Opinión Migración 130125

Razones / El país de los 100 días ante Trump

Luego de escuchar ayer a la presidenta Sheinbaum en el evento por los 100 días de su gobierno, muchos desearán vivir en el país que describió la mandataria. En parte ese país existe: los apoyos sociales son enormes y de todo tipo, ocupan más de 5% del PIB, dijo la Presidenta, se suman a ellos 65 mil millones de dólares en remesas que mantienen a millones de familias, y eso es tan inocultable como el 73% de popularidad que muestran las encuestas.

Pero eso tampoco oculta una realidad que la trasciende: muchas de las iniciativas y propuestas que se presentaron no son hoy más que eso, y tampoco transforman al país en una potencia científica y cultural, como se dijo ayer, ni garantizan la seguridad cotidiana y jurídica que el país requiere para poder mantener, vía inversiones, producción, impuestos y esa política social que tantos réditos le ha dado al gobierno.

Los límites que imponen la realidad y la economía al gasto no son intangibles y para mantener esta lógica política y social se necesitarán en el futuro inmediato muchos más recursos. Dejemos un poco de lado la retórica de todos estos informes, tan parecida desde los tiempos del viejo priismo hasta los actuales, veamos algunos de los capítulos que sí marcan el futuro inmediato del país. Primero, la relación con Estados Unidos a una semana de que Donald Trump asuma el poder.

Hizo bien la presidenta Sheinbaum en destacar los momentos en que las relaciones bilaterales han sido positivas para los dos países, y vía el TLC, y luego el T-MEC, y también para Canadá. Hace bien en presentar, se supone que será hoy el primer avance, el llamado Plan México para incentivar la inversión pública y privada, nacional y extranjera, y reducir la dependencia de las economías asiáticas: ojalá ese plan se transforme rápidamente en inversiones de todo tipo que exploten adecuadamente, hasta ahora no se ha hecho, el llamado nearshoring, la relocalización de empresas que se frenó durante la pasada administración por una serie de trabas legales que tienen poco sentido, sobre todo en el ámbito energético y en otros como el agua o la agricultura. Por lo menos en el discurso, la disposición de las autoridades federales en ese sentido parece ser mucho más abierta para avanzar, aunque al final los discursos se tendrán que cotejar con los hechos.

Dedicó la Presidenta el final de su mensaje a los migrantes, pero no conocemos, a una semana de que asuma Trump, cuál es el plan de contingencia que se implementará ante las amenazas reales de deportaciones masivas anunciadas por la próxima administración estadunidense. Todas las ciudades fronterizas están en alerta, pero no saben, ni en las ciudades ni en los estados, qué medidas tomará el gobierno federal, ni qué apoyos recibirán. Pareciera que en el tema Trump el gobierno federal sigue pensando que será una suerte de repetición de lo sucedido durante el primer gobierno trumpista, sin comprender que no será así y que la dinámica y la agenda serán distintas a las de entonces, tanto como lo es el personal que rodeará a Trump en la Casa Blanca, comparado con el de su anterior administración.

En Migración no termina siquiera de realizarse la transición de mandos en el instituto nacional, y está muy bien activar a cónsules y personal diplomático para defender migrantes, pero, mientras tanto, se tiene que tener una política interna muy clara sobre qué hacer con quienes sean deportados, y, por otra parte, para cerrar los flujos no deseados de migración en la frontera sur, lo que se cruza con la seguridad.

La presidenta Sheinbaum dedicó pocos minutos al tema de la seguridad, destacando la disminución de 16% de los homicidios en el lapso septiembre-diciembre. No lo dijo, pero eso es así porque la actual estrategia de seguridad descartó la seguida por la anterior administración y se asentó sobre nuevas bases y los nuevos funcionarios que se han hecho cargo de ella. Pero es un error no reconocer lo mucho que falta, la magnitud del desafío, los problemas enormes que existen en regiones enteras del país que no están en manos de las autoridades.

Existe en el plano interno, en las propias dependencias del gobierno, un diagnóstico real sobre cómo están las cosas en el ámbito de la seguridad y sobre eso se está trabajando con varios aciertos, pero para enfrentar ese desafío ese diagnóstico también se debe hacer público, para que la sociedad también lo asuma y comprenda. Porque sin ello, las presiones que vendrán desde la nueva Casa Blanca se sentirán mucho más duras.

El tema del fentanilo es una demostración de ello: se están desmantelando más laboratorios e incautando más dosis de fentanilo ilegal que en mucho tiempo atrás, pero al mismo tiempo el gobierno se enfrasca en un debate absurdo con el New York Times por un reportaje que tiene errores, pero que no dice nada nuevo respecto a lo que se ha dicho y mostrado en muchos otros espacios, incluyendo éste. La producción de fentanilo en México es tan real que desmantelarla se ha convertido en una prioridad de seguridad del propio gobierno, en tal caso ¿para qué el doble discurso?

En una semana asume Trump y entonces sabremos qué tan preparados estamos como país para afrontarlo. El gobierno federal tiene, lo demostró ayer, popularidad y una narrativa que funciona para el mercado interno. Ya veremos si está preparado para la ofensiva trumpista. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)

Tren de Aragua: amenaza en América

El Tren de Aragua es una organización criminal originaria de Venezuela que, en apenas ocho años, ha logrado expandir su presencia y operaciones a lo largo de América Latina, consolidándose como una de las estructuras delictivas más complejas y peligrosas de la región. Desde su nacimiento en la cárcel de Tocorón hasta su actual posicionamiento en al menos ocho países latinoamericanos, esta banda ha protagonizado un fenómeno de expansión sin precedentes. Este crecimiento ha sido impulsado por su capacidad de adaptarse a las dinámicas locales, establecer alianzas estratégicas y diversificar sus actividades delictivas, convirtiéndose en una amenaza transnacional.

Fue fundado a principios de la década de 2010 dentro del sistema penitenciario venezolano, específicamente en la cárcel de Tocorón, uno de los centros más emblemáticos en el país debido a la significativa influencia de los pranes (líderes carcelarios) en la vida interna de las prisiones. Su fundador y principal líder, Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como “Niño Guerrero”, ha sido identificado como el motor detrás de la expansión de esta organización, que comenzó como una banda local que extorsionaba a contratistas de obras públicas.

La estructura jerárquica del Tren de Aragua se caracteriza por un modelo piramidal altamente organizado. En la cúspide se encuentran los tres fundadores, quienes gestionan las decisiones estratégicas. En un segundo nivel se ubican los “pranes”, líderes de las distintas franquicias que operan en los países a los cuales se han expandido. Un tercer nivel lo ocupan los “luceros”, quienes se dividen en dos categorías: los de alta jerarquía, más cercanos a los pranes, y los de baja jerarquía, que desempeñan roles operativos y de seguridad. En el cuarto nivel se encuentran los “gariteos”, encargados de vigilar las rutas y proteger a los líderes. Finalmente, en el último escalón están los “soldados”, quienes realizan las tareas más peligrosas y rutinarias.

La expansión del Tren de Aragua ha sido notablemente rápida y efectiva. Inicialmente, su estrategia se centró en obtener el control de otras cárceles venezolanas, estableciendo una red de influencia sobre los pranes de distintas regiones del país. Con el tiempo, el grupo trasladó su modelo a las comunidades, comenzando con el área de San Vicente, en el estado Aragua, que era un punto de concentración de expresidiarios de Tocorón. En este contexto, se estableció un régimen de gobernanza criminal que ofrecía bienes y servicios básicos, seguridad y justicia a las comunidades, lo que le permitió ganar la lealtad y cooperación de los habitantes.

La transnacionalización del grupo delictivo ha sido facilitada por tres factores principales. En primer lugar, el tráfico de migrantes se ha convertido en una de sus principales fuentes de ingresos, lo que les ha permitido expandirse hacia el sur de América Latina, especialmente hacia países como Colombia, Perú y Chile. En segundo lugar, la estructura organizativa, basada en pequeñas filiales unidas a un mando central, ha permitido al grupo operar de manera descentralizada, pero al mismo tiempo mantener un control firme desde Venezuela. En tercer lugar, el control sobre el territorio ha sido clave para su expansión, ya que les ha permitido establecer rutas de tráfico y zonas de influencia tanto en las fronteras como en centros urbanos clave.

Uno de los métodos empleados por la organización para expandir su control fue la creación de redes de “coyotes”, encargados de trasladar a los migrantes de un lugar a otro a cambio de fuertes sumas de dinero. Muchos de estos migrantes fueron víctimas del tráfico de personas, siendo explotados sexual y laboralmente. El control de las rutas migratorias no solo permitió la expansión territorial del Tren de Aragua, sino que también se convirtió en una fuente significativa de ingresos.

Una de sus actividades más relevantes es la trata de personas, especialmente mujeres quienes son explotadas sexualmente en diversos países de América Latina. Este tipo de actividad delictiva está estrechamente vinculada a su presencia en las rutas migratorias, que se han convertido en una de las principales fuentes de financiamiento para la organización. Además se dedica al narcotráfico y a la extorsión de migrantes, quienes son obligados a pagar sumas significativas por su traslado y, en algunos casos, por el derecho a vivir en determinadas zonas controladas por la organización.

 

La adaptabilidad de la banda criminal a las condiciones locales es uno de los factores que más ha contribuido a su éxito. A medida que la rentabilidad de un tipo de actividad disminuye, la organización tiene la capacidad de redirigir sus esfuerzos hacia otras áreas más lucrativas sin necesidad de reestructurarse. Además, su presencia se extiende en diversas capas sociales, lo que les permite insertar su influencia en distintos sectores económicos y sociales, generando una red de apoyo y protección que facilita su crecimiento.

El Tren de Aragua emplea diversas tácticas para contactar y reclutar a sus víctimas. Entre las principales estrategias se encuentran las redes sociales, como Facebook y WhatsApp, donde se ofrecen paquetes de migración que incluyen transporte, alojamiento y alimentación. Las víctimas son principalmente personas de áreas rurales, que son trasladadas por tierra a centros urbanos donde, una vez allí, son sometidas a explotación laboral y sexual. La organización también utiliza amenazas de violencia directa contra las víctimas y sus familias para asegurar el cumplimiento de las cuotas exigidas.

Su expansión ha planteado serios desafíos para las autoridades de diversos países latinoamericanos. La organización ha logrado infiltrarse en territorios estratégicos, tanto en áreas urbanas como rurales, aprovechando la debilidad de los sistemas de seguridad y justicia locales. En México, por ejemplo, el Tren de Aragua ha sido identificado en varias zonas fronterizas y en la Ciudad de México, donde se han registrado detenciones de miembros vinculados a actividades de tráfico de personas y explotación sexual. Recientemente, las autoridades estadounidenses han ofrecido una recompensa de 5 millones de dólares por la captura de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, el llamado “Niño Guerrero”.

La respuesta a la amenaza que representa el Tren de Aragua requiere una estrategia conjunta y coordinada entre los países afectados. Resulta imperativo que los gobiernos no solo enfoquen sus esfuerzos en la inteligencia y persecución de los líderes de la organización, sino que también fortalezcan las instituciones locales encargadas de garantizar la seguridad y justicia. Además, es necesario fortalecer los mecanismos multilaterales de cooperación, tales como la colaboración entre fuerzas de seguridad, intercambio de información y la cooperación en políticas de migración, para hacer frente a esta amenaza transnacional de manera más efectiva.

Para enfrentar estos retos, la integración regional es fundamental. La creación de mecanismos de cooperación más sólidos y eficaces, que vayan más allá de las diferencias políticas e ideológicas entre países, es esencial para frenar la expansión de estas organizaciones. Solo mediante un enfoque unificado y estratégico será posible desmantelar las redes criminales que afectan a millones de personas en América Latina y garantizar un futuro más seguro y próspero para la región. (José Antonio Hernández Macías, El Universal, Online)

Juegos de poder / 2025 no se ve nada bien

Uno siempre espera lo mejor para el año que comienza. A veces, esa expectativa es más ilusoria que real. Es el caso, me parece, de este 2025.

No se ve nada bien.

Y me refiero para México.

Para empezar, está Trump, quien toma posesión de la Presidencia de Estados Unidos el lunes que viene. Viene empoderado, con más experiencia y unas ganas enormes de dejar un legado histórico, como la expansión territorial de su país en pleno siglo XXI.

 

Trump representa un enorme desafío para México. No cree en el libre comercio, pretende deportar a millones de migrantes indocumentados y quiere que nosotros solucionemos el problema del tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

Lo primero implicará la imposición de aranceles desde el día uno de su mandato. No sé por qué sigue habiendo gente que todavía piensa que eso no ocurrirá. Para mí es muy claro: a partir del 20 de enero se nos viene una andanada de aranceles de nuestras exportaciones a ese país. Tanto por la visión proteccionista de Trump como por el uso de éstos como arma de negociación para los otros dos temas, o los que se aparezcan en el camino.

 

Trump extorsionará a México con los aranceles. Será la espada de Damocles durante cuatro años. Eso generará una gran incertidumbre en nuestro país, ya que el comercio con Estados Unidos es uno de los pocos motores que sí funcionan de la economía mexicana.

 

Por su parte, las deportaciones de migrantes generarán terribles problemas sociales, económicos y humanitarios en las ciudades fronterizas del norte del país. Y el combate al tráfico de fentanilo podría generar una incómoda invasión de la soberanía nacional.

Estamos hablando de cosas muy serias que, de alguna forma u otra, ocurrirán en 2025.

¿Está el gobierno mexicano capacitado y listo para enfrentar estos retos?

No lo veo.

Por el contrario, como si el horno estuviera para bollos, el gobierno sigue empecinado con una serie de reformas para concentrar el poder. Y esto, a su vez, generará aún más incertidumbre económica.

Este año, por ejemplo, se gastará una enorme cantidad de recursos materiales, financieros y humanos para que Morena se quede con el control del Poder Judicial federal. Se llevará a cabo la famosa elección de ministros, magistrados y jueces de distrito. Una costosa faramalla que sólo servirá para cumplirle el capricho al expresidente, quien claramente vio en esta reforma judicial la oportunidad de terminar con el contrapeso judicial que tanto enfado le causó durante su sexenio.

La elección tendrá una tasa de participación baja. Morena movilizará a su electorado para elegir a los juzgadores cercanos a ellos.

Ya sin un Poder Judicial independiente, los únicos inversionistas que se atreverán a arriesgar su dinero en México serán los sempiternos capitalistas compadres del gobierno que tienen las palancas para arreglar sus conflictos. O aquellos que consigan arbitrajes internaciones en caso de desavenencias.

Los demás no tendrán incentivos para invertir en México sabiendo que el gobierno, al controlar al Judicial, ganará todos los juicios a su favor, incluyendo los fiscales.

Si el SAT dice que una empresa debe diez millones de pesos y el contribuyente argumenta que sólo son cinco, los jueces controlados por el gobierno siempre le darán la razón a la autoridad fiscal.

¿Quién quiere invertir en un país así?

No por nada la economía mexicana ya se está enfriando desde el año pasado. Si bien nos va, en este 2025 tendremos un crecimiento mínimo del Producto Interno Bruto. No podemos descartar, incluso, un estancamiento y hasta una pequeña recesión (todo depende de la fuerza del huracán trumpista).

El bajo crecimiento económico, que ha caracterizado a la 4T desde 2018, afectará las finanzas públicas que, a diferencia de cuando entró López Obrador al poder, están en una situación crítica.

La realidad es que el gobierno de Sheinbaum no tiene dinero y los márgenes de endeudamiento se han estrechado. Con mucho pragmatismo y disciplina, podría capotear este 2025, pero están en la tablita y muy dependientes del ambiente económico.

Si el crecimiento se desacelera más de lo anticipado, las finanzas públicas se deteriorarían más presionando el mercado de los bonos gubernamentales denominados en moneda nacional y extranjera.

Ya ni qué decir de lo que suceda en materia de seguridad, donde la guerra entre la Chapiza y la Mayiza por el control del Cártel de Sinaloa sigue siendo de pronóstico reservado.

La verdad, me temo, que el 2025 no se vislumbra nada bien. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 9)

Faltó AMLO

Con todo respeto, el carisma no se hereda. Aunque la ideología, las palabras y las decisiones de Claudia Sheinbaum sean la continuación acrítica y dichosa de lo que hizo, pensó, escribió y dijo el presidente López Obrador, sus personalidades son distintas. En algún punto del camino, la presidenta tendrá que hallar su propio estilo, aunque sea para decir y hacer lo mismo, honrando su promesa de consolidar el legado del “mejor presidente de México”.

La sensación que me dejó el informe de los 100 días es que faltó López Obrador. Pensé que asistiría para respaldar a su heredera y darle algo de calor al evento frío que atestiguamos. Habría bastado el anuncio de su presencia para imprimirle otro espíritu y él podría haberse dado el lujo de guardar silencio. Si hubiese ido, la atención política se habría concentrado en su persona. En cambio, su ausencia en un mitin calcado del sexenio previo hasta en los más mínimos detalles no hizo sino subrayar quién tiene la legitimidad política del gobierno mexicano. Habrá perdido el mando, pero las ideas, los cursos de acción y la oferta de futuro tienen un autor único e indiscutible.

Sin AMLO, lo que vimos en las pantallas de televisión fue un mitin al estilo del viejo PRI, con banderines que acreditaban la asistencia de los contingentes más o menos grandes y ruidosos, de cada uno de los “sectores” convocados y de las entidades que participaron en la organización del encuentro para mostrar su “músculo” político. Además, con el propósito de que la plancha del Zócalo no se viera desairada, a alguien se le ocurrió poner sillas y en el sonido ambiental, cada vez que Claudia Sheinbaum tomaba un respiro se escuchaba la voz aguda de una mujer que gritaba con tanta fuerza como nostalgia: “Es un honor estar con…”. Al menos, opino, los genios de la comunicación deberían inventar una porra diferente para el sexenio nuevo.

El discurso de la presidenta no ofreció tampoco nada nuevo. Acaso el anuncio del “Plan México” que parece orquestado con los empresarios consentidos del nuevo régimen, para darle aliento al crecimiento y la estabilidad económica amenazadas por un nuevo ciclo recesivo y, sobre todo, por las decisiones que, eventualmente, tome el presidente Trump. Pero aún en este caso, tampoco se dijo nada para llamar a casa: que las y los migrantes son héroes y heroínas, que envían 65 mil millones de dólares de remesas a México, pero derraman 325 mil millones más en Estados Unidos, que nuestro país es soberano e independiente y que habrá cooperación y colaboración, pero no subordinación. Ni siquiera la mención a los presidentes Lincoln y Roosevelt (y su respaldo a nuestros Juárez y a Cárdenas, respectivamente) fue cosa nueva.

Tampoco el argumento manido según el cual todo está bien y solo opina lo contrario quien pertenece al pasado autoritario, clasista, machista, neoliberal y conservador, que “quiere volver a la decadencia del pasado”. Igual que su guía política y moral, la presidenta considera que estamos siendo gobernados por gente excepcional. Por eso, la estrategia de seguridad (dice ella) está dando excelentes resultados, no se tolera ningún acto de corrupción, la economía goza de indicadores estupendos, los grandes proyectos de infraestructura siguen adelante, no faltará el agua, habrá producción de alimentos suficientes, escuelas dignas y nuevas universidades, centros de salud renovados y farmacias con medicamentos gratuitos y “programas sociales” que repartirán 835 mil millones de pesos entre 30 millones de personas. Vivimos tiempos extraordinarios. Con todo, incluso ese caudal de buenas nuevas sonaba menos falso en la voz de AMLO.

Creo que la presidencia debe rectificar: si decide hacer mítines masivos, que invite siempre al mejor presidente de la historia. Le saldrán mejor. (Mauricio Merino, El Universal, Opinión, p. A14)

Mitos y Mentadas / “Balazos en los pies”: diálogo entre Claudia y Trump

Con la toma de posesión presidencial de Trump la próxima semana y las tensiones renovadas sobre migración, aranceles y tráfico de fentanilo, imaginemos cómo podría desarrollarse una conversación directa entre los líderes de ambos países, ambos atrapados entre sus promesas de campaña y la realidad de una vecindad inevitable.

Claudia: presidente Trump, permítame felicitarlo por su regreso a La Casa Blanca. Espero que podamos trabajar juntos para fortalecer nuestra relación como buenos vecinos.

Trump: Gracias, presidenta Sheinbaum. Le adelanto que vamos a cumplir nuestra promesa de aumentar los aranceles a México. El pueblo estadounidense está cansado de la migración y del tráfico de fentanilo. Además, tenemos que reducir nuestro déficit comercial. Estos fueron compromisos de mi campaña.

Claudia (con tono diplomático): Entiendo su compromiso, presidente, pero los aranceles no solo afectan a México, también a Estados Unidos. Es como dispararse en el pie, considerando lo interconectadas que están nuestras economías. Su industria automotriz depende de nosotros, y los precios para los consumidores estadounidenses podrían dispararse. No lo digo yo, lo dicen expertos de ambos lados de la frontera.

Trump (sonriendo): ¿Balazos en el pie? Mire, presidenta, si de balazos hablamos, y yo sí sé de eso, usted se dio un cañonazo. Esa reforma judicial que usted promovió ¿de verdad cree que eso no tendrá costos? Los expertos internacionales coinciden en que esto no tiene manera de salir bien. No se preocupe por los ciudadanos norteamericanos, mejor preocúpese y ocúpese de los mexicanos.

Claudia (serena): presidente, nuestra reforma judicial fue una de las principales promesas de campaña. El pueblo votó mayoritariamente por ella, dándonos la presidencia y ambas cámaras ¿Cómo cree que voy a salir ahora diciendo que siempre no? Pero volviendo a las tarifas, no son la solución al problema migratorio ni al tráfico de fentanilo.

Trump: Bueno, presidenta, déjeme decirle que aumentar los aranceles, deportar migrantes ilegales y frenar el fentanilo también fueron promesas clave de nuestra campaña. Igual que usted, ¿cómo salgo diciendo ahora que siempre no?

Claudia: Migrar es un fenómeno global que no se resuelve con muros ni aranceles. En México hemos trabajado para combatir las causas: la pobreza y la falta de oportunidades, con programas como Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro. Estos esfuerzos no solo generan empleo, también transforman comunidades.

Trump (sarcástico): Suena bien, pero explíquele eso a los estadounidenses que ven más migrantes cada año. Mientras ustedes insisten en hablar de causas estructurales, en el año 2023 aumentó el número de migrantes mexicanos ¿No que todo estaba muy bien? Además, ustedes mienten, hablan de atacar las raíces, pero en el caso de Venezuela y Nicaragua, donde las causas están muy claras, Maduro y Ortega, usted sigue defendiendo a esos dictadores causantes y promotores de la migración de sus ciudadanos. Y por cierto, cambiando de tema, usted y su predecesor afirman que el neoliberalismo es el causante de todos los males y que es sinónimo de corrupción, entonces, por qué insiste que les demos más visas a los mexicanos. Estados Unidos es el centro del neoliberalismo mundial y estamos orgullosos de esto.

Claudia: presidente, atacar las raíces implica fortalecer nuestras democracias y economías, no descalificarnos mutuamente. La cooperación entre vecinos es clave. Un México fuerte es también un aliado para Estados Unidos.

Trump: Puede ser, pero mi prioridad es cumplir con mis votantes. Por ahora, los aranceles y deportaciones van. Tal vez podamos hablar más adelante de posibles alternativas, primero necesitamos resultados claros. Debo asegurarme de que mis votantes vean que estoy cumpliendo.

Como se aprecia en esta conversación, los negociadores mexicanos no podrán depender de datos técnicos porque ambas posturas están cimentadas en compromisos políticos que van más allá de la lógica económica. (Jacques Rogozinski, El Financiero, Economía, p. 11)

Día con día / 2025

Cambió el año, pero no cambió el país que teníamos en diciembre pasado: ni en su deriva autoritaria, ni en los desafíos que le plantea 2025.

Asistimos en 2024 a la demolición diligente, cuasi terminal, de nuestra democracia. Faltan un par de reformas del Congreso para que quede instalada en México una dictadura constitucional.

Esto quiere decir que, con la Constitución y las leyes en la mano, el gobierno podrá imponer su voluntad a todos, sin que puedan contenerse legalmente sus decisiones.

Se dice que esa fue la voluntad del pueblo, que eso votaron los mexicanos. Falso. Lo verá quien revise la elección y la postelección de 2024, donde el oficialismo tuvo el 53% de los votos para el Congreso, pero se apropió el 73% de las curules.

Los gobernantes fabricaron así, desde el poder no desde las urnas, unas mayorías calificadas, con las que aprobaron en unas semanas 16 reformas constitucionales, a un paso de terminar la arquitectura legal de una tiranía.

Este es el hecho clave de nuestra vida pública al empezar 2025: la existencia de un gobierno sin contrapesos, que ha borrado a su oposición y se ha otorgado facultades legales autocráticas.

Es un gobierno fuerte frente a su oposición y a su sociedad civil, pero débil frente a los problemas reales del país y frente a las exigencias del nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Los problemas reales del país son insolubles en el corto plazo: bajo crecimiento, violencia, corrupción, fragilidad fiscal, pobreza y desigualdad.

Las exigencias que Trump ha puesto sobre la mesa, tomadas literalmente, son insolubles también.

México no podrá detener el flujo migratorio hacia Estados Unidos, ni el tráfico de drogas y fentanilo.

Tampoco podrá aguantar la deportación de millones de migrantes ilegales, ni evitar que Trump imponga aranceles o se salga del T-MEC, si México no acepta sus coacciones.

Trump es un gobernante mucho más poderoso hoy que en su gobierno anterior. Es más imperioso y está más desbordado. No habrá cálculos electorales que lo moderen, porque ya no se puede reelegir. Y tiene ahora un ejército político de altos funcionarios leales que no tuvo antes.

Será un riesgo nacional negociar con él. (Héctor Aguilar Camín, Milenio, Al Frente, p. 3)

Otros ángulos / Los primeros días de Trump… en 2017

Estamos a una semana de que Donald Trump tome posesión como presidente de Estados Unidos. Hay mucha expectativa por las decisiones que pudiera tomar en los primeros días de su segundo periodo presidencial. De hecho, algunos de sus asesores ha filtrado a la prensa que el presidente electo está preparando alrededor de 100 órdenes ejecutivas que anunciará en los primeros días de su mandato. Por lo mismo, quizá valga la pena recordar cuáles fueron las medidas iniciales de la primera gestión presidencial de Trump.

De entrada, conviene recordar que, entonces como ahora, Trump planteó varias amenazas específicas en contra de México y los mexicanos. Entre otras cosas, Trump dijo que construiría un muro en la frontera y que haría que México pagara por él. También habló de cancelar de inmediato el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, al cual calificaba como el peor tratado comercial de la historia. También amenazó con aumentar las deportaciones de mexicanos y de gravar las remesas que envían los migrantes a sus familias en México.

Las amenazas de entonces generaron mucha preocupación e incertidumbre en los mercados financieros. Baste recordar que el tipo de cambio pasó de 17.5 pesos por dólar en abril de 2016, es decir, seis meses antes de la elección presidencial, a un nivel máximo de 21.90 pesos por dólar. Dicho nivel se alcanzó precisamente el 19 de enero de 2017, es decir, justo un día antes de la toma de posesión de Trump. Curiosamente, durante los primeros meses de la administración de Trump el peso mexicano se apreció en forma continua. De hecho, el 19 de julio de 2017 el tipo de cambio retornó a la paridad de 17.5 pesos por dólar de donde había partido. ¿Por qué ocurrió esto? ¿Qué pasó durante esos meses?

Pasó que las amenazas no se cumplieron. No hubo impuestos a las remesas. No se canceló el TLCAN, sino que se anunció el inicio de su renegociación. Tampoco se concluyó el muro fronterizo, aunque sí se avanzó, pero no lo pagó México sino los contribuyentes estadunidenses. Tampoco hubo mayores repatriaciones de mexicanos. Ya la semana pasada mencioné las cifras correspondientes y Trump se quedó corto con respecto a lo que hicieron sus dos antecesores (Bush y Obama).

¿Qué hizo entonces Trump en sus primeros días? Canceló la participación de Estados Unidos en el llamado Acuerdo Transpacífico (o TPP por sus siglas en inglés). También emitió 7 órdenes ejecutivas en enero de 2017. La mayor parte de estas, sin embargo, tenían que ver con temas internos: temas regulatorios, temas del acceso a servicios de salud (Obamacare), temas de ética de sus funcionarios, la prohibición a la entrada de personas de ciertos países de Medio Oriente y la construcción de obras de infraestructura. Las únicas dos órdenes que tenían que ver con México fueron las órdenes 13768 y 13769, las cuales endurecieron algunas medidas en contra de migrantes y ordenaban la construcción del muro. Medidas que, como ya se mencionó, quedaron muy lejos de las amenazas lanzadas.

¿Se repetirá la historia? No necesariamente. Las condiciones son distintas. Sin embargo, si algo podemos concluir de lo que pasó en 2017 es que una cosa fueron los temas de campaña y otra las acciones de política. (Gerardo Esquivel, Milenio, Política, p. 12)

Drástica reducción de cosechas

Las últimas semanas los reporteros de La Jornada mostraron con datos muy precisos los graves problemas que enfrenta el sector rural de México. Refieren la drástica reducción de las cosechas de productos básicos, como el maíz, el arroz, el frijol y el trigo. También el predominio de empresas agroexportadoras de capital externo en ciertos cultivos.

A lo anterior sumaron la explotación laboral que padecen millones de jornaleros en las regiones agrícolas de Sonora, Sinaloa, Tamaulipas y Baja California, por ejemplo. Los más explotados son los llamados golondrinos, por ir de una entidad a otra con su familia en las épocas en que se requiere su mano de obra.

Fue en noviembre de 1966 cuando la prensa nacional se ocupó de la existencia de los jornaleros agrícolas. Lo hizo tomando como información un documento que junto con Ifigenia Martínez y Rodolfo Stavenhagen presentamos en un seminario sobre desarrollo agrícola realizado ese mes en Guadalajara. En él señalamos que la inmensa mayoría de los jornaleros eran hijos de ejidatarios que recibieron una parcela durante el gran reparto de tierras efectuado por el presidente Lázaro Cárdenas. Pero ya en 1960 no tenían trabajo al lado de sus padres en ejidos y comunidades. Y por eso migraban y laboraban en condiciones muy precarias en las siembras que requerían mano de obra durante cierta etapa.

En dicho documento llamamos al sector público a brindar protección a esa mano de obra. Como respuesta, muchas promesas durante 10 sexenios gubernamentales para garantizarles salario adecuado y seguridad social, en especial en el rubro de la salud. Como muestran los reporteros de La Jornada, es todavía el sector más explotado y menos protegido por el sistema público de salud. Y en el colmo: expuestos a los agroquímicos, causantes de enfermedades graves, como el cáncer.

Por su parte, Arturo Cano nos describió el daño ambiental y social que padecen ciertas regiones vía la deforestación para sembrar aguacate. El caso más notable, Michoacán. Allí cientos de miles de familias padecen los efectos de eliminar las fábricas naturales de agua y humedad a fin de establecer huertos de un producto con gran demanda en el exterior. Y en cuanto a los jornaleros, son explotados y expuestos a los agroquímicos prohibidos ­internacionalmente.

Cano detalla la presencia del crimen organizado en toda la región y cómo la destrucción de los bosques a fin de establecer las huertas de aguacate ha sido posible por la complicidad de las instancias oficiales. Y también por el apoyo de las empresas que en México y Estados Unidos controlan el mercado de dicho producto.

El miércoles pasado, La Jornada publicó la entrevista que Alma E. Muñoz y Rolando Medrano hicieron a don Julio Berdegué, secretario de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader). El funcionario afirma que existe una realidad intolerable en el sector rural: 6 millones en pobreza extrema. Que se logró reducir su número gracias a los programas asistenciales del sexenio anterior. Sin negar que existen problemas en ese sector, don Julio opina que no son tantos como para hablar de una crisis. Demos por buena su opinión de que no la hay. Pero el motivo fundamental para que la población rural no esté peor son las multimillonarias remesas en dólares que nuestros compatriotas envían a sus familias desde Estados Unidos y Canadá. Suman más que todo el apoyo oficial al sector agrícola y a los campesinos.

Hoy la realidad muestra que los pequeños y medianos productores carecieron de los apoyos indispensables en la pasada administración. Y por eso en la actual con diversos programas se busca aumentar la producción agropecuaria y, sobre todo, mejorar radicalmente la calidad de vida de la población rural. Y en lugar preferente, la de los jornaleros. Una tarea en la que, además de la Sader, se requiere la participación de otras dependencias: la de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la de Salud y la del Trabajo, por ejemplo.

Agrego otro factor muy relevante: de cumplir el presidente Donald Trump su amenaza de expulsar a millones de migrantes de Estados Unidos, una parte sustancial llegará a México y buscará empleo en el campo y la ciudad.

Los programas anunciados por el gobierno para la agricultura y los habitantes rurales serán insuficientes. Y la crisis en el campo, más grave. (Iván Restrepo, La Jornada, Opinión, p. 15)

CARTONES

Antes de que llegue Trump

Antes de que llegue Trump

(El Diario NTR, El Financiero, p. 31)

La otra opción

La otra opción

(Xolo, 24 Horas, Pág., 2)

Informe de 100 días

Informe de 100 días

(Rapé, Milenio, Al Frente, p. 2)

¡Échale ganas!

¡Échale ganas!

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 9)

Sabiduría popular

Sabiduría popular

(Rocha, La Jornada, Política, p. 4)