llegó a la presidencia en noviembre del 2023, con la promesa de combatir la corrupción y la inseguridad en Ecuador. Lo hizo derrotando a una candidata que representaba la continuidad de una serie de gobiernos que, al menos desde 2007, no consiguieron controlar la violencia. El último de ellos, de Guillermo Lasso, a pesar de múltiples estados de emergencia decretados entre 2021 y 2023, solamente vio crecer el crimen.
La posición geográfica de Ecuador lo convierte en un paso estratégico para el tráfico drogas desde Colombia y Perú hacia Europa y Estados Unidos, y su economía dolarizada facilita el lavado de dinero. Esto ha derivado en una mayor colaboración entre bandas locales y cárteles extranjeros, como el de Sinaloa o el CJNG y disputas por el control de las rutas del narcotráfico. La tasa de homicidios se incrementó de 5 por cada 100 mil habitantes en 2016 a 40 por cada 100 mil en 2023.
Nuestra región tiene retos importantes en materia de seguridad y migración. En ese contexto, han surgido políticas extremas de securitización, criminalización y violación a los derechos humanos que, como las implementadas por Bukele en El Salvador, buscan resultados inmediatos sin importar los medios. Su popularidad radica en el miedo, pero no atienden la raíz del problema. Urgen políticas integrales de seguridad que verdaderamente atiendan las profundas y múltiples causas de la inseguridad.
Los estados de excepción, como su nombre lo indica, son medidas extraordinarias para reestablecer el orden público en situaciones extremas, que conllevan la suspensión de algunos derechos ciudadanos. Dada la situación en Ecuador, estas medidas han sido bien recibidas por la comunidad internacional; sin embargo es muy importante que no se extiendan más allá de lo estrictamente necesario, pues la guerra contra el terrorismo y los estados de excepción han sido utilizados históricamente como como excusa para restringir libertades, vulnerar la privacidad y violar los derechos humanos de la población. Mediante un decreto, Noboa autoriza a las fuerzas armadas a “ejecutar operaciones militares para neutralizar” a los 22 grupos identificados como terroristas por el gobierno. No debemos olvidar que la actuación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad interna debe ser extraordinaria, justificada, excepcional, temporal, restringida, subordinada y complementaria a las fuerzas civiles, con regulación y control, como lo ha recalcado la CIDH.
La violencia se ha convertido en uno de los principales factores de empuje de la migración en nuestra región. De ahí que la situación en Ecuador vaticine el aumento aún mayor en el número de emigrantes, que ya en 2023 los convirtió en el segundo país con más presencia en México, solo después de Venezuela. Queda también en evidencia la necesidad de repensar los sistemas penitenciarios en nuestros países pues, lejos de contribuir a la reinserción, funcionan como fábricas de criminales en las que se originan gran parte de los delitos de extorsión y secuestro. (Eunice Rendón, El Universal, Nación, p. A7)
Primer acercamiento
Ante la importancia de la iniciativa privada en la agenda política y económica de México, se prepara un encuentro de alto nivel entre la precandidata de Morena, Claudia Sheinbaum, e inversionistas, empresarios, diplomáticos y sociedad civil estadounidense agrupados en la American Society of Mexico, cuyo presidente honorario es Ken Salazar.
La reunión, de carácter privado, está convocada para el próximo lunes.
La intención es entablar un diálogo entre distintos sectores para abordar temas de relevancia en la relación entre México y Estados Unidos, como el nearshoring, la educación, el sector energético y el T-MEC.
Este encuentro es fundamental para comenzar a compartir inquietudes de los inversionistas estadounidenses.
Recordemos que dos temas clave para los estadounidenses no se han resuelto: la disputa en materia de energía por el trato que reciben las empresas estadounidenses en México y el panel por la prohibición para importar maíz genéticamente modificado.
Otros temas de interés están relacionados con el fenómeno migratorio y la relocalización de empresas que buscan aprovechar la cercanía entre los mercados de México y Estados Unidos.
Se espera que, en las próximas semanas, American Society concrete otros encuentros de alto nivel entre representantes estadounidenses de distintos sectores y todos los precandidatos a la Presidencia de México. (Alejandro Pérez, Reforma Negocios, p. 3)
Más acciones en contra de migrantes, urge Estados Unidos a México. Anuncia reunión de alto nivel para tomar nuevas medidas. Los secretarios Blinken y Mayorkas vendrán a Palacio Nacional en los próximos días. (La Jornada, 22/12/23). ¿Será en estos días?
El proceso de comunicación preverbal en el que un sujeto lastimado busca las cosas perdidas, suele ser similar al del crecimiento. La comunicación preverbal se establece mediante el desarrollo motriz y perceptual. Ante las pérdidas se ve inferida por la falta de un objeto externo que estimule la relación. Hecho condicionador de fijaciones que impiden el desarrollo.
El esfuerzo de descarga del impulso liberado por medio de vías motoras seguirá la de un cambio interior como la expresión emocional: gritar, llorar, etcétera –inervaciones musculares–. No puede por sí mismo dar alivio a la tensión, por lo que necesitará un objeto externo que las canalice. La comunicación se torna egocéntrica. Los fenómenos de descarga, no intencionales ni dirigidos, son respuesta a procesos interiores. A pesar de que las descargas ocurren como resultado de estímulos externos, no son respuestas a los mismos, sino indicadores de movimiento.
Es interesante en el tema que tratamos la vinculación entre percepción y acto motor que Freud describe magistralmente en el Block Maravilloso, donde pone en claro el contenido activo de la función de la percepción. A pesar de que el organismo es objeto de una intensa inundación de estímulos del mundo externo, éstos son sufridos en forma pasiva. La estructuración de un aparato de percepción, junto a un aparato de protección contra los estímulos demasiado intensos, conduce a una transformación de la actitud pasiva en activa. Las percepciones se producen rítmicamente por la influencia indudable de las pulsaciones de las relaciones motoras que pueden considerarse una primera tentativa de control del mundo externo. Esta es la base de la diferenciación y origen de los sistemas de percepción y memoria y, probablemente, de una conciencia más diferenciada al que habría que agregar que el lenguaje aparece excluido de la relación entre tiempo y conciencia que incluye la percepción como la creación de una interrelación de significados que permita hacer más comprensible el origen de la representación del tiempo. Todo este proceso fracturado por la neurosis traumática requiere ser reintegrado mediante el proceso terapéutico.
Considero que en las sicoterapias de corte sicoanalítico se dan elementos que puedan ser parcialmente elaborados, de acuerdo con la intensidad de las pérdidas y la personalidad previa del que las sufre. Una intensa estimulación destructiva, para ser rectificada, requiere de un grupo que ayude a elaborarla y a equilibrar al terapeuta. El proceso terapéutico de sicocomunidad –con el que trabajé con marginales, y, posteriormente, con la pandemia de covid, en los temblores de 1985– representa la posibilidad de organizar con el grupo terapéutico las partes más dolorosas. En una situación individual resultarían prácticamente inelaborables por la incapacidad de los terapeutas de asimilar un dolor que desborda.
Una vez completada esta diferenciación, la personalidad se encuentra en situación de protegerse de la afluencia excesiva de estímulos mediante la interrupción de la función perceptual, donde la elaboración del proceso de duelo constituye el modelo de todos los mecanismos de defensa ulteriores que pueden asistir en esa elaboración, aunque sea parcial, de la situación traumática, y podrán ser aplicados tanto contra los dolores internos como contra el displacer de origen externo.
Este artículo es una síntesis del difícil proceso de elaboración de las neurosis traumáticas frente a pérdidas, especialmente en aquellos individuos más lastimados en su personalidad. Fenómeno sicológico similar al anteriormente expuesto es el de los migrantes, en cuyas lastimaduras son generadoras de graves daños en la personalidad, sobre todo en el intento de hallar respuestas que defiendan del intolerable dolor que representa el estar excluido de todo y de todos; como dice María Zambrano: deambular como extraño o extranjero, todo sin intención alguna, sin que nada lo altere, como un hombre ciego, errante, como un Edipo sin hogar y sin realidad. Ha dejado de ser personaje de la historia para devenir variante de la verdad. (José Cueli, La Jornada, Cultura, p. 4ª)