Opinión Migración 121119

INAI garantiza los derechos de acceso a la información a migrantes

El fenómeno de la  migración a nivel mundial ha tenido un importante peso a lo largo de la historia, generalmente producto de factores como la búsqueda de oportunidades, seguridad o de otros que la impulsan como la pobreza e incertidumbre social, México tienen una importante participación en los flujos migratorios y ocupa el segundo lugar de los países con mayor número de población emigrante. De acuerdo con datos del instituto de los Mexicanos en el Extranjero, en 2017 poco más de 11.8 millones de mexicanos vivía en el extranjero. El principal receptor de migrantes mexicanos son los Estados Unidos de América, en 2018, 38.5 millones de personas de origen mexicano se encontraban radicando en ese territorio, según lo reportado en el Anuario de migración y remesas, México 2019 del Consejo Nacional de Población.

Los mexicanos en el extranjero pueden ejercer sus derechos de acceso a y protección de datos a través de la Plataforma Nacional de Transparencia, ya sea consultando la información de obligaciones de transparencia de más de 8 mil instituciones pública del país o presentándoles solicitudes de las mismas.  (Oscar Mauricio Guerra Ford, El Financiero, Economía, p. 12)

Historias de reportero // Les cayó como anillo al Evo

El presidente López Obrador llegó al poder con el mantra de que la mejor política exterior es la política interior. No meterse con nadie para que nadie se meta con nosotros, era su argumento. Sin embargo, su gobierno ha hecho tres grandes apuestas de política exterior que tienen gran impacto en la política interior. Al revés del mantra.

La más importante fue plegarse por completo a las exigencias migratorias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y destinar la mayor parte de la apenas naciente Guardia Nacional a perseguir migrantes en lugar de atender la grave crisis de inseguridad en el país. Fue un giro de 180 grados a la política de puertas abiertas que postulaba al llegar al gobierno y el rompimiento de la tradicional postura mexicana frente a los migrantes indocumentados.

Las otras dos fueron la de apoyar en los hechos a la dictadura de Nicolás Maduro y la de reconocer antes que nadie, sólo con Cuba y Venezuela, el fraudulento triunfo electoral del boliviano Evo Morales para un cuarto mandato en el poder.

Esta apuesta demuestra que la “no intervención” esgrimida para abstenerse de condenar a la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela era sólo un pretexto. La aplicación del citado principio de política exterior depende del filtro ideológico que le ponga el gobierno de López Obrador. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)

Tres en raya // México, país de refugiados

Evo Morales, presionado por el ejército y la oposición, renunció a continuar sosteniendo lo que se había vuelto el ejercicio no democrático de su gobierno. Estas voces denunciaban —creo con toda razón— que había alterado la normatividad en las elecciones presidenciales de octubre pasado en Bolivia.

Antes, multitudes de bolivianos tomaron las calles para exigir la renuncia de su Presidente, dejando ver cuál era la voluntad de la población. La Organización de Estados Americanos dio a conocer una larga lista de inconsistencias, y señaló que dicha elección no había sido válida.

Mientras que Venezuela y Cuba se debatían si ofrecer o no a Evo Morales asilo, México sí lo hizo. No es la primera ni será la última ocasión que México ofrezca asilo político a quienes son perseguidos. A los mexicanos nos puede gustar o no recibir a Evo Morales y a parte de su equipo, pero el gobierno mexicano, solo cumple con una larga tradición de brazos abiertos. (Verónica Malo Guzmán, El Heraldo de México, País, p. 11)

Frentes Políticos

Consabida hospitalidad. Excesivo revuelo causó el que un avión de la Fuerza Aérea Mexicana haya ido por Evo Morales a Bolivia. No era para menos. La Secretaría de Relaciones Exteriores entregó al Senado la carta en que le avisa que el gobierno federal decidió otorgar el asilo político. Dirigida al presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ricardo Monreal, precisa que la decisión asumida por la Cancillería fue consultada con la Segob y recuerda que el asilo político se sustenta en la Convención sobre Asilo Diplomático de 1954, la Convención sobre Asilo de 1928 y el artículo 68 y demás aplicables de la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político. El documento lo firman Marath Baruch Bolaños, secretario particular del secretario de Relaciones Exteriores, y Marcelo Ebrard, el canciller. No se rasguen las vestiduras. (Excélsior, Nacional, p. 17)

La Esquina

Otorgar el asilo a Evo Morales es una política que se inscribe como parte de la larga tradición diplomática mexicana. La acción, además, abona para disminuir, aunque sea un poco, la tensión que vive Bolivia en estos difíciles momentos. No es momento de mezquindades. (La Crónica de Hoy, Pp)

Red compartida

La Cámara Alta se plegó a la decisión del gobierno federal y admitió respaldar plenamente la política de asilo de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) al ofrecimiento de apoyo al depuesto Presidente de Bolivia, Evo Morales. El senador Ricardo Monreal dice que la decisión del gobierno mexicano obedece a la Convención sobre Asilo Diplomático de 1928 y de 1954, que además es aplicable a la Ley sobre Refugiados. Ojo, Monreal se entera porque la SRE dio cuenta que eta decisión se tomó desde el Ejecutivo Federal, por conducto de Marcelo Ebrard y con previa opinión de la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. (La Prensa, Opinión, p. 2)

Templo Mayor

UNO DE los mayores problemas que ha tenido Andrés Manuel López Obrador, en este primer año de gobierno, es tener que enfrentarse a la necia realidad que no se adapta al discurso presidencial.

NADIE podría realmente oponerse a que México, siguiendo una larga tradición de asilo y refugio, le abriera las puertas a Evo Morales… aunque eso hace que pierda sentido la cantaleta que tanto se ha escuchado en Palacio Nacional sobre el tema de Venezuela: somos respetuosos, no nos metemos, viva la autodeterminación.

SI HUBIERA concordancia entre el decir y el hacer, el gobierno habría dejado que los propios bolivianos decidieran qué hacer con el mandatario que perpetró un fraude electoral. Lo contrario se llama injerencia en asuntos ajenos.

ANTE ESTO hay una pregunta obvia: si al chileno Sebastián Piñera lo tumban las protestas populares, ¿también se le dará asilo o como es derechista invocarán la comodidad de la Doctrina Estrada? Ya lo dijo Benito Juárez, a los adversarios justicia a secas, a los amigos justicia, gracia y vuelo en jet ejecutivo. ¿O cómo era? (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)

Bajo reserva

Nos cuentan que ante la llegada del expresidente de Bolivia Evo Morales a nuestro país, luego de aceptar asilo político, hoy, en un hotel del Centro Histórico de la capital un grupo de residentes bolivianos en México protestará por esta decisión. Nos dicen que con “peras y manzanas” los bolivianos explicarán la situación que se vive en el país sudamericano y por qué están de acuerdo con su renuncia como presidente y por qué no debería ser aceptado bajo la figura de asilado. Habrá que ver si la decisión de dar asilo político a don Evo, suma o resta puntos a la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien en las últimas semanas ha tenido que enfrentar algunas crisis en materia de seguridad. (El Universal, Nación, p. 2)

Pulso político

Tras la renuncia de Evo Morales como presidente de Bolivia, la OEA convocó para hoy una reunión urgente en Washington, para buscar una solución al conflicto; el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que lo sucedido en aquel país es “una señal” para los mandatarios de Venezuela y Nicaragua; en tanto que México le concedió asilo y el Gobierno del Presidente López Obrador le envió un avión de la Fuerza Aérea para trasladarlo anoche mismo a esta capital. En la mañanera de Palacio Nacional, fue el secretario der Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien habló de lo sucedido el domingo en La Paz, la capital boliviana, para condenar lo sucedido y anunciar que después de dimitir, Morales solicitó asilo a México, mismo que le fue concedido de inmediato. (Francisco Cárdenas, La Razón, México, p. 12)

Sobre la marcha // Evo allá y el FBI acá

Conflicto de contrastes. Evo Morales reivindicó la lucha política a favor de los más desprotegidos; indígena que hizo del poder instrumento a favor de los suyos. Bolivia triplicó la generación de riqueza social en los 13 años que estuvo al frente del gobierno constitucional. Evo transformó estructuras y reivindicó causas. A Evo Morales le ganaron las ganas; una consulta popular hace tres años le dijo que los bolivianos, reconocidos con su obra, no querían que se presentara a una nueva elección. Los militares, consentidos del presidente, lo han dejado solo. Las revueltas no fueron consecuencia de una mala gestión, sino de una mala elección, opaca, sospechosa, chueca. Por eso Evo cayó.

México tiende su mano al depuesto mandatario; le ofrece asilo, al tiempo que en Washington, sede de la OEA, nuestro país denuncia golpe de Estado y rechaza cualquier intentona castrense por empoderarse. El Presidente López Obrador no se queda callado y convoca a romper el silencio regional. (Carlos Urdiales, La Razón, México, p. 6)

Astillero // Asilo y oportunismo // Congruencia de AMLO // Opositores inflan bandera // Narrativa de golpismo necesario

Para dar continuidad a la escalada de críticas que se ha potenciado desde la fallida detención de uno de los hijos de Joaquín Guzmán, El Chapo, los opositores al lopezobradorismo quieren convertir el asilo concedido al dimitente presidente de Bolivia, Evo Morales, en un emponzoñado pincel político que insiste en trazar líneas de similitud negativa entre el Presidente de México y determinados mandatarios latinoamericanos de izquierda, cuya figura y obra generan viva reacción adversa entre la derecha que sigue buscando una vertebración eficaz, en lo práctico y en lo discursivo, frente al tabasqueño políticamente jabonoso.

En el tema del asilo esa derecha vuelve a equivocarse. En México es una honorable tradición abrir las puertas a perseguidos políticos y es parte de las mejores páginas de nuestra diplomacia, sobre todo en gobiernos que reivindicaron la Revolución Mexicana como fuente doctrinal.

Recibir a Evo Morales en México (previo envío de un avión de la Fuerza Aérea Mexicana) y reconocer como legítimo su gobierno, es un acto de congruencia del presidente López Obrador. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p.16)

México SA // Bienvenido Evo Morales // México le concede asilo

Más allá del asilo concedido a Evo Morales, el gobierno de López Obrador debe estar atento a los acontecimientos en Bolivia, porque, como ayer lo detalló el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, tenemos 10 mil connacionales que viven en la nación andina y la instrucción que tienen nuestra embajada y el consulado es actuar diligentemente para protegerlos frente a cualquier situación de emergencia que puedan confrontar, sea hoy o los próximos días.

De igual forma, en la mañanera Ebrard explicó que hasta este momento no hemos tenido registro, afortunadamente, de ataques a la sede de la embajada de México o la residencia en la ciudad de La Paz, Bolivia; sin embargo, hemos estado pidiendo la solidaridad internacional por las circunstancias que se han dado. Ayer hubo ataques a otras sedes diplomáticas; entonces, estamos en alerta. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Opinión, p. 26)

Alhajero // Simulación de la OEA y miseria del PAN

No cabe duda de que fue la propia OEA de Almagro (cuya cuna es mecida por la mano de Estados Unidos) la que propició en última instancia el golpe de Estado. Porque eso fue lo que ocurrió el domingo, digan lo que digan: un golpe de Estado.

¿Por qué entonces ejército y policía pidieron su renuncia? ¿Por qué no le permitieron seguir el camino de la nueva elección? ¿Se trataba de derrumbarlo de una vez –su mandato concluía en enero próximo- y a la mala, para acabar con él?

Frente a los deplorables sucesos y la complicada situación que se vive en Bolivia, habría que darle la enhorabuena al retorno a la política de asilo de nuestro país. Hacía años que no escuchábamos hablar de esa figura de nuestra política exterior, como lo hizo ayer el secretario de Relaciones Exteriores. (Martha Anaya, El Heraldo de México, País, p. 5)

Estrictamente Personal // Bolivia y la trampa mexicana

La renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia, dejó al desnudo lo que es el gobierno mexicano. En 24 horas mostró protagonismo, improvisación y precariedad en análisis y oficio diplomático. Ebrard se apresuró a ofrecerle asilo político a Morales. El presidente ha dicho que no se va a ir de Bolivia y está en Cochabamba, su tierra, quizás operando políticamente para ver cómo saca provecho de la crisis que detonó. Nadie le ha pedido a México que lo asile, con lo cual pierde la fuerza política que, en caso de solicitarle que lo recibiera, capitalizaría su aportación para apaciguar la violencia y contribuir a la pacificación. Ebrard adelantó conclusiones, cuando apenas iniciaba la siguiente fase de la lucha política boliviana.

La aparente confusión mexicana quedó confirmada de manera clara en los mensajes que se apuraron a escribir miembros del gabinete o cercanos a López Obrador. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p. 17)

Arsenal // Sí al asilo de Evo Morales

Desde que tengo uso de razón —y antes—, México ha sido país de asilo. Le ha abierto las puertas a perseguidos políticos, sin importar posiciones ideológicas. A lo largo del siglo XX fue refugio de republicanos españoles perseguidos por Franco; cubanos anticastristas; chilenos antipinochetistas, argentinos antiVidela.

* El caso Evo Morales, sin embargo, dejó entrever que hay muchos mexicanos que no acompañan la decisión de la 4T.

Una pequeña muestra es el hashtag #EvoNoEresBienvenidoEnMexico. Fue tendencia en Twitter. A las 19 horas locales ya iban 24 mil.

El citado hashtag se multiplicó abruptamente después de que el canciller, Marcelo Ebrard, anunciara oficialmente que “por razones humanitarias” se le concedió refugio al expresidente de Bolivia. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p.4)