Diversas han sido las medidas de salud pública que se han tomado en torno al COVID-19, según la fase de la pandemia en cada nación. Sin embargo, la comunicación al respecto no ha estado exenta de un uso político y diplomático. Para muestra, la decisión del inquilino de la Casa Blanca de prohibir vuelos desde Europa por 30 días; el embajador de Estados Unidos en México, poniendo en duda la conveniencia de tener fronteras abiertas frente a los migrantes y el virus; las acciones del Presidente de El Salvador para instalar cuarentena, cerrar fronteras y tomar medidas de distanciamiento social por 21 días, a pesar de tener pocos casos detectados; los módulos de revisión en aeropuertos de Guatemala; la cuarentena de 14 días en Argentina para extranjeros que lleguen desde países afectados, medidas de fase tres en Europa; o incluso las afirmaciones del Presidente Maduro de contar con un fármaco cubano que cura la enfermedad. Muchas acciones necesarias y adecuadas, pero otras lejanas de la ciencia y que abonan al pánico, la ignorancia y el estigma. (Eunice Rendón, Reforma, Opinión, p. 10)
La crisis de salud pública que enfrenta el mundo no es un complot conservador en su contra, como tampoco lo fueron el día mundial de protestas contra el feminicidio ni el desplome de los precios del petróleo, una cuestión de izquierda o de derecha. Son señales de un nuevo paradigma mundial: los presidentes y sus gobiernos ya no son juzgados por ser “de izquierda” o “de derecha”, sino porque funcionan o no funcionan, porque cumplen con sus promesas o no. Y este gobierno se está quedando corto.
Más allá de los problemas internacionales hay otros, locales, que por la ubicación de México tienen un impacto externo, en especial seguridad con sus vertientes de migración y narcotráfico. Si se añade una problemática política energética, una creciente desconfianza de los capitales nacionales y extranjeros, un régimen legal con decisiones ad-hoc, el resultado es un coctel conflictivo. (José Carreño, El Heraldo de México, Orbe, p. 23)
La crisis mundial generada por el coronavirus COVID-19 ya es un asunto de seguridad nacional por las siguientes razones. 1. Es una emergencia de seguridad nacional para EU y Europa. 2. Requiere de medidas extraordinarias por parte del gobierno, sociedad y empresas. 3. Requerirá de recursos extraordinarios por parte del gobierno como: presupuesto, fuerzas armadas, médicos y funcionarios de Salud. 4. Tendrá un impacto negativo en la economía mexicana, este año tendremos recesión sin lugar a dudas. 5. Habrá mortalidad de mexicanos asociada a este virus. Las principales naciones decretaron estados de emergencia, lo que les permite el uso de sus fuerzas del orden (militares y policías) para restringir el libre tránsito de personas, cierre de tránsito por sus fronteras y restringir otros derechos garantizados por sus constituciones. (Gerardo Rodríguez, El Heraldo de México, País, p. 9)
Lo que hay que empezar a contemplar son los efectos económicos, sociales y psicológicos. Hay que poner en perspectiva el cierre de fronteras de EU, que nos va afectar; al tiempo que se convierte en elemento para Donald Trump en el tema migratorio.
Se debe hacer un gran esfuerzo de comunicación y explicación con los niños. No se trata sólo de cuidarlos y prevenirlos, sino también de hacerlos sentir seguros ante un panorama inédito. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, LA DOS, p. 2)
Hasta ahora, al Presidente no parece preocuparle mucho el incontenible avance mundial del Covid-19, porque además de no tomar medidas de emergencia, insiste en llamar a la población a mantener serenidad, a no caer en pánico, cuando en otros países se optó por el cierre de fronteras y restricción o prohibición de vuelos internacionales, así como de medidas elementales de protección para evitar contagios. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 6)
Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil descubrió el modelo que México seguirá para enfrentar la pandemia del virus Corona: el italiano. Primero meditas con toda calma, sin prisas ni presiones, las medidas de control en aeropuertos y fronteras; luego realizas pocas pruebas, como lógica consecuencia entre menos pruebas hagas, menos casos positivos resultarán; y, desde luego, permites espectáculos masivos. (Gil Gamés, Milenio, Al Cierre, p. 47)
Que en el Senado recibieron con agrado el resolutivo de la reciente Convención Bancaria, cuyos integrantes pactaron reducir hasta 92 por ciento el número de comisiones que cobran a usuarios. Lo anterior denota cómo han cambiado los ánimos de septiembre de 2019 a la fecha, pues solo es cosa de recordar que al inicio de esta legislatura el morenista Ricardo Monreal presentó una propuesta para regular algunas tarifas y eliminar otras. Ahora la Asociación de Bancos ha adoptado motu proprio por la ruta de cambio. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
La única respuesta funcional hasta ahora contra ese ritmo de propagación, es disminuir el roce de personas físicas en los lugares fundamentales de contacto: trabajo, escuelas, transporte, estadios, reuniones masivas de todo tipo, desplazamientos migratorios o turísticos. A esto se llama hoy “distanciamiento social”. (Héctor Aguilar Camín, Milenio, Al Frente, p. 3)
En EU el Sr. Trump cerró su país a los vuelos provenientes del viejo continente e, incluso, amenazó a México con cerrar sus fronteras. A pesar de lo anterior, el gobierno estadounidense no logró contener la infección que ya le cobró 41 vidas; el registro de contagios asciende a mil 678 personas debidamente diagnosticadas en ese país. La propagación aparentemente, ha sido más consistente en el vecino que en México. (Héctor Serrano, El Universal, Opinión, p. A12)
Otro elemento que incrementa la desigualdad es una doble jornada. En su centro de trabajo y en la casa con los quehaceres doméstico, el cuidado de hijos y de adultos mayores.
Cuando el trabajo doméstico es remunerado se paga mal y en condiciones laborales muy por debajo de la ley. El 98% de las trabajadoras domésticas no tiene contrato, sólo 5% recibe vacaciones y el 15% aguinaldo. Esta situación se extiende a las mujeres migrantes o de origen indígena que realizan pesadas jornadas de trabajo, además de hacerse cargo de su hogar y familia. (Oxfam, 2020)
El trabajo doméstico y de cuidados conforman un pilar fundamental para el bienestar de la sociedad, sin embargo, la forma en la que hoy en día se organizan socialmente, reproduce la desigualdad y condiciones desfavorables hacia las mujeres. (Salvador Ferrer Ramírez, El Universal, Opinión, p. )
Tales decisiones dan cuenta de la preocupación existente en los circuitos financieros del orbe por los desastrosos efectos que las medidas de mitigación de la epidemia están teniendo en el desarrollo de las naciones ricas. Los sectores de viajes y turismo son los primeros grandes perjudicados, seguidos por los servicios y la industria de espectáculos y entretenimiento; sin embargo, los expertos dan por sentado que los efectos de la contracción económica llegarán como una onda expansiva a otros ámbitos, con una magnitud aún difícil de precisar. (Editorial, La Jornada, p. 6)
Es cierto, a nivel mundial se han presentado diversos escenarios que van desde la suspensión de actividades masivas hasta el cierre de fronteras. México aún no presenta cifras que justifiquen tomar medidas extremas, según las autoridades mexicanas. El subsecretario López-Gatell ha informado que seguiremos tratando con los efectos de este tema, aproximadamente, todo el año; desde el punto más alto hasta el punto en donde tendremos menos casos. Durante este proceso hay que estar atentos a las indicaciones de las autoridades y saber que muchas de nuestras actividades se podrán realizar con normalidad. (Ricardo Peralta, Excélsior, Nacional, p. 6)
La Fed había sido muy cuidadosa en el manejo de su política monetaria, a pesar de los arrebatos del presidente Donald Trump, quien abiertamente ha criticado a Jerome Powell por no bajar las tasas más rápidamente. “La Fed nos pone en desventaja competitiva”, asestó Trump en octubre pasado.
Sin embargo, la respuesta de Estados Unidos a la crisis del coronavirus ha dejado de lado la política, pese a ser un año de elecciones presidenciales, y ha antepuesto su economía y la salud de sus habitantes, incluso con medidas drásticas y costosas como el cierre parcial de sus fronteras. (Mario Maldonado, El Universal, Cartera, p. 26)