MIENTRAS el gobierno federal sigue cerrando los ojos y abriendo las puertas a las oleadas de migrantes, en Chihuahua el asunto ya está alcanzando niveles de crisis humanitaria. Cosa de ver los cientos de mujeres y hombres, sobre todo de Venezuela, que el domingo irrumpieron por la fuerza en el puente internacional de Ciudad Juárez-El Paso.
CON TODO y que ha tratado de mantener una relación harto cordial con la 4T, la gobernadora Maru Campos alzó ahora sí la voz para reclamar por la ausencia, por no llamar inoperancia, del Instituto Nacional de Migración. Y es que el gobierno federal deja pasar a los migrantes, pero quienes tienen que hacerse cargo de “atenderlos” son las autoridades estatales y municipales; así como organismos civiles y hasta religiosos. No parece muy humanista eso de dejar a los más necesitados a su suerte. (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
La ola de migrantes desesperados está copando la capacidad de atención de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados. Era previsible el aumento acelerado de solicitantes de asilo, y son necesarios más recursos y más trabajo. Si el gobierno no se pone las pilas, el asunto puede convertirse en un problema social. (La Crónica de Hoy, Pp)
DE ESTO Y DE AQUELLO…
Se duda que los paisanos, que desde hace años cruzaron con dificultades y peligros la frontera con Estados Unidos, que trabajan y viven desde entonces allá con sus familias, vayan a tomar muy en serio el exhorto de la Cancillería de “defender a México” de las amenazas injerencistas y ataques de congresistas o, de plano, de que no voten por los candidatos del Partido Republicano en las próximas elecciones.
Lo que los legisladores de ese partido y también del Demócrata, han señalado e insisten en ello, es que como el Gobierno mexicano, en vez de combatir, solapa y poco hace frente a la brutal violencia de los cárteles de la droga, a éstos se les declare terroristas para que tropas estadounidenses vengan a hacer lo que ni fuerzas federales y estatales pueden. (Francisco Cárdenas, La Razón, México, p. 10)
El canciller Marcelo Ebrard anunció ayer que sostuvo una plática con el secretario de Estado de Estados Unidos, Anthony Blinken, con miras al próximo encuentro del Entendimiento Bicentenario que se llevará a cabo en Washington.
Ebrard dice que los principales temas a tratar es la cooperación contra el fentanilo y las armas entre ambos países. Claro, también está el tema migratorio y de seguridad que ha generado una relación tensa entre ambos países.
Hace poco tiempo platiqué del tema de las armas y el fentanilo con Marcelo Ebrard. Su postura es sólida ante estos temas, así que seguramente lo que me dijo en entrevista ha sido lo que se platica con las autoridades estadounidenses.
El fentanilo ha sido una tragedia por las más de 120 mil muertes que ha generado en un año en Estados Unidos, pero sin duda, si no se controla será también un problema de adicción gravísimo en México.
El canciller Ebrard me cuenta en la entrevista que Estados Unidos también tiene responsabilidad en la producción de fentanilo: “Con todo respeto, la pandemia del fentanilo la crearon ellos y tú podías comprar fentanilo, que se desarrolla en 1959, lo sintetizó un genio belga que se apellidaba Janssen”.
“¿Para qué hizo el fentanilo? Para operaciones, la obsesión de Janssen era el manejo del dolor, y lo diseñó para operaciones muy complejas de 7 u 8 horas, lo que llamamos sueño profundo, por ejemplo. Para una operación a corazón abierto necesitas usar fentanilo, fue un gran cambio, se usó desde los años 60 y hasta fines de los 90. En esa época, una empresa farmacéutica de Estados Unidos que se llama Purdue, pide permiso federal con un estudio falso que dice que el fentanilo no es adictivo.
“Pide permiso para empezar a usar las pastillas azules de fentanilo para cáncer, dolor de cáncer y se lo dan como alternativa a la morfina y otras cosas, otros opiáceos”, explica. (…)
Marcelo Ebrard asegura: “Sí, pero ¿cómo se creó la pandemia? ¿Quién creó la pandemia? Ésa es la pregunta que me estás haciendo y si le toca a México esa culpa, no. Purdue saca el permiso y se va de cáncer, que fue un negocio de 2.5 billones de dólares al año, estamos hablando de mucho dinero y se pasan a analgésico general porque no era adictivo, y esto llega hasta el periodo de Obama, cuando se asustan por los muertos y entonces lo prohíben, antes lo podías comprar en Walgreens en las esquinas, la prohibición del fentanilo es cuando rebasan las muertes y es obvio.
¿Qué le piden a México? ‘Controla los precursores químicos, que producen esto que nosotros generamos, esta pandemia que nosotros creamos’. Nosotros lo que estamos diciendo es: Perfecto, nos interesa actuar en contra de esto. (…)
Marcelo Ebrard asegura que para México es clave reducir el flujo de armas porque si no, no podemos reducir la violencia. (…)
Hoy, la situación entre ambos países es bastante más tensa de lo que se estaba viviendo hace dos meses cuando platiqué con el canciller, pero la relación con los Estados Unidos, con una frontera que compartimos de millones de kilómetros es indivisible, así que se tendrán que llegar a acuerdos a los que no será nada fácil.
Además de las sociedades comerciales, el control de armas y el de drogas, cada uno de los presidentes tanto de México como de Estados Unidos están haciendo política para su gente. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 16)
El secuestro de cuatro estadounidenses exacerbó las tensiones bilaterales y descarapeló la historia oficial sobre la seguridad.
En las mañaneras frecuentemente se alaba la estrategia de atacar las causas de la violencia a partir del apotegma presidencial: “el mal hay que enfrentarlo haciendo el bien“. Las cifras agregadas parecieran confirmarlo. En Matamoros los homicidios dolosos pasaron de 61 en 2018, a 46 en 2022.
La versión se tambaleó cuando el 3 de marzo secuestraron en esa ciudad a cuatro estadounidenses. Un ciudadano anónimo filmó en su celular un minuto y 4 segundos de imágenes mostrando cómo los sicarios aventaban a una pick up a dos muertos y a dos heridos. En pocas horas el video se reprodujo más de 2.5 millones de veces, además de quienes lo vieron por televisoras o lo compartieron por WhatsApp.
En Estados Unidos se desencadenó la furia acumulada contra México acusado de laxitud en el contrabando del fentanilo y en el combate a los cárteles. Dos congresistas increparon a Andrés Manuel López Obrador con una pregunta hiriente: “¿Representa a los cárteles o a la gente?”. El Presidente les respondió con el trato reservado a sus opositores mexicanos y amenazó con “llamar” a los mexicanos en Estados Unidos a no votar por los republicanos.
Por otro lado, en Matamoros la política de seguridad mostró una consistencia de papel maché: brillante por fuera, frágil por dentro. Hacen falta antecedentes. Matamoros no tiene policía municipal desde 2011; la desaparecieron por estar al servicio de la “maña”. La seguridad la tomó el gobierno estatal quien también quitó el C-5 a la ciudad. Se lo llevó a Reynosa desde donde atiende a los casi dos millones de personas distribuidas entre Nuevo Laredo y Matamoros. Según Hugo Reyna es una institución rebasada porque solo tiene cuatro personas por turno para atender las cámaras y las 1,600 llamadas recibidas cada hora (El Mañana, Reynosa, 8 febrero).
Eso explica lo acontecido el día de los secuestros. Se dieron a las 11:45 am en las céntricas calles de la Primera y Lauro Villar y frente a cámaras gubernamentales; las fuerzas de seguridad tardaron en llegar 45 minutos. En la CDMX (también gobernada por Morena), por el C-5, la policía llega antes de cinco minutos.
El trasfondo es preocupante. Parece que la 4T permite que el Cártel del Golfo (CDG) controle Matamoros siempre y cuando contenga la violencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). En su columna para El Financiero del 8 de marzo, Raymundo Riva Palacio cita un documento de Guacamaya Leaks para asegurar que el CDG tiene la “protección y el apoyo de la Policía Estatal y de la Guardia Nacional para enfrentar al CJNG”.
En Guacamaya Leaks hay otros documentos que parecieran confirmar el entendimiento entre la 4T y el CDG. En el diagnóstico del Centro Regional de Fusión de Inteligencia (Cerfi) Noreste de febrero de 2020 se reconoce que Matamoros es el “bastión histórico” de esa organización, en donde tiene la “mayor capacidad financiera y operativa en Tamaulipas”. El 4 de noviembre de 2020 el Cerfi recomendaba a la Semar, la Sedena, la GN y la SSP-Tamaulipas que incrementaran la “presencia disuasiva en Matamoros” para “evitar acciones violentas entre las distintas facciones que pudieran derivar en afectaciones a la población”. A reserva de que el Cerfi explique estas líneas, pareciera que la misión es dejar en paz al CDG siempre y cuando controle la violencia.
Esta interpretación se fortalece con el mensaje dejado por el CDG junto a los presuntos autores materiales del secuestro; los entregó amarrados y listos para ser procesados porque habían actuado “bajo su propia determinación e indisciplina y en contra de las reglas del CDG” que “sí respeta la vida y la integridad de los inocentes”.
A propósito de inocentes, el Presidente lamentó lo ocurrido a los estadounidenses, pero no dedicó una sola palabra durante las cinco mañaneras en que habló sobre Matamoros a Arely Pablo Servando, una madre soltera de 33 años que murió por una bala en la cabeza recibida durante el secuestro. Como en otras ocasiones, seguimos viendo a un Presidente sin empatía hacia las víctimas y miope ante el fracaso de su estrategia de seguridad. (Sergio Aguayo, Reforma, Opinión, p. 11)
En casi una semana al menos ocho mujeres han desaparecido en Guanajuato, donde las autoridades se limitan a decir sobre este, y varios casos más, que “lo lamentan” y que “se atiende bajo el protocolo respectivo”.
Sobre el posible paradero de las víctimas, las causas de su desaparición o información de las líneas de investigación, si es que las hay, no mencionan nada, mientras cientos luchan con la angustia de no encontrar a una familiar en un estado, Guanajuato, en que cada tres días desaparece una menor de edad.
El 7 de marzo, en el camino a San José de Guanajuato, Paulina Berenice Reséndiz, de 25 años de edad; Mariana Gutiérrez, de 19; Yoselín Daniela Zamora, de 20; Sandra Daniela Paredes, de 24; Gabriela Barbosa, de 48, y Rosa María Ramírez, de 42 años, desaparecieron sin que se conozcan datos que puedan llevar a dar con su paradero. A los dos días de la desaparición, Juana Cecilia Paredes González, de 28 años, hermana de Sandra Daniela, acudió a la fiscalía del estado para rendir su declaración con la intención de recabar datos que pudiesen ayudar a la investigación, al salir de ahí también desapareció.
El 25 de febrero tres mujeres nacidas en México, con ciudadanía estadunidense y radicadas en Texas, las hermanas Maritza Trinidad y Marina Pérez Ríos, y su amiga Dora Alicia Cervantes Sáenz, viajaban en una camioneta vieja con la intención de vender ropa de este lado de la frontera, en Montemorelos. La última vez que se les vio fue en el centro del municipio de China. Al parecer tomaron la carretera equivocada para dirigirse, en lugar de a Montemorelos, al municipio de Méndez, Tamaulipas, zona que ese día se registró un violento enfrentamiento entre militares y presuntos miembros de un grupo delictivo. No se sabe nada de ellas.
Por límites de jurisdicción la búsqueda de las tres mujeres corresponde a autoridades de Tamaulipas, quienes, a la fecha, no se han comunicado con los familiares. En contraste con lo sucedido en Matamoros, donde las investigaciones para dar con los ciudadanos estadunidenses secuestrados el viernes 3 de marzo llevaron en pocos días a la localización de dos sobrevivientes y los cuerpos de dos asesinados, no ha existido el mismo interés, tanto por parte de autoridades mexicanas como estadunidenses, en dar con el paradero de las tres mujeres de nacionalidad mexicana y ciudadanía estadunidense.
En 2022 más de ocho mujeres al día desaparecieron en el país; se registró la desaparición de 2 mil 479 mujeres, dato que no contempla una cifra negra que, de acuerdo con especialistas, no es menor, así como tampoco lo es la de feminicidios; 957 fueron registrados el año pasado, pero este número parece estar lejos de la cifra real de un delito sobre el que las autoridades han señalado que “les cuesta más trabajo consignar y judicializar que un homicidio doloso”, delito que, por cierto, el año pasado registró una cifra de 2 mil 807 casos.
La angustia, el desamparo, la indignación y la impotencia se acumulan ante un añejo machismo que se alimenta de la impunidad propiciada, en mucho, por autoridades que parecen tasar en dinero la vida de las personas. ¿Por qué se investigan sólo los feminicidios que llegan a las primeras planas?
Recordemos a las muertas de Ciudad Juárez, obreras asesinadas ante la inmovilidad por parte de la policía y la entonces procuraduría; las autoridades no investigaron. ¿Por qué? Les costaba muy caro. En México el modelo neoliberal acentuó la percepción del valor económico de las personas: somos por lo que valemos en dinero, por lo que podamos comprar hasta el día de nuestra muerte, por ello una compañía de seguros le pone precio a una vida de acuerdo con la cantidad de recursos que genera. Lo mismo sucede con lo que un sicario cobra por asesinar a alguien, el tabulador es el mismo, no vale igual la vida, o la muerte, de un pobre que de un rico.
¿Cuánto valía para ese tabulador la vida de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez? ¿Cuánto cuesta en dinero una investigación de feminicidio? Para las autoridades investigarlos no era negocio y parece que tampoco lo es ahora a menos que el delito llegue a las primeras planas y, entonces, el no investigarlo cueste más caro que el desembolso que la investigación requiera.
Las desapariciones de mujeres y feminicidios son tema pendiente. Salvo casos aislados, como la presión ejercida por el Gobierno de la Ciudad de México para evitar que la fiscalía de Morelos encubriera el feminicidio de Ariadna Fernanda, hay que reconocer y atender el doloroso hecho de que en México a diario aparecen cuerpos de niñas y mujeres sin vida, mientras cientos de familias buscan, en absoluto desamparo, a sus desaparecidas. (Juan Becerra Acosta, La Jornada, Opinión, p. 16)
La diplomacia mexicana, como el movimiento político que la dirige, genera un cierto folklore, y al otro lado de la banda está el ridículo.
Si un embajador interpretara de manera literal las palabras del presidente López Obrador y del secretario Ebrard, viviría en otro mundo, quizá muy parecido a Macondo.
El soldado Marcelo Ebrard coloca sobre su cabeza un casco color verde y calza unas botas de guerra para decir: “Yo le contestaría que, sobre mi cadáver, porque jamás permitiríamos que se use la fuerza de otro país en nuestro territorio”.
Ebrard, quien también interpreta el papel de precandidato presidencial, se refiere a lo dicho por el congresista Dan Crenshaw. El republicano propone que el ejército estadounidense combata a cárteles del narco.
El sábado, un grupo de embajadores acreditados en México, recibieron una llamada de un funcionario del gobierno para informarles que el viaje a Yucatán al que se les había invitado por parte de la SRE se cancelaba debido a un viaje de Ebrard de última hora a Washington. El viaje a Yucatán estaba programado para el lunes y formaría parte de la estrategia de campaña del secretario y precandidato Ebrard. Ya lo hizo el 2 de febrero. Fueron 65 embajadores a Puerto Peñasco, Sonora, para que conocieran el Plan Sonora en energías limpias y una planta de energía solar.
La forma más eficiente para dopar las encuestas es generar un conflicto con Estados Unidos. El nacionalismo, cohesiona; el ultranacionalismo, idiotiza. Nada mejor que ver a un ejército de zombis pidiendo guerra contra el vecino.
Era costumbre que en las películas de El Santo se podrían observar trucos mal elaborados por la producción, pero la identidad encubierta del luchador enmascarado aportaba el principal atractivo de las historias.
A Ebrard se le ven hilos en sus trucos.
La propuesta de Dan Crenshaw no tiene posibilidad de llevarse a cabo; se trata de una entre miles que hacen los congresistas en cada periodo. Por cierto, también William Barr piensa en el mismo sentido que Crenshaw, pero ya no es funcionario.
Una respuesta de Roberto Velasco a los congresistas que piden la intervención, era más que suficiente, pero sobre todo, inversiones en lobbying y en thintanks ayudarían a solucionar este tema, entre muchos otros.
Pero la oportunidad no la dejó pasar AMLO. Sobre todo, luego de que en una conferencia de prensa comparara la seguridad de México con la de Estados Unidos.
Lo grave es la realidad de México: la inseguridad. Es el principal problema que debería de solucionar AMLO, sin embargo, el presidente sortea su responsabilidad al señalar que Estados Unidos es más inseguro. Falso.
Murió Kenzaburo Oé, estupendo escritor japonés. Fue autor de la siguiente frase que AMLO y Ebrard deberían de reflexionar: “Si mientes para salir de un apuro, tienes que hacerlo de una manera que no necesites volver a mentir cuando se sepa la verdad”. (Fausto Pretelin Muñoz de Cote, El Economista, GeoPolítica, p. 42)
La última vez que Reino Unido coronó a un monarca llamado Carlos fue en el año de 1660 y las islas británicas vivían la turbulencia producida por la Guerra Civil Inglesa. A la era de Carlos II se le terminó conociendo como la restauración. Si los británicos tuvieran que elegir una predicción para la hoy naciente era de Carlos III de Windsor, sin duda les gustaría que fuera similar.
Reino Unido vive un momento trascendental, fruto de sus múltiples crisis, varias de ellas autoinfligidas. En palabras del escritor Antoine de Saint- Exupéry, el ser humano se descubre cuando se mide con un obstáculo. Lo mismo sucede con las sociedades y las naciones, a quienes las crisis transforman para bien o para mal.
Entrado el 2023, la palabra crisis es frecuente en el vocabulario británico. Los remanentes de la pandemia, la guerra en Ucrania, inflación, crisis climática y por supuesto, el Brexit, que ha traído consigo 5 primeros ministros. Es en este marco que, acostumbrado al protagonismo, Reino Unido busca definir su lugar en el mundo y para lograrlo, el primar paso parece ser el recientemente firmado Protocolo de Windsor, que busca normalizar el comercio en Irlanda del Norte y poner punto final a la espinosa salida de la Unión Europea. Si el primer ministro Rishi Sunak logra impulsar el acuerdo por el parlamento, bien podría ser la primera piedra en el camino de la redención.
¿Como redefine su sentido una otrora gran nación en crisis? Para el gobierno de Rishi Sunak el camino parece claro: estabilidad política, enmendar las relaciones con sus vecinos, reencontrar viejas amistades, crear nuevas alianzas, impulsar el comercio y defender el orden internacional liberal. El pragmático Rishi Sunak ha buscado traer la “normalidad” a la política británica al intentar sacarla de los tabloides a los que Boris Johnson y Liz Truss nos acostumbraron; normalidad es la palabra mas escuchada en Whitehall.
En cuanto a viejas amistades y vecindades, la guerra en Ucrania tuvo como consecuencia el acercamiento entre Londres, Paris y Bruselas –Berlín es tema para otro momento. Para Reino Unido, esto represento el momento de tender puentes a sus aliados europeos y hacer valer las palabras de Theresa May votamos salir de la Unión Europea, no de Europa. El resultado son el Marco de Windsor para normalizar el comercio en Irlanda, el flamante acuerdo entre Londres y París para cooperar en materia migratoria y el liderazgo británico en el apoyo a Ucrania.
En su búsqueda de nueva identidad, Reino Unido también construye nuevos puentes. Un cordial acercamiento con el primer ministro de India, Narendra Modi, así como la flamante alianza de defensa entre Estados Unidos, Australia y Reino Unido son evidencia del tan deseado “pivote al oriente” que buscan en Londres. Sumado a esto, Reino Unido continúa en la frenética carrera por cerrar acuerdos de libre comercio con la mitad del orbe democrático.
El rumbo dista de ser perfecto, al grado que, por momentos, parece que el Reino Unido ha perdido su brújula económica y moral. La reciente ley de migración propuesta por el gobierno de Sunak, es poco menos que una prohibición al derecho humano de asilo humanitario.
En un episodio irrisorio de censura, la prestigiosa BBC suspendió a un comentarista deportivo por una crítica política al gobierno, después tuvieron que retractarse. Mientras por un lado se defiende con justicia la soberanía de Ucrania, el Reino Unido se niega a escuchar el fallo de la Corte Internacional de Justicia y regresar sus tierras ancestrales al pueblo Chagosiano, que fue injustamente expulsado en 1965 de sus islas que hoy albergan una base militar.
Reino Unido tiene ante sí la oportunidad de redefinirse ante la crisis e inaugurar la era de Carlos III como una de reencuentro y liderazgo en la lucha contra el cambio climático, defensa de los derechos humanos, democracia y multilateralismo; todos conceptos que se se escuchan con frecuencia en Westminster.
La historia nos muestra que las crisis cambian a las sociedades; estamos en proceso de entender como la era de la multi-crisis ha cambiado a Reino Unido y Europa, regiones que hasta hace muy poco navegaban sin sentido ni propósito claro. (José Roberto Cabral Durán, Miembro de la Unidad de Europa+ del COMEXI. Economista por la Universidad Anáhuac, Maestro en Política Publica por el University College London y Vicepresidente de riesgos en Teneo, El Sol de México, Análisis, p. 12)
Sabido es que los mexicanos no somos muy propensos que digamos a presumir nuestros logros. Por alguna razón histórica, de naturaleza freudiana, le prestamos más atención a las desdichas que a las fortunas. Yo lo tengo medido. Los artículos que dedico a cosas positivas se leen menos que cuando critico negativas.
Pero eso no quiere decir que sucumbamos a nuestra idiosincrasia y dejemos de hablar de lo que va bien en México. Hoy quisiera hacerlo sobre el turismo médico, que viene creciendo como la espuma, generando mucho valor económico.
De acuerdo al estudio Oportunidades de mercado y perspectivas del turismo de salud en México, de la consultora Deloitte publicado en 2019, la industria del turismo médico en nuestro país “ha crecido a un ritmo anual promedio de 33.7% entre 2013 y 2018. Se espera que para 2023 alcance un valor de diez mil millones de dólares”. Nada mal.
Al parecer, la gran mayoría de los turistas médicos (el 77%) provienen de las poblaciones fronterizas del sur de Estados Unidos. Son, desde luego, entidades muy prósperas, como California y Texas.
De acuerdo con cifras del gobierno de EU, con todo y la implementación del Obamacare, todavía existen alrededor de 27.5 millones de estadunidenses que no tienen seguro médico. La mayoría son gente de hogares de bajos ingresos, en particular afroamericanos e hispanos.
Al no poder pagar los exorbitantes precios que se cobran por los servicios médicos en Estados Unidos, tienen como alternativa venir a México. Pero no es un mercado muy rentable que digamos. Son pacientes desesperados, sin mucho dinero. Naturalmente, prefieren tratarse con médicos de dudosa reputación en México, en clínicas francamente patito, a quedarse sin hacer nada del otro lado del río Bravo.
Lo que sí ha resultado un negocio exitoso son las cirugías y tratamientos que no cubren los seguros estadunidenses. Destacan dos: odontología y cirugía plástica. Estos procedimientos cuestan una fortuna en Estados Unidos. Al cruzarse a México puede hacer un ahorro sustancial de hasta 80% en los costos. Pero, además, en este rubro sí hay buenos doctores y clínicas que ofrecen servicios de primer nivel. Incluso se venden paquetes completos que incluyen transportación, hospedaje y hasta entretenimiento para el paciente y acompañantes. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 11)
Cartones

(Garci, El Financiero, Opinión, p. 28)
No al Intervencionismo

(Nerilicón, El Economista, El Foro, p. 46)