Opinión Migración 160226

Análisis superior / Pensarlo mejor

REMATE CUESTIONADO

Una de las batallas diarias que debe dar el equipo de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, que encabeza Raquel Buenrostro, es en contra de lo que podría denominarse como licitaciones a modo. Ésas en los que parece que las bases están diseñadas para favorecer a un cierto grupo. Pero ahí no para, sino también en determinar cómo ciertos grupos de pronto se vuelven los favoritos. Se tiene que poner especial atención en grupos como el que está en torno a la familia Reyes, que en los últimos tiempos se ha expandido de los servicios de limpieza con empresas como Ocram Seyer y Got and Glock. En los últimos tiempos han tenido un éxito muy repentino y casi monumental en los servicios de seguridad con dependencias como ISSSTE, Secretaría de Salud, IMSS Bienestar, Instituto Nacional de Migración, así como Capufe (encabezadas por Martí Batres, David Kershenobich, Alejandro Svarch, Sergio Salomón Céspedes y Carlos Arceo). Quizá se trata de un arranque de eficiencia, quizá no. Ahí está el dilema para la Secretaría Anticorrupción. (David Páramo, Excélsior, Dinero, p. 3)

Historia de NegoCEOs / Marx Arriaga y los “apestados” de la 4T

Aunque en el discurso la presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado una y otra vez su indiscutible cercanía con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, en los hechos ha tenido que marcar distancia de algunas políticas de la pasada administración y, sobre todo, de algunos personajes; esto para mejorar la percepción ciudadana y para atemperar la relación con la administración de Donald Trump, que está dispuesta a acabar con los “guerrilleros” en Latinoamérica.

La destitución de Marx Arriaga de la Dirección General de Materiales Educativos (DGME) de la SEP responde a esa lógica. Desde finales del año pasado se hablaba de la salida de dicho personaje de la Subsecretaría de Educación Básica, pues las confrontaciones con la administración de Sheinbaum eran públicas y cada vez más frecuentes.

Durante una conferencia en la Escuela Normal Urbana de Balancán, en Tabasco, el depuesto funcionario se atrevió a asegurar que la nueva administración traicionó los sueños de Andrés Manuel López Obrador. “¿Qué está haciendo el gobierno federal? Traicionar”, fueron sus palabras exactas, las cuales resonaron con fuerza en Palacio Nacional.

Ademas, hizo un llamado a formar “comités de defensa del obradorismo” y de la Nueva Escuela Mexicana, dentro y fuera de la Secretaría de Educación Pública, calificando de neoliberal la gestión del titular de Educación, Mario Delgado, y proponiendo una movilización política desde sus oficinas en Avenida Universidad de la alcaldía Benito Juárez.

Por todo lo anterior, aunque oficialmente se argumentó un cambio administrativo en la dependencia, fue removido de su cargo tras semanas de diferencias cada vez más álgidas con Mario Delgado; las últimas supuestamente porque se negó a permitir cambios en los libros de texto gratuitos, insistiendo que atentaban contra el legado educativo del gobierno revolucionario. La realidad es que a la Presidente le molestó de sobremanera el tema de equidad de género.

Marx Arriaga pertenece al ala más dura de Morena y del obradorismo. Comparte convicciones con figuras como Jesús Ramírez Cuevas, Martí Batres, Paco Ignacio Taibo II y Epigmenio Ibarra. Todos ellos han hecho evidente su ideología de confrontación con el pasado neoliberal.

Pero la principal promotora de Arriaga al interior del llamado movimiento de Transformación fue la esposa de López Obrador, Beatriz Gutiérrez Müller, quien cabildeó su llegada a la SEP —entonces a cargo de Delfina Gómez—, cuando fungió como presidenta honoraria del Consejo Asesor de Memoria Histórica y Cultural de México.

En 2013 Arriaga Navarro fue lector sinodal en el examen profesional de Gutiérrez Müller para obtener el grado de doctorado en Humanidades por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). El tema de la tesis fue la obra de Francisco de Quevedo.

La renuncia forzosa no ha sido tersa y hasta el cierre de esta columna Marx Arriaga seguía atrincherado en su oficina, aunque se espera que este lunes sea designada una nueva titular en esa plaza, al parecer una mujer de origen indígena. El escándalo le ha servido para ganar tiempo y para recibir el apoyo de quienes, como él, acusan una traición a los principios del movimiento. Son muchos los que piensan todavía así y están incrustados en el gobierno de Sheinbaum.

A este despido se suman los de otros funcionarios que respondían únicamente a López Obrador y, en privado, se dedicaban a criticar la administración de la actual presidenta. En esa lista están el exvocero y actual coordinador de Asesores de la Presidencia, Jesús Ramírez; Francisco Garduño, extitular del Instituto Nacional de Migración, e incluso Adán Augusto López, excoordinador de la bancada morenista en el Senado. (Mario Maldonado, El Universal, Nación, p. A7)

Desbalance

 

Remesas en tránsito

Nos dicen que en los últimos años el fenómeno de la migración de latinoamericanos, sobre todo de venezolanos en busca del sueño americano, tuvo un impacto sobre las remesas captadas por México, recursos que vieron una caída anual de 4.6% en 2025. Por eso, en el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA), que dirige Manuel Ramos Francia, trabajan junto con Banco Azteca y Elektra para medir cuántas remesas cobraron los extranjeros en el territorio nacional cuando los migrantes en tránsito aumentaron antes del segundo mandato de Donald Trump. La investigación está a cargo de Jesús Cervantes, director de Estadísticas Económicas y coordinador del Foro de Remesas del centro que funge como asociación de bancos centrales en la región. (Desbalance, El Universal, Economía, p. A22)

Desde el otro lado

El fondo de la política migratoria

La decisión de retirar de las calles al ejército, y a una parte sustancial de los agentes de la patrulla fronteriza y del ICE, ha dado un respiro a quienes han vivido en la zozobra los meses recientes en Los Ángeles, Chicago, Portland y, desde luego, Mineápolis. Es, sin lugar a dudas, un logro de la presión que los ciudadanos ejercieron contra la administración del presidente Trump en respuesta a su política supuestamente diseñada para combatir la migración indocumentada. Desafortunadamente dos personas pagaron con sus vidas el “atrevimiento” de desafiar a los enviados de Trump en su cometido de encarcelar a todo aquel se interponga en su cruzada.

Es muy pronto para interpretar el gesto de Trump como una muestra de un cambio en su atroz política migratoria. Sus propios compañeros de partido le advirtieron que los excesos de sus operadores ponen en peligro la posibilidad de ganar en las elecciones del próximo noviembre. En todo caso, Trump ha puesto en marcha toda una estrategia para que ello no suceda, que ya habrá tiempo de comentar.

Por lo pronto, empieza a aclararse la razón de la prisa por encarcelar al mayor número de personas, indocumentadas o no. Los recursos para ese propósito suman millones de dólares y el costo de su mantenimiento miles de millones más. Cabe recordar que, en los albores de la gestión de Donald Trump, en este espacio se comentó ( La Jornada, 5/2025) que, de acuerdo con la página Open Secrets, 43 por ciento de los ingresos de las compañías privadas más importantes en la construcción, mantenimiento y servicios de las prisiones, GEO y CoreCivics, proviene de los contratos con agencias gubernamentales que en alguna medida están ligados a la política migratoria gubernamental. “Estados Unidos va a gastar miles de millones de dólares en los próximos cuatro años para aumentar su capacidad de encarcelamiento de migrantes”. ( NYT, 4/2025)

Un dato revelador es que al día siguiente en que Trump tomó posesión como presidente, el valor de las acciones de dichas compañías subió 43 y 29 por ciento, respectivamente. En ese entonces, los dueños de ambas anunciaron que se abría “una oportunidad sin precedente” en sus actividades. Cuando Trump informó que 45 billones se destinarían a la construcción de centros de detención, algunas corporaciones privadas, entre ellas GEO, anunciaron planes para incrementar 6 mil camas más en los centros existentes, o en la construcción de nuevos. ( NYT, 7/2025)

Conclusión: no es ingenuo establecer la relación de una política migratoria tan inhumana y astringente, no tanto para el control de la migración como para el enriquecimiento de funcionarios y grupos económicos afectos al presidente. (Arturo Balderas Rodríguez, La Jornada, Política, p. 11)

American curios

Buscando luces

“Los límites a los tiranos son establecidos por qué tanto aguantan aquellos que oprimen”, escribió Frederick Douglass en 1857. El intelectual, editor, periodista y ex esclavo podría estar hablando de su país de hoy; en este sentido la gran pregunta aquí es ¿cuánto más se aguantará al régimen actual y su agenda derechista?

Una respuesta fue Mineápolis. Durante los dos meses de la ocupación por hasta 3 mil agentes federales bajo la justificación de un operativo antimigrante –lo que políticos locales llamaron una “invasión” armada federal por fuerzas paramilitares– los ciudadanos de esa ciudad resistieron con muestras de solidaridad entre blancos (gran parte de ellos descendientes de los inmigrantes escandinavos que llegaron a Minesota), mexicanos y otros latinoamericanos, así como refugiados somalíes y sus familias, que inspiraron a todo un país. No sólo eso, sino que nunca cayeron en la trampa tendida por el gobierno federal para provocar respuestas violentas –asesinaron a dos ciudadanos, secuestraron a un niño de cinco años, atacaron con gases y golpes– ante las cuales podrían imponer algún tipo de ley marcial y enviar tropas. Con esa resistencia civil no violenta, ganaron. El gobierno de Trump anunció el retiro de la mayoría de sus agentes y el fin de su operativo.

Otra respuesta fue en torno al Monumento Stonewall, una placita en el barrio de Greenwich Village, en la ciudad de Nueva York, marca el sitio y honra del nacimiento del movimiento por los derechos de la comunidad gay. La plazuela es un monumento federal bajo control del Departamento del Interior. Hace un par de semanas, esa dependencia retiró la bandera de orgullo gay (con los colores del arcoíris), al afirmar que sólo la bandera nacional puede ondear en monumentos, edificios y parques nacionales y que esos lugares “no son foros para la expresión libre del público”. El jueves pasado, llegaron más de 2 mil personas para poner de nuevo la bandera del movimiento gay en un gran evento (https://www.instagram.com/reels/ DUrLkjika5M/). Poco después, el Departamento del Interior reiteró que la norma establece que sólo puede ondear la bandera estadunidense. Los activistas insistieron en que se reinstalará el emblema gay cuantas veces sea necesario.

En Utah, más de 300 personas ocuparon la rotonda del capitolio estatal en Salt Lake City, donde se sentaron para recitar unos 22 libros recién prohibidos en las escuelas públicas del estado. En ese acto para “defender el derecho a leer”, organizado por una coalición de organizaciones a escala estatal, incluyendo bibliotecarios, dueños de librerías independientes, la Unión Estadunidense por las Libertades Civiles (ACLU) de Utah, maestros y estudiantes, entre otros, protestaron contra el hecho de que el gobierno pueda decidir qué pueden leer o no los estudiantes. Entre las obras prohibidas se encuentran Agua para elefantes, de Sara Gruen, y Oryx & Crake, de Margaret Atwood; la gran mayoría son de autoras mujeres. De hecho, desde el inicio de los ataques contra la literatura por agrupaciones de derecha a lo largo del país en los pasados años, ahora respaldados por el gobierno federal como parte de su masiva ofensiva cultural, los bibliotecarios están en las trincheras de las primeras líneas de la defensa de la democracia (incluso se acaba de estrenar un documental sobre el tema que se llama The Librarians, aunque al parecer no está disponible en México: https://thelibrariansfilm.com/).

Todos los días hay un sinnúmero de respuestas en todo el país. Un hombre con una bandera estadunidense se unió a una manifestación en Nueva Jersey y comentó que era su primera protesta, pero que había observado como niños de primaria habían corrido para huir de agentes migratorios. “Nunca más quiero ver que pequeños huyan de nuestro propio gobierno”.

Todas estas expresiones se están sumando a un movimiento diverso en defensa de derechos y libertades civiles que están bajo ataque por la ofensiva derechista en este país.

Son sólo algunas de las luces que se multiplican en esta edad oscura en Estados Unidos, y son indicaciones de que cada vez menos se tolerara a los que por ahora tiene el poder. (David Brooks, La Jornada, Mundo, p. 23)

El espectáculo de Bad Bunny reveló el “verdadero” EU

Los que anhelan una visión aspiracional de Estados Unidos no deberían buscar más allá de la actuación del puertorriqueño Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl a principios de este mes. Fue alegre, multicultural e internacional, y proporcionó una banda sonora contagiosamente bailable para el creciente sentimiento anti-ICE en Estados Unidos. Iría aún más allá y podría decir que proporcionó una hoja de ruta política decente para lo que un Estados Unidos posterior a MAGA debe aspirar a adoptar: un humanismo a favor del crecimiento dentro y fuera de nuestras fronteras.

Independientemente de si la ira MAGA encuentra una nueva figura cuando Donald Trump deje la Casa Blanca, el espectáculo del Super Bowl ofreció otra señal de que estamos dando un giro en el tema racial en Estados Unidos. La programación de entretenimiento de más alto perfil del año se presentó casi en su totalidad en español. Eso es algo muy importante. Es más, esto ocurrió en un momento en que las redadas del ICE contra migrantes en ciudades gobernadas por demócratas son rechazadas tanto por liberales como por conservadores, y mientras varios republicanos de alto perfil denunciaban la publicación por parte de Trump de un espantoso video en el que se presenta a Barack y Michelle Obama como primates.

La comunidad empresarial también sutilmente difiere de esta administración. Incluso la Cámara de Comercio de EU enfatizó la necesidad de mantener la “valentía” en la defensa del libre mercado y la “apertura al mundo”. Si bien el impulso puede ser más comercial que moral, ¿a quién le importa? Las empresas, que gastan más en publicidad para el Super Bowl que en cualquier otro evento al año en Estados Unidos, saben que el mercado para la supremacía blanca y el rock cristiano es más pequeño que el de Bad Bunny, J. Lo y Shakira, como lo demuestran las recientes elecciones para el espectáculo de medio tiempo de la NFL.

Hay una cuestión más importante aquí. Ni EU ni las empresas estadunidenses pueden hacerlo solos. En los mercados globales es donde se encuentran las oportunidades de crecimiento, por lo que el comisionado de la NFL, Roger Goodell, enfatizó durante la semana del Super Bowl que la liga aumentará el número de partidos en lugares como Madrid, Múnich, Ciudad de México, Melbourne y Río de Janeiro. Como lo expresó Goodell el otoño pasado durante un partido en Dublín: “Nuestro trabajo es compartir nuestro juego con el mundo”.

Trump hizo más difícil que las empresas realicen la mayoría de sus actividades a escala internacional. Esto, junto con el creciente rechazo de los estadunidenses a las políticas más extremas de MAGA, representa una oportunidad tanto para los demócratas como para los republicanos reflexivos. Si bien el viejo orden desapareció –China presenta desafíos económicos y políticos para el mundo, Europa debe cuidar su propia seguridad y debe abordarse la creciente brecha entre capital y trabajo– Estados Unidos todavía no articula su propia versión no nacionalista del nuevo.

La administración Biden lo intentó, pero no lo logró. Aquí, vuelvo a Bad Bunny. Su escenografía incluía simulacros de campos de caña de azúcar, una referencia a la larga historia de la esclavitud en el Caribe, con bailarines vestidos de electricistas, un guiño al fallo de la red eléctrica en Puerto Rico tras el huracán María.

Esto me recordó la estrategia comercial y de política exterior “poscolonial” que comenzaba a articular la administración Biden antes de que la inflación y la edad del ex presidente arruinaran su campaña (y Kamala Harris no lograra ofrecer una alternativa nueva y convincente a la estrategia de aranceles de Trump).

Es posible que Biden no haya sido el líder adecuado para este puesto, pero aún existe una gran oportunidad para que un nuevo Congreso y la próxima administración trabajen con aliados para establecer un mínimo de estándares laborales y ambientales transfronterizos. Esto contribuirá en gran medida a abordar el descontento con la globalización. El nacionalismo trumpiano no es el camino a seguir, pero el sistema de Bretton Woods aún debe reformarse.

En ese sentido, me impresionó un reciente debate en la Escuela de Negocios de Harvard sobre el orden comercial de posguerra, en el que la ex representante comercial estadunidense de Biden, Katherine Tai, y el conservador Oren Cass, se impusieron a los defensores del libre comercio Lawrence Summers y Robert Lawrence. Tai articuló el punto clave que aún necesita resolución: “La productividad de los trabajadores estadunidenses aumentó, pero sus salarios no. En el contexto del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, vemos esto aún más con los trabajadores mexicanos”.

Esto nos lleva al meollo del asunto. Un país de Estados Unidos con aspiraciones es aquel que fomenta la unidad racial entre clases, tanto dentro como fuera de sus fronteras. Los problemas de desigualdad salarial, la disrupción laboral causada por la IA y el calentamiento global plantean un desafío para EU y el mundo en su conjunto. Un país insular y xenófobo, cerrado a la mano de obra migrante y a los mercados de crecimiento, colapsará por su cuenta.

Aquí hay oportunidades al alcance de la mano para los liberales, y veo señales de que algunos empiezan a comprenderlas. Un ejemplo de esto es la decisión de la congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez de asistir a la Conferencia de Seguridad de Múnich, una decisión sorprendente para una joven legisladora progresista que no es funcionaria de política exterior ni jefa de Estado.

Tiene sentido que piense más allá de Nueva York, y no solo porque considere una candidatura al Senado o a la presidencia. Alguien como Ocasio-Cortez puede decirse que tiene más en común con, por ejemplo, un miembro del Partido Verde alemán o un socialdemócrata mexicano que con un simpatizante de MAGA en EU. Los migrantes que tienen su molde, así como los que construyeron la mitad de las empresas del Fortune 500, son el verdadero Estados Unidos. Gracias a Bad Bunny por recordarnos eso. (Rana Foroohar, Milenio, Negocios, p. 23)

Cuarto De Guerra / Múnich y el realismo pragmático de EU

Migración, el nuevo centro de gravedad. Rubio trata la migración masiva como tema de cohesión interna, identidad y gobernabilidad. Para México es una alerta temprana. Si EU lo define como amenaza estratégica, habrá presión permanente para contener, retornar y ordenar flujos. Y México paga la doble factura. En lo operativo, más exigencias en frontera y en el corredor sur, más costos de repatriación y más tensión política bilateral. En lo criminal, la migración irregular seguirá siendo el combustible de redes que trafican personas, extorsionan, corrompen autoridades y conectan ese mercado con otros ilícitos.

ONU útil, multilateralismo a la carta. No se asoma una demolición de la ONU, sino un uso selectivo. Se empuja una reforma, se aprovechan espacios funcionales y se rodea lo que estorba. La cooperación internacional seguirá, pero por ventanillas, migración, sanciones, tecnología, seguridad marítima, drogas, comercio. México debe identificar dónde EU jugará dentro y dónde jugará por fuera. (Gerardo Rodríguez, El Heraldo de México, País, p. 7)

Año Cero / USA: poder latino

Imagine por un momento la escena. El país que ha convertido el control migratorio en bandera política, que ha hecho de la frontera un emblema de soberanía y que, en el segundo mandato de Donald Trump como presidente, ha endurecido el lenguaje y la práctica del poder frente a lo latino, enciende sus pantallas para presenciar el espectáculo más visto del año.

Sin embargo, en ese escenario donde se cruzan identidad nacional, dinero y relato político, lo que irrumpe no es el discurso de la exclusión, sino la evidencia demográfica. No aparece el muro como símbolo, sino que aparece el español y lo latino como realidad. No se impone la fantasía de “deshacer” el mestizaje, sino la confirmación de que ya es parte constitutiva de Estados Unidos.

Lo que ocurrió esa noche no fue solamente entretenimiento. Fue una confrontación simbólica entre una narrativa oficial –la de la purga, la deportación, la amenaza– y una realidad social que no se deja borrar. Cuando esa realidad se instala en horario estelar ante decenas de millones, deja de ser cultura y se convierte en mensaje político.

Con perspectiva, cabe preguntarse cómo es posible que, después de reforzar el aparato federal de control fronterizo y migratorio –con presupuestos que, sólo en el caso de la Patrulla Fronteriza y aduanas (CBP), rondan los 19.8 mil millones de dólares en el año fiscal 2025, y con paquetes presupuestales que, en conjunto, colocan a CBP e ICE en el centro del gasto operativo del Departamento de Seguridad Nacional (Department of Homeland Security, en inglés)– el país termine celebrándose a sí mismo, sin quererlo, como un país atravesado por lo latino.

Porque eso fue, en esencia, lo que ocurrió en el Super Bowl: el evento protagónico de la televisión estadounidense, sólo comparable –en densidad emocional– con Thanksgiving. Nielsen registró un promedio cercano a 125 millones de espectadores y un pico superior a 137 millones, y el intermedio, encabezado por Bad Bunny, se movió en torno a 128 millones. No es una minoría mirando desde fuera. Es el país mirándose al espejo.

En ese escenario apareció Bad Bunny, ciudadano estadounidense por nacimiento, al haber nacido en el Estado Libre Asociado que es Puerto Rico, producto de un territorio que Washington administra con ambigüedad política, pero con consecuencias jurídicas plenas. Da igual si gusta o no. Lo relevante es el símbolo: durante su presentación, el español y los códigos culturales latinoamericanos ocuparon el centro del ritual mediático más importante del país.

Y eso incomoda precisamente porque contradice la idea –cada vez más repetida– de que, a fuerza de policías, redadas, deportaciones y ajustes legales, se puede “limpiar” la historia. No se puede. El español es hoy la segunda lengua más hablada en Estados Unidos y la población hispana/latina alcanzó 68 millones (aproximadamente 20% del país), según estimaciones recientes. Ese dato no es un argumento: es una estructura que demuestra una realidad innegable.

El debate sobre deportaciones, además, exige precisión. No todo lo que se comunica como “deportación” es igual: están las remociones formales, los retornos y las salidas voluntarias, y cada categoría se usa políticamente. Y los datos ahí están, entre enero y octubre de 2025, al menos 200 mil latinoamericanos fueron deportados. En paralelo, comunicados del Department of Homeland Security han presentado cifras que indican “salidas voluntarias” y otros conceptos de “dejar el país”. Sólo en enero de este año, se estima que 73 mil personas se encontraban detenidas en centros de ICE, el nivel más alto jamás registrado por el DHS. Estos no son tecnicismos, son muestra de una crisis que ha sobrepasado a la realidad.

La presencia de símbolos latinos en un evento de esa magnitud, por tanto, no es folclor ni concesión cosmética. Es la constatación de un hecho estructural: economía, mercado laboral, consumo, deporte, música, educación y política están íntimamente entrelazados con la comunidad latina. En estados bisagra –Texas, California, Florida, Arizona– su peso electoral ya no es solamente importante, sino que es y será determinante rumbo a las elecciones de noviembre.

Por eso la pregunta no es cultural. Es política y demográfica. ¿De verdad está Estados Unidos en condiciones de “prescindir” de lo latino, como si se tratara de un accesorio incómodo o incompatible? ¿De verdad alguien cree que puede escalarse el número de expulsiones hasta niveles masivos sin fracturar sectores productivos, sin reordenar ciudades enteras y sin pagar un precio electoral?

Más allá del pleito entre republicanos y demócratas, lo que está en juego es una disonancia entre discurso y realidad. La identidad estadounidense contemporánea es inseparable del mestizaje cultural y social. Negarlo no elimina el fenómeno, lo vuelve más visible, más tenso y más político.

El efecto de ese contraste todavía está por medirse. Habrá que ver cómo procesa esto el Partido Republicano, qué lectura intentan imponer los demócratas y, sobre todo, qué consecuencias produce en un país que pretende no ser lo que ya es. Porque cuando una nación se resiste a reconocerse, no termina enfrentándose a una minoría: termina enfrentándose a su propia transformación histórica.

Y eso conduce a una pregunta final, inevitable: si un medio tiempo del Super Bowl ya funciona como espejo demográfico del país, ¿qué ocurrirá cuando en unos meses un evento global como el Mundial de futbol vuelva a colocar esa diversidad –sin permiso y sin disculpas– en el centro del escenario? (Antonio Navalón, El Financiero, Enfoques, p. 21)

Signos Vitales / Tijuana competitiva

Tras de un año de incertidumbre, la fuerza laboral transfronteriza resintió los efectos de la política comercial de Estados Unidos. En Tijuana, Baja California, el 2025 cerró con una tasa de desempleo de 2.5%, medio punto porcentual más que en último año de Andrés Manuel López Obrador.

Con 1.9 millones de habitantes —según el Inegi— y una población flotante calculada en medio millón de migrantes, la megaurbe vecina de San Diego está instalada desde hace mucho en el mood nearshoring. Las maquiladoras que trajo el TLC hace más de tres décadas forjaron una mano de obra altamente calificada, que ahora convirtió a Tijuana en la capital norteamericana de las smart TV,s y los dispositivos médicos.

“Estamos preparados para lo que venga”, responde Luis Delgado Martínez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de las Telecomunicaciones. A pesar de los amagos trumpistas, los sectores productivos en esta demarcación exorcizan los peores escenarios y dan un voto de confianza al equipo negociador de Marcelo Ebrard.

Al margen del desarrollo de los Polos del Bienestar, en Tijuana hay una reserva territorial que permitiría la apertura de una veintena de parques industriales de última generación. La escasez de agua define el tipo de industrias susceptibles de expandirse en esta región, donde la generación de energía eléctrica no será problema por lo menos durante una década.

La iniciativa privada ha decidido invertir 2,000 millones de dólares para construir una docena de subestaciones eléctricas que en el mediano plazo formarán parte del catálogo de la CFE, confirmó Carlos Jaramillo Silva, presidente del Consejo Consultivo Empresarial instalado hace 16 meses en respuesta a una convocatoria lanzada por el entonces recién electo alcalde, Ismael Burgueño, de Morena.

Ambas partes coinciden en la necesidad de consolidar la promoción económica para atraer capitales internacionales y fortalecer la competitividad regional. Los empresarios hicieron ver a las nuevas autoridades la urgencia de una profunda reforma regulatoria en el ámbito municipal, lo que llevó a la creación de la Agencia Digital de Tijuana, que ya implementa un plan de simplificación administrativa y digitalización de trámites.

Ahora mismo, las demandas más apremiantes son dotar de infraestructura estratégica, mejorar la movilidad urbana y garantizar la certeza jurídica para proteger la inversión.

Para resistir el embate de la política arancelaria de la administración Trump, el sector empresarial de Tijuana ha decidido armar un frente común con las autoridades municipales para instrumentar un Plan de Reactivación Económica con el que buscarán reposicionar a la megaurbe como una potencia económica, un puente binacional y uno de los motores industriales del país.

“El crecimiento económico no se decreta, se construye, y en esta alianza, el sector empresarial no es invitado, es protagonista”, resumió el alcalde Ismael Burgueño Ruiz en presentación de la estrategia integral.

En el epicentro de esta confluencia está Pedro Montejo Peterson, secretario de Desarrollo Económico del ayuntamiento tijuanense, quien insiste en que más allá de construir una narrativa, se trata de lograr una vinculación con los sectores productivos para caminar en una misma dirección. Esta coordinación de esfuerzos, definió, es el inicio de un proyecto… que tiene su siguiente estación en el 2027. (Alberto Aguirre, El Economista, Política y Sociedad, p. 38)

CARTONES

3,800 niños detenidos en un año

3,800 niños detenidos en un año

(Fernando Llera, Excélsior, Nacional, p. 10)