Luces sobre gabinete y líderes parlamentarios
Aun cuando Claudia Sheinbaum se ha negado a adelantar quiénes conformarán su gabinete y reitera que la próxima semana lo dará a conocer, ya hay algunas señales, no sólo de integrantes de su equipo, sino de quienes ocuparían las coordinaciones parlamentarias. Ayer se hizo acompañar de Juan Ramón de la Fuente y Omar García Harfuch en el encuentro con la asesora de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, para hablar de temas como la relación bilateral, migración y seguridad. Por la tarde, se reunió con Adán Augusto López y Ricardo Monreal para programar los foros para la reforma judicial. ¿Líderes de bancada en Senado y Cámara de Diputados? Si aún tiene dudas, espere entonces a la próxima semana. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 29)
Trópicos / Las garras de la política en una sociedad global
Elecciones, la moda política de cada año. En las últimas semanas, se desarrollaron en México, la India, Rusia y apenas el domingo pasado en Europa para reconfigurar su parlamento. Las que sucederán en Estados Unidos el próximo noviembre, ya acaparan la atención total.
Las sociedades se vuelcan a los centros de votación, donde depositan sus papeletas con el partido y las personas seleccionadas. Horas después (salvo en India, que es un proceso donde el sufragio dura varios días) se nos dice quiénes fueron los ganadores.
Cuando esto sucede, nos alertamos o regocijamos por quienes suben a los altares políticos, ya sean radicales o moderados. En esos días, los resultados electorales sustituyen los goles y pódiums deportivos del fin de semana. A cambio, los fanáticos de los políticos se estremecen entre la fe, la ideología y los recelos.
Lo cierto es que mientras se reconfigura el mapa político e ideológico a nivel mundial (si es que en verdad queda claro quiénes son los de centro, derecha, izquierda y sus radicalismos), la aldea global sigue en espera de respuestas a sus demandas: la desigualdad se mantiene, la migración aumenta, el cambio climático exaspera, el crimen organizado se empodera, y no hay educación de calidad que alcance para todos, pero sobre todo a las niñas, niños y jóvenes que viven en la pobreza.
En algunos países se mantienen los modelos continuistas, en otros los radicales asoman sus cabezas con contundencia. En India y en México, una amplia mayoría pidió seguir por el camino actual. Sobre todo en nuestro país, la gente fue más incondicional que nunca, por un proyecto político que ha apostado a otorgar apoyos económicos directos, hacia un liderazgo único, fuerte y carismático, capaz de concentrar diversos poderes del Estado y bajo un discurso antineoliberal.
Por otro lado, principalmente en Europa, la extrema derecha ha ido creciendo, elección tras elección, en su diversa geografía. La migración ha comenzado a azuzar a la ciudadanía del viejo continente, así como ante la posibilidad de que explote una nueva crisis económica que significaría desempleo y pérdida de poder adquisitivo. Esto le ha servido a la derecha radical, para inspirar soluciones con supuestas recetas para frenar estas inercias, aunque la mayoría de las veces son exhalaciones de fuego, ramplonerías sin sustentos científicos o estadísticos que apoyen sus teorías, las cuales muchas veces se parecen más a conspiraciones.
Su irrupción en países como Francia y Alemania, ha puesto de manifiesto el descontento de la gente con un modelo que en algunos lugares se agota, mientras que en otros se asienta: un modelo ideológico de izquierda o progresista que ha incumplido con sus objetivos, más allá de las promesas, en sus resultados.
Lo vimos antes en Argentina, cuya izquierda asfixió a una sociedad en detrimento de su corrupción e inoperancia, el Kirchnerismo dejó ir una oportunidad de oro en Sudamérica para posicionar a una izquierda que, al final de cuentas, los dejó en el abandono y en la miseria. En respuesta, llegó un fenómeno extraño llamado Javier Milei, cuya estridencia no deja de sorprender, encantar y al mismo tiempo atemorizar.
En México, contrario a lo que pasa en Argentina y Europa, se vive un periodo de continuidad apremiante al modelo de gobierno de López Obrador, aunque ahora en manos de su elegida, Claudia Sheinbaum. Curiosamente, se vive un periodo ambiguo, ideológicamente, donde se observa un modelo híbrido entre lo popular y un estado benefactor efectivo, entre lo neoliberal y lo estatizante, un modelo cuyo péndulo se mueve entre la derecha y la izquierda.
Sabemos que más allá de la retórica, la relación de México con Estados Unidos es un mecanismo asimétrico donde normalmente nuestro país asume las peores partes dentro de las continuas negociaciones que se llevan a cabo, últimamente han sobresalido las dadas en materia migratoria.
No obstante, la próxima elección que se celebrará en Estados Unidos, que hasta el momento se prevé cerrada entre Donald Trump y Joe Biden, según varias encuestas, deja en el aire el impacto que tendrá con la próxima presidenta, Claudia Sheinbaum, y su futuro gobierno. Recordemos que al principio de la presidencia de López Obrador, Donald Trump se impuso sorpresivamente en las elecciones presidenciales, minando la relación y teniendo que imponer políticas migratorias que no estaban dentro de los planes de Obrador.
Por ello, es de suma importancia observar el comportamiento de las sociedades en México y el mundo, ante fenómenos dispares y complejos, sin ideologías concretas y una serie de necesidades que se incrementen. Su voto, más que de selección, es de castigo, y eso implica elegir al salvavidas ante amenazas que ante propuestas de desarrollo. (Omar Cepeda, El Financiero, Opinión, p. 25)
Francia se está convirtiendo en una novela de Houellebecq.
Si Macron saltó del barco socialista un par de años antes de que naufragara, ahora el partido de Sarkozy se rompe gracias a la tentación que para varios de sus miembros representa el partido de ultraderecha Agrupación Nacional, de Marie Le Pen y Jordan Bardella.
Lejos, muy lejos están las palabras del presidente Jacques Chirac cuando decidía aplicar un cordón sanitario a la ultraderecha de Jean-Marie Le Pen. Los acuerdos con los socialistas eran inmediatos: la primera vuelta (electoral) era la advertencia y la segunda se convertía en una especie de alarma sísmica. Todos a salvarse mediante un obstáculo social en contra de la ultraderecha.
De esa manera la izquierda de Jospin apoyaba a la derecha de Chirac en las elecciones presidenciales. La derecha de Chirac apoyaba a la izquierda de Jospin en las elecciones municipales.
El cordón sanitario en contra de la ultraderecha fue replicado por la pareja Sarkozy-Hollande. Mientras esto sucedía los partidos políticos dejaban de responder a las principales demandas de la sociedad.
Izquierda y derecha no entendieron lo que la guerra civil en Siria iba a provocar a través de la migración, sumado a la mutación de la razón por la emoción en la población que detona la frustración del estancamiento económico (crisis 2008 y 2021).
Houellebecq escribía “Sumisión” y la lanzaba a la venta el día en que ocurrían los ataques terroristas contra Charlie Hebdo.
Migración, migración y migración. El contenido perfecto para lanzar el McDonald’s de la política cultural.
Macron simuló un divorcio con Hollande para salvarse a través de su partido En marcha.
Se marchó del gobierno, pero ahora el futuro lo ha alcanzado. El dueto Le Pen-Bardella dobló el número de votos al partido de Macron en las elecciones europarlamentarias.
Si el gol es el táctico del futbol, como decía Fernando Marcos, las victorias son el camino más corto hacia el poder.
El nuevo o viejo partido de Sarkozy, Los Republicanos, se ha roto a través de una OPA no hostil de la ultraderecha.
Jordan Bardella anunció ayer 11 de junio, un acuerdo entre su partido Agrupación Nacional con Los Republicanos cuyo líder es Eric Ciotti.
La bomba tuvo impactos inmediatos. Varios miembros de Los Republicanos le han pedido la renuncia a Ciotti.
Pero, cómo evitar esta OPA luego de los tics seductores que lanzara la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen a la primera ministra italiana, la posfascista Giorgia Meloni.
Si Francia cae en las garras de la ultraderecha, la Unión Europea tendrá que encender las alarmas por un posible suicidio de los grupos liberales.
En ese momento Michel Houellebecq se habría convertido en profeta. (Fausto Pretelin Muñoz de Cote, El Economista, Geopolítica, p. 42)
Finalmente, AMLO se salió con la suya. Tres reflexiones provocan el resultado de estas elecciones.
1.- Claudia Sheinbaum ganó por un extenso margen de votos. Eso es innegable. Lo que aun no me cabe en la cabeza es cómo obtuvo un 35.8 votos. Más que AMLO en el año 2018.
2.- Esto nos amplía el resultado de un congreso federal mayoritario en favor del partido oficial.
3.- Además de la presidencia de México, en las Elecciones 2024 del pasado domingo 2 de junio estuvieron en juego ocho gubernaturas y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, siendo Morena el partido que mejores resultados obtuvo en la contienda electoral.
Los estados de Yucatán, Morelos, Guanajuato, Puebla, Veracruz, Chiapas, Jalisco y Tabasco tendrán nuevo gobernador o gobernadora por los siguientes seis años (2024-2030).
MORENA puede lanzar campanas al vuelo.
Sin embargo, las campanas también repican por quien agoniza.
Menos de 24 horas después del triunfo, el presidente de USA, Joe Biden felicitaba a la virtual candidata electa, pero Biden firmó el martes, apenas 48 horas después de las elecciones, lanzó una proclama cerrando la frontera de Estados Unidos con México entre los puertos de entrada oficiales mientras los cruces sean elevados, un cambio diseñado para dificultar que las personas que cruzan ilegalmente soliciten asilo.
Según una nueva norma provisional emitida por la administración Biden, el presidente puede poner en vigor las restricciones fronterizas cuando el promedio de arrestos fronterizos supere los 2.500 migrantes durante siete días seguidos.
Por otro lado, el peso mexicano sigue cayendo con fuerza, y cotiza en más de 18 pesos por dólar, luego de depreciarse 2%. A pesar de que la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, intenta calmar el nerviosismo en los mercados, la aversión al riesgo no se detiene.
Y es que el mandatario Andrés Manuel López Obrador, dejó abierta la posibilidad de que en efecto se impulsen las distintas reformas constitucionales que quería llevar a cabo antes de terminar su administración, ahora que su partido Morena, obtuvo una mayoría en el Congreso en las elecciones del pasado 2 de junio.
¿Coincidencia? Probablemente.
La ciudadanía considera que la violencia de los cárteles es el principal tema electoral. Con pocas excepciones, el actual gobierno ha tenido dificultad para controlar los homicidios, desapariciones y actos de extorsión que arrasan al país.
Las elecciones tampoco se han librado de la violencia. Decenas de aspirantes a alcaldías y puestos locales han sido asesinados y cada mes hay muchos más que son blanco de ataques. Los analistas dicen que estos comicios son incluso más violentos que los de 2018.
La única reserva frente a esta debacle de la oposición y este triunfo indiscutible del presidente saliente, radica en la baja participación. Por razones aún difíciles de comprender, votó poco más de 60% de los mexicanos habilitados en estos comicios considerados como los más importantes desde hace años, un porcentaje inferior a los niveles de 2000, 2012 y 2018.
AMLO fue muy malo para gobernar, pero muy eficiente para llevar la campaña de su partido y de su candidata. Esta acepción tiene una flecha desde un arco muy bien tensado, y parece que fue cumplida. De fracasar los comicios en favor de su candidata, el presidente tendría la culpa. Muy hábil. No hubo necesidad de llegar a tanto.
El presidente pasó 5 años preparando el día 2 de junio pasado. Lo hizo sistemáticamente. Destruyó el Tribunal Superior de Justicia, debilitó al INE y si este órgano le decía que no interviniese, él no hacía caso en su mejor actitud de desobediencia a las instituciones, salvo la que no fuera la presidencia de la república. La de él, claro. O sea…, dicen ahora los jóvenes.
No hay que dudarlo, AMLO es muy hábil para la actuación electoral. Violó la Constitución, violó la legalidad, hizo todo por ser el responsable de la elección de este año.
El problema es que ha quedado sentado un precedente legaloide. Claudia, basado en la actuación del presidente actual, podría hacer lo mismo en la elección de 2030. Tendríamos MORENA para rato a la usanza del viejo PRI, aquel que sí servía.
Ahora bien, para legalizar este modelo ilegal, tiene el partido oficial la mayoría en el Congreso y el senado. La Oposición debería cerrar filas en impedirlo y no en solazarse con aquello, La que perdió fue Xóchitl. PRI, PAN y PRD tienen escaños muy bien ganados por su silencio desdichado.
Deberíamos tener una real oposición, como lo fue en su tiempo AMLO. No tener franquicias debilitadas, carentes de argumentos, silenciosas, acomodaticias. Volvamos al punto de las elecciones.
Después de las elecciones de 2006, la Oposición de ese momento, AMLO y PRD, reformaron la Constitución para dejar en la inopia al presidente, acotando su intervención en muchos asuntos del país, específicamente en las elecciones. Y cuando AMLO se subió a la silla presidencial se encargó de desconocer esta reforma que impulsó cuando no era presidente y aun no estaba delimitado lo que sería MORENA.
¿Qué estuvimos ante una elección de estado? Sí. Que fue legalmente apuntalada, con toda la mañosería electoral que había dejado de practicarse, sí. Que ahora tocaría a la nueva Oposición oponerse, disculpen la redundancia, a los designios del Poder, también. Aunque esto ya no lo veremos. Al menos pronto. (Ady García, El Universal, Online)
El tema de las reformas constitucionales opacó un reportaje de José de Córdoba, Santiago Pérez y Steve Fisher publicado en el Wall Street Journal del viernes 7. Está repleto de información. Alguna, como la siguiente, ya se conocía: “mientras López Obrador enlistaba al ejército y a devotos con escasa experiencia en seguridad, Sheinbaum reclutaba a policías veteranos y a tecnócratas”.
La principal revelación es el peso de los aportes de los servicios de inteligencia estadounidense. El diario pone el acento en la Homeland Security Investigations (HSI), una dependencia poco conocida. La HSI entregó a la Secretaría de Seguridad Ciudadana encabezada por García Harfuch la inteligencia para hacer, en julio de 2022, el mayor decomiso de cocaína en la historia de la capital: 1,600 kilos valuados en 40 millones de dólares. El alijo, que se destinaría a Tepito y a Los Ángeles, pertenecía al grupo de los Beltrán Leyva.
Hago un paréntesis para subrayar la importancia de entender mejor a esta dependencia, mucho menos visible que la DEA. Sugiero consultar una serie de reportajes recientes sobre el tema publicados en The Wall Street Journal sobre México y Colombia. Describen a una agencia con un presupuesto vasto y competencias amplísimas. Su mandato le permite involucrarse en investigaciones sobre tráfico de migrantes y “polleros”, explotación sexual, narcóticos, fentanilo y armas. Y según versiones pendientes de corroboración, su presencia en México ha ido creciendo en los últimos años.
La intensidad de la relación CDMX-HSI se enmarca en la disparidad en la comprensión sobre la presencia del aparato de seguridad estadounidense en México. Las relaciones con el gobierno federal mexicano están bastante bien documentadas, pero conocemos muchísimo menos acerca de la relación entre las dependencias dedicadas a la seguridad y los gobiernos de las 32 entidades y algunos municipios importantes. Una de las primeras iniciativas del gobierno que ahora termina fue centralizar en Relaciones Exteriores la información sobre esta práctica. Nunca supimos en qué terminó.
Armar el rompecabezas sobre la seguridad es complicado pero indispensable. Ya sabemos que la 4T hará las reformas legislativas necesarias para que la Guardia Nacional siga en la Sedena. Esto conduce a lo poco que sabemos sobre el discreto arropamiento militar a la capital. La comparación entre entidades está dando algunas pistas. En los últimos años, la Guardia Nacional desplegó en la CDMX un promedio de 119 efectivos por cada 100 mil habitantes, en Yucatán 38 y en Coahuila 66. Ignoramos lo que hicieron o las consecuencias e implicaciones.
Investigar las arterias que alimentan la inseguridad es una historia inacabable. Es inmenso el mapa de las carreteras que recorren una geografía confusa porque carece de señales. A veces se avanza como si fuéramos en una autopista de peaje, en ocasiones se termina en un callejón sin salida aparente.
Con esta reflexión regreso a la comparación entre las estrategias de seguridad federal y capitalina. Es cada vez más claro que las políticas citadinas fueron bastante más consistentes y exitosas que las federales. Esas diferencias pasaron desapercibidas durante la mayor parte del sexenio por la discreción del equipo de la ahora Presidenta electa que, durante su campaña, fue muy cuidadosa en bajar el perfil de sus logros en esa materia. Los celebró, pero no los enumeró; mucho menos los contrastó con los del Presidente en funciones que optó por no averiguar o comparar.
Según algunos de sus colaboradores la seguridad es el tema que más importa a la Presidenta electa que repitió en varias ocasiones que intentará replicar en el país sus experiencias en la ciudad. La CDMX será la brújula que la oriente en una marcha frenética para intentar replicar en otras ciudades lo alcanzado en la capital.
Para quienes investigamos este tema, el hecho impone la obligación de entender lo bueno y lo malo de lo acontecido en esta urbe hosca y hospitalaria; repleta de posibilidades y enseñanzas, de éxitos y fracasos. Por nosotros y por los demás. (Sergio Aguayo, Reforma, Opinión, p. 8)
En un viaje que provocó curiosidad y preocupación, la asesora de Seguridad Nacional estadounidense, Elizabeth Sherwood-Randall se reunió la noche del lunes, en un encuentro no anunciado, con el mandatario Andrés Manuel López Obrador y, el martes, fue la primera visitante internacional oficial de la presidenta electa Claudia Sheinbaum.
La visita puso de relieve el interés estadounidense en temas de seguridad, que como migración y narcotráfico, forman parte de lo que se presenta como crisis fronteriza en la campaña presidencial ya en marcha en Estados Unidos.
De hecho, una reforma migratoria decretada por el presidente Joe Biden desató una tormenta política y fue negativamente recibida por los republicanos y su candidato presidencial, el expresidente Donald Trump, que propone medidas más aparatosas.
Paralelamente, en México hay una creciente polémica por la decisión de López Obrador, de buscar una reforma judicial a pesar de la reacción negativa de inversionistas y mercados financieros preocupados por la posible supeditación del Poder Judicial al Ejecutivo.
Ambas situaciones ponen de relieve la creciente interacción y el ascendente impacto entre los dos países y explica el hermetismo que rodeó la visita de Sherwood-Randall.
Hay una miríada de temas a tratar en una relación de enorme complejidad que hoy es dominada por los problemas de seguridad, pero también los trasciende. Ambos gobiernos han tenido los últimos años una relación cooperativa en torno a una serie de temas políticamente cargados.
Desde el punto de vista estadounidense, y especialmente del gobierno de Biden, el apoyo del presidente AMLO ha sido y es crítico para reducir los flujos de migrantes, en especial.
La colaboración habría sido un factor para que, según análisis de EU, el gobierno Biden pusiera oídos sordos a medidas gubernamentales mexicanas que muchos consideran detrimentales.
De acuerdo con el texto escrito por Rafael Bernal, para The Hill, “la administración de Biden ha hecho todo lo posible para evitar críticas a los esfuerzos de López Obrador por restringir el Instituto Electoral independiente de México y otras instituciones democráticas autónomas, y programó su anuncio fronterizo para que se produjera, tras la elección de su sucesor”.
En un reporte para la Institución Brookings, la especialista Vanda Felbab-Brown señaló que “Sheinbaum promete seguir la llamada “Cuarta Transformación” de su predecesor, una reestructuración social y política de México que busca empoderar económicamente a los pobres y marginados del país, acompañada de un debilitamiento sustancial de la democracia”.
Peor aún, de creer un reporte del grupo Eurasia, de análisis de riesgos, “dos de los principales pilares que han sostenido la confianza de los inversionistas en México, la independencia judicial y la estabilidad fiscal, están sufriendo un golpe apenas una semana después de las elecciones y lucirán peor en el futuro”. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 29)

(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 12)