Opinión Migración 130422

Rozones

  • ABBOTT BORRA DIFERENCIAS EN MÉXICO

La decisión del gobernador de Texas, Greg Abbott, de endurecer las inspecciones al autotransporte de carga en la frontera con México ha asestado un duro golpe al sector industrial mexicano. Sin embargo, la medida impuesta desde el pasado 6 de abril consiguió detener por un momento las diferencias entre el Gobierno federal y la Iniciativa Privada e incluso unificar a gobernadores del norte, de distinto origen partidista, quienes han cerrado filas para tratar de detener los efectos de la decisión. La gobernadora panista por Chihuahua, Maru Campos, llamó a sus pares en los estados fronterizos a crear un frente común y el priista Miguel Riquelme y el panista Francisco García Cabeza de Vaca ya mandaron una carta a Abbott. Antes había hecho lo propio la Secretaría de Economía, a cargo de Tatiana Clouthier. Y por la tarde se sumó al rechazo a la medida del gobernador texano la Secretaría de Relaciones Exteriores de Marcelo Ebrard. A ver si echando montón hay un resultado positivo, nos comentan. (La Razón, La dos, p. 2)

Cuenta corriente // Circo político en Texas. ¡A dónde vamos a parar!

La alerta roja se detonó en la frontera con Texas a partir de la decisión del gobernador Greg Abbott de realizar con el Texas Department of Public Safety (DPS) una doble inspección de todos los camiones de carga que cruzan de México.

El problema es grave si considera que en esta decisión de Abbott se mezcla la política (el gobernador buscartá reelegirse el próximo 8 de noviembre) y ha decidido utilizar una nueva campaña, dirigiendo toda las baterías contra la migración ilegal, el “aseguramiento de la frontera” con la construcción de “su muro” en El Río y, ahora decidió usar su poder local para realizar una segunda revisión (la primera la hace el CBT que tiene la autoridad federal para hacerlo), a los camiones que cruzan la frontera en 4 de los puntos fronterizos más utilizados para el flujo de mercancías que van de México a Estados Unidos.

 

El pretexto: encontrar migrantes ilegales, drogas (fentanilo), contrabando. Texas es el principal socio comercial de México, comparte más de 2,000 kilómetros de frontera común y se conecta con 27 cruces internacionales. En los cuatro cruces donde se ha concentrado la doble inspección es en Zaragoza-Ysleta; Córdova-De las Américas; Colombia-Laredo; Reynosa-Pharr, donde el tiempo de revisión está transitando una tercera parte del comercio habitual porque las horas de espera han subido de un par a entre 6 y 12 horas, si no es que se devuelven.

 

Pharr, por ejemplo, es el cruce por donde entra la mayor parte de los perecederos y refrigerados, y Colombia, es el especializado en Just In Time de la industria manufacturera y automotriz. Las inspecciones del personal del Texas Department of Public Safety se instalan, después de que han sido escaneados los camiones y la carga por el CBP.

 

Le cuento que el canciller Marcelo Ebrard habló con su homólogo Blinken, y la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier con la USTR y el departamento de Comercio, de Gina Raimondo, pero ninguno de esos funcionarios tiene autoridad para pedir a Abbott que no invada las atribuciones del CBP, sólo lo puede hacer Biden.

 

Y Biden no quiere confrontar a Abbott ahora que su postura antirrusa, en el tema de Ucrania, le desvía la atención negativa en su campaña para mantener su estrecha mayoría demócrata en el Congreso. Así es de que, grave y muy grave, una tercera parte del comercio bilateral fronterizo está atrapado en el circo político norteamericano.

 

Concamin, Canacar, Indetex, Comce, CNA, ConsuCarne, fueron los primeros en brincar, como lo hizo la Business Round Table, pero aun cuando Ebrard y Clouthier (la secretaria de Economía han contactado con la oficina de Abbott, pero aun cuando la mayor parte de las organizaciones empresariales de Texas y de Estados Unidos ha advertido sobre el efecto que comienza a tener el precio de los bienes y productos que no están llegando a los Estados Unidos, a Abbott, sólo le importa el arranque de su primaria y posicionarse fuerte (con el tono nacionalista pro Trump) frente al demócrata Beto O’Rourke. ¡Grave!, es una violación al T-MEC y… ¿quién le pone un alto a Abbott? (Alicia Salgado, Excélsior, Dinero, p. 15)

Desde el piso de remates // Alerta sobre inspecciones de seguridad en Texas

El Consejo Nacional Agropecuario, que preside Juan Cortina, hizo un inusual llamado de alerta ante los problemas que se están registrando en la frontera norte por las excesivas inspecciones de seguridad a transportes ordenadas por el gobernador de Texas, Greg Abbott.

El  Consejo Nacional Agropecuario denuncia que se han alargado hasta 30 horas en algunos casos, los tiempos de empresa para los camiones que transportan productos agrícolas generando pérdidas y múltiples problemas operativos.

Por su parte, el presidente de Concamin, José Abugaber también denunció los problemas que enfrentan los transportistas mexicanos porque ponen en riesgo el comercio.

La justificación de Abbott que rechaza la política migratoria de Biden es que la inspección es para revisar que no haya migrantes ni droga escondidos en los transportes que cruzan la frontera por Texas que es la de mayor tráfico.

Lo que pide el Consejo Nacional Agropecuario es un esquema de contingencia por parte del gobierno mexicano para terminar con este rezago en la frontera con Texas y agilizar el cruce de transportes. (Maricarmen Cortés, Excélsior, Dinero, p. 16)

¿Quién escucha al embajador?

En más de dos siglos se ha construido la diplomacia mexicana entre luces y sombras. Se ha edificado, además, sorteando los intereses de la nación más poderosa del planeta, con quien compartimos tres mil kilómetros de la frontera con mayor tránsito humano en el mundo y da trabajo a millones de compatriotas, destinamos 84% del total de las exportaciones y mantenemos resabios por la pérdida de la mitad de nuestro territorio.

La política exterior se basó durante la mayor parte de este tiempo en el apotegma juarista y la Doctrina Estrada. La no intervención en los asuntos internos de ninguna otra nación ha servido para rechazar que desde el extranjero opinen sobre temas nacionales, lo que ha sido “conveniente” para atajar interesados y metiches, sobre todo en los vertiginosos momentos de globalización que vivimos y el achicamiento del mundo, donde como en todo buen vecindario todos observan a todos.

Ya no es así. Las cosas han cambiado, pues tratados internacionales en temas laborales, de seguridad, económicos y comerciales, así como la agenda global de medio ambiente, proscripción de armas y derechos humanos, hace que los “asuntos internos” sean de interés jurídico multilateral y políticamente globales.

Hemos tenido un siglo diplomático pendular. En 1962, cuando Cuba fue expulsada de la Organización de Estados Americanos, México no rompió relaciones con la isla y cuando en 1982 Alfonso García Robles recibió el Premio Nobel fue también un reconocimiento a la buena reputación de la política exterior mexicana. Otros momentos estelares fueron el apoyo a los exiliados republicanos españoles y a los perseguidos chilenos. Pero, años después pasamos al “comes y te vas” de Vicente Fox a Fidel Castro en 2002, y recientemente las peticiones de disculpas a España y al Vaticano por sucesos del pasado, que hasta ahora han sido desairadas.

Hace apenas tres años, la política migratoria del gobierno naciente se subordinó a la de los EU cuando Trump exigió detener el tránsito de personas indocumentadas por nuestra frontera sur. El péndulo nos llevó de dar la bienvenida a inmigrantes, a enviar 20 mil elementos de la Guardia Nacional a resguardar la franja fronteriza entre Chiapas y Guatemala, creándose un grave problema en la región por el refreno a miles de personas y familias completas de indocumentados.

Después de las intervenciones extranjeras que México sufrió entre el siglo XIX y principios del XX y las ventas forzadas de territorio, ¿cómo podríamos imaginar que para una elección sindical como la de General Motors en su planta de Guanajuato, en febrero pasado, estarían presenciando la jornada observadores internacionales para legitimar el resultado?

También, hace días estuvo en México una misión de alto nivel del gobierno de los Estados Unidos para advertir al mismísimo presidente López Obrador que si se aprueba la reforma eléctrica en sus términos, nos veremos en los tribunales internacionales.

De tal manera que no debe de extrañarnos el activismo del embajador de Estados Unidos, Ken Salazar, quien se mueve como hace tiempo no habíamos visto a un diplomático acreditado en nuestro país. Está en su “chamba” y por ello ha recibido oídos sordos a sus planteamientos, correctivos y también frases amables.

Con mal timing, diputados del Partido del Trabajo instalaron el Grupo de Amistad México-Rusia, pero Salazar no se arredró y al día siguiente logró que se estableciera el grupo de amistad con su país, con un listado de legisladores más amplio y plural. Antes, cabildeó en el Congreso y declaró simpatía por la reforma eléctrica y al día siguiente fue necesario que hiciera rectificaciones.

Pero el affaire más reciente del embajador sucedió cuando, después de la reunión entre el comisionado para el Clima del gobierno de los EU, John Kerry y el presidente López Obrador, el primero declaró que se convino el establecimiento de un grupo de trabajo para dar seguimiento a la reforma eléctrica y que reportaría directamente a la Casa Blanca.

Pero al día siguiente fue el propio López Obrador quien lo desmintió explicando que se quedó callado y por lo tanto fue una propuesta no aceptada. En este caso, quizá Salazar que conoce bien nuestra idiosincrasia le dijo a Kerry que en México “el que calla otorga”, provocando el resbalón.

En Palacio Nacional apapachan, pero parece que no escuchan a Ken. La semana pasada acudió en tres ocasiones, seguramente para reiterar que la reforma eléctrica se contrapone al T-MEC, pero otra vez el Presidente repitió que eso es falso.

La historia, la desigualdad social y las asimetrías económicas, el momento complejo y otros factores hacen difícil el trabajo de Ken Salazar y de Marcelo Ebrard, a quien de vez en vez marginan porque aspectos de la política exterior se resuelven en Palacio y en caliente, como los casos de la pausa de las relaciones con España y la respuesta a congresistas del Parlamento Europeo.

En la diplomacia, como en la política y el gobierno, se obedecen disposiciones escritas y no escritas. Sin embargo, estamos viviendo una transición hacia el predominio de las normas acordadas, dictadas y legisladas.

El cambio es positivo, pero en tiempos de soberanías nacionales abolladas, ojalá no cambie nunca el cumplimiento de las reglas acordadas, el respeto, la empatía y la tolerancia, entre los individuos como entre las naciones. (Juan Carlos Gómez Aranda, Excélsior, Nacional, p. 11)

Seis semanas, un tsunami humano en Europa y una Polonia admirable

La huida masiva de refugiados de Ucrania ha creado una crisis humanitaria que eclipsa todo lo visto en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Más de cuatro millones de personas han llegado a países vecinos, y mientras continúe la guerra salvaje iniciada por Rusia, millones más huirán. El flujo de refugiados ucranianos ya es mucho mayor que el número de sirios, afganos e iraquíes que huyeron a Europa, trastocando la política europea. Para ponerlo en perspectiva, cerca de un millón de sirios, afganos e iraquíes cruzaron el mar Mediterráneo para buscar refugio en Europa en el transcurso de un año, en 2015. Desde que comenzó la invasión rusa el 24 de febrero, casi un millón de personas han salido de Ucrania cada semana. Diez millones de personas, aproximadamente una cuarta parte de la población de Ucrania, podrían terminar abandonando el país en un par de meses.

La reacción inicial de Europa al flujo humano que rebosa de Ucrania ha sido una impresionante muestra de solidaridad, dada la repentina explosión de la crisis. Los refugiados, la mayoría de los cuales son mujeres y niños, han sido bienvenidos y alojados incluso cuando su número aumenta día a día. La Unión Europea ya ha dado un paso importante al aprobar una directiva que otorga un estatus de protección temporal a los ciudadanos ucranianos por hasta un año. La nueva medida les otorga el derecho a vivir, trabajar y asistir a la escuela en países de la UE sin tener que pasar por el proceso oficial de solicitud de asilo. Y sin duda alguna, Polonia ha sido estelar en este sentido. Si bien persisten críticas por la negativa del gobierno a permitir que refugiados provenientes de otros países ingresen al país, pocos negarían que los esfuerzos polacos de las últimas semanas han sido extraordinarios.

Varsovia, una ciudad de alrededor de 1.6 millones de habitantes, alberga ahora a más de 300,000 refugiados, muchos de los cuales duermen en centros de acogida instalados de manera expedita. En seis semanas, los polacos han montado una respuesta extraordinaria a una crisis de refugiados que ha visto llegar al país a 2.5 millones de ucranianos. Alrededor de una de cada 10 personas en Polonia ahora es ucraniana.

Toda una nación se movilizó, desde los trabajadores ferroviarios que organizaron una dispersión masiva de recién llegados por toda Polonia hasta las decenas de miles de voluntarios que lo dejaron todo para ayudar en la frontera, las estaciones de tren y los centros de refugiados. Hay comida gratis para los refugiados en cada esquina de las ciudades, desde furgonetas con comida en las calles hasta cocinas móviles en las estaciones de tren. Las escuelas han dado la bienvenida a nuevos alumnos y cientos de miles de anfitriones abrieron sus hogares. Los recién llegados pueden quedarse por lo menos 18 meses y todos tienen derecho a trabajar.

Hay una serie de razones por las cuales esta crisis se está convirtiendo en el mayor triunfo de Polonia desde que la sociedad tumbó al régimen comunista en 1989. De manera destacada, aprendieron del pasado. La primera invasión rusa a Ucrania en 2014 detonó una oleada de más de un millón de ucranianos hacia el oeste y se convirtió en un ensayo general de las políticas que se están instrumentando ahora. Con base en esa experiencia, los tomadores de decisiones ya sabían varias cosas: que habría mucha gente en movimiento; que se integrarían bien si se les ayuda; y lo más importante, tendrían que dispersarse por todo el país para evitar la carga onerosa de vastos campamentos fronterizos de refugiados. Por ello hay muchos más ucranianos en Varsovia, Cracovia y Wrocław que en ciudades fronterizas como Przemyśl y Lublin. La segunda estrategia vital era encontrar hogares para todos. A los ucranianos se les ha garantizado un techo sobre sus cabezas durante al menos dos meses. Crucialmente, la gran mayoría fueron llevadas a apartamentos privados, ya sea compartiendo con otros ucranianos o con una familia anfitriona. El tercer factor fue la respuesta del público.

Automovilistas han estado esperando en los cruces fronterizos para llevar a las personas a donde quieran ir. Los centros de refugiados cuentan con oficinistas que se toman una semana de vacaciones pagadas. Cientos de escuelas han ofrecido plazas a niños ucranianos y algunas incluso imparten clases en ucraniano para ayudar a los jóvenes a adaptarse. En la estación ferroviaria central de Varsovia, el componente de voluntarios encargados de procesar a los refugiados suma ya 400 personas, incluidos estudiantes, profesionistas, expertos en informática y marketing e incluso psicólogos.

Sin embargo, las semanas se están convirtiendo en meses. Las ciudades están saturándose y los voluntarios comienzan a regresar al trabajo o la universidad. A medida que los recursos son cada vez más escasos, sin que el fin de la guerra esté a la vista y con más de 20,000 refugiados que siguen cruzando a Polonia cada día, una gran pregunta flota en el aire de los cielos de Europa del este: ¿cuánto durará la bienvenida polaca? Las acciones de respuesta a los refugiados requerirán que Polonia gaste quizás el 3 por ciento de su PIB este año.

Y aumentan las preguntas sobre quién pagará la factura de acoger a los refugiados. Lo mismo ocurre con la atención médica: el número de pacientes podría aumentar en un 10 por ciento o más este año, particularmente debido a los problemas psicológicos y de trastorno de estrés postraumático con los que llegan muchos ucranianos, sobre todo de zonas donde los rusos han cometido crímenes de guerra. El sistema de salud polaco será severamente probado. Más allá de los recursos disponibles y la carga financiera que todo esto implica, y el impacto en vivienda e infraestructura disponibles, hay un tema más sutil. ¿Sucumbirán los polacos a la fatiga psicológica si la guerra se prolonga, si estallan los problemas de vivienda, si las escuelas y los hospitales se llenan? ¿Si vienen millones más?

La escala de esta crisis es asombrosa y aún se encuentra en sus primeras etapas. Hacerle frente exigirá más coordinación, imaginación, fondos y determinación tanto al interior de Europa como por parte de Estados Unidos y sus aliados extra-regionales. Los centros de refugiados existentes deberían recibir mucha más asistencia, y es necesario encontrar formas de alentar a los refugiados a trasladarse a países que tengan más capacidad para acogerlos. También se deben hacer preparativos ahora para ayudar a los ucranianos a regresar eventualmente a casa, en caso de que finalmente se establezca una paz duradera. Y abrir las puertas de par en par a los refugiados europeos plantea una comparación inevitable con el trato que reciben refugiados de Siria, Afganistán y otros países.

Unas 16,000 personas permanecen hoy en campos de refugiados en Grecia, y muchas de ellas pasan hambre porque carecen de los mismos derechos que se les garantizan hoy a los ucranianos. Pero la respuesta a un evidente doble rasero no puede ser cerrar las puertas a los ucranianos en este momento. Los refugiados no son nada más una consecuencia de la guerra que Vladimir Putin ha desatado sobre Ucrania. El bombardeo indiscriminado de infraestructura y población civiles es parte de una estrategia rusa más amplia para desmoralizar a la sociedad ucraniana y empujarla hacia países vecinos, donde su presencia puede ser desestabilizadora y donde, con base en la manera en la cual muchos gobiernos y sociedades europeas han reaccionado en el pasado ante flujos de refugiados y migrantes, está calculada para propiciar ex profeso divisiones y tensiones internas a lo largo y ancho de Europa.

Mas allá de subrayar aquí la notable solidaridad y respuesta polacas a la crisis de refugiados ucranianos y los retos que se avecinan, la situación que vive hoy Europa obliga a un par de reflexiones adicionales. Primero, a medida que el mundo ingresa a un período de mayor inestabilidad, gobiernos alrededor del mundo ya no pueden ignorar la necesidad de una respuesta coordinada, integral y humana para las 84 millones de personas desplazadas (refugiados, migrantes y personas internamente desplazadas -más que la población total de Alemania) que hay en el mundo hoy. Segundo, qué lección de política migratoria y de refugio le está dando en estos momento Polonia a México (dos países con enormes comunidades diáspora en el exterior) -y nuestro reto cara a la transmigración centroamericana, cubana y haitiana- en torno a cómo encarar flujos de refugiados de una manera inteligente, holística, compasiva y eficaz, aprendiendo de lecciones pasadas para encarar de mejor manera el presente. (Arturo Sarukhán, El Universal, Opinión, p. 17)

Capitanes

Sin relación

Al comenzar la discusión de la reforma eléctrica en la Cámara de Diputados un asunto subió de tono como resultado de lo caliente que está el tema y la necesidad del Ejecutivo para realizar sí o sí el cambio constitucional que avale su modelo para poner en el centro a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

El vicecoordinador de Morena, Leonel Godoy, inició todo al señalar la presencia de un “cabildero italiano” junto a la diputada del PRD Edna Díaz, a quien relacionó con la empresa italiana Enel.

Paolo Salerno, quien en mala hora fue a sentarse en una curul, es uno de los asesores técnicos consultados por la bancada del PRD para elaborar la contrapropuesta de reforma constitucional que presentó el bloque Va Por México la semana pasada.

Sin embargo, sólo por su nacionalidad italiana fue acusado de ser cabildero y de trabajar para la empresa Enel Green Power México, que actualmente dirige Bruno Riga.

La realidad es que no existe tal relación laboral con Enel. Salerno tiene su empresa de consultoría, Salerno y Asociados, fundada hace más de cinco años, que ofrece servicios especializados de asesoría y consultoría en el sector energético, orientada hacia pequeñas y medianas empresas (Pymes).

En donde sí participa Salerno activamente es en el Comité de Energía de la Cámara Italiana de Comercio. (Reforma, Negocios, p. 3)