Polémica
En medio de la polémica sobre su permanencia en el Instituto Nacional de Migración, su titular, Francisco Garduño dio a conocer imágenes donde atiende a las familias de los migrantes que murieron asfixiados en Ciudad Juárez; nos comentan que lo único que generó fueron más críticas. Como dice el dicho: ‘ahogado el niño… quieren tapar el pozo’. (El Heraldo de México, La dos, p. 2)
Mientras que en el Senado le siguen dando largas a los nombramientos que le permitan operar con todas sus atribuciones al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), que dirige Blanca Lilia Ibarra Cadena, porque así lo ha dispuesto el presidente López Obrador, ya que aborrece a este organismo autónomo e independiente porque ha obligado a las dependencias gubernamentales federales a transparentar su información y ponerla al servicio de todos los mexicanos; el Instituto Nacional de Migración (INM), de Francisco Garduño, resultó ser una cueva de ladrones y de funcionarios ineptos, quienes por su negligencia causaron el fallecimiento de 40 migrantes centroamericanos en la estación de migración de Ciudad Juárez, Chihuahua.
Como se aprecia, todo lo que toca la 4T lo descompone, incluso a niveles criminales como ha ocurrido con el INM, que está viviendo sus últimos días para dar paso a otro organismo que será igual de inoperante, en virtud de quien lo maneje será del mismo perfil que tiene Garduño y compinches.
No entienden que por decreto no se arregla nada; al contrario, se descompone, principalmente por la falta de capacidad profesional de los funcionarios de la 4T, o peor aún, por su proclividad a la corrupción.
La creación de una instancia autónoma especializada en administración migratoria, así como la transformación, equipamiento y mejora de las 56 estaciones migratorias, son acciones impostergables que no se resolverán con imponer a supuestos protectores de los derechos humanos de los migrantes como el padre Alejandro Solalinde.
A pesar de que la Auditoría Superior de la Federación, que preside David Colmenares, advirtió desde hace tres años que el INM operaba en medio de la opacidad, mal desempeño, hacinamiento grave en estancias migratorias, protocolos desactualizados, mala metodología para administrar riesgos, personal mal capacitado y desvíos de recursos, ni la Secretaría de Gobernación, de Adán Augusto López, dependencia a la que está sectorizada el INM y mucho menos la Presidencia de la República, hicieron algo para corregir las anomalías que a la postre provocaron la muerte de 40 migrantes.
Se piensa en el gobierno de AMLO que con desparecer al INM se terminará con las sanciones penales que merecen los servidores públicos de alto nivel que incurrieron en responsabilidades graves.
Algunos especialistas en temas migratorios y de derechos humanos, señalan que fue un crimen de Estado que definitivamente debe ser atendido en esa tesitura.
El reclamo del presidente salvadoreño Nayib Bukele, al exigir castigo a los responsables, es solo una expresión de lo que se piensa en Centroamérica, ante la ineficacia y hasta complicidad de las autoridades migratorias mexicanas con criminales que hacen de la migración su modus operandi.
Diagnósticos y propuestas de especialistas sobran para mejorar el Instituto de Migración e incluso dirigirlo, pero está visto que si no son incondicionales del principal huésped de Palacio Nacional, pues no tienen posibilidad alguna de participar en la nueva ingeniería.
Veremos en qué culmina la limpia en el INM y sobre todo hasta qué nivel de responsabilidad se aplicará la justicia, en lo que sí no cabe la menor duda, es que un manto de impunidad cubrirá a los responsables.
En tanto, el INAI se mantiene en un desesperante impasse al esperar que el Senado designe por lo menos a los comisionados que hacen falta para operar, o de plano la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que preside la ministra Norma Piña, destrabe el asunto para que el Instituto vuelva a operar con normalidad, ya que ese organismo presentó una controversia constitucional.
Si fuera por el presidente, estamos seguros que hasta lo desaparecería porque está visto que los organismos autónomos e independientes le estorban en su afán de establecer un régimen totalitario.
Desde luego, el INAI sigue trabajando a todo vapor con la salvedad antes referida y en cuanto la SCJN resuelva sobre los nombramientos pendientes, volverá a ser una piedra en el zapato del incipiente absolutismo. (Alejo Sánchez Cano, El Financiero, Opinión, p. 25)
No sé qué tiene que pasar en México para que las cosas realmente mejoren. Es inaudito que después de la muerte de, hasta ahora, 40 migrantes en Ciudad Juárez, el gobierno de México siga tan campante sin decirnos quiénes son los responsables. López Obrador reitera que esperan los resultados de las investigaciones que realiza la FGR, una institución cuya credibilidad está por los suelos, a partir del uso faccioso de su titular, Alejandro Gertz Manero, y su subordinación a los intereses de la 4T.
Ya pasaron dos semanas, y día a día crece el cínico silencio e insostenible permanencia de Francisco Garduño en el Instituto Nacional de Migración (INM), un cercanísimo de López Obrador, quien lo ha acompañado desde hace mucho tiempo en el primerísimo círculo de operadores en sus campañas presidenciales. Es miembro fundador de Morena y ostenta una maestría en Derechos Humanos, ¡paradójico!
Pero ese cinismo se desdobla cuando ante los ojos de todo mundo (literal), López Obrador lo protege, lo cuida, lo oculta. Pareciera ser que, como en el caso Ayotzinapa, están preparando su “verdad histórica”, maquillando evidencias, eligiendo a quiénes delatar, y así proteger a los amigos, a los “incondicionales”; pero también para confundir a la opinión pública de que el gobierno actual es muy parecido a los anteriores.
Y es que detrás del incendio de la noche del lunes 27 de marzo en una prisión para migrantes a cargo del INM y ante la mirada asesina de custodios sin idea de lo que son los Derechos Humanos, se demuestra que hay una descomposición sistemática y una carente estrategia adecuada para proteger a los migrantes que cruzan nuestro país.
El Universal publicó ayer en su nota principal que la Auditoría Superior de la Federación alertó desde 2018 al INM de problemas de hacinamiento, posible desvío de recursos, personal mal capacitado e ineficiencia en los servicios de seguridad. Todo ello, sin que la institución hiciera nada, ¡sí!, desde 2008. Mientras tanto y como siempre, López Obrador sigue repartiendo culpas: a los Estados Unidos, a las organizaciones de la sociedad civil, al pasado.
Ahora fue en Ciudad Juárez, pero casos donde los migrantes viven verdaderos infiernos, también sucede en Chiapas, Tamaulipas, Veracruz y en prácticamente todos los estados de México. Es evidente el involucramiento del crimen organizado con autoridades de los tres niveles de gobierno. En la tragedia del lunes 27 de marzo, se sabe que los custodios dejaron dentro a los migrantes mientras se asfixiaban, ellos son el eslabón más bajo. Pero alrededor de ellos se enciman las preguntas que delatan la lacerante corrupción e impunidad, pero, sobre todo, la incapacidad del gobierno actual de aceptar que sistemáticamente se ha equivocado en sus estrategias migratorias.
Qué pasó de la original postura del presidente López Obrador cuando decía “donde come uno, comen dos” y ofrecía visas de trabajo y un asistido tránsito hacia Estados Unidos (octubre de 2018); al actual caos, donde se recluyen a los migrantes, hacinados y hambrientos. Lo curioso es que ahora, AMLO pretende dejar la estrategia migratoria al padre Solalinde, un individuo que considera que López Obrador tiene “rasgos de santidad”. Una reestructura del INM debe estar a cargo de un grupo colegiado de académicos, científicos sociales, expertos, que, sin filiaciones partidistas, realmente propongan un cambio radical para salvaguardar la integridad de los migrantes.
A la tragedia de Ciudad Juárez, hay que sumarle otro preocupante hecho que retrata (una segunda tragedia en menos de 10 días) la gravedad del problema migratorio en México, que, ante la pasividad del Estado mexicano, todo indica que está fuera de control. En Matehuala, San Luis Potosí, se registró un “secuestro” masivo de migrantes, según las autoridades… ¿un secuestro? Todo apunta a que no fue eso, sino que se debió, como ya es común, a una acción orquestada y sufragada por funcionarios públicos de San Luis Potosí y grupos de la delincuencia organizada para trasladar a migrantes hacia la frontera con Estados Unidos, a quienes en muchas ocasiones desaparecen o asesinan para impedir la detención de las redes traficantes.
Lamentablemente, sólo se conocen estos casos cuando los medios de comunicación lo informan, nunca por los gobiernos municipales, estatales o federal dan aviso de estos desafortunados hechos; al contrario, ellos buscan ocultarlo lo más que se pueda.
El presidente López Obrador dijo en su mañanera del martes 28 de marzo, apenas unas horas de sucedida la tragedia en Ciudad Juárez: “se produjo un incendio en un albergue de migrantes” (…) “tuvo que ver con una protesta que ellos iniciaron a partir, suponemos, de que se enteraron que iban a ser deportados, movilizados, y como protesta en la puerta del albergue pusieron colchonetas del albergue, y les prendieron fuego y no imaginaron que esto iba a causar esta terrible desgracia”. Ninguno de los tres representantes de medios presentes en esa mañanera, elegidos para hacer preguntas, reiteraron sobre los hechos que marcarán el gobierno de López Obrador.
El presidente tampoco mencionó que los custodios los habían dejado encerrados. Quiso matizar que estaban en un “albergue”, y no hacinados en un centro de reclusión. Pero las cosas cambiaron al día siguiente, cuando un video comenzó a circular en medios de comunicación y se observó la barbarie que corresponsabilizaba a los custodios, trabajadores de una empresa “patito” subcontratada por el INM.
El discurso presidencial se desvaneció dejando entrever que, al presidente no le informaron bien, o desde la mañanera del martes quiso deliberadamente minimizar una de las tragedias que marcarán su gobierno. (Omar Cepeda, El Financiero, Opinión, p. 24)
Trivia. ¿Sobre qué episodio se emitió la siguiente declaración? “Queremos ser muy enfáticos en señalar que de ninguna manera se ocultarán los hechos ni se protegerá a nadie. En este gobierno se castigan los abusos y violaciones a los derechos humanos; tenemos un compromiso irrestricto con la sociedad para evitar la impunidad.
Por eso se realiza una investigación seria, profesional y hasta llegar a la verdad”. ¿Sobre la defunción de 49 niños por el incendio en la Guardería ABC (Sonora, 2009), los 43 estudiantes de Ayotzinapa (Guerrero, 2014), los 137 decesos por la explosión de ductos de Pemex (Hidalgo, 2019), el fallecimiento de 17 pacientes en un hospital del IMSS (Tula, Hidalgo) o la muerte de 40 migrantes el pasado lunes 27 de marzo? Es crudo decirlo, pero da igual.
Las declaraciones siempre son las mismas y los resultados también: las investigaciones nunca concluyen, los que tienen responsabilidad política permanecen en sus puestos, los que pagan las culpas con privación de la libertad son los que ocupan el escalafón más bajo.
La declaración fue hecha por la secretaria de Seguridad, funcionaria sin responsabilidad política ni administrativa en la criminal tragedia. Única vocera después de las desafortunadas declaraciones de los secretarios de Relaciones Exteriores y de Gobernación, responsables de la política migratoria y del Instituto Nacional de Migración. Había que cuidar a las corcholatas y proteger al amigo Francisco Garduño.
Un Presidente que habla todos los días más de dos horas, básicamente guarda silencio sobre el que probablemente será el mayor hecho criminal de su administración. Mejor callar que aceptar que las diferencias entre este caso y los de la Guardería ABC o Ayotzinapa son, si acaso, de matiz. De llegar a la Corte, qué diría Arturo Zaldívar, tan combativo en el caso ABC.
No falta tanto para que se acabe la 4T, al menos en la personificación de López Obrador y no pasó la prueba del cambio prometido. Eso de que “no vamos a ocultar la verdad y no somos como los de antes” no resiste el menor escrutinio. Ha seguido exactamente el mismo libreto, la misma mecánica que tanto criticó a Calderón y a Peña Nieto. Las cabezas no se tocan. En Segalmex —dirigida por I. Ovalle, amigo del Presidente— se protege al titular cambiándolo de puesto a pesar de que durante su gestión se desviaron 15 mil mdp, el doble que la Estafa Maestra que tanto usa el Presidente de ejemplo de la horrible corrupción del neoliberalismo. En la tragedia de Ciudad Juárez con sus 40 muertes, el titular del INM, también amigo del Presidente, sigue en su puesto. (María Amparo Casar, Excélsior, Nacional, p. 6)
Muro de muerte
Desde tiempos inmemoriales los seres humanos han migrado. La Biblia dice que cuando salió el pueblo de Israel de Egipto, pudo experimentar la protección de Dios en forma de una columna de fuego, que iba delante de ellos y les protegía del ataque del enemigo. A los migrantes ahora parecería que hasta Dios les ha abandonado.
Trump, el tramposo y —él sí— delincuente que no paga impuestos y compra silencio de prostitutas con dinero destinado a campañas, ese que llamó a los mexicanos asesinos y violadores, sostuvo su campaña atizando la animadversión de la sociedad norteamericana contra los migrantes. El ominoso muro solo ha dejado muerte y odio; ¿ha detenido la migración? No; se han documentado más de 3 mil agujeros por donde inclusive pueden pasar vehículos.
Con la construcción del muro no se acompañó una política migratoria integral binacional que, como mandatan todos los tratados internacionales, privilegiara el principio pro-persona; una política que destinara recursos para salud, educación, empleo y vivienda. Por el contrario, desde la construcción del muro, miles de millones de dólares gastados en hierro y concreto; solo de 2019 a 2021, 2.6 millones en reparaciones. dinero que pudo destinarse a tratar a los migrantes como seres humanos, a establecer políticas públicas serias y de mejor resultado que intentar detener la migración.
Pero el gobierno mexicano se ha equivocado de todas, todas. Primero incitando a los migrantes a venir a México, nombrando a un titular del Instituto Nacional de Migración que encarcela migrantes y luego doblándose a las exigencias norteamericanas para en los hechos convertirse en filtro, sin las capacidades para garantizar seguridad a las personas que buscan asilo en los Estados Unidos.
Los migrantes vienen huyendo de la miseria, el crimen, y el miedo de vivir en sus países, pero en México están vergonzosamente encontrando secuestros, extorsión y muerte. Migración es una cloaca de corrupción, los carteles dominan -como la película ganadora del Óscar este año, todo en todas partes al mismo tiempo- y la policía… ¿existe aún?
La tragedia de Ciudad Juárez que dejó 40 muertos en un recinto a cargo del gobierno federal mexicano es la muestra más pavorosa de que la indolencia, irresponsabilidad, corrupción, opacidad e incapacidad gubernamentales han cobrado y siguen cobrando vidas y el gobierno apuesta a que llegue el siguiente escándalo para tapar y olvidar este. Porque los migrantes llevaban casi un mes encerrados, entre ellos 15 mujeres a quienes una guardia de seguridad dejó salir. La ley permite solo 36 horas en una estación migratoria previo a la deportación. Estaban encarcelados y murieron por culpa del gobierno federal.
¿Qué carajos tiene que pasar? clamó el senador Álvarez Icaza. Ni siquiera es imaginable la respuesta. ¡Ya pasó! ¡Está pasando! Pasa todos los días ante nuestros congelados ojos y almas. México tiene siete de las diez ciudades más peligrosas del mundo; estamos en estado de “sálvese quien pueda”.
La rectoría de seguridad como función primigenia del Estado perdida; el fracaso se ve por doquier y mientras tanto, el presidente dedica carcajadas siniestras tanto a los muertos como a las masacres. Nada de luto, nada de empatía, nada de humanidad. Pobres migrantes, pobre México. (Ady García, El Universal, Opinión, p. 20)
A fuego lento // Con 5 millones de vacantes, los mexicanos no quieren trabajar
Cada vez son más las voces que exigen al gobierno federal dar un giro en la política migratoria, porque México pasó de ser un país de tránsito a uno de residencia y refugio para extranjeros. Los datos no mienten.
Durante el primer trimestre de este 2023, las solicitudes de refugio aumentaron 29.2%, en comparación con el mismo periodo de 2022, al pasar de 29 mil 109 solicitudes a 37 mil 66, de acuerdo con datos de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados. (Alfredo González Castro, El Heraldo de México, País, p. 5)
Pulso político // Nuevo negocio migrante del narco
La desaparición de más de un centenar de personas en San Luis Potosí, que se creyó que eran turistas, pero que en realidad se confirmó que eran migrantes mexicanos y centroamericanos que iban a ser trasladados a la frontera norte, puso al descubierto un nuevo negocio de los cárteles de la droga que involucra a algunas agencias de viajes, sin que, supuestamente, las autoridades estatales estuvieran enteradas.
Eso confirmó que los cárteles de la droga, contra lo que el gobierno de Estados Unidos ha denunciado y el de México negado, amplían y controlan más territorios sin que los responsables de los gobiernos locales se enteren o finjan ignorarlo, como sucede en entidades del centro y occidente de la República, en los que las familias viven aterrorizadas por tanta violencia, que prefieren emigrar a otras regiones del país. (Francisco Cárdenas, La Razón, México, p. 8)
Cratología // Motomami y lo irrelevante
Las vacaciones de Semana Santa mostraron imágenes de delincuentes matándose a plena luz del día sin importar que alrededor de ellos se encontraran familias enteras que lo único que querían era descansar y salir de la rutina. Acapulco, Cancún y cientos de ciudades están a merced del crimen y la autoridad, cuando no es cómplice, se encuentra totalmente rebasada.
Tras el incendio en un centro de detención del Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez y la muerte de 39 migrantes, ningún funcionario, más allá de un puñado de guardias, ha sido detenido. La solución que ha definido el presidente es la de crear un Consejo Asesor que encabezará Alejandro Solalinde, quien hace algunos meses declaró en una entrevista que Andrés Manuel López Obrador es, literal mente, un santo.
Hugo López Gatell, alguna vez considerado el rockstar de la cuarta transformación, declaró que los precursores del fentanilo ingresan a México desde Estados Unidos para, una vez procesados, regresan en forma de la mortal droga para ser consumida por los norteamericanos. Si en la conferencia mañanera en la que López Gatell declaró esto le hubieran dado tiempo, hubiera señalado que durante el actual gobierno la migración se ha invertido y ahora son los canadienses y estadounidenses quienes buscan cruzar la frontera para instalarse en nuestro país. (Joaquín Narro Lobo, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)
Teléfono rojo // Autoridades y crimen contra migrantes y turistas
Migrantes o turistas, lo mismo da.
Son blanco de los cárteles en una criminal sociedad entre gobiernos, policías y empresas, como ha quedado demostrado en San Luis Potosí.
El punto de partida fue el secuestro de viajeros de San Felipe Torres Mochas, Guanajuato, en ruta a Saltillo, Coahuila, para continuar su viaje a Estados Unidos.
Hasta ahí es información conocida.
No lo es, en cambio, una investigación abierta en contra de dos presidentes municipales presuntamente involucrados en este escándalo con muchos culpables.
Hablamos de los alcaldes, el guanajuatense Eduardo Maldonado García y el potosino Iván Estrada Guzmán, más algunos de sus funcionarios.
El asunto está a cargo de la Fiscalía General de Justicia de San Luis Potosí y fue destapado por el gobernador Ricardo Gallardo el domingo pasado.
Según sus revelaciones, directivos de la agencia de viajes Eifel, a la cual no mencionó por su nombre, se aliaron con el crimen organizado para sacar beneficio de los pasajeros.
Los delincuentes cobrarían 120 mil pesos por cada uno de los plagiados y la mitad de ese dinero -60 mil pesos- serían entregados a la compañía.
La indagatoria sigue y, precisó Gallardo, de comprobarse los cargos se procedería contra “las empresas que estén vinculadas con el llamado coyotaje”.
POLICÍA Y NARCO
Ayer Ricardo Gallardo dio más información.
Anunció la detención del director de la Policía Municipal de Matehuala, Francisco Eduardo Moreno Rosales, y tres de sus colaboradores tras encontrárseles droga.
La pista era seguida por la Fiscalía estatal con la colaboración del Ejército, la Guardia Nacional y la Guardia Civil Estatal.
No se informó, pero hay otro antecedente: esa corporación y en general el alcalde azul Iván Estrada Guzmán se han resistido a coordinarse con fuerzas federales y potosinas.
El gobernador de San Luis Potosí matizó el caso: en Matehuala se hizo un operativo similar a otros lugares como Tierra Nueva, Villa Reyes, Ríoverde y otros municipios.
El fondo es más profundo: la cloaca de Matehuala fue destapada por la desaparición denunciada de migrantes y turistas, se extiende a gran parte del país. (José Ureña, 24 Horas, México, p. 3)
Historia de NegoCEOs // Marcelo Ebrard: todo o nada en 2024
Marcelo Ebrard es el aspirante de Morena a la candidatura presidencial del 2024 que más opiniones divide; es el caballo negro, la ‘corcholata’ que quiere la clase media y los grupos de poder como el de los empresarios, el candidato que ansían también los partidos de oposición y a su vez es el que más complicaciones enfrenta con los puros del movimiento de la 4T. Se dice que no es el preferido de Andrés Manuel López Obrador, pero el canciller tiene su propio análisis y su estrategia para ser el candidato. Sabe que se juega todo o nada en su intento de alcanzar la candidatura. Su futuro político tiene un solo objetivo y derrotero: ser presidente en el 2024 por el partido Morena.
Secretario de Relaciones Exteriores desde el 1 de diciembre del 2018, Ebrard ha enfrentado muchas crisis relacionadas con la política exterior, como los constantes exabruptos con Estados Unidos y España, pero también de política interior. Su experiencia en la administración pública le granjearon muchas responsabilidades adicionales en la primera mitad del gobierno. Se le veía como el “bombero” o el “apagafuegos” de la 4T. El escenario cambió cuando se desplomó un tramo elevado de la Línea 12 del Metro que ocasionó 27 muertes, en mayo del 2021, lo que desató una guerra con su principal competidora por la candidatura: la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.
Aunque lo intenten maquillar, la disputa por la candidatura está al rojo vivo y la guerra sucia a todo lo que da. Las encuestas siguen posicionando a Sheinbaum arriba de Ebrard, con un promedio de 8 o 9 puntos, aunque en el war room del canciller aseguran que están cuchareadas, por no decir pagadas. La apuesta de Ebrard es que las encuestas que haga Morena en septiembre y noviembre de este año sean abiertas y no se manipulen, es decir que puedan votar simpatizantes y no simpatizantes de Morena.
Su fortaleza fuera del partido que ahora preside su exsecretario de Finanzas, Mario Delgado, podría darle el triunfo. El canciller es quizá el único de las tres “corcholatas” que atrae a la clase media y a parte de los votantes de la oposición. En una hipotética elección cerrada en 2024 –la cual no se vislumbra hoy–, Ebrard sería el más competitivo.
El presidente López Obrador, además de adelantar muchos meses el proceso, ha coqueteado varias veces con sus tres principales “corcholatas”. También ha dicho que no se equivocará como lo hizo el general Lázaro Cárdenas con la elección de Manuel Ávila Camacho. “Nada de zigzaguear o de medias tintas”, dijo el pasado 18 de marzo en relación a su sucesión. Allí estaban Ebrard, Sheinbaum y el secretario de Gobernación, Adán Augusto López. La interpretación del canciller es que él es el único que ha sido sucesor.
“No lo vean como una cosa de soberbia, estoy haciendo una descripción de hechos, yo lo sucedí como jefe de Gobierno en la ciudad. Ninguno de los programas sociales que él llevó a cabo los suspendimos, al contrario, los aumentamos (…) entonces, el único que ha sido sucesor soy yo; ya no soy un enigma, los demás sí son una duda”, me dijo hace unos días en entrevista.
Ebrard insiste en que los aspirantes a la candidatura de Morena deben renunciar ya a sus cargos. Quizá sea lo mejor incluso para algunos de sus competidores, quienes se han distraído de sus actividades para promocionarse y han tenido que seguir enfrentando crisis; en el caso de Sheinbaum con el Metro y el secretario Adán Augusto López y el propio Canciller con la tragedia de los 40 migrantes muertos en las instalaciones del Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez.
Las ventajas de Ebrard para el 2024 son su relación con el exterior –particularmente con Estados Unidos, que será clave para el siguiente gobierno, ya sea que se reelija Joe Biden o Donald Trump–, su buen entendimiento con inversionistas y empresarios, su acercamiento a la clase media y que no es visto como radical; de lado de las desventajas, la guerra de Sheinbaum y Adán Augusto, la intervención del presidente López Obrador en la decisión y la mano negra que puede meter su examigo, el líder de Morena, Mario Delgado. (Mario Maldonado, El Universal, Nación, p. 10)
De naturaleza política // “Principio del fin” a la vista
Fuera de sí, literal, irascible a causa de las innumerables críticas y bromas enderezadas en su contra por la inexplicable compra de 13 plantas (casi) chatarra en el marco de una irrisoria segunda nacionalización de la industria eléctrica, así como por la desaseada imposición de Guadalupe Taddei como su alfil al frente del INE o la manifiesta incapacidad de su gobierno para explicar al menos la tragedia donde 40 migrantes murieron calcinados en las mazmorras de una estación migratoria del Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez, la Semana Santa no parece haber sido un periodo digno de recordar ni para Andrés Manuel López Obrador ni para su corte de aplaudidores.
Ello, no sólo por la “exhibición” que tanto en el ámbito nacional como internacional implicó para el tabasqueño la difusión de la forma poco profesional de enfrentar asuntos de tal envergadura, sino también, por la cada vez más generalizada percepción de que su fracasada gestión entró ya en una suerte de caída en vertical que evidencia el “principio del fin” del que ya que no pocos identifican como el peor gobierno de las últimas décadas, o de la historia moderna de México, según los más radicales.
Y más, por su infructuosa confrontación mediática con legisladores y su ¿ex? amigou Donald Trump por la innegable participación de cárteles mexicanos en el procesamiento y trasiego de toneladas de fentanilo a la Unión Americana y su implícita resistencia a ordenar una investigación seria y a fondo que permita esclarecer y sancionar a los implicados en el más grande caso de corrupción oficial conocido hasta hoy —el aún inexplicado fraude por más de 15 mil millones de pesos en Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), ocurrido en tiempos de su otrora protector y amigo Ignacio Ovalle, expriista y echeverrista como él— el tabasqueño enfrentó una nueva andanada de problemas ante los que simple y sencillamente optó por ir a refugiarse al rancho de su propiedad y preferencia en Palenque, Chiapas.
Ya de vuelta a su cómoda residencia temporal en el Zócalo, la aguda problemática nacional urgida de solución sigue presionándolo a él y a los suyos que, más tarde que temprano, deberán “plantar cara” ante la misma y dejar de lado los “montajes” que para distraer a la sociedad gustan realizar en situaciones como la que nos ocupa… (Enrique Aranda, Excélsior, Nacional, p. 13)

(Falcón, La Crónica de Hoy, La dos, p. 2)

(Xolo, Diario 24 Horas, La dos, p. 2)
(Helio Flores, El Universal, Opinión, p. 21)

(Obi, Reforma, Opinión, p. 8)