Opinión Migración 150523

Pepe Grillo

Incertidumbre peligrosa

La incertidumbre se apoderó del fenómeno migratorio. Las viejas reglas dejaron de existir y las nuevas todavía están en el limbo tanto aquí como en Estados Unidos. Parece que el final del Título 42 los agarró distraídos en otros asuntos. 

Nadie sabe bien a bien a qué atenerse y eso hace todavía más peligrosa la travesía de los migrantes por territorio mexicano rumbo a la frontera con Estados Unidos.

En el caso mexicano hay una irregularidad inadmisible. El Instituto Nacional de Migración atraviesa una Zona de penumbra. El comisionado Garduño todavía está en el cargo, a pesar de que pesan sobre él acusaciones gravísimas y que está en la mira de la justicia dentro y fuera del país.

La Secretaría de Gobernación se lava las manos y la cancillería se hace cargo de un asunto sobre el que no tiene líneas de mando. El caos avanza.

La ecuación es simple y preocupa: a mayor incertidumbre, más vulnerabilidad para los migrantes. (La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)

Pregunta sin ofensa // Ineludible rendición de cuentas de Fuerzas Armadas

Y en Pregunta Sin Ofensa:

Mientras su titular enfrenta un proceso penal por la muerte de 40 migrantes en Ciudad Juárez, el Instituto Nacional de Migración, determinó suspender los permisos para que los migrantes transiten por territorio nacional, lo que se suma al cierre de 33 estancias migratorias en todo el país. Pese a ello, el Gobierno de la 4T asegura preocuparse y ocuparse de la crisis migratoria, vaya incongruencia. (Karina Aguilar, 24 Horas, CMDX, p. 7)

Fuera del aire // Los polleros y sus cómplices

Expiró la norma implementada por el gobierno de Donald Trump que permitía la expulsión inmediata de migrantes a México. Los regresaban en cuestión de minutos a este lado de la frontera para evitar contagios por Covid, pero una vez superada la emergencia sanitaria, acabó el llamado Título 42. Eso ha generado una nueva crisis en una región donde ya de por sí hay un caos permanente. Personal de migración en la Unión Americana estima que el número de cruces fronterizos podría triplicarse. Es por ello que el gobierno de Joe Biden envió a inicios de mayo a 1500 militares a la frontera.

A partir del jueves pasado es el Título 8 el que sigue vigente. Este obliga a quienes quieran pedir asilo a hacerlo vía digital desde sus países de origen. Solo con ese requisito pueden presentarse ante las autoridades estadounidenses para ver si se les otorga ese beneficio. El proceso puede durar meses o incluso años. En ese lapso ocurren todo tipo de atropellos y abusos.

Para México el reto es inmenso. Solamente el primer día en que se implementó la nueva normatividad, regresaron a nuestro país a casi mil personas. En la ciudades de la frontera norte los albergues están desbordados, hay campamentos improvisados y los retos de seguridad aumentan todos los días.

Las autoridades municipales no tienen la capacidad ni los recursos para atender esa problemática. En la frontera sur hay cada vez más elementos de la Guardia Nacional con el objetivo de frenar el acceso a los migrantes. Además, el Instituto Nacional de Migración (cuyo titular, Francisco Garduño, está vinculado a proceso) anunció el cierre de decenas de estaciones migratorias y dio la orden de no otorgar más permisos de libre tránsito por el país.

No es la primera vez que se endurecen las medidas para tratar de disminuir el flujo de personas que buscan llegar a Estados Unidos. Sin embargo, ningún intento ha detenido a la migración. Al contrario, se trata de un fenómeno económico creciente que se acentúa con la violencia y la inseguridad.

Los que dejan su lugar de origen por hambre, solo están dispuestos a regresar si hay alguna oportunidad de trabajo que les garantice el sustento. Pero los que huyen por conflictos políticos o sociales no tienen opción.

El miedo nubla cualquier posible retorno. De todo esto se aprovechan las redes de tráfico de personas. Cambian las administraciones, cambian las normativas, se “refuerzan las fronteras”, y los polleros siguen ahí. Se adaptan a las nuevas circunstancias con una velocidad que asombra. Mientras el dinero fluya, nada los detendrá.

Según datos de la Secretaría de Gobernación, un migrante paga en promedio 5 mil dólares para que lo crucen. Seguir la pista de ese dinero podría ser parte de la solución, pero estamos hablando de un negocio millonario que necesariamente involucra a autoridades en ambos lados de la frontera.

Difícilmente se optará por esa vía.  Todo indica que seguirán implementando nuevas estrategias de contención de migrantes y endurecerán el discurso según requieran los tiempos políticos. Mientras no exista una verdadera voluntad de terminar con el tráfico de seres humanos, el fenómeno seguirá creciendo a costa del sufrimiento y la explotación de los más desfavorecidos. (Paola Rojas, El Universal, Opinión, p. 20)

Fin del controversial Título 42

El título 42 llega a su fin y con ello se abre paso a la incertidumbre en el tratamiento de los flujos migratorios, parece que las políticas de Trump, siguen vivas y es, únicamente, el discurso, el que ha cambiado con Biden. Las acciones y el trato a las personas migrantes no ha variado, desde enero de 2019 con los Protocolos de Protección al Migrante, política migratoria de Estados Unidos conocida como “Quédate en México” que convirtió a nuestro país en la jaula de los migrantes. 

En un comunicado emitido por la Unidad de Política Migratoria perteneciente a la Secretaría de Gobernación, se dieron a conocer los datos de expulsiones realizadas bajo el Título 42 justificado en el Código 265, retornos que no se basaban en la aplicación de la ley de inmigración impidiendo que los migrantes tuvieran un debido proceso y garantías en el mismo. Según la información oficial, 2 millones 710 mil 494 eventos fueron registrados en la frontera entre México-EEUU, de los cuales, 6 de cada 10 corresponden a personas de nacionalidad mexicana, quienes nuevamente ocupan el primer lugar de llegada al vecino país del norte.

Estas expulsiones tan solo corresponden al 44% del total que realizan las autoridades estadounidenses en la frontera con México, pues en el mismo periodo 2020-2023, se registraron 3 millones 437 mil 440 inadmisiones bajo el Título 8. Sin embargo, para un migrante existen diferencias considerables en las consecuencias que acarrea dependiendo el título que la autoridad aplique pues, con el título 42, independientemente de la nacionalidad los migrantes eran enviados a México inmediatamente, es decir un rechazo en frontera sin que mediaran garantías procesales pero tampoco sanciones por lo que muchos de los migrantes intentaron el cruce varias veces; mientras que las implicaciones del Título 8 tienen inclusive consecuencias legales, esta expulsión lleva un registro formal que pueden desembocar en sanciones penales por el delito de reingreso.

Preocupa que entre las personas migrantes encuadradas en el Título 8 se encuentren muchos de los que pidieron su cita bajo la aplicación de citas en línea, CBP ONE, a través de la cual se realizan solicitudes de asilo y refugio, pareciera que dicha medida está pensada para facilitar las expulsiones más allá de regular los flujos migratorios.

Los resultados obtenidos con CBP-ONE nos indica que las medidas en materia migratoria no son improvisaciones, al menos, del lado de Estados Unidos, que encontró en ambos títulos los mecanismos de expulsión y las medidas en apariencia “humanitarias” para frenar los flujos de migrantes, logrando disminuir un 70% de cruces irregulares por la frontera sur.

Mientras que México se maneja en la incertidumbre, el control y la securitización de fronteras pues, desde 2019 las políticas han estado enfocadas en frenar la llegada de migrantes a la frontera norte, por lo cual se han enfocado recursos y esfuerzos en la militarización de las fronteras ordenando, un despliegue de más de 27 mil efectivos de la guardia nacional, convirtiendo a México en un callejón sin salida.

Entre agentes de migración y elementos de la guardia nacional han efectuado 948 mil 15 detenciones de migrantes en nuestro país, sin embargo, solo se registran 318 mil 356 devoluciones, es decir, 67% del total de detenidos por el INM continúan en el país.

El presidente Joe Biden y su homólogo Andrés Manuel López Obrador, han manifestado su disposición para continuar en una especie de trabajo conjunto poniendo al centro los derechos humanos de las personas migrantes, sin embargo, ambos mandatarios reforzaron fronteras con militares y policía en activo dejando ver la distancia entre el discurso y la política migratoria. 

El cierre del título 42 es una medida positiva para todos los migrantes que están en búsqueda de asilo o refugio pues no podrán ser expulsados “fast track” sin embargo, las medidas tomadas por ambos gobiernos incentivó el caos en la frontera México-EEUU donde se volcaron miles de migrantes que sólo obtuvieron la expulsión inmediata en las últimas horas de vigencia del título 42, fronteras militarizadas y falsas promesas de traficantes; ahora solo resta esperar a obtener una cita en CBP-ONE que puede tardar días, semanas o meses y en esa espera intentar sobrevivir a la incertidumbre del actuar de las autoridades en México. (Nadine Cortés, El Sol de México, Análisis, p. 12)

Frentes políticos

Al listado. Francisco García Cabeza de Vaca, exgobernador de Tamaulipas, reafirmó su intención de contender en las elecciones presidenciales de 2024, después de criticar al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en esta ocasión por su postura en torno a la migración. Hizo una crítica a la política migratoria y advirtió que, no sólo necesita una corrección, sino también un cambio, debido a que “está rebasado en el tema”. Las relaciones con los países de Centroamérica y Estados Unidos “se tienen que fortalecer en una agenda encaminada a generar condiciones de desarrollo y economía creciente que permita el crecimiento conjunto de los países”, sentenció. Y, como siempre, justo lo que, cuando estuvo en la silla del poder, él mismo no hizo. (Excélsior, Nacional, p. 11)

Trascendió

Que diversas dependencias de seguridad y justicia están muy atentas a lo que sucede en la frontera con EU, no solo por el tema del tráfico de drogas y de armas de fuego, sino ahora por la oleada de migrantes de diversos países que transitan por ahí con el fin del Título 42. Aseguran que ante el movimiento de indocumentados se reforzó la vigilancia para garantizar la seguridad de aquellos extranjeros que ingresan legalmente al país, a fin de evitar que sean víctimas de organizaciones criminales. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Contra las cuerdas // Trato presidencial este fin de semana para Claudia

UPPERCUT: El gobierno de la Ciudad de México cerró el albergue en el Bosque de Tláhuac para dar alojo de 150 migrantes. Aunque no se ha informado de manera formal, se corroboró que frente al sobrecupo, que superó por mucho la capacidad contemplada, el albergue fue cerrado. Una marea de haitianos y venezolanos desbordaron el sitio dispuesto por la Secretaría de Inclusión y Bienestar Social capitalina (Sibiso). De 150 indocumentados que se esperaba fueran atendidos de manera temporal la cifra llegó a más de 3 mil personas extranjeras sin documentos.

Camastros improvisados y casas para acampar se tendieron fuera de las  instalaciones del Centro de Campismo y Educación Ambiental Infantil habilitado a finales de marzo pasado para darles resguardo, por lo que estacionamiento y la zona conocida como la minimarquesa fueron tomadas por los migrantes. Tras el cierre del albergue el gobierno de la Ciudad de México envió autobuses para mover a las personas a otros estados sin que se haya aclarado aún en donde pasarán los días y cuál es su situación  jurídica. No hay un solo espacio en el resto de los albergues de la ciudad para recibir a un solo migrante. Empeora la crisis migratoria en la capital. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 6)

Activo empresarial

Migración, el tema económico

La cancelación del Título 42, de Ley de Salud Pública en EU, implicaba que aquel país ya no pueda expulsar a los migrantes por un posible contagio de covid. Por eso, se teme que los migrantes empiecen a llegar mucho más. El canciller mexicano, Ebrard, ya dijo que México sólo puede sostener a 30 mil migrantes al mes, mientras revisan su calidad migratoria.

Estados Unidos, desde luego, debería aceptar a más migrantes, para sus trabajos en el campo, manufacturas y servicios. Es claro que la mano de obra migrante es indispensable para EU. Pero en México los migrantes son presa de bandas delincuenciales, que los secuestran, o simplemente de una política de no inclusión en la economía, que de por sí ha crecido poco. (José Yuste, Excélsior, Dinero, p. 2)

Estrictamente personal // Torpezas presidenciales

Las torpezas de nuestro Presidente parecen no tener límites. En un pésimo momento político, Andrés Manuel López Obrador atacó al gobernador de Florida, Ron DeSantis, por sus políticas antimigrantes. Debía haber recordado el axioma de boca grande, cola chica. Si se entromete en el proceso electoral en Estados Unidos llamando a los mexicanos a no votar por un determinado candidato, que luego no reclame que desde allá pidan no votar por su delfín Claudia Sheinbaum, o quien sea designado su sucesor, o por candidatos a los que señalen de estar vinculados al narcotráfico. Ahora, ¿lanzarse contra DeSantis en los días en que preparó el inicio de su candidatura presidencial? Como dice López Obrador, con él se rayó DeSantis.

López Obrador criticó a DeSantis cuando la atención estaba concentrada en la frontera con Estados Unidos por el fin del Título 42 y el inicio del Título 8, y el villano era el gobernador de Texas, Gregg Abbot. DeSantis había comenzado la semana pasada con una censura al presidente Joe Biden por su política migratoria, prácticamente lanzando su candidatura presidencial y preparando los motores para viajar a Iowa, donde cada cuatro años arranca el proceso electoral, y aunque su peso en votos es mínimo, su significado político es enorme. Un buen inicio en Iowa muestra potencial a quien gane y empiezan a caer los endosos en todo el país y a llenarse las arcas para la campaña.

DeSantis estuvo en ese estado y recibió un apoyo muy superior al que obtuvo Ted Cruz en 2016. El gobernador de Florida obtuvo el respaldo de más de una docena de legisladores, incluidos todos los líderes del Senado y Congreso locales, superando en endosos al expresidente Donald Trump, que decía tener en su bolsillo a 11 legisladores y a líderes locales y activistas, que iba a refrendar este sábado en Des Moines, la capital de Iowa, pero con su mala fortuna, y buena para DeSantis, que por las malas condiciones climatológicas, canceló el viaje.

Iowa fue un escenario sólo para De Santis, y López Obrador le regaló municiones para sus discursos. El martes pasado el Presidente dijo que la política migratoria de Florida y Texas era “inmoral”. Y en una conferencia de prensa en Fort Myers, Florida, el gobernador le respondió: “Tenemos a este Presidente que está criticando a Florida por aprobar leyes contra la migración ilegal. Me parece que él tiene un desastre en las manos. El país está completamente fuera de su control, está siendo gobernado por los cárteles de las drogas, y todos los millones de personas que vienen a nuestro país están pasando a través del suyo. ¿Qué clase de país permite que millones de personas pasen de esta manera?”.

López Obrador ya no le respondió, pero se puso los guantes contra el senador de Luisiana, John Neely Kennedy –sin relación alguna con la dinastía liberal bostoniana de la familia Kennedy–, luego de haber dicho una estupidez racista: “México estaría comiendo comida de gato de una lata y viviendo en una carpa” sin Estados Unidos. El senador, que como político tiene un pasado sólido, tiene rango de junior senator, y llegó a esa cámara apenas en 2017. Fue reelecto el año pasado con 62% del voto y es uno de los cinco senadores que objetó los resultados electorales en Arizona en la elección presidencial de 2020, que le dio la victoria a Biden. Paradójicamente, López Obrador y Kennedy están en el mismo lado ideológico, al apoyar incondicionalmente a Trump. Nunca debió haberse peleado López Obrador con él, ni el canciller Marcelo Ebrard, o mucho menos, porque tiene que lidiar con él cotidianamente, el embajador en Washington, Esteban Moctezuma. Un legislador de Morena habría sido suficiente.

Pero así como toda la cargada estuvo contra un legislador con peso relativo –en la misma semana pasada los demócratas aplastaron sus intentonas criminales a propósito de la crisis del fentanilo–, con DeSantis dieron un paso para atrás, cuando menos hasta el domingo. El gobernador de Florida hizo todo lo contrario; aceleró el paso con la cara de López Obrador en su piñata electoral. El sábado estuvo en Sioux City, Iowa, donde dijo en un mitin que la frontera era un desastre.

“Cuando alguien cruza la frontera hay que detenerlo y enviarlo al otro lado de la frontera, no les damos un pedazo de papel y les decimos regresen en cuatro años. ¿Qué clase de disuasión es esta?”, acusó el gobernador. “Los cárteles mexicanos están matando muchos estadounidenses. Deben ser tratados como la fuerza hostil que son. Debemos hacerlos rendir cuentas y necesitamos hacer responsable al gobierno mexicano, porque está permitiendo que esto pase”.

López Obrador se metió en una innecesaria guerra de palabras con DeSantis y Kennedy, porque lo que dijo se quedó aquí para la gradería, y allá calentó el tema para la campaña electoral. DeSantis no es Trump, en términos ideológicos. Es peor. Tiene una agresiva agenda conservadora en Florida, impulsada por los fiscales que ha nombrado, el control que tiene en los consejos en sectores críticos, el educativo y el de salud, para impulsar sus políticas, y el dominio sobre el Congreso, donde ha modelado la Constitución estatal para sus fines. Por ahora, los únicos temas nacionales de campaña son la inmigración, López Obrador, los cárteles de la droga y el fentanilo.

 

DeSantis todavía está por debajo de Trump en las preferencias electorales, en parte por un error táctico, dicen sus críticos, y una espera para madurar su candidatura, dicen sus leales, al haber dudado en lanzar su candidatura a principio de año, lo que creó un vacío que ocupó Trump. Hoy está en la línea de salida para ir por la Casa Blanca el próximo año, retomando lo que decía Trump de México, López Obrador y los cárteles de la droga. Nada nuevo en los discursos, pero ahora ya le está doliendo todo a López Obrador, que al responder equívocamente, muestra debilidad y el flanco por donde puede ser atacado. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p. 40)

Seguridad y frontera // ¿Y ahora qué hacemos con los migrantes?

Desde que se inició la crisis de migración allá en la campaña presidencial estadounidense de 2016, los gobiernos de Peña Nieto y López Obrador alentaron el flujo de migrantes que venían del sur del continente para cruzar la línea fronteriza con Estados Unidos.

 

Ahora que se puso en vigencia el Título 8 para arrestar y deportar en caliente a migrantes que cruzaron la línea fronteriza sin cumplir con los requerimientos legales, México tiene encima un problema de cientos de miles de habitantes de otros países que se encuentran en territorio mexicano a la espera de cruzar la frontera americana.

 

Lo más lógico sería que México aplicara sus propias leyes migratorias y deportara a los migrantes que llegaron en forma ilegal en tránsito a EU e inclusive aquellos que recibieron visas provisionales para intentar ser aceptados en tierras americanas, pero se necesitaría de un drástico programa de arrestos y deportaciones que ningún Presidente mexicano quisiera verse obligado a aplicar.

La permisividad migratoria mexicana ha llenado, sobre todo, las ciudades fronterizas de colonias de inmigrantes legales e ilegales que no quieren quedarse en México y que buscan ingresar a Estados Unidos, pero con las puertas cerradas por el Título 8 no tendrían más camino que regresarse a sus países -lo cual, obvio, no harán- o quedarse en México como comunidades incrustadas.

La culpa de la crisis mexicana de migración no la tuvo el Gobierno estadounidense, sino que tendría que acreditarse a la decisión mexicana humanitaria de permitir el ingreso masivo de migrantes rumbo a EU, pero ya con la certeza de que el Gobierno americano nunca abriría de par en par sus puertas y que siempre encontrará en México el patio trasero para mantener a los visitantes.

Zona Zero

Mientras la DEA aumenta sus operativos en México para perseguir y arrestar a jefes de los cárteles mexicanos del narcotráfico, las autoridades mexicanas siguen sin definir un programa de seguridad que pase de los “abrazos, no balazos” a decisiones de políticas reales de seguridad que impida lo que está ocurriendo: el fortalecimiento y expansión del poder criminal, económico y político del crimen organizado en las estructuras del Estado mexicano y las disputas violentas entre cárteles para seguir manteniendo la producción y tráfico de drogas para consumo local y para exportación ilegal a Estados Unidos. (Carlos Ramírez, 24 Horas, Estados, p. 12)

¿Será?

Desde el aire

El presidente Andrés Manuel López Obrador dejó los transportes terrestres, que regularmente usa en sus giras por el país, pues en Tamaulipas prefirió utilizar los helicópteros de la Marina para atravesar Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo, cuyo trayecto carretero es uno de los más peligrosos del territorio nacional, con decenas de casos de desapariciones y ataques a migrantes en esa vía. Qué bueno que tome medidas, pues es el Presidente de México y su integridad es un asunto de seguridad nacional… Ojalá y la gente de a pie, que tiene que ir por fuerza por carretera, pronto pueda hacerlo también con tranquilidad. ¿Será? (24 Horas, La dos, p. 2)

La Esquina

La carta de Esteban Moctezuma, embajador en Estados Unidos, delinea lo que todos deberías entender como buen reacción ante de los Estados Unidos que resulte de tono bajo, desinformada y arrogante. El embajador conmina a usar el cerebro, no las entrañas, en la relación México – EU, y es tan acertado que bien vale que cada vez sean más quienes lo tengan como guía. (La Crónica de Hoy, Pp)

Coordenadas // La suerte que ha tenido AMLO

No solamente la pandemia encubrió el desastre que trajeron consigo muchas políticas, sino que como resultado de ella y de algunos otros hechos de la escena internacional, como por ejemplo el conflicto entre Estados Unidos y China, de rebote le cayó a México una extraordinaria oportunidad de crecimiento que le ha permitido amortiguar el efecto de políticas destructivas de la inversión.

Además, la actitud de Estados Unidos en una coyuntura en la cual el gobierno del presidente Biden se enfrenta a una crisis migratoria en la cual necesita desesperadamente a México, le da al gobierno de López Obrador márgenes de maniobra con los cuales no contaría en otros circunstancias y quizás ya estaríamos sufriendo sanciones por parte de EU.

Claro que no basta con encontrar coyunturas afortunadas. Hay que saber aprovecharlas. Y, el gobierno de AMLO ha sido hábil para no pasarse de la raya, con objeto de aprovechar su suerte. La autonomía del Banco de México, que hasta ahora ha respetado escrupulosamente y no ha atacado, a diferencia lo que ha ocurrido con otros organismos autónomos o incluso con otros poderes, como la Suprema Corte de Justicia de la Nación. (Enrique Quintana, El Financiero, Página dos, p. 2)

El cristalazo // Indignados en Disneylandia

Así como adoloridos y enojados saltamos cuando el dentista toca un nervio en el maxilar, así reaccionan algunos políticos mexicanos cuando la lengua despreciativa del gringo nos fustiga con el látigo de sus ofensas. El caso del senador Kennedy y la comida para gato, es el más reciente motivo de queja y coraje.

Pero como suele suceder con tantas otras cosas de la mexicanidad, no ocurre nada. Chillidos, amenazas de no permitir lo ya ocurrido (eso es gremial, no vamos a permitir ofensas, dicen los grillitos, en respuesta a las ofensas ya proferidas) y después, nada absolutamente nada.

Los vuelos para Orlando, en el complemento educativo de los niños clasemedieros, y sus padres aspiracionistas, siguen repletos; los nietos de la 4-T nacen y viven (temporalmente) en Houston.  Vámonos todos a Florida. Puestos a competir en nuestro amor o en nuestro odio, Mickey Mouse le sigue ganando a De Santis, el maltratador de los migrantes sean mexicanos o no. Basta y sobra con el color de la piel.

“¡Ay, infeliz México mío! /Mientras con raro desvarío/ vas de una en otra convulsión/del lado opuesto de tu río/te está mirando, hostil y frío/ el ojo claro del sajón” escribió el poeta Amado Nervo.

Donald Trump ha enriquecido el catálogo de los insultos en contra de los mexicanos y los centroamericanos.

Los salvadoreños y hondureños No viven en países reales; habitan en “shit holes”. O sea, retretes rústicos, agujeros de mierda. Los mexicanos no, nada más somos violadores, ladrones y asesinos. Gracias por sacarnos del agujero mesoamericano, Mr. Trump.

Y ante sus ofensas nuestros políticos (al menos el más importante de ellos, el actual presidente), se han desvivido en atenciones y halagos, llegando al extremo de agradecer el trato siempre respetuoso con el cual nos ha dispensado tan ilustre caballero al de cuyos intereses antiinmigrantes, pusimos nuestras fuerzas de seguridad para taponar la frontera tal y como nos instruyó a manotazos en la mesa.

–¿De dónde viene esta extraña versión del Síndrome de Estocolmo por la cual, los mexicanos odiamos y admiramos, envidamos e imitamos a los gringos y queremos tener una casa en San Antonio un departamento en Miami o un leonero en San Diego? No lo se. Edmundo O ‘Gorman lo inscribe en el trauma de nuestra historia.

Un poco de eso nos sucede con España. En ambos casos el complejo de inferioridad se exhibe como rechazo y emulación.

Las manifestaciones del racismo americano, pues eso es y no otra cosa, se expresan en toda su cultura. Stephen Crane, uno de sus más grandes autores, analizado por Paul Auster no fue ajeno a esas manifestaciones de desprecio durante sus temporadas en México, contenidas en sus cuentos.

Dice Auster sobre el racismo:

“…cómo consideraba a los que percibía como diferentes a él, lo que abarca no sólo a los negros (lo negro está muy bien con tal de que no lo sea demasiado), sino también a los indios norteamericanos, a los indios asiáticos, a los chinos, mexicanos y a todos los inmigrantes blancos de Europa que no eran protestantes anglohablantes, en particular los que más abundaban en la Nueva York de la década de 1890: irlandeses, italianos y judíos…

Vale la pena este párrafo:

“…El invierno pasado viví en el sur de México el tiempo suficiente para que la cara se me volviera del color de la acera de ladrillo. En mi persona no había nada norteamericano, salvo un enorme revólver Smith & Wesson, y sólo me veía con indios sospechosos de rellenar los tamales con carne de perro…”

 

Tamales de perro o alimento para gatos, las cosas no han cambiado. Los mexicanos y su forma de asimilar las ofensas y responder a ellas – más allá de la bravata patriotera–, tampoco. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, La dos, p. 2)

En tercera persona // Militares colombianos en los cárteles de Guanajuato

Exmilitares y paramilitares colombianos han sido reclutados por el Cártel de Santa Rosa de Lima y su gran aliado, el Cártel de Sinaloa, para operar en el estado de Guanajuato en medio de la pugna que estos grupos criminales sostienen en contra del Cártel Jalisco Nueva Generación, CJNG.

Se trata de una cruenta guerra que ha dejado miles de muertos y que mantiene bajo las llamas —con rosarios de masacres, desapariciones y ejecuciones— media docena de municipios en el estado.

El 20 de noviembre pasado, una noticia captó la atención nacional.

 

Ese día, una base de la policía municipal en San Juan de la Vega, Celaya, fue atacada por un comando dotado de fuerte armamento, equipos tácticos y chalecos con la leyenda: Ejército Mexicano.

 

Cuatro policías cayeron heridos bajo las balas. Los atacantes huyeron en una Honda blanca hacia la carretera Celaya-Guanajuato.

Una unidad de la Secretaría de Seguridad que llegaba en apoyo los topó de frente. Sobrevino un segundo tiroteo, en el que dos de los agresores perdieron la vida.

Los miembros del comando abandonaron el vehículo y escaparon a pie, internándose en las inmediaciones del municipio de San Elías. A través de una serie de movimientos erráticos, finalmente recalaron en San Isidro de la Concepción.

 

Ahí, los miembros del comando se atrincheraron con lujo de violencia en una vivienda, luego de someter y amenazar a sus habitantes.

Se oyeron más disparos. Los agentes lograron abrirse en el interior de la casa y se dio un tiroteo final en uno de los pasillos.

El saldo fue de seis muertos y una mujer herida. En la escena habían quedado tiradas varias armas de asalto, así como chalecos tácticos.

Los agentes fueron acusados de uso desmedido de la fuerza. Pero la gran sorpresa vino cuando algunos de los cuerpos abatidos fueron identificados. Entre los muertos había dos exmilitares colombianos que habían recibido entrenamiento en el Medio Oriente.

Uno de ellos era campeón mundial de jiu-jitsu. Sus nombres, según la investigación que se desprendió de los hechos, Jarinton Jesús López Sarmiento y Geovanny Ferer Estrada.

 

Ambos solían exhibir sus músculos, sus armas y sus equipos en las redes sociales.

Las autoridades establecieron un nexo entre ambos exmilitares y otro colombiano, el supuesto líder de la célula que atacó la comandancia: Jorvey David Pacheco, de quien se cree que logró huir aquel día.

 

Todos habían cruzado la frontera de Guatemala avanzando directamente hacia Guanajuato.

El día del tiroteo, los colombianos llevaban operando cosa de medio año en el estado. Su misión consistía, además de fungir como brazo armado, en brindar entrenamiento militar en campos de adiestramiento a los sicarios del cártel.

 

Según una versión, uno de los muertos de aquel día era pariente del líder del Cártel de Santa Rosa, José Yépez, El Marro.

 

Reportes de inteligencia relacionan a la célula de Jorvey David con las seis mujeres de entre 19 y 48 años de edad que en marzo pasado fueron desaparecidas y asesinadas en Celaya, y a las que más tarde se calcinó e inhumó de manera clandestina en una fosa del municipio de Juventino Rosas.

Las mujeres habían sido contratadas como meseras en una fiesta que se celebró en el residencial El Álamo Country Club, un fraccionamiento exclusivo con campo de golf. La hipótesis que arrojan las investigaciones es que una de ellas fue sorprendida enviando un mensaje de texto. Esto fue lo que desencadenó el fin.

En enero de 2020 una célula criminal fue aprehendida en el municipio de Cortazar. El día de la detención, diversos vendedores de droga se habían reunido con sus jefes. Agentes de la fiscalía estatal detuvieron a 29 personas. Entre estas se hallaban dos colombianos que encabezaban la operación del grupo en Cortazar.

Era ya una señal de la operación de criminales colombianos contratados como mercenarios por los cárteles que actúan en el estado.

Hoy, los reportes ubican a estas células como generadoras de crueldad extrema en las cada vez más sanguinarias ejecuciones que ocurren en Guanajuato, y a la cabeza, incluso, de los grupos de cobradores de ese sistema de extorsión conocido como “gota a gota”, que tiene entre las garras a miles de comerciantes ambulantes.

En meses anteriores se había detectado en el estado la presencia de elementos del grupo Escorpión, procedente del Cártel del Golfo. Para que el horror decretado por los jefes de Jalisco y Sinaloa sea mayor en Guanajuato, ahora se suma al sangriento coctel la presencia de exmilitares colombianos.

Abrazos, no balazos. (Héctor de Mauleón, El Universal, Nación, p. 7)

Insultos que destruyen

Existe una anécdota sobre el presidente estadounidense Abraham Lincoln defendiendo a México durante la guerra de Reforma, época en la que el gobierno de su país estaba preocupado por la influencia de naciones europeas en América Latina. En ese contexto, en 1861 su homólogo Benito Juárez suspendió temporalmente el pago de la deuda externa a Francia, España e Inglaterra, que respondieron enviando tropas para exigirlo.

Sin embargo, el presidente Lincoln se negó a reconocer la intervención europea en nuestra nación y, en su lugar, envió una carta de apoyo al presidente Juárez en la que escribió: “Estamos apenados al enterarnos de que tu país está bajo la presión de países extranjeros para el pago de deudas. Estados Unidos está listo para ayudar a México en cualquier forma que sea aceptable por su gobierno”. Esta misiva es considerada como un acto de solidaridad y apoyo del mandatario extranjero hacia México en un momento de lucha y crisis para éste.

 

Hoy viene a cuento esta anécdota a propósito de las consecuencias que ya habíamos anticipado acerca del término del Título 42, lo que generó la creencia en las personas migrantes de que se acabaron las restricciones para entrar a los Estados Unidos, lo cual no es así, y la ruta migrante de quienes atraviesan México para intentar alcanzar el “sueño americano” sigue representando un alto riesgo.

Además, los nuevos flujos migratorios derivados de tal situación generaron diversas respuestas y posturas del otro lado de la frontera respecto a las acciones que México realiza frente a esa crisis migratoria. Una de ellas —la más lamentable y desafortunada de los últimos tiempos— fue la del senador republicano John Kennedy, llena de argumentos xenofóbicos que sólo pretenden sacar raja político-electorera para su causa.

 

Si bien es cierto que nuestro continente enfrenta un desafío migratorio que requiere de mayor atención de todo los países involucrados, la solución no está en lanzar diatribas como las del senador Kennedy, con el único afán de insultarnos como mexicanos y sumar seguidores antiinmigrantes radicales; recordemos también que este legislador, junto con otros de sus compañeros de partido promovió en días pasados una iniciativa para que el Ejército estadounidense combata a los cárteles mexicanos en nuestro propio territorio.

A esto se suma la iniciativa migratoria que promulgó hace unos días el gobernador de Florida, Ron De Santis, que refuerza su programa de reubicación de inmigrantes y limita los servicios sociales para aquellos que no cuenten con un estatus legal permanente. De este modo, busca limitar el acceso de personas inmigrantes a servicios sociales básicos, y parece reforzar una política migratoria restrictiva, similar a la que promueve el gobernador de Texas, Greg Abbot.

Desde luego (y por fortuna), estas posturas radicales no son la regla, sino la excepción, pero no se deben desestimar, toda vez que siguen teniendo eco en un considerable porcentaje de la población simpatizante y que aún culpa a la migración y a los migrantes —o a México— de una crisis de seguridad y de salud cuyos orígenes son internos.

 

De ahí que ahora sea crucial fortalecer los acuerdos, para atemperar las consecuencias de dolor humano, a fin de gestionar adecuadamente los flujos migratorios. Hay que privilegiar la razón, la prudencia y la sensatez. Debemos resolver la crisis actual, pero también tener presente la solución de fondo, lo que significa procurar la colaboración para el desarrollo de las fronteras y no dar cabida a falsos debates que generen mayor confrontación.

Los discursos de odio y racismo reflejan puntos de vista anquilosados, que se niegan a aceptar que las grandes naciones son lo que hoy son gracias a la contribución social, cultural y laboral de millones de migrantes que vieron en esa parte del mundo el sitio ideal para concretar su legítimo derecho a tener una vida mejor. Al mismo tiempo, son posturas ancladas en el pasado, que tiene que ver con una arraigada política intervencionista y expansionista por parte de Estados Unidos, y que en pleno siglo XXI siguen promoviendo ciertos personajes.

El senador Kennedy debe saber que somos socios comerciales, no súbditos, y que en sus palabras no hay nada de utilidad para enfrentar los retos comunes, como el desarrollo de nuestras fronteras, la atención de la crisis migratoria y el combate al narcotráfico. Requerimos atención, unidad, acuerdos entre países, gestión internacional, colaboración eficiente, y de esa ruta no debemos apartarnos ni distraernos con palabrerías, insultos y falta de argumentos que poco abonan a tener una solución de fondo. (Ricardo Monreal, El Universal, Opinión, p. 21)

Jaque mate // Votan con los pies

No he encontrado un registro directo de que Lenin haya pronunciado o escrito la frase, pero la atribución se volvió generalizada desde principios del siglo XX. Ernest Hemingway la reprodujo en su novela de 1929 A Farewell to Arms. Por otra parte, en 1953 un periodista llamado Pat MacLaughlin publicó en The Abilene Reporter-News de Texas un artículo en el que afirmó que el líder comunista chino Zhou Enlai le había dicho en 1946 que el gobierno y los militares estadounidenses estaban haciendo lo posible por evitar el derrumbe del gobierno de Chiang Kai-shek, “pero despectivamente predijo que los soldados de Chiang ‘votarían con los pies’, como efectivamente lo hicieron cuando millones desertaron”.

Algo similar está ocurriendo hoy con los ciudadanos de los paraísos socialistas de Cuba, Venezuela y Nicaragua: están votando con los pies. Arriesgan la vida para salir de países en los que supuestamente tienen todo para ingresar a Estados Unidos, donde nos dicen que el capitalismo salvaje genera condiciones insoportables de vida.

 

En el año fiscal 2022 (octubre 2021-septiembre 2022) Estados Unidos registró 224,607 “encuentros” (detenciones, expulsiones, deportaciones) con migrantes cubanos indocumentados. Nada más entre octubre de 2022 y marzo de 2023, seis meses, el total fue de 135,090, lo que sugiere que en el año completo se alcanzará un récord. En 2021 la cifra fue de 39,303 y en 2020 de 14,015 (cbp.gov). La población de Cuba es de solo 11.3 millones de habitantes.

Los encuentros con venezolanos fueron 189,520 en 2022 y se han registrado ya 94,606 en 2023. En contraste, en 2021 fueron 50,499 y en 2020 4,520. La población de Venezuela es de 28.2 millones. La cifra para nicaragüenses fue de 164,600 en 2022 y van 103,254 en los seis primeros meses de 2023. En 2021 fueron solo 50,722 y en 2020 3,164.

 

México, que llegó a tener un flujo positivo migratorio en el gobierno de Felipe Calderón, está expulsando nuevamente a migrantes: 823,057 en 2022 y 390,378 en los seis primeros meses de 2023. El aumento no es tan fuerte, sin embargo, como los de Cuba, Venezuela o Nicaragua: en 2021 fueron 674,739 y en 2020 309,230.

 

Estos cubanos, venezolanos, nicaragüenses y mexicanos están votando con los pies. Poco importa lo que digan los sufragios, su verdadera opinión la manifiestan con una decisión de vida. A pesar de todas las críticas que los gobernantes latinoamericanos dirigen a la Unión Americana, su éxito económico le genera flujos migratorios que sus mismos ciudadanos rechazan, pese a que el país está gozando de una tasa de desempleo históricamente baja.

Ilya Somin, profesor de derecho de la Universidad George Mason de Fairfax, Virginia, publicó en 2019 un artículo en la San Diego Law Review, “Foot Voting Enhances Political Freedom”, en el que conmina a los políticos a escuchar el mensaje. “El voto con los pies tiene ventajas importantes sobre las urnas que con frecuencia lo hacen una herramienta más efectiva para expandir la libertad política… Permite a los individuos tomar decisiones contundentes y los incentiva a estar bien informados”. Sí, el mensaje del voto con los pies de los paraísos socialistas es contundente. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 10)

Desde el otro lado

El jueves pasado prescribió el Título 42 que el gobierno de Trump activó, estableciendo que las personas que ingresaran a Estados Unidos sin documentos migratorios en busca de asilo político podían entregarse a las autoridades migratorias o ser aprehendidas y ser deportadas a México o a sus países de origen, pero podían reingresar al país vecino del norte de inmediato sin ninguna penalización. Ahora se reactivó el Artículo 8, aunque con algunas modificaciones, lamentablemente más estrictas.

Algunas de éstas tienen que ver con la intención de la administración Biden de desanimar a quienes buscan asilo en su país. Por ejemplo, quienes sean capturados al cruzar la frontera sin documentos son deportados de inmediato sin mediar juicio alguno y quedan impedidos para pedir asilo o regresar a Estados Unidos en los siguientes cinco años. Otra modificación es que ahora el asilo se solicitará no desde la frontera con México –como se hizo hasta el jueves 11 de mayo–, sino desde un tercer país. Además, si otra nación concedió el asilo político ya no se podrá solicitarlo a Estados Unidos. Una excepción son las visas humanitarias para varios países, incluidos Venezuela, Haití, Cuba y Nicaragua, cuyos ciudadanos pueden volar directamente a la nación norteamericana siempre y cuando tengan alguien que garantice su supervivencia.

Complementan estas medidas la creación de centros de atención que el gobierno de Estados Unidos establecerá en Colombia y Guatemala y una App en la que se podrá agendar una entrevista. Por razones evidentes, la política de tercer país no aplica en el caso de 200 mil mexicanos que están en espera de recibir asilo. Independientemente de sus buenas intenciones, el cambio en las normas migratorias causó una gran confusión, en parte propiciada por la propia administración Biden y aprovechada por sus críticos para poner al presidente contra la pared.

 

El hecho es que la migración crece irremisiblemente y su regulación es potestad de las naciones, pero penalizarla es lo menos plausible sin atender sus raíces. La reforma migratoria en Estados Unidos no frenará los flujos procedente de otros países; para ello se requiere abatir la pobreza, el crimen y las guerras intestinas de las naciones expulsoras.

Los países desarrollados han sido en parte responsables de estos problemas y, por lo tanto, también deberían ser parte de la solución. Castigar la migración sin buscar soluciones de fondo es inútil, inhumano e irresponsable. (Arturo Balderas Rodríguez, La Jornada, Opinión, p. 16)

American curios // Amenazas

El presidente declaró el sábado pasado que la supremacía blanca es la amenaza terrorista más peligrosa dentro de Estados Unidos. Pero la supremacía blanca no es algo marginal, y uno de los sus promotores máximos fue nada menos que el presidente anterior y ahora aspirante presidencial Donald Trump. Quien lo apoye o lo justifique es por definición cómplice de un movimiento neofascista racista, antimigrante y xenofóbico que sigue amenazando al país más poderoso del mundo.

Trump, sin disfrazar su disposición a violentar lo que queda de la democracia estadunidense, expresó hace unos días que indultará a los enjuiciados penalmente –a los cuales llamó gran gente– por participar por su invitación en el intento de golpe de Estado el 6 de enero de 2021. También reiteró que promoverá medidas antimigrantes más brutales, incluyendo de nuevo separar a niños de familias migrantes que intenten cruzar la frontera.

Mientras, la principal competencia a Trump dentro del Partido Republicano para la nominación presidencial, por ahora, es otra versión de lo mismo. El gobernador de Florida Ron DeSantis acaba de promulgar una de las leyes antimigrantes más severas del país que entrará en vigor en julio con el objetivo de atacar a trabajadores indocumentados.

 

A la vez, ese gobernador está alterando el curriculum escolar en la entidad al excluir o anular cursos, libros y materiales didácticos. Las autoridades de educación del estado bajo órdenes del gobernador acaban de rechazar materiales autorizados, incluyendo libros, para uso por maestros de primaria, secundaria y preparatoria que se refieran a temas de identidad sexual, limitar lo que maestros pueden abordar sobre el tema de racismo, y referencias a justicia social y protestas sociales, y censurando referencias a socialismo y comunismo.

El vocero de DeSantis argumenta que esto se hizo para frenar el adoctrinamiento político de niños, lo cual es un problema muy real y prolífico en este país. Por cierto, más de 25 por ciento de maestros a nivel nacional reportan que han tenido que censurar y/o modificar lo que enseñan por leyes y medidas parecidas a las de Florida en otros estados.

Cualquiera que te puede hacer creer cosas absurdas puede hacer que cometas atrocidades, dijo Voltaire, advertencia que se está comprobando casi diario en Estados Unidos.

Este domingo se cumplió el primer aniversario de la masacre en la ciudad de Bufalo, Nueva York, donde un supremacista blanco llegó a una comunidad afroestadunidense y mató a 10 personas que no conocía en un supermercado. Hace poco más de tres años, un joven blanco viajó horas para llegar a El Paso, donde asesinó a 23 personas en un Walmart para frenar lo que él decía era una invasión hispana a Estados Unidos, y los llamados crímenes de odio contra minorías raciales, la comunidad gay e inmigrantes –latinoamericanos, asiáticos, árabes, africanos– y antisemitas siguen multiplicándose por todo el país

(https://www.themarshallproject.org/2023/03/25/asian-hate-crime-fbi-black-lgbtq).

Estas expresiones de odio son nutridas y promovidas diariamente por los Trump, los DeSantis, diversos senadores y diputados republicanos y sus aliados y cómplices dentro y fuera de este país que promueven viejas y nuevas teorías de conspiración; son los mismos que siguen impulsando la violencia, verbal y física, contra México y los mexicanos, un blanco políticamente útil para ellos en esta coyuntura.

Nada de esto es nuevo, siempre, desde su fundación, han existido estas corrientes derechistas con tintes fascistas en este país, pero nunca habían logrado tomar control de uno de los dos partidos nacionales, ni habían escalado a la cúpula política nacional, incluida la presidencia, y se están preparando para tomar por asalto lo que queda de democrático de este país.

La resistencia a todo esto es el desafío inmediato de las fuerzas democratizadoras de Estados Unidos, una lucha en donde no hay espacio para posiciones neutrales dentro o fuera de este país. (David Brooks, La Jornada, Mundo, p. 25)

Politización en Estados Unidos agrava desafío migratorio

El fin de la vigencia del Título 42, el pasado 11 de mayo, así como el inicio fáctico de las campañas políticas presidenciales en Estados Unidos, han acrecentado el desafío migratorio. Ya no hay expulsiones fast track con el pretexto de la emergencia sanitaria por el coronavirus, pero las deportaciones sumarias continúan y el caos en la frontera sólo se ha exacerbado.

El fenómeno migratorio actual, en lo relativo al ingreso al territorio de nuestro principal socio comercial, tiene una dimensión sin precedente. En números redondos, según cifras de las propias oficinas de inmigración, en 2022 la patrulla fronteriza arrestó a más de 2 millones de personas, el número más alto en la historia.

Desafortunadamente esta situación no mejorará. La expectativa de una frontera abierta, o cuando menos más flexible en los requisitos para solicitar asilo en cualquiera de sus modalidades, no se cumplió. Al contrario, cerca de 30 mil agentes migratorios y de seguridad se han sumado a quienes ya estaban destacados en la zona para hacer más difícil y azaroso el cruce de la frontera.

 

El fin de la normatividad sanitaria contingente sólo fue ocasión para que se alentara y creciera el anhelo de un ingreso legal a un país que requiere de fuerza de trabajo en varios sectores de su economía, pero que no ha podido construir la vía para regular los flujos migratorios y legalizar la residencia de quienes han hecho los méritos necesarios, aun con la iniciativa favorable de la administración demócrata en funciones.

Lejos de una solución de fondo, el inicio de las campañas políticas ha distorsionado, desnaturalizado y magnificado el desafío migratorio, sobre todo desde el ángulo ideológico de la derecha, comenzando por quien aspira a retornar al poder presidencial.

 

A este precandidato se han sumado dos gobernadores de la misma tendencia política, Greg Abbott, de Texas, y Ron DeSantis, de Florida, quienes buscan posicionarse como aspirantes a la candidatura presidencial por el Partido Republicano, usando el odio xenofóbico a los migrantes como principal insumo histriónico de campaña.

El gobernador de Texas ha anunciado el envío de miles de agentes de seguridad para reforzar a los efectivos federales, que ya de por sí resguardan la frontera, y también ha advertido que en su estado continuarán las expulsiones sumarias, como si el Título 42 continuara vigente.

La embestida no es reciente. En un golpe mediático y lesivo de los derechos humanos, a fines del año pasado envió al norte autobuses repletos de migrantes procedentes de la frontera suroeste de Texas para abandonarlos cerca de la casa de la vicepresidenta Kamala Harris en Washington, a temperaturas bajo cero.

En el mismo tono antinmigrante, el gobernador de Florida ha impulsado una nueva legislación que restringirá el empleo y negará el acceso a los servicios sociales a la población migrante, como se trató de hacer en California a finales del siglo XX.

 

La nueva ley exigirá a las empresas con más de 25 empleados que utilicen E-Verify, un sistema federal para comprobar el estatus migratorio de las personas a las que quieran contratar.

Además, obligará a los hospitales que aceptan el seguro público Medicaid a solicitar información sobre el estatus migratorio de los pacientes, lo que podría incentivar a los migrantes indocumentados a no ejercer ese derecho social a la salud para no ser deportados.

 

Adicionalmente, las autoridades estatales dejarán de reconocer las licencias de conducir emitidas fuera de Florida a migrantes irregulares y prohibirán el financiamiento de programas locales para otorgar documentos de identidad a extranjeros sin documentación legal.

Las medidas coercitivas y draconianas sólo tendrán un efecto político favorable, en algunos sectores de opinión y decisión, para quienes enarbolan esa banderas xenofóbicas y racistas.

Nada que ver con las soluciones de fondo que hemos expuesto en este espacio de reflexión. Hay una reforma migratoria pendiente, que anunciaba la legalización de la estancia de 10 millones de migrantes que ya viven y trabajan en Estados Unidos, la inmensa mayoría de ellos mexicanos.

Es una enorme asignatura pendiente, cuya solución tendría beneficios en ambos lados de la ecuación, en un esquema ganar-ganar, tanto migrantes beneficiarios como país receptor. Hoy en día, en Estados Unidos hay escasez de trabajadores: hasta 11 millones de empleos quedaron sin ocuparse en 2022.

El fin de la vigencia del Título 42, un legado de la pasada administración conservadora, no abrió las fronteras ni mejoró la situación de los migrantes, pues seguirá habiendo expulsiones fast track, en apenas cinco días sin juicio previo, como ya patentizaron varios órganos del gobierno en funciones.

Por eso urge una reforma migratoria que regularice la estancia de quienes ya viven, trabajan, consumen y pagan impuestos, verdaderos pilares de la primera economía mundial. También urge implementar apoyos estructurales para generar condiciones de desarrollo, empleo y bienestar en los países expulsores, especialmente en Centroamérica y el Caribe, a fin de no obligar a millones de personas a emigrar en busca de mejores condiciones de vida. (José Murat, La Jornada, Política, p. 16)

Latinoamérica y la disputa geopolítica

Medio siglo después, la actual disputa geopolítica entre Estados Unidos, China y Rusia en la región se da en el marco de una pérdida de fuerza de la colonialista Doctrina Monroe (América para los americanos, vigente desde 1823), manifiesta en la neutralidad de la mayoría de los países latinoamericanos en la guerra híbrida por delegación de EU y la OTAN contra el Kremlin en el territorio de Ucrania (incluida la no adhesión a la rusofobia y la sinofobia del eje anglosajón, parte esencial de la guerra cognitiva y el choque de narrativas propagandísticas); la desdolarización en curso en Venezuela, Brasil, Argentina y Bolivia, así como el rechazo al bloqueo y al uso unilateral y extraterritorial de ilegales sanciones económico-financieras, como herramientas de guerra por medios no militares utilizadas por Washington para propiciar un cambio de régimen en Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Debido a que desde 2017 las sanciones −como instrumentos coercitivos y/o persuasivos: recordemos el caso de los aranceles usados como amenaza por la administración Trump contra México, en 2019, que derivaron en la implantación del proyecto de retención migratoria Remain in México− forman parte de la estrategia de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, no deja de tener valor, así su alcance sea superficial, la iniciativa de Gustavo Petro (con el guiño de la administración Biden) de vincular un eventual cronograma electoral en Venezuela con el levantamiento gradual de las sanciones de EU y la aceleración de la implementación de un fondo fiduciario único para inversión social en el país sudamericano, acordado en la Mesa de Diálogo Nacional en México entre la oposición y el gobierno de Nicolás Maduro, pero frenado hasta ahora por Washington.

Asimismo, la paulatina pérdida de hegemonía de EU en la subregión fue expuesta sin rodeos por la generala Laura Richardson ante el Comité de Servicios Armados del Senado en Washington, al reiterar como una amenaza a la seguridad nacional de su país, la creciente presencia de China en Latinoamérica, con megaproyectos de infraestructura crítica (puertos, vías férreas, telecomunicaciones, ciudad segura, ciudad inteligente) y extractivistas (litio, petróleo, gas, agua dulce). El litio, en particular, fue el objetivo de la reciente gira de la jefa del Comando Sur por Argentina y Chile, en el marco de la estrategia de disuasión integrada del Pentágono, nuevo concepto militar que supone valores compartidos con las fuerzas armadas latinoamericanas para la guerra global contra China y Rusia. (Carlos Fazio, La Jornada, Opinión, p. 17)

La cultura del narco y el quiebre democrático

Lo que no se ha podido mostrar con claridad es que cada “clic”, cada visualización, cada “descarga” tienen como correlato a cada una de las balas sicarias que día a día asesinan a más de 90 personas y sirven para amedrentar, secuestrar, robar o extorsionar.

Los jefes criminales a quienes se glorifica en la música de esos personajes son los mismos que secuestran migrantes, que ordenan la ejecución de líderes sociales que luchan por los derechos humanos o la conservación del medio ambiente, y son los mismos que organizan y controlan el tráfico de personas migrantes, entre quienes secuestran y reclutan niñas y niños para la realización de acciones monstruosas.

 

Preocupa en grado sumo que esta cultura esté a tal nivel arraigada en nuestra sociedad que sea imposible, al menos en el corto plazo, enfrentarla a través de una renovada cultura democrática: promotora y defensora del bienestar, la seguridad y de los mejores valores humanos.

El quiebre de nuestra democracia es un quiebre cultural que podría derivar aún en algo peor de lo que tenemos: narcogobiernos que acceden al poder por la vía de las urnas, con el único propósito de destruir y asesinar. (Mario Luiz Fuentes, Excélsior, Nacional, p 10)

Cartones

carton 1

(Frik, La Crónica de Hoy, La dos, p. 2)

carton 2

(Hernández, La Jornada, Política, p. 13)

carton 3

(Perujo, El Economista, El Foro, p. 47)

carton 4

(Helio Flores, El Universal, Opinión, p. 21)

carton 5

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 11)