Opinión Migración 130320

México ante el aislacionismo de EU

 

Durante la ceremonia de integración del grupo legislativo de amistad entre México y Estados Unidos en la Cámara de Diputados, el embajador estadunidense, Christopher Landau, sostuvo que a ninguno de los dos países les conviene “tener fronteras completamente abiertas”; algo que, dijo, se ha confirmado con la emergencia mundial por el Covid-19. El representante de Washington también hizo referencia a la importancia de controlar las fronteras debido a las problemáticas del tráfico de estupefacientes hacia el norte y de armas hacia el sur, así como a la cuestión migratoria.

Lo dicho por Landau, pese a su tono conciliador, es una confirmación de lo que el presidente Donald Trump ha anunciado desde la campaña electoral que lo llevó al poder en 2016: el recrudecimiento de las tendencias aislacionistas que recorren la historia de Estados Unidos. Si en dicha campaña y en declaraciones posteriores del magnate esa tendencia acusó un lenguaje racista, xenofóbico y paranoico que cristalizó en el llamado a construir un muro infranqueable entre ambas naciones, lo cierto es que el deseo de amplios sectores de la población estadunidense de vivir de espaldas al mundo no se inició con la era Trump ni habrá de desvanecerse cuando ésta haya terminado. (La Jornada, Editorial, p.2)

 

Rozones

La jugada para la OEA

Empezó el sprint final en la carrera por la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos y el canciller Marcelo Ebrard, como se esperaba, ratificó el espaldarazo de México a la candidatura de la ecuatoriana Fernanda Espinosa, quien fue presidenta de la Asamblea General de la ONU. Nos comentan que se trata de una apuesta estratégica, pues le da soporte a la idea de nuestro país de impulsar una política exterior feminista y plantea una contraposición a la ruta que ha seguido la OEA de la mano del actual secretario, Luis Almagro, a quien Ebrard señala de aplicar un “evangelio de la división”. Uf. (La Razón, Opinión, p.2)

 

Plata o Plomo / La patraña de la DEA

 

Otis Rich era un narcomenudista avecindado en la ciudad de Baltimore. En 2009 fue detenido por distribuir cocaína que le compró a un mayorista en la misma ciudad, el cual era abastecido por un importador en Arizona que era a su vez un presunto cliente del cártel de Sinaloa. Nada raro en esa secuencia.

Escribí sobre este caso hace algunos años, pero cobra relevancia en estos días ya que la DEA acaba de hacer la misma jugarreta. El miércoles presumió una amplia operación, denominada Project Python y dirigida en contra del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). De acuerdo al comunicado oficial, la operación es “la conclusión exitosa de seis meses de actividades de investigación y aplicación de la ley dirigidas en contra del CJNG, que culminó con arrestos a gran escala en todo el país durante la semana pasada.” Esto habría tenido como resultado “más de 600 arrestos, 350 acusaciones formales, e importantes incautaciones de dinero y drogas.”

En resumen, la DEA volvió a hacer lo que ha hecho en incontables ocasiones: empaquetar decenas de casos inconexos, con vínculos tenues hacia México, y presentarlo como un golpe monumental en contra de una organización criminal mexicana.

¿Y por qué lo hacen? Por una razón sencilla: obtener más presupuesto y atribuciones. Es más fácil convencer a la opinión pública y a los políticos estadounidenses de la gravedad del problema si se presenta como una invasión de malignos grupos extranjeros, y no como una red de distribución con una multiplicidad de actores, locales en su mayoría. La complejidad no vende. (Alejandro Hope, El Universal, Opinión, p.8)

 

Un muro en el mar

 

El anuncio del presidente Donald Trump que prohibirá la entrada a los Estados Unidos a personas extranjeras que hayan pasado por Europa, es una decisión sorpresiva y dramática. Constituye los primeros cimientos de un muro en el Atlántico. Esto pone a México en buena compañía: Estados Unidos no sólo construye muros en el desierto y en los ríos entre los dos países, sino también sobre el mar entre Europa y Estados Unidos.

Me acuerdo haber escrito tiempo atrás que los mexicanos no deberían sentirse demasiado aludidos ni ofendidos por el muro en la frontera, porque Trump realmente quería construir un muro completo alrededor de los Estados Unidos, no sólo en la frontera con México, pero resultó ser demasiado caro y poco práctico. No se podía erigir un muro contra el comercio chino, ni el terrorismo proveniente del Medio Oriente, ni las corrientes culturales que llegaban de todos lados del planeta, así que el muro con México servía como símbolo de esa ambición mayor, de cercar al país de estas influencias nocivas del extranjero. (Andrew Selee, El Universal, Opinión, p.12)

 

Trípode / Deportados y refugiados, en tiempos de coronavirus

 

Una de las estrategias en los centros de detención migratoria en EU para empujar a los indocumentados mexicanos a firmar su deportación voluntaria es encender el aire acondicionado a todo lo que da: el frío provoca que los migrantes se enfermen y busquen huir lo más pronto posible de ahí en lugar de pelear su estancia en tribunales.

Este truco de las autoridades estadounidenses del que se quejan muchos repatriados está provocando pánico en el corredor de la deportación debido a la pandemia por el coronavirus porque los indocumentados no saben si los síntomas que presentan son consecuencia de un resfriado, una influencia o del COVID-19.

La organización New Comienzos documentó el caso de un mexicano en un centro de detención en Texas, quien, tras diversas peticiones para ser atendido por un médico y la falta de acción para que le aplicaran la prueba del coronavirus, tuvo que recurrir a un chantaje. (Gardenia Mendoza,  Heraldo de México, Opinión, p.19)