Más tensión entre el gobierno de México y Perú
Nos comentan que la tensión de las relaciones entre México y Perú se suma un nuevo problema. Se trata de los más de 250 connacionales que no han podido salir del país debido a bloqueos carreteros y cierre de aeropuertos por las protestas tras la detención de Pedro Castillo, a quien el gobierno mexicano aún considera presidente legítimo. Nos hacen ver que la situación puede subir de tono si la estadía de los mexicanos en el país sudamericano se prolonga por falta de condiciones de seguridad para que puedan viajar de regreso a México. (El Universal, Nación, p. 2)
Con motivo de los 200 años de relaciones diplomáticas, el mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, recibió al asesor presidencial especial para las Américas de Estados Unidos, Christopher Dodd, el 12 de diciembre. Este es uno de los cientos de eventos conmemorativos que están planeados para celebrar la ocasión. En el encuentro se intercambiaron cartas escritas por los presidentes. Ambas misivas reflejan el estado de la relación, con un presente y un futuro comunes, así como con medios para resolver los desencuentros.
Hace dos siglos, Agustín de Iturbide designó a José Manuel Zozaya como enviado en Washington. Entonces el objetivo era buscar el reconocimiento estadounidense, establecer tratados de amistad y obtener apoyo ante una posible invasión de España. La Unión Americana, bajo la presidencia de James Monroe, fue uno de los primeros países en reconocer al México independiente, en diciembre de 1822.
Desde entonces, como vecinos, hemos transitado por claroscuros y vaivenes diplomáticos, una invasión y la toma de territorio; desde la consolidación nacional hasta la convivencia estable de los Gobiernos, y una creciente interdependencia. Compartimos más de 3,100 kilómetros de frontera, con 47 puertos terrestres de entrada. Hay cerca de 40 millones de personas de origen mexicano en Estados Unidos; en México, 1.6 millones de estadounidenses y 25 millones visitan por diversas circunstancias nuestro país cada año. En la frontera viven 15 millones de personas con necesidades comunes de transporte, infraestructura y seguridad.
La relación bilateral toca la vida cotidiana en ambos países; en este caso, la política exterior afecta los asuntos domésticos, y los debates internos influyen en el acontecer mutuo. Como vecinos, hay muchos asuntos de interés común en los que coincidimos, pero otros en los que no estamos de acuerdo. El recorrido de estos años condujo a la noción de que cooperar genera beneficios, y que conviene tener vías para procesar las diferencias.
Los temas que dominan la compleja agenda en común son comercio, seguridad y migración. De 1993 a 2021, el intercambio comercial se multiplicó siete veces, pasando de 88 mil 206 millones de dólares a 619 mil 974 millones de dólares, lo cual significa más del 60 por ciento de nuestro comercio. La inversión extranjera directa de Estados Unidos desde 1999 asciende a más de 300 mil millones de dólares, y es casi la mitad del total en México. No sólo intercambiamos bienes, sino que tenemos una amplia producción conjunta. Hemos establecido un diálogo de alto nivel para tratar este y otros temas, con la idea de formar una comunidad regional próspera, bajo el marco del tratado comercial regional.
En temas de seguridad, se instituyó un esquema nuevo de cooperación, basado en la corresponsabilidad y el respeto a la soberanía, el llamado Entendimiento Bicentenario, que busca detener las redes delincuenciales, el tráfico de armas y el paso de drogas. En materia de migración, coincidimos en un enfoque integral y regional que atienda la movilidad humana de manera segura, ordenada y regular.
La idea hacia el futuro es que esta relación positiva entre los dos países extienda sus beneficios; ello significa buscar una mayor integración regional que ayude a disminuir los índices de personas sin ingresos suficientes para vivir.
Según datos de la CEPAL, un 13.1 por ciento de habitantes de América Latina y el Caribe —82 millones de personas— están en situación de pobreza extrema. En México, el 9.2 por ciento de su población no puede satisfacer las necesidades básicas. Al final, el apoyo a los grupos más vulnerables, el quiebre del círculo vicioso que el modelo neoliberal reforzó, contribuirá también a disminuir la violencia, a generar más oportunidades de trabajo para las personas y a establecer una comunidad más próspera. (Ricardo Monreal, El Sol de México, Análisis, p. 13)
No es un plan secreto, pero aunque debería, tampoco es algo que atraiga la atención de ustedes. Estados Unidos tiene un serio problema con sus niños y jóvenes: aprenden poco y no pueden trabajar.
Los vecinos absorberán toda la gente talentosa que puedan, de donde venga.
Acá no nadamos precisamente en la abundancia. Regularmente, México no destaca en pruebas de conocimientos. En la prisa del vecino, los mejores mexicanos vuelan.
Hasta ahora, Norteamérica se llena de adolescentes que no están listos para hacer algo de valor. Para hacer cosas que ustedes estarían dispuestos a pagar.
Ojo. Esto no está en contra de los bailes de TikTok o del gusto por el horrible reguetón. Cada época tiene su rock and roll.
Esto es más profundo y la más poderosa cámara de comercio del mundo, la US Chamber of Commerce, expone así lo que enfrentan en su país:
“Las históricas pérdidas de aprendizaje sufridas durante la pandemia se suman a un sistema que ya no estaba sirviendo a muchos de nuestros estudiantes. Antes de la pandemia, solo el 38 por ciento de los estudiantes de tercer grado leían al nivel de su grado, y apenas la semana pasada recibimos noticias nefastas del Nation’s Report Card: los niños de 9 años experimentaron la mayor disminución en lectura desde 1990 y el primer descenso en la calificación de matemáticas en la historia”.
Ayer expuse en este espacio la diferencia entre los sueldos y ganancias que ofrecen empresas innovadoras, como Microsoft y las tradicionales turísticas como las que buscamos con el Tren Maya. Hilton resultó un buen ejemplo.
En Microsoft el salario promedio de sus empleados en el mundo –incluidos los de México–es de 300 mil pesos; el de Hilton, de 60 mil pesos, incluyendo a los que cobran en Nueva York, con salarios de allá.
Por eso conviene preparar a la gente, para que tenga más opciones y no se limiten a atender mesas o limpiar habitaciones, con toda la dignidad que esas labores representan.
A Estados Unidos le falta gente para ambos puestos, porque su gente no quiere o no puede trabajar, la US Chamber lo dejó claro esta semana en un comunicado:
“En este momento, hay demasiados puestos vacantes sin gente que los llene. Tenemos el doble de puestos de trabajo abiertos en los Estados Unidos que de trabajadores desempleados.
“El resultado es que muchas empresas no pueden crecer, competir y prosperar. A pesar de las predicciones de estancamiento, la US Chamber cree que el 118.º Congreso puede estar a la altura de este momento y promulgar soluciones”, expuso el fuerte gremio empresarial en el texto que aún promueve en la parte principal de su sitio de internet.
A los líderes de empresas más importantes de ese país les preocupa que con la generación de estadounidenses que viene, el problema va a alargarse. Por eso, tejen una estrategia extraordinaria.
Por ello, la US Chamber of Commerce Foundation lanzó una iniciativa sobre el futuro de los datos en la educación K-12, es decir, en toda la educación básica y media superior.
Para ello se metieron hasta el fondo de la alberca a ver qué es lo que está pasando y generar las primeras recomendaciones.
“En la primera fase de esta iniciativa, Dan Goldhaber, director del Centro Nacional para el Análisis de Datos Longitudinales en la Investigación Educativa de los Institutos Estadounidenses para la Investigación, realizará una revisión de lo que se sabe, y lo que se desconoce, sobre cómo las reformas del pasado 20 años cumplieron sus promesas y donde no lo hicieron”, advierte la fundación.
Mientras, demandan a sus diputados y senadores dejar entrar inmigrantes: “promulgar una política de inmigración legal racional que dé la bienvenida al talento global mientras protege nuestras fronteras”.
Eso hace la iniciativa privada en ese país. ¿Qué está haciendo la mexicana, más allá de aprovechar los bajos salarios que tiene la gente para ofrecer manufactura barata a empresas del otro lado de la frontera? Eso perpetúa la pobreza. No esperen grandes cambios en la política. (Jonathan Ruiz Torre, El Financiero, Empresas, p. 30)
Esta semana tuve la oportunidad de exponer, por primera vez desde que me convertí en Ministro de Asuntos Exteriores británico, mi visión sobre el futuro de la relación a largo plazo del Reino Unido con el mundo, especialmente con países de Asia, África y América Latina.
Debemos prepararnos para los cambios que el mundo enfrentará durante los próximos 25 años y enfocarnos en ello. Por tal razón, en el Reino Unido trabajaremos para forjar y fortalecer lazos diplomáticos y económicos con nuevos aliados. Estas relaciones deben construirse con base en valores compartidos como el libre comercio y la soberanía de los territorios. También deben traer beneficios mutuos, impulsando alianzas de desarrollo, defensa, tecnología, seguridad en el ciberespacio, adaptación al cambio climático y protección al medio ambiente.
Estamos viviendo un periodo trascendental, con cambios acelerados y desafíos importantes, entre los que destaca el ataque no provocado de Rusia a Ucrania. Con poblaciones en rápido crecimiento y una participación cada vez mayor en la riqueza mundial, sabemos que los países de Asia, África y América Latina desempeñarán un papel mucho más importante en la configuración mundial durante el siglo venidero, con una voz mucho más poderosa en el escenario global.
El próximo año iniciaremos la celebración de 200 años de las relaciones entre el Reino Unido y América Latina, impulsadas por el entonces primer ministro George Canning durante el siglo XIX. Nuestra relación con México es muy especial: fuimos la primera potencia europea en reconocer su independencia, en 1827 firmamos un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación. Además, México es una de las naciones representadas en el Domo de la Gran Escalera del edificio del Ministerio de Relaciones Exteriores y Desarrollo británico.
En los últimos sesenta años, nuestros lazos se han fortalecido aún más con misiones comerciales, vuelos directos México-Londres-México y visitas de estado. Es momento de mirar de cara al futuro y seguir construyendo nexos aún más sólidos.
Actualmente el Reino Unido y México están negociando un nuevo Acuerdo de Libre Comercio, que brindará la oportunidad de asegurar aún más beneficios para empresas y consumidores que los logrados por el Acuerdo de Continuidad Comercial entre ambos países.
Adicionalmente, el Reino Unido está en negociaciones para unirse al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico TIPAT, bloque comercial del cual Chile, México y Perú son parte. La accesión del Reino Unido al TIPAT impulsará los acuerdos comerciales bilaterales que ya ha firmado o está negociando con los países miembros, profundizando los vínculos comerciales del Reino Unido en el Indo pacífico y convirtiendo al bloque en una verdadera zona de libre comercio global.
En el pasado quizás hemos sido transaccionales e impacientes. Hoy queremos demostrar que nuestra política exterior es estratégica y poner de manifiesto nuestra voluntad de comprometernos a largo plazo. Latinoamérica y México no son la excepción. (James Cleverly, El Universal, Opinión, p. 16)
A la Habana desde el AIFA
Con un baño de agua a manera de festejo, nos cuentan que ayer salió el primer vuelo del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), que dirige el general Isidoro Pastor Román, con destino a La Habana. La nueva ruta será permanente y la operará Viva Aerobus, de Juan Carlos Zuazua, quien no perdió la oportunidad para asegurar que la terminal de Santa Lucía tiene un gran potencial por su capacidad e infraestructura. Nos explican que este vuelo diario puede meter a la mayor isla de las Antillas en el top 10 de los países emisores de turismo a México, pues de enero a octubre ingresaron casi 99 mil cubanos, más del doble que en el mismo lapso de 2021, según la Secretaría de Gobernación. (El Universal, Cartera, p. 22)