Opinión Migración 141120

Las elecciones en Estados Unidos y su impacto en México

 

Cada cuatro años en México se discute y analiza cuál será el resultado electoral de Estados Unidos que más conviene a nuestro país. Por un lado, hay analistas que convergen en que el hecho de que los gobiernos Republicanos tradicionalmente han tenido una visión más intervencionista y conservadora en el pasado, haciendo pensar que los presidentes emanados de ese partido aplicarán políticas negativas para nuestro país. Generando la falsa creencia de que, por el contrario, un presidente demócrata resulta más benéfico para nuestro país.

 

El pasado martes 3 de noviembre de 2020, los ciudadanos estadounidenses salieron a votar para que de manera indirecta pudieran elegir a su próximo presidente para el periodo 2021-2025. Definiendo si el actual mandatario republicano, Donald Trump podría reelegirse o si el ex vicepresidente demócrata Joe Biden se convertiría en el próximo gobernante del país vecino.

 

Con todos los ojos del planeta puestos en los resultados de dichas elecciones ¿Por qué le debe de importar a nuestro país la elección presidencial de la nación vecina en el norte? Simple y sencillamente porque es la relación bilateral más importante que tiene México en términos comerciales, económicos, políticos, de migración y de seguridad.

 

Es importante señalar, que días después de celebrarse las elecciones presidenciales y de acuerdo con los datos publicados por The Associated Press, ha resultado vencedor el candidato demócrata Joe Biden. Entonces ¿Qué puede esperar México con la victoria de Joe Biden? (Cristal Pelayo, El Heraldo de México, Opinión, p.5)

 

Liberales y Conservadores / Las razones de la sinrazón

 

Tras conocerse la ventaja de Joe Biden, causó gran expectativa cuándo y cómo felicitaría el presidente de México al posible nuevo presidente de los Estados Unidos, dada su supuesta cercanía con Donald Trump, quien se niega desde entonces a conceder su derrota.

 

El viernes pasado, cuando se presumía que podría ganar Biden, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo escuetamente que para que no hubiera malas interpretaciones no hablaría del resultado de las elecciones en Estados Unidos, porque todavía no era un proceso concluido y tenía que actuar con mucha prudencia. Aclaró que hasta que las autoridades de aquel país resolvieran, entonces se pronunciaría.

 

A las 10:33 AM del sábado, la cadena de televisión CNN dio a conocer su proyección que le daba el triunfo a Biden.

 

44 minutos antes, a las 9:49AM, el presidente López Obrador, quien se encontraba de gira en Nayarit, había anunciado en Twitter, que suspendía su gira y que viajaría a Tabasco por las graves inundaciones que afectan a sus paisanos.

 

De manera inusual, viajó en un avión del Ejército. Como sabemos, siempre vuela en líneas aéreas comerciales.

 

Si viajó a Villahermosa desde Tepic, habría volado un par de horas. Pero no fue sino hasta las 17:17 hrs. que dio una conferencia de prensa con el gobernador de Tabasco y se refirió a Biden. Antes de eso ni un tweet para tocar el tema.

 

Y cuando todos esperábamos la felicitación ¡zas!, pues no más no. Insistió en que esperaría, que no quería ser imprudente ni actuar a la ligera, que quería ser respetuoso del derecho ajeno.

 

Aseguró que él y su gobierno tienen muy buena relación con los dos candidatos y que el presidente Trump ha sido muy respetuoso con México y no ha sido injerencista. (Lo cual francamente corresponde a una realidad alterna pues es difícil no recordar lo que Trump ha dicho de nuestro país y de los mexicanos, particularmente de quienes se han aventurado a buscarse una vida mejor del otro lado de la frontera). (Amador Narcia, El Universal, Opinión, p.5)

 

El voto de las mujeres, factor clave en las elecciones

 

A diez días de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, los conteos siguen consolidando la ventaja y por tanto la victoria del demócrata Joe Biden, quien será investido presidente en enero de 2021, y con él la vicepresidenta Kamala Harris.

 

Los resultados electorales estadounidenses ejemplifican muchas lecciones de la democracia.

 

En primer lugar: el populismo conserva sus seguidores. Esto muy a pesar del comportamiento a menudo tiránico o vulgar de la figura dominante, en este caso el aún presidente Donald Trump.

 

El mandatario estadounidense, prominente hombre de negocios y actor de reality shows, llegó al poder capitalizando el descontento de la población hacia lo establecido, unificó a sus seguidores en contra del establishment y se regodeó utilizando a México como el símbolo de la decadencia. Maltrató a los inmigrantes aún siendo él mismo proveniente de una familia inmigrante, como la mayoría de la población de su país, y se muestra siempre arrogante y misógino.

 

Imaginemos un catálogo de lo que un gobernante no debe hacer por decencia y por corrección política, y Trump ya lo habrá hecho. (Ivonne Ortega Pacheco, El Universal, Opinión, p.12)

 

Después de la victoria de Biden

 

Joe Biden obtuvo 73 millones de votos, mientras que el presidente en funciones, Donald Trump, tuvo 69.6 millones. Biden alcanzó el número requerido para anunciar su triunfo en el colegio electoral que se reunirá el 14 de diciembre.

 

Trump no acepta esta realidad y dice que aún no hay base para sostener la proclamación de Joe Biden como presidente electo y habrá que esperar hasta contar la última boleta. En estricta teoría podría darse el caso de que en los pocos estados faltantes y su cierre de cuentas se escondieran suficientes votos para invertir el resultado final. Ya varios expertos han explorado esta posibilidad, pero la aritmética no da. Ayer la cosecha ajustaba 306 votos para Biden y 232 para Trump. Los 270 votos marcaron la mayoría necesaria en el colegio electoral y validaron el anuncio del triunfo de Biden. La declaración fue oficial y como tal, mereció el reconocimiento internacional.

 

López Obrador retiene su felicitación a Biden como prueba de su solidaridad agradecida hacia Trump, quien se mantiene terco en la teórica posibilidad de alcanzar a la postre el mítico 270. AMLO está casi solo en este asunto. Todos los latinoamericanos han enviado mensajes de felicitación.

 

La gestión de Trump favoreció la preeminencia de los grandes intereses empresariales y financieros mientras su base electoral se compuso de las clases trabajadoras y agricultores. El resultado se vió en las elecciones.

 

El gobierno de EU quedó en manos de Biden, quien recibe como legado de su antecesor un país escindido. El país que Trump deja es una sociedad ardiendo en tensiones renovadas, insatisfacciones violentas en un remedo de lucha de clases como no se había visto desde el siglo XVIII. Es este nuestro socio en la gran estrategia norteamericana dibujada en el nuevo tratado trilateral que entró en vigor a principios de 2020, pieza sustantiva para cimentar la preeminencia de EU en los asuntos mundiales. (Julio Faesier, Excélsior, Opinión, p.15)

 

Las difíciles y complejas relaciones con EU

 

La relación de México con Estados Unidos históricamente complicada, la más del orbe, lo será aún más cuando la “oferta de campaña” se vuelva acto de gobierno, según decreta en tono imperativo Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos.

 

Hace cuatro años escribíamos sobre el complicado sistema electoral norteamericano, explicado de manera profusa a través de una amplia cobertura de medios en las últimas semanas.

 

Lo que en aquella jornada electoral benefició a Trump, en ésta fue su derrota: el Colegio Electoral, institución a la que hoy acusa de fraude y que la Constitución americana de 1787 establece:

 

“Cada estado nombrará, del modo que su legislatura disponga, un número de electores igual al total de los senadores y representantes a que el estado tenga derecho en el Congreso, pero ningún senador ni representante ni persona que ocupe un empleo honorífico o remunerado de los Estado Unidos podrá ser designado como elector”.

 

En la elección de entonces, muy distinta a la de hoy, Hillary Clinton en su discurso de aceptación de la derrota expresaba: “El pueblo de Estados Unidos debe darle una oportunidad al presidente electo de gobernar”.

 

Hasta este día, Trump no sólo no se pronuncia al respecto de su derrota, con la gallardía que obliga, sino que, además, se aferra al poder y acusa de fraude, con el consecuente retraso en el proceso de transición para el próximo gobierno de Joe Biden, por cierto, quien acaba de sumar con el voto de Arizona 290 votos, suma inalcanzable para el presidente, aun cuando alguno de sus reclamos pudiese prosperar. (Federico Ponce Rojas, Excélsior, Opinión, p.14)