Ayer, al salir de una reunión con empresarios, el embajador Christopher Landau declaró que el tema de la seguridad preocupa a su país. “Sin seguridad no puede haber crecimiento económico y prosperidad”, un axioma que no es aceptado por el presidente López Obrador, cuando menos en público. Se sabe que el gobierno de Trump seguirá presionando para la captura de capos. Una vez superado el tema del muro y migración, la lucha contra las drogas será la nueva bandera de campaña. Quizá pronto reportaremos más operativos como el del 29 de enero. (Carlos Zúñiga, El Heraldo de México, Opinión, p.5)
El tema de las desapariciones suele llamar la atención de manera intermitente. En el ámbito nacional adquirió recientemente relevancia con la presentación del informe sobre fosas clandestinas y personas desaparecidas por parte de la Comisión Nacional de Búsqueda el pasado 6 de enero. No era para menos: 61 mil 637 personas desaparecidas constituyen una tragedia, no solo para quienes son cercanas a ellas sino para la sociedad en general y para el Estado mexicano. Los casos reportados sobrepasan a los de países afectados por la misma práctica, como Guatemala, con 45 mil, o Argentina, con 30 mil. En el estado de Jalisco las repercusiones del informe han coincidido con la realización de un foro sobre el tema en el ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara, y con la discusión que se ha dado en el Congreso local, desafortunadamente poco concurrida por legisladores, de cara a la aprobación de leyes relacionadas con este crimen. (Luis Arriaga, Reforma, Opinión, p.10)
La migración individual es entendible y justificable, pues representa el legítimo deseo que tiene todo ser humano de dejar atrás la pobreza y buscar mejores oportunidades para sus familias, así como huir de la violencia criminal que acosa a la población vulnerable. Esta migración que es natural y espontánea, debe ser tolerada por razones humanitarias. Por tanto, este debiera ser un derecho humano con reconocimiento global
Sin embargo, es evidente que el fenómeno de caravanas de migrantes, bien organizadas, responde seguramente a un interés ajeno, quizá de gente que embauca y engaña a segmentos de población en posición vulnerable que está desesperada y la induce a que viaje en busca de una oportunidad inexistente, cuando todos sabemos que la frontera de Estados Unidos está cerrada a los indocumentados. Por tanto, la migración colectiva e inducida, como parece ser el de las caravanas migrantes, es un fenómeno muy diferente. (Ricardo Homs, El Universal, Opinión, p.13)