Opinión Migración 140919

Paralaje // Armas y migración

Para un sector de la opinión resulta difícil entender la relación del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador a partir de su contraparte. No es solo la imagen negativa del presidente Donald Trump, sino también la ola antimexicana en el país vecino, en la que ha participado activamente el inquilino de la Casa Blanca. Por eso cobra importancia tener una política exterior con sentido de mesura, que haga frente a los temas que son comunes a las dos naciones y abandone las baladronadas del pasado que tanto afectaron la relación y que nada lograron.

Lo que se está haciendo en la relación bilateral es lo mejor para el interés nacional y, al contrario de lo que muchos suponen, permite al país mantener una postura de inteligente prudencia como respuesta a la hostilidad hacia México del gobierno y de diversos sectores de la población estadunidense.

Lo que debe quedar claro del modo en que el gobierno federal encara los retos de una relación difícil —como la que hemos mantenido a lo largo de nuestra historia con nuestro vecino del norte— es que México no puede ser lugar de libre tránsito para el migrante hacia Estados Unidos ni tampoco puede erigirse como “tercer país seguro”. El presidente López Obrador modificó su postura inicial y logró acreditar—no solo con las autoridades estadunidenses, sino con los mismos connacionales— una actitud responsable en el tema migratorio.

Se ha recurrido a los medios al alcance sin perder sentido de firmeza, y hay un sentimiento compartido por todas las autoridades mexicanas de salvaguardar los derechos humanos. El problema es mayúsculo, y en poco tiempo se ha podido modificar la idea de que el territorio nacional era espacio libre no solo para circular, sino para ingresar a Estados Unidos, lo que rescata la soberanía territorial del país. (Liébano Sáenz,  Milenio Diario, p. 2)

Catarata // La fragilidad de la empatía

Hace ocho días intenté plantear aquí un punto de vista sobre el debate migratorio como un dilema ético. Como en todas partes, en México hay dos enfoques en conflicto.

Esta semana me relataron una conversación. A la salida de un templo en domingo, unas personas que apoyan a los migrantes en la vía del tren se acercaron a doña no sé qué para pedirle ayuda. No les voy a ayudar, dijo ella: prefiero mejor auxiliar a los mexicanos que están en la misma situación y que son nuestros. A los extranjeros, no. No deberían entrar más pobres aquí. Además, quién les asegura que no son delincuentes. Pero es que ahí están, señora, replicaron los recolectores: llegan en el tren allá en el poniente y se bajan con hambre… con hambre.

No hubo conclusión ni acuerdo. Pero, asumiendo la buena voluntad de las dos partes, sí que hay visiones diferentes. Una que tiene más que ver con los derechos de los migrantes y otra que busca dar prioridad a la construcción de una sociedad, con un imaginario específico. Y quizá las dos visiones sean válidas, pero el punto es construir una posición más racional y sustentada, una reflexión ética por encima de una mera empatía, definida como “sentir lo que crees que otros sienten o experimentar lo que otros experimentan”.

La empatía es frágil y sucumbe con demasiada facilidad ante los discursos políticos o ante cualquier rollo. Por eso los embates trumpianos contra los migrantes han logrado generar violencia racial: la empatía cambia de dirección y más cuando no ha sido el inicio de una construcción racional a su alrededor. (Luis Petersen Farah,  Milenio Diario, p. 9)

La relación AMLO y Trump

Las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos atraviesan por un buen momento y hasta se podría decir que van a la alza, sobre todo por las acciones que ha emprendido desde hace tres meses el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador para frenar el flujo migratorio de Centroamérica y que, hasta ahora, tienen satisfecho a Donald Trump.

Se puede decir que el mandatario estadunidense ha abierto una tregua en sus hostiles mensajes en contra de nuestro país y ha reconocido la labor que realiza en materia migratoria. “México lo está haciendo muy bien, lo felicito”, ha mencionado en más de una ocasión y ha referido el buen trabajo del lado mexicano. La frontera sur se está volviendo más fuerte pese a la bancada demócrata”, expresó.

De hecho apenas sostuvo una conversación vía telefónica con López Obrador, quien por cierto dio a conocer que Trump le reafirmó el deseo de llevar una buena relación “de amistad y de cooperación” con su primer socio comercial. El Primer Mandatario del país también había calificado como “exitoso” el encuentro que sostuvo el canciller Marcelo Ebrard con funcionarios de EU, encabezados por el vicepresidente Mike Pence, para evaluar los resultados. (Héctor Muñoz, El Sol de México, Análisis, p. 16)

Por qué no dejó Twitter

Pero me rehúso a dejar Twitter, Facebook e Instagram porque me perdería las voces de la oposición que son censuradas en la prensa oficial de Venezuela (@jguaido), Nicaragua (@cefeche) y Cuba (@yoanisanchez); o las ideas de la joven congresista Alexandria Ocasio-Cortez (@AOC) que tanto perturban al establishment de Washington; o las inusuales conferencias mañaneras de Andrés Manuel @lopezobrador_; o los videos de testigos de accidentes y actos terroristas donde, físicamente, no puedo llegar en un minuto; o las fotos de los lugares a donde quiero ir en mi siguiente vacación; o las puntuales y divertidas correcciones gramaticales que nos hace Paulina Chavira (@apchavira); o los enojos y mentiras del hombre más poderoso del mundo @realDonaldTrump; o las luchas de los dreamers y de los inmigrantes en primera persona; o las instrucciones del meteorólogo cuando hay un huracán cerca de mi casa en Miami; o las opiniones de mucha gente que no piensa como yo y que quiere hacérmelo saber; o por un millón de cosas más.

Eso -la posibilidad de encontrar algo nuevo, atractivo, que nos dé una lección- es lo que hace que levante mi teléfono cada mañana antes de saltar de la cama. Soy solo un usuario con un par de horas diarias frente a las pantallas y sigo, más o menos, a unas 100 personas o medios. (Jorge Ramos Ávalos, Reforma, Opinión, p. 10)

La Conmemoración de septiembre

Siempre ha sido complicada nuestra relación con nuestro vecino del norte, que además resulta que ha sido la potencia mundial en las últimas décadas, o en otras palabras, el “administrador del sistema”. Después de muchos esfuerzos y reveses, México y Estados Unidos habían construido una relación de respeto y cooperación mutua –tal vez, empezando con la firma del TLCAN y culminando con la Iniciativa Mérida–, con la que el futuro de la región parecía prometedor.

Por muchos aspectos podemos decir que hoy en día eso se ha terminando. No obstante, el gobierno federal ha cedido a los amagos del presidente Trump en temas como migración y comercio. El comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), Mark Morgan, salió esta semana a decir que México no hace lo suficiente. Al final, Estados Unidos nos tiene donde quería: totalmente intimidados. China, por ejemplo, es un país que ha sabido reaccionar –toda proporción guardada– a las amenazas y no se ha quedado cruzado de brazos.

¿Dónde está ese México que no se quedaba callado –como en la invasión a Irak por supuestas armas de destrucción masiva– o intervenía mediando en conflictos como la guerra civil de El Salvador, que terminó en los Acuerdos de Chapultepec, o los Acuerdos de Paz de Guatemala de los años 90?

Hoy parece que la Secretaría de Relaciones Exteriores, que encabeza Marcelo Ebrard, no tiene una función activa, sino puramente reactiva. (Ricardo Alexander Márquez Padilla, Excélsior, Nacional, p. 8)

198 años de mexicanidad

La Revolución Mexicana llegó tarde a Chiapas; pero, al final, sí hubo reparto de tierras durante el cardenismo y, más adelante, fue la cuna del neozapatismo que logró colocar las demandas indígenas en la agenda nacional.

Chiapas ha seguido aportando a México los beneficios de sus recursos naturales; particularmente de sus ríos. Chiapas, sin embargo, sigue marcado por las desigualdades, con infinidad de pendientes por resolver.

Hoy en día, además, la frontera con Guatemala es el punto más álgido de la migración centroamericana. Cerca del Tacaná, volcán que hace 198 años se volvió mexicano, se viven historias humanas desgarradoras. Chiapas mantiene fuertes vínculos con Centroamérica por razones naturales y culturales. Así lo muestra el mundo maya y la continuidad biológica de la Lacandona y el Petén.

Las fronteras son, finalmente, límites políticos sobre un espacio geográfico determinado. Así se delimita el ámbito donde se ejerce la soberanía. Si las fronteras imponen límites, la solidaridad humana no puede tenerlos. Hoy Centroamérica nos pide empatía. Lo humano trasciende las fronteras. La dignidad de las personas migrantes también. Ojalá que en la conmemoración de hoy, en los discursos y en la fiesta no se olvide su presencia. (Leticia Bonifaz, El Universal, Opinión, p. 13)

Bajo Reserva

Napito viaja a Chicago.- El que recién anduvo por Chicago, nos dicen, es el senador morenista Napoleón Gómez Urrutia. Nos comentan que el también dirigente de los trabajadores mineros fue invitado por el influyente líder sindical en Estados Unidos, Richard Trumka, para que el senador mexicano expusiera las acciones que lleva a cabo el Poder Legislativo en el establecimiento de un nuevo marco laboral, los cambios legales que empuja la administración lopezobradorista en la materia y las asignaciones presupuestarias. Gómez Urrutia regresó muy contento, nos comentan, al enterarse que Trumka se reunirá este sábado con organizaciones mexicanas en defensa de los migrantes en el territorio estadounidense, con quienes hablará sobre el empoderamiento que se puede tener desde las organizaciones obreras. (El Universal, p. 2)

Kiosko

Las preocupaciones de doña Olvita.- Quienes se traen tremendo pleito, nos informan, son el secretario de Salud de Chiapas, José Manuel Cruz Castellanos, y la diputada local Olvita Palomeque Pineda (Morena), quien acusa al primero de incurrir en presuntas irregularidades, al desplazar a los chiapanecos y licitar obras de construcción y mantenimiento a empresas de Tabasco, de donde es originario el funcionario estatal. Aunque hay quienes le dan la razón, nos señalan, el tema también suena raro para algunos, porque a principios de este año doña Olvita hizo un comentario del mismo estilo, al indicar que la migración centroamericana era una “invasión incontrolable”. ¡Qué tal! (El Universal, Metrópoli, p. 23)