Opinión Migración 160224

Desde Afuera / Migración y la “temporada tonta”

Pero entre todas las tonteras que pueden acompañar las necesidades electorales, suele ocurrir también que haya adopción de medidas serias influenciadas por el momento político. En el caso de temas con posibles consecuencias extrafronteras lo que siempre prevalecerá es el interés político doméstico inmediato, no las conveniencias locales o internacionales de largo plazo.

Es el caso de lo que los republicanos definieron como crisis fronteriza, combinación de abrumadoras imágenes de caravanas con miles de presuntos solicitantes de asilo de centro y Sudamérica, luego amontonados en el lado mexicano de la frontera, y la entrada de drogas que como el fentanilo han tenido un impacto mortal en Estados Unidos, pusieron el tema en el centro del debate político interno y arrinconaron al gobierno del presidente Joe Biden, que busca la reelección.

El colapso de una propuesta de ley sobre la seguridad en la frontera, negociada en el Senado, pero rechazado por la mayoría republicana en la Cámara de Diputados, es un ejemplo de las situaciones creadas por el rejuego político.

El endurecimiento de medidas para impedir la llegada de peticionarios de asilo centro y sudamericanos que cruzan México hacia Estados Unidos ha sido un mantra de los republicanos desde que el expresidente y virtual candidato Donald Trump se postuló por primera vez en 2016.

Pero ahora los republicanos rechazaron la legislación con la confesa intención de mantener vivo el tema de inseguridad fronteriza durante este año de campaña electoral.

El gobierno Biden, por su parte, busca formas de demostrar que ha logrado avances en la frontera mientras denuncia el vuelco republicano y un creciente número de demócratas asume posiciones de dureza contra la llegada de refugiados indocumentados.

Esta semana subrayó una baja de 50 % en los cruces fronterizos ilegales en enero respecto a diciembre.

De acuerdo con The Wall Street Journal, “se cree que la reducción se debe principalmente a una mayor aplicación de la ley de inmigración por parte de la Policía mexicana, a instancias de la administración Biden”.

Las medidas de fuerza adoptadas por el gobernador de Texas, Greg Abbott, para enfrentar la llegada de migrantes a través de la frontera con México, tienen el abierto respaldo republicano y de la derecha estadounidense, pero plantean un complejo problema constitucional sobre jurisdicciones.

Pero, al mismo tiempo, la Oficina del Congreso para el Presupuesto (CBO) calculó que la próxima década la fuerza laboral será 5.2 millones de personas más que lo proyectado, lo que se espera se traducirá en un aumento de siete billones (millones de millones) en el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos y hasta un millón de millones de dólares más en ingresos federales. Y el problema sigue pendiente. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 27)

El informe Oppenheimer  /  Escala represión en Venezuela

El Presidente estadounidense, Joe Biden, merece crédito por su enérgica respuesta al ataque terrorista de Hamas a Israel y a la invasión rusa de Ucrania, pero es hora de que levante la voz sobre la escalada represiva en Venezuela. Y debe hacerlo personalmente, en lugar de seguir delegando esa tarea a sus subordinados.

En días recientes, el dictador venezolano Nicolás Maduro intensificó su represión contra la Oposición, en violación de un acuerdo firmado en Barbados en octubre para realizar elecciones creíbles este año.

El 9 de febrero, menos de tres semanas después de prohibir a la candidata opositora María Corina Machado postularse para las elecciones, Maduro hizo arrestar a la conocida experta militar y activista de derechos humanos Rocío San Miguel y a cinco de sus familiares. San Miguel dirige Control Ciudadano, un grupo no gubernamental que aboga por un mayor control civil de las fuerzas armadas.

La activista fue acusada por el régimen de Maduro de estar involucrada en un presunto complot para asesinar al Presidente. Es un cargo frecuentemente inventado por la dictadura venezolana para arrestar a sus opositores políticos.

La nueva escalada represiva de Maduro, así como sus amenazas de invadir a la vecina Guyana, pueden ser un síntoma de debilidad política. El dictador venezolano había prometido celebrar elecciones este año, como lo exige la Constitución, pero aún no ha fijado una fecha para la votación. Las encuestas independientes dicen que perdería unos comicios libres y justos.

Si Maduro fuera tan popular como dice, no necesitaría proscribir a Machado y a otros líderes opositores, ni prohibir a los medios venezolanos entrevistarlos. Está claro que tiene miedo de perder las elecciones.

No me sorprendería que esta nueva ola de ataques a la Oposición tenga como objetivo inventar un estado de excepción para cancelar las elecciones.

¿Qué debería hacer Estados Unidos? El Gobierno de Biden anunció recientemente que restablecería las sanciones mineras de Estados Unidos a Venezuela y, lo que es más importante, que volverá a imponer sanciones petroleras en abril si Maduro no levanta su proscripción electoral a Machado y otros candidatos de la Oposición.

Pero el anuncio del Gobierno estadounidense no fue hecho por Biden ni por el Secretario de Estado, Antony Blinken, sino por los voceros del Departamento de Estado y la Casa Blanca. O sea, no fue hecho por funcionarios de primera línea.

Según las páginas de internet del Departamento de Estado y de la Casa Blanca, ni el Presidente ni Blinken han hecho declaraciones sobre Venezuela desde el 20 de diciembre. Eso fue varias semanas antes de la proscripción de Machado y los arrestos de San Miguel y sus familiares.

Si la Casa Blanca quiere que Maduro tome en serio las amenazas estadounidenses de nuevas sanciones, Biden tiene que alzar la voz, y hacerlo personalmente.

“No hay nada más poderoso que la voz presidencial: cuando el Mandatario habla, la gente escucha”, me comentó Eric Farnsworth, experto en América Latina de la Americas’ Society y ex funcionario del Departamento de Estado.

El hecho de que Biden no haya hablado en las últimas semanas sobre Venezuela también tiene un impacto indirecto: si el Presidente de Estados Unidos no se involucra públicamente en la realización de elecciones libres en ese país, hay menos incentivos para que lo hagan otras democracias menos poderosas.

Es cierto que el Mandatario demócrata está lidiando con crisis internacionales en Medio Oriente, Ucrania y Taiwán, entre otras. Y Biden está haciendo frente a una dura campaña electoral en Estados Unidos, donde el ex Presidente Donald Trump está liderando en algunas encuestas a pesar de haber intentado un fraude electoral tras perder las elecciones de 2020.

Pero Venezuela es una fuente de desestabilización política en América Latina, y una tragedia humanitaria que ha llevado a casi ocho millones de personas a huir de ese país. Más de 640 mil venezolanos han llegado a Estados Unidos, lo que ha contribuido a convertir la migración ilegal en el tema electoral número uno en este país.

Es hora de que Biden haga una declaración contundente sobre la restauración de la democracia en Venezuela. Y lo tiene que hacer ya mismo, antes de que la crisis venezolana empeore aún más. (Andrés Oppenheimer, Reforma, Internacional, p. 13)

Columna invitada  /  Migraciones: forzadas, políticas y electorales

El tema migratorio se convirtió en “el tema” de la elección en Estados Unidos hasta estos momentos. Una de las mayores tragedias humanas en la historia de Latinoamérica, e incluso del mundo, amenaza con convertirse en el tema definitorio para una elección cerrada y complicada.

Joe Biden y su secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, ya están emplazados por el Congreso Republicano responsabilizándolos de la crisis migratoria en el sur. Mayorkas incluso ya es sujeto de juicio político, nada fácil bajo la legislación de nuestro vecino.

Música para los oídos de Donald Trump, tiene todo para resurgir con su discurso antiinmigrante. La historia de la humanidad está llena de olas migratorias, pero lo que está pasando en los países latinoamericanos es una tragedia humana. Y si a eso le sumamos los desplazados por las guerras en otras partes, principalmente los de Ucrania, que usan a México como trampolín, la migración mundial a Estados Unidos está viviendo tiempos inusitados.

Pero se está dando también otro tipo de migración y esta es la interna. Ya la CDMX y la zona metropolitana empieza a resentir la presencia migratoria, pronto ese flujo demandará empleos y servicios, y en esta ciudad, de por sí ya caótica, el futuro no se ve bien, se puede convertir en un grave problema.

También hay otro tipo de migraciones digamos “voluntarias”, pero esas son cosa del pasado. Hijo de migrantes hidalguenses a la capital, en ese entonces Distrito Federal, mis padres vinieron a contribuir, como muchos de todas partes de México, y convirtieron a la Ciudad en la casa de todos los mexicanos.

Eran oportunidades lo que buscaban, un mejor lugar y mejor educación para sus hijos. En estos momentos la migración interna en México es por pobreza y por violencia. Esa violencia que por ser evangélicos yo vi en Chiapas en la década de los ochenta y principios de los noventa.

Ese tipo de migración es muy dolorosa, deja huellas personales, sociales y comunitarias, y nos está pasando ante la vista de todos. Mientras también migran otro tipo de personas, los políticos. En estos momentos la migración masiva a Morena es también un fenómeno. Priistas, panistas, perredistas sin ningún rubor se cruzan la calle para ser absueltos por la llamada cuarta transformación.

El puente principalmente están siendo los partidos aliados, PT, principalmente PVEM. La migración política empieza a conformar un nuevo sistema de un partido de estado sui generis, donde caben todos, lo importante es ganar aunque no se gobierne bien. Lo importante es que Morena gane, aunque pierda México con las clases políticas camaleónicas que hoy solo mudan su color.

El PRI-MOR, profetizaría Yeidckol Polevnsky, la ex dirigente nacional de Morena, los políticos están en etapa migratoria cual aves de paso. Otra migración de la que podemos hablar, no de personas, de los votos. Hay mucha confianza de la coalición oficial, porque las encuestas muestran una ventaja contundente.

Tampoco se aprecia un voto indeciso e incluso escondido tan amplio. Sin embargo, la pregunta está en el aire: ¿Habrá migración de votos a la oposición? Ojalá que nos volvamos más humanos con los migrantes, que las causas que la provocaron sean mitigadas, y el futuro de la humanidad sea mejor ante esta insólita ola migratoria.

Por lo pronto, hay quienes pensamos que aunque dolorosas no todas las migraciones tienen malos resultados. Y ya estamos pensando en emigrar buscando mejores lugares donde realizar nuestra vida política, social, comunitaria y profesional. (Hugo Eric Flores, El Heraldo de México, Editorial, p. 14)

Dinero / Trump y Biden por la presidencia de Estados Unidos // ¿Con quién le iría mejor a México? // El destino de nuestros paisanos

DONALD TRUMP SE enfila a conseguir su postulación como candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos. Se enfrentaría con el actual mandatario, Joe Biden, quien busca la reelección. ¿Con quién le iría mejor a México? ¿Y a nuestros migrantes? Éste es el tema del sondeo de opinión semanal. Las respuestas aparecen en las gráficas.

Metodología

VOTARON 2 MIL 597 personas. Participaron en X (antes Twitter) mil 36; en El Foro México, 287; en Facebook, mil 155; en Instagram, 87, y en Threads, 32. El sondeo fue distribuido a través de un enlace de SurveyMonkey y mediante la función Encuesta de Facebook. Pueden votar todos, cualquiera que sea su ideología. No hacemos llamadas telefónicas ni visitas domiciliarias. Los participantes, además de votar, pueden expresar su opinión.

X (Twitter)

DEMÓCRATAS Y REPUBLICANOS, dos caras de la misma moneda. Sirven a los mismos intereses y su única diferencia es que unos son abiertamente de ultraderecha y los otros fingen no serlo. @DaFenix10/ CDMX

LOS DOS SON un peligro para México y además para el mundo, finalmente no se les quita lo necios y colonialistas. @AnaMaria_Valle/ Autlán

TRUMP ES NACIONALISTA y al final necesitará una alianza con México; Biden, por el contrario, es globalista y busca un gobierno mundial que dañará al país. @gustavomktred/ Cancún

NUNCA OLVIDEN QUE Trump es un loco egocéntrico muy peligroso que perfila un gobierno autócrata en Estados Unidos y no se la pensaría si atacarnos le conviene a su popularidad. @Lonebeatle/ Guadalajara

El Foro México

ABSURDO PRETENDER QUE le irá mejor a México dependiendo de quién gane una elección en EU. No les interesa el bienestar del país. Sólo sus propios intereses son los que valen. Rafael Izquierdo/ CDMX

ESTADOS UNIDOS ES un imperio y no va a dejar que México sea una potencia. Ernesto Florín/ Chalco AMBOS SON MENTIROSOS, ciegos y perversos, antipueblo y representantes del modelo económico antipopular. José Acevedo Acosta/ Aguascalientes

Facebook

LIGERAMENTE MEJOR CON Biden, aunque ninguno de los dos es confiable. Antonio Castro Rojas/ Puebla LO QUE PESA más es el poder económico y político de Estados Unidos para hacernos daño. Pero un Biden no culpa a México de todos sus males como lo hace Trump. Óscar Monroy/ CDMX

A FIN DE cuentas, pienso que nos iría mal con cualquiera, aunque la debacle de Estados Unidos está cerca, lo que pudiera favorecernos. Luis Caro/ Xalapa

LOS GRINGOS SIEMPRE serán gringos. Lucina Esther Girón/ Mexicali

Instagram

ES DIFÍCIL SEÑALAR con quién nos iría mejor, pero con Biden se entiende mejor. Salvador Rosales de G./ Puebla

NOS DECÍAN QUE los republicanos eran más imperialistas que los demócratas. Sin embargo, son iguales de amenazantes. No obstante, la experiencia que tuvimos con Trump fue favorable a México y el mundo. Carlos Montes de Oca E./ León

Threads

CON LOS VECINITOS del norte nunca salimos ganando, pero podemos tratar de mantenerlos a raya. Rubén Medina Jaime/ Tlalnepantla

Gráfica 16 febrero

Twitter: @galvanochoa

Facebook: galvanochoa

Correo: galvanochoa@gmail.com

(Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 8)

El correo ilustrado

Proponen redes de apoyo a deportados

Los felicito por destacar el 14 de febrero en su editorial la necesidad de prepararnos –como país– para el desenlace de las próximas elecciones en Estados Unidos; de los muchos asuntos que nos ligan con la sociedad del vecino país del norte conviene dar la importancia al asunto de los migrantes.

También creo acertado “participar en la creación y reforzamiento de redes de apoyo a deportados”. Para ello, me parece necesario que nuestro gobierno actúe más allá de los canales diplomáticos formales y apoye a los organismos sociales que ayudan a los migrantes.

Es necesario confiar en la sociedad para tener iniciativas legítimas, sin fines corruptos. Esta necesidad se agudiza puesto que de los aspirantes a entrar a Estados Unidos la mayoría es de mexicanos, como lo informó Ariel Ruiz Soto, del Instituto de Política Migratoria estadounidense. Desde los estados y comunidades de las que parten es fácil agrupar a sus parientes y coterráneos para darles apoyo en su peligrosa misión. (Zoilo Ramírez, El correo ilustrado, La Jornada, Editorial, p. 2)