Opinión Migración 130121

 

Pepe Grillo

Elogio dado.- En ruta al basurero de la historia, Donald Trump hizo escala en la población del Álamo, Texas, que tan ingratos recuerdos trae a los mexicanos.

Con su sensibilidad de bisonte en cristalería, Trump eligió justo ese lugar para dispararle una ráfaga de piropos a López Obrador.

Elogios a su estilo, o sea que más valdría no recibirlos. Lo describió como un gran caballero, agradeció su amistad y el hecho de que haya desplegado 27 mil solados para resguardar las fronteras de Estados Unidos.

¿De verdad eso hizo el presidente mexicano? Como Trump es el presidente de los hechos alternativos tal vez nunca lo sepamos. Mientras tanto, hoy sigue el proceso en el Capitolio para someterlo a juicio político y sacarlo por la puerta de atrás de la Casa Blanca. Eso sí, elogio dado, ni Dios lo quita. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)

Rozones

Amor con amor se paga.- El que ayer no escatimó en elogios al Presidente López Obrador fue el saliente Donald Trump. Nos dicen que para muchos las palabras que le prodigó se interpretaron como una acción de correspondencia representada en una frase muy propia, por cierto, del tabasqueño: “amor con amor se paga”. Trump dijo en Texas: “Quiero agradecerle al gran Presidente de México, es un gran caballero y amigo mío, el Presidente Obrador. Es un hombre que realmente sabe lo que está pasando y ama a su país y también ama a Estados Unidos. Quiero agradecerle por su amistad y su trabajo profesional en esta relación”. Uf. Qué distantes se ven aquellos días en los que México y los mexicanos eran su piñata favorita. Así el adiós al amigou y a ver si el que viene también lo puede ser. (La Razón, La Dos, p. 2)

Tiraditos

Trump agradece a AMLO “soldados y amistad”.- El mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, agradeció al presidente Andrés Manuel López Obrador por su amistad y la colaboración brindada para impedir el ingreso de migrantes a su país. “Quiero agradecerle por su amistad y trabajo profesional. Tenemos 27 mil soldados mexicanos cuidando la frontera desde hace dos años y nadie pensó que era posible”, dijo ayer durante una improvisada visita a El Álamo, en Texas, donde está el muro fronterizo que divide a las dos naciones. El mensaje fue retomado de inmediato por los adversarios de AMLO para señalar su supuesta subordinación al magnate y mandatario saliente… con esos “amigos”, dice el dicho, para que quieres enemigos. (ContraRéplica, Opinión, On line)

Duda razonable // El muro, Biden y nuestras fronteras

Ayer, Donald Trump visitó el muro que construyó en la frontera entre México y Texas. No ha servido de mucho, al menos mucho menos que otras medidas que tienen que ver, sobre todo con la ayuda mexicana en las fronteras norte y sur, pero como es su costumbre llenó de mentiras el discurso.

Apareció junto al muro, porque el bien sabe que el de la migración sin documentos es un tema que interesa a una base más amplia de estadunidenses que la de su base furiosa. No es una casualidad que después de décadas, y con presidentes y legislativos republicanos y demócratas con cualquier tipo de combinación, haya sido imposible llegar a un acuerdo sensato, humano y funcional.

La estrategia trumpiana, guiada por Stephen Miller, uno de sus principales asesores y uno de los políticos antinmigración más rudos que se tenga memoria, fue la de la rudeza en todos los ámbitos y todos los sentidos. Fue la estrategia que dio votos y apoyos, pero no es solución.

Y esa estrategia incluyó presionar a México, al gobierno de Andrés Manuel López Obrador a hacer cosas que eran difíciles de imaginar como el programa MPP, que deja a quienes piden asilo en México en condiciones terribles, o la movilización de Ejército a la frontera sur para detener y disuadir a migrantes centroamericanos.

En una semana habrá otro presidente en la Casa Blanca y uno que controla ambas cámaras. En lo dicho y prometido en campaña hay la promesa de echar para atrás varias de las más radicales acciones trumpianas, pero no hay mucho más que buena voluntad y mucho palabrerío en términos de solución integral a un problema que sigue ahí con millones de personas, entre ellos millones de mexicanos, viviendo a la sombra de la legalidad y siempre perseguidos.

Y viendo el desastre económico provocado por la pandemia en México y en Centroamérica, no tardaremos mucho en ver aumentos dramáticos en la migración hacia al norte. ¿Qué hará México en la frontera sur?

¿Aceptar que lo hecho fue por el chantaje trumpiano?  Pero más importante, ¿qué hará Biden con su Legislativo, sus compañeros de partido que están divididos en el tema y frente a los republicanos?

Y todo esto tendrá que ser pronto, porque el verano puede volver a ser de crisis en las fronteras, y no hay muro que sirva, aunque ayer Trump nos quiso convencer de lo contrario. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Suma de negocios / Tres positivos del 2020

Donald Trump no habitará más la Casa Blanca, lo cual le da mejores perspectivas de corto, mediano y largo plazos a Estados Unidos, México y el mundo, comenzando por la estrategia para contener covid-19 en ese país.

El gobierno de Biden permitirá una relación más predecible para México, en la que no habrá caprichos ni amenazas súbitas, como el aplicar aranceles de no frenar caravanas migrantes. Aunque México no aparece en la agenda internacional de Biden, sin duda, el propio Biden será una fuerza positiva para nuestro país, dado que la distancia hace más factible que se puedan contener iniciativas como la de desaparecer al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) o la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), que forman parte del Tratado México, Estados Unidos y Canadá, o iniciativas problemáticas, como obligar al Banco de México a comprar dólares en efectivo, lo cual podría poner al país en una situación precaria en materia de lavado de dinero. (Rodrigo Pacheco, Excélsior, Dinero, p. 30)

Uso de razón // Cambiará la relación con México

Shannon O’Neil, la prestigiada investigadora en jefe de Estudios sobre América Latina del Consejo de Asuntos Exteriores, con sede en Nueva York, analiza para EL FINANCIERO los puntos de enfrentamiento que se prevén entre los gobiernos de AMLO y de Biden. Puntualiza: cambio climático, democracia, transparencia, derechos humanos, relaciones con la prensa, sector energético y seguridad en general, si México no acepta colaborar.

O’Neil explica que a Trump sólo le importaba que México atrape migrantes, y no daba importancia al resto de los temas. Eso cambiará. Biden tendrá un gabinete que funciona, con una política definida hacia México.

Migración vuelve a ser un problema serio en estos meses. En octubre y noviembre recientes subieron mucho los flujos de migrantes: setenta mil al mes. Hemos llegado a los mismos niveles que hubo cuando la situación hizo crisis con Trump, señala O’Neil.

 “Habrá que rehacer el sistema migratorio, que fue destruido, y los dos gobiernos deberán trabajar para controlar el flujo de personas”. Es decir, el problema está de regreso.

 ¿Seguridad? Con Trump no era importante el tema de la seguridad, “y ahora veremos un enfoque prioritario a ese tema, seguridad, a las organizaciones criminales internacionales. Hay que renegociar la Iniciativa Mérida porque no está funcionando”. (Pablo Hiriart, El Financiero, Política, p. 30)

 

Viñetas latinoamericanas // Trump y América Latina

El fin del gobierno de Donald Trump se acerca, pero se acerca peligrosamente, en medio de un posible segundo impeachment que podría colocarlo fuera de la clase política estadounidense. Trump siempre cultivó la imagen del outsider y amagó con agendas antisistema. Su mayor aproximación a una práctica plenamente alternativa tuvo lugar el 6 de enero, cuando instó a grupos de su base más extremista a tomar el Capitolio.

En América Latina hemos podido advertir la continuidad que Trump dio a algunas políticas tradicionales de Washington. Aunque en su campaña rechazó los acuerdos de libre comercio y convirtió a México en blanco de sus ataques racistas, su administración introdujo un nuevo protocolo para la interdependencia económica entre Estados Unidos y su vecino. De este lado, Trump encontró un liderazgo, como el que encabeza Andrés Manuel López Obrador, dispuesto a avanzar en ese nuevo protocolo y a acomodar su política migratoria al giro nativista o xenófobo de Washington.

Los cuatro años de este caótico y terrible gobierno pudieran ser narrados y analizados como una lenta adopción, por parte de Trump y el trumpismo, de la línea conservadora tradicional de relación con América Latina. Una línea que recupera lo peor del anticomunismo de la Guerra Fría y del intervencionismo de la “guerra contra el terror”. (Rafael Rojas, La Razón, México, p. 4)

Trópicos // El fin de un gobierno patético

Por donde se le quiera ver, la presidencia de Donald Trump fue un desastre de inicio a fin. Confeccionó, día a día, un manual al que podríamos titular: “El camino hacia un mal gobierno”, mientras en su ADN se configuraba una delirante enfermedad llamada: poder.

Las campañas inquisitorias impulsadas por el Ku Klux Klan, que buscaban destruir e impedir los derechos de las personas negras; o la violación sistemática a los derechos humanos por las políticas migratorias, aún mantienen dividida a la sociedad.

Trump sólo fue el detonante de la aparición pública de esa sociedad que se movía en los subsuelos de la ilegalidad, pero que estaba ávida de que alguien los abrigara desde el poder para salir abiertamente a las calles. Trump enalteció a esta sociedad fanática, no sólo con sus tuits, sino también al permitir enjaular a niños migrantes, al construir un muro en la frontera con México y resaltar, sistemáticamente, a la “raza blanca”, como la predominante en su país.

 Como resultado, ocasionó la división entre las diversas sociedades que la conforman. Por un lado, la afroamericana y la latina, con reacciones virulentas ante los brutales asesinatos de policías blancos contra ciudadanos negros; por el otro, los fanáticos, los racistas y los conspirativos que le apoyan.

 Donald Trump se despide repudiado y solo, pero lo que hay detrás de la sociedad estadounidense, es un viejo reto enorme que involucra profundos cambios nacionales en su integración, su cultura y educación, y finalmente construir esa democracia que han intentado tener y siempre han soñado. (Omar Cepeda, El financiero, Opinión, p. 24)

2021: Trump, AMLO y Biden

Cada vez menos me dicen que exageré cuando, al iniciar su mandato hace cuatro años, dije que era un imbécil. Y ya casi nadie me reclama haber contado que su abuelo —huido del servicio militar en Alemania— hizo fortuna explotando prostitutas en las zonas mineras de los Estados Unidos. Y que su padre y él mismo construyeron su emporio familiar inmobiliario traficando con edificios en litigio y comprando jueces para obtener fallos favorables. Y que llegó a decir sobre la belleza de Ivanka, que lástima que él estuviera casado y que ella fuera su hija.

De lo que no hay duda, es que en la segunda mitad de su mandato estuvo muy bien acompañado por su vecino del sur. Porque para nadie es un secreto que Trump y AMLO no solo se toleraron, sino que caminaron de la mano con sus estilos de gobierno que pasaban de lo empático a lo simbiótico. Casi siameses. Y que esto llevó a la sumisa tolerancia de sus insultos, la amenaza permanente del muro y los chantajes financieros. A cambio de lo cual le correspondimos con hacerle el trabajo sucio de los migrantes, la visita propagandística a Washington, el silencio por el triunfo de Biden y la cabeza en el hoyo del avestruz por la toma del Capitolio. (Ricardo Rocha, El Universal, Opinión, p. 11)

AMLO después de Trump; paralelismo disparejo

¿Síndrome de Estocolmo o afinidades electivas? A contrapelo de la decisión del presidente López Obrador de no condenar el asalto al que incitó Trump contra el Congreso de su país, así como de la voluntad de AMLO de excluir ese tema de la información bajo su control, la toma del Capitolio y sus consecuencias se han apropiado de la conversación y las discusiones de los mexicanos. Llama la atención el involucramiento con el episodio final de esta serie de pesadilla, por parte de los medios y las redes sociales, sus audiencias, lectores y sus espacios digitales. Pero lo más característico de este enganchamiento mexicano es el paralelismo que se suele trazar entre las gestiones, personalidades y pulsiones (autoritarias) de AMLO y de Trump.

El apego a Trump de AMLO se prodigó hasta después del asalto al Capitolio, a pesar de haber sido obligado el mexicano a hacerle al yanqui atrabancado el trabajo sucio de contener la migración centroamericana en nuestras fronteras, contra la política de puertas abiertas del programa original de AMLO. Esto, para no abundar aquí en el maltrato a México y las sistemáticas ofensas de Trump a los mexicanos. Todavía su último acto, programado para ayer, previo a la votación de su despido en la Cámara de Representantes, sería una visita a un tramo del afrentoso muro antimigrantes en nuestra línea fronteriza. Pero al lado de tal hipótesis de la adicción del secuestrado al secuestrador, ha ganado terreno la de las afinidades electivas propuesta por Goethe, en este caso, la fuerza de atracción que convertiría los paralelismos entre AMLO y Trump en líneas convergentes en su perfil común de autocracia y demagogia nacional populista. (José Carreño Carlón, El Universal, Opinión, p. 10)

Astillero

Las flores (putrefactas) de Trump // Elogiar (¿marcar?) a AMLO // Guardia Nacional, Migra 4T // Morena-SLP: coartada femenina

Más allá de las condescendencias (lo cortés no quita lo Trump), en específico la amistad que en política no suele ser sino un fugaz edulcorante retórico (quiero agradecer al gran presidente de México, es un caballero, amigo mío, el presidente Obrador), el fondo de lo dicho por el multimillonario naranja se instala en parámetros muy concretos: el sometimiento de la administración obradorista a las instrucciones trumpistas en materia de migración proveniente de Centroamérica con intención de llegar al norte mexicano y de ahí saltar al país imperial (de verdad tuvimos 27 mil soldados mexicanos resguardando nuestras fronteras durante los últimos dos años. Nadie pensaba que eso era posible: Trump, en nota del corresponsal David Brooks, https://bit.ly/3nFb5Wa).

 Contra sus propias pulsaciones originales, que en octubre de 2018 le llevaron a anunciar que a partir del primero de diciembre vamos a ofrecer empleo a migrantes, ese es un plan que tenemos, que el que quiera trabajar en nuestro país va a tener apoyo, va a tener una visa de trabajo (https://bit.ly/2XyPWT1), López Obrador terminó dando la espalda a la histórica política mexicana en cuanto a migraciones, hasta convertir a 27 mil elementos de la militar Guardia Nacional en una especie de Migra 4T, encargada de impedir el paso de esos migrantes.

 Además, entre caracoleos legaloides a cargo de Marcelo Ebrard, quien ha sido el sustituto andresino del modelo de operación Videgaray durante el peñismo, México aceptó que migrantes que debían esperar la resolución de juicios en Estados Unidos lo hicieran en el nuestro y en otros países, en una nunca aceptada versión disfrazada del tercer país seguro (“el peso de la inmigración ilegal ahora es compartido a través de la región”, dijo ayer Trump). (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)

Dinero

Trump se despide agradecido de su amigo // Se va a dar otro tope Lorenzo Córdova // Las reglas del home office

Probablemente el presidente Trump será destituido de su cargo antes del día 20 –hay un acuerdo en ciernes de legisladores demócratas y republicanos– en ese sentido, o tal vez dejará la Casa Blanca normalmente, pero antes del episodio final visitó Álamo, Texas, para supervisar el muro fronterizo y tuvo palabras amistosas para el presidente López Obrador. Expresó que es su amigo y agradeció el trabajo que hizo para detener el flujo migratorio con soldados mexicanos. (El muro, por cierto, no está terminado).

 El asediado presidente estadunidense, a quien esperan horas negras porque está acusado de incitar a una insurrección, al lanzar a una turba de partidarios contra los legisladores que validaban la elección del presidente Joe Biden en el Capitolio, manifestó que el mandatario mexicano ama a su país y también ama a Estados Unidos y le dio las gracias por su amistad y por la relación profesional de trabajo.

 Hay 27 mil soldados mexicanos custodiando la frontera durante los dos años recientes, nadie creyó que fuera posible, dijo Trump. Es un gran caballero, un amigo mío. El presidente Obrador es un hombre que realmente sabe lo que pasa, agregó. Ahí quedan esas palabras de despedida -que tal vez serán comentadas mañana por AMLO en la mañanera– como testimonio de una relación inverosímil, que muchos anticiparon que tendría un final catastrófico. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 6)

Jaque mate // Esos viejos tiempos

Trump ha logrado movilizar a esta población. El Partido Republicano, que en el siglo XIX fue el que peleó por abolir la esclavitud de la población negra, se ha convertido hoy en el partido de los blancos, mientras que el Partido Democrático, que defendía primero la esclavitud y después limitaba los derechos de los negros, hoy es la organización que aglutina a los negros, los latinos y a diversos grupos de migrantes.

Cuando Trump hace la promesa de “hacer grande a América otra vez”, no se refiere realmente a la prosperidad, porque antes de la pandemia la Unión Americana era más próspera que nunca, sino que busca regresar a una nación mítica que era abrumadoramente blanca. Por eso su énfasis en construir el muro, por eso ha mantenido el apoyo de la población blanca a pesar de todas sus transgresiones.

Es una lástima. Entiendo los temores al cambio de la población blanca, pero Estados Unidos se convirtió en una nación próspera por sus libertades económicas, por el libre comercio y por la inmigración. Las medidas que tomó Trump para eliminar las libertades económicas y la migración no han hecho más que debilitar al país que prometió hacer grande otra vez. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)

Historias de reportero // Cómo destruir un legado

Si Donald Trump no tuviera esa personalidad, quizá pasaría a la historia como un buen presidente de Estados Unidos. La frase me la dijo un colega y mi reacción fue seguramente igual a la suya al leer estas líneas: una cara de “no puedo creer que me estés diciendo esto”.

Procedió con su argumentación: Donald Trump es un impresentable, ni duda cabe. Pero si Trump fuera un tipo medianamente respetuoso, menos patético y hubiera aceptado en buenos términos su derrota electoral, el saldo de sus cuatro años en la Casa Blanca tendría importantes puntos a favor, aún con la terrible gestión de la pandemia:

La economía de Estados Unidos iba bastante bien bajo el mando de Trump. Incluso él buscó su reelección montado en esos buenos resultados de crecimiento y empleo: yo los puedo sacar de la crisis del coronavirus.

Nos pareció odioso a los mexicanos, pero pateó la mesa del comercio internacional y sacó ventajas para su país. Nos duele a los mexicanos, pero cumplió su promesa de abatir la migración ilegal (con la amable colaboración del presidente López Obrador). (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)

Época de migraciones

La globalización se tradujo en migraciones diversas. Emigraron (de sur a norte) grandes grupos de población buscando mejores condiciones de vida. Emigraron los capitales buscando mayores utilidades. Emigraron los de unos partidos a otros. Han emigrado, y en estos días con mayor fuerza, los usuarios de unas plataformas de redes sociales a otras. El mundo cambia de un día para otro. Lo importante es que sea con nosotros. (Donceles, Milenio Diario, Al frente, p. 2)