La llegada de Martí Batres a la Secretaría de Gobierno no sólo es una afrenta para la ciudadanía y una clara advertencia para la oposición. También manda un mensaje a Ricardo Monreal y a Marcelo Ebrard, aspiracionistas que anhelan estar en la sucesión de 2024.
Paradojas de la vida; no lo quería tan cerca en la CDMX y resulta que ahora se le metió hasta la cocina, en un puesto donde podrá hacer grilla a sus anchas.
Batres deja su lugar a Arnulfo Cravioto, encargado de la reconstrucción a raíz de los sismos, por lo que Claudia tendrá que sustituirlo. Llama la atención el arribo de Luis Ruiz como subsecretario de Semovi, por sus conocidos nexos con transportistas en la época de Francisco Garduño.
Como Claudia no tiene equipo político propio, nombró a Carlos Augusto Morales, exalumno de René Arce, como su secretario particular, a ver si la puede proteger un poco de Batres. Lo cierto es que las bases se llevan otro desaire. Como quiera, los radicales de Morena llegaron a la CDMX y el tiro contra la clase media y la oposición está cantado. (Adrián Rueda, Excélsior, Comunidad, p. 23)
Las últimas visitas de alto nivel a nuestro país —entre las que destacan la de la vicepresidenta Kamala Harris y la de una delegación bipartidista de senadores— muestran resultados tangibles en la relación bilateral.
En el corto lapso que han compartido las administraciones de los presidentes López Obrador y Joe Biden ambos gobiernos hemos logrado establecer frentes de interés común entre nuestros países y también a nivel regional.
Entre otros, destacan la recuperación de la pandemia; la atención a las causas de origen de la migración; la implementación del T-MEC y la consolidación de nuestra región como una de las más competitivas a nivel global.
El respeto que existe a nuestras respectivas soberanías permite una cooperación efectiva y fluida entre México y Washington.
En seguimiento al diálogo de alto nivel, la semana pasada, el presidente López Obrador encabezó la delegación de México que recibió a una comitiva bipartidista de senadores estadunidenses.
En Palacio Nacional, junto al canciller Ebrard, la secretaria Tatiana Clouthier y el embajador Esteban Moctezuma, recibimos a los senadores Tim Kaine (D-VA), Rob Portman (R-OH), John Hoeven (R-ND), Mike Crapo (R-ID) y Ben Ray Luján (D-NM). En la reunión discutimos de manera cordial y extensa los principales temas de la agenda bilateral, conversación que continuamos el día siguiente en la cancillería.
En el segundo diálogo hablamos también sobre los principales proyectos de infraestructura fronteriza que buscan aumentar la eficiencia, seguridad y competitividad de la región. Destacan, por ejemplo, el nuevo cruce Otay Mesa II, entre Tijuana y San Diego, y el puente ferroviario que vincula a Laredo con Nuevo Laredo.
Esta semana también tuvo lugar en la SRE una reunión presencial entre el canciller Ebrard y la representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai.
En el marco del primer aniversario del T-MEC, el encuentro abona al compromiso común de consolidar a América del Norte como uno de los bloques económicos más prósperos, innovadores y competitivos a nivel global.
Para lograrlo, los secretarios Ebrard y Tai conversaron sobre mecanismos para promover la integración y fortalecimiento de nuestras cadenas de valor, así como para brindar certidumbre y dinamismo a las inversiones en México, Estados Unidos y Canadá.
El T-MEC es fundamental en temas clave para el siglo XXI, desde la economía digital hasta el combate a la corrupción. En ese sentido, intercambiamos las visiones de ambos países para generar mayores niveles de bienestar para nuestras sociedades, a través de la generación de valor agregado, innovación, reducción de los niveles de pobreza y de la desigualdad.
Tanto el canciller Ebrard como la representante Tai coincidieron en que el comercio exterior debe medirse no solamente en términos de flujos, sino también con respecto a mejoras concretas en la calidad de vida de nuestros pueblos.
En paralelo a estos encuentros en territorio nacional, funcionarios de la SRE llevaron a cabo una serie de reuniones de trabajo en la Embajada de México en Washington D.C., con el fin de coordinar estrategias en defensa de los derechos humanos y laborales de las personas mexicanas en Estados Unidos.
Destaca el encuentro entre los consultores jurídicos de México y Estados Unidos en el Departamento de Estado, a fin de encontrar acuerdos que resguarden los derechos humanos de las personas mexicanas en dicho país.
La visita es símbolo de la coordinación entre las distintas áreas de la cancillería y la Embajada de México en Washington.
El diálogo de alto nivel pone de manifiesto que los esfuerzos de trabajo entre ambas administraciones son efectivos; son una muestra clara y concisa del estado de la relación bilateral. En las reuniones de alto nivel ha permanecido una constante: el ánimo constructivo de respeto mutuo y cooperación. (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Nacional, p. 18)