Opinión Migración 160625

Moneda en el aire // La historia se repite con CAME

Rescate laboral de migrantes

La situación para los mexicanos indocumentados en Estados Unidos sigue complicándose. Las redadas han hecho que muchos dejen de asistir a sus trabajos ante el temor de ser detenidos, otros han sido de Francisco Cervantes portados y otros tantos han optado por regresar de manera voluntaria.

Ante este panorama, ya el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) que preside Francisco Cervantes tiene un plan listo para abrir vacantes para mexicanos repatriados en sectores como turismo, agricultura y construcción.

Así como en pandemia, que se esperaba el regreso de mexicanos ante la falta de trabajo, ahora tienen el programa “México te braza” en donde el sector privado ha abierto más de 70 mil vacantes en 381 empresas en puestos desde operativos, técnicos, especializados y para profesionistas.

Las vacantes están ofertadas por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y se busca tener la oferta laboral para sectores como construcción y agricultura, en donde la mano de obra mexicana es calificada.

El perfil de los mexicanos devueltos corresponde en 93 por ciento a mayores de 18 años y entre las entidades de origen de los repatriados destacan Guanajuato, Chiapas, Guerrero, Puebla y Oaxaca con el mayor volumen.

Los mexicanos devueltos desde Estados Unidos fueron 40 mil 592, quienes aceptaron alguno de los programas de apoyo del gobierno de México, de Canadá fueron 456 de enero a abril, según el reporte estadístico de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas del Instituto Nacional de Migración. (Jeanette Leyva Reus, El Financiero, Economía, p. 6)

Contraseña // Los migrantes, la columna vertebral de EU

En el corazón de la economía más poderosa del mundo reside una fuerza laboral silenciosa, pero vital: los migrantes mexicanos. Con cerca de 40 millones de connacionales en Estados Unidos (según estimación del Anuario 2024 de Migración y Remesas México), de los cuales aproximadamente unos 5 millones son indocumentados, este grupo es la columna vertebral de sectores económicos cruciales.

Su impacto va más allá de los números. El 72% de los migrantes indocumentados trabaja, cifra que supera el promedio nacional. Son indispensables en la agricultura, construcción, manufactura, hotelería y servicios, manteniendo a flote ciudades enteras y asegurando la competitividad estadounidense.

Su contribución económica es directa y masiva. En 2023, los migrantes indocumentados pagaron cerca de 89.8 mil millones de dólares en impuestos federales, estatales y locales. Son un amortiguador fiscal, sosteniendo un sistema del que paradójicamente están excluidos legalmente.

Además, aportan juventud y dinamismo demográfico en una sociedad que envejece. Sus hijos, muchos nacidos en EU, son la próxima generación de contribuyentes y trabajadores que sostendrán los sistemas de pensiones y salud.

En el ámbito geoeconómico, son un puente vital. En 2024, las remesas a México alcanzaron los 67 mil millones de dólares, equivalentes al 3.7% del PIB mexicano, impulsando economías locales y estabilizando el tipo de cambio.

Es irónico así que los migrantes mexicanos sean blanco de discursos hostiles. El propio Donald Trump ha reconocido ya que las deportaciones masivas causan escasez de mano de obra en sectores clave.

Eliminar o siquiera afectar a este grupo es, además de profunda injusticia, una equivocación estructural. Las medidas de Trump, orientadas a una posible deportación masiva, causarán una inflación galopante, una caída brutal de la productividad, interrupciones severas en las cadenas de suministro y un deterioro sin precedentes de la relación bilateral con México. Sería, sin duda, una amenaza autoinfligida a la estabilidad de EU.

Palabras clave

Reconocer a los migrantes mexicanos como actores económicos clave no es un gesto de caridad. Es una afirmación basada en realidades, sentido común y datos duros. Aceptar su lugar no solo les otorga la dignidad que merecen, fortalece a EU en su conjunto. Sin ellos, ese país no camina siquiera. (Óscar Cedillo, Milenio, Al Frente, p. 2)

Sacapuntas

Tercer viaje al extranjero

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, realiza su tercera salida del país, en esta ocasión para representar a México, como país invitado, en la Cumbre de Líderes del G7, en Alberta, Canadá, en donde tendrá cuatro encuentros bilaterales, uno de ellos es con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, y donde ya adelantó que va a defender a los mexicanos, esto en medio de las redadas antiinmigrantes en el país vecino.

Avanza afiliación

Más de 14 mil personas mexicanas que viven en el extranjero se han afiliado al IMSS bajo el esquema de trabajadores independientes. La estrategia encabezada por el director del instituto, Zoé Robledo, y el canciller Juan Ramón de la Fuente, busca que los connacionales se incorporen a los beneficios de la seguridad social.

(Sacapuntas, El Heraldo de México, La 2, p. 2)

Trascendió

Que lunes y martes la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, encabezará la conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional, debido a que la presidenta Claudia Sheinbaum estará esos días en Alberta, Canadá, para participar en la Cumbre del Grupo de los Siete, en su tercera gira internacional en ocho meses de gobierno. La mandataria aún analiza si encabezará la mañanera del próximo miércoles, porque regresará a la capital del país en el transcurso de la madrugada de ese día. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)

Rozones

Expectativas por reunión Claudia-Trump

Estamos a poco más de 24 horas de que la Presidenta Claudia Sheinbaum sostenga un encuentro con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, en la cumbre del G7 en Canadá. No será la defensa de los paisanos el único tema que se aborde por parte de la mandataria mexicana. Estarían también en la lista el impuesto a remesas, aranceles a productos nacionales… La reunión Sheinbaum-Trump, la primera cara a cara, duraría alrededor de una hora, y no hay que perder de vista que también tendrá como marco un tema internacional de preocupación para EU: el conflicto Israel-Irán, que tiene su propia ruta de repercusiones. Está claro que hay altas expectativas sobre este primer encuentro entre ambos presidentes y son conocidos los modos que Trump usa en negociaciones, pero también cómo los ha afrontado la mandataria mexicana y hasta el momento han tenido resultados convenientes. Así que… pendientes. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)

Pepe Grillo

México te abraza

La comunidad empresarial mexicana tiene listos 70 mil empleos para los migrantes mexicanos que sean deportadas por la administración Trump.

Las vacantes cubren distintos perfiles laborales desde puestos operativos hasta empleos para profesionistas. Se trata de un programa denominado “México te abraza” que busca mostrar solidaridad real con los connacionales que sean obligados a regresar al país.

El anuncio lo hizo el presidente del CCE, Francisco Cervantes, quien dijo que en las próximas semanas podrían generarse nuevas vacantes para los migrantes repatriados. Bien por eso, se espera que el programa crezca y funcione, será la mejor manera de recibir a los connacionales. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)

A la sombra / Claudia Sheinbaum

Este fin de semana, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que sostendrá una reunión con Donald Trump durante la Cumbre del G7 en Alberta, Canadá. “Es un hecho que ahí vamos a tener una reunión con el presidente Trump y su equipo”, declaró en Tlaxcala, donde reiteró que en el encuentro defenderá los derechos de los mexicanos. La cita bilateral se produce en medio de tensiones por las redadas migratorias en Estados Unidos y protestas en ciudades como Los Ángeles. México asiste a la cumbre como país invitado. “Ahí vamos a defender dignamente a las y los mexicanos de aquí y del otro lado de la frontera”, aseguró.

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Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum y algunos liderazgos de la autollamada cuarta transformación han pedido a los miembros de su movimiento mantener la prudencia y no “hacer política en redes”, parece que los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador decidieron hacer oídos sordos. El heredero mayor de AMLO, José Ramón López Beltrán, decidió criticar al subsecretario de Estado de EU, Christopher Landau, y tachó de “lamentable” su arremetida contra una consejera de Morena en Jalisco. Esos pronunciamientos, dicen en la 4T, no abonan en los intentos de llegar a una tregua con el gobierno de Donald Trump. Por cierto, se espera hoy la conferencia de prensa de Landau, en donde seguro hablará de su visita a Palacio Nacional. (A la Sombra, El Sol de México, República, p. 2)

Quebradero / Y los migrantes fueron al fut…

Para los migrantes el Tri y los equipos nacionales son parte de su identidad.

Ir al estadio es estar de alguna manera en el país. Es estar en México viendo el fut en medio del jolgorio, el cual se vive en la tribuna en medio del relajo, la diversión, la identidad, el recuerdo y sus reglas.

El negocio que se hace con los migrantes en los estadios es cuestión aparte. Es como llevar un circo de estadio en estadio en donde lo que importa son las ganancias y muy poco se reflexiona sobre el sentido social, de identidad y cultural que hay detrás de todo esto.

El Tri es más cobijado en EU que en nuestro propio país. La tribuna domina el juego. Las y los migrantes se encargan de hacer una fiesta antes, durante y después del partido. Los boletos para entrar al estadio son cada vez más caros, pero están dispuestos a cualquier cosa con tal de ver a “los suyos”.

Sin duda importa el triunfo o la derrota. Pero quizá lo más importante sea verlos y saber que al verlos se están viendo ellos mismos como parte de la mexicanidad, incluso si son migrantes de segunda o tercera generación.

A los de pantalón largo poco o nada les importa todo esto. Lo que les importa es el negocio y si el estadio se llena o no. Para el negocio lo importante es el estadio lleno. Poco cuentan las vicisitudes que viven los migrantes para acceder al estadio y, sobre todo, lo que cuesta el boleto. Lo que importa es que vayan, dejen la lana y que los de pantalón largo se queden tranquilos, porque los migrantes pagan por ver a su selección o su equipo.

El sábado, a pesar de los innumerables problemas, los migrantes se retrataron en la taquilla y se divirtieron en el estadio. Pasaron en términos del juego por un rival que resulta que de la noche a la mañana fue incómodo y menospreciado. Estuvo a nada de ponernos en uno más de los muchos ridículos que futboleramente se han vivido en la historia del balompié.

En medio de su lealtad por el futbol, los migrantes llenaron el sábado el estadio. Sabían que podían ser sujetos de una redada más de un presidente que está buscando hacer en su país una limpieza étnica.

Los comentaristas de doña tele por primera vez se dieron cuenta que los migrantes son algo más que un negocio para el futbol de pantalón largo. Al tiempo que se la pasaron menospreciando a República Dominicana, por momentos jugaron a la toma de conciencia e hicieron referencia al enorme problema por el cual están transitando millones de migrantes en todo EU.

A estas alturas, la problemática ya está más allá de la cuestión migratoria, ha alcanzado la cotidianidad estadounidense como se está viendo a lo largo y ancho de todo el país.

Los migrantes fueron al estadio para mostrar su lealtad, pero también para hacerse valer. No olvidan su signo de identidad que tiene el futbol como una referencia de sus orígenes.

Estos días EU está viviendo uno de los pasajes más complejos, inéditos y riesgosos de su historia reciente. Los migrantes han salido a la calle y se han metido a los estadios, estos días se están jugando en el país dos importantes torneos de futbol, uno de carácter regional y el otro a nivel mundial, a lo que se suman los próximos Juegos Olímpicos en Los Ángeles.

El futbol le dio a los migrantes una pausa en medio de un grave conflicto. Han tomado la valiente, riesgosa, solidaria y genuina decisión de enfrentarlo con convicción en las calles.

México está obligado como nunca a ser solidario con los migrantes. Sería una respuesta a lo mucho que nos han dado y reconocer lo poco solidario que hemos sido a lo largo de la historia.

La lealtad de los migrantes con el futbol es la lealtad que tienen con su país, aunque éste, como se ha visto a lo largo de décadas, los olvide.

RESQUICIOS.

Tiene su dosis de hipocresía la relación de la izquierda con EU. Acusan al “imperio”, pero resulta que “los que vivimos en la frontera tenemos casas del otro lado”, como reconoció la multicitada y aspiracional senadora por Chihuahua. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, La Dos, p. 2)

La persecución no es política migratoria

En los últimos días, Los Ángeles ha sido testigo de una ofensiva federal inédita en su intensidad: redadas migratorias, las cuales solo han buscado criminalizar a nuestros hermanos migrantes. Cientos de personas han sido detenidas, muchas de ellas sin antecedentes penales ni procesos legales adecuados. Frente a ello, es urgente recordar que los derechos humanos no dependen de un papel, una visa o un permiso de trabajo: son inherentes a todas las personas por el simple hecho de ser humanas.

Detener a trabajadores que forman parte activa de la economía local, separar familias, y deportar personas sin una audiencia justa es más que una política migratoria estricta: es una forma de despojo. Se despoja a las personas de su dignidad, de su historia, de su derecho a ser parte del lugar donde han contribuido a construir. El gobierno federal estadounidense ha presentado estas redadas como un acto de “cumplimiento de la ley”. Pero debemos preguntarnos: ¿qué ley se defiende cuando se atropellan derechos básicos como el debido proceso, la libertad de movimiento, o el acceso a defensa legal?

Hoy, más que nunca, debemos levantar la voz para recordar que el estatus migratorio no define el valor de nadie. Que una redada no puede borrar la humanidad de quienes han cuidado niños, construido casas, limpiado hospitales, trabajar en el campo o servido comida. Suscribo las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, “No es con redadas, no es con violencia, sino atendiendo a una reforma migratoria integral que reconozca el papel de los migrantes en Estados Unidos”. Es importante señalar que tan solo en California hay 1.6 millones de mexicanos indocumentados, los cuales tienen a su disposición 10 consulados en California, quienes pueden brindarles todo el apoyo legal y jurídico para la protección de sus bienes.

Mi solidaridad con todas nuestras hermanas y hermanos migrantes. Lo que está ocurriendo en Los Ángeles y otras ciudades estadounidenses no debe dejarnos indiferentes. Defender los derechos de todos es defendernos a nosotros mismos. Porque los derechos humanos, como la dignidad, no se otorgan: se reconocen. Y no hay frontera ni decreto que pueda quitarlos. Las protestas frente a las redadas son también actos de solidaridad profunda. El valor de una persona no se mide por sus papeles, sino por su humanidad. (Geovanna Bañuelos de la Torre, El Sol de Méxicoi, Análisis, p. 22)

Bajo Sospecha / Las redadas y las afectaciones económicas

Ha sido muy duro para la comunidad latina en Estados Unidos, el Gobierno de Donald Trump ha buscado sembrar terror en miles de trabajadores en su país.

Las detenciones han sido muy violentas, incluso muchas se han dado fuera de las cortes de migración, y es que cuando un juez ha esestimado el caso de quien se ha presentado a sus citas, afuera están las autoridades de migración para detenerlos.

Este fin de semana, mientras se celebraba el 250 aniversario de la creación del Ejército en Estados Unidos y el Día de la bandera en ese país, un desfile que casi nunca se hacía por considerarse bélico y cuya fecha coincidió con el cumpleaños 79 de Donald Trump, pareciera que se hizo para que el presidente se festejara.

Simultáneamente se llevó a cabo una movilización masiva, llamada “No Kings”, no a los reyes, en clara alusión a Trump.

Los Ángeles, California, fue el centro de estas movilizaciones en donde se calcula, participaron unas 200 mil personas de varias ciudades.

Las protestas se dieron simultáneamente en Houston, Miami, Nueva York, Chicago y Washington.

Aunque en su mayoría transcurrieron de manera pacífica, en Los Ángeles hubo momentos de tensión, cuando la policía intentó dispersar a los manifestantes.

Se dan estas movilizaciones, pero, al mismo tiempo, cientos de trabajadores están escondidos para no ser deportados. Hoteles, restaurantes, tiendas, campos agrícolas y otros generadores de ingresos han perdido millones de dólares por la falta de trabajadores.

Tuvo que haber un fuerte reclamo, sobre todo de los mismos estadounidenses, para que Trump repensara la forma en que está amedrentando a los trabajadores.

Fueron más de seis días consecutivos de protestas, de disturbios, vandalismo y más de 600 detenciones para que Donald Trump reculara, el pasado 14 de junio reconoció la importancia de los migrantes en la economía de su país.

Las redadas masivas han hecho que negocios de todo tipo estén vacíos, ya que familias migrantes no se atreven a salir ni a trabajar, esto ya afecta a las economías locales. Actualmente, quienes tienen negocios en Los Ángeles reconocen que la situación económica que han generado las redadas es similar a la era del Covid-19.

Lo cierto es que miles de estos trabajadores indocumentados pagan impuestos, se los deducen sus empleadores de los cheques de pago y, paradójicamente, sólo cuentan con servicios de salud.

Vamos a los datos duros, lo que representan los trabajadores migrantes en la economía estadounidense.

The New York Times publicó una serie de datos que muestran cómo aportan los migrantes a la economía estadounidense, y es que los migrantes ilegales pagan más impuestos de lo que reciben en servicios sociales.

En 2022, los trabajadores ilegales aportaron 46 mil 800 millones de dólares en impuestos, sin su fuerza de trabajo se calcula una reducción del Producto Interno Bruto (PIB) de entre un 4.2% y un 6.8%, calcula el American Immigration Council (AIC).

En California el número de trabajadores inmigrantes que laboran en varios sectores es mayor que en el conjunto del país.

El American Immigration Council señala que los migrantes en Estados Unidos representan el 62% de la mano de obra agrícola y son el 42% de los trabajadores de la construcción.

El 85% de los operarios de máquinas de coser de las fábricas de ropa son extranjeros. El 40% de los empresarios son extranjeros.

Cerca de una cuarta parte de todos los trabajadores de la agricultura y la construcción nació fuera de Estados Unidos.

Más de la mitad de los obreros que trabajan en la industria de la construcción también son migrantes. Mientras que, en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas casi una cuarta parte de los empleados son extranjeros.

Tomando en cuenta estas cifras, Trump pausó las redadas migratorias en los sectores clave para la economía.

Al interior de las oficinas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas se difundió un correo electrónico firmado por Tatum King, alto funcionario del ICE, en el que ordenaba suspender operaciones en granjas, empacadoras de carne, restaurantes, hoteles y campos agrícolas.

Esta orden no la han querido reconocer públicamente, pero sí se ha tenido que tomar por las afectaciones tan graves que están sufriendo varios sectores del país, sobre todo los que dependen de los servicios.

Aunque Trump sí reconoció que su política migratoria es agresiva y estaba afectando al sector agrícola y hotelero, donde enfrentan dificultades para reemplazar a trabajadores migrantes con experiencia.

Datos recientes revelan que la fuerza laboral en Estados Unidos disminuyó en mayo pasado por la caída del número de trabajadores nacidos en el extranjero y esto se vio reflejado en la caída de las remesas que llegan a México. El envío de dinero de los migrantes mexicanos a nuestro país disminuyó un 12 por ciento el mes pasado y muy probablemente esa cifra continuará a la baja en los próximos meses.

Por lo pronto, el discurso en algunas instancias se ha moderado, por ejemplo, la subsecretaria de Comunicaciones del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin aseguró que ya no irán tras los trabajadores de esa manera, pero sí contra “los peores delincuentes extranjeros ilegales”.

Aseguran que habrá investigaciones contra la trata de personas, lavado de dinero y tráfico de drogas en esas industrias, pero los agentes no tendrán autorización para detenciones “colaterales”.

Sin embargo, no todos los integrantes de la Casa Blanca piensan igual, miembros cercanos a Trump, como Stephen Miller, su asesor principal, y Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, quienes apoyan la detención de hasta tres mil personas diarias en operativos en los centros de trabajo.

Y es que hay personas que están en contra de la presencia de los trabajadores ilegales, y aseguran que les quitan los empleos a los estadounidenses, lo cierto es que muchos de ellos trabajan las jornadas en los campos agrícolas o en la industria de la construcción.

Hasta 2023 se calculaba que había en Estados Unidos alrededor de 30 millones de migrantes indocumentados, son millones de trabajadores que si son expulsados de los Estados Unidos podían afectar a muchos sectores económicos del país vecino debido a la mutua dependencia. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 11)

Desde el piso de remates / CNBV: tardía intervención en CAME

Reunión Sheinbaum-Trump

 

La presidenta Sheinbaum confirmó que mañana tendrá su primer encuentro bilateral con Donald Trump, en el foro del G7, que se realiza en Canadá.

Se espera una reunión cordial porque Sheinbaum ha demostrado ser prudente y por los elogios de Trump hacia ella. La duda es si podrá convencerlo de que las redadas contra migrantes afectan a la economía de Estados Unidos como ya reconoció el propio Trump en sectores como agricultura, por presión de los productores y de servicios, desde restaurantes a hoteles.

Aunque este tipo de encuentros bilaterales suelen ser breves, se espera también que Sheinbaum insista en adelantar la revisión del T-MEC y que nos excluya de los aranceles de 50% al acero y aluminio, porque somo socios comerciales y además deficitarios, porque exportamos a Estados Unidos menos de lo que importamos.

Hoy se espera, por cierto, que el Secretario de Comercio, Howard Lutnick, confirme la ampliación de los aranceles a electrodomésticos como refrigeradores y lavadoras. (Maricarmen Cortés, 24 Horas, Negocios, p. 16)

Agenda de Seguridad y Defensa / No habrá arreglo

El anunciado encuentro de la presidenta Sheinbaum Pardo con el presidente Donald Trump en el G-7 de Canadá no llegará a ningún lado,  porque no partirá de ningún lado. Después de haber conversado con el príncipe de la Casa Blanca, la canciller alemana Ángela Merkel concluyó que Trump no negociaba políticas de Estado, sino que parecía estar negociando la compra de una propiedad inmobiliaria.

Trump no entiende razones y en sus conversaciones con jefes de Estado y de Gobierno no busca negociaciones sino imposiciones de puntos de vista que solamente le interesan a Estados Unidos. Y si las cosas no le resultan, entonces el Presidente estadounidense filtra informaciones tergiversadas de sus reuniones traicionando la confidencialidad de los encuentros.

Se tiene muy claro que Trump no llega con el ánimo receptivo de que le digan que la culpa de la migración ilegal es de EU y que se requiere de un acuerdo migratorio, porque éste es un tema que la Casa Blanca no quiere tocar ni que lo digan en sus espacios políticos, porque sigue combatiendo las decisiones del presidente Joseph Biden de abrir las fronteras migratorias mexicanas sin controles.

Trump tiene muy clara la importancia de México por la frontera común de más de 3 mil kilómetros, pero sus prioridades hoy en día son la de deportar -si se puede- a millones de migrantes que cruzaron la frontera a la brava y que no siguieron las reglas para regularizar su situación, lo que se ve muy claro como estrategia en el ejercicio de órdenes de arresto y de deportación aun a costa de disturbios sociales en Los Ángeles y en otras ciudades consideradas santuarios de migrantes.

En comercio Trump está buscando regresar a empresas. Y en el tema delicadísimo de narcotráfico, va a insistir el meter a soldados y marines en México para destruir directamente los nidos de narcotráfico.

Así que no será un encuentro fácil.

Zona Zero

Entre dimes y diretes con rumores desmentidos que dejaron las dudas en el aire, el tema de narcopolíticos está muy claro en la agenda de Trump. Lo de las visas fue apenas una “caladita”, pero fue claro el nivel del tema nada menos que con el vicecanciller Christopher Landau –con cargo oficial de subsecretario de Estado- regateando las visas. Y en el tema se coló ya José Ramón López Obrador con dos mensajes en redes que contradijeron a la presidenta Sheinbaum. (Carlos Ramírez, 24 Horas, Estados, p. 15)

El Correo Ilustrado

Solidaridad con la Presidenta

El Movimiento Cívico de Izquierda Revolucionaria manifiesta su plena solidaridad y respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum ante las falsas acusaciones del gobierno estadunidense por la movilización de los migrantes mexicanos y latinos en Los Ángeles. Respaldamos las iniciativas políticas de la mandataria en defensa de los migrantes ante las medidas represivas e ilegales de carácter policiacomilitar del presidente Trump, quien ha decidido designar en la categoría de enemigo interno a los migrantes, sobre todo a los latinos, señalándolos como invasores que amenazan la seguridad nacional.

Los llama delincuentes y animales. Nos solidarizamos y alentamos las movilizaciones y protestas pacíficas de los migrantes en todo EU.

Hoy no sólo defienden sus derechos y su dignidad, sino representan la primera línea de resistencia ante las amenazas de la tercera guerra mundial, que promueve la ultraderecha supremacista, fascista y genocida, liderados por el magnate y su brazo ejecutor, el genocida de palestinos, el criminal Netanyahu, junto con líderes europeos que apoyan la agresión terrorista a Irán y anhelan la guerra, la cual tendría consecuencias impredecibles para la humanidad. En esta trascendental coyuntura, los patriotas, los demócratas y toda la izquierda mexicana debemos actuar unidos y movilizarnos en defensa de los migrantes, la soberanía nacional y por la paz mundial. (Correo Ilustrado, La Jornada, Editorial, p. 2)

Dinero

Trump reacciona con furia a las marchas No King// La tragedia del vuelo Air India // La Presidenta de los migrantes

Y CÓMO REACCIONÓ el presidente Trump ante las decenas de marchas que gritaron la divisa No King (puede traducirse como “no queremos un rey”) y nublaron su cumpleaños? Como lo que podría esperarse de un rey desairado y furioso: ordenó a todas las dependencias de su gobierno que dediquen los mayores recursos posibles a revertir “la marea de migración de destrucción masiva que ha convertido pueblos antaño idílicos en escenarios de una distopía tercermundista. Les doy mi apoyo incondicional a ICE, FBI, DEA, ATF, los patriotas del Pentágono y el Departamento de Estado”. Las manifestaciones del sábado mostraron al sueño americano dividido por temas como migración, democracia, derechos y distribución de la riqueza.

Congresistas atacados

NO OCURRIÓ EN Guanajuato ni en Baja California, sino en Estados Unidos. Dos congresistas estatales de Minnesota fueron víctimas de atentados, por separado. La representante Melissa Hortman y su esposo, Mark Hortman, fueron asesinados a tiros y el senador estatal John Hoffman y su esposa resultaron heridos. Minnesota es un estado identificado con el Partido Demócrata. El gobernador Tim Walz –fue compañero de fórmula de Kamala Harris en la campaña presidencial– dijo que los atentados tienen origen político. La policía busca a un sospechoso de nombre Vance Luther Boelter.

Díselo a Claudia

Asunto: la Presidenta de los migrantes

SEÑORA PRESIDENTA: NO permita que Trump la humille ahora que se reúna con él en Canadá. Él ha humillado ya a los mandatarios de Ucrania y Francia. Va a llegar enojado por las manifestaciones y buscará con quién desquitarse. Los países que estarán en la reunión del G-7 tienen políticas antimigrantes. Usted es la única que ha defendido a los migrantes mexicanos en Estados Unidos. Ahora tiene la responsabilidad de defender a los de todo el mundo. ¡Dios la bendiga, Presidenta! Ofelia Ramírez, Ciudad de México

 

Twitterati

HACE MENOS DE 72 horas #Trump dio la contraorden a ICE de eximir a trabajadores agrícolas y del sector hotelero. Hoy ordena llevar a cabo “la más grande operación de deportación de la historia”, en un mensaje cargado de falsedades, odio y, claro, sesgo partidista. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 6)

Desde el otro lado

COMO ES COSTUMBRE en Trump, la respuesta fue provocar caos para distraer la atención de sus fracasos. Y, quien mejor que Stephen Miller, su alter ego en materia migratoria, quien dio órdenes a las autoridades para que efectuaran razias a diestra y siniestra con el propósito de capturar y deportar a miles de personas independientemente de su calidad migratoria. El exceso con el que actuaron los halcones de Miller y la señora Noem, secretaria de Seguridad Interna, ocasionaron protestas a lo largo de EU cuya culminación fue un zafarrancho en Los Ángeles. Con su característica arbitrariedad, en una clara violación a la soberanía del estado de California y de la Constitución, el mandatario ordenó la intervención de la Guardia Nacional, e incluso movilizó al Ejército.

La excusa fue “poner orden” y arrestar a quienes trataban de adueñarse del país por el hecho de portar banderas de otras naciones, destacadamente mexicanas. Lo que siguió ya es de sobra conocido: golpeados, deportaciones, separación de familias y una gigantesca protesta ayer en los 50 estados. La saña y xenofobia de Miller lo llevaron a violar domicilios para detener a supuestos indocumentados y capturar a decenas de personas en la vía pública sin mediar una razón válida o una orden judicial. En su afán de cumplir con la cuota fijada por Miller, las autoridades migratorias detuvieron a no pocas personas cuya calidad migratoria era la de residentes e incluso a varios ciudadanos estadunidenses. En su celo vengativo también ordenó la detención de quienes acudieron a las citas para continuar con su proceso de documentación. (Arturo Balderas, La Jornada, Política, p. 12)

Dos semanas para la historia

Hay años en los que pasa poco, y hay semanas en las que pasan años enteros.

Las últimas dos han constituido la mayor regresión en materia de derechos civiles para la población hispana en la historia. Las redadas de ICE, particularmente las de Los Ángeles, han funcionado como teatro del terror para los mexicanos en Estados Unidos que trabajan y viven sin papeles. Las imágenes han sido dolorosas, crueles. La ejecución del plan ha sido brutal: pegando ahí donde duele, rompiendo familias, tomando por sorpresa a la gente en un restaurante, en una ferretería, en un partido de futbol.

Las detenciones han tenido una característica: el racismo. No hay otra manera de catalogar al rasero con que ICE está eligiendo a las personas. Este acto, que a cualquier mexicano puede y debe indignar, es al mismo tiempo lo que la base electoral del presidente Trump estaba esperando. No sólo deportaciones, sino retórica. No sólo control de las fronteras, sino un “hasta aquí” contra lo que consideran una invasión. Es la reacción que hace 30 años previó Samuel Huntington en su “choque de las civilizaciones”.

Donde hablaba de la dificultad para que la cultura hispana, latina, se asimilara como otras oleadas migratorias del siglo XX en Estados Unidos. A ello se suma una emergencia del discurso supremacista blanco, copando el poder y la toma de decisiones. También, lo que no deja de ser lamentable, el concurso de los gobernadores y sheriffs, por ver quién es el más duro contra los migrantes.

Ejemplo de ello es Florida, que en conferencia de prensa se autoproclamó “the anti riot state”, o el estado antiprotestas, y donde el jefe de la policía advirtió que tirarían a matar, y el gobernador De Santis extendió patente de corso a todo aquel que arrolle a alguien en las protestas. Ese es el nivel del discurso y la dimensión de la regre sión en materia de derechos humanos.

Es Tennessee y Alabama en los años 60 del siglo XX. La diferencia es que con una sociedad hiperpolarizada una parte de la población estadunidense cree genuinamente que es lo correcto, y que se está salvando al país. México tiene menos margen de acción del que solemos pensar. El ajedrez comercial y arancelario nos dejan poco espacio para defender la causa migrante, como todos quisiéramos. Además, las primeras protestas en Los Ángeles, con las imágenes de vehículos incendiados y la bandera mexicana ondeando en un marco de violencia, poco ayudaron. De hecho, le dieron una ventaja fundamental al presidente Trump en su narrativa de orden, control y nacionalismo.

Dos semanas que, insisto, son décadas hacia atrás para una comunidad que no ha hecho más que trabajar, que ser solidaria con México, con su familia y con sus lugares de origen. Sobra decir cuánto le debemos a los migrantes en Estados Unidos, pero no está de más recordar que son ellos la principal fuente de divisas, que son el pago de la medicina, de la colegiatura, el sostén a la distancia de millones de hogares. El sitio a sus derechos, pero también a su derecho a salir a la calle, a ser visibles, es dramático y terrible.

Es la suma de todos los miedos: el de los estadunidenses a perder lo que ellos llaman “el american dream” a costa del sincretismo cultural y el miedo de los nuestros que, con buena fe, se dedican a trabajar 24/7, a ser deportados y separados de sus familias. Dos semanas han bastado para este escalamiento al que ahora se suma Oriente Medio, en los albores del G7.

Ese es el contexto en el que México intenta al mismo tiempo proteger a los suyos, velar por la economía, y no ser aplastado por el momentum antiglobal que priva en la agenda. Del lado estadunidense no hay incentivos para parar. La rentabilidad política está clara y nadie puede llamarse a la sorpresa. Es el mar que nos tocó navegar y que, en estos días de junio, se agitó de manera grave. (David Penchyna Grub, La Jornada, Política, p. 14)

Ofensiva contra migrantes es contra todos los trabajadores

Terror y crueldad están sufriendo los migrantes en Estados Unidos, ahora con el apoyo del oprobioso “mensaje” del gobierno federal estadunidense de que son “invasores” y que los pobladores deben convertirse en espías de sus vecinos y denunciar a los migrantes indocumentados. Lo que recuerda los más oscuros tiempos del nazismo de los años 30, antecedentes que llevaron a la Segunda Guerra Mundial ante la incapacidad de los líderes para encontrar salida a la crisis estructural.

Se proponía, como ahora, proteccionismo, nacionalismo, deportaciones de migrantes. Los líderes se negaron a cambiar la estrategia, lo que, después de la muerte de casi 60 millones de personas, se vieron obligados a un reajuste drástico que empujó a un recambio de la ideología neoclásica ortodoxa a hacia el keynesianismo.

Si bien lo sucedido en otros momentos históricos no se repite, la verdad es que hay terroríficas similitudes. La crisis estructural del modelo neoliberal de los años 2008-2009 ante cuyas contradicciones se esperarían profundos cambios en las dimensiones básicas del modelo, tales como desvío de la inversión productiva hacia la especulación financiera, el enriquecimiento obsceno de una minoría de privilegiados, la profunda ofensiva contra los trabajadores, controles salariales, extendida pobreza y desigualdad.

Sin embargo, quien comanda el cambio es la derecha y la ultraderecha, cuyas propuestas apuntan a la profundización de las contradicciones del modelo neoliberal.

Las proclamas centrales de los modelos propuestos, que podemos caracterizar como “fascistoides” (Valenzuela dixit) están alucinados contra la izquierda, contra los “zurdos”, el socialismo, el comunismo y, por supuesto, los migrantes.

Propuestas que siguen buscando el desmantelamiento del Estado y, por tanto, que se privilegia lo privado sobre lo público y de esta forma privatizar y convertir en mercancías lo que son derechos universales, como la salud, la educación, la vivienda.

Las inversiones productivas siguen desviándose hacia la especulación financiera, confirmándose así un imperialismo descarnado, que se apoya en el complejo industrial militar, una de cuyas funciones es interferir en los territorios para dominar los minerales estratégicos.

Pero, ¿por qué el foco está en combatir a los migrantes? En realidad, se trata de disfrazar lo que es un ataque a toda la clase trabajadora. La maniobra es generar la idea de que son transgresores de la ley por falta de documentos, cuando constituye una falta administrativa fácilmente salvable, que las autoridades no solucionan porque de esta forma son criminalizados y fácilmente expuestos al castigo de las deportaciones. De lo que se trata es de generar temor y pánico y así buscar disciplinar a otros y sentir que hay diferencias cuando se trata de la táctica de las élites que dividen en estamentos, lo que de suyo debe estar unido. Esta es una forma histórica para evitar lo que siempre han temido las élites: la fuerza de los trabajadores.

Por ello en el neoliberalismo, el énfasis se dirigió a destruir los sindicatos, contra la contratación colectiva, es decir, una terrible acometida contra la clase trabajadora para someterla, y por eso se muestran por contrarios y horrorizados contra lo que denominan “los zurdos”.

Los migrantes no son nuevos, pero ahora son masivos, producto de las enormes dificultades que los países del sur han enfrentado ante los embates del norte global que han impedido por todos los medios que los países intenten caminos que les permitan cambiar los modelos que les impone dependencia y subordinación.

Lo que están viviendo los migrantes en estos momentos en Estados Unidos es la punta de lanza que visibiliza lo que sucede a la clase trabajadora en el mundo. Y este es el momento clave para unificar la lucha de los trabajadores que propicie cambiar este modelo depredador por un proyecto emancipador que refrende el derecho a la inmovilidad, es decir, el derecho a no migrar. (Ana María Aragonés, La Jornada, Opinión, p. 19)

Duda Razonable // ¿Escuchó Trump?

Llega Donald Trump la reunión del G7 en Canadá después de que en su país han vivido los días más intensos de su segundo turno en la Casa Blanca. Días que marcarán no solos autoridad en la reunión, sino su conversación cara a cara con la presidenta Claudia Sheinbaum, la primera que se convierte en fundamental para ambos países.

El movimiento No Kings, surgido a partir de la decisión de Trump de hacer un desfile militar el sábado, desfile que no hacía en Estados Unidos desde hace décadas, fue un éxito. En cientos de ciudades de todos los tamaños, los norteamericanos salieron las calles de manera pacífica a repudiar las decisiones y maneras de un presidente que quiere saltarse, en muchos casos lo ha hecho, los otros poderes para imponer agenda sus caprichos.

La convocatoria de un numeroso grupo de organizaciones defensoras de derechos a lo largo y ancho del país se vio reforzada por la reciente decisión del gobierno trumpista de comenzar con redadas migratorias en Los Ángeles, la ciudad de migrantes por excelencia, y el envió de la Guardia Nacional -decisión que corresponde a los gobernadores, no a la Federación- los marines después de algunos incidentes de violencia.

Las manifestaciones a lo largo y ancho del país vecino opacaron la celebración en Washington más bien desangelada por la amenaza de lluvia y la falta de organización. El ejército estadunidense había pedido a Trump no hacer el desfile. No fue un buen día para el presidente que se cree todopoderoso.

Un día antes del desfile, en contra de la voluntad del arquitecto de las medidas antimigrantes, Stephen Miller suspendió las redadas en campos agrícolas, restaurantes y hoteles por la petición de empresarios de esos sectores y la intervención de su secretario de Agricultura.

El sábado, en su discurso para coronar el desfile militar, Trump no hizo una sola referencia a las marchas de No Kings ni a los sucesos en la última semana en Los Ángeles. Las palabras de Trump no parecían las de Trump de siempre. Todo indica que escuchó al ejército, que no quiere que su imagen se politice se sumerja en la polarización que el habitante de la Casa Blanca provoca y disfruta.

A todo esto, se suma el asesinato, por razones políticas, según las autoridades, de una legisladora estatal de Minnesota y su esposo.

Así llegó Trump a Canadá y a su primer encuentro con la presidenta Sheinbaum. Para nada quiere decir que será una perita en dulce, pero seguro no hubiera querido llegar así. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

La Gran Depresión // La relación bilateral, más allá de sus presidentes

Para calificar si este segundo mandato de Donald Trump ha dado buenos resultados, lo primero que tiene que pasar es el tiempo, porque aun tratándose de un personaje tan radical son apenas 150 días en el poder.

Lo que sí es claro es que en tan poco tiempo ya ha sembrado una larga lista de bombas de mecha muy corta que difícilmente pueden derivar en buenos resultados.

Lo más notorio es su política comercial restrictiva, que ha generado tantos daños que el propio Trump ha tenido que dar marcha atrás en la mayor parte de sus castigos arancelarios.

Sus propios mercados, la realidad económica e inflacionaria, lo han hecho recular en muchos de estos impuestos a la importación y en el caso de China ha sido directamente el poder comercial de ese gigante asiático el que le ha hecho ver que hay, al menos, una potencia económica y militar con la que definitivamente no se puede meter.

No está lejos la aprobación de un paquete fiscal, por parte de los republicanos, en el Congreso que aumente el déficit y recorte impuestos en beneficio de algunos pocos y eso va a agravar la calidad financiera de los activos estadounidenses, lo que puede llevar a un castigo de los mercados.

Pero, donde sí tiene algo que presumir con su base es en materia migratoria y paradójicamente ese “resultado” se lo debe al gobierno de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, quien aceptó todas las condiciones de La Casa Blanca para bloquear el paso de migrantes hacia la frontera norte de nuestro país.

Estados Unidos, con todo el derecho que tiene de hacer valer sus leyes civiles, migratorias, de manifestación, sí ve cómo la administración de Trump se recarga en el tema de las deportaciones masivas, de la persecución de indocumentados, no asiáticos o africanos, sino latinos, para dar esa impresión de ser exitoso.

Donald Trump alienta el racismo entre los estadounidenses como mecanismo autoritario, así como López Obrador alimentó el clasismo entre los mexicanos con los mismos fines.

Lo que tiene que suceder en este momento de gran tensión entre los gobiernos de México y Estados Unidos, lo que debe ocurrir en este encuentro que viene en Canadá entre Trump y Sheinbaum, es la realidad de que ambos representan a dos Estados vecinos y simbióticos.

México tendrá, tarde o temprano, que aceptar que si realmente quiere combatir al crimen organizado que se ha apropiado de amplios territorios de nuestro país, necesitará la ayuda más estrecha de Estados Unidos.

Y Trump tendrá que asumir que, si quiere no verse aplastado por las amenazas comerciales chinas, necesita de una región norteamericana comercialmente fuerte y de buenas relaciones con los bloques económicos democráticos.

México depende de Estados Unidos, pero ellos también necesitan a México, no sólo durante los siguientes tres últimos años del mandato de Trump o los cinco años finales de la presidencia de Sheinbaum, sino mucho más allá.

Los gobiernos de México y Estados Unidos hoy comparten esa vena populista, pero se ven separados por la visceralidad de Trump y no pocos impresentables del régimen de la 4T. Pero los dos países necesitan estrategias compartidas. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Finanzas y Dinero, p. 11)

Telón De Fondo // El espejo en el que no queremos vernos

El espejo en el que no queremos vernos es probable, sin duda, la actual política norteamericana sobre migración, pero que eso no nos impida ver y reconocer la raíz del problema y la responsabilidad que tenemos por los flujos migratorios que, durante décadas, han llevado a decenas de millones de compatriotas fuera de nuestras fronteras.

La política norteamericana presiona al gobierno mexicano, pero éste ha emulado lo que critica, dando un tratamiento militar, policiaco y persecutorio a la migración durante los gobiernos de la 4T, en lugar de atender el fondo, aunque se llene la boca de un discurso de lo contrario.

El tratamiento estructural, las verdaderas razones detrás de la migración, las condiciones de seguridad y prosperidad que merecemos, los problemas de fondo en lo económico, social y político no se han atendido y, en todo caso, se usan en los discursos de campaña o para crear cortinas de humo.

Mientras las manifestaciones se multiplican en distintas ciudades de los EU, el Grupo de los Siete (G7) se reúne en Canadá para discutir los grandes desafíos globales -desde el cambio climático hasta la seguridad internacional-. En los márgenes de este foro, Claudia Sheinbaum y Donald Trump sostendrán su primer encuentro presencial. Uno de los temas más espinosos para México volverá a la agenda bilateral y es justamente el de la migración, además de los de seguridad y política económica.

Aunque las cámaras buscarán el momento diplomático, el fondo del diálogo será áspero. No solo por el endurecimiento de las políticas migratorias de EU, sino por el modo en que ambos gobiernos han administrado, o más bien evadido, sus responsabilidades ante una realidad compartida. Las redadas masivas en ciudades como Los Ángeles, la estigmatización racial de latinos y la criminalización de trabajadores migrantes son sólo la expresión visible de un modelo que pretende resolver un problema estructural con medidas policiacas. Pero también es cierto que señalar afuera, denunciando la injusticia sin asumir la parte que corresponde, se ha vuelto una constante de la reciente política mexicana.

Hoy se acusa al gobierno de nuestro país de haber “provocado” descontentos en EU; la secretaria de Seguridad Interna estadounidense dijo que la Dra.

Sheinbaum había encendido los ánimos entre comunidades latinas. Se trata de una declaración desproporcionada, pero que no debe distraernos de una verdad incómoda: la masiva migración se origina en la persistente incapacidad del Estado mexicano para ofrecer condiciones dignas de vida.

Migran quienes no tienen alternativas, quienes enfrentan pobreza, violencia, marginación y gobiernos que no les garantizan educación, salud, trabajo digno o la más elemental seguridad. Esta situación no es nueva, pero se ha agudizado. El actual régimen, que prometía atacar la raíz del problema, ha hecho un uso demagógico de las sentidas causas de amplios sectores de nuestra sociedad.

Ni los gobiernos neoliberales ni el gobierno nacionalista-populista de la llamada Cuarta Transformación han logrado revertir la ecuación histórica que empuja a millones a buscar fuera lo que en nuestro país no han encontrado.

A eso se suma un fenómeno aún más delicado, el creciente señalamiento desde agencias estadounidenses sobre presuntos vínculos entre políticos mexicanos y el crimen organizado. La designación del actual embajador de EU, de perfil claramente vinculado a la inteligencia, y las frecuentes visitas de altos funcionarios norteamericanos son signos evidentes de una preocupación que va más allá de la cortesía diplomática.

No se trata de asumir sin pruebas esas acusaciones. Pero sí de entender que el desmantelamiento institucional, la falta de rendición de cuentas y el uso político de la seguridad han debilitado la legitimidad del Estado mexicano ante la ciudadanía y el mundo. La soberanía se defiende con eficiencia, eficacia, honestidad y respeto a la legalidad, no solo con discursos.

En el fondo, el fracaso migratorio es el fracaso del combate a la pobreza, es el reflejo de promesas incumplidas. Seguimos atrapados en un modelo económico profundamente desigual, sostenido por discursos aparentemente dispares, pero con resultados similares, es decir, una economía que expulsa, una política que “administra” consecuencias y una sociedad que normaliza la fuga como única salida para muchos.

Es cierto que la política estadounidense en materia migratoria reprime al migrante mientras se beneficia de su trabajo. Pero también es cierto que México no puede seguir pidiendo trato justo afuera mientras niega justicia dentro. La verdadera defensa de nuestros migrantes no empieza en la frontera, sino en las zonas marginadas, en los pueblos sin escuelas, en las colonias sin empleo, en las regiones abandonadas por décadas.

Urge abandonar el falso consuelo del nacionalismo defensivo.

No podemos seguir ondeando la bandera para ocultar lo que no hemos querido ver, que millones emigran porque aquí no parece haber futuro. Y no lo hay porque las políticas públicas no han sido capaces de construir un piso mínimo de bienestar. El discurso anticorrupción y las promesas de transformación no sustituyen la necesidad de una política económica inclusiva, de una estrategia real de seguridad, ni que se invierta en educación, salud en la construcción de una sociedad que ofrezca igualdad de oportunidades.

La solución no está en endurecer más la frontera ni en solicitar programas temporales de empleo.

Está en asumir con seriedad que México debe construir un nuevo modelo de desarrollo que vuelva innecesaria la migración por desesperación. Que quien se vaya, lo haga por elección, no por expulsión.

Y para eso, se necesita de un Estado que no rehuya su responsabilidad. Porque mientras no lo hagamos, cada redada, cada retén, cada persona deportada será también un espejo que nos dice que el verdadero muro no está allá, está aquí.

POSDATA: La censura rampante: primero el proyecto de Ley de Telecomunicaciones mismo que está en suspenso, pero la intención ahí está-y ahora Campeche y Puebla: ¡prohibido criticar! (Edmundo Jacobo Molina, El Financiero, Opinión, p. 34)

Trump desata el odio

Horas después de que Elon Musk lanzó la bomba mediática en X de que Trump está en la lista de Jeffrey Epstein -uno de los criminales sexuales más detestables de la historia moderna-, el mandatario estadounidense reaccionó con furia.

Cero argumentos y pruebas, lo único que hizo fue desviar la atención con odio y persecución.

En otra de sus reacciones fascistas, Trump activó una nueva cacería sin precedentes contra los migrantes en Estados Unidos, particularmente contra los mexicanos en California.

Usó como brazo ejecutor al temido ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), desplegando una ofensiva brutal disfrazada de “operativo de seguridad nacional”.

La respuesta fue una serie de protestas pacíficas en Los Ángeles contra las redadas migratorias. Pero en lugar de respetar el derecho constitucional a manifestarse, Trump militarizó las calles.

Ordenó el despliegue de la Guardia Nacional y luego, en una violación flagrante al pacto federal estadounidense, desplegó a los marines “para sofocar disturbios”, argumentó, pero en realidad fue para atizar el conflicto.

Con una estrategia propagandística reciclada del manual nazi de Goebbels, Trump recurrió a montajes visuales: supuestos mexicanos en motocicletas y patrullas, ondeando banderas tricolores, fingiendo violencia.

Fotografías creadas por parte de lo que fue el equipo de campaña de Trump para engañar a los estadounidenses y justificar su narrativa racista de una “invasión migrante”.

El gobernador demócrata de California denunció públicamente la incursión militar. La calificó como “ilegal y provocadora” y demandó en tribunales a la administración federal.

La tensión escaló al punto de echarle la culpa de alentar la violencia en las manifestaciones a la presidenta Claudia Sheinbaum.

Trump utilizó a su inefable secretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem, quien de manera irresponsable y calumniosa hizo la acusación en el Salón Oval de la Casa Blanca, frente al cobarde megalómano.

La respuesta de Sheinbaum fue inmediata y contundente: con un video de lo que había dicho desmintió tajantemente las falsas imputaciones y defendió la dignidad de los migrantes.

Trump prosiguió. Ordenó imprimir carteles que incitan a los ciudadanos a “denunciar migrantes”, retomando la estética y el discurso del Tercer Reich.

La paranoia se convirtió en política de Estado y la persecución en espectáculo mediático.

Lo más grave es que videos revelan que varios actos de vandalismo, como la quema de patrullas, fueron provocados por los propios agentes policiales.

 

Un montaje más para criminalizar a los migrantes.

Las redadas dejaron centenares de detenciones arbitrarias, brutalidad policiaca excesiva e hicieron que las protestas se extendieran a todo el país.

Artistas, intelectuales y defensores de derechos humanos, estadounidenses y mexicanos, condenaron en redes sociales los abusos y la represión desmedida.

Pero el racismo, el clasismo y el fascismo, imperan hoy en la Casa Blanca.

Para cerrar la semana como “el rey”, Trump celebró su cumpleaños 79 con un despliegue militar impresionante: un desfile que conmemora los 250 años del ejército estadounidense que costó alrededor de 45 millones de dólares.

Al mismo tiempo, millones de estadounidenses y migrantes salieron en 2 mil comunidades y ciudades de EE UU., a manifestarse pacíficamente para pedirle al gobernante supremacista que respete la proclamación de Independencia que establece la igualdad de todos ante los ojos de Dios. Una movilización “no kings”.

Pero el megalómano Trump, aunque los migrantes representen el segundo eje económico de Estados Unidos, seguirá atacando al eslabón más débil para convertido en chivo expiatorio y encubrir sus escándalos personales y el deterioro político que ha generado.

Son tiempos de definiciones. Imposible la neutralidad ante una política de odio que viola los derechos humanos con total impunidad.

Es hora de solidarizarnos con nuestros hermanos migrantes, De condenar de manera inteligente y pacífica la barbarie disfrazada de orden y legalidad.

Las redes sociales están ahí. Nuestra voz importa. Es momento de alzarla.

Es ahora o nunca. (Víctor Hugo Romo, El Heraldo de México, País, p. 12)

Escuchemos nuestra voz en Estados Unidos

Desde el inicio de la campaña de terror desatada contra los inmigrantes por el gobierno de Donald Trump, las protestas de costa a costa en Estados Unidos han tenido distintos protagonistas. Hay elementos ajenos al corazón de la protesta: Anarquistas y voces de extrema izquierda que, por lo general, van vestidos de negro de pies a cabeza y gritan consignas que poco o nada tienen que ver con la lucha de la comunidad inmigrante. No es casualidad ni es extraño. Son las mismas personas que se han hecho presentes en otras protestas desde hace años. La última vez que los vi fue, por ejemplo, durante las marchas en la convención demócrata de Chicago el año pasado.

Pero son una minoría.

La gran mayoría de las voces que encontré durante mis días de cobertura periodística en Los Ángeles y en las protestas al otro lado del país, en el sur de Florida, compartían un perfil claro. En la multitud en las calles de Los Ángeles y Santa Ana, y entre el numeroso grupo reunido en el centro de Miami durante la protesta del día “No Kings”, lo que vi fueron jóvenes hispanos, ciudadanos estadounidenses, saliendo a manifestarse en defensa no solo de los derechos de sus padres y abuelos, sino también de la vida de trabajo honesto que todos ellos han construido en Estados Unidos.

Así me lo dijo una estudiante que, en la primera línea de la protesta en Los Ángeles, le exigía respeto y empatía a la Guardia Nacional. Así me lo dijeron también un grupo de estudiantes recién salidas de la preparatoria, que asistieron a la manifestación después de haberse escapado brevemente de su casa, donde sus padres permanecían escondidos, aterrados por la campaña de detenciones migratorias. Sabían que se arriesgaban al castigo: Sus padres temían lo que pudiera ocurrir en las protestas. No les importó. Me dijeron que tenían que defender sus raíces y a sus familias inmigrantes.

Así me lo expresó también una familia conformada por un salvadoreño y una mexicana, que asistieron a la protesta para enseñarle a su hija de seis años, que los acompañaba, que es posible estar comprometido con el legado inmigrante y, al mismo tiempo, pertenecer a Estados Unidos, un país de leyes. Sofía, una joven madre, había llevado a su hija y a su sobrina para que también ellas defendieran el trato digno hacia sus abuelos. Otra estudiante llevaba una pancarta que me emocionó. La sostenía en la mano derecha mientras en la izquierda ondeaba la bandera mexicana junto con la estadounidense. Decía: “No ondeo mi bandera porque quiera regresar. La ondeo para recordarte que no olvidaré de dónde vengo, solo para ser aceptado en un lugar al que pertenezco.”

No lo podría haber dicho mejor. Lo he escuchado miles de veces.

Desde hace más de veinte años —quince de los cuales he vivido en Estados Unidos— me he dedicado a escuchar a la comunidad inmigrante, en su mayoría mexicana. En Los Ángeles, donde trabajé por más de una década, tuve una entrevista semanal llamada La Mesa. Su propósito era el mismo que el de estos últimos días: Darle el micrófono y la cámara a la gente para escuchar sus historias.

Y las historias que encontré ahora son las mismas de entonces. Nuestra comunidad en Estados Unidos —que equivale a una cuarta parte de la población de México si se incluye a toda la gente de origen mexicano en territorio estadounidense— está aquí con un solo objetivo: Trabajar, progresar y darles a sus hijos y nietos un futuro, una educación, un empleo. Enfrentan sus retos diarios con enorme templanza e incluso con entusiasmo. Todo esto a pesar de que muchos me han confesado no haber visto a sus padres, abuelos o familiares en México desde hace años.

Cuando he entrevistado a los hijos de esos inmigrantes, el perfil también se repite: Jóvenes que valoran haber nacido en Estados Unidos, pero que son profundamente conscientes de sus raíces y del esfuerzo que implica la migración. Viven con una doble gratitud: Hacia el país que acogió a sus familias, y hacia sus familiares por haber tenido la valentía de emigrar.

Esas son las voces de la comunidad inmigrante hispana y, en particular, de la comunidad mexicana en Estados Unidos. Es la voz que se escucha ahora en las protestas, pero que ha estado presente desde hace años. Ha tenido que desatarse una campaña de terror prácticamente inédita en sus métodos y en su alcance para que finalmente la escuchemos.

A partir de ahora, no dejemos de escucharla. (León Krauze, El Universal, Nación, p. 10)

Propuestas para ayudar a migrantes

No son las primeras redadas de migrantes ni en Los Ángeles ni en Estados Unidos. No es la primera vez que una sociedad se polariza por los temas de migración. Ante cualquier violación a derechos humanos y, particularmente, en este caso, todos los mexicanos, sin excepción, debemos condenar la violencia. La coherencia mínima exige que también rechacemos la violencia en las manifestaciones.

Sin embargo, no nos podemos quedar ahí porque el problema es de fondo y en el centro están millones de mexicanos que viven con miedo a ser separados de sus familias, de sus vidas. Ya han detenido a cientos de mexicanos, los demás saben que pueden ser los siguientes.

Hace unos días presentamos en rueda de prensa una propuesta integral para enfrentar este momento. Advierto que no es la primera vez que la presentamos porque sabíamos que esto iba a pasar:

  1. Asignación inmediata de presupuesto a los consulados, especialmente, de la frontera sur de Estados Unidos. Soy Diputada Federal reelecta. Todos los años he presentado una propuesta para fortalecer los consulados para el apoyo de migrantes y todos los años ha sido rechazada. Incluso, Morena aprobó el presupuesto para el 2025 con una reducción considerable en materia consular.
  1. Apoyar con presupuesto a las organizaciones que ayudan a migrantes en el interior de Estados Unidos como aquellas que trabajan en los dos lados de la frontera a través de albergues o de ayuda especializada.
  1. Actualización de protocolos para niños, niñas y adolescentes migrantes, tanto en retorno como para aquellos cuya mamá o papá fue deportado. Es importante fortalecer el área jurídica para poder alegar el principio de unificación de las familias en cada decisión migratoria.
  1. Reanudar las conferencias de los gobernadores de la frontera sur de Estados Unidos con los de la frontera norte de México. Conozco los buenos resultados de este tipo de organismos porque en 2010 fue precisamente a través de esta Conferencia como se estableció y fortaleció el protocolo para la atención de niños, niñas y adolescentes migrantes no acompañados.
  1. Dar un impulso verdadero a programas que dejaron de implementarse como el 3×1, bibliotecas, certificaciones laborales y otros programas importantes de intercambio, y de apoyo a consulados y migrantes.

Estas son algunas propuestas elementales que este gobierno no ha podido implementar porque no quiere o en realidad no le importa.

No todo ha sido un fracaso en estos días. Los consulados como el de Los Ángeles salieron a través de su respectivo titular a dar un mensaje a la población migrante para que pudiera comunicarse las 24 horas del día al consulado. También es cierto que muchas organizaciones como Appleseed intensificó su labor para asistir a migrantes en casos de urgencia, igualmente otras organizaciones lograron incidir en decisiones de varias autoridades locales.

Hacer una autocrítica del lado mexicano es también esencial. Lo digo porque lo primero que tenemos que reconocer es el abandono en el que han dejado a los consulados de México en Estados Unidos. Las reducciones el presupuesto ahí están, cada año.

Tampoco ayudan las palabras expresadas por funcionarios de alta responsabilidad que, en el mejor de los casos, pudieran ser mal interpretadas. Es obvio que no ayuda el hablar de manera amenazante con movilizaciones. Y de nada ayuda culpar a la oposición de ese mal entendido. Se aclara o se desmiente y punto. Tampoco ayuda que integrantes de Morena expresen primitivamente su enojo con el gobierno de Estados Unidos, eso no le ayuda en nada a los migrantes ni a la relación que deberíamos cuidar con nuestro país vecino.

Es decir, no ayuda en nada las palabras que se emiten desde distintos cargos públicos y desde distintas responsabilidades, las palabras tienen sus consecuencias y más si se trata de altos funcionarios.

Y ya no digamos del impresentable presidente del Senado y de la Comisión Permanente, que una y otra vez exhibe su imprudencia. Ya se olvidó, pero junto con esas declaraciones estuvo la Convocatoria para una protesta frente a la embajada de Estados Unidos que afortunadamente fue cancelada.

Es increíble que el gobierno de Morena no sea capaz de tomar el tema de la defensa de nuestros migrantes como punto de unidad para la oposición y el gobierno. Lejos de eso, lo ha utilizado para denostar a la oposición, para dividir a la población y consecuentemente ha desprotegido aún más a los migrantes mexicanos y latinoamericanos en Estados Unidos. (Margarita Zavala, El Universal, Opinión, p. 24)

La democracia en tensión: migración, identidad y xenofobia

Desde que Donald Trump asumió por segunda vez la presidencia de Estados Unidos, en enero de 2025, las políticas migratorias que ha impulsado —respaldadas por la mayoría republicana en el Congreso y por varios de sus gobernadores más radicales— han puesto a prueba los pilares fundamentales de la democracia estadunidense. Lo que durante décadas se presentó como un modelo global de libertad, inclusión y tolerancia, hoy enfrenta una erosión que amenaza con vaciar de contenido a la idea misma de democracia.

En sus primeras semanas, el gobierno de Trump revirtió órdenes ejecutivas que protegían a migrantes y solicitantes de asilo, expandió las deportaciones sin el debido proceso y promulgó la Ley Laken Riley, que impone detención obligatoria para personas migrantes acusadas de delitos menores, muchas veces sin que hayan sido juzgadas. El nuevo estilo de gobierno se ha caracterizado por un uso expansivo del Poder Ejecutivo y una deliberada presión sobre el sistema judicial y los gobiernos locales que han intentado proteger los derechos humanos.

Esta ofensiva también es simbólica y cultural. Las decisiones del gobierno niegan los valores fundacionales de Estados Unidos: el pluralismo político, la diversidad ideológica, la tolerancia religiosa y étnica, y el reconocimiento de las diferencias culturales como parte esencial del pacto democrático. La reciente orden presidencial que prohíbe el ingreso de nacionales de una docena de países, sin distinguir entre migrantes económicos y personas solicitantes de refugio, muestra con claridad una visión excluyente y esencialista del Estado-nación. Se pretende borrar la memoria viva de un país construido por migrantes, convirtiendo la diversidad en amenaza y la diferencia en delito.

Lo que se omite en ese eje discursivo es que las corrientes migratorias que son una consecuencia estructural del propio modelo de desarrollo capitalista, en el cual este país ocupa una posición hegemónica. En el siglo XXI, la figura del migrante no responde ya a un único perfil: por un lado, están quienes buscan trabajo y una vida digna, desplazados por la desigualdad económica y el deterioro ambiental; pero también ha crecido exponencialmente el número de personas que huyen de persecuciones políticas, violencia armada, colapso institucional y gobiernos autoritarios en sus países de origen. Las migraciones son hoy una manifestación de la huida del horror.

En este contexto, se observa una transformación identitaria profunda. La migración ya no implica sólo el tránsito físico, sino una reconfiguración de las pertenencias. Las identidades nacionales se han vuelto transterritoriales: no se abandona la tierra de origen, sino que se habita en doble pertenencia, como un modo de resistencia cultural.

 

Las protestas en ciudades como Los Ángeles, Atlanta, Chicago o Nueva York lo muestran con elocuencia. En ellas se ondean banderas de México, Guatemala, Haití, Colombia o El Salvador junto a la de Estados Unidos. Se escuchan múltiples idiomas, se expresan diferentes memorias y se reclaman múltiples derechos. En esas calles se dio forma a una nueva posibilidad de ciudadanía que está en movimiento y que interpela el nacionalismo excluyente desde la diversidad.

La gravedad de este momento histórico no se limita a Estados Unidos. El discurso de odio promovido por Trump ha encendido un “fuego discursivo” que alimenta otras formas de autoritarismo alrededor del mundo. El rechazo al migrante, la exaltación de la identidad nacional homogénea y la criminalización de la otredad están siendo retomados por otros liderazgos autoritarios en otros países. En efecto, lo que ocurre en Estados Unidos ofrece legitimidad retórica y política a nuevos autoritarismos que erosionan el tejido democrático global.

La democracia estadunidense se encuentra hoy ante una encrucijada histórica. Puede retroceder hacia una visión excluyente, autoritaria y monocultural o puede rehacerse desde abajo, reconociendo que la pluralidad, la diferencia y la movilidad son su verdadera fuente de vitalidad. Las multitudes que marchan con banderas diversas no son una amenaza: son el rostro de una democracia posible. Al mismo tiempo, también son el recordatorio de que la libertad no es patrimonio de unos pocos, sino el derecho fundamental de todo ser humano. (Mario Luis Fuentes, Excélsior, Nacional, p. 10)

CARTONES

Detenciones

Detenciones

(Kemchs, El Universal, Opinión, p. 24)

Kalimancita

Kalimancita

(Waldo, El Universal, Opinión, p. 25)

Resbalón

Resbalón

(Rapé, Milenio, Al Frente, p. 2)

Explosivo regalo de cumpleaños

Explosivo regalo de cumpleaños

(Jabaz, El País de Nunca Jabaz, Milenio, Al Frente, p. 3)

Exhibición

Exhibición

(Hernández, La Jornada, Política, p. 4)

De Corbata

De Corbata

(Garcí, El Financiero, Opinión, p. 34)

Frente a frente

Frente a frente

(Rictus, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 44)

Y nada qué hacer

Y nada qué hacer

(El Diario NTR, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 47)

Vela de Cumpleaños

Vela de Cumpleaños

(Xolo, 24 Horas, Página 2)

King Wrong-on

King Wrong-on

(Alarcón, El Heraldo de México, La Dos, p. 2)