Opinión Migración 131123

Prosperidad, migración, Trump y remesas

En días pasados se llevó a cabo la reunión de la Alianza para la Prosperidad Económica en las Américas promovida por el gobierno de los Estados Unidos. La finalidad fue compartir una visión de un hemisferio más abierto, justo, inclusivo, sostenible y próspero. La próxima reunión de la APEC en San Francisco del 15-17 noviembre retoma algunos de estos aspectos y se agrega el factor geopolítico y en particular puede ser otra coyuntura para posicionar una agenda hacia energías renovables, cambio climático y movilidades humanas.

Ambas reuniones internacionales se ubican en el marco de una crisis de movilidad humana caracterizada por cerca de cinco millones de detenciones (USCBP, octubre 2023) de parte de las autoridades fronterizas de los Estados Unidos en la actual administración del presidente Biden (enero 2021-octubre 2023). Lo cual reflejaría que es un problema grave la inmigración irregular, Prueba de ello son las reiteradas críticas del expresidente Trump a la crisis de seguridad fronteriza, lo cual refleja es un tema central de la agenda política y electoral estadounidense.

En efecto, el expresidente Trump en el foro Freedom Summit en Florida acusó a Biden por convertir Estados Unidos en una “república bananera” y aseguró que, de volver a la Casa Blanca, su principal tarea será detener la “invasión en la frontera sur”.

La agenda acordada en la Alianza para la Prosperidad Económica en las Américas tiene el reto de articularse con los acuerdos del Pacto Migratorio suscrito en junio del 2022 en la Cumbre de las Américas. De esta manera se podrían atender las causas que generan la emigración irregular mediante articular los acuerdos de la Alianza con políticas de desarrollo local-regional basadas en remesas internacionales y con las políticas de regularización inmigratoria promovidas por el actual gobierno del presidente Biden.

La articulación de las remesas con emprendimientos creativos también crea oportunidades económicas locales al diversificar las fuentes de ingresos y promover la autogestión económica en los países expulsores de migrantes. El apoyo a la creación de cooperativas locales, el desarrollo de proyectos turísticos sostenibles y la promoción de la artesanía y el arte local son ejemplos de cómo estas iniciativas pueden contribuir a la estabilidad económica de las comunidades afectadas por el cambio climático. (José Maria Ramos, Profesor- Investigador, El Colef y miembro del CASEDE, El Sol de México, Análisis, p. 14)

El Informe Oppenheimer / ¿Ganará Trump voto hispano?

Es difícil creer que el probable candidato republicano Donald Trump, quien afirmó falsamente en 2016 que la mayoría de los migrantes mexicanos son criminales y violadores, y bajo cuyo Gobierno se separó a bebes de sus familias en la frontera, está ganando terreno entre los votantes hispanos. Sin embargo, eso es lo que indican las últimas encuestas.

Hay motivos para ser escépticos sobre los datos que arrojan (sobre esto escribo más adelante) y pueden pasar muchas cosas desde ahora hasta las elecciones de noviembre de 2024. Entre otras cosas, Trump puede ser acusado de uno o más de los varios juicios que enfrenta, incluido el cargo de conspiración para cometer un fraude electoral en 2020 y atornillarse en el poder.

Una encuesta del New York Times/Siena College, de 3 mil 662 votantes registrados publicada el 5 de noviembre, muestra que Biden aventaja al ex Mandatario republicano por solo un 50 por ciento contra un 42 por ciento entre los votantes hispanos.

Ese sería el margen de victoria más pequeño para un candidato demócrata entre los latinos en la historia reciente. En comparación, en las elecciones de 2020, el actual Presidente le ganó a su antecesor entre los hispanos por un 60 por ciento a un 35 por ciento de los votos.

Entre la población general, la encuesta del Times-Siena muestra que Trump está venciendo a Biden en cinco de los seis estados en disputa. Eso le daría una pluralidad de votos en el Colegio Electoral.

La nueva encuesta es consistente con los resultados de los sondeos publicados en septiembre por CBS News y la Universidad Quinnipiac.

Sin embargo, hay que tomar todas esas encuestas con pinzas en lo que hace a los votantes hispanos y negros, porque el tamaño de las muestras para estos grupos étnicos fue demasiado pequeño. Son datos de la población general y, por lo tanto, a diferencia de los sondeos realizados exclusivamente entre votantes latinos o negros, incluyen números relativamente reducidos de estos grupos.

Eduardo Gamarra, director del Foro de Opinión Pública Latina de la Universidad Internacional de Florida, que realiza encuestas entre votantes hispanos, me comentó que el sondeo del Times-Siena probablemente incluyó solo a unos 650 latinos, o alrededor de 108 en cada uno de los estados incluidos en la encuesta. Esa es una muestra demasiado pequeña para sacar conclusiones, me señaló.

Hay otras razones por las que no creo que veamos una ola de apoyo a Trump entre los votantes latinos y los negros.

En primer lugar, a los republicanos les va mejor en las encuestas de opinión pública que en las urnas. En las elecciones de 2020, las elecciones intermedias de 2022 y las elecciones estatales de la semana pasada en Ohio, Kentucky y Virginia, los demócratas ganaron la mayoría de las elecciones, contra las predicciones de muchos sondeos.

En segundo lugar, aunque Trump intentará pintar a Biden, de 80 años, como demasiado viejo e ineficaz, la campaña del Presidente tendrá un arsenal de videos para mostrar al aspirante republicano como un hombre de 77 años que tiene dificultades para bajar una rampa caminando, le cuesta pronunciar una frase completa y aconsejó a los estadounidenses que se inyectarán con desinfectante para protegerse del Covid-19.

En tercer lugar, ya sea en materia de respeto a la democracia y las instituciones, la acción afirmativa, el aborto, el cambio climático, el control de armas automáticas, o la migración, Biden está mucho más cerca de la mayoría del electorado estadounidense que Trump.

Y, el día de las elecciones, muchos latinos y afroamericanos van a pensarlo dos veces antes de votar por el ex Mandatario, quien elogió a los supremacistas blancos cuando dijo que había “gente muy buena en ambos lados” al hablar del violento enfrentamiento de 2017 entre esos grupos y manifestantes contra el racismo en Charlottesville.

En política exterior, Biden podrá presumir de su decisivo apoyo a Israel y Ucrania, en contraste con la blandengue actitud previa de Trump con el dictador ruso Vladimir Putin y la amenaza del ex Presidente de retirarse de la OTAN.

La mejor esperanza de Trump para ganar será una recesión económica, lo cual es posible, pero no del todo probable. La inflación ha bajado y el desempleo está en su tasa más baja en casi cincuenta años, aunque muchos estadounidenses están descontentos de que los precios no hayan vuelto a sus niveles prepandemia.

Mi conclusión es que, salvo un bajón económico, no veo una corrida del voto latino -ni del resto del electorado- hacia Trump. (Andrés Oppenheimer, Reforma, Internacional, p. 15)