Opinión Migración 170522

Tráfico ilegal de migrantes

El pasado 11 de mayo se dio a conocer que, como resultado de un operativo entre autoridades del estado de Querétaro, fueron detenidas dos personas que transportaban en un tráiler a 150 migrantes de origen centroamericano, hacinados y en condiciones de salud deplorables, con el fin de ser trasladadas hacia su destino final, Estados Unidos. Lo anterior constituye un claro ejemplo de tráfico de personas, cuyo fenómeno no parece detenerse y los esfuerzos para combatirlo a escala regional no parecen ser suficientes, pues es claro, que hay países de origen, tránsito y destino que están involucrados directamente en la realización de esta actividad delictiva.

Uno de los principales riesgos que se presentan en México con respecto a este fenómeno es precisamente su cercanía geográfica con el país del norte; lo que desde luego, facilita el modus operandi de los traficantes de personas para transitar hacia ese destino. Pero este fenómeno no se reduce al hecho de facilitar que una o más personas crucen fronteras sin cumplir los requisitos legales, con la finalidad de obtener directa o indirectamente un lucro, lo que constituye un delito y cuyas ganancias han generado 7 mil millones de dólares para los traficantes en un año, de acuerdo con cifras de la UNODC en 2018. A veces el delito de trata de personas comienza con el tráfico de migrantes. De la misma manera, que tanto la trata como el tráfico de personas forman parte de la amplia gama de delitos que generan grandes recursos para la delincuencia organizada que opera en nuestro país.

En ese sentido, el tráfico ilícito de migrantes se ha convertido en un #NegocioMortal operado por grupos que buscan lucrar con miles de personas, sin respeto alguno por sus derechos y su dignidad. La CNDH aseguró en un informe publicado el año pasado que al menos 70 mil migrantes fueron víctimas de tráfico y secuestro en México entre el primero de enero de 2011 y el 31 de diciembre de 2020; siendo Chiapas, Nuevo León, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas las entidades con más casos de secuestro en perjuicio de migrantes provenientes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Cuba, principalmente.

Diversos diagnósticos, como la Evaluación Nacional de Riesgos 2020, nos señalan la presencia de grupos del crimen organizado en diversas zonas del país, incluidas las entidades identificadas por el organismo federal. Y si a la oleada de violencia le sumamos el nivel de impunidad que acompaña a la mayoría de los casos en la nación que llegan a instancias del Ministerio Público, claramente se convierte en un ambiente propicio para que los traficantes de personas continúen operando y diversificándose en todo el territorio nacional.

Desde luego, lo anterior deja ver la complejidad de la estrategia contra el tráfico ilegal de migrantes; así como el imperioso fortalecimiento de los ámbitos de seguridad, procuración e impartición de justicia para detener, investigar y sancionar a los responsables de este y otros delitos conexos, junto con la implantación de programas sociales que generan un impacto en la calidad de vida de las personas más vulnerables en México y en la región. En este orden, se requiere de voluntad política para destinar recursos e implementar los mecanismos institucionales necesarios para resolver estas problemáticas que, sin duda, tienen que ver con la obligación del Estado mexicano de respetar y salvaguardar los derechos humanos de las personas. (Santiago Nieto, La Jornada, Política, p. 12)

Puentes y cruces // La modernización de la frontera México – Estados Unidos

El jueves pasado tuvo lugar el Foro Binacional de Infraestructura Fronteriza Estratégica en Tijuana, Baja California. Por parte de México, el grupo de alto nivel estuvo encabezado por el canciller Marcelo Ebrard, con la gobernadora Marina del Pilar Ávila como anfitriona. Además, contó con la presencia de distintas agencias y secretarias involucradas del gobierno de México: la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes; la Secretaría de la Defensa Nacional; la Agencia Nacional de Aduanas de México; el Instituto de Administración de Avalúos y Bienes Nacionales y la Sección Mexicana de la Comisión Internacional de Límites. Estuvieron también presentes el jefe de Oficina del canciller, la directora general de Coordinación Política y el cónsul de México en San Diego, California.

Por parte de Estados Unidos estuvo presente Todd Robinson, subsecretario de Estado para la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Cumplimiento de la Ley del Departamento de Estado, junto con la coordinadora de Asuntos Fronterizos, Hillary Quam. Además, acompañaron el embajador Ken Salazar y el cónsul general de Estados Unidos en Tijuana, entre otros y otras. El objetivo de ambas delegaciones consiste en fortalecer la competitividad y el dinamismo de la región, a partir de nuevos proyectos de infraestructura, para impulsar el crecimiento económico en ambos lados de la frontera.

La inversión binacional en nuestros cruces y puentes es fundamental para continuar con la integración de las cadenas de suministro de América de Norte. Aproximadamente 80% del comercio bilateral entre México y Estados Unidos se debe al intercambio por la frontera terrestre. El foro en Tijuana nos dio la oportunidad de complementar otros espacios, como el Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN), con información clave a nivel local en uno de los cruces más complejos de Norteamérica.

En ese sentido, conversamos sobre prioridades estratégicas en materia de infraestructura fronteriza binacional. Entre los proyectos fronterizos destacan el nuevo cruce Mesa de Otay II, sobre el cual firmaremos un acuerdo vinculante de repartición de tarifas en las próximas semanas. Es un nuevo puente internacional que agilizará el intercambio binacional, con elementos de sostenibilidad ambiental.

Otro proyecto clave es el cruce de San Jerónimo-Santa Teresa, en Chihuahua y Nuevo México, como alternativa estratégica para acelerar el tráfico comercial. En ese sentido, avanzamos hacia la modernización del cruce durante el 2023. En la región de Tamaulipas, el puerto Comercio Mundial enfrenta retos de operación óptima a causa del alto flujo comercial de la región y requiere de un nuevo cruce conocido como Nuevo Laredo V – Laredo V, materia de conversación durante el foro.

Por otra parte, la semana pasada me reuní de manera virtual con mis contrapartes de la región: el subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Brian Nichols, y el viceministro adjunto para las Américas de Canadá, Michael Grant. Revisamos las estrategias en torno a la protección de las personas desplazadas y refugiadas por el conflicto en Ucrania, así como la importancia para México de un enfoque de inclusión y diálogo plural en la Cumbre de las Américas.

Quisiera destacar, finalmente, la destacada labor de nuestro embajador en Canadá, Juan José Gómez Camacho. El embajador ha sido nuestro representante en un momento de redefinición para la relación bilateral. Con más de tres décadas de experiencia, en los últimos años nos permitió consolidar una relación estratégica con Canadá. Expreso mi gratitud por su trabajo e inteligencia en favor de México y le deseo el mayor de los éxitos en esta nueva etapa que está por emprender. (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Nacional, p. 15)

Confidencial

Fuera de la agenda

El embajador de Estados Unidos, Ken Salazar, pidió contestar preguntas cuando estaba por terminar un evento en territorio mexiquense. Cuando una reportera le lanzó una pregunta sobre migración, el diplomático le extendió la cortesía al gobernador. Pero mientras Salazar habló de los migrantes centroamericanos, Del Mazo le dio la vuelta, refiriéndose a los acuerdos que tiene su estado con Canadá para mandar a trabajadores agrícolas de manera temporal. ¿De qué hablamos? (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 29)

Plantea internacional // Los bad mexicans

El título para grata sorpresa e interés de los lectores, no se trata del plantea miento trumpista denostador de los mexicanos, que hizo tristemente famoso hace unos años a Donald Trump haciendo campaña electoral a la presidencia de su país, tomando a México de piñata.

La prestigiosa profesora estadounidense Kelly Lytle Hernández, ha publicado recientemente un libro como producto de sus trabajos de investigación sobre historia, raza, migración y represión, con el intrigante título a simple vista, de “Bad Mexicans: Race, Empire and Revolution in the Borderlands”. Este libro de investigación histórica se enfoca en documentar al movimiento magonista, y los migrantes rebeldes, que contribuyeron a detonar el movimiento de la Revolución mexicana, la primera revolución social del siglo XX.

En propias palabras de su autora, el libro cuenta la historia de un grupo de mexicanos disidentes que dejaron México y emigraron a Estados Unidos para organizar su movimiento y de cómo fueron perseguidos infructuosamente por numerosas agencias gubernamentales del país del norte. Precisamente fue Porfirio Díaz, anota la historiadora, quien se refirió a los magonistas como “bad mexicans”.

En enero de 1904, los llamados bad mexicans cruzaron la frontera hacia Laredo, Texas, sin percatarse de que eran seguidos por espías del gobierno del dictador Porfirio Díaz. En cuanto se dieron por enterados se trasladaron a San Antonio, y luego hacia San Luis, en donde pudieron organizarse y publicar nuevamente el diario Regeneración, crearon el PLM, y organizaron un ejército de los desposeídos, integrado por trabajado res migrantes y recolectores de algodón.

En 1906 allanaron el pueblo de Jiménez desde Texas, lo cual prendió las alarmas en Estados Unidos, debido a que ya para ese año, los norteamericanos tenían importantes inversiones en México, las cuales representaban más del 50 por ciento de las inversiones de ese país en el extranjero. Por si fuera poco, dichas inversiones estaban ubicadas en sectores estratégicos como los ferrocarriles, la minería y el petróleo, entre otros. Estados Unidos albergaba dudas sobre la capacidad del gobierno de Díaz para controlar la política del país y, por lo tanto, para proteger sus inversiones. De manera que, tras el asalto de los rebeldes a la localidad señalada, el gobierno norteamericano comenzó a trabajar con el régimen de Díaz en operaciones de contrainsurgencia para desactivar el movimiento y eliminar el riesgo que suponían al capital estadounidense. Sin duda los magonistas ponían en tela de juicio la pax porfiriana.

Como ha sido ampliamente documentado, el magonismo fue un movimiento de inspiración revolucionaria, promotor de los derechos de los trabajadores, basado en la ideología anarquista, el cual fue encabezado por los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón, sobre las bases del Partido Liberal Mexicano y la difusión de las ideas contenidas en el periódico Regeneración.

Por cierto que, como apunta el académico Marco Antonio Samaniego López, los anarquistas del PLM no se identificaban, ni querían ser llamados “magonistas”. Señala que Ricardo Flores Magón sostuvo que dicho término era utilizado para confundir al pueblo mexicano. “No querían personalismos, ni autoridades, ni jefes, debido a que los intereses personales se sobreponen siempre a los colectivos.” Para Samaniego, el uso de “mago nismo” surge por parte de las autoridades federales en su afán persecutorio y que contradice la ideología de quienes pretenden describir. (“El magonismo no existe”, Estud. hist. mod. contemp., No.49, México ene./ jun. 2015, scielo.org.mx)

Más allá de esta precisión histórica, lo cierto es que la profesora Lytle Hernández documenta lo que llama la trágica historia de los magonistas que fueron liderados por el “brillante, pero malhumorado radical”, Ricardo Flores Magón. Sostiene que se trataba de una abigarrada banda de periodistas, mineros y trabajadores migrantes, entre otros, que organizó a miles de trabajadores mexicanos y disidentes estadounidenses en favor de su causa. Apunta que los magonistas tenían la firme convicción de deponer al dictador Porfirio Díaz, quien alentó el saqueo de su país a manos de imperialistas estadounidenses como Gugghenheim y Rockefeller. Para lograr sus objetivos, los rebeldes debieron enfrentar a las autoridades norteamericanas interesadas en proteger al régimen porfirista.

La profesora Lytle Hernández señala que los magonistas fueron perseguidos por los departamentos de Guerra, de Estado, del Tesoro y de Justicia, así como por policías, sheriffs y espías a lo largo del país. No deja de sorprender que de acuerdo con esta investigación histórica, la captura de Ricardo Flores Magón fue uno de los primeros casos a cargo del FBI (Federal Bureau of Investigation).

A lo largo del libro, de manera paralela que narra parte de la gestación del movimiento revolucionario mexicano, no deja de cotejar en su desarrolla la importancia de la migración y del trabajo migrante no solamente en esta trama, sino también para ilustrar las condiciones de desigualdad y discriminación imperantes en Estados Unidos. En su libro, personas como Rivera “el Faquir” o Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, son apenas dos de los numerosos personajes extraordinarios que hicieron historia en las tierras fronterizas. (Guillermo Puente Ordorica, La Crónica de Hoy, Mundo, p. 19)

El reto de la Cumbre de las Américas

La Novena Cumbre de las Américas está en el ojo del huracán por la posibilidad de que el país anfitrión, Estados Unidos, no invite a Cuba, Nicaragua y Venezuela. El presidente Joe Biden vive un momento difícil en su mandato, con más de un millón de muertos por la pandemia, una crisis migratoria que México está conteniendo, altos niveles de inflación y bajos niveles de aprobación de cara a las elecciones intermedias de noviembre 8, en las que se definirá el control del Capitolio.

La polarización que se ha dado a raíz de la posible exclusión de países considerados como autoritarios, se ha visto agudizada por la percepción de que Estados Unidos pretende liderar e imponer una agenda continental. La realidad, como suele suceder, es mucho más compleja. Estamos ante la definición de nuevos equilibrios globales y regionales en un mundo post pandemia, en el que la invasión de Rusia a Ucrania tiene consecuencias impredecibles.

El presidente López Obrador ha lanzado un ultimátum sobre su probable no participación, a raíz de la exclusión de países que han descartado adoptar un régimen democrático. Este ultimátum es un motivo adicional de fricción en las relaciones con los Estados Unidos, país que puede aprovechar la Cumbre para promover la agenda de un sistema internacional basado en reglas, sustentado en la democracia liberal y el Estado de derecho. La Cumbre es un escenario el que se plasmarán diferentes visiones, así como la posición ante la penetración de China en America Latina utilizando el “poder blando” del comercio y la diplomacia.

Con la postura presidencial ante la Cumbre, México está redefiniendo su papel en el continente ante las grandes potencias de América del Norte y ante los países del Cono Sur. Las tensiones que hoy vemos se dan en un entorno continental caracterizado por la fragmentación de los mecanismos de integración comercial y de cooperación entre naciones, en el que se podría definir una ambiciosa agenda regional a favor de la paz y la prosperidad.

En este escenario México debe decidir si se alía con Estados Unidos para promover una agenda global que internacionalice la democracia, las libertades, el Estado de derecho, el imperio de la ley y el respeto incondicional a los derechos humanos o voltea de forma definitiva hacia la agenda del autoritarismo y la confrontación.

Más allá de confrontaciones y divisiones, la Cumbre enfrenta el reto de consolidar esfuerzos comunes ante fenómenos continentales como el cambio climático, la desigualdad, la delincuencia organizada trasnacional y los flujos migratorios. La paz, la prosperidad y el orden del continente dependerán de la voluntad de las naciones para que, por encima de confrontaciones y divisiones, prevalezcan la unidad, la concordia y la colaboración. (Gina Andrea Cruz Blackledge, El Heraldo de México, Editorial, p. 12)

Expectativa Racional // Jalándole la cola al león

En un desatino más de la política exterior con visión macuspana, el presidente regresó de su gira por Centroamérica y Cuba queriendo erigirse en líder y paladín de la “unidad latinoamericana”, desafiando al anfitrión de la próxima Cumbre de las Américas en junio. Encuentro que, hay que decirlo, ni siquiera tiene una agenda definida para llegar a acuerdos multilaterales. El requisito no escrito para la asistencia es que los países que sean invitados tengan compromisos y procesos políticos congruentes con la democracia. Ya solo por ello es un despropósito que AMLO quiera incluir a Cuba, Venezuela y Nicaragua. Asimismo, seguramente una mayoría de los países de la región no estarían de acuerdo en la inclusión de esas tres dictaduras y arriesgar, por secundar a AMLO, su relación bilateral con Estados Unidos.

Es posible que ni siquiera los tres excluidos tendrían interés en acudir a un foro donde la mayoría los presionaría para ser menos autoritarios. Nadie tiene interés en acudir a una fiesta donde sea el patito feo. Además, esos tres líderes no tienen visa para viajar a Estados Unidos y Maduro tiene una orden de aprensión en ese país. De inmediato funcionarios estadounidenses le respondieron categóricamente a AMLO que lo que plantea no va a suceder. En el fondo, Estados Unidos no le presta mucha atención a esta Cumbre y menos ve con preocupación que AMLO en protesta no asista. Si AMLO convence a más líderes de no acudir y la Cumbre llegara a cancelarse, tampoco sería un golpe importante para la relación de Estados Unidos con América Latina y el Caribe. Pero sí se percibiría como una afrenta inútil del ratón contra el león que puede dejar un mal ambiente para la relación bilateral de México con nuestro vecino.

Para AMLO la rabieta sobre la Cumbre es un distractor más para no resolver temas inmediatos de fondo como la ausencia de la seguridad del espacio aéreo, la cifra récord de homicidios incluidos los feminicidios y asesinatos de periodistas que se multiplican, y las crecientes operaciones de la delincuencia organizada.

Mucho más que el berrinche y la verborrea de AMLO sobre la Cumbre, a Estados Unidos le debió preocupar más la súbita cancelación del espacio de estacionamiento para una aeronave que desde 1990 tenía la DEA en el aeropuerto de Toluca. Formaba parte de un convenio estratégico de colaboración en el que el avión era utilizado por esa agencia para operaciones conjuntas antinarcóticos en territorio nacional. La nave regresó a Texas. Esta acción sí marcó un golpe a la cooperación en el tema del narcotráfico.

El embajador Ken Salazar ha tenido un papel muy activo y sus frecuentes visitas a Palacio Nacional reflejan la preocupación sobre temas que afectan la bilateralidad como la creciente inseguridad, la ampliación de las operaciones de narcotráfico, la migración, la ausencia de un estado de derecho para la inversión, entre otros. En ese contexto, el desplante de AMLO de querer boicotear la Cumbre sólo dejaría un mal sabor para avanzar en la agenda relevante de cooperación mutua en varios frentes. Eso es lo urgente y no ser promotor de dictaduras. (Federico Rubli Kaiser, El Economista, El Foro, p. 46)