Tapachula: donde muere la esperanza de los migrantes
Las personas salen de sus países por diversas razones, pero, en el caso de los migrantes indocumentados dejan sus lugares de origen porque quieren escapar, huir de la situación que viven en sus países. La pobreza y la violencia son detonadores de esta migración.
Estas personas, que son forzadas a migrar porque no encuentran esperanza en sus países, se exponen a desgracias como la sucedida el pasado 27 de junio, cuando un tráiler que escondía a migrantes en su caja fue abandonado bajo temperaturas de calor extremas en San Antonio, Texas. De los 53 que fallecieron, 27 eran mexicanos. Ya hay varios detenidos y la investigación avanza. En contraste, en la tragedia ocurrida en Chiapas a finales de 2021, que dejó un saldo de 56 muertos y 115 heridos, no hay aprehensiones ni datos públicos de la causa. Esa es la diferencia, o, podríamos decir, la indiferencia de las autoridades mexicanas.
Casos como estos y muchos otros actos atroces cometidos contra los migrantes son parte del dramático panorama humanitario que compartimos con nuestro vecino del norte, pero aún no está claro si, en la reunión que sostuvieron esta semana, los presidentes de México y Estados Unidos llegaron a acuerdos concretos sobre este tema. El comunicado conjunto habla de generalidades, no de programas de desarrollo regional, ni de garantías de respeto a los derechos humanos.
Es lamentable que, sin estar Donald Trump en el poder, su política antimigrante todavía afecte a ambos países. El presidente Joe Biden no ha logrado consolidar sus promesas de campaña y aún prevalece la falsa idea de que los migrantes son una amenaza a la seguridad nacional.
El gobierno mexicano continúa la política dictada por Trump. Como él pidió, la frontera sur sigue militarizada. El Instituto Nacional de Migración, acompañado del Ejército, mantiene la contención (y agresión) de los indocumentados que llegan a México. Como señaló el maestro Tonatiuh Guillén, Chiapas se ha convertido en una especie de prisión al aire libre en donde todos los derechos de los migrantes se violan.
De manera paradójica, mientras mantiene el control militarizado de la frontera, el gobierno también ha permitido que crezcan y se empoderen grupos dedicados al tráfico de armas, drogas y personas.
Tapachula, Chiapas, se ha convertido en un foco rojo. Con una población menor a los 355 mil habitantes, sin diversidad de actividades turísticas, es una ciudad visitada por personas de múltiples nacionalidades, no solo de Centro y Sudamérica, como ya ocurría tiempo atrás, sino también de lejanos países de Asia y África.
Tapachula se caracterizaba por altos niveles de violencia social, pobreza y explotación. Pero en los últimos años se transformó en un centro de operaciones para los traficantes de personas. Esto sucede a la luz del día, bajo la mirada del Instituto Nacional de Migración y del Ejército y la indiferencia de quienes están obligados a investigar: la Fiscalía General de la República y la fiscalía estatal.
Las preguntas resultan obvias. Los migrantes no llegan por azar y menos desde otros continentes. ¿Quién arregla los traslados? ¿Quién se encarga de alojarlos y transportarlos? ¿A ninguna institución bursátil le extraña recibir depósitos de países tan diversos? ¿Quién arregla sus visas? ¿Quién les falsifica documentos? Además de los lugareños y los curiosos, ¿nadie más nota la variedad de nacionalidades que ahí confluyen?
El gobierno debería responder a todas estas preguntas, investigar las redes de macrocriminalidad, combatir la corrupción de las instituciones, dejar de estigmatizar, perseguir y violentar. Criminalizar a los migrantes indocumentados, como lo ha hecho hasta ahora, no es la solución, solo es hacerle el trabajo sucio a Estados Unidos. (Colaboró Genaro Ahumada) (María Elena Morera, El Universal, Opinión, p.14)
Zurda / La represión contra los migrantes del sur
La singular alegría que manifiesta el presidente Andrés Manuel López Obrador cuando se dirige a los migrantes mexicanos que radican en Estados Unidos de América no es fortuita, tal y como lo expresó a gritos en su primer día de visita a ese país, las remesas están salvando a la economía mexicana.
De acuerdo con un análisis del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA), al cierre del primer trimestre de 2022, había más de 17 millones 300 mil empleados de origen mexicano que, día a día, trabajan del otro lado de la frontera. Con base en los datos de Jesús A. Cervantes González y Rodolfo Ostolaza, esto significa que, en México, 11.1 millones de personas (4.9 millones de hogares) reciben remesas. El destino de la mayoría de estos recursos son las pequeñas comunidades de los estados más pobres del país.
Lamentablemente, detrás de los aplausos que reciben los migrantes mexicanos por la gran hazaña que significa convertirse en la salvación, no sólo de su familia, sino de la economía de toda la República, se encuentra la indolencia y la falta de una política migratoria para garantizar los derechos humanos de los otros migrantes: los que cruzan por México y provienen, en su mayoría, de los países del sur.
En ese contexto, 87 organizaciones de derechos humanos y promigrantes decidieron enviar una carta a los presidentes López Obrador y Biden, en víspera de la reunión que tuvieron los dos mandatarios a principios de esta semana. La petición era simple, pero significativa: que centraran “su discusión sobre la migración en derechos humanos, la protección y la expansión de las vías legales”.
¿Por qué pidieron eso las organizaciones? Desde 2020, argumentan los firmantes, han dado seguimiento a los incidentes y denuncias de abuso contra los migrantes por parte de miembros de la Guardia Nacional, del Instituto Nacional de Migración (INM), de los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos y de la Patrulla Fronteriza.
Además de los abusos de las instituciones de gobierno, los migrantes enfrentan la violencia de los grupos criminales. Con base en los datos de estas organizaciones, existen al menos 10 mil 318 informes sobre secuestros y otros ataques brutales contra personas detenidas o expulsadas bajo el Título 42 desde el inicio de la administración Biden.
Además de los datos citados en la carta, en la página de Human Rights Watch se citan otras terribles estadísticas sobre los resultados de la política de persecución que sufren los migrantes en México: en 2021, el INM aprehendió a 307 mil 569 migrantes, comparativamente esto representa tres veces más que en 2020 (que fueron menos de 100 mil).
Ante la dificultad que implica llegar a la frontera norte, también se multiplicó el número de solicitudes de condición de refugiado: 130 mil 863 personas en 2021. Esto representa la tercera cantidad más elevada a nivel mundial, según el organismo de Naciones Unidas para los refugiados.
No obstante, a pesar de que el crecimiento de solicitudes ha sobrepasado el sistema de refugio en México, contrario a lo que se pensaría, el presupuesto destinado a las instituciones que atienden la demanda, ha disminuido. En consecuencia, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) enfrenta un atraso considerable en la atención de las solicitudes de condición de refugiado: en 2021, sólo procesó 38 mil 5 de estas solicitudes, es decir, una quinta parte de la demanda. Cabe mencionar que la agencia de la ONU para refugiados (ACNUR) reporta que paga muchos de los costos operativos básicos de la Comar, incluyendo las dos terceras partes de los salarios del personal: “La ACNUR aportó 4.5 millones de dólares en 2021 contra sólo, poco más de 2 millones de dólares que aportó el gobierno federal”. Además, sólo algunos gobiernos estatales brindan espacio para instalar oficinas y centros de refugiados.
Lamentablemente, a pesar de esta realidad, en la reunión entre los dos gobiernos, el tema de la política bilateral migratoria no fue la prioridad. (Ruth Zavaleta Salgado, Excélsior, Nacional, p.14)
Sacapuntas
Tiros de precisión
Golpes importantes al crimen organizado está propinando el gabinete de seguridad. En las últimas dos semanas realizó un decomiso histórico de 542 kilos de fentanilo, en Sinaloa; se desmanteló una célula delictiva en Topilejo, CDMX; y ayer se capturó a Rafael Caro Quintero, el capo más buscado de EU. El mérito es los titulares de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez; de Sedena; Luis Cresencio Sandoval; de Marina, Rafael Ojeda, y del jefe de la Policía capitalina, Omar García Harfuch.
Felices en la DEA
La más feliz con la recaptura de Rafael Caro Quintero es la directora de la DEA, Anne Milgram, pues el capo detenido por la Marina, con fines de extradición, era su principal objetivo, y ofrecía por él 20 millones de dólares de recompensa, la más alta para un narcotraficante. Y desde 1985 lo busca por asesinar al agente de esa agencia Enrique Camarena. (El Heraldo de México, la 2, p.2)
Rozones
MIGRACIÓN EN PICOS
No pasaron desapercibidas, aunque quizá no se les dio la atención debida, las escenas de desolación que se vivieron varios días de esta semana en distintos estados del país, entre ellos Oaxaca, Veracruz y Zacatecas, donde familiares despidieron a los migrantes mexicanos que fallecieron asfixiados en la caja de un tráiler en Texas. Algunas familias perdieron a su principal sostén, otras, a integrantes jóvenes de no más de 20 años que pretendían serlo. Cada una de esas 26 historias es una tragedia que no puede quedar en el olvido. Ayer, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos reportó una disminución en las detenciones de los migrantes que cruzan a EU. Pasaron de 240 mil en mayo a 207 mil en julio. Aún con esa disminución van 4 meses que la cifra se ubica por encima de las 200 mil. Un problema grave que sigue vigente.
¿CUÁNTO TARDARÁ LA EXTRADICIÓN?
Tras la detención de Rafael Caro Quintero, uno de los narcotraficantes más famosos que ha habido en el país, ayer, en Sinaloa, han empezado a correr las especulaciones sobre el tiempo que pasará entre su internamiento en el penal de El Altiplano —de acuerdo con lo señalado por la FGR—, y su entrega al gobierno de Estados Unidos. Este último ha destacado a través de su fiscalía general y su embajada, la alta relevancia que tiene la captura por el hecho de que implicará hacer cumplir una deuda de justicia por el caso del agente de la DEA, Enrique Camarena, cuyo secuestro, brutal tortura y asesinato en 1985 se atribuye a quien en los años ochenta fuera, con Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo, una de las cabezas del Cártel de Guadalajara. ¿Pasarán semanas, días? Ya se verá. (La Razón, La 2, p.2)
Biden-López Obrador abordaron temas fundamentales
Puede considerarse positivo para ambos países el primer diálogo de los presidentes Biden y López Obrador en la Casa Blanca. Positivo, por los dos temas abordados que tienen un carácter de prioritario interés en el desarrollo presente y futuro para ambos países: Migración y Economía, dos crisis en las que la colaboración es insoslayable. En la primera reunión sostenida por los presidentes Biden, de Estados Unidos, y López Obrador, de México, en la Oficina Oval de la Casa Blanca, frente a frente y sin otros funcionarios, se abordó el tema de la migración. Nunca antes la frontera entre ambos países tuvo una crisis migratoria como la actual, por el número de migrantes que buscan llegar a EU después de atravesar México, por el carácter de la migración que incluye a familias enteras, a niños frecuentemente no acompañados y en las que destaca la migración de países centroamericanos, por la crisis humanitaria que representa, por las muertes y deportaciones que vulneran los derechos humanos.
El Presidente de México planteó el problema migratorio, que tiene diversos ángulos. Reiteró una serie de propuestas relativas a diversas acciones anteriores y a que EU y México puedan desarrollar algo parecido al Programa Bracero que permitió legalmente el trabajo de migrantes durante la II Guerra Mundial y de 1942 a 1962. El presidente Biden lo consideró imposible por ahora y destacó el hecho de que ya se han otorgado alrededor de 300 mil visas de trabajo temporal para trabajadores. La realidad es que, por un lado, EU requiere mano de obra, principalmente en la agricultura, la construcción y otras actividades, y por otra parte, decenas de miles de centroamericanos, mexicanos, latinoamericanos, africanos y de otras nacionalidades buscan desesperadamente empleo fuera de sus países que les permitan sobrevivir frente a la falta de trabajo, la violencia y la inseguridad para sus familias. La situación es crítica. El presidente Biden necesita el apoyo de México para contener la imparable migración. La conclusión sobre tan dramático tema es que (por diferentes motivos entre los que se incluye el político en EU) habrá que tener paciencia y México seguir colaborando con EU.
Finalmente hay que recordar que cuando el presidente López Obrador llegó a su hotel, un nutrido grupo de mexicanos organizados lo recibieron al grito de “No estás solo”. Lamentablemente el presidente López Obrador, nuevamente, no se dio tiempo para recibir a los mexicanos organizados y entablar un diálogo. ¿Cómo es posible un desaire de ese tamaño de nueva cuenta? El Presidente de México no sabe, o no toma en cuenta que los chicanos (estadounidenses hijos de mexicanos que tienen nacionalidad estadounidense y son también mexicanos) pueden ser para México el más grande lobby existente en Estados Unidos, están organizados, tienen importantes posiciones en universidades y en diversos destacados trabajos, viven y trabajan en muchos estados (no sólo en Los Ángeles, la ciudad donde viven más mexicanos después de la Ciudad de Médico). Son mexicanos también la mayoría de los Dreamers, así como cineastas, grandes escritores, cantantes y hasta mariachis. ¿Sabía que hay escuelas de mariachis y que la música mexicana ocupa un importante lugar? Estados Unidos es el país en que se habla más español en el mundo después de México. Los mexicanos fueron atacados y despreciados por Trump durante toda su Presidencia. Los mexicanos durante años sufrieron cuando entraban a un restaurant y encontraban un letrero que decía “NO MEXICANS OR DOGS ALLOWED” o sea “No se aceptan mexicanos ni perros”. Aún son discriminados en diversos estados donde se pretende dejarlos fuera de su derecho a votar. El presidente de México visitó la estatua de Martin Luther King, pero no se reunió con mexicanos que aún son discriminados, por cierto cada vez son menos porque se han ganan a pulso el respeto. Sólo un dato, los Dreamers según las encuestas tienen un apoyo mayoritario de los estadounidenses, ganado también a pulso.
La reunión de López Obrador con Biden fue un buen encuentro, dada la insoslayable colaboración que quedó evidenciada en el comunicado conjunto: Se buscará fortalecer la colaboración para enfrentar desafíos nacionales, regionales que pueden incluso ser considerados globales, en el centro de los cuales puede considerarse la inflación que golpea igual a México que a Estados Unidos, así como los intercambios comerciales entre dos países que son socios junto con Canadá del TMEC. El comercio bilateral y trilateral tiene un papel crucial para mejorar las cadenas de suministro. En el comunicado conjunto se considera la necesidad de dar prioridad a la aceleración de las cadenas de suministro, en particular de productos agrícolas y alimentos básicos, así como para reducir los costos comerciales de los mismos, con la colaboración comercial de los tres países: EU, México y Canadá.
Es evidente que se trata de crisis mundiales vinculadas con los suministros de productos alimenticios y la inflación, no desvinculados de crisis económicas nacionales y mundiales que tienen que ver con las economías y las devaluaciones monetarias. El panorama trilateral y mundial obligaba a encontrar fórmulas para atender los problemas de suministro, empleos, crisis económicas y laborales, y en ese marco puede afirmarse que las dos reuniones en Washington de Estados Unidos y México, destacadamente en la reunión del Presidente de México con el Presidente Biden y con Cámaras de Comercio de EU, arrojaron resultados positivos, en los que destaca el compromiso de invertir en infraestructura y modernización de puertos de tierra en la frontera común de México y Estados Unidos. La modernización planteada tendría un efecto positivo en los intercambios comerciales entre ambos países, así como en el aumento de la generación de empleos, en las exportaciones e importaciones entre ambos países, incluyendo a Canadá.
Hay otras cuestiones que no pueden ser soslayadas y que fueron igualmente abordadas en el diálogo empresarial de alto nivel, y que naturalmente incluyen a los tres socios comerciales de Norteamérica, tales como el sector energético o las tecnologías de la información. Se planteó también la necesidad, en el próximo Diálogo Económico de Alto Nivel, que deberá realizarse en septiembre, de hacer compromisos entre los tres países en el sector energético, para detener la emisión de gases de efecto invernadero, de producción. Deberá entenderse que también abastecimiento de petróleo y podría decirse reducción de gases de efecto invernadero. Avanzar en la transición de vehículos eléctricos con cero emisiones contaminantes. Seguramente se tratará de manera destacada la aceleración de medidas para desacelerar el cambio climático. Puede afirmarse que la reunión empresarial de Alto Nivel alcanzó acuerdos importantes cuyo desarrollo deberá avanzar en la próxima reunión empresarial de los tres países socios del TMEC. (Enriqueta Cabrera, El Universal, Opinión, p.15)
Más allá de la foto
WASHINGTON D.C.- Hay veces en la diplomacia en que basta con tomarse la foto, sonriendo y luego irse sin disfrutar de una larga comida. Ese fue el caso de la reciente reunión de los presidentes de México y Estados Unidos. En Twitter, López Obrador puso tres fotografías en la Oficina Oval de la Casa Blanca con Joe Biden. En las tres aparecen con una sonrisa. El canciller, Marcelo Ebrard, también puso una de esas fotos en un tuit y escribió: “En resumen”. Exactamente.
Aunque el Presidente mexicano expuso cinco puntos de cooperación -leyendo un discurso de casi media hora, mientras se lo traducían a un paciente Biden- y EU comprometió a México a gastarse 1,500 millones de dólares en sus puestos fronterizos -algo que Trump nunca logró-, lo importante fue que AMLO y Biden se vieran cara a cara. Esta reunión exprés -horas antes del viaje de Biden al Medio Oriente- se da luego que el Presidente mexicano rehusara ir a la Cumbre de las Américas debido a que Biden no invitó a los dictadores de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Tras el desaire vino la reconciliación.
Las cosas, la verdad, les salieron bien a AMLO y a Biden. No crecieron las tensiones, hubo un trato muy respetuoso entre los dos, AMLO tuvo un recibimiento calurosísimo de cientos de mexicanos que lo siguieron a todos lados, no se desmanteló la Estatua de la Libertad y al final dijeron lo de siempre: que van a trabajar juntos, etc., etc.
La asimétrica relación está plagada de problemas y desacuerdos. La historia pesa y se resiente: México perdió la mitad de su territorio tras la guerra de 1848. Y esa frontera entre ambos países, como lo dijo el escritor Carlos Fuentes, es una “cicatriz que sangra”. Si algo tienen en común AMLO y Biden es que los dos son proinmigrantes y ninguno puede controlar lo que está pasando en la frontera.
Desde su balcón del Hotel Lombardy, AMLO le gritó a un grupo de inmigrantes que se les “quiere muchísimo” y resaltó su masivo envío de remesas a México. En los primeros cuatro meses de este año, enviaron más de 17 mil millones de dólares (17% más respecto al 2021). ¿Cómo no quererlos si están sosteniendo a la golpeada economía mexicana tras la pandemia?
Por su parte, lo primero que hizo Biden al llegar a la Presidencia fue enviar una propuesta migratoria para legalizar a millones de indocumentados. Biden no es Trump. Aunque la realidad es mucho más compleja y las deportaciones en la frontera continúan, Biden firmaría mañana mismo una reforma migratoria si le llegara a su escritorio.
El problema que tienen Biden y AMLO es que las olas migratorias los han desbordado. No pueden con ellas ni podrán. El hambre, la falta de oportunidades y el miedo a morir por el crimen es mucho más fuerte que el riesgo de cruzar el río Bravo, el desierto de Arizona o las montañas de California. Lo lógico es que la gente más pobre del continente (en el sur) se va al país más rico (en el norte y donde hay mejores trabajos, escuelas y servicios médicos). Datos. En mayo cruzaron ilegalmente 239 mil personas de México a EU. Cifras sin precedentes. Multipliquen eso por 12 y verán lo que se espera este año.
La realidad es que ni Biden ni AMLO pueden controlar esos flujos migratorios. Son mucho más grandes y poderosos que cualquier muro, patrulla fronteriza o guardia nacional; ley o pacto de cooperación. Millones seguirán llegando con y sin documentos. Controlar totalmente la migración es imposible. Lo más realista es tratar de manejarla y, quizás, reducirla un poco. Eso lo saben AMLO y Biden y por eso se necesitan mutuamente.
Luego de la reunión, le pregunté a Juan González -asesor de Biden sobre América Latina- cómo describiría la relación entre México y EU, y me contestó: “Es necesaria y es una de las relaciones más importantes que nosotros tenemos, sin importar el tema”. No dijo amistosa, maravillosa o ejemplar. Dijo “necesaria”. Eso es. México y Estados Unidos se necesitan. Biden y AMLO se necesitan. Por eso posaron muy alegres en esas fotos. No tienen más remedio que llevarse bien.
Cuando terminó la reunión, un grupo de reporteros estábamos esperando a López Obrador a las afueras de la Oficina Oval dentro de los predios de la Casa Blanca. Le pedimos que se acercara para hacerle unas preguntas. Nos vio. Nos saludó de lejitos y sin pensarlo mucho se metió en una camioneta protegida por el Servicio Secreto. Lo vi pasar frente a nosotros, a dos metros, detrás de su vidrio polarizado. Seguía saludando con la mano. (Jorge Ramos Ávalos, Reforma, Opinión, p.8)
Frentes Políticos
Reciprocidad. El canciller Marcelo Ebrard se encuentra en EU, gestionando los detalles del planteamiento que hizo al presidente estadunidense, Joe Biden, de incrementar el número de visas de trabajo temporal para mexicanos. Para conmemorar los 200 años de relaciones diplomáticas, Biden visitará México en noviembre, confirmó el presidente Andrés Manuel López Obrador. Integrará la cumbre de Estados Unidos, Canadá y México, que servirá para evaluar la operación del tratado comercial entre los tres países. “En ocho meses nos hemos encontrado dos veces, es un hecho que viene en noviembre de nuevo”, explicó el Presidente. Los tiempos cambian. A pesar del escepticismo opositor, la relación bilateral, va. (Excélsior, Nacional, p.9)
Balance de la cooperación México-Centroamérica
El 18 de septiembre de 2021 la Cepal presentó el Plan de Desarrollo Integral para Centroamérica, que también incluye entidades mexicanas del sur-sureste. Se trata de un conjunto de estrategias, políticas públicas y proyectos que contemplan el desplazamiento de multitudes del sur hacia el norte, no como un fenómeno coyuntural, sino como una condición estructural.
De una iniciativa que enmarca la cooperación sur-sur del gobierno de México. En referencia a ella, el proyecto “Balance de la Cooperación Sur–Sur de México para la reactivación del Plan Integral de desarrollo dirigido a Centroamérica”, recién concluido por dos organizaciones de la sociedad civil, DECA Equipo Pueblo, e Iniciativas para el Desarrollo de la Mujer Oaxaqueña, tiene gran vigencia ante la incontenible migración de centroamericanos y mexicanos hacia Estados Unidos, pues revela los escasos resultados de ese proyecto, en el contexto de la cooperación sur-sur del gobierno de México.
El proyecto de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo de la Cancillería, dirigido a tres países centroamericanos: Guatemala, El Salvador y Honduras, tenía en perspectiva replicar dos proyectos emblemáticos del gobierno de México: Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro, que tendrían un gran impacto social y de contención al fenómeno migratorio, el cual, según las instancias y grupos consultados, no se ha conseguido.
El estudio reitera que no puede entenderse el éxito o fracaso de los programas dirigidos al Triángulo del Norte, si no se analiza también la aplicación de medidas migratorias que contradicen lo establecido en el Pacto Mundial sobre Migración en las diversas fronteras, invocando la responsabilidad compartida de las naciones para proteger a las personas en movilidad. El subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, expuso en el Foro de Examen de la Migración Internacional de Naciones Unidas, en mayo de 2022, que, ante el incremento constante de solicitudes de refugio en el país, se ha llegado a máximos históricos que implican un escenario complejo.
Por su parte, el canciller Marcelo Ebrard reconoció ante el Grupo de Trabajo de Centro y Norteamérica sobre Migración que nosotros vamos a tener que ajustar todas nuestras normas, pues las de hoy no necesariamente reflejan lo que está ocurriendo. Agregó que en Norteamérica se mantienen políticas migratorias del siglo pasado para enfrentar la migración, donde existe una corriente supremacista y tóxica que sabe que las economías norteaméricas necesitan de los migrantes para prosperar, pero que al mismo tiempo quiere detener la migración.
En la revisión y balance, vía consultas y entrevistas sobre los resultados esperados, para ofrecer alternativas a los migrantes, se identificaron déficits, inconsistencias, incumplimientos y nula transparencia de esos proyectos en los países referidos de Centroamérica.
Hay que recordar que el fenómeno migratorio ha sido una constante de connacionales y de migrantes provenientes de las naciones de Centroamérica hacia Estados Unidos en búsqueda de mejores condiciones de vida, debido a la situación de pobreza y exclusión, a la carencia de empleo digno e incluso a la persecución. Y que otro fenómeno que la ha incrementado es la existencia del crimen organizado, que obliga a familias enteras a salir de sus lugares de origen. Lo que explica las múltiples caravanas, sobre todo en los pasados tres años, aun con la pandemia de covid-19 y los riesgos en su seguridad física y mental.
Difícilmente la política migratoria se modificará, sobre todo cuando el gobierno de Estados Unidos, a través de la orden de un juez federal, mantiene de manera permanente las medidas que establece el Título 42, que autoriza regresar de inmediato a migrantes indocumentados, argumentando medidas sanitarias, aunque la administración actual las haya impugnado; lo que apunta a una larga batalla legal.
Como lo refiere Jorge Durand, estudioso del fenómeno migratorio, las caravanas de migrantes no han estado exentas de detenciones, actos de tortura, malos tratos y aislamientos en cuartos pequeños, sin ventilación suficiente ni alimentos dignos, llegando incluso a la violación sexual de las mujeres y la separación de las y los menores de sus familias.
Considera que en esas acciones no únicamente participan las autoridades migratorias de ambos países (México y Estados Unidos), sino también las mafias, delincuentes y policías de migración. El conjunto de instancias y personas consultadas consideran que en Guatemala y El Salvador hay un desconocimiento total de los programas llevados por México, y sólo en algunos casos tenían información general; por lo que es difícil constatar su impacto real en la población. Existe la percepción de que los programas no fueron aplicados de manera efectiva, y que tampoco hubo transparencia en el manejo de los recursos y, además, están lejos de constituirse en una política efectiva para contener la migración. (Miguel Concha, La Jornada, Opinión, p.12)
El T-MEC ¿y la energía?
La tercera visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Washington D.C. el pasado 12 de julio, después de negarse a asistir a la IX Cumbre de las Américas de Los Ángeles en junio, se llevó a cabo sin reuniones con legisladores de comités clave en el Capitolio ni con organizaciones de latinos en Estados Unidos y, lo más importante, sin agendas ambiciosas. La reunión con el presidente Joe Biden fue una de páginas interiores en los principales periódicos de Estados Unidos, no de ocho columnas.
El presidente López Obrador presentó a su homólogo Joe Biden un plan de cinco puntos para combatir la inflación. Este “plan” consiste en incrementar los inventarios de combustibles en la frontera norte para atender consumidores estadounidenses (con gasolina subsidiada y en su mayor parte importada de Estados Unidos), facilitar el acceso a la capacidad en gasoductos contratada por la CFE en Estados Unidos, inversiones público-privadas para regionalizar cadenas de valor, reducir aranceles a una canasta no especificada de alimentos y eliminar obstáculos al comercio en alimentos y ordenar el flujo migratorio, a través de un programa de visas temporales para enviar más trabajadores mexicanos a Estados Unidos.
En la reunión destacó la ausencia de un tema fundamental para el éxito del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) y la competitividad regional de América del Norte: el combate al cambio climático y la transición energética. La energía es, en este momento, uno de los tres temas más álgidos en la relación bilateral y quizá el principal reto en el componente comercial -la migración y el tráfico de drogas, especialmente el fentanilo, son los otros dos-.
El T-MEC ofrece una arquitectura institucional propicia para la cooperación binacional y regional en materia energética, para la inversión en energías renovables en los tres países, para desarrollar infraestructura energética como redes de transmisión eléctrica, ductos que permitan una mayor penetración del gas natural -combustible más asequible, más eficiente y menos contaminante que el resto de los fósiles- y almacenamiento de petrolíferos.
El cambio climático es el principal riesgo que enfrenta la humanidad y la competitividad de los países en años por venir. Por ello, las acciones que emprendan los socios de América del Norte para acelerar la transición energética serán clave para su capacidad de atraer y retener inversiones y talento. Unas líneas en el comunicado conjunto de ambos países sobre las energías renovables y una serie de compromisos vagos en materia de hidrocarburos quedan lejos de las necesidades de la región.
A dos años del T-MEC no ha habido un impulso de iniciativas que promuevan una integración más profunda a nivel América del Norte. Se requiere una agenda de energía con visión de largo plazo que aborde el desafío a nivel regional para consolidar a la región como la más competitiva del mundo de cara a otros clústeres manufactureros en Europa y Asia.
México es quien más tiene que ganar de esto, por ello el país debe ser el motor de esta iniciativa. Empero, la combinación de una retórica hostil a la inversión privada y la falta de certidumbre legal en el sector energético mexicano no es congruente con una agenda de este tipo. La causa de raíz no es una motivación política o ideológica del gobierno en turno, sino la falta de compromiso del Estado mexicano con el Estado de derecho. Si el TLCAN original fue revolucionario al comprometer por primera vez al Estado mexicano a respetar una serie de disciplinas estrictas a cambio de preferencias comerciales, hoy el reto está en mostrar un compromiso creíble con el Estado de derecho en los mercados energéticos por una cuestión no solo ambiental, sino también de competitividad y desarrollo. (Oscar Ocampo, Reforma, Opinión, p.9)
Caro Quintero: fin del desaguisado
Tras casi una década prófugo, ayer el capo Rafael Caro Quintero fue detenido mediante un operativo de fuerzas federales en la comunidad de San Simón, municipio de Choix, Sinaloa, limítrofe con los estados de Sonora y Chihuahua. De acuerdo con la Secretaría de Marina, su localización y captura fue posible gracias a trabajos de campo y gabinete que se venían efectuando desde 2013, y el Ministerio Público federal informó que es cuestión de horas para que sea entregado en extradición a autoridades estadunidenses.
La detención de quien está considerado entre los máximos cabecillas históricos del narcotráfico en México y Latinoamérica pone fin a un bochornoso episodio para la justicia. Debe recordarse que Caro Quintero permaneció preso desde 1985, cuando fue aprehendido en Costa Rica después de que Washington lo señalara por el homicidio de su agente encubierto Enrique Camarena Salazar, hasta 2013, año en que obtuvo la libertad, gracias a una serie de sentencias judiciales: durante tres lustros, un tribunal federal con sede en Jalisco le concedió amparos directos que le permitieron pasar de cárceles de alta seguridad a una de mediana y, finalmente, dejó sin efecto los fallos que se le habían impuesto por delitos contra la salud y por los homicidios de cuatro personas (incluido Camarena) con el argumento de que lo había juzgado una autoridad incompetente. Se le absolvió en una causa más y se le condenó a 15 años en otra, pero como ya había pasado 28 años en prisión, se le liberó antes de cumplir su condena original de 40 años. Días después de que un amparo lo sacara de la cárcel, se emitió una nueva orden de captura con base en una solicitud enviada por el gobierno de Estados Unidos.
Es de destacar que, pese a que el líder criminal se encontraba en la lista de los más buscados por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) estadunidense, y de la cuantiosa recompensa que dicha agencia ofrecía por información que llevase a su captura (20 millones de dólares, 20 veces más que por la siguiente persona en esa relación), fueron instancias mexicanas las que dieron con su paradero y lograron su detención.
Asimismo, debe tenerse en cuenta que, a partir de la acusación por el asesinato del agente de la agencia antidrogas de Washington (DEA), en el imaginario popular y en la cultura de masas se ha construido una imagen de Caro Quintero que no necesariamente corresponde con la realidad y que puede interferir con la impartición de justicia para quien se convirtió en una de las figuras más reconocibles y célebres del crimen organizado. El mismo caso del homicidio de Kiki Camarena hizo que el capo fuera sistemáticamente demonizado por las autoridades y los medios estadunidenses, por lo cual cabe esperar que el proceso legal que habrá de afrontar en ese país se corresponda con la búsqueda de justicia y no con una suerte de venganza o espectáculo. (La Jornada, Opinión, p.2)
Serpientes y Escaleras / Caro Quintero: La tercera ofrenda de AMLO a Washington
En su gira de esta semana por la ciudad de Washington, donde se reunió en la Casa Blanca con Joe Biden, el presidente de México realizó tres ofrendas: la primera la puso a los pies del monumento del presidente Franklin D. Roosevelt, a quien él considera “el mejor presidente de la historia de Estados Unidos”; la segunda ofrenda la colocó frente al monumento a Martín Luther King, el luchador por los derechos civiles de los negros, cuya memoria dio pie al tabasqueño para improvisar un mítin de campaña con migrantes mexicanos en pleno National Mall estadounidense; y la tercera ofrenda de López Obrador a Biden llegó tres días después con la sorpresiva captura del mítico capo del Cártel de Sinaloa, Rafael Caro Quintero.
Nadie con dos dedos de frente podrá pensar que fue una simple casualidad que justo 72 horas después de que el presidente mexicano estuvo en la Oficina Oval, dialogando en privado con su homólogo estadounidense, las fuerzas de élite de la Secretaría de Marina hayan capturado a Caro Quintero, en San Simón, localidad de Choix, Sinaloa, que limita con Chihuahua y con la Sierra Tarahumara —el lugar que siempre fue su preferido para sembrar y producir drogas— después de 9 años que estuvo prófugo para la justicia mexicana y la de los Estados Unidos, que lo consideraba un objetivo prioritario en su lista de ”los más buscados” y ofrecía recompensa de 20 millones de dólares por su captura.
De hecho, desde que Caro Quintero fue liberado en agosto de 2013, en el sexenio de Enrique Peña Nieto, el gobierno de Estados Unidos protestó y reclamó entonces a la administración mexicana por la extraña liberación ocurrida de noche, por órdenes de un juez que argumentó que se violaron los derechos del narcotraficante al debido proceso, porque se le procesó y sentenció como un delito federal. Cuando el llamado “Narco de Narcos” salió del Penal de Puente Grande, donde purgaba una condena de 40 años, supuestamente nadie del gobierno peñista se enteró, sino hasta que ya Rafael Caro se había escondido y regresado a sus orígenes en la región limítrofe entre Sinaloa y Chihuahua, donde rápidamente, unos cuantos meses después ya se le consideraba uno de los nuevos capos que lideraban el Cártel de Sinaloa.
Es obvio que la exigencia de detener y entregar al narcotraficante que fuera el fundador del extinto Cártel de Guadalajara, vino directa desde Washington y se originó en el contexto de la reciente visita del mandatario de México. El gobierno de López Obrador en sus casi cuatro años, nunca informó de ningún operativo de captura en contra de Caro Quintero ni lo manejó como un objetivo prioritario en su estrategia de seguridad federal. De hecho, la política de esta administración ha sido totalmente contraria a la búsqueda y captura de capos del narcotráfico, porque según ha dicho el Presidente, esa política implementada en los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto sólo generó más violencia.
“Me dicen que está mal el que yo hable de abrazos y no balazos. ¿Ustedes creen que solo deteniendo a capos se va a resolver el problema? ¡No! El propósito es atender las causas, y un propósito es quitarles a los jóvenes. Esa es la batalla: dejarlos sin ejército de reserva; claro, no se logra esto de la noche a la mañana, es un proceso, pero ya se comenzó”, decía López Obrador apenas el pasado 24 de septiembre de 2021.
Incluso, unos meses antes, en abril del año pasado, el presidente mexicano justificó y defendió la liberación de Rafael Caro Quintero ocurrida en 2013. Dijo López Obrador en su conferencia mañanera que para él el proceso judicial por el que se liberó al capo estaba “justificado”, porque en 27 años de estar preso los jueces no le habían dictado sentencia, y hasta criticó que después de que se le liberara, el gobierno de Peña Nieto le librara otra orden de aprehensión para recapturarlo. “Una vez que sale, a buscarlo de nuevo porque viene la exigencia de Estados Unidos de que no se debió liberar, pero legalmente procedió el amparo”, señaló López Obrador.
La declaración de AMLO en aquel momento cambió por completo luego que dos meses después de que salió subrepticiamente de la cárcel, la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió por mayoría de ministros revocar el amparo que le otorgó a Caro un Tribunal colegiado de Jalisco, bajo al argumento de que fue correcto y constitucional enjuiciar al narcotraficante en tribunales federales, porque Enrique “Kiki” Camarena Salazar, era un agente de la DEA y en ese sentido estaba protegido por tratados internacionales que competen al ámbito federal.
Ese comentario de López Obrador en 2021 molestó tanto en Washington, que el vocero presidencial, Jesús Ramírez Cuevas, tuvo que salir unas horas después a corregir los dichos y a decir que su jefe, el Presidente, “sólo señaló que es una aberración jurídica que el juez no haya dictado sentencia al señor Caro Quintero 27 años después… pero no defendió su liberación”.
Por eso es difícil creer que la orden y sobre todo la decisión para que ayer un cuerpo de élite de la Marina detuviera a Rafael Caro Quintero en un operativo conjunto con la Fiscalía General de la República en las inmediaciones de la comunidad de San Simón, municipio de Choix, Sinaloa, una localidad serrana que se ubica en los límites con Chihuahua y cercana a la Sierra Tarahumara, donde Caro siempre operó y donde sembraba y producía estupefacientes.
Así que, como siempre suele pasar después de una visita de un presidente mexicano a Washington, los discursos oficiales y triunfalistas que vienen a vendernos a los mexicanos, diciendo que “nos fue muy bien, nos trataron de maravilla y nos concedieron todo lo que pedimos”, como siempre tienen una letra chiquita, como los contratos amañados, de la que no hablan nuestros presidentes y en las que se incluyen las concesiones o compromisos que se ven obligados a aceptar, a cambio de que la Casa Blanca les dé una palmada, una imagen de buen trato, ayudas y programas de apoyo. En esa manía de simular y ocultar, como en la mayoría de los sentidos, López Obrador ya no es para nada diferente a sus antecesores. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p.5)
Política irremediable / Preferimos (millones de veces) el capitalismo
Millones de mexicanos han abandonado el terruño para afincarse en los Estados Unidos. Es admirable y conmovedor que buena parte de la paga que reciben la manden de vuelta a casa. Pero es también una auténtica vergüenza nacional que tengan que emigrar para buscarse una vida mejor. Este país, por lo que parece, no les puede brindar a sus hijos el bienestar que merecen.
Por si fuera poco, los gobiernos de Estados Unidos Mexicanos solicitan, una y otra vez, que les sean otorgados permisos de residencia a nuestros compatriotas… ¡en otra nación! ¿Qué somos? ¿Un pueblo de pedigüeños? ¿Un tropel de limosneros?
El gran pretexto que esgrimimos para exigir dádivas es que ellos, nuestros vecinos del norte, necesitan la mano de obra barata, justamente, de los estadounimexicanos. Los de aquí estamos dispuestos, como dijo en su momento uno de nuestros clásicos, a laborar en trabajos “que ni los negros quieren hacer”. Pues tampoco es timbre de orgullo, qué caray, afanarse en oficios miserables siendo que la exportación de ingenieros, científicos, pianistas o arquitectos sería, en principio, mucho más glamurosa.
Pero así como las guerras las ganan los anónimos combatientes en el campo de batalle, la diaria fajina de esos millones de paisanos en los campos de cultivo, las obras en construcción, las cocinas de los restaurantes o los retretes de los cuartos de hotel los ennoblece y encumbra como personas entregadas a labrarse su propio destino por encima, muchas veces, de las más estremecedoras adversidades. Son, si lo piensas, de los mexicanos más dedicados y emprendedores. ¿No quisiéramos mejor tenerlos aquí, entre nosotros, contribuyendo a la construcción de una patria común y al engrandecimiento de la tierra que los vio nacer? La emigración no es solo oprobiosa sino una calamidad económica.
Lo más extraño de estar viviendo una realidad así es que constatamos, al mismo tiempo, un repudio público al modelo de sociedad que se ha instaurado en los Estados Unidos. La fiera retórica patriotera del antiguo régimen priista no solo no se ha extinguido sino que nos seguimos solazando en el discurso de una excepcionalidad mexicana —algo que se traduce en que todo debe funcionar a “nuestra manera”, en que “no vengan de fuera a decirnos cómo hacer las cosas” y en otras manifestaciones de rancio provincianismo— siendo, miren ustedes, que esa receta tan nacionalista ha llevado a que millones de compatriotas no quieran seguir bajo el cobijo del oficialismo estatista sino que hayan elegido emprender el azaroso viaje hacia un país desaforadamente capitalista. ¿Cómo está el tema de que esos mexicanos de cepa pura prefieran vivir donde el petróleo es explotado por ExxonMobil, Texaco y Valero Energy, entre otras corporaciones, en vez de beneficiarse, en su patria, de que Pemex sea “patrimonio de la nación”? Pues… (Román Revueltas Retes, Milenio, Política, p.11)