Opinión Migración 120822

Fronteras norte y sur

Esta semana, el debate sobre la frontera en Estados Unidos se redujo a una cuestión de construir un muro en la frontera o no. El Congreso estadounidense aceptó sólo 1,375 millones de dólares para barreras en la frontera, unos 80 kilómetros más o menos, muy lejos de lo que quería el presidente Donald Trump pero más de lo que los demócratas habían estado dispuestos a dar.

Hubo marchas contrastantes en El Paso, Texas. De un lado, Trump alabando su muro y prometiendo encontrar más fondos para construirlo, y, del otro, el aspirante presidencial demócrata Beto O’Rourke y la congresista Verónica Escobar, diciendo que el éxito de El Paso radica en los puentes que tiene con México, no en muros.

Mientras tanto, empezaron a filtrarse las primeras evidencias de un experimento mucho más audaz y sutil, pero del lado mexicano de la frontera. Desde que empezó la administración de Andrés Manuel López Obrador, las autoridades migratorias mexicanas empezaron a expedir más tarjetas de visitante por razones humanitarias de lo que se había hecho en el pasado, y en el mes de enero, a casi todos los centroamericanos que querían entrar por los puertos legales al país. En efecto, optaron por documentar en vez de deportar.

Era una medida arriesgada, apostando que era mejor documentar que reprimir en la frontera, el lado opuesto de lo que veíamos en Estados Unidos. El riesgo era justamente que podía llevar a un aumento masivo de migrantes centroamericanos entrando a México y llegando a la frontera con Estados Unidos, lo cual generaría una crisis diplomática con el gobierno de Trump.

Las evidencias sugerían que, hasta ahora, ha sido bastante exitosa la estrategia contra todo pronóstico (incluyendo el mío). Se expidieron un poco más de 13 mil visas humanitarias en enero, y al mismo tiempo ha ido bajando el número de deportaciones significativamente (quizás en un 50 o 60 por ciento, según los reportes disponibles). Sin duda, fue un avance en lo humanitario.

Pero la gran sorpresa es que también resultó ser una medida pragmática para limitar el flujo migratorio hacia Estados Unidos. Según cifras de su Departamento de Seguridad Interna, bajó el número de detenciones en el lado estadounidense de la frontera con México, de 52 mil en noviembre a 51 mil en diciembre y a 48 mil en enero. Desde luego, es una baja muy ligera pero definitivamente no un aumento, como pensamos algunos que iba a pasar. Si estos resultados se mantienen hacia el futuro, entonces resulta que no es solo una estrategia humanitaria, sino también eficaz en bajar la migración irregular.

No es seguro si estas cifras seguirán hacia adelante. Los primeros días de enero siempre son de menos migración, y puede ser que esto haya influido en los números. Habrá que hacer seguimiento de lo que pasa en febrero y marzo, ver si la inercia continúa, pero las primeras indicaciones son alentadoras.

Mientras tanto, la Secretaría de Gobernación ha ido haciendo los requisitos un poco más estrictos para obtener las visas humanitarias y otras visas de trabajo, para no crear incentivos para una migración masiva en la frontera sur, que podría derivar en una migración irregular hacia Estados Unidos. Ahora se requerirá pedir la visa humanitaria o de trabajo en consulados en Centroamérica antes de emprender viaje hacia México, lo cual tiene más sentido, y se ampliará el número (y categorías) de visas disponibles a los centroamericanos.

Pero la idea sigue siendo lo correcto. Tiene mucho más sentido tratar de documentar a los centroamericanos, quienes quieren llegar a México por la vía legal, y usar el control migratorio sólo para los que no lo aceptan. Si se agregara a eso algunas medidas para generar oportunidades de empleo para los centroamericanos en México, en las partes del país donde hay un mercado laboral con demanda (sobre todo en el centro y norte del país), se podría llegar a una fórmula moderna de manejo migratorio.

Sería una estrategia que es humana y pragmática a la vez. Y podría dar a México un liderazgo a nivel mundial en el tema migratorio, mostrando una forma de recibir a los migrantes que dista de la mano dura que se está aplicando en Estados Unidos y Europa. Falta mucho trecho para consolidar esta estrategia, pero los primeros resultados sugieren que la nueva administración está realizando algo que puede resultar innovador a largo plazo. (Andrew Selee, El Universal, Opinión, p.17)

Desde afuera / “La guerra” en la frontera

Para la cadena de televisión Fox, “diariamente se libra una guerra silenciosa a lo largo de la frontera de dos mil millas entre México y EU”.

La “guerra”, dijo Griff Jenkins, corresponsal de Fox, “es sobre rutas de contrabando a Estados Unidos, controladas por los cárteles mexicanos”.

Estos grupos criminales ganan unos 200 millones de dólares semanales por sus actividades, afirmó Maria Bartiromo, presentadora de un programa político-financiero de la cadena, que buscó revelar una frontera fuera de control y como un problema de seguridad nacional para Estados Unidos.

El programa hizo énfasis en la que consideran como constantes entradas ilegales desde México, a través de áreas fronterizas sin vigilancia, y en los tratos preferenciales que reciben, según las personas entrevistadas por Bartiromo en Edimburg, cerca de McAllen, Texas.

“Más de un millón de inmigrantes ilegales han sido atrapados cruzando de México a Texas. Es el número más alto en 36 años. Y eso sin contar el medio millón más, los que se escaparon, los que lograron evadir la captura”, afirmó Bartiromo.

Asimismo, indicó que los esfuerzos por asegurar la frontera se deben en gran parte al gobernador Gregg Abbott, que ordenó la operación Lone Star (Estrella solitaria) del Departamento de Seguridad Pública de Texas, “para hacer lo que el gobierno de (Joe) Biden no hace”.

Pero no mencionó que el republicano Abbott busca la reelección como gobernador este año y es uno de los posibles aspirantes a la candidatura presidencial de ese partido en 2024.

Los republicanos y la cadena Fox parecen empeñados en un esfuerzo por demostrar que la frontera sur es dominada por delincuentes dedicados al trasiego de drogas y migrantes.

De hecho, se espera que los republicanos usen el argumento en las elecciones de medio término para el Congreso y algunas gubernaturas estatales, este noviembre.

“Drogas y armas son un negocio productivo, pero su carga más valiosa es la humana, un negocio multimillonario que se ceba en la gente hambrienta del sueño estadounidense, frecuentemente con consecuencias mortales”, aseguró Jenkins.

Para Mayra Flores, la primera diputada republicana nacida en México y electa por un distrito fronterizo de Texas, “la inmigración ilegal está financiando organizaciones criminales, y estos indocumentados literalmente pasan por un infierno para venir a Estados Unidos”, toda vez que entre 60 y 80% de las mujeres enfrentan posibilidades de ser violadas.

“Tenemos un problema serio aquí en  Estados Unidos con el tráfico sexual de niños, y si queremos detener eso, debemos asegurar nuestras fronteras. Esto no debería ser político”, dijo.

Pero la realidad es que sí lo es. El tema migratorio es uno de los tradicionalmente más sensibles y definitorios en la política estadounidense.

¿Cómo dijo un funcionario mexicano que iba a impedir que el tema fuera una pelota político-electoral en Estados Unidos? (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p.25)

Gira andina del secretario Marcelo Ebrard

Los días pasados estuvieron marcados por la gira andina del canciller Ebrard, quien en una semana visitó la cuna de los incas, Perú; la nación de la lucha democrática indígena, Bolivia; y la tierra querida de Colombia.

El secretario Ebrard hizo una escala muy productiva en Lima, Perú, donde se reunió con el presidente Pedro Castillo, a quien invitó a la XVII Cumbre de la Alianza del Pacífico que tendrá lugar en Oaxaca en noviembre. También intercambió opiniones con parte del gabinete del presidente Castillo y 21 empresarios mexicanos en ese país; se identificaron nuevas prioridades de cooperación para México y Perú en temas como litio, energía, industria aeroespacial, seguridad alimentaria, programas sociales, protección del patrimonio arqueológico, comercio, inversiones e impulso al turismo.

En Bolivia, se reunió en La Paz con el presidente Luis Arce, así como con el canciller Rogelio Mayta. A raíz de estos diálogos, ambos países alcanzaron un nuevo entendimiento para trabajar de manera coordinada en el tema de litio, mineral de gran relevancia en la geopolítica actual, especialmente por su uso en la producción de baterías para el futuro de la electromovilidad. Ejemplo de ello es el vehículo eléctrico boliviano, producto de la alianza entre la empresa boliviana Quantum y la compañía mexicana Potencia Industrial, que el canciller abordó para hacer una prueba de manejo. Este coche estará disponible en 2023 en nuestro país, y será el auto en su tipo más económico en México. Asimismo, el canciller pudo recorrer cuatro plantas del Complejo Industrial de Yacimientos de Litio Bolivianos en el salar de Uyuni, que constituye la mayor reserva de litio tipo salmuera en el mundo.

También, se relanzó la Cámara de Comercio e Inversión México-Bolivia (Camexbol), integrada por 25 empresas en diversos sectores, y se entregó la Carta Constitutiva de la Red Global MX, capítulo Bolivia, y la Carta Patente al nuevo cónsul honorario de México en Santa Cruz. Finalmente, el secretario participó en Sucre como invitado de honor en la conmemoración del 197 Aniversario de la Independencia del Estado Plurinacional de Bolivia.

El último destino fue Colombia. Junto con la doctora Beatriz Gutiérrez Müller asistió a la toma de posesión del presidente Gustavo Petro, con quien tuvo un encuentro para identificar las prioridades de la agenda en esta nueva etapa de la relación bilateral; de igual forma, entregó en mano al presidente Petro y a la vicepresidenta Francia Márquez los bastones de mando de origen indígena –símbolos milenarios de autoridad entre nuestros pueblos originarios– que México obsequia como símbolo de fraternidad y buena voluntad entre nuestras naciones. Estamos seguros de que el liderazgo del nuevo gobierno progresista que se ha instaurado transformará de forma positiva el destino de los más de 50 millones de habitantes de Colombia.

El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha hecho importantes esfuerzos por volver a la región a la que naturalmente pertenecemos, convicción que se reafirma en esta gira andina. No solo con palabras queremos estrechar lazos con nuestras naciones hermanas, sino que con cada uno de los países que el secretario Marcelo Ebrard visitó hemos celebrado compromisos que nos integrarán como región, que fortalecerán nuestros lazos de hermandad y, sobre todo, tendrán un impacto positivo en nuestros pueblos. (Maximiliano Reyes Zúñiga El Heraldo de México, La 2, p.2)