Opinión Migración 141121

Un mensaje a los migrantes

En ocasión de la visita que realizó el presidente Andrés Manuel López Obrador a Nueva York, para presidir la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, el pasado martes 9 de noviembre, aprovechó la ocasión para enviar un mensaje a la comunidad migrante, que lo estaba esperando con gran entusiasmo, para escucharlo y verlo en persona, como lo hicieron más de mil paisanos que, en distintos momentos, se presentaron tanto en el hotel donde se hospedó, como en el parque Dag Hammarskjold, así como en las aceras de la primera avenida, entre las calles 44 y 47.

Se trató de un mensaje que se grabó antes de iniciar la sesión del Consejo de Seguridad, dirigido especialmente para la comunidad migrante que trabaja en los EUA, en donde la gran mayoría son connacionales no documentados, que por diversas razones, han enfrentado múltiples adversidades en su larga peregrinación hacia el norte, con el fin de buscar mejores oportunidades de empleo y remuneración.

El mensaje que fue difundido por medio de una pantalla de gran formato, en un parque aledaño a la ONU, reunió un número importante de paisanos, que escucharon con bastante emoción y júbilo las referencias que hacía el Presidente a sus casos, como migrantes ejemplares, valientes y solidarios, ya que gracias a su trabajo, nuestras regiones más pobres, son beneficiarias de sus aportaciones constantes. “Son héroes admirables, ya que abandonan sus pueblos por necesidad, para mitigar su pobreza”.

Se refirió a los migrantes como paisanos muy queridos, y los refirió como grandes héroes, a los que les tiene afecto y admiración por los esfuerzos que hacen para mantener a sus familias en EUA y México, y también a nuestra economía, puesto que han hecho aportaciones sin precedentes en los últimos años, tan relevantes que por segundo año consecutivo estarán por encima de los ingresos que genera el petróleo y turismo. Y los más sorprendente, es que con todo y crisis por causas del Covid, durante el año 2020 ingresaron al país $40,600 millones de dólares vía remesas, impactando a más de 11 millones de familias. Se espera que al cierre de este año la cifra sea de $50,000 millones de pesos.

Aprovechó para mencionar con pesar, la desgracia de los trabajadores esenciales que fallecieron en NY a causa del Covid, pero también hizo un reconocimiento a todos los servidores públicos de la SRE y el Consulado, que lograron atender el alto número de cenizas que fueron repatriadas a cada entidad y pueblo del que eran oriundas, tras perecer en situación tan compleja. En efecto, en Nueva York, por razón de la pandemia, se realizó el mayor traslado de restos que se haya hecho antes, de connacionales que fallecieron fuera del país.

Finalmente, ofreció que seguirá impulsando ante la administración del presidente Biden y el Congreso de los EUA, la defensa de los derechos de los connacionales, así como la regularización de 11 millones de migrantes que podrían alcanzar la ciudadanía norteamericana, como producto de los beneficios del programa migratorio de acción diferida para los llegados en la infancia y una nueva legislación.

Sin duda un mensaje que dejó mucha esperanza y al mismo tiempo reafirmó el gran afecto que le tiene la comunidad migrante, expresado de manera libre, espontánea, efusiva y emotiva. (Jorge Islas, El Universal, Opinión, p. 17)

Otro país, con migrantes

Las caravanas de migrantes indocumentados, procedentes no sólo de Honduras, El Salvador y Guatemala, sino también de Haití, de Cuba, de otros países, incluso africanos, son una realidad que nos está rebasando, al gobierno y a las comunidades locales. Es cierto que no faltan líderes y explotadores que, con falsas promesas, alientan estos movimientos; pero en el fondo se refleja la salida desesperada de quienes anhelan escapar de situaciones de pobreza y violencia que sufren en sus lugares de origen.

Hace años, en Salto de Agua, cerca de Palenque, llegó una joven hondureña con su hija en brazos de unos ocho meses, con la intención de llegar a los Estados Unidos. Le pregunté por qué se exponían tanto a los peligros y sufrimientos de un viaje tan largo, ella y su hija. Me respondió que, si no huía, allá la matarían a ella, a su niña y a su familia. En esos casos, ¿qué les podemos decir? ¿Qué regresen a su país y que no salgan? De ninguna manera. Le atendimos en todo lo posible en su sacrificado intento por escapar de esa situación. Lo mismo tratamos de hacer como iglesia diocesana, en varias parroquias, estableciendo albergues para ellos. En algunos casos, instituimos centros de derechos humanos para su protección legal y, si era posible, para ayudarles a tramitar su estancia entre nosotros como refugiados. En una parte, se les ofrecieron oportunidades de aprender un oficio, para que encontraran trabajo, al menos transitorio. Si Estados Unidos ampliara más sus cuotas de trabajadores temporales, con todos los documentos y con la protección legal, no habría tanto sufrimiento de los migrantes.

De mi pueblo natal, desde hace años muchos emigraron hacia El Norte, buscando mejores condiciones de vida. La mayoría lo han logrado, unos con documentos y otros sin ellos. Con las remesas que envían sistemáticamente a sus familias que han quedado en el pueblo, la situación general de la población ha mejorado mucho. Hay algunos pobres, pero en todos los hogares hay las suficientes condiciones para una vida digna, aunque austera. Hay luz eléctrica, agua en las casas, escuelas, clínica de salud, internet, trabajo, alimentación, medios de comunicación, párroco. Si no fuera por las bandas de extorsionadores que se han posesionado de la región, la vida aquí sería muy agradable. Y mucho se debe a las aportaciones de los migrantes, que incluso construyen aquí sus bonitas casas para cuando puedan venir de visita, o regresar. Desde allá, cooperan siempre para el mejoramiento de la comunidad.

PENSAR

El episcopado mexicano, en su Proyecto Global de Pastoral 2031+2033, dice al respecto: “Aquí se encuentra uno de los dramas de nuestro tiempo: la migración forzada de millones de seres humanos que ha obligado a muchos hermanos a dejar su pueblo y su cultura, lo que deriva en pobreza, violencia, falta de oportunidades, rechazo racial, político y religioso, desintegración familiar, trata de personas, necesidad de refugio, constitución de nuevas familias, soledad, desarraigo y una vulnerabilidad jurídica ante su situación de inmigrantes indocumentados” (38).

ACTUAR

Ante esta situación, nos comprometimos a “recibir con caridad, acompañar, defender los derechos e integrar a los hermanos y hermanas migrantes que transiten o deseen permanecer con nosotros” (176 f).

Suscribimos estos compromisos los obispos, pero nosotros no somos toda la Iglesia. Cada quien haga cuanto pueda por llevarlos a la práctica, pues en ello nos jugamos nuestra fidelidad al Evangelio. (Felipe Arizmendi, El Sol de México, Análisis, p. 17)

Sacapuntas

Cuidando los detalles  

La embajada de México en EU, a cargo de Juan Ramón de la Fuente, tiene todo aceitado para la visita del presidente López Obrador, este 17 y 18 de noviembre, con motivo de la cumbre con Joe Biden y Justin Trudeau. Los temas a tratar serán vacunas, migración y recuperación e integración económica, y no se descartan encuentros tú a tú entre los mandatarios. (Sacapuntas, El Heraldo de México, LA2, p. 2)

Un nuevo (grave) foco de tensión: Polonia-Bielorrusia

Como suele suceder en las percepciones superficiales o de plano, displicentes, se cree que por la lejanía física y cultural, como la peligrosa tensión generada en días recientes en la frontera entre ambos países, es algo que a México no le afecta. Propiciada por la oleada de migrantes procedentes de Irak, Afganistán, Siria, Yemen, entre otros escenarios sujetos a violencia crónica. Se cuentan por miles, de acuerdo a las autoridades de la Unión Europea y algunas organizaciones no gubernamentales.

Con el serio agravante del frío, así como por la escaza posibilidad de acceder a agua, aseo personal y comida, día con día, la salud de los migrantes se deteriora y las acusaciones de parte de Polonia y la Unión Europea al gobierno de tendencias y acciones autoritarias de Aleksandr Lukashenko, de utilizar la situación como recurso de presión a Polonia en primer lugar, no han hecho sino empeorar la situación. Lukashenko –en el poder desde 1994, mediante procesos electorales siempre cuestionados por la oposición y los organismos internacionales, es un aliado fundamental de Vladimir Putin en su estrategia geopolítica hacia la Unión Europea y desde luego, en la guerra no declarada entre Rusia y Ucrania.

Las tensiones han propiciado que incluso, el gobierno conservador de Polonia, convoque por primera vez, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, a los reservistas para que se unan al Ejército, a la Guardia de Fronteras así como a diversas corporaciones encargadas de asuntos migratorios y Seguridad. La frontera de 400 kilómetros entre ambos países, al igual que muchas en el mundo, es porosa y muy difícil de controlar en situaciones como la descrita.

Notables afectaciones en ambos lados de la frontera para los residentes, que deben padecer las acciones punitivas de las autoridades de sus países, que sin mediar orden judicial –pues la situación así lo permite, acceden a las casas, granjas y negocios en busca de migrantes, para ser detenidos y de ser en Polonia, deportados de inmediato a Bielorrusia. La situación de nuevo, como sucede con las migraciones forzadas, tal y como las hemos vivido en la geografía de nuestro país desde hace ya varios años, propicia condiciones de insalubridad y desesperaciones de personas, cuya única finalidad, es salvar la vida.

Como se observa, es natural la generación de tensiones por donde pasan y se alojan las caravanas de migrantes. En este caso, en una Europa que se prepara para uno de los peores inviernos en los últimos 10 años, reclama una acción coordinada, en donde persistir en un juego geopolítico de negociación, como parce hacerlo Minsk, capital de Bielorrusia, solo logrará empeorar la condición de sobrevivencia de los entre 4 mil y 6 mil migrantes que se encuentran atrapados en los pasos fronterizos con Polonia y por tanto, con la Unión Europea.

Debemos seguir de cerca la evolución de esa nueva crisis migratoria, para comprender que las dinámicas de esta variable, pueden afectar los equilibrios internos de los países huéspedes, pero también, como es el caso, las relaciones internacionales y en el extremo, los equilibrios militares. Veremos. (Javier Oliva, El Sol de México, República, p. 16)