Opinión Migración 161022

 Bajo Reserva

Viajan a Colombia para buscar fortalecer la seguridad del AICM

Nos cuentan que una delegación de funcionarios del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México viajó a Bogotá, Colombia, específicamente al Aeropuerto Internacional “El Dorado” y otros puertos aéreos del país sudamericano, para conocer las estrategias de seguridad que aplican allá y tratar de implementarlas en el aeropuerto de la capital mexicana. Nos detallan que el viaje fue del 10 al 14 de octubre y acudieron elementos de la Marina, funcionarios del Instituto Nacional de Migración, de Aduanas y del AICM, y tuvo un costo de cerca de 300 mil pesos. ¿Será que con los conocimientos que se adquieran, el “Benito Juárez” dejará de ser puerta para el tráfico de droga, contrabando de mercancía y trata? (Bajo Reserva, El Universal, p. 2)

EU: hipocresía y crueldad

De nueva cuenta, el tema migratorio desnuda la hipocresía, el desdén por los derechos humanos, la manipulación y la crueldad de los gobernantes estadunidenses. Desde el miércoles se abandonó la política de otorgar libertad condicional humanitaria a los venezolanos que ingresan a Estados Unidos y comenzó la aplicación automática del Título 42, una disposición establecida por el ex presidente Donald Trump que permite (en violación flagrante de la legislación internacional sobre el derecho de asilo) expulsar a los migrantes que entren sin documentos a su territorio, con el pretexto del combate a la propagación del covid-19.

Con las nuevas disposiciones, cientos de venezolanos han sido expulsados a nuestro país en el transcurso de unas horas, y se estima que alrededor de un millar sean enviados aquí cada día durante las próximas semanas. Washington anunció un nuevo plan migratorio que contempla recibir a un total de 24 mil venezolanos que cumplan estrictos requisitos: deberán solicitar su entrada vía Internet antes de desplazarse, llegar en avión, tener un contacto que les garantice apoyo financiero, contar con esquema de vacunación completo y aprobar una evaluación referente a sus datos biométricos y de seguridad. Cualquier venezolano que entre a territorio estadunidense sin cumplir estas condiciones será expulsado. La cifra de admisiones resulta irrisoria, toda vez que en el último año 180 mil llegaron a Estados Unidos, considerando sólo los cruces a través de la frontera con México.

Si el trato dispensado por Washington a todos los migrantes provenientes de naciones en desarrollo es deplorable e ilegal, el giro contra los venezolanos es doblemente condenable cuando la práctica totalidad de la clase política estadunidense coincide en denunciar al gobierno del presidente Nicolás Maduro como un régimen autoritario, represivo e ilegítimo, y por tanto en colocar a los ciudadanos de la nación sudamericana como los candidatos idóneos al asilo humanitario.

También revela el sadismo de la superpotencia, que por una parte emprende un sabotaje brutal contra la economía venezolana, cerrando a ese país todas las vías para proveer a su población de bienes y servicios elementales, y por otra da un portazo a quienes dejan su lugar de origen en busca de oportunidades laborales, profesionales y educativas. De este modo, miles de personas topan con la realidad de que el presunto apoyo ilimitado de Washington al pueblo venezolano no es más que una fachada para la desestabilización orientada a derribar al gobierno bolivariano y hacerse con el control de los recursos naturales del país con las mayores reservas mundiales de petróleo.

Como ocurre desde que se convirtió en un país de tránsito para los migrantes de Latinoamérica, el Caribe e incluso de otras regiones, la nueva política estadunidense hacia los nacionales de Venezuela coloca a México en una difícil tesitura. Con servicios de atención totalmente desbordados y con capacidades financieras muy distintas a las que posee el vecino del norte, deberá buscarse acomodo, brindar apoyo y, de manera muy probable, acoger indefinidamente a un gran número de buscadores de asilo. Cabe esperar que autoridades y sociedad mexicanas recuerden los malos tratos padecidos durante décadas por nuestros connacionales que han partido en busca del esquivo sueño americano y reaccionen ante los recién llegados con solidaridad y empatía. (Editorial, La Jornada, p. 2)

Rayuela

¿Y dónde está el “presidente” Guaidó para apoyar a sus connacionales que buscan asilo en Estados Unidos? (Rayuela, La Jornada, Cp)

Poder Nacional | La situación de la cooperación binacional en Seguridad

Llevada a cabo el pasado jueves 13 en la ciudad de Washington, D.C., se reunieron las delegaciones de los gobiernos de México y Estados Unidos, en lo que hasta el momento han sido las representaciones de más alto nivel. Funcionarios de las áreas de política exterior, Seguridad Nacional, Justicia, Salud e Inteligencia civil, por parte de la Casa Blanca. De México, Relaciones Exteriores, Seguridad Pública, Defensa Nacional, Armada de México, Fiscalía, Inteligencia civil y Migración por parte de Palacio Nacional.

Es importante resaltar, la forma precisa y sin el lugar común de que “las relaciones entre los dos países pasan por su mejor momento”, que el Jefe del Departamento de Estado, Antony Blinken, en la conferencia de prensa, manifestó que no se ha hecho lo suficiente para contener y atender lo que se considera la agenda de Seguridad compartida entre México y los Estados Unidos: tráfico de fentanilo, tráfico de armas y migración forzada procedente de Centroamérica. A su vez, Alberto Mayorkas, Jefe del Departamento de Seguridad de la Patria, señaló el peligro sanitario y de violencia que entraña el constante flujo de drogas ilegales al creciente mercado de consumidores en su país.

De forma coincidente, es decir, tan sólo un día antes, el miércoles 12, fue ampliamente difundida la nueva estrategia de Seguridad Nacional del gobierno del Presidente Joseph Biden, que aporta importantes novedades y que habrán de guiar la formulación y conducción de los programas dirigidos a garantizar la viabilidad de los intereses de los Estados Unidos y de su sociedad. Entre ellos, destaca la inclusión explícita del terrorismo doméstico, basado en una expresión extendida entre las áreas de policía y autoridades federales, y que alude a las capacidades en el ejercicio de la violencia por parte de las organizaciones criminales (no se menciona la nacionalidad), pero es indudable que las que tienen su origen en nuestro país, se encuentran en primer lugar.

Las condiciones para un mejor entendimiento entre ambos países en materia de Seguridad compartida, por la formulación de criterios compartidos y que estos a su vez, se vean traducidos en medidas simultáneas, conforme a los respectivos procedimientos y sistemas jurídicos, pero que pongan en evidencia la determinación para hacerle frente a una desafortunada y creciente agenda en la materia. La diversificación de las actividades de la delincuencia organizada en nuestro país, desde luego que llama la atención de organismos multilaterales y por supuesto, de las áreas correspondientes en los Estados Unidos.

En la perspectiva, y considerando que casi de manera simultánea concluyen sus mandatos Jospeh Biden y Andrés Manuel López Obrador, es que lo conducente, sería que se impulsaran algunas de las medidas que se anunciaron ayer en Washington, D.C., entre ellas el establecimiento de dinámicos equipos de trabajo con temáticas y objetivos muy concretos, para estar en condiciones de sentar las bases de la siguiente etapa en materia de cooperación y cooperación. Esto a todos conviene. (Javier Oliva, El Sol de México, Análisis, p. 17)

Cartón

Camino por la libertad

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(Fernando Llera, Excélsior, Nacional, p. 12)