LA RENUNCIA obligada del jefe de la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EU, Chris Magnus, prendió los focos rojos de este lado de la frontera.
EL MOVIMIENTO en la administración de Joe Biden es visto como el inicio de un giro para endurecer los controles fronterizos ante la oleada de migrantes de Centro y Sudamérica y la inminente toma de control de los republicanos en la Cámara de Representantes.
Y ES BIEN sabido que cada vez que se aprietan los controles de migración en aquella margen del Río Bravo, comienzan las presiones políticas y económicas para hacer lo mismo del lado mexicano. A ver cómo se pone esa bronca. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
David es como una voz en el desierto. Promueve la buena nueva de qué hay un gran país con gente buena y trabajadora; con acendradas costumbres y fiestas tradicionales. Retrata y refleja la bella arquitectura con motivos locales que mezcla lo originario con la cultura española, escenario de nuestro folclore con sus tonalidades, gustos, colores, sabores, sonidos, figuras y ritmos.
David Herrera ha tenido la paciencia, durante 25 años, de venir o enviar a su equipo profesional de televisión a capturar esas nuestras fiestas patronales y celebraciones autóctonas para contextualizarlas y luego difundirlas en aquel solar vasto y estridente que es Estados Unidos: David produce un programa semanal de televisión “México de mis amores”, el único que hace eso en Norteamérica, bajo su propia responsabilidad y financiamiento.
Invitado a trabajar en actividades de publicidad y promoción económica, David iba por unos meses a Los Ángeles y lleva más de tres décadas. Ya su familia se hizo, se formó y creció allá, aunque siempre vinculada al México de sus amores.
David es un profesional de la comunicación, quien, como muchos otros paisanos, ha sido atrapado por la dinámica económica y social que se lleva innumerables talentos nuestros a ese país. Se trata indiscutiblemente de otro tipo de migración al norte, la de los profesionales, la de los técnicos que allá se ubican con facilidad en la estructura productiva de Norteamérica, vinculados estrechamente a México.
David en algún momento fue representante del gobierno capitalino en la región del sur de California; también miembro fundador del Instituto de los Mexicanos en el Exterior y es, en nuestros días, un referente permanente de gestión y apoyo para los paisanos que se le acercan, porque lo conocen por el programa de televisión, para que les dé una orientación o apoyo. (Antonio Meza Estrada, El Heraldo de México, Orbe, p. 11)
Las tres democracias fundacionales de la era moderna, me refiero a la del Reino Unido, Francia y Estados Unidos, han pasado por situaciones complejas y de polarización. Esta última, es sin duda, uno de los principales riesgos para la continuidad y estabilidad de dichos sistemas políticos.
Desde Rusia, la República Popular de China, y el conjunto de los países latinoamericanos, observaron una jornada electoral, que si bien en los números absolutos, favorece al Partido Republicano, de ninguna forma significaron los pronósticos de una verdadera “ola” del llamado Grand Old Party. El equilibrio del poder que genera la democracia, se volvió a imponer como voluntad popular. Los procesos sociales, manifestados en las urnas, no permiten apelaciones o increpaciones como las expresadas por el derrotado ex presidente Donald Trump.
¿Qué esperamos para las relaciones entre México y Estados Unidos? La primera consideración es que, el Presidente Andrés Manuel López Obrador como el Presidente Jospeh Biden, de manera simultánea concluyen sus mandatos. Desde luego, que conforme a la legislación de nuestro vecino del norte, el actual líder de ese país, puede y ya lo anunció, aspirar a la reelección. Y si las inercias sociales y políticas se mantienen, tiene muchas posibilidades de repetir. Así, que desde ahora, las y los aspirantes a ser Presidentes de México deben tomar en consideración una variable sustancial en sus respectivos proyectos.
Por otra parte y sustancial, se trata de las más importantes relaciones entre dos países en el mundo. Considerando los antecedentes bélicos, las migraciones, las religiones, así como incluso, aspectos culturales. Sin otra pretensión que dejar en claro que conforme se desarrollan las tensiones, sea en Ucrania, Taiwán y otros países, los resultados electorales del pasado martes 8, tienen una profundidad que incluso, otras democracias como la francesa, la británica, la brasileña y por supuesto la mexicana, dan paso a la certidumbre respecto de las determinaciones de sociedades producto de una historia y tradición relacionadas con la responsabilidad de elegir.
Nuestro país, en cuestión de meses, ingresará al período pre electoral y electoral. Es una etapa que debe aportar certidumbre respecto la siguiente etapa en el desarrollo de México. No debe o no debiera, auspiciarse un ambiente el temor respecto de cómo debe darse una contienda democrática. Tenemos como referencia las elecciones de la semana en los Estados Unidos. Ni homicidios, ni violencia física, ni confrontaciones fueron observadas en ese país. Nos encontramos ante un ejemplo de cómo, no obstante la natural polémica, hay contenedores, líneas rojas, que no se sobrepasan. Alexis de Toqueville, en su clásico La democracia en América, auguraba que la estabilidad para la sociedad y el sistema político, es consecuencia de la justicia.
Las condiciones de convivencia para la pluralidad, tienen que ver con el talante de los y las ciudadanas. Veremos, en breve, de que pasta cívica estamos hechos. Y no sólo por una polémica de carácter antropológico, sino por una vocación consolidada por la democracia y la paz social. El que pierde acepta y el que gana, reconcilia. (Javier Olvera, El Sol de México, Análisis, p. 17)