Los cárteles de la trata de personas, entre los que incluye de manera destacada a los agentes del Instituto Nacional de Migración, simplemente encarecerán el costo del traslado de extranjeros del sur al norte y habrá más violencia y dolor para los viajeros, pero no se le podrán entregar buenas cuentas a Washington, vaticina el cura que el sábado recién pasado pronunció un discurso en Tijuana ante el presidente López Obrador. A los elementos de la Guardia Nacional, asegura, los migrantes se les colarán bajo los pies. Junto con el doctor Javier Urbano, catedrático de la Universidad Iberoamericana especializado en asuntos de migrantes, el sacerdote (Alejandro) Solalinde criticó a fondo el funcionamiento de la Secretaría de Gobernación, en especial por cuanto hace al subsecretario Alejandro Encinas, y del Instituto Nacional de Migración, dirigido por un académico que ha sido un fracaso como servidor público, Tonatiuh Guillén. En realidad, señalaron Solalinde y Urbano en un programa de Radio Centro, a cargo de un tecleador astillado (https bit.ly/2F4flMt la carencia de una política migratoria sustentada, democráticamente apoyada y eficazmente aplicada ha provocado las condiciones que ha aprovechado la administración Trump para presionar y doblegar a México. (Julio Hernández López, La Jornada, p.8)
A quien se le extrañó en la mañanera fue a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. En el vaivén de anuncios sobre las acciones que se van a aplicar sobre migración, doña Olga no ha estado presente, siendo la encargada de la dependencia directamente responsable del asunto migratorio. En las mismas está el comisionado del Instituto Nacional de Migración, Tonatiuh Guillén, organismo que, dicho sea de paso, depende de la Segob. Eso sí, su mano derecha, Ángel Trinidad, siempre está en todas las reuniones. Descartan que lo anterior se deba a un quiebre entre dependencias, y desde arriba aseguran que son, y serán, responsabilidades compartidas. (La Razón, p.2)
Mencionemos primero a los desplazados…. Si no desplazados, cuando menos opacados y puestos en segundo plano, en el equipo cuya misión es cumplir con compromisos que se hicieron con el gobierno de Estados Unidos en el tema migratorio. ¿Quiénes son? El secretario de Seguridad, Alfonso Durazo; la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; el director del Instituto Nacional de Migración, Tonatiuh Guillen; el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas. En el equipo especial que presentó ayer Andrés Manuel López Obrador para cumplir las condiciones que impuso el gobierno de Donald Trump para no subir los aranceles a nuestras exportaciones, ninguno de ellos aparece. El Equipo Especial que habrá de coordinar Marcelo, presenta un rostro duro, agresivo. Quien habrá de coordinar el despliegue de los seis mil efectivos de la Guardia Nacional en la frontera sur, es un militar en toda forma: el general brigadier Vicente Antonio Hernández Sánchez, comandante de la 36 zona militar en Tapachula, Chiapas. Segundo, el responsable de enlaces con áreas de migración para registrar y dialogar con solicitantes de asilo es Francisco Garduño y tiene bajo su mando los centros de Rehabilitación Social. Su perfil es meramente policiaco. Horacio Duarte, subsecretario de Empleo en la Secretaría del Trabajo, es conocido por su firmeza de carácter y su efectividad. A él tocará organizar el plan de atención a migrantes en espera de asilo en el norte del país. (Martha Anaya, El Heraldo de México, p.6)
El acuerdo alcanzado el viernes 7 de junio permitió que los dos gobiernos reclamaran victoria en el problema creado por la amenaza del presidente Trump de imponer aranceles a productos mexicanos si no se controlaba la llegada de inmigrantes centroamericanos. El despliegue de seis mil hombres de la Guardia Nacional puede tener un efecto de corto plazo, pero hay demasiados problemas estructurales involucrados como para ser resueltos sólo con una presencia policial sin infraestructura de apoyo. Los resultados, se cree, serán suficientes para una revisión positiva en el plazo de 45 días convenido para negociar si México fuera usado como tercer país seguro. Al mismo tiempo, hay dudas respecto a la posibilidad de que el presidente Trump llegue a imponer aranceles comerciales que tendrían un impacto negativo para la economía estadounidense y en especial estados favorables a los republicanos. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, p. 21)
Ebrard iba con dos irreductibles: no a los aranceles y no a convertirnos en tercer país seguro. Los dos se lograron, aunque el costo no fue menor: seis mil elementos de la Guardia Nacional a la frontera sur y la ampliación del programa Quédate en México para que los migrantes permanezcan aquí, en tanto hay respuesta de asilo en EU. En el camino, Ebrard se apuntó un triunfo; consiguió que el gobierno de Trump financiara buena parte del plan de desarrollo para Centroamérica y el sureste mexicano, invirtiendo 5 mil millones de dólares. Aún con las bondades que podamos encontrarle al acuerdo, necesario para evitar una catástrofe económica, lo negociado está lejos de ser motivo de festejo. El reto apenas empieza. EU nos puso a bailar a su ritmo. Tiene la sartén por el mango. El 8 de febrero, en estas Definiciones, trazamos una radiografía de lo que ocurría. Sólo en enero pasado, el Instituto Nacional de Migración (INM) emitió más tarjetas de visitante por razones humanitarias que en todo el año pasado: un incremento de 5% respecto a todo 2018 y de 61% respecto a 2017. (Manuel López San Martín, El Heraldo de México, p.11)
Lograr, en 45 días, detener La más de 100 mil migrantes que se internan al país cada mes, con el objetivo de ingresar o pedir asilo a Estados Unidos es una misión imposible para México. Si no lo cree, sólo eche un vistazo a estos datos. Los primeros esbozos de lo que conocemos hoy como la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos de América datan de 1904. Comenzó con menos de un centenar de vigilantes a caballo que patrullaban la frontera oeste de California para impedir el ingreso de chinos, y en la zona de El Paso, Texas, contra los mexicanos. En 1924 fue fundada como la conocemos hasta hoy. Desde entonces ha luchado por contener el ingreso de personas ilegalmente. Los agentes de la migra y de Aduanas ocupan el nivel más bajo en el escalafón burocrático de los cuerpos de seguridad estadounidenses. Esa frustración y el blindaje casi impenetrable que les dan las leyes han alimentado la hostilidad y agresividad característica de esos policías fronterizos. (Alejandro Cacho, El Heraldo de México, p. 11)
Desde el encuentro en Miami, entre la secretaria de Gobernación y la entonces secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, se había acordado el plan para reducir la migración, que por supuesto se mandó al baúl de los olvidos. En él se especificaba lo que ahora se ha tenido que refrendar, con carácter de urgente. El sistema de migración gringo, está rebasado. Más de 100 mil solicitudes esperan revisión y el tiempo de respuesta puede alargarse de uno a dos años. El nuestro, peor. Con los hachazos al presupuesto, de la afamada señora Buenrostro (Para muchos debería apellidarse Malacara), el Instituto de Migración redujo personal hasta quedar esquelético (El pretexto es que se corrió a corruptos). Imposibilitados para atender las enormes filas de personas que suspiran por cruzar, atravesar este terruño y llegar al sueño americano, además de los escasos policías que cubren la porosa frontera, el número de ingresos supone un reto humanitario y económico, de alcances estratosféricos. (Catalina Noriega, El Sol de México, p.18)
Jamás habíamos tenido a un presidente tan débil frente a Estados Unidos como López Obrador. La debilidad viene de las equivocadas políticas seguidas en migración, seguridad, economía, infraestructura y energía. En seis meses los nuevos gobernantes debilitaron a un país con defectos e insuficiencias, pero con la fortaleza de carácter para decirle a Donald Trump que no pagaremos el muro a cambio de la aprobación del T-MEC. Y por muy poderoso que sea, lo doblamos. México ha aceptado ser el muro de contención para el flujo migratorio que afecta a Estados Unidos. Somos el muro por los errores del gobierno que alentó la llegada y tránsito de centroamericanos por nuestro territorio, en un acto demagógico que hoy nos pasa la factura. (Pablo Hiriart, El Financiero, p. 36)
El acuerdo sobre migración entre los gobiernos de México y Estados Unidos, que derivó en la suspensión de los aranceles a las exportaciones mexicanas al mercado estadounidense, tiene costos para nuestro país: El despliegue de seis mil elementos de la Guardia Nacional en la frontera sur y la aplicación de protocolos de protección a migrantes. Los migrantes ilegales detenidos en EU que hayan cruzado por su frontera sur para solicitar asilo, serán inmediatamente deportados a México para esperar a que finalice su proceso de admisión. México los recibirá bajo la condición de asilo transitorio por razones humanitarias. Y les ofrecerá, a ellos y sus familias, trabajo, salud y educación hasta que se resuelva su solicitud de asilo. Dicho en otras palabras, México tendrá que absorber a los migrantes que permanezcan en territorio nacional y financiar su estancia en el país. Sobre la instrumentación del acuerdo en los primeros 45 días, Donald Trump dijo que si por alguna razón desconocida no hay (cooperación podemos volver a nuestra posición anterior, muy rentable, de aranceles, pero no creo que sea necesario. Se asume que México ofreció suficientes concesiones para que Trump haya cantado victoria en el tema migratorio. (Víctor Piz, El Financiero, p. 8)
A finales de mayo pasado, el presidente Trump anunció su intención de imponer un arancel creciente a las exportaciones mexicanas si México no tomaba acciones para reducir el número de inmigrantes ilegales que llegan a Estados Unidos a través de su propio territorio. Esa disposición contemplaba una tarifa de 5% a partir del lunes pasado, la cual se incrementaría cinco puntos porcentuales al inicio de cada uno de los siguientes cuatro meses, hasta alcanzar 25% desde el primero de octubre. Cabe señalar que las aprehensiones fronterizas de inmigrantes ilegales han disminuido desde principios de siglo, hasta alcanzar un mínimo de más de cuatro décadas en 2017. La cifra ha aumentado a partir del año siguiente y ha exhibido un repunte considerable de marzo a mayo de 2019. Si bien las detenciones continúan por debajo de los máximos históricos, la composición ha cambiado. Los migrantes no provienen mayoritariamente de México, sino de otros países, entre los que sobresalen Guatemala, El Salvador y Honduras. (Manuel Sánchez González, El Financiero, p.10)
López Obrador despachó a Ebrard a Washington para evitar la guerra comercial, para lo cual se comprometió a acuerdos por fuera de su jurisdicción. Los aranceles se pospusieron, pero quedaron condicionados a que, en 45 días, el acuerdo para reducir el flujo de migrantes centroamericanos que quieren ir a Estados Unidos, tiene que reducirse de manera “dramática”. ¿Cómo hacer que Ebrard cumpla lo ofrecido personalmente a Trump? López Obrador lo solucionó el lunes por la mañana: lo nombraría coordinador de un grupo especial para cumplir con los acuerdos sobre migración. El Presidente comunicó al gabinete por la tarde en Palacio Nacional, lo que por la mañana había definido con su kitchen cabinet, donde estaba el canciller, cómo se integraría la coordinación de cinco grupos, y las personas que serían responsables de cada uno de ellos. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, p.38)
Francisco García Cabeza de Vaca, gobernador de Tamaulipas que llevó la voz cantante sobre problemas de inmigración de centroamericanos durante la última reunión de la Conago con López Obrador, se resistió a ir al mitin por la unidad en Tijuana al que convocó el Presidente. Durante una comida con directivos y columnistas de El Heraldo de México, el gobernador panista reveló que poco antes de que Trump amenazara a México, Cuitláhuac García, mandatario de Veracruz, y Adán López Hernández, de Tabasco, le pidieron que a su discurso añadiera los problemas que enfrentaban sus estados, ambos de Morena, por las caravanas migrantes a las que AMLO prometía visas humanitarias. Le dije, contó García Cabeza de Vaca, señor Presidente, en su estado hay alerta por principios de cólera y tuberculosis (una epidemia que azotó al país en la Revolución Mexicana). Y en Veracruz hay brotes de viruela por los campamentos instalados. Todavía faltaba su enfoque sobre el tema migratorio. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, p. 9)
Durante la mañana Ebrard se apoderó en los hechos de la conferencia mañanera de Andrés Manuel López Obrador para presentar los alcances de los temas del acuerdo con el gobierno de Trump. De su exposición salió que: La Guardia Nacional desplegada en la frontera sur estará dirigida por un general en activo quien actuará como enlace con la Defensa y Marina, porque estas dependencias son las que aportarán a los elementos que serán distribuidos a lo largo de la colindancia con Guatemala y Belice para apoyar a los agentes de migración en la contención y registro de migrantes. Que habrá una nueva política de contención basada justamente en que todos y cada uno de los migrantes que quieran ingresar a México para ir hacia Estados Unidos o para quedarse en nuestro territorio, deberán cumplir con todos los trámites establecidos en la Ley de Migración de México. Que todos los costos de esa operación, incluido el recibir y atender, garantizar empleo, salud, vivienda, educación y otros, correrán a cargo de México. (Roberto Vizcaíno, Diario Imagen, p.6)
El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, que ha sido convocado por el Senado para que detalle los recientes acuerdos con los Estados Unidos, informó que a partir de ayer, martes, empezaría el despliegue de los elementos de la Guardia Nacional en la frontera sur de México, para respaldar las acciones que realicen las autoridades de migración. A su vez, la titular de la Secretaría de Gobernación (Segob) Olga Sánchez Cordero, reafirmó que la labor de la Guardia Nacional en la frontera sur de México no será para frenar el flujo migratorio, sino para regularlo. Que quede claro, no es una Border Patrol (Patrulla Fronteriza) expresó y añadió que la Guardia Nacional se hizo también para la seguridad nacional y la entrada de migrantes irregulares es parte de nuestra seguridad nacional, por eso queremos una migración ordenada y segura. (Miguel Ángel Rivera, Diario Imagen, p. 12)
Quizá por eso la única voz discordante en el coro de los elogios por tan inevitable método para librarse de una amenaza, ha sido la del presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, quien ha dicho con toda claridad (entrevista con René Delgado): “…Lo veo no solamente como un error, sino como una medida profundamente contraria al interés nacional. El interés nacional es la migración, hay derecho humano a la migración. —¿La otra parte era aceptar el arancel? “Es una manera de negociar de los americanos desde hace tiempo, ellos lo esgrimen para poder decir que llegaron a un gran acuerdo migratorio, nos apretaron y accedimos. Yo no veo que esas medidas llamadas ‘pacto migratorio’ se puedan aplicar en la realidad, a no ser que México sea el que persiga a su propia gente, a lo que no creo que se vaya a llegar…. “… ¿El muro que quería Trump? “—Lo vamos a construir nosotros. Yo dije que no podemos hacernos cargo de un muro mexicano. Aquí el muro sería la Guardia Nacional. Ha habido incidentes en la frontera entre autoridades y guatemaltecos. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, p.3)
Los 300 puntos.- Para describir la frontera sur de México suele usarse el adjetivo “porosa”. Poco interés y menos recursos mantuvieron la frontera sur fuera del radar de los medios. El que se proponía pasar sin documentos podía hacerlo sin mayor problema. Las autoridades mexicanas de migración tienen identificados al menos 300 puntos de cruce. Algunos francamente clandestinos y otros nada más discretos, pero que cuentan con infraestructura para trasladar a los migrantes hacia ciudades del interior de Chiapas. No será sencillo sellar esos cruces, porque pueden surgir otros en unas cuantas horas. No obstante, esos cruces no son objetivo prioritario para la Guardia Nacional, que está en la zona para evitar la irrupción de caravanas migrantes compuesta por miles de personas. (La Crónica de Hoy, p.3)
Una de dos: Marcelo Ebrard le mintió a los altos funcionarios estadounidenses con quienes negoció el acuerdo migratorio, o le mintió a los mexicanos. Evidencia con sus propias palabras. En las negociaciones en EU, Ebrard les dijo que la Guardia Nacional mexicana comenzaría a patrullar la frontera sur desde el lunes pasado, con 6 mil elementos de la corporación. Pero reconoce que aún no se despliega. Ebrard volvió a mentir cuando respondió que el hoy titular de Centros Penitenciarios Federales, Francisco Garduño (quien también participará en el plan para frenar la migración no fue propuesto para la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) en 2004. Aseguró que fue en 2002. (Alejandro Lelo de Larrea, Basta, p.5)
Con la elección de Donald Trump a la Presidencia se pusieron de nuevo en relieve los temas de libre comercio y flujos migratorios. En 1993, en un discurso con motivo de las negociaciones del TLC, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari resumía la situación comercial bilateral en una frase: Estados Unidos, tu elección es simple: ¿tomarás nuestros bienes o te llevarás a nuestra gente Si bien, más de 25 años después los flujos migratorios hacia Estados Unidos ya no provienen principalmente de México, la frase sigue siendo significativa para el actual debate de libre comercio y migración. Con la elección de Donald Trump a la Presidencia se pusieron de nuevo en relieve los temas de libre comercio y flujos migratorios. Su elección a la Presidencia se basó justamente en explotar el sentimiento antiinmigrante y antilibre comercio del ciudadano promedio. Para muestra, Pew Research llevó a cabo una encuesta en 2010 poco después de la crisis económica y encontró que apenas el 35% de los estadunidenses creía que los acuerdos de libre comercio eran buenos para Estados Unidos. (Rodrigo Perez Alonso, Excélsior, p.6)
El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, ha logrado un protagonismo en el gabinete que no tenía hasta hace unas pocas semanas. El canciller se ha quedado con una parte más que considerable de la agenda nacional: en los acuerdos con la Unión Americana, Ebrard intervino directamente en un ámbito que tradicionalmente había sido de la Secretaría de Gobernación, que en esta ocasión ni siquiera estuvo representada en la comitiva que fue a Washington. Fue el canciller el que definió los acuerdos sobre migración, seguridad fronteriza y sobre las políticas de recepción de solicitantes de asilo de EU. Ayer en la mañana fue puesto al frente de una comisión intersecretarial que tiene poderes muy amplios para implementar todos los acuerdos establecidos con la Unión Americana: eso incluye migración, seguridad, programas sociales, agropecuarios, comerciales y mucho más. En los hechos es una suerte de minigabinete con posiciones en prácticamente todo el gobierno federal, incluyendo la participación de las Fuerzas Armadas y la recién creada Guardia Nacional. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, p.10)
Una y otra vez el estadounidense se ha servido de la imagen de México y los mexicanos para movilizar a su más básico e instintivo club de admiradores: esos que corean Build the wall esos que se compran la idea del mexicano migrante malévolo; que creen que sus mayores amenazas provienen del sur de su frontera y que solo pueden ser detenidas por la fuerza, a la mala. A Trump le sirvió para ganar las elecciones primero y después para construir una narrativa que pretende explicar las frustraciones de la clase media baja estadounidense (su principal sustento electoral) a partir de ciertos espejismos fanta smagóricos o “bogeymen”, a saber el libre comercio, la migración “los ilegales”, los que piensan diferente, los que se expresan fuera de la norma, los que no son esa imagen idílica (e imposible en el siglo 21) que alguna vez imaginó Norman Rockwell y que Trump lleva en su mente: la familia tradicional, el orgullo patrio, la grandeza que no se cuestiona jamás sus vías ni sus métodos, para la que solo existe la ambición y el triunfo, nunca la conciencia o la reflexión de la moral. (Gabriel Guerra, El Universal, p.17)
La implacable y amenazante presión de Trump arrancó a tirabuzón al gobierno de AMLO la aceptación de que el acuerdo para evitar momentáneamente la imposición de aranceles incluiría -si fracasan las medidas emprendidas por México- el compromiso de reformar en el Congreso nuestra legislación migratoria en dos aspectos centrales que le adelanté aquí en la entrega pasada: que asumamos el estatus de tercer país seguro y/o nos sumemos a un acuerdo regional en el que México reciba a los migrantes guatemaltecos solicitantes de asilo y Guatemala a hondureños y salvadoreños. El lunes pasado el canciller Marcelo Ebrard, dueño total del protagonismo de la mañanera de AMLO, rechazaba que hubiera un acuerdo secreto. Eso sí, abundó sobre el contenido de lo pactado: el despliegue de seis mil efectivos de la Guardia Nacional a lo largo de la frontera sur y la aceptación de recibir aquí a los migrantes solicitantes de asilo que Estados Unidos devuelva hasta que se resuelva su situación. (Raúl Rodríguez Cortés, El Universal, p.8)
Trump ha dado claras muestras de esa personalidad dual, cuando por un lado, es obsecuente con los poderosos como Putin de Rusia, (Conferencia de Helsinki), con el dictador de Corea del Norte Kim Jong-un, en posesión de armas nucleares, o con el Presidente de China Xi Jinping, huésped distinguido en su finca de Mar-a-Lago. ¿Qué hacer como país ante esa doble personalidad?, ¿cómo defendernos?. Aquí van tres propuestas preventivas: Integrar una comisión migratoria con los cancilleres y encargados de la política migratoria de México, Guatemala, Honduras y El Salvador, para atender los flujos migratorios con base en el “Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular”, que 152 países suscribimos en la Asamblea General de la ONU el año pasado, y que ofrece soluciones viables al flujo migratorio, sobretodo procedente de esos países centroamericanos. No es posible que México siga actuando solo frente a los EUA, en un problema que por lo menos atañe a esos otros tres países. (Emilio Rabasa Gamboa, El Universal, p.17)
Los gobiernos de México y Estados Unidos anunciaron, el viernes pasado, que lograron un acuerdo por medio del cual México aceptó combatir la migración ilegal de centroamericanos y otros extranjeros hacia su frontera norte y así evitar la imposición de un arancel de 5% a todas las exportaciones mexicanas destinadas al mercado estadounidense. Sin embargo, desde el sábado hasta ayer, el presidente Donald Trump ha difundido 32 tuits que parecen indicar que para él no es suficiente el acuerdo que anunciaron conjuntamente su gobierno y el del presidente Andrés Manuel López Obrador. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, p.43)
La equívoca e insana interpretación del concepto de soberanía nacional se interpreta correctamente, siendo el punto de partida para una era de cooperación e integración entre México y EU, con el agregado de contar con Canadá como potente complemento de lo que sigue siendo la región económica con el mayor potencial del planeta. Y es que por años pretendimos separar la parte álgida de la relación bilateral, caracterizada por la migración y el narcotráfico, de la suave integración que genera el comercio. No obstante, esta estrategia era inviable e insostenible. No se puede pretender sólo recibir los beneficios de la entrada de millones de productos detrás de miles de millones de dólares y la integración a las cadenas de valor internacionales sin que se atienda la realidad de compartir la frontera más compleja que existe en el mundo. Hay que quitarnos el disfraz y entender que es inevitable que los temas de la migración ilegal y la venta de drogas se pusieran en la misma mesa de lo comercial. (Carlos Alberto Martínez, El Economista, p. 44)
En mi texto de la semana pasada escribí que era necesario un milagro para conseguir un acuerdo que nos librara del atolladero en que nos metieron la política migratoria inicial de AMLO (puertas abiertas al tránsito de centroamericanos) y la racista agresividad de Trump contra México. Pues hubo acuerdo, pero no milagro ni salimos del problema. Lo que se ganó fue un poco de tiempo a cambio de una capitulación vergonzosa en materia migratoria. Los dos compromisos que obtuvo el inquilino de la Casa Blanca son ampliamente conocidos: uno, que nuestra política en la materia —incluyendo a una parte de la Guardia Nacional— se convierta en el muro tan deseado por Trump y se reduzca lo más posible la migración centroamericana por nuestro territorio. Dos, que nos quedemos y mantengamos a decenas o cientos de miles de solicitantes de asilo en EU (una versión light de la condición de tercer país seguro) mientras los jueces deciden si se los conceden o no. (Guillermo Valdés Castellanos, Milenio Diario, p. 12)
En ningún momento de toda la renegociación del TLCAN estuvo presente el tema migratorio ni fronterizo. Nosotros, el secretario de Economía y el de Relaciones Exteriores veíamos solo temas comerciales. Tenía mesa con mis negociadores en automotriz, textiles, laboral. A mi jamás me tocó que un negociador me dijera que, si no aceptaba una regla de origen, me deportaría tantos cientos de migrantes?, me explicaba Juan Carlos Baker, ex subsecretario de Comercio Exterior de la SE, durante las negociaciones del hoy T-MEC, al mismo tiempo que las del TPP y el TLC con la UE. (Bárbara Anderson, Milenio Diario, p.26)
AMLO, de vuelta a la frontera con EU.- Nos dicen que el presidente Andrés Manuel López Obrador regresa este fin de semana a la frontera norte donde anunciará el presupuesto que su gobierno destinará a los estados de la región para enfrentar el fenómeno migratorio. El mandatario, nos dicen, quiere reforzar el plan que acordó su gobierno con Estados Unidos para bajar el flujo migratorio de Centroamérica con visitas a las entidades fronterizas. El viernes estará en Ojinaga, Chihuahua, donde aprovechará también para reforzar el programa que se pondrá en marcha en la zona. (El Universal, p.2)
El canciller Marcelo Ebrard lleva semana y media con los reflectores puestos sobre su figura. Su papel en la crisis de los aranceles en la relación México-Estados Unidos, y en la negociación que impidió, por el momento, la amenaza arancelaria. Al mismo tiempo que se convierte en el “supercanciller” que maneja la política exterior de un presidente al que no le interesa ni entiende los temas internacionales, Marcelo también se vuelve el responsable de la política migratoria del país, y la cabeza de un equipo, el llamado dream team antinmigrante, que se trasladará por órdenes presidenciales a imponer la ley y el orden en la porosa y desordenada frontera sur mexicana y cumplir con los difíciles compromisos que él mismo suscribió en Washington, desplazando en esta labor a la secretaria titular de los asuntos migratorios, Olga Sánchez Cordero y a su equipo. (Salvador García Soto, El Universal, p. 8)
La exigencia del gobierno estadounidense de que México frene la llegada de migrantes centroamericanos o de cualquier otra nacionalidad a su frontera sur pondrá a prueba muchos aspectos en nuestro país: el sistema migratorio, la capacidad gubernamental para atender a miles de solicitantes pero principalmente el sentimiento de tolerancia hacia el extranjero. La situación no se vislumbra fácil. Por un lado, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció ayer que los programas federales se ampliarán en la frontera sur con el objetivo de tener más fuentes de empleo que ofrecer a los migrantes de Centroamérica. Sin embargo, de acuerdo con una encuesta que hoy publica EL UNIVERSAL, en tres meses creció el porcentaje de personas que está de acuerdo en impedir el ingreso a todos los que llegan sin documentos y casi 60% se declara en contra de que se les otorgue refugio. (El Universal, p.16)
En el G20 están los principales aliados que pueden ayudar a México a enviar una señal inequívoca de respeto, apertura comercial y sensatez. López Obrador podría encabezar tres reuniones claves para México: una con Abe y Trudeau para revisar los avances del TPP (ahora sin Estados Unidos); otra con Merkel y Macron para revisar el proceso de ratificación del tratado con la Unión Europea, y la tercera con el presidente de China. En las tres, además, podría conseguir apoyo para su plan de desarrollo para Centroamérica. Trump sigue diciendo que impondrá mayores tarifas comerciales a China, y amenazando a México de aranceles si no hay los resultados en migración que él espera. López Obrador puede actuar con estos líderes, marcando una clara diferencia con Trump, al mismo tiempo que impulsa la ratificación del TMEC. El 2019 podría ser un año en que nuestro país concluya el proceso de ratificación-modernización de sus tratados comerciales. En medio del clima tan complejo que vive la economía mundial, hacerlo sería un logro fundamental del Presidente de México. (Julio Madrazo, El Financiero, p.32)
Ebrard, encargado.- La tarea quedó en manos del canciller Marcelo Ebrard y no de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, pese a que el Instituto Nacional de Migración depende de ella. El reto es enorme: detener la oleada migratoria centroamericana hacia Estados Unidos sin violar los principios éticos y jurídicos del asilo. (Sergio Sarmiento, Reforma, p.12)
Cuando las redes de solidaridad humanitaria viven en el desconcierto, están dados los ingredientes para que nuestra crisis migratoria escale en la prioridad nacional e internacional. Para entender su pensar y sentir, solicité la opinión de cinco organismos de la sociedad civil. Entre otros, la Casa de Acogida y Formación para Mujeres y Familias Migrantes (Cafemin), la Casa Refugiados, las Casas YMCA, Sin Fronteras y la Congregación de Hermanas Scalabrinianas. Sus reacciones van del desconcierto en la información (entre Trump y Ebrard, ¿a quién creerle?) al temor de que crezcan las violaciones a los derechos humanos y a la indignación verbalizada por la hermana Leticia Gutiérrez Valderrama, misionera scalabriniana: “la política migratoria de Andrés Manuel se caracteriza por la demagogia y la manipulación”. (Sergio Aguayo, Reforma, p. 13)
El “cumplimiento” queda a su entero criterio que, a fin de cuentas, equivale a que Trump será quien decidirá si México cumplió o no cumplió. Para ese entonces ya va a andar metido de lleno en su campaña de reelección y bien se le puede meter en su amplia y hueca bóveda craneal que México no cumplió. En ese momento, amigos, es cuando la marrana torcerá el rabo. No dudamos que hay en ellos buena fe y que les han hecho creer los mandos militares que con los SEIS MIL miembros de la Guardia Nacional podrán frenar a los migrantes. Pero ¿qué tal si no? ¿Qué tal si a Trump se le mete de nuevo en el “coconut” que no cumplimos lo que se le ofreció y vuelve a amenazar con sus aranceles? En este caso -por remoto que les parezca a nuestros funcionarios- estaremos en la misma posición que en la de la semana pasada, sólo que ahora invadidos de migrantes, cuya carga de manutención caerá seca y pesada en el regazo de la hacienda pública de México. (Manuel J. Jauregui, Reforma, p.13)
TURBULENCIAS. Ni Border Patrol ni acuerdos ocultos.- La Guardia Nacional no será la Border Patrol, se hizo también para la seguridad nacional, y la entrada de migrantes irregulares es parte de nuestra seguridad nacional, por eso queremos una migración ordenada y segura, afirmó la titular de la Segob, Olga Sánchez Cordero, quien indicó que no se va a detener, se va a regular la migración porque tenemos el derecho a que nuestras leyes se respeten y a cuidar nuestra frontera. Que quede claro dijo en el foro de Parlamento Abierto de la reforma del Estado y electoral, en donde el presidente de la JUCOPO, Mario Delgado, dijo que la política electoral no debe ser ajena a la austeridad republicana y autoridades electorales y partidos deben reducir sus costos… A su vez el canciller Marcelo Ebrard dio a conocer los documentos diplomáticos -por primera vez en la historia- sobre los acuerdos para desmentir que hay acuerdos ocultos como lo afirma el presidente Trump, quien dice que sí los tiene… (Ángel Soriano, Diario Imagen, p.13)
La figura del “tercer país” es una cosa muy seria. Lo define, con muchos enredos, un documento del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Si México acepta convertirse en “país seguro”, los centroamericanos, cubanos, africanos o asiáticos que quisieran solicitar asilo en Estados Unidos, podrían venir a México, pedirlo aquí y permanecer en nuestro país. Como parte de un acuerdo bilateral y de la legislación internacional vigente, México se responsabilizaría de los refugiados. El Estado estaría obligado a proveerles protección, una estancia legal de acuerdo a ciertas normativas internacionales y el “acceso a medios de subsistencia suficientes para mantener un nivel de vida adecuado”, además de “medidas para permitir un logro progresivo a la autosuficiencia”. “La persona debe tener acceso a un procedimiento de asilo justo y eficiente y estar autorizada a permanecer en el país (en este caso, México), hasta tanto sea emitida una resolución final negativa de la petición del solicitante de asilo de la protección de los refugiados”. Si entiendo bien, nuestro país podría aceptarlos o deportarlos a sus países de origen. Luego entonces, con este esquema, la responsabilidad de los migrantes se la quedaría México. (Leo Zuckermann, Excélsior, p.11)
La utopía del acuerdo migratorio.- Entre los especialistas en materia migratoria corren diversas teorías sobre el supuesto acuerdo secreto al que tanto se refiere Donald Trump de la reciente negociación entre México y Estados Unidos. Los más optimistas esperan que el mencionado tema esté relacionado con una transferencia de recursos económicos desde el Gobierno estadounidense para atender a los centroamericanos que serán retornados a nuestro país, mientras esperan un veredicto acerca de su situación migratoria; lo anterior porque, si la permanencia ya en tierras mexicanas de 10 mil migrantes amenaza con colapsar las finanzas y el orden de los municipios fronterizos, no se sabe cuál será el resultado con los cientos de miles de indocumentados que estarán llegando en el futuro cercano. ¿Será? (24 Horas, p.2)
Prospectiva: A 16 meses de la elección presidencial EU, ME ya sabe sí Trump será reelecto, procesado por el Rusiagate, la Casa Blanca escenificará alternancia y cómo negociar con una eventual presidencia de Joseph Biden. No se conforma, quiere que los republicanos o demócratas acuerden con México una nueva Reforma de Control de la Inmigración (IRCA) como la que hace 33 años otorgó tarjetas de residentes a 2,7 millones de inmigrantes incluidos 1 millón de trabajadores agrarios por lo cual fue. (Federico Lamont, El Sol de México, p.8)
La política institucional impulsada por el primer Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación durante la presidencia de Gilberto Rincón Gallardo, proponía igualdad de género, sociedades de convivencia, inclusión de las personas con discapacidad, acceso a derechos y trato digno a personas con VIH-Sida, garantía de acceso de pueblos y comunidades a salud, educación, trabajo y justicia, considerados los espacios centrales de la discriminación estructural; así como a la población migrante en territorio nacional. De acuerdo con reportes de El Colegio de la Frontera Norte (2019), las personas viajan en caravana como estrategia de sobrevivencia, en busca disminuir los riesgos de secuestro, desaparición, extorción y delitos sexuales, sobre todo en el caso de niñas y mujeres, en su paso por México. El despliegue de 6,000 elementos de la Guardia Nacional en la frontera sur, puede obligarles a continuar su paso a pie por pasos cada vez más difíciles, intensificando las condiciones de vulnerabilidad. (Claudia Corichi, El Sol de México, p. 19)