Opinión Migración 141221

Las cosas que no hacemos // La tragedia migratoria

«La migración es una expresión de la aspiración humana por dignidad, seguridad y un mejor futuro». Ban Ki-moon, exsecretario general de las Naciones Unidas.

La migración es un fenómeno que produce consecuencias desgarradoras. El pasado jueves en Chiapas al menos 55 personas, migrantes provenientes de Centroamérica, perdieron la vida en un accidente en el tramo carretero entre Chiapa de Corzo y Tuxtla Gutiérrez, cuando el tráiler en el que viajaban hacinados se volcó. Otras 105 resultaron heridas, entre las cuales se encuentran 19 menores de edad de Guatemala y Honduras. 

La ruta que transitaba dicho camión es uno de los caminos habituales por los cuales cruzan los migrantes centroamericanos hacia México o Estados Unidos, huyendo de la pobreza y la violencia. El Instituto Nacional de Migración (INM) localizó e interceptó varios vehículos que transportaban migrantes en estados fronterizos.

Entre enero y octubre de este año, más de 228 mil migrantes fueron detenidos por las autoridades mexicanas, y alrededor de 82 mil, deportados. Por su parte, las solicitudes de asilo en México no tuvieron precedente. La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) recibió cerca de 123 mil peticiones en el período enero-noviembre de 2021, principalmente de ciudadanos haitianos, cubanos y hondureños. Inevitablemente, los albergues y centros de atención se han saturado de decenas de migrantes que permanecen a la espera de que se solucione su petición de asilo en México.

Distintos medios de comunicación informaron que el Senado de la República citará a comparecer al comisionado del INM, Francisco Garduño Yáñez, y a los encargados de la política migratoria del país para que den explicaciones sobre la tragedia. Por otro lado, el pasado viernes México, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, República Dominicana y Ecuador dieron a conocer la creación de un grupo de acción inmediata contra las redes de traficantes de personas a las que señalaron como responsables del siniestro.

Dentro de las acciones que ha desplegado Estados Unidos para atajar las causas de la migración, destacan los compromisos de inversión de compañías internacionales del orden de mil 200 millones de dólares a fin de respaldar a los países centroamericanos, precisó ayer la vicepresidenta Kamala Harris. 

Entre las iniciativas sobresalen un proyecto de Nespresso (150 millones de dólares) para brindar asistencia técnica a los caficultores con los que trabaja en Guatemala, Honduras y El Salvador hasta 2025; un plan de Microsoft para cerrar la brecha digital y garantizar el acceso a internet a más de tres millones de centroamericanos de cara a julio de 2022; así como una aportación de Mastercard de 100 millones de dólares para fomentar los pagos digitales y el comercio electrónico. De acuerdo con la Casa Blanca, el objetivo consiste en generar empleos y mejorar sustancialmente la situación económica de la región a través de la colaboración con el sector privado.

Los gobiernos deberán comenzar a implementar medidas de gran calado con el propósito de resolver el problema migratorio de raíz. Al final del día, como lo apuntó Ban Ki-moon, la migración es una aspiración humana por un mejor futuro.

¿O será otra de las cosas que no hacemos? (Francisco X. Diez Marina, 24 Horas, México, p. 10)

Capital político // Se le indigestan los migrantes a Martí

El jueves de la semana pasada, el secretario de Gobierno, Martí Batres, emitió un comunicado en el que anunciaba la instalación de un albergue en Santa Martha Acatitla para recibir a la caravana migrante.

La idea de Batres, coordinada con Francisco Garduño, comisionado del Instituto Nacional de Migración, era dejar a los migrantes en las orillas de la ciudad para no dar visibilidad a la tragedia humanitaria que dicho grupo enfrenta.

Esto, pese a que los mismos migrantes habían anunciado su intención de ir a La Villa y no aceptar el ofrecimiento del albergue en Santa Martha.

Pero el secretario de Gobierno se aferró y ordenó la tarde del domingo encapsular el grupo en plena carretera para obligarlo a ir al albergue, lo que derivó en un enfrentamiento, donde hubo heridos de ambos bandos.

El escándalo fue tal, que Batres tuvo que recular con su operativo policiaco y dejar que los migrantes se dirigieran a La Villa, donde ingresaron tal y como lo habían anunciado.

El plan del funcionario había fracasado y el albergue en Iztapalapa quedó vacío; todo el mundo lo culpó de que su jefa pagara los platos rotos al tener que salir a dar la cara en conferencia para justificar la ineptitud de su secretario.

Se informó que ese día, tras una negociación, se acordó que la caravana se trasladara en seis camiones y pernoctaran en la Casa del Migrante, cercana a la Basílica, pero que se negaron.

“Estábamos preparados para recibirlos. En el camino hubo comunicación con ellos, pero no precisaron si luego de ir a la Basílica irían al albergue. Había probabilidad de que quisieran quedarse en el atrio y eso tendría dificultades”, aseguró Claudia Sheinbaum.

Dijo que, a pesar de que se intentó dialogar con ellos, querían irse directo a la Basílica y eso provocó el enfrentamiento. “La policía los acompañaría al albergue de Iztapalapa, no evitarían la llegada, sería contradictorio luego de todos los preparativos”, intentó justificar.

Las autoridades tuvieron que negociar con los mandos de la Basílica para que recibieran a los migrantes después de las 20:00 horas y, al salir, se negaron de nuevo a ir al albergue y se dirigieron al Monumento a la Revolución.

Se buscó instalarlos en la Casa del Peregrino, donde se encuentra la Guardia Nacional, que accedió cederle el lugar a los migrantes.

La funcionaria insistió en que el enfrentamiento se dio cuando se buscaba la manera de transportarlos de forma ordenada, y que los integrantes de la caravana se mostraron muy agresivos, pero que de ninguna manera se buscaba confrontarlos; los policías no iban equipados.

“Los migrantes han solicitado —según me informó Nashieli Ramírez, ombudsperson de la capital— una reunión con el secretario de Gobierno, otra en la Secretaría de Gobernación y una más en la propia Comisión de Derechos Humanos de la CDMX”.

Y Claudia podrá decir misa para tapar a Batres, pero el hecho es que los migrantes fueron agredidos, con todo y que cuando llegó la 4T al poder los invitó a venir a México porque aquí iban a tener trabajo.

 CENTAVITOS 

Parece que a Martí se le está cargando mucho la chamba, pues, además de los migrantes, tiene que estar pendiente de que no le estalle el conflicto de la falta de prerrogativas por parte del IECDMX a los partidos, pues, aunque los dirigentes prometieron actuar civilizadamente, difícilmente podrán contener más a sus militantes, que ya no ven cómo sobrevivir sin su sueldo, pendiente hace más de un mes. (Adrián Rueda, Excélsior, Comunidad, p. 26) 

Razones // Migración y un asesinato impune

No son simples polleros: son enormes redes de corrupción y operación del crimen organizado las que tienen el control del tráfico de personas desde la frontera sur hasta la norte. La atención pública está puesta en las caravanas migrantes, pero el tráfico real se realiza en camiones, tráileres, autobuses, incluso en aviones. Y esas redes están afincadas desde hace décadas.

Permítame contarle una historia sucedida hace ya muchos años. En noviembre de 1999 fue asesinado en un paraje recóndito de Tenosique, José Angel Martínez, uno de los jefes del grupo Beta, que se había creado en la administración Zedillo para proteger a los migrantes centroamericanos.

El viernes 26 de noviembre de 1999, recibí una llamada de José Angel Martínez. Estaba en el aeropuerto, venía de Tijuana donde había sido el orador designado para abordar la labor de los grupos Beta ante la alta comisionada para Derechos Humanos de la ONU, Mary Robinson, de visita entonces en nuestro país.

Le había ido muy bien, pero no me llamaba por eso: temía por su vida, estaba seguro, me dijo, que luego del informe que había presentado, algo le iba a pasar, que la situación dentro del propio INM y de los grupos Beta se estaba deteriorando rápidamente y me enviaba, luego comprendía que como una suerte de reaseguro, un documento con su más reciente investigación sobre el tráfico de indocumentados en la frontera entre Tabasco, Chiapas y Guatemala, además de la relación de los narcotraficantes de la región. Si le pasaba algo debía publicarlo. Se trataba de un documento detallado, que recibí la tarde de ese viernes, con nombres, cargos, mapas.

Ese día, quedamos en vernos el martes siguiente. Él regresó a Tabasco y yo me fui a mi comida. No nos vimos ese martes ni nunca más. El lunes 29, en Tenosique, José Angel fue asesinado de un disparo en el pecho por un miembro del grupo Beta, que lo dejó desangrar hasta la muerte.

Había conocido a José Angel en 1993, antes del levantamiento chiapaneco. En julio del 93 había diseñado, con otros miembros de la Sedesol local, un documento que le entregaron a Luis Donaldo Colosio, sobre la situación en la zona, donde se identificaba con precisión lo que se llamaba la guerrilla de Ocosingo, la ruta de los traficantes de gente y droga, y las zonas de extrema pobreza en la región. Quienes elaboraron el documento y el propio Colosio, con quien tuve oportunidad de platicarlo entonces, en agosto del 93, fueron desoídos. Ese documento se publicó en un libro que titulé El año que vivimos en peligro (Rayuela Editores, 1994).

José Angel tuvo que dejar Tapachula, al denunciar una red de tráfico de inmigrantes de altos recursos que eran trasladados en avión a Tijuana. Por cierto, uno de los responsables de aquella red era el entonces subprocurador Mario Ruiz Massieu y uno de los operadores, el asesinado exdelegado de la PGR en Tijuana, Jorge Ochoa Palacios. Cuando se formaron los grupos Beta, ya con Zedillo se le designó como jefe de grupo en la frontera Tenosique-Balancán.

Siempre mantuvo una buena relación con el personal militar en todas las regiones donde trabajó, pero sus relaciones en el INM se deterioraban día con día, por las denuncias que con regularidad presentaba José Angel sobre las redes de corrupción.

Elaborada en los días previos a su fallecimiento, después de su muerte se encontró entre sus papeles personales, una lista de las personas que habían sido procesadas por sus investigaciones desde su llegada a Tenosique. Allí se podía leer, por ejemplo, que habían sido detenidos y procesados por extorsión a migrantes un subcomandante y un oficial de la PGR, seis elementos de Seguridad Pública de Balancán, cuatro elementos de Agua Dulce, un subteniente y dos soldados, ocho oficiales de Seguridad Pública de Tenosique y 14 elementos y funcionarios del INM.

En el documento que me envió antes de su muerte, José Angel identificaba como los principales operadores de tráfico de drogas y gente en esa zona de la frontera al llamado cártel de Sayaxché, una localidad fronteriza de Guatemala, encabezado por el alcalde de esa población, Carlos Cifuentes, así como por traficantes de origen poblano, de nombre Carlos Aguilar, un Pedro Clavel y otros individuos.

En Palenque, la gente de ese cártel era identificada como Juan Arellano, Luis Cervera, Martín Torruco, Rubén N (daba una serie de datos para ubicarlo) y Pedro Peña, la mayoría de ellos con negocios, especialmente hoteles y restaurantes. Las reuniones del grupo se realizaban, denunciaba el documento, en el hotel Plaza Palenque. El área de tráfico de indocumentados la dirigía desde Palenque, un guerrerense, Rubén Hernández, con una red con extensiones hasta Reynosa, Tamaulipas, y fuertes relaciones en Chiapas y Tabasco. Denunciaba a agentes del INM y hacía una extensa descripción de cómo funcionaba esa red. Todo se publicó y se entregó a las autoridades. Nunca se hizo nada.

Cuando la entonces comisionada de la ONU para Derechos Humanos, Mary Robinson, se enteró de la muerte de José Angel, escribió una carta a sus familiares donde, entre otras cosas, les decía que “sus contribuciones a la causa de los derechos humanos han sido un largo camino que permitirá que su memoria viva entre nosotros conforme nosotros mismos saldemos su pérdida”. Esa pérdida está lejos de estar saldada. El crimen, más de dos décadas después, continúa impune, quienes ordenaron su muerte, también. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 14)

Juegos de poder // Seamos empáticos

Soy nieto de inmigrantes. Una parte de mi familia llegó a México con el fin de salvar sus vidas. Otra, para “hacer la América”, es decir, buscar mejores oportunidades económicas en el nuevo continente. Por eso, siento mucha empatía con los migrantes que dejan sus lugares de origen presionados por la inseguridad o la desventura económica. Por eso, me da vergüenza que en mi país se vuelque un tráiler donde venían, hacinados, decenas de migrantes indocumentados de Centroamérica con un saldo de 55 muertos y 105 heridos.

Menciono esto porque siento que en México hay muy poca empatía con las historias de dolor de los migrantes indocumentados. No es un tema que mueva a la opinión pública. No sé a qué se deba este desinterés, sobre todo tomando en cuenta que hay millones de mexicanos viviendo en Estados Unidos que cotidianamente sufren la discriminación y las penurias por vivir indocumentados.

México es un país expulsor de personas que migran por inseguridad o en búsqueda de mejores oportunidades económicas. Todos los mexicanos tenemos, por lo menos, algún pariente que lo ha hecho. En este sentido, deberíamos ser mucho más empáticos con lo que está sucediendo en nuestro país con los indocumentados centroamericanos que cruzan el territorio nacional para llegar a Estados Unidos.

Imaginemos cómo nos sentiríamos si un tráiler en el vecino del norte, cargado de mexicanos amontonados, hubiera volcado dejando 55 connacionales muertos en el pavimento. La indignación que esto hubiera generado. Bueno, pues la misma indignación debemos tener por lo ocurrido la semana pasada en Chiapas.

O más porque quienes lo permitieron fueron las autoridades mexicanas. Aunque el general Luis Rodríguez Bucio, comandante de la Guardia Nacional, niegue que el tráiler haya pasado por varios retenes en la entidad sin que hayan inspeccionado el contenido de lo que iba adentro, medios y autoridades estatales han dado cuenta de que el camión sí transitó por un retén a la salida de Comitán y otros dos en Chiapa de Corzo, donde había personal de la Guardia Nacional y del Instituto Nacional de Migración. Además, el tráiler tuvo que librar una caseta de cobro, donde siempre hay autoridades federales.

En este sentido, se sospecha que lo dejaron pasar como parte de una red de corrupción que traslada a los migrantes del sur al norte del país. Estamos hablando de un negocio del crimen organizado que, según Tonatiuh Guillén, experto en migración, podría representar un ingreso de hasta cinco mil millones de dólares al año por el tráfico de indocumentados en México. Terrible que nuestras autoridades estén en contubernio con los criminales para mover a seres humanos como ganado, incluso peor.

Veo en internet los videos de los heridos que recuerdan los gritos de dolor y el llanto de la gente cuando volcó el tráiler por exceso de velocidad. Gente que se merece todo nuestro respeto por su voluntad de mejorar su vida. Es increíble lo que están dispuestos a soportar.

Desde luego, la solución estructural al problema es acabar con la violencia que existe en la región y la gran desigualdad económica entre Estados Unidos y sus vecinos del sur. Los europeos lo entendieron muy bien el siglo pasado. Para resolver la migración de los países mediterráneos (España, Portugal, Italia, Grecia) a los del norte, invirtieron grandes cantidades de capital con el fin de cerrar la brecha de ingreso entre unos y otros. Y, sí, resolvieron la migración de indocumentados. Eventualmente, incluso, hasta se integraron en lo que hoy es la Unión Europea.

Nosotros estamos a años luz de que eso ocurra. Por eso, requerimos soluciones de corto plazo. De acuerdo a Guillén, tenemos dos urgencias en este sentido. Primero, “modificar los procedimientos regionales sobre refugio, para iniciarlos desde Centroamérica o en el sur de México —mediante acuerdo internacional— y evitar así el viacrucis que imponemos a las personas que necesitan protección. La segunda es desarticular a las organizaciones traficantes de personas y a sus poderosas redes de complicidad, que parecieran rondar espacios inconcebibles”. Esto implica “un acuerdo regional, con capacidades efectivas, que involucre a los gobiernos desde Canadá hasta Centroamérica”.

No podemos ni debemos soslayar las penurias de los migrantes que cruzan por nuestro país. Pongámonos en sus zapatos. Seamos empáticos. Pensemos en nuestros paisanos en Estados Unidos y recordemos que muchos mexicanos tenemos antecesores familiares que algún día dejaron su país con el fin de salvar sus vidas o mejorar su condición económica. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 15)

Recuento de los daños // La deuda migratoria 

México incumplió las promesas de no maltratar, defender el derecho a la vida y dar trabajo a los migrantes que en octubre de 2018 hizo Andrés Manuel López Obrador a unas semanas de asumir la Presidencia. 

“Nada de maltrato con migrantes centroamericanos, no queremos que ellos sufran lo que padecen nuestros compatriotas (…) queremos un mundo que defienda el derecho a la vida”, dijo entonces, pero meses después la Guardia Nacional detuvo a golpes a los migrantes que cruzaron por el río Suchiate.

En 2021, agentes del INM los frenaron a patadas en Chiapas. En enero, 19 migrantes guatemaltecos fueron calcinados en una camioneta en Tamaulipas; hubo policías estatales involucrados. Y la semana pasada, 55 migrantes murieron al volcarse el tráiler en el que eran traficados, el cual recorrió kilómetros sin que ninguna autoridad lo viera o lo quisiera ver.

Hoy, la familia de Domingo Giovani Raymundo Mateo, originario de Chajúl Quiché, no sabe si el joven que iba en el tráiler es uno de los sobrevivientes o si está entre los cuerpos no identificados. Dos semanas antes del accidente inició el viaje junto con decenas de migrantes. Los separaron en cuatro grupos, lamentablemente a él le tocó el grupo de la muerte, como a Leonel Gómez, de 37 años originario de Maracatán, que dejó a dos hijas huérfanas, o Rudy Alexander Nájera Menéndez, enfermero del municipio guatemalteco de Jalapa, cuyo sueño terminó truncado en ese tráiler al que decidió subir para sacar adelante a su familia.

En México las autoridades seguirán culpando a los traficantes y no asumirán su responsabilidad, como la que tienen con los haitianos que, tras permanecer en Tapachula esperando la resolución de sus trámites ante Comar o el INM, se organizaron en caravana hacia Ciudad de México, donde el domingo fueron recibidos por granaderos para supuestamente “permitir su ingreso ordenado” hacia los albergues donde ahora duermen… en el suelo.

“Va a haber trabajo para nosotros y los que necesiten que vengan de otras partes”, prometió López Obrador hace tres años, pero a los migrantes ni trabajo ni buen trato ni seguridad les han dado. (Alejandro Domínguez, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

La divisa del poder // El mundo al revés: migrantes ponen las reglas al Gobierno

El tema de los migrantes ya salió del control del Gobierno federal. 

Ebrard, de involucrar a los países de la región en una política más amplia para frenar la migración, no ha habido fórmula que valga. 

En el caso específico de nuestro país, el Gobierno de la 4T comenzó con el pie izquierdo el análisis y tratamiento del tema migratorio. 

Ni siquiera había asumido la presidencia López Obrador y ya había prometido -con la complicidad de Enrique Peña-, casa, vestido y sustento a los migrantes. 

Prometió libre tránsito por el territorio nacional y hasta un campamento les acondicionó en la Magdalena Mixhuca, con servicios médicos y de comedor, para que no sufrieran incomodidades. 

Eso fue antes de que Estados Unidos reclamara a México por la permisividad mostrada a la migración no regulada. 

Ahora el Gobierno no sabe qué hacer con ellos. 

No los quiere frenar en la frontera chiapaneca por aquello del “respeto a los derechos humanos’’, que las fuerzas policiacas aplican a conveniencia. 

Los migrantes y quienes los encabezan han detectado la debilidad del gobierno mexicano y por eso pasan por encima de las autoridades migratorias y policiacas. 

El fin de semana pasado contemplamos la incapacidad del Gobierno ya no para contener, sino para encauzar una marcha de migrantes que paralizaron, desde el viernes, la autopista México-Puebla. 

Los indocumentados ocuparon los tres carriles de la vía sin que ni el personal del Instituto Nacional de Migración, de la Guardia Nacional o cualquier otra autoridad los haya podido aislar a un solo carril. 

Durante su marcha, el contingente de migrantes ha herido a policías, atacado a personal del INM -que en el colmo de los casos ya ni se les acerca-, sin que haya consecuencias jurídicas para ninguno de los agresores. 

Son los migrantes los que imponen las reglas a un Gobierno tibio que lo mismo permite que sus policías sean apedreados que parar por tres días consecutivos una vía de vital importancia para el traslado de pasaje y mercancías. 

Esto ya rebasó el respeto a los derechos humanos; es una debilidad estructural del gobierno mexicano que no supo y no ha sabido cómo enfrentar un fenómeno social que alentó y patrocinó. 

Hasta mariachis les llevó. (Adrián Trejo, 24 Horas, México, p. 4)

Migración, el negocio

En Tres veces mojado, Los Tigres del Norte, esos cronistas imprescindibles del sentir y las peripecias migrantes, se canta y se cuenta la historia y sacrificios de un salvadoreño en la búsqueda del sueño americano. *La canción, compuesta por el migrante Enrico Franco Aguilar, dice: Son tres fronteras las que tuve que cruzar, / por tres países anduve indocumentado, / tres veces tuve yo la vida que arriesgar, / por eso dicen que soy tres veces mojado* (https://bit.ly/3oOVAyC). 

La pieza, prácticamente un himno para quienes ejercen su derecho de fuga desde Centroamérica, narra los enormes sufrimientos que hay que hacer para traspasar fronteras sin papeles. En Guatemala y México, cuando crucé, / dos veces me salvé me hicieran prisionero; / el mismo idioma y el color, reflexioné, / cómo es posible que me llamen extranjero, dice el corrido. 

El drama de los migrantes centroamericanos, como ejemplifica la canción, es más grave que el de los mexicanos en Estados Unidos. Antes de llegar a su destino final deben recorrer México, sufrir penurias extremas, hostilidad y extorsión de las policías y exponerse a asaltos y secuestros, y –las mujeres– a violaciones. 

Vergonzosamente, se generalizan en el país las opiniones de que los migrantes dañan a la comunidad, que son delincuentes y criminales. Culpan a hondureños, guatemaltecos, salvadoreños, y ahora a haitianos, de la inseguridad que se vive . Se comportan con ellos de la misma manera en que actúan muchos estadunidenses con los paisanos que cruzan la frontera. 

Migrar es una experiencia ambivalente. Quien toma la decisión de ir a hacer su vida fuera de las fronteras nacionales deja atrás violencia, inseguridad, pobreza, penurias y opresión y busca hacer realidad sus fantasías. La pobreza no es lo único que obliga a emigrar. El emigrante quiere vivir. Sin embargo, a menudo, sus deseos se transforman en pesadillas. El trágico accidente en Chiapa de Corzo, Chiapas, en el que fallecieron al menos 55 migrantes, que viajaban hacinados en un tráiler al servicio de una mafia de traficantes de personas, es la demostración de cómo esa huida hacia una vida mejor termina en ocasiones en desgracia. 

Como lo ha narrado Alberto Pradilla, los accidentados tuvieron que pagar a los polleros 11 mil dólares por adulto y 4 mil por un menor, para ser trasladados de la frontera a Houston, Texas (https://bit.ly/3IJlZG3). 

Matteo Dean, joven investigador sobre el mundo laboral, trágicamente fallecido, explicaba en La Jornada las limitaciones semánticas del término migrante y el cómo estos límites del idioma, expresan la incapacidad para abordar esta papa caliente. “Al escribir la palabra migrante –advirtió–, la mayoría de los programas de edición de texto de los ordenadores marcan error. El corrector explica que existe la palabra inmigrado o emigrante. Esta ausencia de la palabra migrante del cuadro semántico no es una casualidad. ¿Límites de un idioma? Quizás, o tan sólo límites de un lenguaje que aún no es capaz o no quiere ser capaz de explicar –y reconocer– un fenómeno real: el del migrante”. 

La migración es tanto una herencia colonial como una criatura del neoliberalismo. Su acción ha modificado las fronteras humanas. La geografía del capital no es una geografía con confines claros entre centro y periferia. Cada vez hay más periferia en el centro y centro en la periferia. Un seguimiento del flujo migratorio actual no puede detenerse en una espacialidad norte-sur, porque ya no es posible trazar confines precisos, absolutos. Hay una redefinición geográfica continua. 

Las fronteras de la explotación se reproducen en el espacio trasnacional. A través de territorio mexicano buscan llegar subrepticiamente a Estados Unidos, ciudadanos de las más diversas naciones y regiones del planeta: además de centroamericanos, brasileños, haitanos, chinos y coreanos, de Congo, Camerún y Sierra Leona. 

La frontera es un sistema de exclusas que se llena o vacía dependiendo de las necesidades de la fuerza de trabajo y de las presiones para bajar su costo. La llave que cierra a muchos la entrada a la tierra de la gran promesa la abre a otros. En Estados Unidos la clase trabajadora no sólo tiene dos sexos, sino muchas nacionalidades. Dispuestos a trabajar más horas por menos salario y sin seguridad social, los trabajadores sin papeles hacen posible que los grandes señores del imperio prosperen, y que se realicen labores que otros no quieren efectuar. Los trabajadores emigrantes en las metrópolis, afirma John Berger, son inmortales: son siempre intercambiables. Tienen una sola función: trabajar. 

Guatemala es una gran bodega en la que se almacenan drogas, armas, piratería, autos robados y seres humanos, negocio de bandas criminales con redes de complicidad entre autoridades chapinas y mexicanas. Están integradas verticalmente. Sus mercancías entran a México por una porosa frontera de 965 kilómetros. En los 20 municipios chiapanecos enclavados en ese territorio cuentan con infraestructura, organización y relaciones para mover impunemente los productos hasta su destino. 

En México, rutas y fronteras militarizadas obligan a indocumentados a caer en manos de polleros y crimen organizado. Según el Instituto Nacional de Migración, este año fueron detenidas 225 mil personas, 35 mil en operativos contra tráileres. Muchas más cruzaron hacia acá. 

En la frontera sur se vive una crisis humanitaria. No es resultado de alguna conspiración. Es producto de haber convertido a la Guardia Nacional en una especie de Border Patrol subrogada, internalizando la política migratoria de Estados Unidos. (Luis Hernández Navarro, La Jornada, Opinión, p. 19)

Migración: lo urgente y lo necesario 

A raíz del trágico accidente ocurrido el jueves pasado a las afueras de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, que cobró la vida de 55 migrantes, la mayoría centroamericanos, y dejó a otros 104 con heridas de diversa magnitud, los gobiernos de México, Guatemala, Honduras, Ecuador, República Dominicana y Estados Unidos integraron el Grupo de Acción Inmediata (GAI) para hacer frente a las redes de tráfico de personas, la actividad delictiva que provocó el desastre referido y constituye una de las más despiadadas manifestaciones de la criminalidad transnacional. 

En la instalación del grupo participaron los embajadores en México de los países referidos, así como altos funcionarios de la Fiscalía General de la República, el Instituto Nacional de Migración y las secretarías de Seguridad y Protección Ciudadana y de Relaciones Exteriores; esta última tendrá a su cargo la coordinación de la instancia internacional. 

El GAI tiene como tareas atender a las víctimas y a los deudos de la tragedia, pero también revisar los marcos jurídicos de los países que lo integran para homologar la tipificación de la trata y el tráfico de personas, a fin de elevar ambas prácticas a la categoría de delitos graves y meritorios de extradición; asimismo, supervisará y evaluará el desarrollo de las investigaciones y de las acciones de cada Estado y buscará desarticular las operaciones de las redes de traficantes de personas y otros delitos conexos. 

Las anteriores son, sin duda, acciones urgentes para poner fin a modalidades delictivas de explotación y expolio de quienes se ven obligados a abandonar sus países de origen para escapar de la pobreza, la violencia, la descomposición social y la carencia de perspectivas de una vida digna. 

No hay justificación posible para eludir el hecho de que el sufrimiento de millones de migrantes tiene como correlato un negocio ilegal que lo agrava, un negocio bien estructurado y con indudables complicidades en las instancias del poder público de los países de salida, tránsito y llegada del torrente humano que transita del sur al norte de este continente. Por añadidura, desmantelar las redes supranacionales del tráfico de personas resulta imperativo para evitar la repetición de episodios tan dolorosos como el ocurrido en la capital chiapaneca. 

Pero más allá de la acuciante necesidad de acabar con las redes de polleros y enganchadores –de las que cabe presumir una estructura mucho más extensa de facilitadores, gestores, financieros, abogados, además de cómplices corruptos–, es necesario insistir en el combate a las causas sociales profundas de la migración, las cuales van desde las secuelas del prolongado vasallaje neocolonial que Estados Unidos ha impuesto en Centroamérica hasta las crisis coyunturales que esas y otras naciones expulsoras de población: las económicas, las ambientales y las sanitarias. 

Es indiscutible que la responsabilidad primordial de este desastre humanitario corresponde a la superpotencia, no sólo por haber generado una descomposición multidimensional que incluye la promoción de guerras, la imposición de políticas económicas generadoras de miseria, marginación y desempleo, la inducción de fenómenos delictivos y un largo etcétera, sino también por la hipocresía de requerir mano de obra extranjera y perseguir a quienes llegan a aportarla. 

En suma, la solución de fondo al drama de la migración no es otra que poner punto final a las causas que la generan, para lo cual es indispensable que Washington se comprometa a aplicar, en estricto respeto a las soberanías nacionales, un plan de reactivación económica a gran escala en las naciones a las que por décadas ha devastado, saqueado y ensangrentado. (Editorial, La Jornada, p. 2)

Retrato hereje // Migrantes: ¿dejamos que se queden aquí?

La tragedia en Chiapas, con la muerte 55 migrantes bajo condiciones crueles —aplastados por el mismo transporte en que viajaban de forma clandestina—, acelera el debate interno en el gobierno López Obrador para ajustar sus políticas en este campo, lo cual puede incluir que una cifra cercana a 500 mil extranjeros se asiente en nuestro país en los próximos años.

El número de solicitudes de asilo tramitadas ante el gobierno mexicano no ha dejado de crecer, y podría alcanzar las 150 mil al cierre de 2021. En este momento hay aquí al menos un millón de personas con permiso de residencia, la mayoría de ellas de origen estadounidense. Eso se ubica por debajo del 1% de la población total. Expertos consultados aseguraron que existe capacidad de absorber varias veces ese porcentaje, siempre y cuando se haga en forma ordenada.

 Un creciente flujo de migrantes no deja de ingresar por el sur, generando condiciones de crisis humanitaria. Después de muchas penurias, muchos de ellos llegan al norte, donde logran asomarse a territorio estadounidense, sólo para ser expulsado en forma masiva y atraer riesgos de colapso social en poblaciones fronterizas. No sin jaloneos, nuestra diplomacia ha concedido a Washington el programa “Quédate en México” …, lo que tarde o temprano ocurrirá, para muchos, de manera permanente.

Las acciones por seguir exigirán una debida coordinación entre los secretarios de Gobernación, Adán Augusto López, y el canciller Marcelo Ebrard, en busca de una estrategia estable en el tiempo. Uno de los retos lo representará evitar aquí un brote de xenofobia, que ha estado latente en los últimos años, especialmente en las regiones con mayor impacto de la población migrante flotante.

Reportes compartidos con este espacio alertan que son cada vez más ineficaces los apoyos que se extienden para inhibir la migración en especial en el llamado Triángulo Norte centroamericano (Guatemala, El Salvador y Honduras), debido a la violencia en la región, a la corrupción rampante de funcionarios públicos y a la inestabilidad política. Los tres factores imponen un potencial explosivo para la expulsión de personas, familias completas, que se tiran hacia el norte y son presa del crimen organizado, que tiene ya en la exacción a migrantes uno de sus mejores negocios.

La tragedia en Chiapa de Corzo de la pasada semana, donde una caja de tráiler volcó y se estrelló contra un puente llevando a 160 migrantes en su interior, es el mayor drama conocido en este tipo de hechos, pero no el único. Escasos 10 días antes un tracto-camión había volcado en Tecamachalco, Puebla, con 200 centroamericanos en su interior.

De acuerdo con las investigaciones del caso, el episodio reciente arrojó que el crimen organizado utiliza estos tráileres provenientes del centro del país, que entregan mercancías a Guatemala, y los regresan cargados de migrantes, cada uno de los cuales realiza un pago individual que inicia en 3,000 dólares y puede llegar a 15 mil, si se pretende llegar hasta Estados Unidos.

Fue el caso de la caja que volcó, propiedad de la empresa “Zeta Transportes”, ubicada en Córdoba, Veracruz, y ligada a la familia Muguira Marenco, de clara trayectoria política dentro del PRI. Integrantes de esa familia han ocupado al menos una diputación local y la alcaldía de Córdoba mismo.

Un mayor deterioro de estas condiciones ampliará el enclave establecido en la zona por las mafias criminales, lo que haría más inmanejable toda la región. El viraje en esta agenda parece inevitable. (Robert Rock L. El Universal, Nación, p. 9)

Alhajero // Los mandarines de San Lázaro

EU Y EL APOYO A CENTROAMÉRICA.

Pues el apoyo de EU a Centroamérica no pasa precisamente por Sembrando Vida, sino por inversiones del sector privado en la región. Kamala Harris anunció ayer nuevos compromisos de inversión del sector privado en Centroamérica, como parte de un plan –iniciado en mayo pasado– que suma más de mil 200 millones de dólares para enfrentar las causas de la migración.

La vicepresidenta mencionó que algunas de las iniciativas ya están dando frutos: Microsoft desarrolló centros de capacitación en acceso digital y energía limpia, y formó a más de 100 mil personas en habilidades técnicas y digitales elementales.

Nespresso trabaja con más de mil 200 granjas en Guatemala para mejorar sus medios de vida, además de anunciar su primer abastecimiento de café de Honduras y El Salvador.

MasterCard firmó, por su parte, un memorando de entendimiento para incorporar a cinco millones de personas de El Salvador, Guatemala y Honduras a la economía formal, y ayudar a que un millón de micro y pequeñas empresas puedan acceder a los sistemas de gestión y pago en línea. (Martha Anaya, El Heraldo de México, País, p. 6)

Horror y fracaso

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, no tuvo mejor calificativo para describir públicamente su sentir tras la muerte de 54 migrantes centroamericanos, como producto de un accidente carretero en el estado de Chiapas acontecido el fin de semana pasado; en su cuenta de Twitter se dijo “horrorizado” ante las evidentes condiciones lacerantes e inhumanas de este hecho, en el que, además, varias decenas de personas más resultaron heridas.

Horrorizados debiéramos estar todos de reconocer que el territorio de nuestro país no cede en dar lugar a este tipo de tragedias; porque lo más lamentable de dicho accidente —junto con la pérdida de vidas humanas— es que comprueba la carencia de capacidades nacionales, regionales y multilaterales no sólo para revertir los incentivos a la migración hacia los Estados Unidos de América; sino para promover condiciones de un flujo migratorio seguro, ordenado y regular, como según dicen promover los altos funcionarios de las distintas agencias del Sistema de las Naciones Unidas.

Si recordamos la magnitud del fenómeno migratorio, refrendamos la gravedad de la situación que priva en esta parte del continente americano. De acuerdo con las estadísticas provistas por la Organización Internacional para las Migraciones, los cruces hacia Estados Unidos representan la ruta de tránsito más letal del mundo en 2021, con un registro de 1,060 muertes. Sesenta por ciento de ellas ocurren en la frontera entre México y su vecino del norte, lo que se traduce en el mayor indicador de pérdida de vidas humanas en esta línea divisoria desde 2014.

El deterioro en las condiciones sociales e institucionales de Centroamérica pudieron haber agravado el desplazamiento migratorio, pero, lastimosamente, lo observado desde el inicio de la emergencia sanitaria está lejos de poderse considerar como un periodo excepcional. Es más bien la continuidad de un fenómeno que se agrava con el paso del tiempo, al considerar que en siete años se han contabilizado casi cinco mil ochocientas muertes por tránsitos hacia Norteamérica en búsqueda de una mejor calidad de vida.

La falta de proactividad resulta alarmante, si en el previsible agudizamiento de las condiciones adversas que privan en América Central —entre las cuales se cuentan la creciente debilidad institucional, la falta de oportunidades laborales, los impactos derivados del cambio climático, así como la violencia provocada por el crimen organizado— los gobiernos y organizaciones multilaterales están haciendo muy poco o, en el mejor de los escenarios, emprenden acciones de manera fragmentada e incompleta para contrarrestar con toda oportunidad los riesgos asociados a todavía un mayor flujo migratorio que estará por presentarse.

A los mexicanos ya nos quedó claro que el intentar contener las caravanas de miles de migrantes en la frontera sur es una acción de gobierno a todas luces insuficiente. De igual forma, resulta lastimoso que el camión accidentado haya pasado por tres filtros de distintas autoridades sin que éstas hayan detectado a los migrantes, como un diario de circulación nacional dio a conocer. Además de eliminar cualquier margen de complicidad, se requiere una estrategia integral que parta de desmantelar las organizaciones criminales de tráfico de personas. Redes delincuenciales que no sólo exponen sin piedad la vida de quienes transitan hacia los países del norte, sino que merman la economía de familias en pobreza con el cobro que va hasta los once mil dólares por persona, como quedara al descubierto en fuentes abiertas tras el accidente en Chiapas.

Se requiere también del mayor apoyo del gobierno de Estados Unidos, primer beneficiario de que la migración se reduzca. En ello debe reconocerse la iniciativa del presidente Biden de movilizar mil doscientos millones de dólares en inversiones del sector privado a los países centroamericanos. Recursos que servirán para impulsar la seguridad alimentaria, el acceso a la salud, la capacitación laboral y la inclusión financiera.

Sin embargo, los retos no sólo son de gobierno, también de foros multilaterales como la ONU. Porque sus agencias son muy oportunas para la crítica, pero van a la zaga en la construcción de consensos regionales que sus oficinas debieran procurar. Por lo visto, en fuentes abiertas, el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular ha servido a Naciones Unidas más como una iniciativa propagandista que como una plataforma para la continuidad de acuerdos que velen por la dignidad de las personas. En este sentido, el horror y el fracaso no sólo es de los gobiernos, también es de Naciones Unidas. (Max Cortázar, Excélsior, Nacional, p. 17)

Pepe Grillo

Migrantes en la CDMX 

El manejo del contingente de migrantes que ha llegado a la CDMX será una dura prueba para las autoridades capitalinas. 

Ya se registró el primer zafarrancho y puede haber otros. La policía tiene que conducirse con profesionalismo y acompañar sus operativos con visores de Derechos Humanos. 

El ánimo es lúgubre por el impacto de la tragedia del tráiler en Chiapas, lo que ha puesto el tema de los migrantes en el radar de organizaciones internacionales como la ONU y la OEA. 

De modo que no hay margen de error. Buscar el equilibrio que asegure la protección de los migrantes, cuya vulnerabilidad es evidente, pero sin permitir acciones que desestabilicen a una ciudad que siempre ha sido generosa con los visitantes. (La Crónica de Hoy, Nacional, p. 9)

Hechos y susurros // Tragedia migratoria

La realidad del flujo migratorio latinoamericano por México con destino a los Estados Unidos de América, la vimos en la volcadura del tráiler en el que grupos de la delincuencia trasladaba aproximadamente 200 migrantes en condiciones infrahumanas, perdieron la vida 55 ciudadanos centroamericanos, 106 fueron hospitalizados y algunos migrantes a pesar de sus heridas continuaron su camino a la esperanza de transformación de su vida. 

Ante este hecho, coincido con la calificación que el veterano político Porfirio Muñoz Ledo expresó al referirse a lo ocurrido en Chiapas: “No fue un accidente, es un crimen de lesa humanidad” 

Y así es, el tráfico de personas es una de las facetas criminales de la delincuencia organizada. Por ello, los cancilleres y embajadores de México, Guatemala, Ecuador, Nicaragua, Honduras, República Dominicana y Estados Unidos de América, se comprometieron a crear un Grupo de Alto nivel para investigar la red trasnacional de traficantes de personas que provocaron la tragedia en el Estado de Chiapas. 

La tragedia tiene culpables sin castigo y las autoridades de la zona saben que existen los polleros, los choferes, los jefes de las bandas que arman la logística y corrompen a las autoridades migratorias. Y como siempre, solo hablan de endurecer las sanciones. 

Un fatal accidente descubre males mayores en materia migratoria, de seguridad, de enfrentamientos de carteles y la incapacidad de dar seguridad y trabajo a los cientos de miles de hombres y mujeres que dejan sus lugares de origen buscando un mejor futuro y en su movilidad encuentran muros cada vez más difíciles de cruzar . (Dolores Colín, 24 Horas, México, p. 6)

Quebradero // El fin de semana

La Basílica fue de nuevo la casa presencial de millones de fieles. Fueron momentos de respiro en medio de las adversidades; la lista es interminable, concentrémonos en seguridad, salud y economía. 

La fiesta no fue completa, porque granaderos enfrentaron a los migrantes, quienes llevaban más de 25 días caminando, que querían con razón llegar a la Basílica. 

“Queríamos una llegada ordenada”, suponemos que pensaban en lo que el Gobierno federal hace en la frontera sur. (Javier Solórzano, La Razón, La dos, p. 2)

Pulso político // Urge Cárdenas quitar territorio a delincuencia

Más que con cuidado deberán actuar las autoridades de CDMX, ahora que la capital está llena de peregrinos y migrantes, que coincidieron en arribar a la Basílica de Guadalupe, ante el riesgo de enfrentamientos con los efectivos policíacos, como ya sucedió a la entrada de algunos de esos contingentes, procedentes de Centroamérica.

Dos interpretaciones gubernamentales, de los principios de política exterior de México, en los casos de Nicaragua y Perú. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 9)

Sin miedo // Migración infantil

”Nos fuimos de Belice porque ahí casi no encontramos comida. En México son amables porque nos dan comida. Aunque hay algunas (personas) que no lo son. Hay unos que nos dicen que nos vayamos a nuestro país”, dijo Cristian al noticiero de Ciro Gómez Leyva en Imagen Noticias. 

Cristian tiene nueve años de edad, migró hace un año a nuestro país y trabaja en las calles de la Ciudad de México vendiendo dulces, tres horas al día, para ayudar a los gastos de la casa. 

La semana pasada, 22 adolescentes de entre 15 y 17 años y un niño de 3 años, en su mayoría de nacionalidad guatemalteca, fueron atendidos en diferentes hospitales de la zona tras el accidente carretero en Chiapas, donde un tráiler volcó, costándole la vida a 55 migrantes, de acuerdo con Protección Civil del estado. 

Un trágico accidente que nos muestra que el fenómeno de la migración cada día va en aumento y que tiene rostro de niñas, niños y adolescentes. 

Maripina Menéndez, directora de Save the Children en México, ha dicho y dicho bien, que un accidente suele ser un evento aislado que no puede ser prevenido, pero que lo ocurrido en Chiapas no es el caso, ya que pudo haberse evitado, y en eso coincido totalmente. 

“Podemos prevenir la muerte de quienes migran, incluyendo a niñas y niños, si el Gobierno garantiza sus derechos, en lugar de poner más trabas, bien sea por acción u omisión”, asienta. 

Maripina afirma que lo que ocurrió en Chiapas es una muestra más de la ausencia de estas rutas seguras para quienes transitan por el país, y de las prácticas de contención que se siguen implementando en México, que llevan a las familias a tomar medidas más desesperadas para poder huir del inmenso riesgo que corren en sus países. 

“Desde Save the Children seguiremos levantando nuestra voz hasta que niñas, niños y adolescentes migrantes estén a salvo. Hasta que los gobiernos implementen políticas de protección que incluyan el traslado seguro de quienes están dejándolo todo en sus países y comunidades, para alejarse del altísimo peligro que enfrentan”, afirma. 

UNICEF para América Latina y el Caribe informó en abril que desde que comenzó el año 2021, el número de niños, niñas y adolescentes migrantes reportados en México ha aumentado considerablemente, pasando de 380 a casi 3 mil 500. 

Que en promedio 275 niños y niñas migrantes, entre ellos bebés, se encuentran en México todos los días, luego de ser detectados por las autoridades mexicanas, esperando para cruzar a Estados Unidos o tras ser retornados. 

Destaca que en los albergues mexicanos, los niños, niñas y adolescentes representan al menos el 30 por ciento de la población migrante. La mitad de ellos viaja sin sus padres y provienen en su mayoría de Honduras, Guatemala y El Salvador. 

Por todo lo anterior, me sumo a los llamados que hacen las organizaciones civiles al Estado mexicano, como Save the Children, en los cuales, en repetidas ocasiones, han pedido garantizar rutas seguras para la población en situación de movilidad. 

No podemos ser indiferentes ante el fenómeno migratorio, mucho menos cuando se trata de niñas, niños y adolescentes. La atención a ellos debe pasar por el respeto a sus derechos, de garantizarles un tránsito sin violencia y de brindarles acogida sin condicionamientos. (Josefina Vázquez Mota, La Razón, México, p. 10)

Tiempo nuevo // Migrantes: vulnerabilidad y hospitalidad

Hace más de 50 años las imágenes de los niños de Biafra representaron el daño de la guerra civil y la ausencia de gestión internacional para intervenir a tiempo en favor de los infantes; eran parte del retrato fracasado de la política como medio para evitar disputas en esa región del mundo.

Las fotografías icónicas hoy encuentran un símil en la migración; miles de personas en busca de garantías básicas de sobrevivencia. De Biafra a Siria, Afganistán, Guatemala, Honduras… Los desplazamientos de comunidades o grupos que buscan alejarse de la marginación estructural y la ausencia de oportunidades en sus países, preocupan por igual. Hombres y mujeres en busca de empleo o menores de edad que migran solos para encontrarse con sus familiares en otro país. 

Con altos niveles de vulnerabilidad, los migrantes están a merced de diversos riesgos en su camino. Víctimas de grupos de traficantes a los que pagan entre ocho mil y 13 mil dólares para ser llevados a Estados Unidos; sometidos a traslados inseguros que desatan tragedias como la de hace unos días en Chiapas; en peligro permanente de ser captados por redes de trata de personas y ante la posibilidad de encontrar a su paso manifestaciones de racismo y discriminación.

Este domingo, la caravana procedente de Centroamérica —integrada en su mayoría por personas de Honduras o Guatemala— llegó a la Ciudad de México y acampa ya en la Casa del Peregrino, luego de que no aceptaran hacerlo en un albergue habilitado en Santa Martha Acatitla.

La atención desplegada e instruida por la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, tiene dos ejes: la hospitalidad y el respeto a los derechos humanos, encaminados a garantizar seguridad y atención alimentaria, médica o de otro tipo a las casi 400 personas —entre ellas al menos 75 niñas y niños— en su tránsito hacia el norte. 

Ese camino representa retos para los gobiernos estatales que se incrementan a medida que aumenta la sensación de desamparo, el cansancio y la tentación de tomar a las ciudades en referencia como sitio final de su destino.

Coordinación y diálogo entre autoridades de todos los niveles y con los representantes de la caravana serán esenciales. En la capital nacional, el secretario de Gobierno, Martí Batres, ya se coordina con la presidenta de la CDHCM, Nashieli Ramírez.

Respeto e interés por sus necesidades mitigan los riesgos, aunque no son la solución. La atención a las causas que desatan las migraciones es la mejor opción y debe hacerse desde sus países de origen.

Otro riesgo es que en la proyección aparente de lo políticamente correcto algunos actores políticos utilicen el tema para afectar a otros… O la posibilidad de que se supedite a los migrantes a los intereses particulares de sus propios líderes. (Salvador Guerrero Chiprés, 24 Horas, México, p. 7)

Migrantes: pilar fundamental de la economía en México

El flujo migratorio que se vive en nuestro país, nos hace darnos cuenta de lo que viven día a día nuestros compatriotas en el camino hacia una mejor vida en busca de oportunidades económicas y bienestar.

Debemos entender que los migrantes no se van de sus respectivos lugares de origen por gusto, sino por necesidad, y nuestra responsabilidad como representantes de la población es asegurarnos de brindarles las mejores oportunidades en este camino.

A pesar de ser pieza clave en el desarrollo nacional, las anteriores administraciones no daban la seriedad a la atención del problema migratorio que tiene nuestro país, ahora y con la sensibilidad que caracteriza a nuestro Presidente, se ha dado atención con un plan para la organización del flujo migratorio y gestionando diplomáticamente, a través de la Cancillería, mejores condiciones y beneficios para nuestros connacionales.

Tan sólo en México, en los últimos 12 meses, las remesas alcanzadas fueron de 42 mil 168.3 millones de dólares, según datos de Banxico, lo que representa un máximo histórico para nuestro país.

En octubre de 2021, los ingresos por remesas se ubicaron en 4 mil 818 millones de dólares, lo que resultó en 12.47 millones de transacciones, con un promedio cada una de 384 dólares. Esto deriva en que las remesas que se enviaron desde el extranjero crecieron 25.08% respecto al mismo mes del año pasado.

Se está trabajando arduamente para la creación de más empleos mejor remunerados para que las y los mexicanos no se vean obligados a abandonar sus lugares de residencia en busca de una mejor vida, la cual les había sido negada por los gobiernos anteriores.

El 1 de diciembre, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos anunció un incremento de 22% al salario mínimo en todo el país. A partir del 1 de enero de 2022, será de 260.34 pesos en la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN) y de 172.87 en el resto del país.

En el Grupo Parlamentario de Morena del Senado de la República, bajo la coordinación del senador Ricardo Monreal Ávila y desde la Comisión de Hacienda y Crédito Público, la cual presido, se han impulsado reformas y atendido solicitudes y gestiones en favor de las y los migrantes de nuestro país, con el único objetivo de generar condiciones favorables para su desarrollo.

Es prioridad de la actual administración, a cargo del licenciado Andrés Manuel López Obrador, garantizar el trato digno para nuestros hermanos migrantes y establecer una relación bilateral, México-EU, en busca de mejores condiciones económicas para nuestros paisanos y para nuestro país, enalteciendo el nombre de México con dignidad.

Desde el Senado de la República, les decimos a nuestras y nuestros hermanos migrantes que no están solos y que tengan la confianza de que estamos trabajando pensando en ustedes, en México y en el bienestar de los mexicanos. (Alejandro Armenta Mier, Excélsior, Nacional, p. 23)

Puentes y cruces // Hacia el bicentenario de la relación entre México y EU

El pasado domingo 12 de diciembre conmemoramos el 199 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos. En el espíritu de celebrar este aniversario con miras al próximo bicentenario, destaco algunos resultados principales que han derivado del trabajo diplomático de la cancillería. Bajo la visión del presidente López Obrador y la dirección del secretario Ebrard hemos avanzado en una cooperación efectiva, centrada en el respeto mutuo, hacia el objetivo de bienestar común para nuestras comunidades en ambos lados de la frontera.

El constante trabajo diplomático entre México y Washington, D.C., refleja la prioridad que ambas administraciones otorgamos a la relación bilateral. Pero, en todos los casos, los espacios de diálogo se materializan en resultados concretos. Nuestro combate a la pandemia de covid-19 se tradujo en más de 13 millones de vacunas donadas; múltiples programas de vacunación transfronteriza que han beneficiado a más de 100,000 personas; además del respaldo a una cooperación multilateral más efectiva para avanzar en una distribución de las vacunas y medicamentos más igualitaria a nivel global.

Atendemos de manera conjunta los retos que plantea el cambio climático e implementamos acciones ambiciosas para atender las causas estructurales de la migración en la región. En ese sentido, trabajamos en una iniciativa que busca reducir la emisión de gas metano y carbono negro, dos áreas de oportunidad vitales para mantener el incremento de la temperatura global por debajo de los 1.5º Celsius.

En materia de cooperación internacional para el desarrollo, México y Estados Unidos lanzamos el programa Sembrando Oportunidades, que fortalece y complementa los esfuerzos de la Amexcid y la cancillería para implementar Jóvenes Construyendo el Futuro y Sembrando Vida en la región. Este proyecto tendrá un impacto, en una primera etapa, en más de medio millón de personas en la región.

Tan sólo este año, hemos reinstaurado, junto con Canadá, la Cumbre de Líderes de América del Norte. De manera bilateral hemos relanzado el Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN) y hemos propuesto una nueva visión de seguridad y cooperación anclada en la corresponsabilidad, la simetría y el respeto a la soberanía de cada país a través del Entendimiento Bicentenario, resultado del primer Diálogo de Alto Nivel de Seguridad (DANS) entre México y Estados Unidos.

En materia económica trabajamos para fortalecer las cadenas de valor binacionales, por ejemplo, en el sector de los semiconductores —esencial para el adecuado funcionamiento de nuestras industrias. Para avanzar en las estrategias del Entendimiento Bicentenario, el día de ayer, servidores públicos del gabinete de seguridad sesionamos en la cancillería a fin de coordinar las necesidades de cooperación con Estados Unidos, bajo la nueva visión centrada en la salud pública, la atención a las causas del crimen y la creación de mayor desarrollo en nuestras comunidades.

Si bien no dejarán de existir grandes retos en la relación México-Estados Unidos, es claro que el trabajo diplomático con la administración del presidente Biden y la vicepresidenta Harris contrasta con aquellas voces que auguraban el alejamiento entre ambos gobiernos. Los resultados alcanzados este año benefician a nuestros pueblos y marcan un nuevo capítulo en la historia de nuestra relación con Estados Unidos.

Bajo esta nueva arquitectura de la relación bilateral, hacia los 200 años de relaciones diplomáticas, presentaremos una serie de seminarios, reflexivos y plurales, a fin de estudiar y entender mejor el pasado, presente y futuro de nuestros lazos mutuos. El programa para este 199 aniversario contempla mesas de análisis organizadas en conjunto con el Instituto Matías Romero, el Acervo Histórico Diplomático, la red consular, el Instituto Cultural de México en Washington, D.C. y la embajada de México en Estados Unidos. (Roberto Velasco, Excélsior, Nacional, p. 22)

Capitanes

Enfocado en remesas

A principios de este año, la fintech PagaPhone SmartPay, que encabeza el mexicano Ulises Téllez, lanzó su plataforma para recibir de manera digital remesas de paisanos que viven y trabajan en Estados Unidos, sin hacer filas ni tener que trasladarse a establecimientos comerciales para hacer el cobro.

Dicha plataforma se lanzó de la mano con Money Gram.

Una vez que se corroboró la utilidad que tiene el servicio para los migrantes, Téllez anunciará hoy el lanzamiento de “Envíos Internacionales” con las empresas Ripple y Remitee, con el que extranjeros que viven en México podrán enviar dinero a países como Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Venezuela, Estados Unidos y España. El servicio se extenderá a otros países de Europa y Asia próximamente.

El tema de las remesas ha tenido auge, pues según cifras oficiales en octubre se recibieron 4 mil 693 millones de dólares, un avance de 7.68 por ciento, el más alto a tasa mensual desde enero.

Los ingresos por remesas crecieron 25.6 por ciento anual de enero a octubre a 42 mil 168 millones de dólares, un nivel récord, por lo que se trata de un buen segmento de negocio. (Reforma, Negocios, p. 3)

El Correo ilustrado // Utopía sobre un solo país centroamericano

Sé que es una utopía, pero, ¿por qué los países de Centroamérica no se unen para formar uno solo? de esta forma, entre todos constituirían una nación con más posibilidades de desarrollo social, económico y político.

Juntos tendrían poco más de 61 millones de habitantes. Más o menos la mitad de los que tiene México. Esta futura integración en un gran país podría ayudar a resolver la intensa migración hacia el norte, de los hermanos centroamericanos. Pues ahora parece ya inmanejable. Y los países del norte del continente no encuentran cómo darle solución.

Claro, entre esos países hay notables diferencias en su desarrollo y en su bienestar económico, pero como hermanos centroamericanos deberían darse la mano y encontrar las coincidencias de su pasado y de sus culturas semejantes. Es una utopía para resolver los problemas que por cierto ya también son nuestros. (Héctor Ortiz Sosa, La Jornada, p. 2)

Cartones

carton 1

(Jabaz, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Muertes por doquier

carton 2

(Magú, La Jornada, Política)

cartón 3

(Perujo , El Economista, Política)

Trata de migrantes

carton 4

(Fer, El Universal, Nación, p. 17)