Sin embargo, el voto hispano puede ser crucial en Arizona, Nevada y Georgia.
Otros temas: la competencia EU-China y su impacto en México y el derecho al aborto. (Martha Bárcena Coqui, El Heraldo de México, País, p. 5)
Ayer la convocatoria de “Compromiso por la paz” tuvo eco en él y las aspirantes a la Presidencia. Ahí estuvieron presentes, por primera vez (juntos pero no revueltos, en distinto horario), Jorge Álvarez Máynez, Xóchitl Gálvez y Claudia Sheinbaum.
Tuve la oportunidad, con el querido Daniel Giménez Cacho, de moderar el evento. En esta ocasión la candidata de Morena-PT-PVEM confirmó su presencia y asistió. Qué bueno.
La agenda por la paz se construyó a lo largo de año y medio con foros y conversatorios en todo el territorio nacional y con la participación de las iglesias, víctimas, organizaciones sociales, migrantes, indígenas, organismos internacionales… Se escucharon voces y visiones de más de 20 mil personas y mil 600 instituciones. A raíz de ello, se promovieron acciones conjuntas y articuladas que dieron como resultado el “Compromiso por la paz”.
El documento no tiene desperdicio. Se compone de testimonios, radiografías, datos, análisis, propuestas, estrategias y líneas puntuales de acción (a nivel federal, estatal y municipal) sobre: tejido social, seguridad, justicia, cárceles, adolescentes, gobernanza y derechos humanos. Ojalá tengan oportunidad de leerlo. Los diagnósticos son desgarradores. Pero las propuestas, esperanzadoras.
Hemos atestiguado el dolor y la fuerza de madres buscadoras; de mujeres al grito de “ni una más”; de padres exigiendo justicia por sus hijas; de migrantes secuestrados; de niñas y niños víctimas del reclutamiento; de territorios azotados por el crimen organizado… todo bajo el amparo del poder.
Jorge Álvarez Máynez indicó que las estrategias de políticas públicas para la paz las hacía suyas y extensivas a las y los legisladores de Movimiento Ciudadano.
Xóchitl Gálvez también coincidió e indicó que, de ganar, al día siguiente se reunirá con el “Núcleo por la paz”, grupo impulsor de estos esfuerzos colectivos.
Claudia Sheinbaum firmó el compromiso, pero señalando aquello en lo que no está de acuerdo.
El primer paso se dio. Esperemos que sea continuo y hacia el camino de la reconstrucción.
Aquí entre nos
Como dijo Ana Paula Hernández: “Y entonces, cuando las niñas y niños crezcan y nos pregunten qué hacíamos cuando el país se sumergía en la violencia, podamos responderles: tendíamos puentes, nos articulábamos, cerrábamos brechas sin descanso e invitábamos a sus gobernantes a asumir el reto de construir la paz”. (Elisa Alanís, Milenio, Al Frente, p. 2)
El Presidente Biden no mencionó a México ni una sola vez en su mensaje a la nación. El ex Presidente Trump sólo lo llama con connotaciones negativas. Esta claro que le han quitado el nivel de socio que una vez tuvo.
El discurso de Joe Biden habla de los aliados europeos y la OTAN, mas se ha olvidado por completo de la integración norteamericana y de los mexicanos. Es paradojico, pues México superó a China como primer exportador a EU. Los chinos sí son respetados y fueron resaltados 8 veces en el “State of the Union” (versión escrita). “Queremos competencia con China, pero no conflicto” afirmó el hombre más poderoso del mundo.
Frontera es sinónimo de margen y orilla. Existe ese riesgo, que México permanezca marginado. Es muy grave que se señale primero a la frontera (sur) y su seguridad, que al mismo nombre del vecino. Pareciera que del otro lado de la línea sólo vienen problemas. Inseguridad, fentanilo, desorden fronterizo, policías, migrantes, eso es lo que sí citó Biden. Por lo menos en este discurso, estos temas son más relevantes que el propio México.
Quizá los últimos líderes en promovernos como socios fueron Bill Clinton, del lado demócrata y la familia Bush, del lado republicano. Obama entendió y conoció muy tarde a México, ya al final de su mandato y después de haber sido llamado el “deportador en jefe”, de migrantes mexicanos. Trump ha hablado más de los mexicanos que Biden y se prevé que lo haga todo 2024, pero de forma negativa.
El distanciamiento con EU y la tragedia de perder la condición de socio es también responsabilidad mexicana. Hay pocas iniciativas para promover la integración norteamericana, pocos recursos para posicionar en los medios de EU y Canadá que en Norteamérica somos 3. El T-MEC adolece, como decía Jesús Seade, del mote de integración regional, que sí tenía el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. El problema es que nosotros ponemos poco capital para recordar que seguimos siendo norteamericanos.
En EU hemos dejado plantados a aliados tradicionales y a los potenciales. Los pequeños empresarios y las cámaras de comercio quieren multiplicar sus negocios en México pero requieren guía y acompañamiento. Lo mismo pasa con asociaciones latinas y ONGs, quieren que compartamos responsabilidad y gastos en sus causas sociales, no que sólo pidamos que ellos paguen asistencia para mexicanos.
Hay oportunidades de que sindicatos estadounidenses promuevan regularizar a indocumentados, pero si ellos se adhieren y pagan cuotas sindicales. Otra posibilidad es unir fuerzas políticas con la comunidad afro-americana, que no hemos sabido entender. Los paisanos trabajan y se integran bien con los blancos anglo-sajones mas les cuesta hacerlo con otras comunidades.
37 millones de mexicanos sufren este alejamiento en la Unión Americana. Una manera de “re-acercarnos” sería tomar responsabilidad propia. ¿Cómo podemos pedir que se proteja a los mexicanos indocumentados en EU, cuando México no asigna un presupuesto significativo con abogados, médicos y asistencia humanitaria para protegerlos? Son más que generadores de remesas, son personas y el eje de la integración.
Dice el Presidente Biden en su mensaje a la nación que “la historia está viendo”. En efecto, lo miramos, México no merece ni una mención en 2024. La historia lo está registrando. (Horacio Saavedra, El Universal, Opinión, p. A19)
La publicidad negativa es un lugar común en las campañas electorales de EU y los temas cambian, pero la intención es la misma.
Hoy, el tema negativo es la frontera con México y los problemas causados por la entrada de indocumentados.
El reciente asesinato de Laken Riley, una estudiante de enfermería en la Universidad de Georgia, fue atribuido a José Antonio Ibarra, un indocumentado venezolano, y dio armas para una renovada ronda de ataques a la política fronteriza de Biden.
Si las críticas son correctas o no, tiene poco que ver. En 1988, la campaña del entonces candidato presidencial republicano y vicepresidente George H.W. Bush divulgó anuncios que usaban fallos de programas para rehabilitación de prisioneros en el estado de Massachusetts para atacar a su rival, al gobernador Michael Dukakis, candidato presidencial demócrata.
Un anuncio mostraba una fila de personas vestidas de presos que entraban y salían inmediatamente de una supuesta prisión a través de una puerta giratoria, para apuntar que Dukakis había vetado la pena de muerte, las sentencias mínimas obligatorias para los traficantes de drogas, y que se habían concedido permisos de fin de semana a personas convictas de asesinato en primer grado. Un segundo anuncio mencionaba que Willie Horton, un asesino, había aprovechado esos permisos para cometer nuevos delitos.
Bush ganó fácilmente.
Los anuncios contra Dukakis son considerados como clásicos de la publicidad de ataque político y ciertamente un tipo de campaña negativa que al menos en Estados Unidos ha resultado exitosa. Este año, todo indica que la frontera y los indocumentados serán los sucesores de la “puerta giratoria” e Ibarra el nuevo Willie Horton.
No es único.
La senadora republicana Katie Britt (Alabama) presentó el jueves pasado la respuesta republicana al mensaje sobre el Estado de la Unión del presidente Joe Biden,y causó un escándalo al usar el testimonio de la mexicana Karla Jacinto Romero, una víctima de tráfico sexual, para atacar las políticas fronterizas de Biden.
El único problema es que Karla Jacinto Romero, fue obligada a trabajar en burdeles mexicanos durante la administración de George W, Bush (2000-08) y no fue traficada a Estados Unidos.
La mujer indicó a medios que conoció a Britt durante un evento con participación de activistas y políticos de ambos países, durante el que relató su historia (en la que por cierto la ciudad poblana de Tenancingo tiene un lugar prominente).
El escándalo alrededor de la historia de Jacinto sólo pone de relieve la importancia que ha alcanzado el tema fronterizo en Estados Unidos, donde 75 por ciento de la población considera que se trata de un problema serio o de plano una crisis, y donde el expresidente y candidato presidencial republicano, Donald Trump, denuncia lo que califica de “invasión” y “envenenamiento de la sangre” estadounidense por la llegada de migrantes indocumentados. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 28)
El tema migratorio es cada vez más recurrente en las agendas de los Estados. Si bien se trata de un fenómeno natural en la vida de las personas, sus consecuencias influyen cada vez en más ámbitos, lo que le convierte en un asunto complejo y multidimensional. En el caso del continente americano, la dinámica migratoria adquiere una relevancia de mayor proporción debido a las enormes desigualdades existentes en la región. Las políticas migratorias se modifican recurrentemente y permiten entrever la orientación y los intereses de los distintos gobiernos.
Recientemente, la administración de Justin Trudeau resolvió imponer visas a los turistas mexicanos, después de recibir 240 mil solicitudes de asilo político en 2023, frente a las 260 que se presentaron en 2016. La medida del mandatario canadiense respondió a las presiones estadounidenses y a la tensión regional frente al incremento de movimientos migratorios.
De manera paralela, la temática migratoria se ha convertido en el tópico focal de la contienda electoral en Estados Unidos. Por un lado, los demócratas reconocen la importancia de la mano de obra migrante para la solidez de la economía estadounidense; no obstante, aceptan las fallas del sistema migratorio e impulsan medidas disuasivas para desincentivar la migración. Por su parte, Donald Trump insiste en un discurso xenófobo que señala y condena a los migrantes, de manera similar que en su campaña de 2016; pues apela a la simpatía del electorado más recalcitrante.
Las medidas restrictivas de la migración no son exclusivas de los países de mayor renta. México también ha desarrollado medidas para desmotivar la migración de personas provenientes del Triángulo Norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras), así como de otros Estados latinoamericanos que han incrementado la expulsión de migrantes en fechas recientes. Para México, únicamente están exentos de visado en Latinoamérica, personas provenientes de los países de la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia y Perú).
El resto de la región se vislumbra de manera similar: visados entre la mayoría de los países y limitados acuerdos que permiten la movilidad de los individuos. Cuba, Haití, República Dominicana y Venezuela son los Estados con mayores restricciones para la libre circulación de personas del continente, lo que muestra la disparidad del continente y el poco interés por promover una región más unificada. Adicionalmente, se observa un incremento en los controles fronterizos, cada vez más restrictivos.
La tendencia natural de las migraciones en el continente americano, y el resto del mundo, irá en sentido ascendente en los próximos años. Esto debido a cuestiones climáticas, dificultades políticas, la creciente aparición de gobiernos populistas en la región y las profundas desigualdades económicas que son cada vez más evidentes. Las políticas migratorias cada vez más restrictivas producen narrativas de repudio hacia los migrantes, en un mundo donde las movilizaciones humanas serán cada vez más frecuentes. (Mtra. Almendra Ortiz de Zárate, El Sol de México, Mundo, p. 24)
Intoxicación

(Solís, Excélsior, Nacional, p. 10)