Opinión Migración 140221

Masacre y tráfico de personas

Tamaulipas vuelve a convertirse en el escenario de una masacre de migrantes. Y todavía no podemos olvidar a los 72 latinoamericanos masacrados en octubre de 2010, durante el gobierno de Felipe Calderón, precisamente cuando México presidía el Foro Global de Migración y Desarrollo y defendía a los migrantes a escala internacional.

Hoy se vuelve a repetir la escena, con 19 personas masacradas, 17 migrantes guatemaltecos y dos traficantes mexicanos. Han pasado 20 años y seguimos en las mismas. Lo que hay que reconocer es un cambio de actitud en el gobierno federal, por realizar una investigación expedita, en identificar los cuerpos y procesar a 12 policías de Tamaulipas involucrados en el caso, además de ocho funcionarios del Instituto Nacional de Migración (INM) relacionados con la liberación de una de las camionetas incendiadas, que debería estar resguardada y no haberse entregado al propietario, que a la postre fue considerado como traficante de personas. (Jorge Durand, La Jornada, Política, p. 12)

Al cochino, cobrémosle a lo chino, propone

En la portada de ayer de La Jornada destacan que durante los pasados dos años, los mexicanos más ricos se han llevado 21 mil millones de dólares a bancos de Estados Unidos en abierto desapruebo al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. En ese mismo periodo los mexicanos más pobres que migraron a territorio estadunidense han enviado a México cerca de 70 mil millones de dólares en remesas.

Buena parte del dinero que llega al país producto del esfuerzo y la explotación de los migrantes mexicanos, termina en los bolsillos de los mismos ricos, que se lo llevan fuera de la nación y que no quieren pagar impuestos, como Ricardo Salinas Pliego, porque las familias de nuestros paisanos deben hacer sus abonos chiquitos y pagar los créditos con intereses criminales a estos mismo bancos, que hoy se pelean por tener parte del negocio de los envíos. (El Correo Ilustrado, La Jornada, p. 2)

Frentes Políticos

  1. Dobles discursos. A pesar de que Biden emitió una orden ejecutiva y envió una carta a la Cámara de Representantes para dejar sin efecto la “emergencia nacional” en los límites con México, “para que no se desvíen más dólares de los contribuyentes en la construcción de un muro en la frontera”, activistas denunciaron que no cesan las actividades de preparación del terreno en montañas y laderas al sur de Arizona. El último reporte oficial durante la administración Trump es que se lograron levantar 729 mil 33 kilómetros de la valla de acero y concreto cerca de lugares sinuosos y recónditos, donde prácticamente sería imposible la migración ilegal, el cruce de droga o el tráfico de armas, pero que sí afecta el hábitat crítico de especies en peligro de extinción. ¿Cuál será la postura de México, canciller Marcelo Ebrard? (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 11)

¿Quién escucha al Papa?

El Papa denuncia más fuertemente que nunca el egoísmo de las personas y de las naciones, el nacionalismo exacerbado, la xenofobia y el racismo, la satanización del migrante y del pobre: “Tanto en ciertos regímenes populistas, como en ciertos discursos económicos liberales, se pretende que hay que evitar a toda costa la llegada de los migrantes”. Recuerda a los católicos que no pueden escuchar las sirenas nacionalistas, porque la parábola del Buen Samaritano, que se encuentra en la médula de la encíclica, nos enseña el camino. Además “ningún Estado nacional aislado es capaz de asegurar el bien común de su población”. Critica nuestra “pereza” social y política frente a la “dictadura invisible de los intereses disimulados”.

No se queda en lo abstracto y llama a reforzar las organizaciones internacionales y “los movimientos populares de trabajadores precarios y de sin trabajo”, en el marco de una política social “con los pobres”, “no hacia los pobres”. Dirán los críticos que el Papa se mete en política y que eso no le toca. Cuando Juan Pablo II les dijo a los polacos “no tengan miedo” ¿a poco no hacía política? Con las consecuencias que conocemos. El Papa Francesco, en sus tiempos episcopales en Argentina, ha tratado siempre de temas políticos; desde su llegada a Roma, en 2013, no ha dejado de pelear contra el individualismo, el consumismo, el nacionalismo y, en economía, el liberalismo sin freno.

En conclusión, toma radicalmente la defensa de los migrantes y no acepta que las fronteras sean muros herméticos; recuerda que los migrantes “si uno los ayuda a integrarse, son una bendición, una riqueza”; afirma que la propiedad privada debe tener una función social; condena la guerra y afirma que ya no se puede defender “los criterios racionales elaborados en otros tiempos, para hablar de guerra justa”. Propone transferir los presupuestos bélicos a un fondo mundial de lucha contra el hambre. ¡Qué programa! (Jean Meyer, El Universal, Opinión, p. A10)

Los pasos de Biden y los pasos de AMLO

En el tema migratorio, Biden se propone reinstalar el programa de admisión de refugiados que, de 125 mil, Trump degradó al nivel más bajo de su historia, al dejarlo en 15 mil solamente. Hay, además, una propuesta y orden ejecutiva que mandata la reunificación familiar de aquellos niños y padres que se perdieron de vista entre sí a partir de las medidas salvajemente coercitivas del trumpismo. A lo cual hay que agregar la iniciativa de Washington por regularizar a los casi un millón de dreamers que, a través de DACA, ya habían sido incorporados como sujetos con derecho de residencia desde los tiempos de Obama. Esto puede dar pie al inicio de una reforma migratoria integral que podría regularizar a más de seis millones de indocumentados, de los cuales el 90% son mexicanos. En lo militar, Biden se enfrenta a los desafíos de Irán (Pacto Nuclear), Corea del Norte (proliferación) y Rusia, con quien acaba de expirar el acuerdo nuclear, el cual tendrá que renegociarse. A todo esto, las fuerzas militares rusas están metidas de lleno en Siria, Libia, varios países de África y Venezuela. A este respecto destaca la instrucción a Antony Blinken, el secretario de Estado, de hacer una evaluación global de la presencia militar estadunidense, con lo cual congeló en forma temporal la orden del retiro de tropas de Alemania que Trump había dado, todo lo cual significa un guiño a los aliados de la OTAN, que esperan con ansias la plena reincorporación de Washington al concierto de las naciones. ¿Cómo le irá a México con esta ambiciosa agenda? (José Luis Valdez Ugalde, Excélsior, Nacional, p. 11)

Trump: amenaza vigente

La mayor de todas las amenazas abiertas, al permitir que el magnate continúe activo en la política partidista, y que pueda presentarse a las elecciones de 2024, es la que se cierne contra los millones de personas que se convirtieron en objetos del odio del discurso trumpista: quienes integran la comunidad de la diversidad sexual, defensores de derechos humanos, ecologistas, mujeres que se rehúsan a cumplir roles tradicionales y, ante todo, la población afrodescendiente y los migrantes. Todos estos grupos, que son los artífices del fracaso de Trump en su empeño por relegirse, viven un peligro real de ataques a su integridad y su dignidad por la legitimación de un proyecto político que dio carta de naturalidad al supremacismo racial, la brutalidad policiaca, la misoginia, la imposición de ideas religiosas sobre el derecho a manifestar la identidad y las preferencias sexuales, así como a la criminalización y estigmatización de quienes abandonaron sus naciones de origen en busca de oportunidades laborales, escolares o, simplemente, para ponerse a salvo de la violencia. (Editorial, La Jornada, p. 2)