Opinión Migración 131221

¿Quién se preocupa por los migrantes?

Vulnerables, discriminados y con frecuencia engañados por organizaciones criminales es la descripción más apegada a la realidad de los migrantes que cruzan por territorio mexicano. A ello hay que sumar que su situación no parece importar a quienes tienen la posibilidad de modificar el escenario de abusos y agravios.

En la 64 legislatura (2018-2021) se presentaron 66 iniciativas para fortalecer la protección de los migrantes, pero 51 se encuentran en la “congeladora” legislativa, en calidad de “pendientes”, 11 fueron retiradas, solo tres fueron aprobadas y una fue desechada.

Entre los proyectos pendientes hay propuestas para garantizar que el Estado proteja a los migrantes “bajo el principio de no criminalización”, para atender las causas estructurales de la migración, para sancionar a funcionarios que propicien la trata de migrantes y para elaborar e implementar protocolos de atención y evitar la violencia contra los migrantes.

Las iniciativas que se aprobaron permiten a los migrantes obtener permisos de trabajo, garantizan que personal del Instituto Nacional de Migración (INM) utilice la tecnología en la vigilancia de entrada y salida de nacionales y extranjeros y emiten reglamentos para atender el desplazamiento forzado interno. Medidas que se quedan cortas ante la magnitud del problema que ha enfrentado el país desde el inicio de esta administración.

Las distintas situaciones que han vivido en los últimos años los migrantes en territorio mexicano quedan como evidencia de la falta de preparación de agentes migratorios (e incluso de la Guardia Nacional) para establecer protocolos de contención, de la falta de presupuesto en oficinas federales para atender las peticiones de refugio y de la libre actuación de mafias que operan el tráfico de seres humanos.

Todos los actores involucrados eluden su responsabilidad. En primer lugar los elementos del INM cuando incurren en abusos, también las corporaciones policiacas que descuidan los retenes y permiten el paso de vehículos que transportan a cientos de migrantes y principalmente los legisladores, que no consideran de relevancia las iniciativas de ley que podrían cambiar el panorama actual.

Los migrantes en México parecen vivir el peor de los mundos. (Editorial, El Universal, Opinión, p. A20)

Duda razonable / 55 muertos: crónica de una tragedia anunciada

Un 14 de mayo de 2003 en el poblado de Victoria, Texas, un alguacil de la localidad encontró a 70 migrantes atrapados en un tráiler sin comida ni agua ni aire acondicionado. Eran mexicanos, hondureños, salvadoreños, nicaragüenses y dominicanos. Diecinueve de esos 70 migrantes estaban muertos, incluido un niño de cinco años. Habían pagado 7 mil 500 dólares porque los llevaran a Houston.

En julio de 2017 en una escena similar fueron encontrados dentro de un tráiler en un Walmart de San Antonio, Texas, 39 migrantes; ocho estaban muertos cuando la policía abrió el contenedor, otro moriría en el hospital.

En febrero de este año en Veracruz, México, se encontraron a 200 migrantes en la caja de un tráiler. Los primeros días de diciembre, en Puebla, el Instituto Nacional de Migración encontró a 210 migrantes en otro tráiler.

Podría seguir con la lista de eventos similares. Son muchos y desde hace mucho tiempo. No hay mucho misterio. Lo saben las autoridades de México y EU; lo saben los migrantes que huyen de sus países cada vez más violentos y pobres; lo saben, por supuesto, los traficantes: cuando se cierran las fronteras se movilizan fuerzas policiacas o del Ejército para detener migrantes, éstos son empujados a buscar formas más peligrosas y caras para hacer el largo camino desde la frontera sur mexicana hasta alguna ciudad estadunidense. El negocio de los traficantes de personas crece, los peligros aumentan.

La nueva tragedia, 55 migrantes fallecidos cuando el tráiler en el que eran transportados volcó en Chiapas, es una tragedia anunciada.Y como cada vez que algo así sucede se anuncian nuevas acciones, nuevos grupos, nuevas intenciones.

Lo que no sucede es el cambio profundo de una política migratoria en México y EU que hoy avienta a los migrantes a los brazos de los traficantes, cuyas organizaciones operan en Centroamérica, México y EU.

Mientras ese cambio no suceda, se estará gestando la próxima tragedia.

“Los países de la región reiteramos nuestro respaldo a la migración segura, ordenada y regular”, se lee en el anuncio de la Secretaría de Relaciones Exteriores sobre un grupo de acción para encontrar a los responsables de la tragedia chiapaneca.

Sí, ajá. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

Caravana migrante: el olor de la tragedia

Los migrantes son presa los grupos criminales que dividen el territorio nacional en feudos criminales; la policía municipal, estatal y federal, las autoridades de INAMI, la Guardia Nacional y lo que se le ocu[1]rra al gobierno inventar también abusan sistemáticamente de los migrantes.

El paso de la caravana migrante por nuestro país ha develado el rostro putrefacto de la política mexica[1]na, mientras que en el discurso alimentan sus fantasías con el respeto a los derechos humanos mantienen una política de represión a los miembros de la caravana, nada nuevo ni exclusivo de este gobierno.

Miles de historias, la mayoría trágicas forman el rostro de la caravana: para las autoridades del Instituto Nacional de Migración (INAMI) es un desafío de algunos líderes vivales que lucran con el tráfico de personas; para los migrantes, más allá de sus líderes, es una necesidad de vida, nadie en su sano juicio se atrevería a realizar por sus medios ese recorrido.

Los caminos de la vida no son como yo pensaba, ni muchos menos seguros, abuso y vejación son los pasos previos al sueño americano.

Los migrantes son presa los grupos criminales que dividen el territorio nacional en feudos criminales; la policía municipal, estatal y federal, las autoridades del INAMI, la Guardia Nacional y lo que se le ocurra al gobierno inventar también abusan sistemáticamente de los migrantes.

En esta semana hubo de todo en la caravana migrante, desde el trágico accidente carretero que cobró la vida a más de 50 personas, atropellados por los agentes de migración, enfrentamientos de los migrantes con la guardia nacional, miembros del INAMI y la policía de la Ciudad de México, el acoso es permanente hacia la caravana.

En todo este proceso es lamentable la ausencia de dos personajes claves: por un la[1]do, el maestro en Derechos Humanos Francisco Garduño, Comisionado del INAMI, y por otro, la Ombudsman mexicana, la maestra en Psicopedagogía Rosario Piedra Ibarra, su silencio frente a las numerosas violaciones de derechos humanos es una loza para los dolientes de los migrantes.

 

Con olor a muerte viajan los migrantes, la caravana desnudo el rostro inmundo de la 4T. Ni aquí ni allá hay respeto por su vida.

Durango capital en riesgo

Hay Estados donde la marca Morena no le para ganar; en Durango se requiere anali[1]zar los perfiles no solo para gobernador, sino también la fuerza de los candidatos a las 39 alcaldías. En la capital el perfil más fuerte es Nacho Aguado, delegado de SRE en esa entidad y quien es bien visto entre los morenistas y sociedad duranguense. Hasta la próxima. (Eliseo Rosales Ávalos, El Economista, El Foro, p. 46)

A la sombra / Ricardo Monreal

“Lo que está pasando con la reimplementación del programa Quédate en México, que nos coloca prácticamente en un tercer país seguro, no ha sido del todo aclarado por la Cancillería”, dijo ayer Ricardo Monreal Ávila, en Los Cabos, Baja California Sur, a donde acudió a la presentación del Tercer Informe de Actividades de la senadora Lucía Trasviña Waldenrath y del senador Ricardo Velázquez Meza, donde afirmó que ese tema se analizará en la Cámara de Senadores en estos días.

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“En el Senado de la República, vamos a citar a comparecer a los responsables del Instituto Nacional de Migración y de la política migratoria que se lleva a cabo”, afirmó el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado. “Nos parece delicado porque tenemos que ver, con toda seriedad, ¿qué está pasando con este tipo de circunstancias?, ¿quién solapó o quién trafica con los indocumentados?, ¿qué redes tan poderosas permiten eso? y que se han puesto en evidencia en esta tragedia; en el mundo están reclamando la aclaración”, cuestionó, sobre el accidente en Chiapas del que nadie en el gobierno se hace responsable. (A la Sombra, El Sol de México, República, p. 2)

La esquina

Tras el trágico accidente del tráiler que transportaba migrantes surgieron muchas interrogantes sobre la responsabilidad de varias dependencias en el tema. De entrada, la próxima comparecencia del titular de Migración deberá aclarar lo sucedido en Chiapas. Urge dar respuestas definitivas al tema porque al reiniciar el programa Quédate en México las demandas de los migrantes se multiplicarán. (La Esquina, La Crónica de Hoy, P.p.)

Política migratoria: cobarde y cómplice

Un dato fundamental para entender el trágico accidente ocurrido en la autopista Tuxtla-Chiapa de Corzo, que el pasado jueves dejó al menos 55 muertos, es que los sobrevivientes reportaron haber pagado entre 2 mil 500 y 3 mil 500 dólares a los polleros que los llevarían de la frontera sur hasta Puebla. La cifra es astronómica, sobre todo para viajar en la caja de un tráiler. En el mejor autobús ejecutivo ese mismo trayecto cuesta mil 500 pesos.

Sin embargo, los migrantes no pueden pagar un precio razonable por subirse a un autobús de primera, como los mexicanos o cualquier turista norteamericano o europeo. De hecho, para garantizar que no lo hagan, el Instituto Nacional de Migración (INM) giró en octubre pasado una instrucción a las líneas de autobuses, que a partir de entonces deben solicitar a todos los pasajeros extranjeros que acrediten su estancia legal en el país.

Esa instrucción fue sólo una pieza más del esquema de persecución de migrantes que México ha construido a lo largo de los últimos 20 años (el periodo en el que pasamos de ser un país de origen a un territorio de tránsito). Desde hace años el INM, con el apoyo de la Policía Federal y después de la Guardia Nacional, se ha dedicado a montar puntos de inspección y a detener autobuses, con el propósito de capturar migrantes. Frecuentemente los choferes son remitidos al Ministerio Público, donde se les presentan cargos por tráfico de personas. De forma rutinaria el INM también realiza “rescates” –el grosero eufemismo que se usa para no decir detenciones– en hoteles modestos de Veracruz, de Puebla y de la frontera norte. La lógica es hacer que el trayecto por México sea lo más difícil e incierto posible, con la esperanza de evitar que el número de migrantes se dispare.

Esta política hacia los migrantes es francamente cobarde. No se busca hacer la frontera infranqueable y cerrar la llave de la migración, pues hacerlo tendría un alto costo para la imagen del gobierno. El despliegue de la Guardia Nacional en la frontera sur en 2019, instrumentado ante las amenazas de Trump de imponer aranceles si México no reducía el flujo migratorio, tuvo un efecto efímero. Nuevamente se permite que un alto número de migrantes se interne en Chiapas, para después dejarlos varados en Tapachula por meses, para obligarlos a caminar en condiciones inhumanas o bien para cazar de forma velada a los que viajan dispersos u osan tomar algún transporte u hospedarse en un hotel.

Nuestra política también es cómplice con los criminales. Cualquier persona sin escrúpulos y con vocación empresarial tiene un fabuloso negocio en bandeja de plata, pues los migrantes, orillados por la desesperación, están dispuestos a pagar cientos y miles de dólares a cualquiera que les ofrezca una oportunidad de llegar a la frontera norte. El negocio es tan bueno, que es francamente imposible que se avance por la vía de sanciones más severas, como ya propusieron algunas autoridades después de la tragedia. Por más que llenemos las cárceles de tratantes, siempre habrá alguien dispuesto a embolsarse medio millón de dólares por llevar un tráiler repleto de personas de Chiapas a Puebla.

No hay una salida sencilla ni bonita al dilema que implica ser un país de tránsito de migrantes. Por un lado, abrir completamente la llave de la migración, y liberar el tránsito por territorio nacional, implicaría la formación de enormes campamentos en las ciudades de la frontera norte (como el que se formó en septiembre en Ciudad Acuña, pero de dimensiones mucho mayores). Esta alternativa generaría también un nuevo desencuentro con Estados Unidos. Por otro lado, intentar hacer infranqueable la frontera sur, es decir, cerrar la llave, aumentaría la frecuencia y la visibilidad de los enfrentamientos con la Guardia Nacional. Sin embargo, me atrevo a decir que el statu quo –los “rescates” de migrantes en su trayecto dentro del país– es probablemente la peor salida posible, al menos desde la perspectiva de los migrantes. Es también una salida que una y otra vez desemboca en tragedia, como ocurrió en San Fernando en 2010, y la semana pasada en Chiapas.

Finalmente, vale la pena señalar que la actual política migratoria de México, que propicia que el trayecto no sólo sea peligroso sino también carísimo, pone su granito de arena para perpetuar la miseria en Centroamérica (justamente lo contrario de lo que el Presidente dice que hay que hacer). Cada año cientos de miles de migrantes empeñan todo lo que tienen, y más, en intentar llegar a Estados Unidos. Algunos logran su objetivo. Algunos encuentran la muerte. Muchos más son deportados y vuelven a casa completamente arruinados. (Eduardo Guerrero Gutiérrez, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 45)

Astillero / Migrantes en CDMX

LA LLEGADA A la Ciudad de México de migrantes procedentes en su mayoría de Centroamérica dará más visibilidad a sus demandas y hará más difícil la contención policiaca y militar, que se ha ido haciendo menos ruda conforme la caravana se acerca a los reflectores chilangos. Ayer, por ejemplo, la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México hubo de intervenir para que los viajeros pudieran avanzar hacia la Basílica de Guadalupe, luego que una barrera de la fuerza pública trató de impedirlo. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)

Migración desenfrenada

Más de cincuenta personas migrantes fallecidas —niñas, niños, mujeres y hombres— y un centenar de heridas es el saldo del fatal accidente ocurrido la semana pasada en Chiapas, cuando el tráiler que las transportaba de manera ilegal y, sobre todo, inhumana, se volcó en Chiapa de Corzo.

De entrada, el accidente podría parecer responsabilidad exclusiva de México, pero la migración irregular es en realidad un fenómeno multifactorial en el cual los países de origen, tránsito y destino tienen obligaciones y tareas compartidas e ineludibles.

Para empezar, los gobiernos de origen tienen que investigar e informar cómo inicia la cadena de complicidades. En esa instancia, las redes de tráfico de migrantes enganchan a quienes ansían dejar sus países. ¿Quiénes son estas personas? ¿Cuál es su alcance? ¿De qué manera se conectan con el resto de la cadena delincuencial? ¿Cómo funciona su red financiera? Y, en caso de que el primer contacto se haga en la frontera sur de México, los países aledaños deben explicar cuáles son las medidas de seguridad fronteriza que están aplicando y reforzarlas, de ser necesario.

La sociedad mexicana también exige de las autoridades nacionales respuesta y mayor información sobre la actual situación migratoria. En lo referente al accidente, de este lado de la frontera se tiene que investigar y revelar de qué manera opera la red que transportaba a las y los migrantes, quién conducía el tráiler, bajo cuál razón social estaba registrado el vehículo o si existía algún reporte de robo.

Al parecer, este modus operandi se repite constantemente, por tanto, desarticularlo no debería ser tan complicado, si se considera que existen puntos de revisión estratégicamente colocados, que fácilmente podrían detectar un tráiler que transporte personas migrantes. Por eso es también necesario conocer cuáles son, si existen, los potenciales puntos de complicidad que permiten a los criminales operar bajo este esquema.

Si se presentó alguna falla u omisión por parte de las autoridades mexicanas, habrá que actuar de manera responsable para esclarecer esta situación. De igual modo, si tráileres repletos de migrantes pueden circular sin ser detectados, las autoridades migratorias deben implementar medidas y operativos que, cuando menos, limiten las posibilidades de que vehículos semejantes circulen libremente. De una u otra forma, el accidente no puede pasar desapercibido, sino ser un detonante para implementar más y mejores medidas de prevención y de protección de los derechos humanos de las personas migrantes.

Se debe reconocer que no se trata de una tarea sencilla. Proteger a la niñez, las mujeres y familias que utilizan a México como un trampolín de acceso a los Estados Unidos implica esfuerzos colosales. Tan sólo cubrir los 3,152 kilómetros de frontera que dividen a nuestros territorios resultaría imposible sin la cooperación y el entendimiento bilaterales, así que contar con medidas de protección humanitaria desde Tapachula hasta las ciudades fronterizas es una labor titánica que indudablemente requiere de un esfuerzo institucional excepcional, pero también de la cooperación internacional, especialmente entre la República mexicana y la Unión Americana.

El accidente sucedió días después de que Estados Unidos anunciara la reactivación del programa Quédate en México. Sería iluso pensar que hacerlo no tendrá un impacto directo en el aumento de los flujos de migrantes, pues quienes se aventuran a establecerse de manera irregular en nuestro país saben que, de lograr cruzar la frontera, no serán repatriados hasta sus lugares de origen, sino que contarán con un mecanismo que aumenta sus posibilidades de que se les reciba en el país del “sueño americano”.

El Gobierno estadounidense debe explicar cuál será el tamaño de la inversión que realizará para asegurar que quienes se queden en México esperando la resolución de asilo cuenten con albergues dignos, reciban vacunas, tengan certeza sobre la duración y evolución de su proceso y cuenten con la seguridad necesaria de que se les repatriará, en caso de que el fallo sea negativo.

Por su parte, el Gobierno mexicano debe asegurar la instalación de espacios dignos y suficientes para recibir a las personas migrantes, además de contar con las medidas necesarias para que sea preservado el orden en las ciudades fronterizas nacionales en las que esperarán la decisión de las cortes estadounidenses.

Si esta tragedia nos recordó algo, es que perseguir los sueños tiene un enorme costo en Latinoamérica, y que las inequidades globales se manifiestan de muchas formas en el día a día de las personas en situación de pobreza, por lo que es urgente seguir tratando el tema migratorio desde todas sus aristas y a través de todos los medios posibles. El Senado de la República llamará a comparecer a las autoridades competentes, para garantizar transparencia y máxima publicidad en este caso, y evitar que la opacidad, la corrupción y las complicidades manchen de impunidad tan lamentables hechos. (Ricardo Monreal, El Universal, Opinión, p. A21)

Urgente llamado por la situación migrante

Hace dos años, el presidente de México les ofrecía trabajo, hoy se les ofrece la muerte. El manejo del problema migratorio en México evidencia una enorme torpeza. Nadie puede ser indiferente a la situación que se vive en la frontera sur de nuestro país.

Puse atención otra vez en nuestra frontera sur después de leer un comunicado que publicó la Comisión Episcopal Mexicana el domingo 5 de diciembre, en el que dicha comisión señala que la situación había llegado “a tomar una dimensión y complejidad alarmante”; que el “sufrimiento, desesperación y violencia” se volvían una constante y que miles de migrantes caminaban exponiéndose “al colapso por el sol, hambre, deshidratación y enfermedad”. Se trata de un “urgente llamado al gobierno de México” ante la situación “caótica” que se está viviendo. Lo anterior motivó mi intervención, el martes 7 de diciembre, en la Cámara de Diputados para solicitar la intervención de los tres niveles de gobierno con la finalidad de defender los derechos humanos de los migrantes.

El 9 de diciembre los mexicanos nos enteramos de un accidente que quizás se convierta en una de las tragedias más vergonzosas de las que haya sido testigo nuestro país (y digo “vergonzosa” porque una política migratoria distinta por parte del gobierno la habría sin duda evitado): Un tráiler que transportaba a un numeroso grupo de migrantes centroamericanos se accidentó. Al menos hay 55 personas fallecidas y más de 100 heridos. Este drama es una expresión más de la falta de orden público -no de la fuerza pública-. Qué explicación se puede dar a las familias de esos migrantes: ¿nadie se dio cuenta que viajaban en un tráiler más de ciento cincuenta (¡150!) seres humanos? ¿era la primera vez que pasaba algo así? Nada, no se les puede preguntar o reprochar nada.

Algunas acciones se vuelven entonces urgentes. Tenemos que ser conscientes del grave momento que vivimos en la frontera sur y, por lo mismo, en los puntos de tránsito de migrantes; se trata de una emergencia humanitaria a la que todos tenemos que responder para lo cual propongo:

  1. Absoluta transparencia respecto a la atención a los heridos y a las familias de las víctimas.

  1. Que las autoridades rindan cuenta de lo sucedido y de la verdadera situación migratoria en Chiapas, empezando por el Instituto Nacional de Migración cuyo titular tuvo como carta credencial para ese cargo el formar parte del grupo de Bejarano, así como de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (ya de la manera en que llegó al cargo su titular ni hablamos).

  1. Que se proporcione Información sobre las acciones del grupo internacional para combatir el tráfico de personas anunciado el sábado 11 de diciembre.

  1. Que se organice una reunión interregional en el que participen representantes de los gobiernos de Guatemala, Ecuador, Salvador, Honduras, Nicaragua, México y EEUU.

  1. La sociedad civil, además de estar atentos, podemos ayudar a las casas de apoyo a migrantes que necesitan recursos. Las hay en la frontera sur y en el norte; pero también las hay en los puntos de tránsito como es el caso de la ciudad de México.

La coyuntura global, la cada vez más evidente disparidad respecto de la distribución de la riqueza, así como el enorme recrudecimiento de la violencia por el crimen organizado, así como los sistemas dictatoriales que no respetan los derechos humanos, hace que la migración se vuelva un fenómeno constante que parece formará parte del futuro de nuestro planeta. Así, la migración es un fenómeno que acompañará siempre a nuestra región, es una realidad y es lamentable que en México se maneje esta realidad de manera tan torpe y cruel cuando es y será parte de nuestra vida.

Tenemos que ser capaces de reconocernos en la cara de estos migrantes que llegan a nuestra frontera sur, tenemos que ser capaces de imaginar a nuestros hermanos y a nuestros hijos en las caras de esos niños que parecen tener una resiliencia que ninguno de nosotros podría jamás mostrar. Todos debemos ayudar. Especialmente en estos días en que recordamos y celebramos la migración de una familia “migrante” que debió huir a Egipto para proteger su vida. (Margarita Zavala, El Universal, Opinión, p. A20)

Razones / Migración, corrupción e impunidad

El presidente Andrés Manuel López Obrador pidió, el sábado en Tijuana, respeto a nuestros migrantes en Estados Unidos. Tiene razón y tiene derecho a exigirlo, pero el reclamo se debilita y pierde cuando en México los migrantes terminan siendo tratados como reses por los criminales que organizan sus traslados para tratar de ingresarlos ilegalmente a la Unión Americana.

Por supuesto que nuestros migrantes deben ser tratados con respeto en Estados Unidos o en cualquier lugar del mundo, pero lo cierto es que en la Unión Americana son tratados infinitamente mejor que cuando llegan por miles y cotidianamente a nuestra frontera sur. El accidente en Chiapa de Corzo, Chiapas, la semana pasada, sólo puede calificarse como espeluznante: 55 muertos, más de un centenar de heridos, cerca de 200 personas, hombres, mujeres y niños hacinados en la caja de un tráiler con sólo unos hoyos en el techo para que pudieran respirar en un viaje proyectado de centenares de kilómetros. En su trayecto desde su partida en San Cristóbal de las Casas hasta el lugar del accidente, pasaron por lo menos por tres garitas de control, es imposible que nadie los hubiera detectado, es imposible que cuando fueron cargados en San Cristóbal, tampoco nadie hubiera visto nada y lo increíble es que hay varios viajes similares cada día desde el sur hacia la frontera norte y casi nunca son detectados.

No se puede montar un negocio de tráfico de personas de esta magnitud, movilizando a miles de personas cotidianamente, sin complicidades en los ámbitos municipal, estatal y federal. Mientras se pone la atención pública y política en las caravanas de migrantes en las que una bola de vivales hace caminar a unos cientos que quieren llegar trabajosamente a la frontera norte, el verdadero tráfico se realiza en tráileres, camiones y autobuses, casi siempre en condiciones inhumanas, en trayectos en que los polleros hacen lujo de violencia, pero también de impunidad.

Dijimos polleros y no es verdad: esa expresión ha quedado en el pasado. Los que manejan el tráfico de personas en México no son ya polleros, son las redes del crimen organizado que han encontrado en ese delito un enorme filón económico, que a la vez les permite consolidar y extender sus redes de tráfico de drogas y de muchos otros productos.

Esos mecanismos de tráfico de personas les permiten, además, extender y generalizar la extorsión de la que son objeto los migrantes y sus familiares en sus países de origen y en Estados Unidos; les permite acceder a personas que, coaccionadas o no, trasladen drogas al otro lado de la frontera; a través de muchos de esos migrantes se hacen, otra vez, obligados o no, de sicarios u operadores. Los migrantes se convierten en ocasiones, demasiadas, en una suerte de mano de obra casi esclava en sus largos recorridos hacia la frontera norte, donde al final pueden quedarse estancados y en situación altamente precaria durante meses. En muchas oportunidades de esas redes, los criminales obtienen mujeres y niños para las redes de prostitución. Las agresiones y violaciones son, también, una constante.

La impunidad es total. No se puede comprender que un negocio de esta magnitud opere de esa forma y sólo haya una política de contención que en muchas ocasiones, ni siquiera es tal. No se trata sólo que nadie detenga a esos camiones, tráileres, autobuses en las carreteras, sino que tampoco se opere para frenarlos en sus puntos de origen.

La historia, ya seguiremos con ella mañana, viene de mucho tiempo atrás en sus relaciones con el crimen organizado, pero, sin duda, se agudizó con la política de puertas abiertas anunciada por el presidente López Obrador en sus primeros días de gobierno, me imagino qué pensaba para presionar al presidente Trump con el tema migratorio.

El resultado fue contraproducente en todos los sentidos: la administración Trump se endureció a niveles nunca vistos, incluso para el demencial Donald Trump, el gobierno federal tuvo que dar un giro de 180 grados en su política migratoria; las fuerzas de seguridad, sobre todo los militares, tuvieron que desplegar miles de efectivos en la frontera sur para frenar el tráfico masivo y tuvieron que convencer al Presidente que una política de esas características no sólo era inviable, sino que también era un desafío a la seguridad nacional: ningún país, que además es limítrofe con Estados Unidos y que sufre tantos conflictos derivados del crimen organizado, se puede dar el lujo de no controlar ni sus fronteras ni los flujos migratorios que transitan por ellas. En términos de seguridad nacional es casi un suicidio.

Se dio, como dijimos, un giro radical, pero el daño estaba hecho. En esas semanas se asentaron y desarrollaron nuevos grupos criminales (en Chiapas, al inicio del sexenio, operaban dos grupos relacionados con cárteles, hoy hay por lo menos cinco y varios otros grupos armados, algunos relacionados con la guerrilla, otros con caciques locales, que están con un pie en la política, y otro, en el crimen organizado), se construyeron nuevas redes y, sobre todo, se percibió la debilidad del Estado para contener esos flujos. La corrupción que ya existía no hizo más que extenderse y generalizarse. El negocio de la migración ilegal, que ya era muy lucrativo, se potenció geométricamente.

La muerte de medio centenar de migrantes en el accidente de Chiapa de Corzo es terrible, pero no es más que un síntoma de un cáncer que nace en la frontera sur y se extiende por buena parte del país. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 12)

No tires tu dinero / Fin de una era

REMATE VERGÜENZA

El problema de los migrantes no es que Estados Unidos se tarde en permitirles la entrada o algo así como lo plantean aquellos quienes desean evadir su responsabilidad enviándosela a terceros, en lugar de asumirlo como propio.

Que más de 55 seres humanos mueran en condiciones inhumanas se vuelve todavía más vergonzoso cuando los presidentes de los países implicados no reconocen su culpa y hablan de las causas de la migración.

En última instancia, el problema no es de Estados Unidos o las naciones poderosas, es de los gobiernos que expulsan a sus habitantes porque no tienen condiciones para vivir dignamente: violencia, hambre, desigualdad, que corren a personas trabajadoras que buscan la manera de darse y darle a sus hijos un mejor porvenir. Se trata de una intención justa y loable que no es justipreciada por administraciones que, simple y sencillamente, no pueden ni siquiera reconocer que son ellos parte del problema y no de la solución.

REMATE EXTRAÑO

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, está rompiendo, en los hechos, con un postulado fundamental de la 4T de no aumentar impuestos. Empeora cuando dice que la contribución no afectará a los usuarios. (David Páramo, Excélsior, Dinero, p. 3)

Sueño de migrantes

“La migración es una expresión de la aspiración humana por dignidad, seguridad y un mejor futuro”. (Ban Ki-moon)

ENSENADA.- Daniel corrió con suerte. Este joven guatemalteco de 17 años sobrevivió a la volcadura del tráiler en el que viajaba con cientos de migrantes en Chiapas y que causó la muerte a 55. Emprendió el viaje con su prima, también menor de edad, y quien sobrevivió igual que él, con el propósito de reencontrarse con su padre en Estados Unidos. “Él me dijo que me iba a poner a estudiar allá”, declaró al reportero Óscar Gutiérrez de El Universal. “Pienso estudiar para ser arquitecto”. Cuando esté recuperado de salud, planea continuar el viaje a la Unión Americana. Que quiera continuar un traslado en el que sufrió una tragedia tan dramática debería ser una lección para todos.

Los políticos han aprovechado la volcadura del 9 de diciembre para llevar agua a su molino. El canciller Marcelo Ebrard anunció la creación de un “grupo de acción inmediata” de seis países “para investigar, identificar, aprehender y presentar ante la justicia a los integrantes de la red de tráfico de personas responsable de esta tragedia humana… Las redes multinacionales de tráfico de personas siguen siendo responsables de la terrible pérdida de vidas humanas”.

La verdad es que ninguna “red de tráfico de personas” es responsable de los intentos de miles de personas de Centroamérica y México por llegar a Estados Unidos. Los culpables son la pobreza y la inseguridad de nuestros países, que contrastan con la prosperidad y seguridad de la Unión Americana. “No queremos maltrato a los mexicanos que están en Estados Unidos”, dijo el presidente López Obrador este 11 de diciembre en Tijuana, olvidando quizá que la tragedia se registró en Chiapas mientras los migrantes se escondían en un tráiler de los agentes de la Guardia Nacional y del Instituto Nacional de Migración de México.

Está más cerca de la verdad AMLO cuando advierte que hay que atender “las causas que originan el fenómeno migratorio”. Pero es falso que estas se puedan resolver con la aplicación en Centroamérica de “los programas de bienestar que nosotros estamos aplicando en Chiapas”. Ni Sembrando Vida ni las becas para jóvenes resuelven los problemas de pobreza o inseguridad que persisten en nuestro país. La pobreza, de hecho, está aumentando.

El joven Daniel no estaba buscando quedarse en México para que el gobierno le pagara una beca por no estudiar ni trabajar. Quería llegar a Estados Unidos para ir a la escuela, hacerse arquitecto y trabajar. Los migrantes votan con los pies. Se trasladan a los países en que pueden tener un mayor éxito económico. No buscan entrar ni a Cuba ni a Venezuela. México es para ellos un simple lugar de paso de camino a la Unión Americana. Son aspiracionales, quieren vivir en una clase media que les ofrezca una existencia digna. Buscan entrar a un país en el que las empresas privadas manejan la electricidad y el petróleo, en el que las policías aplican la ley sin repartir abrazos a los criminales, en el que se respetan los derechos de propiedad, en el que simplemente se vive mejor. Quieren trabajo, no dádivas.

No tiene sentido culpar a Estados Unidos por una tragedia que se ha registrado en nuestro país porque las fuerzas de seguridad se dedican a perseguir inmigrantes en vez de criminales. No sirve de nada pedirle a Washington que aplique allá lo que no ha funcionado acá. Coincido con López Obrador: la pobreza es la causa de fondo de la migración, pero discrepo de su idea sobre cómo reducirla o eliminarla: la solución no es repartir dádivas, es crear empleos.

CIERRE

Solo en México se cierra una autopista tan importante como la México-Puebla porque la está usando una caravana de migrantes. Los bloqueos y cierres de carreteras y vías de ferrocarril hacen cada vez más incierto el uso de las vías de comunicación en nuestro país. Esto se traduce en mayor pobreza. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 10)

México cruel

La tragedia de Chiapa de Corzo nos exhibe como país. México racista. México trumpista. México convertido en el patio trasero de Estados Unidos y emulando su trato cruel a nuestros connacionales. Aquí -como lo hacen los estadounidenses allá- maltratamos y perseguimos y orillamos a los desesperados a jugarse la vida o perderla. Nos hemos convertido en un alambre de púas para defender el vecindario norteamericano de la amenaza centroamericana. Los racistas y xenófobos al norte de la frontera ya no tendrán que preocuparse por construir y financiar su muro; México se ha erigido en él. Somos, de facto, la barrera entre los inmigrantes y un Presidente que los presenta como una amenaza al orden y a la seguridad nacional. Hacemos con los hondureños, salvadoreños y guatemaltecos lo que Estados Unidos lleva años haciendo con nuestros migrantes: criminalizarlos y perseguirlos. Y al aceptar este nuevo trato, hemos perdido humanidad y dignidad. Los 55 muertos son nuestros.

Atrás quedó la postura defendida en la campaña de AMLO y asumida en sus primeros meses de gobierno. Atrás quedó una política migratoria centrada en los derechos humanos y la protección de los vulnerables. Ya no se habla de ofrecer empleo y asilo y visas humanitarias a los miembros de las caravanas que transitan hacia la frontera norte. Para ellas hay palo, Guardia Nacional y oprobio en vez de conmiseración. Porque Estados Unidos continúa exigiendo y México continúa cediendo.

Deportamos más y acogemos menos. Perseguimos más y toleramos menos. Y ante la oleada creciente de migrantes y el surgimiento de crisis humanitarias y de hacinamiento en la frontera, la opinión pública ya no se vuelca a favor de los migrantes sino en contra de ellos. Por morenos, por pobres.

Las concesiones crecientes que Estados Unidos exige nos han llevado a hacerle el trabajo sucio a diario. A aceptar la imposición de la política “Quédate en México”, que obliga a los centroamericanos a ser deportados a México y permanecer aquí mientras procesan sus peticiones de asilo allá. Son botados en Tuxtla o en Tapachula donde se vuelven víctimas de autoridades corruptas o bandas criminales violentas. Miles de seres humanos viviendo a la intemperie, por el endurecimiento de una la política migratoria inhumana que Estados Unidos impone y México emula; que copiamos en los hechos y en el discurso. Llevábamos décadas denunciando el antimexicanismo estadounidense y ahora lo reproducimos contra otros: nos roban el trabajo, son criminales en potencia, desestabilizan al país, hay que ordenar la inmigración aunque eso implique criminalizarla. Y así justificamos los abusos de la Guardia Nacional en la frontera: los golpes, los macanazos, la violencia, lo que obliga a tantos a pagar para cruzar en un tráiler y morir en una carretera.

Hablamos de cuán “complejo” es el fenómeno migratorio, pero aceptamos las políticas estadounidenses de siempre: aprehender o deportar o hacinar o deshumanizar o brutalizar. Por conveniencia mutua, Biden y AMLO han encontrado un acomodo pragmático que les es políticamente útil. El estadounidense pide favores y el mexicano se los da. El primero calla y el segundo se agandalla. Con tal de que México cumpla su papel de muro y policía antimigrantes, Biden está dispuesto a guardar silencio sobre todos los otros temas problemáticos de la relación bilateral. Con tal de que Estados Unidos no opine sobre la erosión democrática o el riesgo que entraña la reforma energética para el T-MEC, AMLO está dispuesto a ser selectivamente humanista.

El gobierno mexicano usa palabras como “dignidad” y “soberanía” mientras acepta condiciones que gobiernos anteriores consideraron inaceptables. México aprehende, expulsa y maltrata a los centroamericanos de la misma manera que nuestros migrantes son aprehendidos, expulsados y maltratados en Estados Unidos. México no encara las redes de corrupción que permiten traficar a seres humanos como si fueran mercancía. La Guardia Nacional y el Instituto Nacional de Migración hoy son los encargados de limpiar el traspatio en el cual nos hemos convertido, con la anuencia del Presidente. Con la aprobación de un amplio sector de la población. Con argumentos racistas que revelan lo peor de nuestro carácter nacional: el país que tiende la alfombra roja a mujeres afganas, pero mata a migrantes centroamericanos. México cruel, y negándolo. (Denise Dresser, Reforma, Opinión, p. 11)

Matachines

Nos parece que ayer, estimados lectores, Día de la Virgen de Guadalupe protectora de México y obradora de milagros, recibió ella mayor devoción que la acostumbrada.

Se notaban más peregrinos en la Basílica de lo que es normal -pese a los enormes riesgos sanitarios- y percibimos también en la DANZA de los MATACHINES una mayor energía, bordando en el frenesí.

Pensamos que esto es debido a que necesitamos de su ayuda hoy más que nunca, tornando el culto guadalupano en una súplica profunda.

Mientras Santa Clos prepara su trineo para el periplo global que le espera en semana y media, los mexicanos ansiamos que en su cargamento nos traiga buenas noticias, y de pasada un alivio para la Guadalupana que está trabajando horas extra y viéndosela cada día más difícil mantener a flote a esta Nación que el Niño Dios le encargó cuidar, y cuya encomienda ha cumplido con distinción.

Prueba de ello es que a pesar de todo lo que nos acongoja y nos ha acongojado por décadas, ¡seguimos de pie!

En una época en la que todo debería ser alegría, gratitud y jolgorio en honor al natalicio de nuestro redentor, esta tierra mexicana luce ensombrecida por tragedia tras tragedia.

La espantosa muerte de 55 migrantes, más de 100 quedando heridos, en el accidente de Chiapas cuando eran transportados como ganado en la caja de un tráiler, ha manifestado cosas muy feas.

¿Cómo, si no es por CORRUPCIÓN o por INEPTITUD EXTREMA, el tractocamión pudo pasar por TRES retenes, garitas y/o puntos de seguridad, ya del Ejército, ya de la GN o del INM, sin que su carga humana fuese detectada?

Destapó este lamentable accidente, adicionalmente, lo MENTIROSOS que son nuestros servidores públicos, que todo encubren, todo tapan, todo minimizan, todo soslayan y cuando abren la boca sólo es para engañar, desinformar y distraer.

No van a creer que salió por ahí un vocero de la Guardia Nacional afirmando que el tractocamión accidentado a unos 500 metros adelante de una garita “no había cruzado ninguno de los puestos de revisión”.

Ello cuando las cámaras de video claramente lo ubican haciendo cola en una garita, existiendo en el camino al menos dos PREVIAS al lugar del accidente.

Todo para que luego resulte que “la culpa” es de Estados Unidos por demorarse tanto en los trámites de esa pobre gente que huye de la miseria, de la falta de libertad, de la opresión, la injusticia y la tiranía.

(Como lo hacen -igualmente- no pocos mexicanos).

Por donde le rasquemos, estimados amigos, sale pus en este pobre País, tan mal gobernado, tan a la deriva, con un liderazgo orientado en sentido contrario a lo que México necesita.

Para donde dirijamos la vista nos topamos con peros, asegunes, problemas y escollos que dificultan aún más nuestra marcha como nación.

Ahora, como cereza en un pastel de heces, nos topamos con que para la INVERSIÓN la palabra “inseguridad” ha adquirido NUEVAS DIMENSIONES.

Sí, ya no sólo se refiere a la inseguridad que generan la violencia extrema, la falta de paz y orden, la suspensión de la garantía constitucional que en este nuestro México todos tenemos a la vida, la libertad, y el derecho a la posesión.

No referencia sólo a las ejecuciones, secuestros, robos a mano armada, cobro de piso, despojo de autos, carga y todo tipo de bienes que se han convertido en rutina, sino que ADICIONAL a lo anterior nos enfrentamos a la INSEGURIDAD que genera la incertidumbre en las reglas de juego.

Recientemente se ha revelado que en el tercer trimestre del año la inversión en energía, año con año, CAYÓ un 40.4 por ciento.

Ello ante la “discusión” de la CONTRARREFORMA energética que impulsa este Gobierno.

Y esto, que conste, aunque TIENE ESCASAS probabilidades de ser aprobada, a menos que -por supuesto- TRAICIONE a los mexicanos el tal “Alito” Moreno, quesque “líder” de lo que queda del PRI y autoproclamado candidato presidencial, y como el Judas de la política se sume a Morena a cambio de que le aprueben sus cuentas chuecas de cuando fue Gobernador (malo, por cierto) de Campeche.

Lo que les decíamos, amigos, por donde nos asomemos encontramos caca política en este maravilloso País, ¡y como quiera México sigue de pie!

¿Qué acaso no es este hecho insólito otro milagro guadalupano?

No es nuestra intención diluir su espíritu navideño amigos, al contrario, el mensaje final de este opus es que, a PESAR DE los malos Gobiernos, que hemos tenido no pocos, seguimos adelante.

Todo es superable, no hay que dejar de luchar, de echarle ganas y de confiar en un mejor futuro: i.e., que los matachines y la Virgen tengan pronto su descanso. (Manuel J. Jáuregui, Reforma, Opinión, p. 15)

De Jefes / Hoy presentan Casa Migrante

¿Qué tienen en común BBVA México, Casas Ara, Hogares Unión y Pagaphone, entre otras empresas? La respuesta es la visión estratégica de Paola Loranca, empresaria experta en promoción de inversiones y capital semilla, quien con su socio fundador, Adolfo López Sánchez, aglutinó a estos jugadores clave para lanzar Tu Casa Migrante, una solución integral para que los paisanos en el extranjero adquieran vivienda nueva y terminada en México. Hay que seguir de cerca a esta empresa mexicana, que da certeza a los que envían remesas y casi nunca saben en qué se invierte.

El mercado de Tu Casa Migrante se calcula en más de 12 millones de connacionales que viven legalmente del otro lado del Río Bravo, además de los 20 millones que tienen estatus de no regulados, mientras que el valor de las remesas enviadas a México supera 42 mil millones de dólares en el año que está por terminar.

Esta innovadora solución integral, diseñada para que los migrantes mexicanos que envían remesas a México sepan dónde se invierte su dinero y garanticen un patrimonio familiar, comprando casas ya construidas del monto que deseen, con financiamientos flexibles y en el lugar que más les convenga a ellos y a sus familias, será expuesta hoy en el Museo de Antropología por los empresarios que le dan origen, y por las organizaciones financieras, inmobiliarias y sociales que son sus aliados estratégicos, como la AC Fuerza Migrante, de Jaime Lucero, quien viene exprofeso a México para firmar un memorándum de entendimiento con Paola Loranca. (De jefes de jefes, El Financiero, Empresas, p. 27)

Los derechos humanos sin distinciones

El pasado 9 de diciembre se dio a conocer una noticia trascendente para los migrantes residentes de la Ciudad de Nueva York: con 33 votos a favor, 14 en contra y 2 abstenciones, el Concejo Municipal aprobó el “Proyecto de Ley de Derecho al Voto Municipal” que permite justamente el sufragio a cerca de 900 mil personas sin ciudadanía estadounidense, pero con documentos de residencia y trabajo en la ciudad.

Justo en el contexto de la alegría que causó la aprobación de este proyecto, paradójicamente en la frontera sur de México estábamos presenciando una tragedia que nos enseña las profundas desigualdades que viven quienes son obligados por sus propias circunstancias a abandonar sus lugares de origen. Y es que el fenómeno migratorio ocurre precisamente porque hay factores políticos, sociales, económicos o culturales que restan a la calidad de vida y que los migrantes tratan de solucionar desplazándose de su ciudad o país a costa de poner en riesgo su propia vida.

El proyecto, propuesto por el demócrata Ydanis Rodríguez, concejal por el distrito 10 en Manhattan, no es el primero de su tipo, pues actualmente hay más de una decena de localidades en todo el país que otorgan el voto a migrantes legales, en su mayoría latinos. Sin embargo, la medida convierte a Nueva York en la ciudad más grande que permite el sufragio a los no ciudadanos para elegir alcaldes, concejales y funcionarios municipales. Sin duda, una virtud del Partido Demócrata que busca garantizar el derecho que tienen los migrantes para decidir y opinar acerca de las decisiones que les afectan directamente, como elegir quiénes los representan y gobiernan en la ciudad donde viven.

La aprobación del proyecto representa un hecho de justicia social y política para las personas que dejaron sus hogares y migraron hacia los Estados Unidos con la esperanza de empezar una nueva vida. No está de más mencionar que la riqueza económica y el crecimiento social estadounidenses se deben en buena medida a la mano de obra de millones de migrantes procedentes de diferentes partes del mundo.

De acuerdo con datos de la ONU publicados en su informe sobre las Migraciones en el Mundo 2020, Estados Unidos es el principal destino para los migrantes internacionales; además, la cantidad de personas que deciden vivir en ese país se ha cuadruplicado desde los años 70’, pues para 2020 se pudieron contabilizar cerca de 51 millones de migrantes viviendo en aquel país, donde México ocupa el primer lugar como país de origen. Cabe señalar que, durante el siglo pasado y lo que llevamos del presente, el principal flujo migratorio hacia los Estados Unidos proviene de Latinoamérica, a diferencia de lo que ocurrió durante el siglo XIX donde la mayoría de los migrantes provenían de Europa.

Ahora bien, si analizamos los datos, esta aprobación es un paso hacia la dignificación de la labor que los migrantes en general y los latinos en particular desempeñan en la ciudad a través de su trabajo. Un reporte demográfico de la Mayor’s Office of Immigrant Affairs de Nueva York, dio a conocer que los latinos contribuyen a la fuerza laboral a una tasa más alta que el resto de los migrantes (67% y 65%, respectivamente), de los cuales, sobresalen mexicanos y guatemaltecos que cuentan con las tasas más altas de trabajo.

Los trabajos realizados por los latinos son los menos remunerados entre la comunidad de migrantes en la ciudad, ya que los latinos, junto con los asiáticos de las Islas del Pacífico, cuentan con la mayor tasa de pobreza de todos los grupos. Asimismo, el 13% de los migrantes no cuenta con seguro médico, siendo los mexicanos los que más carecen de este servicio. No hay que pasar por alto el hecho de que las remesas, procedentes principalmente de los Estados Unidos, representan una fuerte inyección de capital para los países de destino, entre los que se encuentra México, donde para este 2021 recibirá aproximadamente el 42% del total de las remesas de la región, lo que se traduce en más de 50 mil millones de dólares, según datos del Banco Mundial.

Los migrantes en Estados Unidos enfrentan múltiples retos en su cotidianidad para vivir dignamente; se enfrentan a discriminación, malos tratos, explotación laboral y un largo etcétera. Otorgarles el derecho al voto local, aun sin ser ciudadanos, no es más que un reconocimiento a su aportación a una de las economías más grandes del mundo. Particularmente en Nueva York, los migrantes tienen un impacto positivo en las finanzas locales y contribuyen con más de 200 millones de dólares al año. En definitiva, la aprobación de la legislación, también conocida como “Nuestra ciudad, nuestro voto”, representa una iniciativa de avanzada a la que podrían unirse el resto de las principales ciudades norteamericanas en aras de una democracia más incluyente.

Resulta loable que una ciudad tan progresista como lo es Nueva York esté avanzando paulatina pero firmemente en el reconocimiento de los derechos fundamentales de los migrantes sin importar distinciones de origen, raza o género. En contraste, es una pena que en México las autoridades no hayan hecho lo suficiente para evitar las tragedias que día a día viven quienes buscan un mejor futuro para ellos y sus familias. Es imperativo que los gobiernos asuman la responsabilidad de atacar de raíz las causas que originan la migración y, en consecuencia, promuevan políticas públicas que garanticen el sano desarrollo social, económico y cultural de sus ciudadanos. (Heidi Osuna, El sol de México, Análisis, p. 22)

La migración como derecho humano

Hay que decirlo con claridad: transportar migrantes en trailers es común, como lo han referido migrantes que han podido llegar a la frontera después de dos o tres días de estar apretujados, encerrados y en condiciones infrahumanas. Sin embargo la muerte de 55 migrantes el pasado 9 de diciembre, de los más de 160 ocupantes de un trailer volcado en Chiapas, y cuyos sobrevivientes presentan heridas, algunos con fracturas en sus manos, brazos, otros con múltiples golpes en cabezas y cuerpos, a consecuencia del brutal choque provocado por el exceso de velocidad, la volcadura y el golpazo del trailer contra un puente peatonal, nos ha conmocionado. Todas y todos ellos iban hacinados como sardinas en el trailer.

Esta tragedia también evidenció una corrupción manifiesta, porque, cómo explican que este trailer de la muerte, no fue detenido por las garitas instaladas en ese tramo desde la frontera de Guatemala. Por sentido común, tuvieron que pasar por alguna de las tres que están antes de la zona del accidente. También nuevamente pone en evidencia la corrupción institucional al no atender la migración irregular desde un enfoque de derechos como lo señala la Ley de Migración, y les deja a todos estos humanos y humanas a merced de las mafias de los cárteles traficantes de personas asentados en la frontera desde hace varios sexenios; antes fueron los zetas y los maras, hoy los cárteles del golfo, sinaloa y jalisco. Todo mundo lo sabe.

Después de la consternación, nuevamente se emprende la discusión sobre las enormes dificultades que padecen quienes huyen de la pobreza o la violencia de sus lugares de origen y se lanzan discursos de los políticos de esta región informándonos emprenderán algún programa de prevención, aunque sabemos, el fenómeno de la migración no se detendrá. No lo resolvieron antes como constatamos hoy: las causas que la provoca siguen; en el país de origen y por los que transitan. Y el país a dónde pretenden llegar, cierra sus fronteras.

El presidente de México salió a decir que lamenta el accidente y les manda abrazos a los familiares de las víctimas, mientras su Instinto de migración y Guardia Nacional dan un trato inhumano a migrantes.

En medio de esta tragedia, la Suprema Corte de EU ordenó se restableciera el programa de Trump “Quédate en México” obligando a quienes pretender pasar a suelo estadounidense, a quedarse o a retornar a nuestro país en una clara violación de nuestra soberanía, un Senado ausente y México convertido de facto, en tercer país seguro, no porque lo decidamos, sino porque nos lo impone EU.

Esta tragedia, como lo señala Porfirio Muñoz Ledo, y repito textual, “es consecuencia de la sumisión a Washington y de la complicidad a su política xenófoba y racista contra mexicanos y centroamericanos”, se configura en un crimen de lesa humanidad establecido en el Estatuto de Roma en su artículo 7.

Frente a la migración irregular, deberíamos actuar en consecuencia; porque por cierto, las mujeres, las niñas y niños son quienes se encuentran en situaciones realmente de altísimo riesgo y de peligro inminente de violaciones a sus derechos humanos. El mayor peligro es ser víctimas de la trata de personas con fines de explotación de servidumbre humana, de explotación sexual e incluso con fines de ser utilizados como parte de las redes de las mafias; o en su defecto a ser desaparecidas de manera forzosa. El horror. (Angélica De la Peña, El Sol de México, Análisis, p. 23)

Migración, bomba sin desactivar

No fue sólo el exceso de velocidad de un trailero, fue la negligencia, la criminalización, el desdén, la falta de oportunidades y la corrupción los que mataron a 55 migrantes y dejaron a 105 heridos en un accidente carretero en el estado de Chiapas.

La semana pasada este trágico y lamentable accidente volvió a cambiar de ámbar a rojas las luces de alerta del fenómeno migratorio en México, un país que se ha convertido en el patio de atrás y el muro de contención de los migrantes que quieren llegar a Estados Unidos en busca del sueño americano, o al menos en busca de paz y comida.

Sin embargo, al pisar territorio mexicano, su peregrinar se torna una pesadilla; los centroamericanos que salen de sus países sin nada más que esperanza, deben enfrentarse a los malos elementos de migración, a la Guardia Nacional que en su afán de detener su paso los agrede, y al crimen organizado que ha encontrado en este sector vulnerable un gran negocio y carne de cañón para sus actividades.

Resulta incongruente que el Gobierno mexicano presuma que ya no hay masacres, que ya no hay violaciones a los derechos humanos y que es un país humanista, cuando lo único que ha generado es criminalizar a los migrantes y en lugar de asilarlos en albergues, los tenga hacinados en centros de detención.

El mismo Presidente que ha ofrecido asilo a Julian Assange, acusado por Estados Unidos de espionaje y traición por haber publicado ilegalmente nombres de fuentes clasificadas del Gobierno de ese país o bien, que asiló en 2019 al expresidente de Bolivia Evo Morales, a quien incluso trasladó en un avión de la Fuerza Aérea, impide un paso seguro de miles de migrantes hacia EU.

Resulta criminal que en medio de un presunto combate frontal a la corrupción y de una estrategia basada en inteligencia de abrazos y no balazos contra el crimen organizado, los migrantes sigan siendo “levantados”, abusados y maltratados por redes de delincuentes, igual o mejor organizadas que las autoridades.

Mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador planteó en la ONU que el fenómeno mundial de la migración impera por la corrupción y por una monstruosa desigualdad económica y social, y pide al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dinero para aplicar en Centroamérica su famoso programa Sembrando Vida, en México cientos de migrantes fallecen o desaparecen ante el desdén de las autoridades.

El mandatario sabe que la migración es una bomba a punto de estallar, pero hasta el momento no ha encontrado el interruptor para apagarla.

En este espacio hacemos un reconocimiento al Senado de la República por haber recibido el Premio Nacional de Periodismo en la Categoría “Plataforma Digital al 100”. Felicidades.

Y en Pregunta Sin Ofensa:

Dice Alejandro Moreno, líder nacional del PRI, que el nombre de Luis Donaldo Colosio es reconocido por haberse destacado como priista y que nadie conoce a su hijo Luis Donaldo Colosio Riojas. ¿Y a Alito lo conocen en todo el país? (Karina Aguilar, 24 Horas, CDMX, p. 7)

¿Será?

Crisis y tragedia

Especialistas dicen que la ola de migrantes centroamericanos no se detendrá mientras exista la posibilidad de que al lograr hacer su trámite en EU, podrán permanecer un rato en México, al menos seis meses, mientras les resuelven sus solicitudes de asilo allá, del otro lado del Río Bravo. ¿Será?  (24 Horas, p. 2)

Miscelánea Política / Chiapas: Corrupción y podredumbre de instituciones

*La tragedia que dejó al menos 55 migrantes muertos en Chiapas dejó al descubierto la ineficacia y podredumbre de instituciones como Migración, Guardia Nacional, policías estatales y municipales que, en contubernio con grupos del crimen organizado, tienen en un puño la vida y los dólares de miles de inocentes que transitan a diario por caminos y brechas mexicanos. Sobrevivientes han revelado que esta vez pagaron 11 mil dólares por adulto y cuatro mil por menor para ser cruzados por territorio mexicano. Esa desgracia muestra que la política migratoria de nuestro país es inhumana con los migrantes pero sumisa y agachona con Estados Unidos que nos sigue usando como patio trasero y guardería de migrantes en espera de entrar a la tierra prometida. El tráiler de la muerte es sólo un botón de muestra de lo que ocurre cotidianamente con miles que pagan mucho dinero por cruzar al norte, y los que faltan por llegar. Lo bueno es que en México ya no hay corrupción. (Enrique Muñoz, El Heraldo de México, País, p. 12)

Todos somos México / Riesgos de migrantes vs. ganancias de traficantes

En el camino migrante suele haber y ocurrir de todo. Se encuentran allí el heroísmo y la mezquindad, la indefensión y la maldad, la generosidad y el delito. Y con frecuencia chocan la necesidad y la esperanza con la corrupción y la muerte.

Ocurrió de manera catastrófica el 9 de diciembre: la muerte le salió al paso a más de medio centenar de migrantes centroamericanos y más de 100 quedaron heridos.

Versiones periodísticas afirman que el tráiler en el que viajaban pasó tres retenes de seguridad desde que salió de San Cristóbal de las Casas hasta que se volcó cerca de Tuxtla Gutiérrez.

Y también que los migrantes habrían pagado a los traficantes entre 150 mil y 257 mil pesos. Para los “coyotes”, y quizá también para quienes, de ser cierta la sospecha, dejaron pasar al vehículo en los retenes, allí no iban 150 personas, sino millones de pesos. Cuando el dinero del delito rueda en las carreteras lo que importa es que avance, que la mercancía llegue y la ganancia se reparta.

De acuerdo con testimonios de sobrevivientes, aquella tarde fueron dos los tráileres que superaron la revisión policial, de modo que uno siguió su camino y a estas alturas habrá llegado a su destino, como tantos otros que no son detenidos por las autoridades ni por accidentes y consuman el negocio.

Algunos sí son descubiertos, y son esos vehículos, de los que descienden personas decepcionadas y al mismo tiempo a salvo, los que permiten calcular el cruel riesgo de los migrantes y la inmensa ganancia de los traficantes y sus aliados.

El recuento que los medios han hecho indica que en los cuatro meses recientes se detectaron unidades de carga con aproximadamente 2 mil 650 migrantes en Nuevo León, Tamaulipas, Estado de México, Tijuana y Veracruz. Sí, ya venía ocurriendo, pero no desde hace cuatro meses.

En agosto de 2007 documenté en el artículo “Los viajes mortales de los migrantes” cinco vehículos detenidos, con un total de 347 personas en Ciudad Juárez, Tlaxcala, Tabasco, Nuevo León y Oaxaca.

Los migrantes iban, de una u otra forma, siempre hacinados y en peligro, entre cajas de frituras de maíz en un semirremolque adaptado, entre contenedores de alimento para pollos o en un doble fondo de un tráiler que, para mayor pacto con la muerte, iba sellado.

Apuntaba en aquel texto de hace 14 años: “La migración, olvidada, dejada a su suerte, sin que haya quien la atienda, seguirá cobrando víctimas inocentes, personas que lo único que anhelan es tener una forma de vida digna para sí mismas y para los suyos. Mientras tanto los traficantes de personas seguirán incrementando sus ganancias a costa del riesgo, e incluso la vida, de quienes, impulsados por la desesperación, van a dar a sus manos”. (Cuando la vida está en otra parte, Pág.78)

Ahora, con flujos más numerosos, seguimos igual: grandes riesgos para los migrantes, inmensas ganancias para los traficantes.

Es hora de poner un alto a esta infamia. (Mauricio Farah, El Heraldo de México, Editorial El Heraldo, p. 16)

Definiciones / El rostro de la tragedia migrante

De los muchos rostros que tiene el drama migrante, el del fatal choque y volcadura de un tráiler en la carretera Tuxtla Gutiérrez-Chiapa de Corzo, Chiapas, quizá sea el más doloroso: decenas de personas viajando hacinadas, en un camión, en la caja de un tráiler, para buscarse una vida que su país de origen les ha negado; para intentar sobrevivir.

Las escenas son de horror, la realidad también. 55 hombres y mujeres, entre los que hay más de una docena de menores de edad, muertos en condiciones inhumanas, huyendo de condiciones de pobreza, de marginación, de violencia.

Si esa tragedia no cimbra, ¿qué podrá hacerlo? Si la muerte de más de 50 personas no obliga a la reflexión, ¿qué lo hará? ¿Qué se necesita para que los gobiernos de la región tracen políticas profundas que resuelvan la crisis migratoria, que alcanza dimensiones de drama humanitario?

  • ••

Las cifras en todos los frentes de la tragedia son de alarma. Por ejemplo, los 1.7 millones de personas que fueron detenidas en su intento por cruzar a EU. Importa el dato, pero más los por qués y los cómos. E importa lo que hay detrás.

Como estrategia para aumentar las posibilidades de cruzar, miles de migrantes contratan guías o coyotes que les faciliten el tránsito por territorio mexicano. Mediante redes sociales se ofrecen servicios para cruzar de manera “segura”, atrayendo a clientes por medio de videos e imágenes; vendiendo la idea del “sueño americano”.

Informes de la Cancillería, el INM e información recopilada por medios, revelan distintos “paquetes” con diferentes riesgos y constantes pagos.

El informe Anual de Resultados de las Encuestas sobre Migración en las Fronteras de México 2019, estima que el porcentaje de centroamericanos que contrataron los servicios de un coyote fueron: 63.9% de Guatemala, 48.5% de El Salvador y 17.6% de Honduras.

El pago va de los 9 mil dólares hasta 14 mil dólares. En muchos casos, este monto cubre el “derecho de paso” que se realiza tanto a organizaciones criminales como a autoridades mexicanas, en forma de soborno.

Testimonios recopilados indican que son aproximadamente mil 500 pesos lo que se paga a las autoridades mexicanas en cada retén de tránsito y se estima que durante el trayecto son entre 5 y 11 retenes.

Migrantes relatan que cuando las autoridades de migración los detienen, les piden el “papel verde”, es decir dólares, para seguir su camino; de lo contrario los llevan a las estaciones migratorias.

Asimismo, se les ofrece servicios para acelerar los trámites de asilo en EU.

El Departamento de Seguridad de EU estima que, gracias al coyotaje, los criminales obtienen ingresos por unos 2.3 billones de dólares anuales.

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La crisis migratoria requiere soluciones regionales: México, EU y claro, los países centroamericanos. Nuestro país ha sido el que más énfasis ha puesto en ello. Pocos abandonan familia, orígenes y tradiciones, por gusto. Lo hacen por supervivencia. Por eso hay que ir a las causas, a la raíz, generar prosperidad en cada nación, sí, pero también alinear la legislación. De otra forma, habrá que acostumbrarnos a las olas migrantes y, por desgracia, a las tragedias que arrebaten la vida a quienes, desesperados, van huyendo. (Manuel López San Martín, El Heraldo de México, On line)

Horizonte global / Sembrando Vida y el paradigma de sostenibilidad

El aumento de la temperatura planetaria, el deterioro acelerado de los ecosistemas terrestres y marinos, y la pérdida alarmante de la biodiversidad están despertando la conciencia mundial sobre los enormes costos generados por la exclusión de la conservación de la naturaleza en los modelos de desarrollo económico, neoliberales y de otro tipo, que han predominado desde la Revolución Industrial. Las crisis ambientales concurrentes llaman a la creación de un nuevo paradigma de desarrollo, en cuyo centro esté la conexión entre naturaleza y el ser humano como elemento imprescindible para la prosperidad sostenible.

Sembrando Vida, el programa emblemático de la 4T, que también se ha propuesto a EU como una solución a la emigración Centroamericana, pudiera ser precursor del nuevo y necesario paradigma de prosperidad sostenible. Y es que su objetivo es la reducción de la pobreza rural en zonas con una alta biodiversidad, ofreciendo subsidios a productores rurales que planten árboles frutales o maderables para la restauración de tierras degradadas. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha presentado al programa como el “más grande de creación de empleos en la historia de México” y el de “reforestación más grande del mundo”. Hasta ahora, en Sembrando Vida participan 400 mil campesinos, con una inversión anual de 1,300 millones de dólares, no efectuada, según AMLO, “ni por los países con más recursos en el mundo, con todo respeto ni Estados Unidos, ni Canadá, ni China, ni Rusia”.

Sin embargo, Sembrando Vida ha generado un gran escepticismo entre expertos y ambientalistas, pues evaluaciones preliminares señalan que los subsidios pueden estar creando incentivos para la deforestación. El gobierno pudiera disipar esta desconfianza e incluso generar beneficios adicionales para los participantes del programa, si este adoptara sistemas de medición, verificación y reporte que ofrezcan información, de manera transparente y oportuna, sobre sus resultados. Hacerlo permitiría vincular los proyectos de Sembrando Vida con los mercados de emisiones de carbono globales, que recibieron un nuevo impulso en los acuerdos de la reciente cumbre climática de Glasgow. Con ello, se asegurarían ingresos adicionales y de más largo plazo para los campesinos que cumplan con el objetivo de la reforestación. La transparencia y la confianza en el programa pudiera lograrse si el gobierno se aliara, por ejemplo, con iniciativas como Climate TRACE, una coalición de ONGs, empresas y universidades, apoyadas por Al Gore, que usa tecnologías avanzadas para la identificación de las fuentes de emisiones de carbono en gran detalle, o Earth Now que, apoyado por Bill Gates, ofrece imágenes satelitales de la Tierra a una resolución muy detallada con el fin de documentar, entre otras cosas, la deforestación o la pesca ilegal. (Isabel Studer, El Heraldo de México, Orbe, p. 33)