Silvia Amaya Llano S., Rectora de la UAQ
Nueva rectora de la Universidad Autónoma de Querétaro refuerza el compromiso de esa institución con la calidad académica y la conciencia social. Indicó que asume el cargo con el objetivo de lograr una institución justa y equitativa.
Francisco Garduño, Titular del INM
El INM se sigue haciendo de la vista gorda ante las solicitudes de información de parte de ciudadanos y del INAI. Migrantes que han arribado a la frontera han narrado haber sido detenidos y devueltos hasta el sur del país. (Sube y Baja, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)
Migrantes embodegados
El problema de los migrantes se desarrolla sin pausas, a ras de tierra. El tema salta de vez en vez a los discursos de políticos, que un día se escandalizan, otro día ofrecen soluciones de fondo y después se concentran en otras cosas.
El hallazgo de 700 migrantes en una bodega de Tlaxcala deja en claro que el fenómeno no está en vías de resolverse, sino de agudizarse.
Había gente de Nicaragua, Honduras, Guatemala y El Salvador, cuyos gobiernos dicen estar acongojados por el éxodo, pero no ponen en marcha ninguna medida para solucionarlo.
Unas lágrimas de cocodrilo cuando ocurre una desgracia y a otra cosa. La verdad es que esos gobiernos no tienen ningún incentivo para retener a los migrantes, de hecho es un alivio que se vayan, aunque se estén jugando la vida. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)
Trump y las alertas tempranas
Apenas empieza la temporada de elecciones primarias en Estados Unidos, pero es sabido que siempre el caucus de Iowa, en donde ayer arrasó Donald Trump, suele encaminar bastante la disputa por la postulación republicana. Así que para quienes conocen los procesos de la política estadounidense no es mal momento para ir encendiendo alertas tanto en el Gobierno de México como en las trincheras de los candidatos a la presidencia tomen nota, de las posibilidad de que el empresario excéntrico pudiera volver a retomar las riendas de la Casa Blanca. Y anotar las declaraciones que ayer, tras obtener ese primer triunfo, hizo en el sentido de que si gana la Presidencia “vamos a tener que cerrar la frontera, tenemos que parar la invasión”, porque, según él, los migrantes “vienen de prisiones y de países que la mayoría de personas no han escuchado… vienen de instituciones mentales, son terroristas, vienen cientos y cientos de terroristas”. Ahí el dato. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)
Acostumbrados como estamos a los números de nuestra violencia e inseguridad, a veces vale la pena poner en perspectiva alguno de ellos.
Las autoridades encontraron a setecientas veintiséis personas en una bodega. Setecientas veintiséis: 75 niñas, niños y adolescentes no acompañados; 108 mujeres, 399 hombres adultos solos y 144 personas integrantes de 45 familias.
Setecientas veintiséis personas provenientes de Guatemala, Honduras, El Salvador, Ecuador y Nicaragua recluidas en una bodega por el grupo criminal que, pago mediante, les prometió llevarlos a la frontera norte de México y cruzarlos a Estados Unidos.
¿Cuántas de estas bodegas no han sido nunca descubiertas? ¿Cuántas miles de personas han sido traficadas por los criminales? ¿Cuántos han sido asesinados en el camino, obligados a ser sicarios, abusadas sexualmente?
Un día, una bodega, setecientas veintiséis personas.
Es cierto que esta situación es producto de décadas de falta de decisión política de Estados Unidos, México y otros países de la región, pero también es cierto que la combinación Trump-López Obrador y después el miedo de Biden por razones electorales han causado que la única respuesta sea la dureza policiaca y militar en contra de quienes quieren migrar. Sí, más bodegas.
En estos días sigue la negociación en Washington entre republicanos y demócratas para emitir nuevas reglas. Pero la fuerza del trumpismo y las encuestas han hecho que los demócratas estén considerando acciones que solo endurecerán las medidas en Estados Unidos y, por lo tanto, empeorarán la situación.
Como escribió ayer en The New York Times Andrea R. Flores, quien trabajó con Obama y Biden en asuntos migratorios, “los demócratas pueden pensar que vale la pena adoptar políticas punitivas de inmigración con la esperanza de mejorar los números de Biden en las encuestas”.
“Como ex funcionaria del gobierno que ha trabajado en los poderes Ejecutivo y Legislativo para identificar soluciones a la migración masiva en la frontera sur, estoy de acuerdo con los legisladores en que el statu quo es insostenible y que se necesitan reformas. Pero este acuerdo no aliviará los desafíos fronterizos de Biden a menos que el Congreso construya vías de migración legal que debiliten a los cárteles que más se han beneficiado de las nuevas restricciones de asilo”.
Mientras tanto, en México la Guardia Nacional, nada más.
Y encontraremos una nueva bodega. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
Hace treinta años entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), un acuerdo comercial que transformó para siempre a México.
La revista Nexos dedicó toda su edición del mes de enero a revisar el saldo de esta mutación, quizá la más importante para nosotros desde la Revolución mexicana. El resultado es un mural de claroscuros.
La integración regional nos abrió al mundo, modernizó nuestra economía y trajo prosperidad a muchos mexicanos. Pero también profundizó desigualdades, obligó a millones a migrar en busca de oportunidades, hizo estragos en sectores productivos enteros y en las formas de vida de algunos de los mexicanos más vulnerables.
El TLCAN cumplió con creces sus propósitos de integración comercial norteamericana. Pero México no alcanzó lo que esperaba, quizá porque esperaba de más, como con su tránsito a la democracia.
El hecho es que, treinta años después de aquel acuerdo comercial, hay en México una planta industrial exportadora de clase mundial. Pero junto a ella persiste la baja productividad del resto de la economía, por su mayor parte informal, y el país vive un triste auge de ilegalidad y crimen.
Conviven en el tratado, absurdamente, las reglas de libre movimiento para mercancías y la antigua prohibición al paso de personas. Resultado actual: un recrudecimiento de la persecución de migrantes.
Al sueño, implícito en el tratado, de una nueva era de coexistencia y amistad trinacional, se asoma con brutalidad el discurso antimigrante, que tiene su extremo en el discurso de odio de Donald Trump y en los millones de votantes que pueden hacerlo de nuevo presidente de Estados Unidos.
Pareciera que la América del Norte real pudo cumplir sólo con una parte de la aspiración de aquel tratado, cuya vigencia, sin embargo, es hoy la plataforma de otra época posible de expansión económica trinacional, por efecto del nearshoring y el regreso a casa de las inversiones en Asia y China.
El TLCAN es en muchos sentidos un proceso cumplido, en otros aspectos un sueño fracasado, pero, como todo cambio largo, es una historia en curso, viva, que no ha dicho su última palabra.
Fue, eso sí, una transformación profunda, desafiante y duradera. (Héctor Aguilar Camín, Milenio, Al Frente, p. 3)
En más de una ocasión el presidente Andrés Manuel López Obrador ha citado la canción Somos más americanos de los Tigres del Norte; esa que dice:“yo no crucé la frontera, la frontera me cruzó”. El presidente la dedicó a las y los migrantes mexicanos en Estados Unidos, a quienes reconoce como ejemplo de trabajo, de fraternidad y humanismo por ser de los migrantes que más apoyan a sus familias.
En 2022, de acuerdo con datos del Banco Mundial, el envío de remesas de los más de 33 millones de mexicanos que viven en Estados Unidos a sus familiares en México alcanzó la cifra récord de 58 mil 497 millones de dólares.
Paradójicamente, una de las demandas históricas de esa comunidad había sido la de contar con un esquema de protección en seguridad social, ya sea para su retorno al país o bien para proteger a su familia radicada en México.
El pasado 10 de enero, a invitación de la canciller Alicia Bárcena, asistí a la XXXV Reunión de Embajadores y Cónsules 2024, en donde presentamos los avances del Programa de Aseguramiento a Trabajadores Independientes, que incluye a trabajadoras y trabajadores en el extranjero.
Un nuevo esquema que por primera vez permite que una o un paisano que tiene sus actividades fuera del territorio nacional pueda acceder a una cobertura integral en México y contar con los cinco seguros con que cuenta el IMSS: 1) Enfermedades y maternidad; 2) Riesgos de trabajo; 3) Invalidez y vida; 4) Retiro, cesantía en edad avanzada y vejez, 5) Guarderías y prestaciones sociales. Además, la o el trabajador asegurado puede afiliar a su familia y recuperar las semanas cotizadas para su retiro que haya acumulado antes de irse.
Actualmente, 4 mil 913 personas migrantes están inscritas y el 59% ya registró a 5 mil 280 familiares en alguna Unidad Médica Familiar del IMSS, principalmente a sus hijos, que representan el 65% de los beneficiarios registrados.
Esto ha sido posible gracias a los convenios de colaboración con la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Instituto de los Mexicanos en el Exterior para utilizar la infraestructura y la experiencia de la red consular y ofrecer este servicio en las 985 ventanillas de documentación respectivas para promover el esquema de aseguramiento entre la comunidad migrante.
La última experiencia de este tipo fue en 2007: el costo operativo era muy alto y no se superaron los mil 700 afiliados. Hoy el proceso también se puede hacer en línea a través del portal http://www.imss.gob.mx/personas-trabajadorasindependientes. Se ingresa la CURP y el número de seguridad social; se define el esquema de aseguramiento: mensual, semestral o anual, así como el ingreso y la ocupación; se realiza el pago de la línea de captura con las cuotas a pagar y se realiza el registro en la clínica del IMSS en México, iniciando el aseguramiento del asegurado y sus beneficiarios.
Este año, en conjunto con la cancillería, el Instituto de los Mexicanos en el Exterior, la Embajada de México en Estados Unidos y la red consular intensificaremos la realización de eventos y foros de capacitación y promoción del programa. La próxima semana habilitaremos una mesa de atención especializada mediante la cual se atenderán consultas en materia de seguridad social.
Esto significa cumplir con la deuda histórica que se tenía con las y los paisanos migrantes que habían quedado excluidos del derecho a la salud. México vuelve a ser ejemplo de humanismo y confraternidad y se confirma así que el bienestar no tiene fronteras.
Mientras escribo: México, Chiapas y Guatemala, unidas por la misma ala.
¡Que viva la democracia guatemalteca! (Zoé Robledo, Milenio, Política, p. 6)
El camino a la Casa Blanca es largo. Apenas ayer los votantes del congelado estado de Iowa participaron en asambleas para decidir a cuál candidato republicano prefieren. Con esto, arrancó oficialmente la elección presidencial, pero no es sino hasta el 5 de noviembre que los estadounidenses acudirán a las urnas. De aquí a entonces tendremos 100 procesos distintos, 2 por cada uno de los 50 estados, en los que militantes y votantes sin afiliación son convocados a emitir su preferencia para ver a cuál candidato quieren. Son las elecciones primarias que desgastan a los aspirantes, pero que al mismo tiempo engrasan la maquinaria partidista y mantienen el interés del electorado.
Donald Trump tiene frente 91 demandas judiciales que lo persiguen. Desde acusaciones de sedición hasta problemas con sus empresas. El ex presidente libra pues una batalla judicial y una electoral. Sin embargo, Trump tiene un teflón reforzado. Pareciera como si los cuestionamientos solo lo engrandecieran. Todo cuestionamiento se le resbala. Hoy es el candidato preferido por los republicanos.
La ex gobernadora Nikki Haley es la esperanza del ala que controló al Partido Republicano hasta que llegó Trump y lo secuestró llevándolo a los extremos. Este sector hoy es visto como moderado, pese a que sostiene una visión de realpolitik del mundo, una que solo apoya las reglas del multilateralismo cuando le convienen y que privilegia el unilateralismo. Son los republicanos que acompañaron la presidencia de George W. Bush y luego a John McCain. El ala de los republicanos que perdió el control de su partido y que perdió el apoyo de los evangélicos ultraconservadores. Es este sector de republicanos tradicionales el que hoy apoya a Haley y que busca rescatar a su partido, pero Trump sigue movilizando y entusiasmando a votantes.
Aunque no sea imposible, sí parece poco probable que Trump se quede sin la candidatura presidencial. Haley y DeSantis pelean por el segundo lugar, se enfrentarán en las próximas semanas en varios estados y harán lo posible por quedarse con la candidatura, pero no está fácil. Trump está demasiado fuerte. La pelea entre ellos parece solo por ver a quién invitará Trump para la vicepresidencia.
Por su lado, Biden no logra encontrar cuál es su mensaje ni tampoco logra conectar con el electorado. Biden enfrenta el desgaste del poder y el peso de la edad. A pesar de que la economía estadounidense está sana, robusta y sin sobresaltos, el mensaje ya clásico de “es la economía” nada más no pega. A pesar de que realmente Biden y Trump son exactamente de la misma generación, los 81 años del presidente son vistos como su peor enemigo, mientras que los 77 del empresario no hacen mella. Tanto Trump como la misma Haley hablan constantemente de la edad de Biden y les está funcionando. A pesar de que Biden no enfrenta un desafío demócrata, pareciera que su partido lo deja solo. No hemos visto hasta ahora voces fuertes que defiendan lo que Biden representa y que alerten eficazmente sobre los riesgos que representaría una segunda presidencia de Trump.
Los calendarios electorales de México y EU se sincronizan cada 12 años, cuando de ambos lados de la frontera votamos por las presidencias, los congresos federales, y otras elecciones más. Estas elecciones México será nuevamente tema central. Trump polariza y ha encontrado en los temas de migración y violencia dos herramientas para movilizar el miedo de sus votantes.
Migración y narcotráfico son los temas más contenciosos en la relación bilateral hoy en día. La turbulencia de los próximos meses será más fuerte porque la narrativa xenofóbica está fuerte en las campañas de los republicanos y son una fuerte presión al gobierno de Biden para exigirle más a México. Lo mismo ocurre con el tráfico de fentanilo y con la violencia en la frontera por el narcotráfico. México será tema central este año en EU. La turbulencia será más fuerte que otros años y esto apenas empieza. (Genaro Lozano, Reforma, Opinión, p. 9)
Cuánta razón tuvo Xóchitl al sostener en su discurso de cierre de precampaña que “Se pierde el valor de la vida, cuando el gobierno es absolutamente insensible. Cuando no se conmueve ante la muerte de sus propios ciudadanos. Cuando la autoridad abraza a los criminales y culpa a las víctimas. Cuando se pretende borrar de un plumazo a los desaparecidos y se ríe a carcajadas ante las masacres. Cuando el gobierno abandona a las policías a su suerte. Cuando se usa a nuestros soldados y marinos para satisfacer los caprichos del presidente, dejando al pueblo a merced de los delincuentes. Cuando al gobierno le da lo mismo que se mueran a diario niños enfermos por falta de medicinas. Cuando da lo mismo que la gente muera en el Metro por culpa de una gobernante incompetente. Que nunca se nos olvide: México fue el país con más médicos y enfermeras muertos en la pandemia”.
A continuación agregó: “Este gobierno ya es responsable de la muerte de más de un millón de mexicanos, 800 mil por la pandemia, 175 mil por la violencia y el crimen y, otras 200 mil muertes por la destrucción del sistema de salud y el desabasto de medicinas. Más de 1 millón de vidas perdidas en solo 5 años. Hoy, México está peor que cualquier país en estado de guerra. ¡Carajo! con 1 millón de muertos, ¿cómo pueden ofrecer continuidad?”.
Xóchitl no tomó en cuenta a los 43,000 desaparecidos. O sea, cada hora desaparece un mexicano ante una sociedad apática que contempla los cadáveres colgados de los puentes o las decenas de masacres o los cementerios clandestinos, como una parte del México costumbrista. Menuda imagen de México en el exterior. Imposible sorprenderse de que ocupemos los últimos lugares en el mundo en materia de corrupción y de Estado de derecho.
Pero cedámosle la palabra, una vez más a la historia, cuyas páginas se encuentran llenas de explicaciones:
El mito de la muerte de un millón de muertos durante la revolución mexicana se sostiene gracias a los complejos conteos de la población durante la década de 1910-1920, en cuyas cifras se muestra un decrecimiento en una década muy cercano al millón de mexicanos, de 15,121 millones de habitantes a 14,372 millones en 1920. Es decir, la cifra descendió en 750,000, más los neonatos en número de 250,000, una suerte de natalidad negativa en la medida que se inhibió la tasa de fecundidad en razón del estallido de la violencia por el control del poder.
Si sumamos los combatientes de ambos bandos en los encuentros armados, tal vez y solo tal vez, daremos con 100,000 fallecidos en las batallas y a causa de las hambrunas, sin embargo, el enemigo mortal fue el virus de la influenza española que, según E.O. Jordan, mató a cerca de 500,000 personas en México, por lo que la cifra mítica del millón de muertes debe reducirse a 500,000, de los cuales habría que considerar la migración hacia Estados Unidos para buscar refugio al otro lado de la frontera. Robert McCaa, Manuel Ordorica y José Luis Lezama estiman más o menos en 400,000 el total de migrantes.
No se sabe con precisión cuántos compatriotas murieron a causa de la revolución, pero a la cifra mítica del millón, como decíamos, habría que restar los muertos por influenza y por la incuestionable migración hacia Estados Unidos, un fenómeno muy temido en el Washington de nuestros días, de instalarse en México una dictadura comunista al estilo cubano o venezolano, en cuyo desafortunado caso, los mexicanos no buscarían refugio, claro está, ni en Guatemala ni en Belice…
El cargo de crueldad no solo recaerá sobre la ya de por sí patética imagen histórica del actual Jefe de la Nación, sino sobre quienes se ostentan sin rubor ni vergüenza como integrantes de la 4T y que no se horrorizan ante la brutalidad ni el sadismo que asfixian a la nación.
¿Conclusión? En los más de 5 años de “gobierno” de la cruel e ineficiente 4T han fallecido injustamente casi un 1,100,000 mexicanos en razón de la catastrófica gestión sanitaria de López Obrador, quien la enfrentó con estampitas y sus “detente enemigo, el corazón de Jesús está conmigo”, cifra de horror en la que están incluidos los homicidios dolosos y los desaparecidos, o sea, 10 veces más muertos en este fúnebre sexenio que los caídos durante la revolución mexicana, una espantosa matanza entre hermanos que no supera el número de 100,000 compatriotas fallecidos.
Como bien dice Xóchitl: ¿Quién quiere más “continuidad”? (Francisco Martín Moreno, Reforma, Opinión, p. 8)
No, queridos lectores, no me refiero ni de broma a Movimiento Ciudadano, que más bien quedó aplanado, sino a una apabullante máquina de destrucción política y cabello naranja que lleva por nombre Donald Trump.
En cualquier otro país el expresidente estadounidense estaría impedido para contender nuevamente, ya fuera por las múltiples causas legales que se cursan en su contra o por el descrédito inherente a su intento por subvertir el resultado de las elecciones de noviembre de 2023 y al de promover una insurrección contra el Congreso para impedir la certificación del triunfo de su contrincante, Joe Biden.
Pero el hombre que alguna vez dijo que podría dispararle a alguien en plena Quinta Avenida en Nueva York y no enfrentar consecuencias parece, efectivamente, inmune a cualquier costo político por sus acciones: Trump supera hoy ampliamente en las encuestas a cualquiera de sus rivales para la nominación del partido Republicano y tiene una pequeña, pero consistente ventaja sobre Joe Biden para la elección presidencial.
La contienda formal para elegir al candidato Republicano acaba de comenzar, con los “caucus” (o asambleas) de Iowa. Ligeramente distintas a las votaciones primarias en que los ciudadanos acuden a centros de votación, los “caucus” requieren una mayor participación y compromiso de los simpatizantes de cada precandidato, ya que se busca y promueve la discusión, y el objetivo es convencer a los demás asistentes a votar por quien cada quien prefiere.
En Iowa, las encuestas le dan a Trump una ventaja de más de dos a uno frente a sus dos más cercanos competidores, el gobernador de Florida, Ron deSantis, y la exgobernadora de Carolina del Sur y exembajadora de EU ante la ONU (en tiempos de Trump), Nikki Haley.
El verdadero interés mediático se centra en quién quedará en segundo lugar, y en el margen de victoria que pueda alcanzar Trump. Si se confirman los pronósticos, ya sería virtualmente imposible detener su loca carrera de regreso hacia la Casa Blanca.
Y ahí sí, queridos lectores, a abrocharnos los cinturones de seguridad.
El discurso de Trump es todavía más radical y violento que el de hace ocho o hace cuatro años. Promete ser un “dictador” desde el día 1, se refiere a los inmigrantes como “serpientes venenosas”, a los jueces como “animales” y a los procesos judiciales que enfrenta como una “cacería de brujas”.
Y su propaganda, al menos en Iowa, lo presenta literalmente como un enviado de Dios, mensaje que encuentra eco en un estado agrícola y predominantemente cristiano y evangélico.
Grave que así se promueva, grave que muchos se lo crean, pero más grave aún que ninguno de sus rivales se atreva a confrontarlo.
Si Trump regresa, será también por culpa de un partido Republicano que se dejó avasallar. (Gabriel Guerra Castellanos, El Heraldo de México, Opinión p. 8)
La ausencia del presidente López Obrador a la toma de posesión del presidente Bernardo Arévalo el pasado domingo 14 de enero, justificada por la presión de tiempo para inaugurar sus obras emblemáticas en el sureste mexicano, muestra el vacío y la falta de perspectiva geopolítica del Estado mexicano.
Arévalo, desde su sorpresivo triunfo electoral del pasado 20 de agosto ha sido asediado y hostigado por la élite guatemalteca conocido como “Pacto de Corruptos”. Es un amplio grupo de políticos y empresarios que han ocupado el estado guatemalteco para responder solo a sus intereses. Incluso Estados Unidos le ha quitado la visa a gran cantidad de ellos por su evidente descaro que incluso llega a hermandades con poderes clandestinos como las llamadas maras y grupos de narcotráfico, algunos mexicanos, por cierto.
La democracia está en peligro en el vecino del sur y eso nos afecta. Alcanzada la paz con gran sufrimiento en ese país en los años noventa, firmándose el 29 de diciembre de 1996 por el entonces presidente Alvaro Arzú y los insurgentes organizados en eso años por la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), los acuerdos de paz y la democracia se han ido debilitando lentamente.
Fue un conflicto armado interno que duró 36 años, donde murieron más de 200.000 guatemaltecos, la mayoría población civil, muchos de ellos indígenas. En el largo periodo entre su triunfo el pasado 20 de agosto y la toma de posesión, con un respaldo del 60,9% de los votantes, Arévalo ha logrado sobrevivir por el respaldo de gran cantidad de organizaciones populares, muchas de ellas indígenas, y por la comunidad internacional.
El hoy presidente ha denunciado varios intentos de “golpe de Estado” para evitar que asuma el cargo. Para México es vital que sobreviva la democracia en nuestro vecino del sur y que se restauren las heridas políticas que han derivado en una gran polarización en ese país. Es vital el respaldo de los cuatro vecinos que rodean Guatemala. Estuvieron presentes la presidenta de Honduras, Xiomara Castro y el primer ministro de Belice. ¿Y México?
Parece una paradoja diplomática la asistencia del Rey Felipe VI de España y no el vecino con el que Guatemala tiene más interacciones y hasta conflictos, como las migraciones descontroladas, el narcotráfico expandiéndose como pulpo entre las fronteras de ambos países, y habiendo México asistido a Guatemala en los noventa con gran asistencia diplomática y logística para consumar su acuerdo de paz.
Arévalo percibe la necesidad de la diplomacia latinoamericana para enfrentar los problemas comunes. El que lo defendió con mucha fuerza fue el presidente Petro de Colombia, el mismo domingo, alertando sobre los intentos para impedir la toma de posesión, que se tardó ocho horas, hasta la medianoche. Su discurso fue una señal de alarma sobre los desafíos que afrontará en su proyecto de erradicar la corrupción.
¿Cómo queremos que los guatemaltecos, en particular el presidente Arévalo, vean el aislamiento mexicano y la falta de solidaridad, cuando los problemas gravísimos de migración y crimen organizado deben enfrentarse con cooperación y no aislándonos?
El presidente Arévalo necesita el amplio respaldo interno y externo para afrontar los gravísimos problemas de gobernabilidad que se le vienen sobre sus hombros. Que triste que en la era de la globalización y la regionalización, México no tenga una política exterior que esté a la altura de las circunstancias, ni siquiera con nuestro vecino del sur. (Raúl Benítez Manaut, El Sol de México, Análisis, p. 27)
Inicia el año electoral en EU

(Llera, Excélsior, Nacional, p. 10)