En los últimos meses, el paso de caravanas de migrantes centroamericanos rumbo a Estados Unidos marcó un punto de quiebre en la relación bilateral con México, así como en la de nuestro país con Centroamérica. La situación hizo crisis en mayo pasado, cuando un número sin precedente de 144 mil personas fueron detenidas por autoridades norteamericanas y, ante la amenaza de sanciones arancelarias, el gobierno mexicano se abocó a contener el flujo de migrantes provenientes, principalmente, de Guatemala, Honduras y El Salvador. La estrategia de contención funcionó y en octubre la cifra reportada por la patrulla fronteriza de Estados Unidos fue de 45 mil detenidos, cantidad no vista desde diciembre de 2018. El episodio marcó un momento crítico, pero también puso en evidencia la necesidad de prestar atención a la región y los retos que enfrenta. En este contexto, el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) acaba de publicar el documento “México y Centroamérica: encuentro postergado” (http://www.consejomexicano.org/multimedia/1575490235-460.pdf), con objeto de abordar la nueva realidad migratoria y las causas de la migración centroamericana, caribeña y extracontinental.
(Verónica Ortiz, El Heraldo de México, País, p.13)
Tras pasar un mes en México con trato de jefe de Estado, el depuesto presidente de Bolivia, Evo Morales, se fue por la puerta de atrás, sin un adiós, sin un gracias. El pasado 10 de noviembre, tras el ultimátum militar por su frustrado intento para reelegirse por tercera vez, Morales renunció a la Presidencia de su país y dos días después se subió en Cochabamba a un Grumman 5.5 de la FAM para iniciar un azaroso viaje a México.
El 13 de noviembre llegó a lo que fue el Hangar Presidencial, donde lo recibió oficialmente el canciller Marcelo Ebrard, con abrazo y rango. Desde allí fue protegido por un equipo de 20 oficiales que fueron del Estado Mayor Presidencial, ya integrados a la Sedena, con un convoy de cuatro vehículos, camionetas negras, la suya blindada, y descubierta de motociclistas, un convoy y escolta que no los tiene ni el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Se le asignó la casa de protocolo y megaseguridad del gobierno, en el Campo Militar Número Uno y se le dio trato de lo que ya no era: Claudia Sheinbaum le entregó las llaves de la ciudad y lo nombró huésped distinguido, tuvo recepciones en el Senado y en la Cámara de Diputados con las bancadas de Morena y así se la llevó un mes hasta que el viernes pasado el vocero de la cancillería, confirmó lo que ya se sabía: que se había ido a La Habana para un viaje temporal. Luego se diría que había ido a una consulta médica, pero que volvería, que por eso no se había despedido.
(Joaquín López Dóriga, Milenio, Al Frente, p.3)
En México Evo Morales fue recibido como héroe; en Argentina, de manera discreta. En México, Morales hacía declaraciones políticas sobre Bolivia todos los días; en Argentina no lo podrá hacer (“Nosotros queremos de Evo Morales el compromiso de no hacer declaraciones políticas en Argentina”, dijo ayer Felipe Solá, canciller). En México, el gobierno del presidente López Obrador puso a su disposición una decena de miembros de seguridad a su servicio, en Argentina no los tendrá.
Desde que renunció a la Presidencia de Bolivia, Morales quiso viajar a Argentina y no a México, pero el calendario se lo impidió. El hoy presidente Alberto Fernández le abre la puerta para que se asimile a Argentina en calidad de asilado político y pronto como refugiado. Mauricio Macri no lo recibió, pero sí a su familia. Macri dejó la Presidencia el pasado martes. El semáforo, para Morales, cambió de rojo a verde para entrar a Buenos Aires.
El 27 de noviembre Morales aún no viajaba a Cuba para charlar con Raúl Castro, y el presidente López Obrador confesaba que el haber recibido al expresidente de Bolivia representó una de las cinco decisiones más complejas durante su primer año de gobierno. La decisión fue equivocada desde el 10 de noviembre, día en que la Secretaría de Relaciones Exteriores buscó a Morales para convencerlo de que viniera a México. (Fausto Pretelin Muñoz De Cote, El Economista, Opinión, p.45)
Agenda Previa:
El presidente de la Asociación Nacional de la Industria del Cannabis (Anicann), Guillermo Nieto, participó ayer en el evento cannábico más importante internacionalmente, “MJBiz Talk”, en donde afirmó que la regulación de la planta para uso medicinal e industrial es el instrumento ideal para crear una economía verde en nuestro país que combata la migración y la pobreza. Adelantó que a más tardar el 30 de abril, México contará con una legislación para el uso del cannabis.
(Luis Soto, El Heraldo de México, País, p.10)