Opinión Migración 170125

365 días / Garduño ante el diluvio

¿Quién maneja el Instituto Nacional de Migración (INM)? ¿Quién toma las decisiones estratégicas ahí a horas de que Trump asuma el poder? La estrategia de la que llevamos dos meses hablando para enfrentar el diluvio de expulsiones cantado por Trump. La presidenta Sheinbaum anunció en octubre que Francisco Garduño dejaría de ser el titular del INM, pero… La reportera Miriam Moreno le preguntó a Garduño el lunes si seguía en el cargo.

Él respondió que sí y se dio este diálogo: “¿No le ha dicho nada la Presidenta de si sigue?” “Nada” “¿Nada?” “Nada, nada” “¿Nada de nada?” “Nada”. Garduño asistió el miércoles como titular del INM a un foro sobre migración organizado por la Secretaría de Gobernación.

Expuso cifras sin filtros que deben ser un manjar para los halcones de Washington: de los 16 millones de personas que pasaron por el territorio mexicano entre 2019 y 2024, 10.5 millones “pudieron cruzar el muro”. Luego difundió un largo video que exhibe a migrantes violentos que enfrentan los agentes mexicanos, sangre, mutilados, heridos. Supongo que Palacio Nacional no llamó a Garduño para felicitarlo. ¿Cómo está tomando las decisiones migratorias el gobierno? ¿Con Garduño? (Ciro Gómez Leyva, Excélsior, Nacional, p. 4)

El talón de Donald Trump

Como aquel héroe troyano que tenía como único punto vulnerable el talón que su madre Tetis no empapó al bañarlo en las mágicas aguas del río Estigia, Donald Trump inevitablemente tiene alguna debilidad de cualquier especie que lo haría mortal ante los esfuerzos de seres que él juzga menores.

Ojalá que la mitología tuviera algún viso de realidad. Estaríamos listos para una confrontación que, aun siendo cruenta, nos daría el triunfo que nos es más urgente. Los días pasan, faltan sólo tres. Seguramente los altos mandos nacionales se quiebran la cabeza buscando ese punto débil del gigante y, para su sorpresa, lo que están encontrando son nuestras propias insuficiencias.

Hasta donde se advierte por los medios abiertos ese sitio específico, el talón de Trump, no ha sido encontrado ni lo será, al menos por nuestras actuales ideas. En cambio, empiezan a surgir noticias sobre ausencia de proyecto, descoordinación, protagonismo.

Falta información amplia y precisa. El gobierno no ha transparentado el bloque de medidas que adoptará México en el caso más estruendoso que es el de los migrantes. Hemos leído discursos rebosantes de “humanismo mexicano”, pero vacíos de programas concretos y sus responsables.

Más lamentable resulta que esos altos funcionarios tampoco hayan informado de manera responsable sobre los planes a ejecutar para cada caso específico de la triple amenaza de Trump. Se ha ordenado contratar a más de mil abogados encargados de asesorar a aquellos quienes debieran comparecer ante tribunales. ¿Mil en una semana?

Nada se ha dicho de cómo se atenderá a fondo el problema y ya se corre la voz de que en nada coinciden y en todo difieren los secretarios de Gobernación, Relaciones Exteriores, Seguridad y Medio Ambiente, el aparente equipo de rescate donde el individualismo es innegable.

Mientras dormitan o pelean, a los señores legisladores no se le ha venido a la cabeza que ellos son representantes del pueblo, exactamente de los migrantes retornados y siguen cabeceando o luciéndose en todo menos en el ardiente fondo.

Todos hemos olvidado, y este olvido es primordial, que todos los migrantes tuvieron un lugar de origen en su aventura trasnacional. Consecuentemente, nada se ha hablado de cómo actuarían los gobiernos de aquellos estados y países que han sido históricamente expulsores de población.

Es de máxima importancia tener presente que los migrantes son iguales como seres humanos, pero distintos ante la ley migratoria mexicana y seguramente ante tratados bilaterales y frente a la ley propia de sus países. Son titulares de derecho aquellos adultos y menores desplazados, por ejemplo, de Guanajuato, Zacatecas, Oaxaca, por un lado, y de manera distinta los extranjeros, que vinieron de Venezuela o Senegal.

En otro escenario veamos que el caso es inminentemente político, pero obliga a una instrumentación logística de gran complejidad que va desde reconocer la identidad y estado legal que cada individuo tiene como sujeto de derecho y, por tanto, debe tratársele como tal hasta ponerlo a las puertas de su casa.

Ello implica los temas de respeto a la integridad familiar, promoción de la salud, derecho al trabajo y, muy primordialmente, el más humano de los derechos, el de reintegrarse a su comunidad de origen aun siendo extranjeros.

La mayor parte de estas tareas debe darse a partir del momento de su recepción sobre la línea fronteriza. Ello nos obliga a la preparación de alojamientos a niveles que ofrezcan condiciones de justa comodidad, higiene, salud, alimentación y seguridad.

Es primordial, y sólo vagamente se ha mencionado, la participación en todos estos esfuerzos de las autoridades locales en beneficio de cada uno de los reingresados. Ellos debieran participar en la recepción, selección, organización y transporte de grupos de refugiados para su vuelta a casa.

¡Se necesitan constantes cientos de autobuses! ¡Pues sí, así de gorda es la cosa! Esta responsabilidad implica además el apoyo a las autoridades federales, a municipios y estados fronterizos que hayan sido puerta fronteriza de reingreso.

La complejidad de la maniobra logística esbozada en esta nota contrasta de manera lamentable con lo pobre de la comprensión del tamaño del problema para las autoridades federales. Es de reconocerse lo que sólo por iniciativa propia están haciendo autoridades locales como Tijuana, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo o Reynosa. Carecen de órdenes, instructivos, guías o como se quiera llamarles. ¿Alguien las estará preparando?

Más allá de nuestras responsabilidades compasivas, de las legales, organizativas y operativas está el preservar el prestigio internacional del país. Con estos datos, parece que otra vez comparecemos negativamente ante el juicio internacional.

Estamos ante uno de los grandes episodios nacionales que dejarán huella histórica en los registros propios y en los del juicio internacional. El conflicto que ya llama a la puerta es uno de los grandes hechos que marcarán la administración de Sheinbaum. (Jorge Carrillo Olea, La Jornada, Opinión, p. 15)

Activo Empresarial / El peso, nervioso… ahí viene Trump

El peso mexicano cerró la jornada de ayer siendo la moneda más depreciada frente al dólar, en un claro movimiento bajista del peso mexicano frente a la incertidumbre que se viene el lunes con la toma de posesión de Donald Trump.

Éste ha amenazado a México con imponer aranceles hasta del 25 por ciento. Nadie sabe si lo hará. También ha amenazado a nuestro país con posibles intervenciones para acabar con los narcotraficantes, así como acusar a nuestro país de no frenar la migración.

La presidenta Sheinbaum ha respondido bien, al mencionar que Estados Unidos es parte de la solución si su mercado no demandara tanta droga ni enviase armamento. También ha recordado que México ha hecho esfuerzos para dar orden a los flujos migratorios.

Sin embargo, Trump es impredecible. El peso lo sabe.

Y ayer cotizó hasta en 20.83 pesos por dólar. ¿Rebasará la siguiente semana la barrera psicológica de los 21 pesos por dólar? Muy posiblemente. Y ahí esperemos ver a las autoridades dando liquidez al mercado. (José Yuste, Excélsior, Dinero, p. 2)

Duda Razonable / Las órdenes del lunes, el maldito lunes

Después de la celebración del domingo, el lunes en la mañana, en el Capitolio, Donald Trump se convertirá en el presidente de Estados Unidos.

Más tarde, según la agenda, firmará decenas de “órdenes ejecutivas”.

Esto será nota del día.

Trump pasó toda la campaña prometiendo lo que haría “el primer día” de su mandato. Muchas de estas promesas tienen que ver con asuntos internos de Estados Unidos o con otras partes del mundo, pero a nosotros nos importan dos asuntos: migración y comercio.

Según lo obtenido por medios estadunidenses, el asunto migratorio estará contenido en tres de estas órdenes.

Una, restablecer el Título 42, aquella política de salud pública utilizada durante la pandemia que permite la expulsión rápida de migrantes en la frontera, impidiéndoles incluso una oportunidad de asilo. Hubo millones de expulsiones del Título 42 desde principios de la pandemia de Covid hasta que el presidente Biden puso fin a la política en 2023.

También se ha anunciado de parte del equipo trumpista a legisladores republicanos que se firmará una orden para utilizar de manera más agresiva una parte de la Ley de Inmigración y Nacionalidad, 287 (g), que permite que las fuerzas del orden estatales y locales ayuden en sus funciones al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.

Y la tercera es el regreso a la construcción del muro fronterizo, la construcción de albergues para retener a los migrantes y la implementación de otras restricciones de asilo.

En lo comercial, parece estar claro que aquello del 25 por ciento era más escándalo; pero sin duda tendrá que hacer algo el lunes al respecto. La información recabada por medios estadunidenses refiere aumentos más pequeños, sí, escalables en el tiempo bajo ciertas condiciones y a productos específicos por razones de origen de contenido o manufactura. Nada bueno, pero no la locura del 25 por ciento.

Y por supuesto que está la amenaza de nombrar a las organizaciones traficantes de droga como “terroristas”. Algo que se ha exagerado con asunto de intervenciones transnacionales y otros absurdos, pero hay un asunto que podría importar. Hoy el FBI es poco relevante en la lucha antinarco. Trabaja de la mano de la DEA pero dedica, por tiempo y agentes, menos aún en el extranjero. El departamento antiterrorismo del FBI es enorme desde septiembre 11, que no lo era. Eso podría tener un impacto.

Pendientes para el lunes. Como sea, no será bueno. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

A fuego lento / Sheinbaum busca ganarle el paso a Trump

La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, programada para este lunes, se posicionó en el primer lugar de la agenda de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Por eso, en los próximos días, todas sus acciones estarán enfocadas en atender la relación bilateral con los vecinos del norte en dos temas medulares: migración y comercio.

Primero, porque Trump anunció que realizarán deportaciones “masivas” y, segundo, porque amenazó con imponernos aranceles y someter a una rigurosa revisión del tratado comercial con México.

Los más optimistas, de este y del otro lado, toman los mensajes como parte de un discurso para quedar bien con sus electores. Hay quienes incluso dicen que es parte del personaje pendenciero que construyó.

Pero no es lo mismo estar en campaña que ser gobierno. Por eso estiman que no llegará al extremo en sus decisiones.

Aunque, como decimos en México, mientras son peras o son manzanas, Sheinbaum se puso manos a la obra. En los últimos días ha tomado decisiones para responder a lo que decida el magnate.

El canciller Juan Ramón de la Fuente y parte de su equipo de trabajo, por ejemplo, fueron enviados a ciudades del sur de EU para reunirse con los diferentes cónsules, a fin de agilizar trámites y brindar asesoría a nuestros paisanos.

De este lado, la Presidenta encabezó reuniones con gobernadores y alcaldes, pidiéndoles que den por sentadas las palabras de Trump, para que cada quien, desde su trinchera, atienda a los paisanos deportados.

En el ámbito económico, presentó el Plan México, diseñado por el titular de Economía, Marcelo Ebrard, para detonar polos económicos y sectores productivos.

Además, con la idea de hacer un frente común, celebró reuniones con empresarios de Canadá, apoyada siempre por Altagracia Gómez, coordinadora del Consejo Empresarial, y el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Francisco Cervantes.

En los temas económicos y migratorios, la mandataria busca anticiparse a las decisiones que pueda tomar Trump. Por una sencilla razón: de ello dependerá la construcción del segundo piso de la Cuarta Transformación. (Alfredo González, El Heraldo de México, País, p. 5)

Confidencial

Busca titular del INM impunidad

Este 24 de enero, el aún titular del INM, Francisco Garduño, pedirá por tercera ocasión la suspensión condicional del proceso que enfrenta por el incendio en la estancia migratoria de Ciudad Juárez. La organización Fundación por la Justicia recordó que en septiembre de 2023, el comisionado propuso pagar los daños materiales del inmueble afectado, pero el juez rechazó esta solución. Después, en agosto de 2024, la audiencia donde iba a ser decidido este tema se pospuso por un amparo que interpuso su defensa. En los próximos días será el tercer intento de Garduño para que se le ponga un alto a su proceso. ¿Será la vencida?. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 33)

Deportaciones masivas: inflacionarias, indeseables y trágicas

Una de las mayores preocupaciones económicas globales en este momento es el repunte de la inflación, que encarece la vida cotidiana de la personas. Para contenerla, los bancos centrales aumentan las tasas de interés y, con ello, el costo del dinero, los créditos hipotecarios y la deuda de los países, por mencionar algunos. 2025 es un año de grandes interrogantes económicas, entre otras razones, por la incertidumbre sobre el alcance y la duración de las políticas proteccionistas y nacionalistas que ha estado anunciando la entrante administración de Donald Trump.

La más evidente es la imposición de aranceles, con efectos inflacionarios inmediatos en EUA, puesto que ese país depende de la provisión de mercancías y servicios del resto del mundo, y no puede sustituir su producción de manera doméstica en el corto plazo. Al mismo tiempo, habría mayores presiones inflacionarias alrededor del mundo por la implementación de aranceles retaliatorios. Al proteccionismo comercial se suma la reiterada amenaza de deportar –repatriar– a “millones de personas” a México.

Considerando que hay cerca de 5 millones de mexicanos que podrían ser repatriados, hacerlo le costaría tiempo, dinero y esfuerzo al gobierno de EUA, quien además no ha presupuestado el gasto adicional, con un déficit fiscal ya de por sí preocupante. Incluso si no son millones sino cientos de miles de personas, el Estado mexicano debiera enfocarse en contar con las condiciones necesarias para recibir a los connacionales arrancados de sus comunidades en EUA, pero también a nacionales de otros países que serán arrojados en México. Más allá de la crisis humanitaria, la repatriación masiva tendría impactos económicos casi inmediatos, puesto que una menor cantidad de personas trabajadoras encarece la mano de obra y eleva los costos de producción.

Como consecuencia, las presiones inflacionarias aumentarían rápidamente. La pregunta más importante es si EUA necesita de los trabajadores inmigrantes o si pueden arreglárselas sin personas de fuera. Hay tres grandes razones por las cuales la economía estadounidense estaría peor como consecuencia de las deportaciones anunciadas:

  1. Las personas que buscan deportar trabajan en sectores de gran crecimiento (El Futuro del Empleo 2025, Foro Económico Mundial). Por ejemplo, con datos del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (2024), 20% de los trabajadores agrícolas en EUA son mexicanos, hondureños, salvadoreños y guatemaltecos. Es además un sector que recurrentemente tiene dificultades para cubrir sus vacantes por las extenuantes jornadas, que demandan de personas resilientes y frecuentemente de jóvenes. No es casualidad que la edad mediana en México sea 9 años menor que la de EUA, y la de Honduras, Salvador y Guatemala sea entre 11 y 16 años menor que la de EUA. Otros sectores con gran crecimiento en EUA, como la construcción, la salud y los cuidados de adultos mayores y niños, y profesionistas en industrias específicas, emplean a millones de inmigrantes. En la construcción, una quinta parte de los trabajadores son mexicanos, hondureños, salvadoreños y guatemaltecos. En los cuidados, una cuarta parte son de estas nacionalidades, y respecto a los profesionistas, las visas TN, previstas en el TLCAN/ TMEC, han crecido 800% entre 2010 y 2023, según el Baker Institute Center for the U.S. and Mexico.
  1. La población en EUA tendrá más defunciones que nacimientos en pocos años. Según estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso de ese país señalan que para el 2033 esa será su realidad demográfica. Las proyecciones de este año indican que la población de EUA en 2050 será más cercana a 370 millones que a los 380 millones calculados previamente en 2024, lo cual indica 10 millones de personas menos. Parecen pocas, pero es como si de un año a otro cambiáramos de multiverso y las posibilidades de innovación y producción se contrajeran de un plumazo.
  1. EUA tiene una población más vieja relativamente, y en 2050 lo será mucho más. La mitad de la población mexicana tiene hoy menos de 30 años, y en 2050 tendrá menos de 40 años. En comparación, la mitad de la población estadounidense tiene hoy más de 39 años, pero en 2050 tendrá más de 42 (Our World in Data). Como ya vimos, EUA va a necesitar personas jóvenes. La experiencia de la pospandemia evidenció que el dinamismo de la economía estadounidense demanda consistentemente personas altamente dispuestas a trabajar en los sitios donde se ofrecen las vacantes.

La falta de trabajadores fue muy real en 2022, cuando por cada trabajador desempleado había dos vacantes; en 2023 había 1.5 vacantes por persona desempleada y para el cierre de 2024 seguía habiendo 1.3 vacantes por trabajador desempleado (Baker Institute y México, ¿cómo vamos?).

Es decir, no basta con tener una economía dinámica para mantenerla trabajando; también se necesitan trabajadores dispuestos a hacer la chamba. Y sí, de concretarse las deportaciones masivas la tragedia humana ocurrirá frente a miradas atónitas en México y en Estados Unidos. Millones de las familias más pobres en México y Centroamérica se quedarán sin el ingreso de las remesas, y la migración indocumentada no se detendrá –porque la economía del gigante del norte seguirá creciendo, así sea más lentamente y con mayores costos de producción–, pero sí la hará mucho más peligrosa para quienes emigren. (Sofía Ramírez Aguilar, El Financiero, Economía, p.8)

El INE al servicio de las personas repatriadas

Cada año, unas doscientas mil mexicanas y mexicanos residentes en los Estados Unidos son deportados a México. Recientemente, este tema ha adquirido relevancia por las declaraciones del presidente electo Donald Trump respecto de intensificar la repatriación de migrantes mexicanos.

El potencial incremento en el número de personas repatriadas es motivo de preocupación, entre otras razones, porque muchas de ellas carecen de documentos oficiales para identificarse y ejercer sus derechos más elementales, como realizar trámites administrativos o bancarios, desplazarse dentro del país, contratar servicios básicos o incluso obtener un empleo. Sin identidad, la integración social es difícil.

A pesar de que las leyes reconocen diversas identificaciones con validez oficial (pasaporte, licencias de conducir, etc.), la credencial para votar (CPV) es, por mucho, la identificación oficial más común y aceptada en México, además de ser el instrumento indispensable para ejercer derechos político-electorales.

Por ello, el INE opera permanentemente 843 Módulos de Atención Ciudadana (MAC) en todo el país (48 distribuidos en los estados fronterizos del norte) con capacidad para atender hasta 80 mil personas diarias a nivel En el mundo de la política, donde los gestos tienen tanto peso como las acciones, un rumor puede ser suficiente para desestabilizar un ecosistema.

Tal es el caso del expediente que Marco Rubio, potencial secretario de Estado bajo una nueva administración Trump, presuntamente prepara contra el expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, acusándolo de vínculos con el narcotráfico. Este movimiento no solo pone a prueba la relación entre dos de los mayores socios comerciales del mundo, sino que también abre una caja de Pandora con implicaciones económicas, sociales e internacionales que no podemos ignorar. Rubio, conocido por su postura dura frente a América Latina, prepara una jugada diplomática al “elaborar un expediente” donde pretende documentar cómo las organizaciones criminales que producen fentanilo prosperaron durante el mandato de López Obrador.

Más allá del fondo de las acusaciones, la forma en que este caso se maneje será crucial. Bien manejado por Los principales pilares de esta estrategia, actualizada para su eventual implementación en 2025, incluyen:

  • Incrementar el número de MAC en estados fronterizos del norte del país y en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México de 48 a 60; • Incrementar el personal de apoyo en esos módulos;
  • Entregar las credenciales en los propios MAC en un plazo máximo de cinco días después de concluido su trámite; • Realizar campañas intensas de orientación para que las personas repatriadas conozcan dónde y cómo tramitar su CPV; y
  • Coordinar esfuerzos con el Instituto Nacional de Migración (INM), la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y el Registro Nacional de Población (Renapo) para facilitar el acceso a documentos necesarios para tramitar la CPV, como actas de nacimiento y CURP. La estrategia también contempla diversos escenarios de situación registral para atender las necesidades específicas de las personas repatriadas:
  1. Aquellas con credenciales expedidas después de 2014 podrán obtener una reimpresión sin necesidad de presentar documentación adicional, siempre que sus datos biométricos coincidan en el sistema.
  1. Para quienes tengan credenciales expedidas en el extranjero, se ofrecerá la posibilidad de actualizar su domicilio en territorio nacional.
  1. Las personas sin registro previo o anterior a 2014 deberán presentar su acta de nacimiento, identificación con fotografía y comprobante de domicilio, o recurrir al apoyo de testigos en caso de no contar con los documentos requeridos.

La implementación de esta estrategia dependerá, en primer lugar, de que el INE cuente con una ampliación presupuestal suficiente. Sin ella, incrementar el número de MAC y su personal, así como llevar a cabo la campaña intensa de orientación, sería inviable. En segundo lugar, requerirá un esfuerzo colectivo y coordinado de varias instituciones.

La colaboración del INM y de la SRE es indispensable para ampliar el alcance de la estrategia, y el apoyo del Renapo será clave para resolver las carencias documentales de muchas personas repatriadas. Más allá de sus ventajas operativas, implementar esta estrategia fortalecería el ejercicio de los derechos humanos y político-electorales de las y los mexicanos repatriados. Por una parte, permitiría a las personas repatriadas participar en las elecciones locales de Durango y Veracruz y en el Proceso Electoral Extraordinario del Poder Judicial de la Federación (siempre que tramiten su CPV en tiempo y forma, claro).

Por otra, facilitaría su (re)integración a la vida económica del país y, consecuentemente, disminuiría los riesgos que conlleva la exclusión social y laboral. La estrategia del INE es un recordatorio del papel fundamental que desempeña la identidad en la vida de las y los ciudadanos, y ratifica nuestro compromiso con la democracia, con los derechos humanos y con la paz social. Este artículo fue posible gracias a la colaboración de Cassem Velázquez Grunstein, Blanca Vélez Gallegos y Yunuhen Cruz Armenta. (Arturo Castillo Loza, El Financiero, Opinión, p. 29)

Funambulismo

En los polos de ese discurso encuentran explicación las acciones y operaciones emprendidas por el gobierno de Claudia Sheinbaum en dos rubros, que responden al clamor interno y al reclamo externo.

El giro dado en la política anticriminal con una estrategia mucho más firme e inteligente y los operativos, aun inconsistentes, para frenar el contrabando de mercancías chinas que irritan aquí y allá. Giro y operativo al cual se agregan las acciones para contener la migración que, ahí sí, no acaban de convencer ni dentro ni fuera y enturbia la negligencia, el cinismo y la pusilanimidad de Francisco Garduño, todavía titular del Instituto Nacional de Migración, y quien desde hace casi dos años debió ser no sustituido, sino destituido del cargo. Sin embargo, donde es notorio el afán presidencial de ensayar ese difícil equilibrio de atender el frente interno y externo, además de ampliar el margen de maniobra y tomar brío, es en el lanzamiento del Plan México.

Concretar ese proyecto sería una hazaña. Supone un nuevo entendimiento entre el sector público y el sector privado a partir del reposicionamiento del Estado ante el mercado, y el cual la mandataria concibe no como la restauración de las asociaciones público-privadas, sino como el replanteamiento de la economía mixta que animaría la inversión, posibilitando el crecimiento y el desarrollo, al tiempo de constituir una postura unificada ante lo que venga en materia comercial y arancelaria con el vecino.

Un experimento que exige apertura y comprensión por parte de quienes se colocan en los extremos para resistir o apoyar el proyecto iniciado por Andrés Manuel López Obrador y conciencia de la circunstancia derivada del retorno al poder de Donald Trump. Exige eso, pero también emprender acciones para sustanciar la palabra empeñada y generar certeza política y certidumbre jurídica a la inversión. En el momento y como dicho la semana pasada, insta a cancelar la elección de los impartidores de justicia o, al menos, postergarla al tiempo de limitar el alcance de la reforma judicial. Esa sería una clara señal dentro y fuera. (René Delgado, El Financiero, Enfoques, p. 30)

Rozones

Se reúnen países expulsores de migrantes

Y fueron las y los ministros, viceministros y jefes de delegación de Belice, Brasil, Colombia, Cuba, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras y Venezuela, los que ayer se reunieron a instancias de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México para establecer una posición unificada en torno a las posibles acciones del próximo gobierno de Estados Unidos contra los migrantes. “Nos reunimos en la Ciudad de México para dialogar y coordinar acciones encaminadas a: proteger los derechos humanos de las personas migrantes; prevenir abusos y malos tratos… así como integrar a las poblaciones migrantes; y reforzar la cooperación internacional para atender el fenómeno migratorio, desde sus causas estructurales y coyunturales…”, señalaron. Se trata del conjunto de naciones que más se podría ver afectado con un política de deportación masiva. Muchos de ellos, nos recuerdan, no han tenido la capacidad de acotar los problemas que provocan la migración de sus connacionales.. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)

Sobre la marcha / El mundo ideal de Marco Rubio

Al comparecer ante comisiones del Senado para su ratificación como próximo secretario de Estado de Estados Unidos, el cubanoamericano Marco Rubio pronunció una palabra que dio paz —por el momento— a Palacio Nacional: “coordinación” entre ambos gobiernos para resolver las responsabilidades y desafíos compartidos.

Migrantes, aranceles, armas y fentanilo: cuatro temas que engloban todas las tensiones de la relación binacional y regional. Para la Presidenta Claudia Sheinbaum, el discurso de Rubio fue un bálsamo que le permitió destacar el eje vertebral de lo que nuestra mandataria propone ante la llegada del impetuoso Trump 2.0: cooperación, sí; subordinación, jamás.

Por taras culturales y razones históricas, la narrativa oficial mexicana necesita subrayar la soberanía nacional frente al imperialismo recargado con el que Donald Trump regresa al poder, como premisa que legitime a la 4T 2.0.

Sin embargo, está documentado que los discursos de los nominados al gabinete presidencial ante los inquilinos del Capitolio, en Washington, no necesariamente se cumplen. Van por la aprobación; ya instalados en sus trincheras, los alfiles del jefe de la Casa Blanca vuelven a posiciones más radicales.

Como sea, Marco Rubio, próximo jefe de la diplomacia norteamericana, le bajó varias rayitas a la idea de declarar a los cárteles de las drogas mexicanos como organizaciones terroristas, lo cual permitiría a Estados Unidos ampliar unilateralmente su margen de maniobra y ataque a entidades económicas, financieras, comerciales e industriales ante la sospecha de cualquier vínculo, al nivel que sea, con fachadas criminales de este lado de la frontera. Sí, y también el uso de inteligencia militar transfronteriza.

El republicano de Florida habló de un mundo ideal en el cual habría coordinación de alto nivel entre su país y el nuestro para combatir el trasiego de fentanilo y migrantes. También para acotar el flujo de armas de allá para los sicarios de acá. Y trabajos de gabinete suficientes para resolver los apetitos proteccionistas de su jefe Trump, quien todos los días amenaza con el cobro de aranceles para ecualizar las balanzas comerciales, lo mismo en América del Norte que con el resto del mundo.

Hasta que el lunes 20 de enero, a las 11 de la mañana, tiempo del centro de México, Donald Trump jure como presidente por segunda ocasión, quedémonos con el mesurado tono de Marco Rubio. Esperemos que, una vez que el magnate cuente con el poder de su firma y comience a despachar decretos a diestra y siniestra, la realpolitik active o no cuanto mecanismo diplomático, económico y humanitario ha preparado la administración Sheinbaum.

Dos datos: durante los periodos presidenciales del demócrata Barack Obama hubo más deportaciones de migrantes, en proporción al primer piso de la era Trump. Y la oficina gubernamental que se encarga de ejecutar las expulsiones de indocumentados extranjeros tiene apenas medio millar de empleados, lo que hace imposible que esa minúscula burocracia procese mayúsculas deportaciones. Veremos. (Carlos Urdiales, La Razón, México, p. 5)

Marcaje personal / La disyuntiva de cooperar con Trump

La zanahoria y el garrote. Ésa es la disyuntiva en el tema de seguridad. Marco Rubio, el próximo secretario de Estado, que prefiere la coordinación con el Gobierno mexicano, o el impulsivo presidente Donald Trump al que no le preocuparía desatar operativos unilaterales contra los capos del crimen organizado.

Más allá sobre las posibilidades de que en Estados Unidos se declare terroristas a los grupos del narcotráfico que operan en nuestro país, pero son trasnacionales, lo que resulta evidente es que se requerirán acciones concretas para esquivar lo que podría ser un golpe seco a la soberanía.

Para la administración de Trump habrá tres áreas de fricción con México: El comercio y lo que ellos consideran violaciones a los acuerdos, el problema migratorio y la violencia que generan los criminales.

En una comparecencia ante senadores, Rubio describió cómo se ven las cosas desde el norte del río Bravo: “Los cárteles tienen básicamente el control operativo sobre enormes extensiones de la región fronteriza. Es simplemente un hecho desafortunado y es uno que vamos a tener que enfrentar con nuestros socios de México”.

También sostuvo que quizá la catalogación de terrorismo, como herramienta, no es la más adecuada, pero puntualizó al señalar que “es importante no sólo perseguir a esos grupos, sino identificarlos y llamarlos por lo que son, terroristas, porque están aterrorizando a Estados Unidos con la migración masiva y el flujo de drogas.”

Es decir, no hay que confundir matiz con renuncia. Desde el Departamento de Estado preferirían otro tipo de medidas, pero nada se descarta, ni siquiera el uso del Ejército, ya que es “una opción que el presidente (Trump) tiene a su disposición”.

La Presidenta Claudia Sheinbaum acusó recibo y se pronunció por la coordinación. Esto es muy relevante, porque se va a requerir de acuerdos con las agencias de seguridad y en particular con la DEA.

Se tiene que actuar con visión estratégica, pero también con empatía ante quienes padecen las rutinas de los bandidos, y con las miles y miles de familias enlutadas a lo largo de los años.

Es la oportunidad de enterrar de una vez por todas la falacia de los “abrazos y no balazos”, que en realidad lo que implicó fue un dejar hacer, cuyas consecuencias son graves y se pueden palpar en la violencia desatada en Sinaloa, Tabasco y Chiapas.

Tampoco se trata de que el Gobierno mexicano renuncie a su aspiración de terminar con las condiciones sociales que alimentan y hasta propician la violencia, sino de trabajar con más ahínco en el combate a las estructuras criminales que trafican, extorsionan, secuestran y asesinan día a día.

La coyuntura es delicada y donde muchas variables no están bajo el control de las autoridades mexicanas. A los cárteles, terroristas o no, les llegó su hora.

En el riesgo está también la oportunidad, el dilema es asumir los costos que, de modo irremediable, se van a generar. (Julián Andrade, La Razón, México, p. 9)

El orgullo de ser migrante

Desde la semana pasada, el condado de Los Ángeles enfrenta uno de los incendios más grandes y devastadores en la historia de California, intensificado por los fuertes vientos que dificultan su contención. En medio de la tragedia, una inesperada ayuda ha surgido: decenas de jornaleros migrantes han formado brigadas para remover escombros, desbloquear vías de acceso y retirar árboles caídos.

Estos jornaleros se unieron a la causa a pesar de que el presidente electo, Donald Trump, ha reiterado que uno de sus primeros mandatos será firmar la deportación más grande de la historia de los Estados Unidos. Pero para ellos, realizar esta labor representa “el orgullo de ser migrante”, además de que es una respuesta a la retórica de Trump (Animal Político, 2025).

Estos brigadistas afirman que es un acto de amor hacia su comunidad y por eso no piden nada a cambio, ya que, en sus palabras, “tal vez la entrada o la calle que estemos limpiando sea la de una persona que se ha dejado contaminar por la retórica antiinmigrante de Donald Trump, pero eso no nos interesa porque un país se construye con actos de amor, no con odio” (Animal Político, 2025).

Y, aunque en California los migrantes ayudan con amor a su comunidad, el 11 de enero inició una huelga laboral de migrantes mexicanos que buscan demostrar, al ausentarse del trabajo por una semana, el impacto de su fuerza laboral en Estados Unidos. Esta iniciativa resalta la importante contribución económica de los migrantes, quienes desempeñan un rol significativo en sectores clave como la agricultura, la construcción y el servicio doméstico, evidenciando así, la dependencia del país en su trabajo.

Estas acciones reflejan el orgullo migrante, que, a pesar de violencias y estigmas, pueden poner la cabeza en alto y, decir: “Soy migrante y amo a mi nuevo país”. Los actos de amor y solidaridad, como los que presenciamos, son esenciales para iniciar un diálogo renovado entre ambas partes de un conflicto avivado por la retórica del nuevo presidente.

El compromiso de los migrantes con las comunidades que los acogen contrasta con las narrativas de odio que buscan dividir. Porque ser parte y sentirse parte de una comunidad es uno de los elementos esenciales para la paz. Parafraseando a Hannah Arendt, es solamente cuando se comparte un lugar geográfico en común y ambas partes están dispuestas a realmente compartir el espacio y a reconocer los derechos del otro que la paz puede ser posible.

En un momento de crisis, los migrantes nos enseñan que los actos desinteresados son un recordatorio poderoso de lo que significa pertenecer y construir un futuro colectivo, se necesitan más de estos actos desconsiderados y valientes para apaciguar la fuerza devastadora del fuego de Trump. (Thali Kleinfinger, El Sol de México, Análisis, p.22)

Bajo Reserva

Defensa contra el trumpismo en la UNAM

Hoy, nos adelantan, habrá un mensaje desde la Rectoría de la UNAM, que encabeza el rector Leonardo Lomelí, quien ve como un imperativo sumar al cuerpo académico y de investigación a una estrategia de información y defensa de los derechos y la dignidad de las personas migrantes en Estados Unidos. Nos detallan que en el anuncio se subrayará el compromiso de servicio de la Universidad con la nación y la disposición a colaborar con las instancias del Estado mexicano ante el embate que se avecina con la llegada de Donald Trump a la Presidencia de la Unión Americana. En Ciudad Universitaria, nos comentan, decidieron anteponer el interés nacional.. (Bajo Reserva, El Universal, p. A2)

Con los migrantes mexicanos frente a las deportaciones de Trump

Escribo desde la capital estadounidense, donde a partir del lunes 20 de enero inicia el segundo mandato de Donald Trump en la Casa Blanca. El presidente 47 de Estados Unidos se propone cumplir todas las amenazas que ha proferido contra México, entre las cuales preocupan sobremanera las deportaciones masivas.

En EU hay entre 4.5 y 5 millones de mexicanos sin papeles. Pende sobre sus cabezas la amenaza de que pueden ser expulsados en cualquier momento y desde cualquier lugar.

México tiene una red de más de 50 consulados y un personal capacitado y entregado a su trabajo en el área de protección. Conozco de cerca su trabajo y merece un gran reconocimiento, sobre todo cuando se realiza, como ahora, en condiciones precarias, sin una estrategia acompañada de un presupuesto acorde.

El presidente AMLO visitó Estados Unidos en cinco ocasiones durante su sexenio, y en ninguna de ellas se reunió con los trabajadores migratorios mexicanos. La defensa de nuestros compatriotas, en lo que concierne a las más altas autoridades mexicanas ha sido más reactiva que proactiva.

La economía de EU fue construida sobre el trabajo esclavo de la población negra. Hoy la agricultura, la construcción, los servicios de hospitalidad, los servicios de salud, de limpieza, de transporte, descansan sobre el trabajo mexicano y de migrantes de otras latitudes. Su vinculación con los trabajadores estadounidenses tiene mucho terreno por donde avanzar; no son rivales entre sí.

Trump no quiere solucionar nada con las deportaciones. Lo que quiere es someter, subordinar, sojuzgar a los mexicanos y otros trabajadores, en el marco de un esquema de supremacismo en que los trabajadores son fichas de negociación. Él necesita el conflicto contra los migrantes como chivos expiatorios y combustible de sus campañas políticas.

Al cabo de las deportaciones iniciales, la misma dinámica de los mercados laborales exigirá de nuevo traer trabajadores del exterior a Estados Unidos. En el camino, sin embargo, el inquilino de la Casa Blanca causará mucha humillación y mucho dolor.

¿Qué podemos / debemos hacer los mexicanos?

No hay dinero en el presupuesto 2025 ante estas deportaciones extraordinarias. ¿Han estimado Gobernación y SRE los impactos estatales de acoger a los migrantes? ¿Ha calculado Banco de México cuántas remesas se dejarán de recibir? ¿Tiene la Secretaría de Seguridad algún mecanismo para defender a los deportados frente a la ofensiva del crimen organizado para reclutar deportados? ¿Cuentan los gobiernos estatales con una estimación de cuántos paisanos regresarán? En cualquier caso, nos urge cubrir dos flancos cruciales:

  1. Un registro con información precisa, amplia y confiable sobre los expulsados, quiénes y cuántos son, de su procedencia en EU, su tiempo de estancia, si vienen con familiares, si dejaron parientes, habilidades aprendidas, manejo del inglés, como lo plantea el profesor Jorge Durand acertadamente (https://shorturl.at/cuQMF)
  1. La defensa jurídica de calidad, a la que todos los trabajadores migratorios tienen derecho como forma de resistencia y defensa. Lo hará la American Civil Liberties Union (ACLU), algunos sindicatos obreros y de jornaleros agrícolas, pero debemos hacerlo nosotros hasta donde se pueda.

Por elemental dignidad. Se lo debemos a nuestros compatriotas migrantes. (Carlos Heredia Zubieta, El Universal, Opinión, A14)

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(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 10)