De esto y de aquello…
La urgencia con la que familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos hace seis años, demandan a la FGR solicitar las aprehensiones de al menos cuatro militares del 27 Batallón de Infantería de Iguala, Guerrero, va a poner en predicamento al Gobierno del Presidente López Obrador.
Es de sobra sabido que desde que asumió el cargo, el Ejecutivo federal ha dispensado un singular trato a las Fuerzas Armadas, particularmente al Ejército, al que le ha encargado más de una docena de actividades totalmente ajenas a las que constitucionalmente le competen.
Entre ellas, además de la vigilancia de ambas fronteras para evitar el paso de migrantes a Estados Unidos, la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, dos tramos del Tren Maya y más recientemente las aduanas y puertos y otras que nada tienen que ver con la milicia. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 10)
Las elecciones de noviembre en Estados Unidos ofrecen un panorama imprevisible por momentos. La diferencia de Joe Biden respecto del actual Presidente parece insalvable. Con todo, el pronóstico es reservado. Los antecedentes vuelven impredecibles los comicios. Antes de la pandemia desatada por el coronavirus, Estados Unidos gozaba de pleno empleo y de una economía sólida.
Donald Trump, aun en las mejores condiciones, hubiera tenido que esforzarse para reelegirse a pesar de su gestión. Ante la tesitura actual, no parece que tenga mayor opción. Biden, por su parte, apenas se mueve, con dificultad aparece, acusado de actuaciones impropias. Pero le basta para ser el puntero con una distancia holgada. Sin embargo, las cartas no están echadas y hay juego todavía. Quizás por eso Biden elige compañera de fórmula a la senadora Kamala Harris, un guiño a la comunidad afroamericana.
Junto a esta propuesta, en la cámara de representantes se encuentra una ley tramitada por el partido demócrata hace algunos meses para que los migrantes puedan votar en noviembre. Seguramente, en caso de que sea aprobada, la ley entrará en vigor tras los comicios. Ni a Trump ni a los republicanos les conviene su aprobación. El derecho al voto debería acompañarse de otros derechos para los migrantes como la ciudadanía. Las circunstancias que rodean a la iniciativa de ley podrían retraer incluso a los propios demócratas. Además, es competencia del Congreso y no del Presidente, por lo que su tramitación dependerá de la nueva mayoría. Al menos, la iniciativa es una buena noticia para los migrantes que con seguridad atraerá votos para Biden. (Jorge Camacho Peñaloza, El Universal, Opinión)
Trump ha conseguido algo muy significativo: constituirse como eje ordenador de la política en América Latina. Posicionarse en favor o en contra de su figura y sus ideas supone hoy un nuevo criterio dominante para agrupar a los diferentes grupos políticos y también a las preferencias ciudadanas.
Esta suerte de plebiscito ideológico sobre el presidente de Estados Unidos tiene una particularidad: distribuye muy desigualmente a los que están a un lado y al otro. La gran mayoría latinoamericana rechaza su manera de hacer política.
Más allá de esas contadísimas salvedades, el antitrumpismo es un fenómeno transversal, es un nuevo sentido común de época que está impregnado en toda Latinoamérica. En poco tiempo ha logrado, incluso, desbancar otros ejes ordenadores que estuvieron muy presentes en años anteriores. Su postura injerencista, su carácter supremacista, su lenguaje belicista, sus políticas antimigratorias y su poca empatía (e incluso desprecio) hacia América Latina han provocado un rechazo muy amplio en la región. (Alfredo Serrano Mancilla y Silvina Romand, La Jornada, Opinión, 22)