En un evento sin precedentes, algunos de los organismos empresariales de mayor peso en México y Estados Unidos endurecieron sus reclamos ante las máximas autoridades de ambos países por las afectaciones multimillonarias que generan las medidas de control migratorio, principalmente del lado estadounidense, y las de austeridad del lado mexicano.
La Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), que preside Alejandro Malagón, se unió a la National Association of Manufacturers (NAM), de Jay Timmons, y a la Texas Association of Business (TAB), de Glenn Hamer, para redactar una dura misiva dirigida a los mandatarios Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden en la que externaron su inconformidad con la situación del traslado de mercancías en la frontera y les piden agilizar los procesos.
“Les escribimos para transmitirles nuestra profunda preocupación por las recientes interrupciones en las cadenas de suministro que han perjudicado a empresas e industriales en ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos. Desafortunadamente, ciertas acciones del gobierno federal y estatal, tomadas en el contexto de la actual crisis migratoria, corren el riesgo de hacer que las cadenas de suministro críticas entre Estados Unidos y México sean menos resilientes y confiables”, expusieron los organismos en el primer párrafo de su carta fechada el 10 de mayo, lo cual no se había hecho pública.
Asimismo, se quejan de que esas medidas tomadas de manera arbitraria por los gobiernos federal y estatales “incluyen el cierre repentino de los puertos de entrada durante periodos de tiempo indefinidos y el aumento de las inspecciones de los vehículos que cruzan la frontera”, lo que ha “aumentado considerablemente la congestión en los puertos de entrada, provocando retrasos en el comercio transfronterizo, en detrimento de las empresas productivas de todos los sectores”.
La Concamin, la NAM y la TAB se refieren a las inspecciones especiales que ordenó a principios de mayo el gobierno del estado de Texas, que encabeza el republicano Greg Abbott, para todos los vehículos de carga mexicanos que pretenden cruzar la frontera, las cuales se reactivaron a raíz de que se detectó en la frontera una caja de tráiler con más de 100 migrantes provenientes de Chihuahua a finales de abril.
Desde entonces, los tiempos de espera de los camiones de carga para cruzar los puntos fronterizos oscilan entre 7 y 10 horas, por lo que, sumada esta dificultad a horarios de atención aduanal muy parecidos a los de oficina de gobierno, se entiende la razón por la que casi unos mil vehículos no pueden cruzar en cada jornada, generando pérdidas económica calculadas en 40 millones de dólares diarios.
Si de los gobiernos de EU se reclama una paranoia por la seguridad migratoria, del lado mexicano se critica la pasividad y el descuido en las funciones oficiales por falta de recursos y capacidad. Los organismos piden a López Obrador y a Biden “abstenerse de reducir el número de empleados del gobierno encargados de procesar el comercio y los viajes legales en los puertos de entrada”, una crítica a la “austeridad republicana” de la llamada 4T.
No es poca cosa la fuente del reclamo hacia el sector gubernamental. La Concamin es el organismo cuyos afiliados generan el 30% del Producto Interno Bruto del país, y en lo que se refiere al NAM y al TAB, se trata de dos de las organizaciones empresariales con mayor influencia en Estados Unidos; la segunda es indispensable para capitalizar verdaderamente el desaprovechado nearshoring.
A todo esto se suman los problemas de servicios públicos que enfrentan las empresas instaladas en el país: la falta de agua, de electricidad y de gas. (Mario Maldonado, El Universal, Nación, p. A13)
En menos de un mes se han realizado dos encuentros entre el Primer Ministro de Belice y el Presidente de México que han generado nuevos compromisos comunes y se espera el próximo encuentro bilateral de este viernes 17 de mayo con el Presidente de Guatemala en el que se prevé se aborden cuestiones de interés común como la seguridad en la frontera y nuevas acciones conjuntas, anunció el gobierno guatemalteco.
Belice informó la eliminación del pago de derechos de 40 dólares para los mexicanos que visiten al país vecino en la reunión del pasado 11 de mayo, en la que se plantearon asuntos de turismo, infraestructura, energía, la zona libre en la frontera, la actividad económica y social en la frontera.
Poco antes, el Primer Ministro de Belice realizó una visita oficial a México el 7 de mayo y Guatemala albergó la reunión regional de migración que da seguimiento a importantes acuerdos en el marco mesoamericano y caribeño.
Al igual que en México y esa región del Caribe, la ola de calor que se comparte con otros países vecinos ha vuelto a visibilizar la necesidad de la cooperación regional ante los retos ambientales, de fortalecer la infraestructura regional, en el campo energético, la cooperación eléctrica, la salud, el sistema de hospitalidad y turismo que son tan importantes para la región.
Justo la semana pasada, la Organización Mundial de la Salud, OMS, celebró el 7 de mayo en la ciudad de Kingston, que Belice, Jamaica, San Vicente y las Granadinas son los últimos países de las Américas que han recibido la certificación de la organización internacional por la transmisión materno infantil del VIH y la sífilis, logro alcanzado con el apoyo de UNICEF y ONUSIDA después de años de esfuerzo.
El compromiso de 2010 en las Américas en este campo corresponde también a la estrategia regional que se había actualizado en el Plan de Acción de la Organización Panamericana de la Salud, OPS, para el control del VIH y las infecciones de transmisión sexual.
Como aliados estratégicos, el impacto de la cooperación y la solidaridad de México con Belice y Guatemala es regional, especialmente cuando se trata de conectividad global, desarrollo regional, atención a emergencias, especialmente en tiempos en que las enfermedades transmisibles representan un desafío ante las tormentas tropicales, huracanes y sequías de este año.
Las sequías y ola de calor de las últimas semanas ha afectado tanto en México como a Belice. Se hizo sentir el crecimiento de la demanda de electricidad en los tres países, que se han comprometido con la transformación energética. Un tema que estará presente en la COP 29 sobre cambio climático, en la cumbre del G20 donde sólo México está representado de entre los tres países, así como en otros foros regionales e interregionales en los que participarán los tres países durante este año. (Guadalupe González Chávez, El Heraldo de México, Online)
La izquierda es esa corriente política que a lo largo de la historia hizo suyo uno de los valores fundamentales de la Ilustración: la igualdad. Al paso de los años, las izquierdas más progresistas incorporaron otras causas de la modernidad: el compromiso con la educación y la ciencia contra a la ignorancia y el fanatismo. Con el laicismo, frente al oscurantismo religioso.
Las izquierdas más comprometidas con las libertades además fueron, desde la Guerra de Vietnam, pacifistas. A la luz de la devastación de los ecosistemas, se incorporó la agenda medioambiental. Las izquierdas también se identificaron con la reivindicación de los derechos de las mujeres y, después, con las luchas de la diversidad sexual y las minorías.
Igualdad, compromiso con la ciencia, el laicismo, el medioambiente, la mujer y la diversidad, los migrantes, el antimilitarismo, identifican los programas de múltiples organizaciones de las izquierdas contemporáneas en todo el orbe.
En México, el gobierno que termina suele proclamarse de izquierda, pero sus actos evidencian lo contrario. Veamos.
México, tan desigual, necesita una sólida izquierda democrática, lejos de los resortes autoritarios y antiilustrados del gobierno que concluye. (Ciro Murayama, El Financiero, Opinión, p. 28)
Joe Biden quiere ganarle a Donald Trump siendo más trumpista que su oponente republicano frente a China, y ello es un dolor de cabeza para México. La Casa Blanca formalizó una nueva ronda de aranceles en contra de China que se suman a los que ya había impuesto Trump. Esta vez, los aranceles incluyen 100% a los autos eléctricos, 25% a las baterías de litio y sus componentes como el grafito, 50% a las celdas solares, 50% a los semiconductores, acero y aluminio, equipo médico, así como grúas. El dolor de cabeza para México es que los aranceles a los vehículos eléctricos pueden limitar la inversión automotriz de compañías del país asiático, lo que puede ir más allá de productos terminados.
BYD EN LA MIRA
En la conferencia de prensa en la Casa Blanca para explicar la lógica de los aranceles, le preguntaron a la representante comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), Katherine Tai, por qué no aplicaron aranceles preventivos ante BYD, que está buscando construir fábricas de vehículos eléctricos en México que podrían inundar la Unión Americana. La embajadora Tai respondió de manera textual: “Es por ello que en el USTR estamos construyendo exactamente para agobiarnos y preocuparnos por ello. De lo que tú estás hablando serían importaciones desde México. Igualmente importante, es algo que estamos hablando con nuestra industria, nuestros trabajadores y nuestros socios, y sólo quiero pedirte que te mantengas al tanto, en inglés ‘Stay tuned’”.
¿A qué se refiere la embajadora Tai con “mantenerse al tanto”? Le volvieron a insistir sobre si ello podría implicar cambiar el T-MEC para permitir la aplicación de aranceles a bienes chinos originados en México, a lo que ella respondió que es un patrón que les preocupa y están viendo todas las herramientas a su disposición para abordar el problema. Alguien más le planteó si podrían imponer cuotas como lo hizo Trump con México y Canadá en aluminio y acero. La embajadora se mantuvo críptica.
DOS OPCIONES
La respuesta de la embajadora Tai indica dos posibilidades: la primera es que Biden va a incrementar la presión hacia México de manera pública, lo cual puede implicar un riesgo dada la palanca de negociación que ha sabido jugar Andrés Manuel López Obrador al asumirse como la válvula que controla el flujo migratorio y que, además, es el tercer país seguro, es decir, recibe a los emigrantes deportados de otros países. La segunda opción es que no van a hacer realmente nada frente a México y, una vez definida la elección allá, comenzarán a establecer una agenda para la revisión del T-MEC en 2026. La segunda opción es la que me parece más viable considerando la dinámica política.
LA OPORTUNIDAD
Los aranceles que ha impuesto Estados Unidos a China ofrecen una oportunidad adicional para que México incursione en la fabricación de paneles solares y baterías de litio. Sin embargo, para aprovecharlo se requiere tener más pragmatismo en cuanto al litio, contar con banca de desarrollo para acompañar la creación de la cadena de valor de paneles solares y, sobre todo, resolver los cuellos de botella de energía y los problemas de seguridad. No obstante, más allá del resultado electoral de Estados Unidos, el “Stay tuned” de la embajadora Tai pone de manifiesto que México no tendrá un 2025 y 2026 terso con nuestro principal socio comercial. (Rodrigo Pacheco, Excélsior, Dinero, p. 6)
Más allá de su tema central, en torno justamente a un conflicto en Estados Unidos, la película Guerra Civil deja de plantear el posible impacto de una situación como esa sobre otros países.
De hecho, obliga a pensar en las posibles consecuencias geopolíticas y económicas que tal conflicto tendría en el entorno de Estados Unidos. Y de que es una posibilidad real.
La cinta señala un posible futuro no muy lejano, en que cuatro grandes facciones combaten por la supremacía en EU: los “leales” a un gobierno donde el autoritario y demagógico Presidente en su tercer periodo se encuentra al borde de la caída en Washington; la coalición del oeste, una alianza entre Texas y California, hoy por hoy los dos estados más populosos de ese país; la Alianza de Florida, con casi todo el antiguo sur bajo su bandera; y el Nuevo Ejército Popular compuesto por estados que hoy son parte del centro-norte y noroeste del país.
Qué pudiera pasar en Canadá o México a consecuencia de una guerra civil en EU ni siquiera parece contemplado, aunque sería viable considerar que habría un involucramiento directo o indirecto de ambos países.
La alianza Texas-California descrita en la película es hoy por hoy políticamente improbable, pero incluiría de hecho a una gran parte de la población de origen mexicano, sin olvidar que hoy son probablemente los dos mayores polos de atracción para millones de indocumentados. Asimismo, sería viable pensar que algunos –o muchos– de esos mexico-estadounidenses o migrantes buscarían refugio en México, simplemente por razones de seguridad y gracias a lazos familiares.
Pero la economía de México sufriría un golpe: un comercio bilateral que supera los 600 mil millones de dólares anuales sería disminuido brutalmente, y con ello posibilidades de empleo y atractivos de inversión, sin contar la válvula de escape de la migración y el salvavidas de las remesas. El caso de Canadá sería probablemente similar.
La idea de una fractura de EU no es nueva, y de hecho se han escrito varios libros en torno a esa posibilidad; pero la idea de una guerra civil que ponga armamento nuclear cerca de las manos de alguien como los actuales gobernadores de Texas, Greg Abbott, o Florida, Ron DeSantis, podría provocar pesadillas.
Es difícil evaluar el impacto que tendría en México un conflicto como el presentado por la película, uno que tan ficcional como se quiera no parece del todo imposible ante la brutal polarización ideológica y política del país norteño.
El hecho, en todo caso, es que la integración social y económica entre los dos países es una realidad que obliga al gobierno y la sociedad mexicanas a seguir con cuidado la situación estadounidense: radiación, agentes químicos o biológicos, contaminación y migraciones, no paran en las fronteras, con o sin estampitas y no preguntan por nacionalidad o etnicidad.
Y, sobre todo, que ni estadounidenses ni mexicanos podemos cambiar de vecino. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 29)
El presidente demócrata, Joe Biden, y el ex mandatario republicano, Donald Trump, volverán a enfrentarse por la Presidencia de Estados Unidos en las elecciones generales del próximo 5 de noviembre.
La migración irregular es uno de los temas centrales que preocupan a la opinión pública estadounidense. La primera potencia encara cifras sin precedentes de solicitantes de asilo y en 2023 el país rompió un récord de más de 2,3 millones de arrestos de migrantes.
De cara a los comicios que dieron la victoria al republicano Donald Trump en 2016, el candidato fue particularmente mediático por sus declaraciones xenófobas y su promesa de construir un muro en la frontera entre México y Estados Unidos. Por el contrario, en las elecciones de 2020, que ganó el demócrata y actual presidente, Joe Biden prometió no añadirle un solo ladrillo más a la frontera. Sin embargo, el incremento sin precedentes de solicitantes de asilo en los últimos años ha presionado al Gobierno demócrata a adoptar medidas restrictivas contra la migración irregular.
Seguiremos tomando acciones, pero fundamentalmente solo el Congreso puede arreglar lo que todos coinciden en que es un sistema de inmigración fallido, apuntó Alejandro Mayorkas, secretario de Seguridad Nacional, el pasado 9 de mayo. Donald Trump mantiene un discurso radical en contra de la migración irregular, lo que no excluye a los solicitantes de asilo: las personas que tienen derecho a solicitar protección internacional, al estar huyendo de las guerras, las persecuciones y las violaciones a los Derechos Humanos.
En 2019, Trump creó el programa ‘Quédate en México’ que imponía a los solicitantes de asilo, incluidos los no originarios de ese país, a permanecer del lado mexicano de la frontera hasta que las autoridades determinaran si serían considerados refugiados o no. Los migrantes en la zona fronteriza están expuestos a la violencia de los carteles de droga y del crimen organizado. Biden cerró el programa en febrero de 2021, pero Trump ha prometido reactivarlo en caso de ganar las elecciones.
Pero el Gobierno de Joe Biden que fue señalado por los republicanos al inicio de su actual mandato de estimular la migración irregular por su discurso “flexible”, también apunta a algunas medidas estrictas. Washington promulgó una norma, el pasado 9 de mayo, para limitar las solicitudes de asilo.
La regla, actualmente en fase de revisión antes de entrar en vigor, ordena a los agentes de migración prohibir que quienes sean considerados un “riesgo para la seguridad pública o nacional” puedan solicitar la protección estadounidense. Las autoridades ya investigan las actividades de las personas migrantes cuando estudian sus casos, pero la nueva norma impediría que los extranjeros que consideren “sospechosos” puedan al menos emitir su solicitud. (24 Horas, Opinión, Online)